AVENTURAS HUMEDAS - PARTE 15 - podcast episode cover

AVENTURAS HUMEDAS - PARTE 15

Jun 09, 202643 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos... Aventuras húmedas, parte 15. Desde las navidades, la cosa en casa no había cambiado mucho. Sergio seguía hablando con Marta y en ocasiones con Alicia en bastantes ocasiones. María parte del día de Nochevieja donde se puso un jersey dejando a un lado el pijama, el resto del tiempo se cuidó como siempre lo hacía, poco. Sin embargo, su hijo sí notaba un ligero cambio. Su madre cada vez sonreía más

e incluso alguna que otra vez, bromeaban juntos. En esas ocasiones, pocas y breves, le recordaba a la época con su tía, tenían el mismo humor, eran tan iguales que se podían confundir a la perfección. Aunque en Navidades, gracias a Mari, el mal sabor que le dejaba el hablar con Alicia había desaparecido, los días posteriores, volvió. No paraba de hablar con la amiga de su hermana y en muchas ocasiones lo hacían sobre lo bien que estaría verse un día

de fiesta. No lo hacían de forma directa, sino tratando de que todo surgiera como un encuentro casual. Los dos estaban con unas ganas terribles de forzar ese encuentro totalmente involuntario. Sergio lo había preparado a conciencia. Después de Nochevieja, saldría el fin de semana siguiente, el mismo día que su nueva amiga le dijo qué haría. El sábado caía en día cinco y convenció a varios de sus amigos para ir de fiesta, esperaba que accedieran a quedarse en el

pueblo aunque eso lo veía complicado. Últimamente cada vez iban más a discotecas y los bares del casco viejo quedaban reservados para días señalados como las fiestas propias de la ciudad, carnavales y eventos similares. El día llegó más rápido de lo que pensaba y se puso realmente nervioso. Lo bueno de estar así era que el sentimiento de culpa se desvanecía de su cuerpo. No voy a hacer nada se repetía una otra vez, o mejor dicho se mentía una

y otra vez. Durante la mañana solo habló con Alicia para que le confirmara que iba a salir, le contestó que sí, no hubo más que decir. Solo es una amiga. La veo, unas risas y marcho, tan fácil, decía delante del espejo del baño mientras su reflejo se lo repetía con ciertas dudas. El móvil sonó y se lanzó para ver quién le escribía, lástima que no fuera su nueva amiga. Dos de sus amigos que estaban en duda, le confirmaron que al final sí que saldrían, perfecto, la fiesta era oficial.

Abrió la conversación de Marta y le dijo si quería quedar a la tarde, no es que fuera una proposición, era lo que siempre hacían, nada especial. Obviamente ésta le respondió que sí. Dejó el móvil y se duchó con calma, en su mente la imagen de Alicia viajaba por todos los lados aunque primero debería ver a su novia. La tarde la pasó inquieto, en todo el paseo con su chica, no paraba de mirar la pantalla del móvil por los

mensajes que le pudieran llegar. Sus ganas de que el tiempo pasara eran evidentes y en más de una ocasión se detuvo para contestar a alguno de sus amigos. Por fin pensó al llegar a la puerta de la casa de Marta, el día era frío y las horas se le habían hecho eternas, incluso los pies se la habían quedado congelados. De la forma más egoísta que pudo, pensó que ya era hora de irse a casa y que empezase lo bueno. Hoy has estado un poco ausente, le

dijo Marta con la puerta del portal abierta. Maravilloso, ahora quiere hablar, siempre cuando nos vamos se dijo Sergio aparcando su personalidad amable y tomando una que no le pegaba. No sé, tal vez por la fiesta, es que estos me están dando la brasa, lo siento Te quería comentar. No por favor, Marta, vete a casa, ya. Gritaba una parte de su mente a la cual Sergio le abrió las puertas de par en par, últimamente, te

noto algo oído conmigo, apenas me prestas atención. Sueles estar más atento a lo que te llega al móvil que a escucharme. No me he fijado, creo que te hago el mismo caso de siempre, lo del móvil ni idea

Speaker 3

Quería preguntarte

Speaker 2

una cosa, y no quiero que te enfades. Si me dices eso, Marta, es que me voy a enfadar. Sergio no entendía qué pasaba, pero su paciencia se agotaba como si cayera por una pendiente. Quería llegar a casa y prepararse

Speaker 3

para ver a Alicia. Quiero preguntarte,¿ hablas con otras chicas?

