AVENTURAS HUMEDAS - PARTE 14 - podcast episode cover

AVENTURAS HUMEDAS - PARTE 14

Jun 08, 202650 min
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Speaker 2

Lleva tu imaginación a otro nivel. Relatos calientes. Hoy presentamos... A Sergio le encantaban las fechas navideñas, el decorado en las calles, en los balcones, era fantástico y por algún motivo la gente parecía más alegre y amable que de costumbre. El día de Navidad siempre había sido el más especial junto a su cumpleaños, fue así desde que tenía uso de conciencia. Aquel día el joven también estaba feliz, aunque

se sumaba a otro motivo. Desde el primer día que le habló, había mantenido una más o menos fluida conversación con Alicia. Sabía que no debía, sin embargo, le era imposible no hablar con ella. A diario se preguntaban cosas de su día a día, hablaban de casi todo, salvo un tema, ni Alicia ni Sergio hablaban de sus amoríos. En el caso de la chica había poco que contar, sólo había tenido una relación seria con un chico y

hacía meses que lo había dejado. En el caso de Sergio, siempre que iba a quedar con Marta, le mencionaba a su amiga que tenía planes, era una especie de lenguaje secreto con el que no tenía que mencionar la palabra novia. Aquella tarde, como solía ser tradición, Sergio quedó con sus amigos a tomar algo, para que más tarde se uniera Marta y estar un poco por la zona de bares.

Entre cerveza y cerveza, hacía parones en las conversaciones con sus amigos, para intercambiar mensajes con la amiga de su hermana.

Speaker 3

Vas a salir después? Le comentó Sergio.¿ Qué va? No me gusta salir en Navidad, prefiero Año Nuevo. Hoy me quedaré en casa con la family. Nos ponemos guapos y fiesta. Contestaba Alicia casi en un suspiro. Eso está bien. Nosotros nada, mi padre trabaja. O sea que estaré con Laura y mi madre. Estás muy bien rodeado. Pues sí, Sergio

Speaker 2

se tentó a escribir algo como solo faltas tú o contigo mejor. No obstante sus dedos no obedecieron sus primeros impulsos. Menos mal,

Speaker 3

si te parece, hablamos luego. Ahora tengo planes. Entiendo. Háblame luego cuando puedas, estaré atenta al móvil.

Speaker 2

Era casi la hora en la que Marta le dijo que se pasaría, por lo que prefería no arriesgar. Como siempre borró la conversación, en parte por un leve sentimiento de culpa y otro, por si en algún momento a su pareja le daba por espiar. Se sentía fatal cuando lo hacía, porque aunque no se dijera nada inapropiado, sabía que los mensajes ocultaban otras intenciones y eso le hacía que el estómago le diera un vuelco. Al de dos minutos Marta apareció cerca del grupo de amigos. Saludó uno

a uno a todos y les felicitó las fiestas. Siempre había sido una chica muy agradable y a sus amigos les caía bien, también porque no les había contado lo de los cuernos, simplemente que le había dejado y después había empezado con otro. No quería que sus amigos le preguntaran queriendo obtener más detalles, aunque vistas las buenas sensaciones logradas al hablarlo con Carmen y con su madre, lo

mejor hubiera sido confiar en ellos.¿ Qué tal, cariño? Le dijo Sergio después de saludarla con un beso en los labios

Speaker 3

Bien,

Speaker 2

he acompañado a mis padres donde mis abuelos, al final tu padre trabaja? Sí, pero bueno, estamos Laura, Mari y yo, fiesta asegurada.

Speaker 3

Sabía que no, te pido una cerveza? No. Mejor un vino, que ya he tomado dos con mis padres y por no

Speaker 2

mezclar. qué sofisticada. Bromeó Sergio adentrándose en el bar, mientras Marta se incrustaba en conversaciones que surgían en el grupo de chicos. La primera copa de vino Marta se la terminó volando y después de la segunda, Sergio notó como su pareja ceseaba levemente. El alcohol había hecho mella en ella, aunque sin estar borracha, lo bien llamado el puntillo lo había conseguido. Cielo, Se acercó Sergio a su novia para hablarla,¿ vas bien? Me pediría otra, pero creo que me voy

a emborrachar. Río mostrando su dentadura blanca ahora manchada levemente por el tono rosado del vino. Por mí no te cortes, lo decía por si vas perjudicada luego a cenar

Speaker 3

con tu familia. No, no, así está bien.¿ Cómo te preocupas por mí?

