AVENTURAS HUMEDAS - PARTE 19 - podcast episode cover

AVENTURAS HUMEDAS - PARTE 19

Jun 13, 20261 hr 10 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos... Aventuras húmeras, parte 19. Respiró bien hondo al salir de la clase y habiendo entregado el papel con las respuestas, se sentía pletórico, algo de culpa tenía creer que casi todas sus respuestas eran correctas. Caminó por dentro de la universidad realmente feliz, por fin se estaba acabando la época de estudiar y pronto volvería la de disfrutar y poder salir

con los amigos. Acercándose a la salida, justo en el comienzo de una pequeña rampa que daba a la esplanada donde estaba la entrada, vio a alguien conocido. Su cabello rubio que brillaba a pesar de estar en pleno invierno no podía ser de otra persona. Era increíble que no se vieran en su ciudad viviendo a unos 10 minutos uno del otro y si en época de exámenes. Marta estaba a unos pocos metros de él. Se detuvo por un instante, no quería verla, un miedo similar al escénico le entró

en el cuerpo. Estaba demasiado contento como para afrontar el problema que tenían, o si es que había que afrontar algo, hacía varias semanas que no hablaban. pero de pronto una voz en su interior le aconsejó que debía hacerlo, se tenía que librar del último lastre que le ataba. Dio el primer paso y fijó la vista en su, es novia, llamarla de otra forma era una estupidez, estaba con dos

amigas y paseaban tranquilamente, cegaramente después de un examen. Debía hacerlo, era su momento, tenía que aclarar todo y quedarse con la conciencia tranquila. Aceleró el paso, notando como el corazón le hacía lo mismo dentro del pecho y cuando Marta llegó a la esplanada delante del edificio principal y cerca de la salida, la dio alcance. Marta. La llamó desde

par de metros más atrás. Sus amigas se dieron la vuelta antes que ella, apenas unas pocas milésimas, pero Sergio sintió que la que había sido su pareja no le iba a agradar nada aquella conversación. Se giró y el joven observó que los preciosos ojos de la muchacha se clavaban en su rostro, haciéndose que se preguntara¿ sabrá lo de Alicia? Llegó hasta donde las dos chicas y Marta, que se habían detenido. La joven llevaba unos cuadernos en la mano, los abrazó con fuerza contra su pecho queriendo

una protección que no le valdría de nada. Quizá mejor unas orejeras. Marta,¿ puedo quitarte unos segundos de tu vida? Sergio pensaba que la voz se le quebraría, que sentiría pánico delante de ella, pero no, estaba sorprendentemente tranquilo.

Speaker 3

Sergio.¿ Qué quieres? Casi lo dijo con resignación.

Speaker 2

Me gustaría hablar contigo, va a ser solo un momento

Speaker 3

te lo prometo. Pues dime lo que tengas que decirme,

Speaker 2

no tengo problema. Si fuera posible, a solas. Marta echó un vistazo a sus amigas y viendo que nadie decía nada, el joven añadió. Por favor. Marta se mordió el labio, nerviosa por pensar que se quedaba a merced de una jauría de lobos hambrientos, pero al fin y al cabo no era más que Sergio, el chico que tanto había querido. Movió la cabeza diciendo a sus dos amigas que se adelantaran.

Esperarme en la salida, ahora voy. Las dos asintieron y lanzaron una mirada lapidaria al joven que sin entender muy bien el motivo, sintió cierto temblor en sus piernas, no le gustaba que le mirasen de esa forma, a nadie le gustaría. Sabe lo de Alicia, seguro, pensó mientras se quedaba a solas con Marta.¿ Vamos a los bancos que tiene en Tejabana? Señaló una zona a unos cuentos pasos de distancia y siguió diciendo, tiene pinta de que en

nada va a llover. Dicho y hecho. Como por orden divina, el cielo que llevaba todo el día repleto de nubes y oscurecido, decidió que era un buen momento para comenzar a descargar unas pequeñas gotas de agua. El suelo se comenzó a llenar de pequeñas manchas húmedas y los dos fueron a paso rápido a refugiarse donde el muchacho señaló. No me equivocaba, comentó Sergio para romper un poco el hielo que recubría a Marta. Sergio, me están esperando. Di lo que tengas que decirme. Marta estaba muy

Speaker 3

incómoda.

Speaker 2

Marta, por donde empezar, me gustaría decirte tantas cosas y tan pocas a la vez. Estamos de exámenes, este no es el mejor. Ya, cortó el joven con una sonrisa, lo sé. Sé que no te gusta que te desconcentren en esta época del año, como sé que te gusta el chocolate con churros y ver las luces de Navidad cuando es noche cerrada. También sé que el invierno es tu época favorita del año, aunque te encanta adorarte al sol como un filete cuando vas a la playa. Marta,

sé mucho de ti. No sé a qué viene esto, mira de verdad, tengo prisa. Aunque el rostro ya no era tan gélido, Marta seguía sin querer estar allí.« Sé que lo nuestro, pues ya se terminó. No hace falta ser un adivino para eso», Sergio sentía que las palabras fluían en su boca con mucha sencillez.« Pero no quiero que esta vez se repita lo mal que hicimos la anterior. La vez que lo dejamos, en verdad te odié, nunca

te lo he dicho, pero te odié muchísimo». No entendía por qué me lo hacías, es que no comprendía nada de lo que pasaba. Me parecía tan

Speaker 3

absurdo, tan irreal. Sergio No, Marta,

Speaker 2

le volvió a cortar con una dulce sonrisa y se acercó a ella. La joven no se alejó, déjame que lo suelte todo. Mira, tus razones tendrías para dejarme por otro y creo que las sé, pero no me importa.¿ Sabes por qué? La muchacha todavía con el gorro de la chamarra puesto y los cuadernos bien agarrados, movió los hombros sin encontrar respuesta a la pregunta. Sergio apenas notó ese movimiento porque seguía centrado para no dejar de hablar. Porque te quiero. Sí, no pongas esa cara, es así.

Pero entiéndeme, sé que tú y yo ya hemos agotado nuestra relación y es mejor así. Sin embargo te lo vuelvo a decir, te quiero, te quiero mucho. Contigo he reído, he saltado, he cantado, lo he hecho todo, incluso podría decir que contigo descubrí el sexo. Sergio, tío, que estamos en medio de la universidad, te puede escuchar cualquiera. Marta algo avergonzada dio la espalda al camino por donde pasaba la gente. Lo hemos hecho todo y quizá no conectemos

para más tiempo. pero todos esos meses lo guardo para mí. Porque seguramente, dentro de diez años, o quizá cuando tenga cuarenta y lleve a mi hijo al parque, pues de pronto me acuerde de ti. Igual estoy mirando a mi hijo o hija con la mente en blanco y recuerde todos esos buenos momentos. Pero lo mejor de todo eso, es que lo haré con una sonrisa, con un gesto de felicidad porque me voy a quedar con todo lo

bueno que pasamos juntos. Es así de simple, no te voy a olvidar porque ante todo, fuiste mi primera novia. Sergio se acercó a la que definitivamente era su exnovia y posó ambas manos en sus brazos, ella miró al suelo sin querer hacer contacto con él y espero que le dijera más cosas. Tenemos muchas cosas en común e incluso me gustaría que fuéramos amigos, sé que eso igual es muy complicado para ti, pero oye, no me importaría.