Speaker 2

Los ojos de Marta estaban clavados en él, su cara angelical no hacía ninguna mueca, lo estaba diciendo totalmente en serio. Sergio se encendió, notando una rabia que no sentía desde que lo dejaron.¿ De verdad le estaba preguntando eso? La misma Marta que se había ido con su ex. El enfado era enorme, Sergio apretó los puños para contener la

rabia y no soltarla toda de golpe. Los sentimientos de traición no se habían ido en todo este tiempo, simplemente estaban en el baúl de su mente, dispuestos a salir. Podría ser un buen momento para dejarlo salir.¿ No crees que es algo hipócrita decirme algo como eso?

Speaker 3

Podría

Speaker 2

ser, pero Sergio no se quedaba corto. No empieces por ahí. Si tengo dudas, Sergio, te las voy a preguntar, no me voy a quedar callada. Marta trataba de mantener la calma. Pues la verdad que es muy atrevido de tu parte sugerir algo así. Pero tranquila que no, no tengo ninguna amante. Sergio había plantado delante de su novia su cara más cruda. Sentía rabia porque le estuviera recriminando algo que ella misma

le hizo. No podía ser así, si además él no había hecho nada, o sí, El joven se sintió dolido y rabioso, pensando en cómo le podía decir eso la persona que tanto amaba.¿ Pero era así, era la persona que más amaba? Las dudas le atoraron en la cabeza, tantos sentimientos que su ira aumentaba sin ceder ni un ápice. Pero bueno, Marta, puedes estar tranquila que al menos yo no tengo una ex para engañarte. El golpe fue tan bajo que Marta dio un paso atrás dentro del portal

y negó con la cabeza lentamente. Aquello le había dolido, le había hecho tanto daño que la mano que no sujetaba la puerta la dirigió instintivamente al vientre por encima de su abrigo en un gesto de protección. No digas eso, la voz de Marta estaba quebrada, si hemos vuelto, es porque eso está perdonado.¿ Cómo me puedes dices eso ahora? Con ese comentario, Lo que me parece es que piensas que te la voy a jugar. Lo siento si te he estropeado tus planes, pero yo, soy buena gente,

Speaker 3

no hago esas cosas. Imbécil Con

Speaker 2

aquella última palabra que sonó en un susurro, Sergio se dio cuenta de que su novia estaba escondiendo la primera lágrima. Marta cerró la puerta comenzando a subir las escaleras con rapidez. El chico se quedó mirando como su pareja se alejaba de su lado al mismo tiempo que su personalidad habitual salía a la luz y se preguntaba por qué había hecho eso. Se puso las manos en la cabeza, apretándose

las sienes y recapacitando sobre sus actos. El impulso juvenil le había cegado, quizá la atracción por Alicia le había hecho cambiar, igual Marta no era tan mala como él pensaba. La sensación de malestar le recorrió el vientre mientras caminaba hacia su casa. Una y otra vez la última palabra de su novia le aparecía en su mente, imbécil. Iba a llorar. No, ya estaba llorando, se susurró a sí mismo, decidiendo que tendría que hablarla, pero no ahora, eso no

la gustaba, quizá antes de salir. Cogió el móvil para ver la hora y un mensaje de Instagram le saltó en la pantalla. Pensó que no era el momento, que debería cortar aquello y no salir. Sin embargo, cruzó la calle metiéndose el móvil de nuevo en el bolsillo y sabiendo que lo mejor era tomar decisiones con la cabeza fría. Ese cerebro suyo no se le enfrió en ningún momento, porque cuando se comenzó a prepararse para salir, encendió el móvil y vio el mensaje que el mensaje de Instagram.

Por supuesto era Alicia. Espero que nos veamos y también, que me des un regalo por mi cumple. Lo dejó con calma al lado del lavabo y por segunda vez en el día se dio una ducha relajante, aunque añadió una pequeña relajación extra en honor a Alicia. Las lágrimas de Marta se habían secado en su mente. Bajó de casa casi a la carrera, entre ducharse y prepararse, se había entretenido demasiado y el tiempo se le echó encima. Sus amigos ya le esperaban cerca de un parque con

botellas en mano para comenzar con el desmadre. Las ganas de fiesta no habían hecho acto de presencia en su cuerpo, más que eso, su interior estaba repleto de ganas de ver a Alicia. Esperaba que valiera la pena todo su plan. Lo había pensado después de la ducha, en verdad, no la amaba, ni sentía nada más allá de algo sexual por ella. Es más, Después de salir de la ducha con menos fluidos corporales dentro de los genitales, por la cabeza le volvió a revolotear la idea de dejarlo todo

y no salir. Una parte le decía que llamara a Marta, que le pidiera disculpas si se olvidase de la amiga de Laura. Pero la otra le gritaba que quedara con la chica, su novia ya esperaría, se lo merecía, debía pasárselo bien. Era curioso un factor que se repetía casi siempre. Cada vez que se daba una alegría masturbándose con Alicia