Speaker 2

Marta se acercó hasta su pareja, rodeando su cuello con ambos brazos y delante de sus amigos con una calle abarrotada, le dio un beso de lo más pasional. Las muestras de afecto no solían ser muy comunes, aunque cuando tomaba alguna copa la cosa cambiaba. Sergio lo recibió con mucho agrado, quitándole el mal sabor de boca que le había dejado borrar la conversación con Alicia. La lengua de la joven revoloteaba con frenesí dentro del chico, que la seguía a

la velocidad que podía. Le había pillado de tal sopetón que puso ambas manos en el cuerpo de Marta y la apartó con cuidado, dándose cuenta de que no podían encontrarse en un sitio más público. Uno de sus amigos les lanzó una mirada jocosa, incluso alguno que otro hizo un movimiento de cejas insinuando cosas que podrían pasar a posteriori.

Marta se limpió los labios porque algo de saliva le rondaba resbalando por una de sus comisuras, Se rió e hizo gestos para que la dejaran de mirar mientras sonreía a los amigos de Sergio.

Speaker 3

Y eso? Comentó el joven para que solo su novia pudiera escuchar. Me apetecía,¿ te parece mal?

Speaker 2

Lanzándole una mirada pícara que pocas

Speaker 3

veces había visto. Me encantó, pero tú y los besos en público no soléis ir de la mano. Pues hoy sí. Oye, se hace algo tarde. Sacó el

Speaker 2

móvil de su bolso, eran las siete y media de la tarde,¿ me acompañas? Por una parte no le apetecía ir hasta la casa de los abuelos de Marta, quedaba lejos e implicaba que ya no volvería donde sus amigos. Sin embargo, otros factores pesaron más. Primero el motivo de que su pareja había bebido un poco más de la cuenta y segundo, que la culpa aún le comía, tenía que quitársela del todo. Felicitaron las fiestas a todos de nuevo y marcharon poco a poco saliendo de la tan

transitada calle. En verdad el paisaje era especial para dar un paseo. La gente reía, los niños saltaban y las parejas, como ellos, paseaban bajo luces navideñas de lo más variopintas. En ese momento, Sergio se dio cuenta de lo mal que hacía, de lo estúpido que era, no debía tratar de engañar a su pareja ni aunque fuera con mensajes.

Cambiaron de ruta mientras Sergio la admiraba. Con la lengua algo suelta, Marta a la par que caminaba, hablaba sobre los estudios, sobre los amigos de Sergio, un poco de todo, cuando tomaba par de copas cambiaba radicalmente. Los ojos del joven se habían posado en ella y no dejaban de mirarla. Bajo esas luces artificiales, se veía realmente hermosa, su cabello sedoso al viento gélido era magnífico. Incluso podía ver a través del abrigo de color beige que tenía,¿ por qué

conectamos tan poco? Pensó el joven. Ese parecía el principal problema entre ambos, se querían, pero su química no era la de antes. La belleza de Marta era innegable, sus piernas delgadas dentro de las medias que llevaba, al muchacho le hacían perder la cabeza. Sin embargo, la mentalidad de ambos era diferente y los cables que tenían que conectar

no lo hacían. Se lo podían pasar bien en días sueltos como estos, pero los demás solían ser tardes aburridas en las que no hacían nada más que comer pipas. Cuando Marta se cayó un momento, Sergio perdió el hilo de sus pensamientos y vio dónde estaban. Habían llegado caminando a la casa de la joven, donde no debían estar, se habían desviado de la ruta hacia casa de la abuela. El joven le miró extrañado, no le había comentado nada

de parar allí. Sube un momento, cojo una cosa y vamos, como se tenga que arreglar, llegó justo para la cena, pensó. Subieron a la casa y Marta le dijo que le esperase viendo la tele, no tardaría nada, solo era una cosa y ya. Sergio ajeno al motivo de por qué estaba allí, se sentó y puso los deportes. Se quedó mirando embobado un partido de fútbol en diferido de la liga alemana, en su casa no tenían canal de pago,

por lo que aprovechó. De pronto un sonido le sorprendió, era Marta que estaba en la puerta y le había llamado por su nombre. Todavía mirando el partido sin saber si ya estaba lista o no