aunque suene una obviedad, me caes muy bien. No te digo ser amigos que se llaman todos los días, pero sí de los que se paran en la calle a hablar un rato. Nos detenemos y me cuentes qué tal te va la vida, qué tal con tu nuevo novio, amante o marido. No creo que eso sea posible, un pequeño sollozo afloró en la garganta de Marta. Porque cuando estoy contigo siento que quiero algo más. se me haría muy difícil que me cuentes que estás con otra. Sé que eso es muy egoísta por mi parte, pero es

la verdad. Mientras estuvimos separados, aunque yo tuviera novio, pensaba en si tú tenías o no, y por mucho que quisiera tu felicidad, esperaba que nadie te pudiera disfrutar. En un movimiento rápido, Sergio estiró aún más sus brazos y rodeó a su expareja en medio de la universidad. Las gotas caían en el techo metálico que les protegían y hacían un sonido rítmico que relajaba. Los estudiantes pasaban con el paraguas abierto en rápidas caminatas, ajenos a que muy

cerca de ellos una pareja rompía para siempre. Una lágrima comenzó a caer por los ojos de Marta. Era una lágrima de pena, no quería afrontar un momento como este, es normal, las despedidas siempre son dolorosas. Abrió los brazos dejando caer los cuadernos al suelo y abrazando también al joven que tanto había querido. Siento haberte hecho daño, lo siento mucho, dijo Marta con la voz a medio romper y la cabeza sumergida contra el pecho de Sergio, casi

queriendo meterse dentro de su cuerpo. No, jamás. Tú no tienes que pedirme perdón por nada, cuando decidiste estar con otro que no era yo, fue tu decisión y ya. me dolió. Obvio. Es evidente, te quería tener para mí y ya no era así. Pero jamás pienses que te voy a tener rencor por eso, dijera lo que te dijera aquel día en tu portal, por mi parte está olvidado. Tenías razón, fui un imbécil. Gracias, para mí eso es

un alivio. Sergio se sentía culpable. Su expareja había estado pasándolo mal por algo que había hecho tanto tiempo atrás y a él ya no le dolía lo de Alicia. Pensó en contárselo, pero¿ qué solucionaría aquello? Simplemente más dolor y odio, muchas veces es mejor callar. Nunca he querido hacerte daño, Marta. El abrazo entre ambos parecía infinito. Y si alguna vez lo hice, lo siento. Los cuerpos se

separaron lentamente mientras ambos se miraban a los ojos. El joven vio los cuadernos en el suelo y se agachó a recogerlos. Al dárselos a su amiga ambas manos se tocaron y por un momento quedaron así. Creo, la lágrima de Marta se había secado por el viento

Speaker 3

Qué tengo, qué irme?¿ Te esperan, verdad? Sí. Marta no le dejaba de mirar a los ojos. Pero,¿ no solo tus amigas? No. La joven

Speaker 2

cerró los ojos y volvió la vista al suelo como si se arrepintiera de sus decisiones. Cuando he visto que tus amigas se iban, he visto que un chico miraba curioso hacia nosotros. Me he aventurado, pero he acertado, es tu novio. Marta suspiró con fuerza sin saber qué decir, pero su silencio delataba más que cualquier otra palabra. Miró de nuevo a su expareja, le seguía mostrando la mejor

de sus sonrisas, una sonrisa dulce y cálida, incluso de compresión. No. No te he puesto los cuernos con él, y, no somos novios, estamos quedando. No, Marta, no. Ni se te ocurra excusarte, la mano helada debido al frío, recorrió la mejilla caliente de la joven. A pesar de la sensación debido al contraste en su rostro quiso que se quedara allí para siempre. Pero, no es nada, de momento, quizá lo sea, pero no lo vi oportuno. Marta, pídele hoy mismo que sea tu pareja si es lo que quieras,

no mantengas un estúpido luto por mí. La joven alzó su mano hasta la mejilla donde la de Sergio reposaba y la sujetó. Al instante siguiente ambos las bajaron, quedando unidos por ellas a pocos centímetros el uno del otro. Solo un consejo, si me dejas dártelo. Ella con los ojos fijos en él, le atendió gustosa. Es solo una apreciación mía. Creo que te vendría bien un tiempo de soledad, no ahora, quizá más tarde. No solo me refiero a

estar en pareja, sino en general. Siempre te veo acompañada, ya sea de amigas, de tus padres o de un novio. Algunas veces he pensado que temes estar sola. Sergio notó en sus ojos que la suposición que tantas veces se había hecho parecía realidad. Te diré una cosa. Eres una chica valiente, brillante, lista, lo tienes todo, incluso eres preciosa, eres una mujer independiente en todos los sentidos, no necesitas a nadie siempre a tu lado, a veces la soledad

es buena compañera. Marta no contestó, sabía que en parte tenía razón, ese miedo a estar sola siempre había estado en su interior y no entendía por qué. Pensaba que vendría por ser hija única. por querer al lado siempre a alguien, no lo sabía muy bien y jamás lo comprendería, sin embargo, las palabras de su nuevo amigo, le harían cambiar de parecer. Gracias por todo,

Speaker 3

Sergio. Ahora, tengo que... Claro, no te quito más tiempo.

Speaker 2

Los dos quedaron mirándose para que algo más sucediera, pero por unos segundos, todo siguió igual, el agua seguía cayendo y la gente, Cada vez en menor cantidad seguía caminando hacia la salida.¿ Sigues teniendo mi número? Preguntó Sergio, ella sintió. No lo borres. Algún día puede que te apetezca tomar

Speaker 3

un café o algo. Yo no lo voy a borrar. Bueno mejor un colacao, ¿no? Ella sonrió como tanto le gustaba al muchacho. Una sonrisa que le enamoraba. Sí, por mi mejor eso.

Speaker 2

Ambos sonrieron como lo hacían cuando estaban enamorados y todavía acogidos de la mano se miraron como dos personas que seguían queriéndose. Porque en realidad eso era, dos adolescentes que habían vivido un amor al extremo con sus subidas y bajadas, pero cuando una hoguera se acaba, siempre quedan las brasas. Sergio se adelantó decidido, veía propicio el momento, el lugar,

la situación y la predisposición. Marta vio el movimiento del chico y abrió los ojos de par en par, la boca de Sergio estaba cerca, tanto como cuando eran novios. Podría haberlo eludido, pensar en el chico que esperaba fuera y no caer en esa tentación. Pero cómo denegar tal acción a un hombre que le había dicho tantas cosas buenas y que tanto había amado. Y amaba. Movió su cabeza hacia adelante y buscó lo que Sergio le ofrecía.

Los dos se besaron cógidos de la mano. Sus labios calientes a pesar del frío chocaron el uno contra el otro dándoles unos recuerdos que seguro nunca olvidarían. Sus primeros besos, sus primeros paseos, los planes que hicieron, el sexo, todo convergía en ese último beso. Sergio abrió la boca y Marta le copió. juntando ambas lenguas en un vals que ojalá nunca se acabase. Los buenos momentos corrieron por sus recuerdos, tanta alegría concentrada en fracciones de segundo, pero la situación

era más propicia para otros momentos, unos más íntimos. El día que volvieron a ser pareja después de un día duro de estudio en la biblioteca, como la joven se saltó todo lo que creía haciéndolo en el baño. El mejor polvo de mi vida juraba en su cabeza siempre que lo recordaba. con la lengua de su exnovio todavía en su boca, lo rememoró de tal forma que un calentón le surgió en lo más profundo de la entrepierna.