en la cabeza, los pensamientos posteriores eran de culpabilidad. En ese momento después al placer, siempre se acordaba de su novia y la culpa le comía por dentro sugiriéndole que no hiciera nada. Sin embargo, a cada minuto que pasaba esa idea se iba esfumando y las ganas de retozar con la joven le llenaban de nuevo. Era bastante curiosa la relación entre los pensamientos sexuales sobre Alicia y el

volumen de esperma que habitaba en sus genitales. Sacó el móvil del bolsillo mientras sus amigos hablaban, se seguía sintiendo culpable por lo que le había dicho a Marta. En realidad él no era así, la ira acumulada y el sentimiento erótico que tenía le habían nublado el pensamiento. Meditó si debía mandarla un mensaje en ese momento, incluso abrió la pantalla donde tenía la conversación, pero no pudo, solo observó la foto de perfil donde se la veía sonreír

y volvió a bloquearlo. Sin embargo, al de nada, tuvo que volver a sacarlo. Una vibración en su pierna le alertó de que un mensaje había llegado. Dispuso el móvil para que nadie pudiera ver con quién hablaba y encendió la pantalla. Antes de ver quién era, ya se lo imaginaba, Alicia le había

Speaker 3

escrito. Al final sales. Ya estoy bebiendo, o sea que sí. Sergio estaba más que animado y tecleaba con ansia. Qué bien. Te veré hoy. Aunque no sé si le haría mucha gracia a Laura que

Speaker 2

aparezcas por aquí. Solo la vacilaré un poco. tengo que dar buena reputación a los hermanos mayores. La presencia de su hermana no chafaría sus planes, pero creo que sí, vas a ser afortunada y seguro que me ves. Sus amigos habían decidido que irían a la discoteca y no al casco viejo, había sido unanimidad y bueno, la democracia mandaba en el grupo. Sin embargo, había conseguido convencerles para bajar un rato antes de irse y así poder ver a su hermana. Al menos, esa era la excusa.

Speaker 3

Quizá tú seas el afortunado por verme a mí.

Speaker 2

Leyó de nuevo en la conversación y, qué ridículo se veía cuando trataba de ligar, ese Sergio Caliente que se apoderaba de los mandos de su cuerpo y decía cosas sin mucho sentido, era tan extraño. Aunque parecía que al menos a Alicia sí que le gustaba, a Marta en cambio, la discusión con ese yo caliente, la había aborrecido. Es verdad

Speaker 3

que uno no se encuentra todos los días con una cumpleañera.¿ Traes algún regalo para mí?

Speaker 2

El muchacho paró sus dedos para no escribirle las ordinarieses que estaba pensando, solo veía un único regalo y lo tenía entre sus piernas. Puede ser. Trató de serenarse un poco y se quitó del rostro la sonrisa boba que su madre tantas veces le había visto sobre qué hora te

Speaker 3

sueles ir a casa. pues? Porque cuando estéis

Speaker 2

en el casco viejo, bajamos un poco, pero luego marcho a la discoteca, quizá a la vuelta también te pueda ver. Su corazón dio una vuelta de trapecista y retumbó en su pecho. La frase escondía una cita clara y concisa, Sergio sabía que Alicia aceptaría, como sabía que si ella se lo hubiera propuesto, diría que sí sin ningún tipo de dudas. Bloqueó el móvil para tomar un trago y humedecer su garganta, estaba algo atorado, ya no se acordaba

de Marta, solo tenía cabeza para Alicia. Mantuvo alguna que otra conversación con sus amigos, pero la mano le temblaba en dirección al móvil, quería verlo, quería leer la respuesta. Recordó ese sentimiento en otro instante algo similar, cuando en el colegio o en el instituto, un pequeño trozo de papel circulaba en la clase hasta una chica.¿ Quieres ser mi novia? rezaban aquellos papeles y aunque esta pregunta para nada era similar, la espera se le estaba haciendo igual

de angustiosa. No pudo más y sintiendo lo mismo que cuando era pequeño y le pasaban el papel con la respuesta, abrió el móvil. Tenía la notificación de haber recibido un mensaje en Instagram, no dudo y con una gota de sudor recorriéndole la frente mientras un viento frío la azotaba, miró el mensaje. Seguramente

Speaker 3

sobre las cinco o así, aunque hoy no tengo hora.¿ Cómo que no tienes hora?

Speaker 2

Le respondió lo más rápido que pudo porque la frase de Alicia invitaba a ello, quería que se lo preguntara y el joven no la iba a dejar con la miel en los labios.¿ No te lo había

Speaker 3

comentado? Mis padres este fin de semana se han ido.¿ Entonces estás sola en casa? Sí.