El beso finalmente acabó, más por fuerza del joven que de Marta, la cual se quedó con los ojos cerrados y con ganas de más, mucho más. Terminaron por mirarse, los dos tenían los pómulos enrojecidos, la respiración algo acelerada y un calor en el cuerpo que hacía olvidar el

gélido invierno. Las manos al fin se soltaron y Sergio sonrió a la que había sido su primera novia.« Marcha, anda, que te están esperando y esto, mejor no lo cuentes».« Me da que no», Marta sonrió con picardía al ver que Sergio hacía lo mismo, la mirada del joven la descifró a la perfección, su exnovio aún sentía deseo por ella.

Se dieron la vuelta y caminaron en caminos opuestos. Separados por unos metros, Marta sintió ser observada y se giró para ver al muchacho, pero éste caminaba hacia el otro lado sin reparar en ella. Abrazó de nuevo sus cuadernos con fuerza contra su pecho para reprimir el deseo de gritarle ciertas cosas subidas de todo, pero sin contener su boca y teniendo que decir algo le llamó.

Speaker 3

Sergio. Su tono fue

Speaker 2

elevado, tanto que cualquiera del camino adyacente la podía escuchar. El joven se viró divisando lo preciosa que era la muchacha con la que había compartido tanto tiempo y momentos. Se quedó quieto mientras ésta le miraba y esperó paciente para escuchar

Speaker 3

lo que tenía que decirle. Te quiero. Algún

Speaker 2

que otro estudiante que todavía pasaba les miró con curiosidad, sin reparar mucho más en la situación. Marta comida por una vergüenza que había superado, Se dio la vuelta y con la cabeza gacha y el gorro todavía puesto comenzó a andar al encuentro de sus amigas. Sergio en cambio se quedó observando como aquella chica se alejaba. Como un símil de su vida, Marta se perdía en el camino

mientras la lluvia golpeaba con fuerza. Pensó que eso era lo mejor, aunque el corazón todavía le pedía más de ella y otra parte, la cual se había alegrado con el beso y pedía salir del calzoncillo. Caminó bajo la lluvia como si flotase, con una conciencia relativamente más limpia. Salió por la puerta de abajo, en vez de la de arriba donde el novio de Marta esperaba pacientemente. Lo que me faltaba, cruzarme con él después de besar a

Marta pensó con una media sonrisa. Después de rodear la universidad pasando varios minutos bajo la lluvia para evitar de nuevo ver a su exnovia y la pareja de ésta, logró llegar al coche. Soltó un pequeño grito de victoria, uno para quitarse la tensión que se había acumulado en su interior durante todo este tiempo y dos para calentarse con la expulsión de la adrenalina. Estaba liberado, había cerrado los dos frentes abiertos que le quedaban y estaba dispuesto

a encarar su vida con ganas. Un examen más y listo. Aunque al arrancar el coche, algo que había olvidado por unas horas apareció en su mente.¿ Qué debía hacer con su madre? El breve rugir del coche, dándole la tranquilidad de que el motor se encendía no le quitó la pregunta de la cabeza. Aunque todavía con un examen más de por medio, prefirió dejarlo para otro momento. Tengo que solucionar eso como sea, ya sea dejando que se me pase o, lo que realmente quería se hizo presente en

su voz. Haciendo algo. La lluvia golpeaba con fuerza en el parabrisas mientras conducía pensando en su madre y en el caliente sueño que había tenido aquella misma noche. Las preguntas se debatían en su mente, pero trató de centrarse en la carretera. De pensar en Mari ya se ocupaba su entrepierna, primero por el beso de Marta y ahora por los recuerdos del dulce sueño, aquello no bajaba, sino que aumentaba. El fin de semana discurrió de la misma

forma que los días anteriores. Sergio pasaba enclaustrado en su habitación la mayor parte del tiempo con los libros delante de sus narices, pero valió la pena el esfuerzo. Según el lunes a la mañana salió del aula donde por fin terminaba con los exámenes, no podía estar más contento. Había solventado aquel mes de la mejor manera posible. Todos los exámenes del que tenía alguna nota estaban aprobados y sólo le faltaba saber el que recién había hecho y

el del viernes los cuales seguro estaban aprobados. Con la mochila a cuestas y los apuntes dentro de ella, volvió al coche levitando sobre una nube. Esa mochila que tanto pesaba a principio del mes, ahora la sentía más que liviana, como si tuviera alas. Incluso tuvo la suerte de aparcar delante del portal, todo le salía a pedir de boca,

las cosas no podían ir mejor. Subiendo a su casa recordó la conversación con Marta y un leve picor le asomó entre sus piernas, pero debía pasar página, aquel beso era el último. No volveremos nunca, pero un aquí te pillo, aquí te mato, no me importaría pensó mientras salía del ascensor. Saludó con efusividad y arrojó la mochila a su cama

al pasar por su habitación. Se dirigió directo a la ducha y queriendo limpiarse el olor a estudio que le envolvía como un perfume el agua le caía caliente por todo el cuerpo golpeando sus hombros cargados debido a la postura del estudiante y los relajaba sin parar necesitaba un descanso vaya si lo necesitaba se lo había trabajado mucho y el estrés de todo el mes debía desaparecer de un plumazo Pensó en qué podía hacer durante las dos semanas que le quedaban para descansar y todo un abanico

de posibilidades se abría ante sus ojos. Podría ir con sus amigos de viaje o podría aprovechar para vaguear en casa lo que no estaba escrito. Una de las opciones que se le cruzó por la cabeza fue hacer algo con su hermana, todavía le debía una por la vez que la dejó ir sola a casa, aunque ella no lo supiera. pero no sabía qué podía hacer, bueno, tenía tiempo para pensarlo, por el momento, lo que decidió fue mirar a su amigo que tanto se activaba últimamente y,¿

por qué no darse una alegría? La puerta abriéndose le sacó de su momento cercano al Nirvana. Asomó la cabeza para ver de quién se trataba, quien osaba perturbar la paz que tanto se había labrado. La que había atravesado la puerta de madera con todo su descaro como siempre lo hacía, Era quien se temía, su hermana. Laura,¿ qué pasa?

Speaker 3

No sabes llamar a la puerta. Lo siento, Sergio. Es que quería limpiarme los dientes. Eh,¿ me has pedido perdón por entrar sin llamar?¿ Dónde está mi hermana?¿ Qué has hecho

Speaker 2

con ella? Escuchó las risas de su hermanita y él sonrió a la par. Cuanto había cambiado su relación, había solucionado aquella distancia que tanto le separaba y todo mediante lo que podría denominarse un error. Haber tenido algo con una amiga suya le había llevado a pasar una noche con Laura y debido a aquello, estrechar los lazos que ellos mismos habían desatado.¿ Qué tal los exámenes? Preguntó la joven haciéndose entender con el cepillo en la boca. Pues bien,

muy bien. Le sorprendió la pregunta. Es más, le dejó perplejo que Laura supiera que estaba de exámenes. Creo que voy a aprobar todas. Todavía me quedan dos notas por saber, pero estoy seguro de que las paso. Cómo me alegro. Sergio escuchó cómo escupía la pasta de dientes y después la jovencita añadía. Por cierto, el otro día, tu amiguita.¿ Estamos hablando de Alicia?