Speaker 2

Estas fechas siempre se van para celebrar cuando se conocieron, ayer marcharon y hasta mañana a la tarde no vienen. Claro que no se lo había dicho, Sergio trató de pensar en ello, pero algo tan importante lo hubiera retenido en la mente como una lapa. Aquello le descolocó, pero para bien. La muchacha lo había hecho a propósito, estaba claro.

Quería sorprenderle y vaya si lo había conseguido. Se pasó la mano por la frente para limpiarse esa dichosa gota de sudor que con ganas iba en dirección a su mejilla. Estaba nervioso, tanto como lo estuvo en casa de su tía. Miró a sus amigos y pensó en darles puerta, correr donde su amante y llevársela a casa como un cavernícola. Sin embargo, de un portazo aprisionó en su mente a ese Sergio Caliente y pensó con una mente más racional.

El objetivo que se había planteado estaba cumplido, si quería tener algo con Alicia lo tendría, podía esperar al final de la noche. Antes que ella, estaban sus amigos, con los cuales hacía mucho que no disfrutaba.

Speaker 3

Qué bien!— le escribió,

Speaker 2

pues no me lo habías contado.— Está bien, así tienes toda la casa para ti. Ahora tengo que dejarte un momento,

Speaker 3

cuando baje a los bares te aviso.¿ Tienes planes? Sergio miró

Speaker 2

sonriente la frase clave que tenían entre los dos. Era tan infantil todo aquello que no se reconocía, quizás se le pegaba la personalidad de Alicia, al final era una chica de 18 años recién cumplidos. Aunque, ni que él fuera tan mayor.

Speaker 3

No, esta vez son mis amigos.

Speaker 2

Acabó por mandarle un icono con un beso, algo que nunca había hecho y la amiga de su hermana viendo que otra barrera se había roto, le envió un corazón bien grande. Sergio silenció el móvil y se introdujo en la conversación que los otros cinco amigos mantenían, en un rato bajarían, pero de mientras, tocaba reírse un poco. Terminaron de beber las botellas cerca de la una de la mañana. La última antes de marchar. la iban a tomar en el casco viejo, por supuesto a petición de Sergio, concretamente

en el Matraca, bar donde se encontraba su hermana. Antes de bajar, su mente sorprendentemente hábil después de haber ingerido la mitad de una botella de ron, pensó en lo descolocada que estaría su hermana al verle. Aquello no haría que quedase bien delante de los amigos, porque habría algún cabo suelto que no encajaba y después de eso, llegarían las preguntas. Justo cuando se estaban levantando, sacó el móvil mientras algunos tiraban las botellas a la basura y abrió

la conversación con su hermana. Apenas hacía unos minutos que se había conectado, lo más seguro que estaría atenta al móvil, siempre lo estaba, lo que al joven le hacía dudar si tendría novio. Laura, me parece haberte visto entrar en el matraca,¿ estás ahí? Lo leyó, pero no contestaba. Por un momento el joven pensó que su plan se iría al garete y que tendría que ingeniárselas para verla primero y explicarle que la iba a visitar, más extraño todavía. Sin embargo, cuando comenzaron

Speaker 3

a andar, ésta le contestó. Sí.¿ Qué quieres? La sequedad con la que le preguntaba se podía

Speaker 2

notar a través del teléfono. Cuando quería su hermana podía ser insoportable. aunque esta vez se lo permitiría, ya que sus fines eran otros. Voy

Speaker 3

a pasarme con mis amigos por allí, así te veo. No. Sí. Sergio, como vengas a vacilarme no te vuelvo a hablar en la puta

Speaker 2

vida,¿ me entiendes? No te voy a vacilar, Laura, solo quiero ver a mi hermana pequeña e invitarte a lo que quieras. Nunca hemos coincidido de fiesta. Laura se encontraba rodeada de sus amigas, con el rostro confundido y mirando el móvil sin entender las palabras de su hermano. Cada día parecía más amable y estaba mejor con él, quizá fuera también por ella misma que estaba madurando, pero aquello no le dejaba de sorprender

Speaker 3

Qué pretendes?

Speaker 2

Sergio se rió por dentro mientras uno de sus amigos le pasaba un vaso con los últimos pozos de alcohol y pensó mi hermana es bien lista. Se tambaleó ligeramente por un adoquín suelto y se llevó alguna burla por su estado, algo que le hizo meditar si debería estar más fresco para la noche. No pretendo nada, solo quiero

Speaker 3

verte y pasar tiempo contigo. Un rato de nada y me voy. Vale, pero solo un rato.