Speaker 3

Apuntilló Sergio al escuchar el tono de recochineo. Exacto. Pues nada, estuvo hablando un poco de ti.

Speaker 2

Sergio frunció el ceño, dándose cuenta en aquel momento que sin verse sabía que estaba haciendo el mismo gesto que su tía y su madre, cosas de familia. Las preguntas se formularon en su cabeza,¿ de qué hablaría Alicia? No tardó en preguntar para salir de dudas.

Speaker 3

Sorpréndeme.¿ Qué dijo?

Speaker 2

Obviamente, no dijo tu nombre, quizá porque estaba yo delante con más amigas. Pero estuvimos hablando de chicos, de con quien lo habíamos hecho la última vez y así, bueno, cosas de chicas. Para, para, para. Sergio asomó la cabeza para mirar a su hermana. Esta vio el gesto torcido de su hermano junto con su pelo alborotado lleno de champú, la imagen era realmente cónica. ¿Qué? Sacando una sonrisa

Speaker 3

que llevaba a la carcajada y no le daba para reprimírsela. ¿Tú? ¿Chicos? Sergio, que tengo 17 años y voy a cumplir 18, claro que sí.

Speaker 2

Se me ha caído un mito.¡ Qué desgracia! El dramatismo del joven logró hacer sacar una carcajada a su hermana. Aunque una cosa. La cabeza de Sergio volvió a asomar esta vez con la zona de barba también blanca, de forma tan abundante como cómica. Laura se rió.

Speaker 3

De mis amigos, con ninguno no? De momento no. Pero, ya veremos, te la tengo que devolver.

Speaker 2

Ni se te ocurra, o te meto a monja, soy el primogénito varón y tengo que guardar nuestra estirpe. Laura rompió a reír con aquella bobada que su hermano decía. Le encantaba cuando estaba de buen humor, todo lo que decía le hacía gracia, porque no era lo que soltaba sino como lo decía. Tranquilo, Tato. No voy a hacer nada con tus amigos, lo prometo. Bueno, vuelvo al tema que me lías. pues resulta que eso, estábamos el otro día tomando algo en la calle y hablamos de ese tema,

del último chico con el que estuvimos. Hablamos todas y cuando le tocó el turno a Alicia, pues no dijo tu nombre, pero habló de ti. Seguro que me puso por las nubes. La ironía de Sergio se podía incluso cortar. No tanto. Empezó a hablar de que si no eras buena gente, que si no diste la talla y demás cosas por el estilo. Yo la miraba esperando que dijera que estaba de broma, porque ella me lo había contado, sabía que el último chico con el que había estado

eras tú. Pero nada, erre que erre con que el peor polvo de su vida y así. Si te soy sincero, creo que estaba mintiendo. El orgullo de Sergio había sido herido en parte, aunque la verdad, tampoco mucho. Soltó incluso que si tenías un micropene, fue

Speaker 3

entonces que me reí.¿ Cómo que te reíste? A

Speaker 2

Sergio le interesó lo que venía a continuación. Me reí y todas me miraron. Delante de las demás le dije que yo conocía al chico y que ella lo sabía. Alicia cayó, pero no reculó, por lo que le dije que de micropene nada y que además es un partidazo. mi hermanita me sacó la cara.

Speaker 3

Estoy flipando, Laura. Bueno, eres

Speaker 2

mi hermano,¿ qué quieres que diga? Además que no me gusta que mienta. Y Lando Cabos, recordé que más o menos después de su cumple estaba realmente feliz, o sea que puede que fuera gracias a ti, no se lo pasaría tan mal. Puede. Oye, de verdad, gracias. No era necesario. Al final lo que opina Alicia de mí lo se desobra y lo que diga me da un poco igual, pero que me hayas defendido me encanta.

Speaker 3

Te quiero. No es para tanto. Quitó hierro al asunto.

Speaker 2

Dejémoslo en que no me gusta que mienta ni menos de mi hermanito. Ambos rieron y Laura abrió el grifo del lavabo para dar un trago de agua y después lavarse el rostro. Sergio pensó una cosa que le estaba picando en el cerebro y decidió preguntársela a su hermana. Laura,¿ cómo sabes tú que no tengo un micropene? Pues muy sencillo. Cuando vas a la ducha, sueles ir el trayecto desde tu habitación al cuarto de baño la gran mayoría de

veces desnudo. Y no sé si te piensas que nadie te ve o que vives solo, pero, dato, que mi puerta está al lado, cada vez que pasas así te veo. Vaya, el tono de Sergio denotaba decepción. No sabía, que te va ese rollo, que tenía una hermana midona. Imbécil. Respondió Laura mientras no se aguantaba la carcajada.¿ Qué quieres que haga? Ya te tengo más que visto. Te conozco tanto como tú a mí, es como si alguno de tus amigos te dijera, pues Laura tiene unas tetas pequeñas no sé qué,¿

te lo creerías? Pues hace mucho que no las veo, no sé yo. Pues ahora mismo te las enseño. La broma no se detenía y ambos inverses sabían que el otro tenía una mueca de felicidad. No, tata, gracias, rehuso tu proposición indecente. Seguro que son preciosas, pero no lo veo adecuado. Tú te lo pierdes. Con un tono más que altivo para seguir jugando entre ambos. Los dos volvieron a reír y dentro de la ducha mientras el joven se aclaraba el gel que corría por su cuerpo, escuchó

como la puerta se volvía a abrir. Su hermana estaba a punto de salir y recordó una cosa. Oye, Laura, esto en serio. Es una tontería, lo sé, pero todavía me sabe mal cuando no volví contigo a casa. Déjalo, es una chorrada, si estabas de fiesta, no ibas a volver por mí. Laura no le daba muchas vueltas al asunto, de haberlo hecho podría haberse olido donde estaba su hermano. Ya, puede ser, pero para mí no lo es. El sentimiento de haber elegido a Alicia en vez de a su

hermana aún le escocía. Tenemos que

Speaker 3

hacer algo.¿ Qué quieres hacer? No sé, tenemos que pensarlo juntos, pero

Speaker 2

lo que quieras, eso está en tus manos. te tomo la palabra, y de nuevo con el tono de broma habitual que volvía a reinar entre ellos tras muchos años, le añadió. Bueno, Marcho, ya puedes seguir masturbándote

Speaker 3

con tranquilidad. Laura. La joven se fue

Speaker 2

y Sergio se quedó tranquilo en la ducha. Sería una buena opción la masturbación, pero después del comentario de su hermana, le parecía extraño hacérsela. Aunque pensándolo bien,¿ qué más daba? Había tenido relaciones con su tía y soñó de forma muy sexual con su madre, aquello no sería más que otra muesca en su revolver. Pero aún así, lo desechó y salió envuelto en una toalla, demasiada agua gastada como

para desperdiciar más. Mirándose en el espejo, recordó cómo era su hermana antes de Navidades, huraña y desagradable, una adolescente con las hormonas alborotadas. Aunque tampoco se llevaban tanto, la diferencia era palpable.¿ Cómo había cambiado todo en tan poco tiempo y, aquello le recordó que era cierto que hacía mucho que no la veía desnuda, sería cierto que las tenía tan grandes? No lo recordaba. Se veía un gran bulto en su camiseta, pero,¿ en verdad habría heredado tanto

los ojos como los pechos familiares? De imaginarlo un escalofrío recorrió su espalda atorando su cerebro, y diciéndose al mismo momento tengo que relajarme, últimamente se me va la cabeza, los pechos de Laura ya son demasiado. Respiró bien hondo al salir de la clase y habiendo entregado el papel con las respuestas, se sentía pletórico, algo de culpa tenía

creer que casi todas sus respuestas eran correctas. Caminó por dentro de la universidad realmente feliz, por fin se estaba acabando la época de estudiar y pronto volvería a la de disfrutar y poder salir con los amigos. Acercándose a la salida, justo en el comienzo de una pequeña rampa que daba a la esplanada donde estaba la entrada, vio a alguien conocido. Su cabello rubio que brillaba a pesar de estar en pleno invierno no podía ser de otra persona.