Speaker 2

Volvió a introducir su móvil en el bolsillo y se encaminó hacia los bares a la par que se unía al cántico que sus amigos muy ebrios entonaban. Mientras tanto, Laura extrañada miraba su móvil, su hermano desde verano había cambiado, tanto con ella, como con su madre, sobre todo con esta última. La intentaba ayudar en la casa incluso de vez en cuando hablaban más de la cuenta, no comprendía cuál podría haber sido el detonante para tal transformación. pero

le gustaba ver a su hermano más maduro. Laura,

Speaker 3

cariño,¿ qué pasa? Le sorprendió Alicia de pronto. No, nada. Estaba justo pensando, me has pillado fuera de todo.

Speaker 2

Sí, parecía que estabas un poco ira. Le señaló el móvil que sujetaba con ambas manos y le añadió,¿ has hablado con algún

Speaker 3

chico?¿ Qué dices?

Speaker 2

Estoy seca de tíos. Ambas se rieron y después la joven siguió. Era mi hermano, que va a pasarse por aquí para verme, o eso me ha dicho. Ah

Speaker 3

sí. Qué bien, ¿no? Sí, bueno, mientras no se meta conmigo,

Speaker 2

cuando está normal es muy majo. Yo te defiendo, no te preocupes. Con un punto de alcohol más de lo habitual en sus venas, Alicia le comentó, es muy majo, me cae muy bien, bueno desde siempre. Además me parece guapísimo. Alicia cortó veloz la joven, por ese camino no me vayas que nos conocemos. No lo digo con ningún objetivo, sus ojos brillaban en la oscuridad del bar debido al alcohol y las luces de colores, solo que es muy guapo. Pero no tranquila, hermanos de amigas no se tocan, te

lo prometo. Además que Sergio tenía novia,

Speaker 3

¿no? La chica aquella que vino el otro día. Marta,

Speaker 2

sí. Es una chica muy maja y guapísima. La verdad que no sé cómo se las ingenia para estar con una chica como ella. Porque está muy bueno. Visiblemente ebria y sonriendo de forma maliciosa para picar a su amiga. Alicia. Le acabó golpeando uno de los brazos para después reírse ambas y acercarse a la barra. Mientras las dos jovencitas conversaban, a Sergio le había dado tiempo a recorrer en siete

minutos la distancia que le separaba del matraca. Entró el primero de su grupo, poniéndose de puntillas tratando de hacer un reconocimiento rápido del lugar. A lo lejos en la barra, entre el gran tumulto de gente que se formaba, divisó a su hermana, que casualidad, estaba con Alicia. Señaló a sus amigos el camino y todos le siguieron cuáles aventureros

hacia su destino, donde las amigas de Laura esperaban. Se acercó primero al grupo donde se encontraban las otras cuatro chicas que habían salido de fiesta, la saludó y presentó a sus amigos. Dos se quedaron con las chicas hablando, los demás parecían sedientos y se acercaron a la barra. Con estos fue Sergio. pero bifurcándose como el afluente de un río, ya que su hermana estaba más a la izquierda. Llegó hasta donde las chicas, que se encontraban charlando ajenas

a que el joven las había encontrado. Con rapidez posó ambas manos en la espalda de su hermana, moviendo los dedos con velocidad para hacerle cosquillas y darle un pequeño susto. Cosquillas no le hizo, pero la chica sí que se dio un buen susto, tanto que si llega a tener en la mano la copa que le estaban sirviendo se la hubiera tirado por encima. Sergio

Speaker 3

estúpido. Casi me matas del susto. No será para

Speaker 2

tanto. Con soltura debido al alcohol en sangre, agarró el rostro de su hermana y le plantó un beso en la mejilla. Quita que me dejas las babas, se quejó como una buena hermana pequeña y añadió señalando a su amiga, te acuerdas de Alicia, ¿verdad? Sus ojos delataban que la estaba analizando de arriba a abajo. Como un escáner, la mirada de Sergio primero pasó por sus piernas, esbeltas y

escondidas tras unas medias negras. Después subió hasta el vestido ceñido que le llegaba hasta el muslo y para finalizar su análisis, pasó por los pechos que no se mostraban en ningún escote. En el rostro de Alicia, Una sonrisa muy coqueta no se escondía. Pues no me suena de nada, dijo Sergio sin evitar lanzar una mirada cómplice a la joven.

Speaker 3

Sabes de sobra quién es, no te hagas el tonto. Pues entonces,¿ por qué me preguntas si me acuerdo de ella? Ay chico, de verdad, no empieces con tus cosas.

Speaker 2

No vaciles a tu hermana, Sergio. Alicia le miró con muchas ganas, tantas que de estar atenta, Laura podría haber notado algo, hoy la he dicho que la iba a proteger de ti. Está bien saberlo. Pero bueno, no tendrás mucho trabajo, vengo en son de paz. Solo quiero invitar a mi bonita hermana a que tome algo conmigo. Te podrías portar también con Alicia, saltó de pronto Laura. Hace nada fue su cumple, te lo comenté. pero como a

veces no me escuchas. Si te escucho, es más, me dijiste que hoy salías por eso y yo te dije que si podía, te vendría a ver. Laura comenzó a recordar y tenía toda la razón, y añadiré,¿ qué me dijiste que era el 3 de enero, me equivoco, Alicia

Speaker 3

No, para nada.

Speaker 2

Laura se quedó pensando en si aquello era verdad o no, Recordaba haber tenido esa conversación mientras cenaban en Navidad, sin embargo, lo del día del cumpleaños no conseguía acordarse. Lo dio por perdido, si lo sabía sería porque se lo habría dicho, no tenía otro modo de saberlo. Bueno, vale, lo siento, dijo poniendo una cara de pena mientras las copas ya estaban servidas en la barra. Su hermano la volvió a dar otro beso a lo que ésta no se negó.

No conocía a su hermano borracho, pero tampoco le desagradó esa faceta tan amorosa que tenía con ella. El joven se hizo un hueco entre ambas y acercando el rostro al camarero que tendría su misma edad, le comentó que añadiera tres chupitos a la barra. Se dio la vuelta, primero donde su hermana y le comentó que quería, ella movió los hombros haciéndole ver que le daba lo mismo. Sergio hizo un rápido análisis de las bebidas posibles y omitiendo las más duras como el tequila, el whisky o

el jajermeister, las demás eran serias candidatas. Volvió a girarse, pero esta vez al otro lado. Alicia le esperaba con una sonrisa y le preguntó lo mismo que a su hermana. Encorvó un poco su cuerpo para acercarse aún más a la muchacha y escuchar de forma nítida su respuesta. La joven dio un ligero paso hasta donde se encontraba y posó su mano en el vientre de éste, con cuidado,

como si lo fuera a romper. Estaba tan cerca que el perfume con un ligero toque a vainilla llegó al sistema olfativo de Sergio embriagándose al instante, olía de maravilla. Sus labios rozaron el óvulo del chico, casi dándole un mínimo beso que por la posición que estaba Laura no podía ver. Subió algo más su boca hasta colocarse en el odio del joven y que éste notara el aliento caliente que desprendía. No estaba caliente, sino que quemaba como

las brasas del mismo infierno. Rápido pasó la mano rodeando la cintura de la chica y se la atrajó hacia donde estaba, logrando pegar un cuerpo con el otro. Sintió sus pechos sobre su costado, su cadera golpeando por poco la suya y menos mal que estaba de lado, si no sus sexos hubieran entrado en contacto. Fue entonces, estando tan juntos y notando los labios cosquilleándole la oreja, que Alicia

Speaker 3

le dijo lo que quería. A ti. La adrenalina

Speaker 2

se le disparó, el calor le subió al cerebro y por un momento atrajo con mucha más fuerza a la chica hacia su cuerpo. La quería poseer, lo deseaba, era lo único que quería en el mundo. Por un fugaz momento estuvo decidido subirla a la barra, arrancarla a las medias y regalarle su entrepierna para que gozara de los 18 centímetros que tenía, uno por cada año que cumplía. Solamente

le detuvo la presencia de su hermanita. Le hubiera importado un pimiento que sus amigos estuvieran allí o que las amigas de Laura le vieran, hubiese cogido del brazo a Alicia y se la hubiera llevado a su casa. El Sergio Caliente estaba imparable, debía frenarlo. Alejó su mano de la cintura de la joven donde su vestido se arrugaba debido al puño cerrado con ganas sobre la tela, ahora

comenzaba a abrirse volviendo a su lugar. Sergio no perdió la ocasión para desahogar un poco esa parte suya tan sexual y por sorpresa, mientras recogía su brazo, soltó un ligero azote en la nalga derecha. Alicia no dijo nada, solo sonrió y dio un paso hacia atrás, sabedora de que el límite se había roto por completo. pues pediré unos de licor de melón, que está bastante bueno. Ambas asintieron y rápido el camarero los puso en la barra.