Era increíble que no se vieran en su ciudad viviendo a unos diez minutos uno del otro y si en época de exámenes. Marta estaba a unos pocos metros de él. Se detuvo por un instante, no quería verla, un miedo similar al escénico le entró en el cuerpo. Estaba demasiado contento como para afrontar el problema que tenían, o si es que había que afrontar algo, hacía varias semanas que no hablaban. Pero de pronto una voz en su interior le aconsejó que debía hacerlo, se tenía que librar del

último lastre que le ataba. Dio el primer paso y fijó la vista en Sue, es novia, llamarla de otra forma era una estupidez. Estaba con dos amigas y paseaban tranquilamente, cegaramente después de un examen. Debía hacerlo, era su momento, tenía que aclarar todo y quedarse con la conciencia tranquila. Aceleró el paso, notando como el corazón le hacía lo mismo dentro del pecho y cuando Marta llegó a la esplanada delante del edificio principal y cerca de la salida,

la dio alcance. Marta. La llamó desde par de metros más atrás. Sus amigas se dieron la vuelta antes que ella, apenas unas pocas milésimas, pero Sergio sintió que la que había sido su pareja no le iba a agradar nada aquella conversación. Se giró y el joven observó que los preciosos ojos de la muchacha se clavaban en su rostro, haciéndose que se preguntara sabrá lo de Alicia. Llegó hasta donde las dos chicas y Marta, que se habían detenido.

La joven llevaba unos cuadernos en la mano y, Los abrazó con fuerza contra su pecho queriendo una protección que no le valdría de nada. Quizá mejor unas orejeras. Marta,¿ puedo quitarte unos segundos de tu vida? Sergio pensaba que la voz se le quebraría, que sentiría pánico delante de ella, pero no, estaba sorprendentemente tranquilo.

Speaker 3

Sergio,¿ qué quieres? Casi lo dijo con resignación. Me gustaría hablar

Speaker 2

contigo, va a ser solo un momento, te lo

Speaker 3

prometo. Pues dime lo que

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tengas que decirme, no tengo problema. Si fuera posible, a solas. Marta echó un vistazo a sus amigas y viendo que nadie decía nada, el joven añadió. Por favor. Marta se mordió el labio, nerviosa por pensar que se quedaba a merced de una jauría de lobos hambrientos, pero al fin y al cabo no era más que Sergio, el chico que tanto había querido. Movió la cabeza diciendo a sus dos amigas que se adelantaran. Esperarme en la salida, ahora voy.

Las dos asintieron y lanzaron una mirada lapidaria al joven que sin entender muy bien el motivo, sintió cierto temblor en sus piernas, no le gustaba que le mirasen de esa forma, a nadie le gustaría. Sabe lo de Alicia, seguro, pensó mientras se quedaba a solas con Marta.¿ Vamos a los bancos que tiene en Tejabana? Señaló una zona a unos cuantos pasos de distancia y siguió diciendo, tiene pinta de que en nada va a llover. Dicho y hecho.

Como por orden divina, el cielo que llevaba todo el día repleto de nubes y oscurecido, decidió que era un buen momento para comenzar a descargar unas pequeñas gotas de agua. El suelo se comenzó a llenar de pequeñas manchas húmedas y los dos fueron a paso rápido a refugiarse donde el muchacho señaló. No me equivocaba, comentó Sergio para romper un poco el hielo que recubría a Marta.

Speaker 3

Sergio, me están esperando. Di lo que tengas que decirme.

Speaker 2

Marta estaba

Speaker 3

muy incómoda.

Speaker 2

Marta,¿ por dónde empezar? me gustaría decirte tantas cosas y tan pocas a la vez. Estamos de exámenes, este no es el mejor. Ya, cortó el joven con una sonrisa, lo sé. Sé que no te gusta que te desconcentren en esta época del año, como sé que te gusta el chocolate con churros y ver las luces de Navidad cuando es noche cerrada. También sé que el invierno es tu época favorita del año, aunque te encanta adorarte al sol como un filete cuando vas a la playa. Marta,

sé mucho de ti. No sé a qué viene esto, mira de verdad, tengo prisa. Aunque el rostro ya no era tan gélido, Marta seguía sin querer estar allí. Sé que lo nuestro, pues ya se terminó. No hace falta ser un adivino para eso, Sergio sentía que las palabras fluían en su boca con mucha sencillez. pero no quiero que esta vez se repita lo mal que hicimos la anterior. La vez que lo dejamos, en verdad te odié, nunca

te lo he dicho, pero te odié muchísimo. No entendía por qué me lo hacías, es que no comprendía nada de lo que pasaba. Me parecía tan absurdo,

Speaker 3

tan irreal. Sergio No, Marta

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le volvió a cortar con una dulce sonrisa y se acercó a ella. La joven no se alejó, déjame que lo suelte todo. Mira, tus razones tendrías para dejarme por otro y creo que la sé, pero no me importa.¿ Sabes por qué? La muchacha todavía con el gorro de la chamarra puesto y los cuadernos bien agarrados, movió los hombros sin encontrar respuesta a la pregunta. Sergio apenas notó ese movimiento porque seguía centrado para no dejar de hablar. Porque te quiero. Sí, no pongas esa cara, es así.

Pero entiéndeme, sé que tú y yo ya hemos agotado nuestra relación y es mejor así. Sin embargo te lo vuelvo a decir, te quiero, te quiero mucho. Contigo he reído, he saltado, he cantado, lo he hecho todo, incluso podría decir que contigo descubrí el sexo. Sergio, tío, que estamos en medio de la universidad, te puede escuchar cualquiera. Marta algo avergonzada dio la espalda al camino por donde pasaba

la gente. Lo hemos hecho todo y quizá no conectemos para más tiempo, pero todos esos meses lo guardo para mí. Porque seguramente, dentro de diez años, o quizá cuando tenga cuarenta y lleve a mi hijo al parque, pues de pronto me acuerde de ti. Igual estoy mirando a mi hijo o hija con la mente en blanco y recuerde todos esos buenos momentos. Pero lo mejor de todo eso, es que lo haré con una sonrisa, con un gesto de felicidad porque me voy a quedar con todo lo

bueno que pasamos juntos. Es así de simple, no te voy a olvidar porque ante todo, fuiste mi primera novia. Sergio se acercó a la que definitivamente era su exnovia y posó ambas manos en sus brazos, ella miró al suelo sin querer hacer contacto con él y espero que le dijera más cosas. Tenemos muchas cosas en común e incluso me gustaría que fuéramos amigos, sé que eso igual es muy complicado para ti, pero oye, no me importaría.