Le sentó bien tomar algo frío, le serenó el pensamiento, no obstante a la larga el alcohol siempre trae la factura de vuelta. Sin embargo, para eso todavía quedaba mucho tiempo. Volvieron los tres al grupo, mientras sus amigos hablaban con las de Laura. Sergio vislumbró alguna esperanza de poder quedarse allí, era lo que deseaba, pero sabía que esa pequeña posibilidad era muy niña, pronto se irían a la discoteca. Bailaron un rato entre todos, la verdad que se lo estaba

pasando genial, incluso Laura bromeaba de vez en cuando. A la más pequeña de la familia, por primera vez le gustaba que su hermano estuviera con ella, algo impensable días atrás. Algunas veces le parecía demasiado infantil y poco maduro, con demasiadas chorradas en la cabeza, pero desde hacía un tiempo, la cosa había cambiado. Por primera vez le comenzaba a ver como un hermano mayor. Sin embargo, todo tiene su punto final, y después de media hora, los chicos se

tuvieron que ir. Uno de los amigos de Sergio había llamado a los taxis y en cinco minutos estarían esperándoles. Comenzaron todos a despedirse y Laura sintió verdadera pena porque su hermano se tuviera que marchar. No es que fuera a llorar, pero quería seguir disfrutando junto a él.¿ No os quedáis más? Comentó Laura a su hermano evitando que se le notara lo que realmente deseaba. Que va hermanita, nos vamos ya, que se nos hace tarde.

Speaker 3

Así ya no hay posibilidades que me ría más de ti. Eres un bobo. Hoy me lo he pasado muy bien. Otro día podéis venir, si os apetece.

Speaker 2

Espero que no me lo digas porque te gusta alguno de mis amigos. Solo bromeaba, aunque lo siguiente fue más serio y también contradictorio, porque si es así, me lo cargo. No, Sergio. Me ha gustado que estuviéramos juntos, nada más. de no estar borracha ni se le hubiera ocurrido decir algo así. Ay mi hermanita bonita. Los grados de alcohol en su cuerpo habían aumentado y ya no controlaba su amor,¿ sabes

que te quiero mucho? Anda, tira ya. Que ahora sí que me vas a poner en evidencia, lo dijo tratando de no reírse por la vergüenza. No lo consiguió. Sergio la envolvió en sus brazos y la dio un beso en la frente mientras la apretaba contra su pecho. Laura se sintió segura y arropada, como siempre debe sentirse una chica con su hermano mayor. Se le olvidaron las disputas domésticas, las broncas en casa, el cómo llamaba a su padre cada vez que podía para ganar una batalla, estaba por

fin con su hermano. Se separaron y vio cómo los ojos de su compañero de casa le miraban fijamente. Jamás le había mirado de esa forma, con cariño y ternura, cegaramente debido a todo el ron que corría por su cuerpo, no obstante le gustó. Tienes los ojos de la tía y de mamá. Sin embargo, los tuyos son los más preciosos. Laura se separó y agachó la cabeza avergonzada como nunca. Se sintió feliz y a la vez con una timidez

que su cuerpo no podía soportar. Le hizo gestos para que se marchara porque apenas podía mirarle a la cara, estaba roja como un tomate y no era ni debido al alcohol, ni al calor, sino al halago de su hermano. Se giró para dar dos pasos y ver cómo los chicos acababan de despedirse de ellas mientras Sergio lo hacía con la última de las chicas, Alicia. Laura no se dio la vuelta para mirar, porque no quería que le viera su ruborizado rostro, quizá en la oscuridad era muy

difícil apreciarlo. pero mejor prevenir. Mientras la joven pensaba que era igual que su madre en muchos aspectos, tanto en los ojos como en la personalidad, no se daba cuenta de que a su espalda, Sergio y Alicia conversaban.¿ Ya te vas entonces? Sergio asintió y se agachó levemente para darla dos besos muy cerca de los labios, se me ha hecho a poco. Luego vete a casa sobre las cinco, el joven no se cortó y se lo dijo sin titubeos. lo más tarde posible y si quieres, te

Speaker 3

hablo cuando esté por aquí. Háblame. Fue una orden, no una sugerencia.

Speaker 2

Lanzándose una mirada más que penetrante, Sergio se dio la vuelta con rapidez para no asaltarla allí mismo. Las ansias le podían y debía de estar más tranquilo, la noche era larga, pero las horas pasarían rápidas. Pasó al lado de su hermana y la dio otro beso rápido en la cabeza sin detenerse, a la par que ésta le acariciaba el brazo sin querer soltarlo. No obstante lo hizo y su hermano al de pocos minutos ya estaba montado

en el taxi. La fiesta se fue un poco de las manos y cuando se quiso dar cuenta los recuerdos de buena parte de la noche habían sido borrados de su memoria. Más o menos recordaba todo en general, tomar copas, más chupitos, bailar y cantar como loco con sus amigos. Hubo un momento de bajón propio del alcohol en el que trató de mandarle un mensaje a su novia, pero

desistió en el último momento. Siempre recordaba una frase de uno de sus amigos que le saltaba como una alarma en esos momentos, borracho y de madrugada, los mensajes no llevan a nada. Ya en el taxi de vuelta, Fue recobrando un poco más la compostura, se encontraba bien, aunque cegaramente lo pagaría al día siguiente en forma de resaca, casi podía vislumbrar el peaje que iba a pasar. Sin embargo,

todavía quedaba por hacer una cosa. Con el móvil en la mano y cerciorándose que su amigo de la derecha estaba dormido, estaba desnucado y roncaba con la boca abierta, encendió la pantalla y abrió

Speaker 3

el Instagram. Voy. Estoy en casa, acabo de llegar. Respondió Alicia al de un minuto. Añadió acto seguido,¿ te apetece hacerme compañía? Dame la dirección. La

Speaker 2

dirección llegó y justo el taxi entró por el pueblo, faltaba poco para que por fin pudiera desatarse. Sin embargo había pasado por alto el mensaje que tenía en la pantalla, lo abrió sin saber quién podría ser, era Laura. Voy para casa,¿ por casualidad no vendrás ahora? Para no ir sola. El taxi justo paró en el lugar indicado donde le había comentado y con la mano se despidió de sus amigos,

dejando su parte correspondiente del viaje. El coche arrancó y vio cómo se perdía dirección a la siguiente casa de sus amigos. Entre las luces de las farolas que iluminaban la solitaria calle, el joven se vio solo y libre. Sergio echó un vistazo a la calle, era de noche y no había nadie. Caminó con el viento frío golpeándole el rostro y las manos en los bolsillos para mantenerlas calientes. No pensaba en nada, solo su cerebro se activó al

llegar al cruce donde debía girar. Había más de una calle, pero a él solo le interesaban dos, a la izquierda la pendiente que le llevaría a su casa y a la derecha una cuesta en dirección al hogar de Alicia. Se quedó de pie embobado, el aire helado le dio un poco de sensatez a su atrofiada mente y ahora la imagen de Marta aparecía en su cabeza.¿ Para qué iba a hacerlo? La chica sólo le gustaba para un rato, nada más iba a fastidiar una relación por un simple coito.

Las preguntas le comenzaron a comer la cabeza y por un momento se sintió mareado, cruzó la calle hacia la izquierda, donde el camino de la sensatez y la moralidad se encontraba. Se sentó en uno de los portales acurrucándose por el gélido tiempo y miró de nuevo el móvil, abriendo el mensaje de su hermana y viendo que estaba en línea. Hacía muy poco que se lo había escrito, quizá todavía

estuviera por allí. Volteó sus ojos hacia arriba, la larga calle se extendía hasta una rotonda que conectaba casi con su casa, estaba tan cerca. Observó con nitidez, Su buena visión pese a lo ebrio que estaba le hizo divisar una silueta en la lejanía. La chaqueta de color rosa que llevaba y los andares tan conocidos la delataban, era Laura. Su hermana caminaba sola hacia su hogar, encorvada por las

bajas temperaturas haciéndola un infierno el llegar. Tragó saliva al verla, incluso la sintió desvalida, su hermana pequeña no necesitaba su ayuda, pero quizás si un brazo para hacer más llevadero el viaje. Se sintió mal, muy mal, ver a lo lejos a su pequeña hermana, sumado a los sentimientos que le provocaba Marta era un cóctel que en cualquier momento iba a explotar. Se decidió a hacer lo correcto, por una vez encerraría

al Sergio Caliente. Correría a donde su hermana y al día siguiente hablaría con Marta para ver lo que hacían o darse una nueva oportunidad o dejarlo, pero no sería infiel. La garganta se le atoró. Las manos le sudaban y el calor que le nacía en el vientre, al menos le proporcionaba cierta comodidad. Se alzó del portal como un hombre nuevo, mirando como su hermana a lo lejos todavía era muy alcanzable, la acompañaría a casa y si ella quería incluso la arroparía en su cama después de una

canción de cuna. Sería un buen hermano mayor. Sacó el móvil con la intención de que Laura le esperase en lo más alto, que esperase por su hermano mayor, que él la cuidaría hasta llegar a casa. Vio de nuevo el mensaje de su hermana, le pareció tan tierno, se puso a escribir y cuando vio la frase terminada, le dio a enviar. No voy a poder, Laura, aún estoy

de fiesta. Lo siento, te quiero mucho. Se guardó el móvil en el bolsillo y haciendo caso omiso a todo lo meditado, corrió como un loco cuesta abajo hacia la casa de Alicia. El Sergio Caliente había poseído su cuerpo, descendiendo a la casa de su amante, o más bien al ardiente infierno.

Speaker 3

Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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