Aunque suene una obviedad, me caes muy bien. No te digo ser amigos que se llaman todos los días, pero sí de los que se paran en la calle a hablar un rato. Nos detenemos y me cuentes qué tal te va la vida, qué tal con tu nuevo novio, amante o marido. No creo que eso sea posible, un pequeño sollozo afloró en la garganta de Marta. Porque cuando estoy contigo siento que quiero algo más. Se me haría muy difícil que me cuentes que estás con otra. Sé que eso es muy egoísta por mi parte, pero es

la verdad. Mientras estuvimos separados, aunque yo tuviera novio, pensaba en si tú tenías o no, y por mucho que quisiera tu felicidad, esperaba que nadie te pudiera disfrutar. En un movimiento rápido, Sergio estiró aún más sus brazos y rodeó a su expareja en medio de la universidad. Las gotas caían en el techo metálico que les protegían y hacían un sonido rítmico que relajaba. Los estudiantes pasaban con el paraguas abierto en rápidas caminatas, ajenos a que muy

cerca de ellos una pareja rompía para siempre. Una lágrima comenzó a caer por los ojos de Marta. Era una lágrima de pena, no quería afrontar un momento como este, es normal, las despedidas siempre son dolorosas. Abrió los brazos dejando caer los cuadernos al suelo y abrazando también al joven que tanto había querido. Siento haberte hecho daño, lo siento mucho, dijo Marta con la voz a medio romper y la cabeza sumergida contra el pecho de Sergio, casi

queriendo meterse dentro de su cuerpo. No, jamás. Tú no tienes que pedirme perdón por nada, cuando decidiste estar con otro que no era yo, fue tu decisión y ya. Me dolió. Obvio. Es evidente, te quería tener para mí y ya no era así. Pero jamás pienses que te voy a tener rencor por eso, dijera lo que te dijera aquel día en tu portal, por mi parte está olvidado. Tenías razón, fui un imbécil. Gracias, para mí eso es

un alivio. Sergio se sentía culpable, su expareja había estado pasándolo mal por algo que había hecho tanto tiempo atrás, y a él ya no le dolía lo de Alicia. Pensó en contárselo, pero¿ qué solucionaría aquello? Simplemente más dolor y odio, muchas veces es mejor callar. Nunca he querido hacerte daño, Marta. El abrazo entre ambos parecía infinito. Y si alguna vez lo hice, lo siento. Los cuerpos se

separaron lentamente mientras ambos se miraban a los ojos. El joven vio los cuadernos en el suelo y se agachó a recogerlos. Al dárselos a su amiga ambas manos se tocaron y por un momento quedaron así. Creo, la lágrima de Marta se había secado por el

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viento.¿ Qué tengo, qué irme?¿ Te esperan, verdad? Sí. Marta no le dejaba de mirar a los ojos. Pero,¿ no solo tus amigas? No.

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La joven cerró los ojos y volvió la vista al suelo como si se arrepintiera de sus decisiones. Cuando he visto que tus amigas se iban, he visto que un chico miraba curioso hacia nosotros. Me he aventurado, pero he acertado, es tu novio. Marta suspiró con fuerza sin saber qué decir, pero su silencio delataba más que cualquier otra palabra. Miró de nuevo a su expareja, le seguía mostrando la mejor

de sus sonrisas, una sonrisa dulce y cálida, incluso de compresión. No. No te he puesto los cuernos con él, y, no somos novios, estamos quedando. No, Marta, no. Ni se te ocurra excusarte, la mano helada debido al frío, recorrió la mejilla caliente de la joven. A pesar de la sensación debido al contraste en su rostro quiso que se quedara allí para siempre. Pero, no es nada, de momento, quizá lo sea, pero no lo vi oportuno. Marta, pídele hoy mismo que sea tu pareja si es lo que quieras,

no mantengas un estúpido luto por mí. La joven alzó su mano hasta la mejilla donde la de Sergio reposaba y la sujetó. Al instante siguiente ambos las bajaron, quedando unidos por ellas a pocos centímetros el uno del otro. Solo un consejo, si me dejas dártelo. Ella con los ojos fijos en él, le atendió gustosa. Es solo una apreciación mía. Creo que te vendría bien un tiempo de soledad, no ahora, quizá más tarde. No solo me refiero a

estar en pareja, sino en general. Siempre te veo acompañada, ya sea de amigas, de tus padres o de un novio. Algunas veces he pensado que temes estar sola. Sergio notó en sus ojos que la suposición que tantas veces se había hecho parecía realidad. Te diré una cosa. Eres una chica valiente, brillante, lista, lo tienes todo, incluso eres preciosa, eres una mujer independiente en todos los sentidos, no necesitas a nadie siempre a tu lado, a veces la soledad

es buena compañera. Marta no contestó, sabía que en parte tenía razón, ese miedo a estar sola siempre había estado en su interior y no entendía por qué. Pensaba que vendría por ser hija única. por querer al lado siempre a alguien, no lo sabía muy bien y jamás lo comprendería, sin embargo, las palabras de su nuevo amigo, le harían cambiar de parecer. Gracias por

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todo, Sergio. Ahora, tengo que... Claro, no te quito más tiempo.

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Los dos quedaron mirándose para que algo más sucediera, pero por unos segundos, todo siguió igual, el agua seguía cayendo y la gente, Cada vez en menor cantidad seguía caminando hacia la salida.¿ Sigues teniendo mi número? Preguntó Sergio, ella sintió. No lo borres. Algún día puede que te apetezca

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tomar un café o algo. Yo no lo voy a borrar. Bueno mejor un colacao, ¿no? Ella sonrió como tanto le gustaba al muchacho. Una sonrisa que le enamoraba. Sí, por mi mejor eso.

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Ambos sonrieron como lo hacían cuando estaban enamorados y todavía acogidos de la mano se miraron como dos personas que seguían queriéndose. Porque en realidad eso era, dos adolescentes que habían vivido un amor al extremo con sus subidas y bajadas, pero cuando una hoguera se acaba, siempre quedan las brasas. Sergio se adelantó decidido, veía propicio el momento, el lugar,

la situación y la predisposición. Marta vio el movimiento del chico y abrió los ojos de par en par, la boca de Sergio estaba cerca, tanto como cuando eran novios. Podría haberlo eludido, pensar en el chico que esperaba fuera y no caer en esa tentación. Pero cómo denegar tal acción a un hombre que le había dicho tantas cosas buenas y que tanto había amado. Y amaba. Movió su cabeza hacia adelante y buscó lo que Sergio le ofrecía.

Los dos se besaron cógidos de la mano. Sus labios calientes a pesar del frío chocaron el uno contra el otro dándoles unos recuerdos que seguro nunca olvidarían. Sus primeros besos, sus primeros paseos, los planes que hicieron, el sexo, todo convergía en ese último beso. Sergio abrió la boca y

Marta le copió. juntando ambas lenguas en un vals que ojalá nunca se acabase los buenos momentos corrieron por sus recuerdos tanta alegría concentrada en fracciones de segundo pero la situación era más propicia para otros momentos unos más íntimos el día que volvieron a ser pareja después de un día duro de estudio en la biblioteca como la joven se saltó todo lo que creía haciéndolo en el baño el mejor polvo de mi vida juraba en su cabeza siempre que lo recordaba con la lengua de su exnovio

todavía en su boca, lo rememoró de tal forma que un calentón le surgió en lo más profundo de la entrepierna. El beso finalmente acabó, más por fuerza del joven que de Marta, la cual se quedó con los ojos cerrados y con ganas de más, mucho más. Terminaron por mirarse, los dos tenían los pómulos enrojecidos, la respiración algo acelerada y un calor en el cuerpo que hacía olvidar el

gélido invierno. Las manos al fin se soltaron y Sergio sonrió a la que había sido su primera novia.« Marcha, anda, que te están esperando y esto, mejor no lo cuentes».« Me da que no», Marta sonrió con picardía al ver que Sergio hacía lo mismo, la mirada del joven la descifró a la perfección, su exnovio aún sentía deseo por ella.

Se dieron la vuelta y caminaron en caminos opuestos. Separados por unos metros, Marta sintió ser observada y se giró para ver al muchacho, pero éste caminaba hacia el otro lado sin reparar en ella. Abrazó de nuevo sus cuadernos con fuerza contra su pecho para reprimir el deseo de gritarle ciertas cosas subidas de todo, pero sin contener su boca y teniendo que decir algo le llamó

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Sergio. Su tono

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fue elevado, tanto que cualquiera del camino adyacente la podía escuchar. El joven se viró divisando lo preciosa que era la muchacha con la que había compartido tanto tiempo y momentos. Se quedó quieto mientras ésta le miraba y esperó paciente para escuchar lo que tenía

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que decirle. Te quiero.

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Algún que otro estudiante que todavía pasaba les miró con curiosidad, sin reparar mucho más en la situación. Marta comida por una vergüenza que había superado, Se dio la vuelta y con la cabeza gacha y el gorro todavía puesto comenzó a andar al encuentro de sus amigas. Sergio en cambio se quedó observando como aquella chica se alejaba. Como un símil de su vida, Marta se perdía en el camino

mientras la lluvia golpeaba con fuerza. Pensó que eso era lo mejor, aunque el corazón todavía le pedía más de ella y otra parte, la cual se había alegrado con el beso y pedía salir del calzoncillo. Caminó bajo la lluvia como si flotase, con una conciencia relativamente más limpia. Salió por la puerta de abajo, en vez de la de arriba donde el novio de Marta esperaba pacientemente. Lo que me faltaba, cruzarme con él después de besar a

Marta pensó con una media sonrisa. Después de rodear la universidad pasando varios minutos bajo la lluvia para evitar de nuevo ver a su exnovia y la pareja de ésta, logró llegar al coche. Soltó un pequeño grito de victoria, uno para quitarse la tensión que se había acumulado en su interior durante todo este tiempo y dos para calentarse con la expulsión de la adrenalina. Estaba liberado, había cerrado los dos frentes abiertos que le quedaban y estaba dispuesto

a encarar su vida con ganas. Un examen más y listo. Aunque al arrancar el coche, algo que había olvidado por unas horas apareció en su mente.¿ Qué debía hacer con su madre? El breve rugir del coche, dándole la tranquilidad de que el motor se encendía no le quitó la pregunta de la cabeza. Aunque todavía con un examen más de por medio, prefirió dejarlo para otro momento. Tengo que solucionar eso como sea, ya sea dejando que se me pase o, lo que realmente quería se hizo presente en

su voz. Haciendo algo. La lluvia golpeaba con fuerza en el parabrisas mientras conducía pensando en su madre y en el caliente sueño que había tenido aquella misma noche. Las preguntas se debatían en su mente, pero trató de centrarse en la carretera. De pensar en Mari ya se ocupaba su entrepierna, primero por el beso de Marta y ahora por los recuerdos del dulce sueño, aquello no bajaba, sino que aumentaba. El fin de semana discurrió de la misma

forma que los días anteriores. Sergio pasaba enclaustrado en su habitación la mayor parte del tiempo con los libros delante de sus narices, pero valió la pena el esfuerzo. Según el lunes a la mañana salió del aula donde por fin terminaba con los exámenes, no podía estar más contento. Había solventado aquel mes de la mejor manera posible. Todos los exámenes del que tenía alguna nota estaban aprobados y sólo le faltaba saber el que recién había hecho y

el del viernes los cuales seguro estaban aprobados. Con la mochila a cuestas y los apuntes dentro de ella, volvió al coche levitando sobre una nube. Esa mochila que tanto pesaba a principio del mes, ahora la sentía más que liviana, como si tuviera alas. Incluso tuvo la suerte de aparcar delante del portal, todo le salía a pedir de boca,

las cosas no podían ir mejor. Subiendo a su casa recordó la conversación con Marta y un leve picor le asomó entre sus piernas, pero debía pasar página, aquel beso era el último. No volveremos nunca, pero un aquí te pillo, aquí te mato, no me importaría pensó mientras salía del ascensor. Saludó con efusividad y arrojó la mochila a su cama al pasar por su habitación. Se dirigió directo a la ducha, queriendo limpiarse el olor a estudio que le envolvía como

un perfume. El agua le caía caliente por todo el cuerpo, golpeando sus hombros cargados debido a la postura del estudiante y los relajaba sin parar. Necesitaba un descanso, vaya si lo necesitaba, se lo había trabajado mucho y el estrés de todo el mes debía desaparecer de un plumazo. Pensó en qué podía hacer durante las dos semanas que le quedaban para descansar y todo un abanico de posibilidades se

abría ante sus ojos. Podría ir con sus amigos de viaje o podría aprovechar para vaguear en casa lo que no estaba escrito. Una de las opciones que se le cruzó por la cabeza fue hacer algo con su hermana, todavía le debía una por la vez que la dejó ir sola a casa, aunque ella no lo supiera. pero no sabía qué podía hacer, bueno, tenía tiempo para pensarlo, por el momento, lo que decidió fue mirar a su amigo que tanto se activaba últimamente y,¿ por qué no

darse una alegría? La puerta abriéndose le sacó de su momento cercano al Nirvana. Asomó la cabeza para ver de quién se trataba, quien osaba perturbar la paz que tanto se había labrado. La que había atravesado la puerta de madera con todo su descaro como siempre lo hacía, Era quien se temía, su hermana. Laura,¿ qué

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pasa? No sabes llamar a la puerta. Lo siento, Sergio. Es que quería limpiarme los dientes. Eh,¿ me has pedido perdón por entrar sin llamar?¿ Dónde está mi hermana?

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Qué has hecho con ella? Escuchó las risas de su hermanita y él sonrió a la par. Cuanto había cambiado su relación, había solucionado aquella distancia que tanto le separaba y todo mediante lo que podría denominarse un error. Haber tenido algo con una amiga suya le había llevado a pasar una noche con Laura y debido a aquello, estrechar los lazos que ellos mismos habían desatado.¿ Qué tal los exámenes? Preguntó la joven haciéndose entender con el cepillo en la boca.

Pues bien, muy bien. Le sorprendió la pregunta. Es más, le dejó perplejo que Laura supiera que estaba de exámenes. Creo que voy a aprobar todas. Todavía me quedan dos notas por saber, pero estoy seguro de que las paso. Cómo me alegro. Sergio escuchó cómo escupía la pasta de dientes y después la jovencita añadía. Por cierto, el otro día, tu amiguita.¿ Estamos hablando de Alicia?

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Apuntilló Sergio al escuchar el tono de recochineo. Exacto. Pues nada, estuvo hablando un poco de

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ti. Sergio frunció el ceño, dándose cuenta en aquel momento que sin verse sabía que estaba haciendo el mismo gesto que su tía y su madre, cosas de familia. Las preguntas se formularon en su cabeza,¿ de qué hablaría Alicia? No tardó en preguntar para salir de dudas

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Sorpréndeme.¿ Qué dijo? Obviamente,

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no dijo tu nombre, quizá porque estaba yo delante con más amigas. Pero estuvimos hablando de chicos, de con quien lo habíamos hecho la última vez y así, bueno, cosas de chicas. Para, para, para. Sergio asomó la cabeza para mirar a su hermana. Esta vio el gesto torcido de su hermano junto con su pelo alborotado lleno de champú, la imagen era realmente cónica. ¿Qué? Sacando una sonrisa

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que llevaba a la carcajada y no le daba para reprimírsela. ¿Tú? ¿Chicos? Sergio, que tengo 17 años y voy a cumplir 18, claro

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que sí. Se me ha caído un mito.¡ Qué desgracia! El dramatismo del joven logró hacer sacar una carcajada a su hermana. Aunque una cosa. La cabeza de Sergio volvió a asomar esta vez con la zona de barba también blanca, de forma tan abundante como cómica. Laura se rió.

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De mis amigos, con ninguno no? De momento no. Pero, ya veremos, te la tengo que devolver.

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Ni se te ocurra, o te meto a monja, soy el primogénito varón y tengo que guardar nuestra estirpe. Laura rompió a reír con aquella bobada que su hermano decía. Le encantaba cuando estaba de buen humor, todo lo que decía le hacía gracia, porque no era lo que soltaba sino como lo decía. Tranquilo, Tato. No voy a hacer nada con tus amigos, lo prometo. Bueno, vuelvo al tema que me lías. Pues resulta que eso, estábamos el otro día tomando algo en la calle y hablamos de ese tema,

del último chico con el que estuvimos. Hablamos todas y cuando le tocó el turno a Alicia, pues no dijo tu nombre, pero habló de ti. Seguro que me puso por las nubes. La ironía de Sergio se podía incluso cortar. No tanto. Empezó a hablar de que si no eras buena gente, que si no diste la talla y demás cosas por el estilo. Yo la miraba esperando que dijera que estaba de broma, porque ella me lo había contado, sabía que el último chico con el que había estado

eras tú. Pero nada, erre que erre con que el peor polvo de su vida y así. Si te soy sincero, creo que estaba mintiendo. El orgullo de Sergio había sido herido en parte, aunque la verdad, tampoco mucho. Soltó incluso que si tenías un micropene, fue

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entonces que me reí.¿ Cómo que te reíste? A Sergio le

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interesó lo que venía a continuación. Me reí y todas me miraron. Delante de las demás le dije que yo conocía al chico y que ella lo sabía. Alicia cayó, pero no reculó, por lo que le dije que de micropene nada y que además es un partidazo.¿ Mi hermanita me sacó la cara

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Estoy flipando, Laura. Bueno,¿ eres mi hermano que

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quieres que diga? Además que no me gusta que mienta. Y Lando Cabos, recordé que más o menos después de su cumple estaba realmente feliz, o sea que puede que fuera gracias a ti, no se lo pasaría tan mal. puede. Oye, de verdad, gracias. No era necesario, al final lo que opina Alicia de mí lo se desobra y lo que diga me da un poco igual, pero que me hayas defendido me encanta.

Speaker 3

Te quiero. No es para tanto. Quitó hierro al asunto.

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Dejémoslo en que no me gusta que mienta ni menos de mi hermanito. Ambos rieron y Laura abrió el grifo del lavabo para dar un trago de agua y después lavarse el rostro. Sergio pensó una cosa que le estaba picando en el cerebro y decidió preguntársela a su hermana. Laura,¿ cómo sabes tú que no tengo un micropene? Pues muy sencillo. Cuando vas a la ducha, sueles ir el trayecto desde tu habitación al cuarto de baño la gran mayoría de

veces desnudo. Y no sé si te piensas que nadie te veo que vive solo, pero, tato, que mi puerta está al lado, cada vez que pasas así te veo. Vaya, el tono de Sergio denotaba decepción. No sabía, que te va ese rollo, que tenía una hermana midona. Imbécil. Respondió Laura mientras no se aguantaba la carcajada.¿ Qué quieres que haga? Ya te tengo más que visto. Te conozco tanto como tú a mí, es como si alguno de tus amigos te dijera, pues Laura tiene unas tetas pequeñas no sé qué,¿

te lo creerías? Pues hace mucho que no las veo, no sé yo. Pues ahora mismo te las enseño. La broma no se detenía y ambos inverses sabían que el otro tenía una mueca de felicidad. No, tata, gracias, rehuso tu proposición indecente. Seguro que son preciosas, pero no lo veo adecuado.

Speaker 3

Tú te lo pierdes.

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Con un tono más que altivo para seguir jugando entre ambos. Los dos volvieron a reír y dentro de la ducha mientras el joven se aclaraba el gel que corría por su cuerpo, escuchó como la puerta se volvía a abrir. Su hermana estaba a punto de salir y recordó una cosa. Oye, Laura, esto en serio. Es una tontería, lo sé, pero todavía me sabe mal cuando no volví contigo a casa. Déjalo, es una chorrada, si estabas de fiesta, no ibas a volver por mí. Laura no le daba muchas vueltas al asunto,

de haberlo hecho podría haberse olido donde estaba su hermano. Ya, puede ser, pero para mí no lo es. El sentimiento de haber elegido a Alicia en vez de a su hermana aún le escocía. Tenemos

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que hacer algo.¿ Qué quieres hacer? No sé, tenemos que pensarlo juntos, pero lo que quieras,

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eso está en tus manos. Te tomo la palabra, y de nuevo con el tono de broma habitual que volvía a reinar entre ellos tras muchos años, le añadió. Bueno, Marcho, ya puedes seguir masturbándote

Speaker 3

con tranquilidad. Laura La joven se fue y Sergio se

Speaker 2

quedó tranquilo en la ducha. Sería una buena opción la masturbación, pero después del comentario de su hermana, le parecía extraño hacérsela. Aunque pensándolo bien,¿ qué más daba? Había tenido relaciones con su tía y soñó de forma muy sexual con su madre, aquello no sería más que otra muesca en su revolver. Pero aún así, lo desechó y salió envuelto en una toalla.

demasiada agua gastada como para desperdiciar más. Mirándose en el espejo, recordó cómo era su hermana antes de Navidades, uraña y desagradable, una adolescente con las hormonas alborotadas. Aunque tampoco se llevaban tanto, la diferencia era palpable.¿ Cómo había cambiado todo en tan poco tiempo y, aquello le recordó que era cierto que hacía mucho que no la veía desnuda, sería cierto que

las tenía tan grandes? No lo recordaba. Se veía un gran bulto en su camiseta, pero¿ en verdad habría heredado tanto los ojos como los pechos familiares? De imaginarlo, un escalofrío recorrió su espalda atorando su cerebro y diciéndose al mismo momento tengo que relajarme, últimamente se me va la cabeza, los pechos de Laura ya son demasiado.

Speaker 3

Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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