Speaker 3

le contestó con un simple.—¿ Dime? cielo? Unos pasos de los cuales

Speaker 2

ni se percató cruzaron la sala. Entre la televisión y su visión algo se interpuso, era una persona, más bien, una chica en ropa interior. Alzó la vista tan rápido como pudo, Marta estaba delante de él con la cabeza aladeada y los brazos en jarra, mirándole fijamente. Había aparecido en ropa interior, una de color rosa que no conocía. Parecía de encaje, de un tacto sedoso que sólo el verlo le hizo

Speaker 3

que el vello se le pusiera de punta. Cielo.¿ Qué haces? Sergio abrió los ojos de par en par, no se podía mover de la sorpresa. He pensado que podría felicitarte la Navidad. La cara

Speaker 2

de Marta no era la habitual. Sergio no reconocía esos ojos de pasión. Su novia no era la de siempre, aunque cuando lo pensó bien, solo unas veces contadas habían bebido juntos y menos tener relaciones sexuales. La joven se lanzó al sofá, quitando la tele y abrazando a su novio. Un beso rápido encontró los labios de Sergio que todavía sorprendido abrió la boca por la actitud decidida de su pareja,

nunca la había visto así. Una mano felina descendió por el jersey navideño del chico para llegar a su pantalón y aferrar el bulto que de una forma pasmosa estaba ya erecto. En este último mes, no se le había puesto ni una vez así de rápido en el estado óptimo, últimamente incluso, le costaba. Al final los coitos solían ser algo pobres en su opinión, en algunos sin llegar al orgasmo,

al menos siempre trataba de que Marta los alcanzara. Su pareja ladeó su cabello dejando su vista clara y trató de soltar el dichoso botón del pantalón con ambas manos. Sergio lo vio esperanzado, apenas desde la vuelta sólo había tenido una única felación y le apetecía otra. Ver a su novia a su lado, arrodillada con las piernas posadas en el sofá, las manos en su pantalón al tiempo que se apartaba el pelo le dio pistas de que

se avecinaba lo inevitable. Ayudó a sacarse esa parte de su ropa, con ansias logró bajarlo hasta los tobillos donde quedó aprisionada sin salir debido a sus zapatillas, daba lo mismo, lo mejor estaba más arriba. Su miembro, duro como una roca, estaba listo para lo que Sergio se imaginaba que sería una ducha de saliva. Quería más que ninguna otra cosa

un buen lavado dentro de la boca de Marta. Se recostó colocando su trasero cerca del final del sofá y Marta agarró con cuidado el miembro totalmente duro de su pareja. Se ve que estabas listo,

Speaker 3

puntualizó Marta comenzando a subir y bajar la piel del pene. Lo espero con ganas. Marta le sonrió con

Speaker 2

dulzura y le volvió a besar con fogosidad a la vez que subía y bajaba la piel del pene. Fue entonces que soltó sus labios después de un pequeño mordisco y le miró como nunca le había mirado. Su novia quería sexo. Sin embargo, no iba a ser como el chico esperaba. Levantando una pierna la colocó al otro lado de las del joven, dejando el pene de éste apuntando

a su vagina aún tapada por la tela rosa. Introdujo su dedo índice por la zona baja de la braga y con su uña pintada de rojo la retiró, dejando paso a la parte más dura de Sergio. La entrada fue limpia, algo raro. Casi siempre tenía que hacer trabajos orales en el sexo de la chica para que aquella herramienta fluyera de forma cómoda. Pero esta vez, quizá debido a la calentura por el alcohol la cosa había cambiado.

Los movimientos de Marta no se hicieron esperar, primero de adelante atrás para coger ritmo y cada vez más rápido. Sergio agarró con algo de fuerza sus caderas para que imprimiera más velocidad y darle un apoyo, así no se cansaría demasiado rápido.¿ Qué te pasa hoy, mi vida? Soltó Sergio contemplando el precioso cuerpo que le montaba como buena amazona. No sé, quizá el vino se me ha subido a la cabeza. Marta no le miraba, es más, no miraba a nada, tenía ambos ojos cerrados.¿ Habrá que tomar vino

más veces? Marta sonrió y después dibujó una o con sus labios.¿ Te gusta? Muy pocas veces hablaban cuando tenían relaciones, se limitaban a ordenar si querían más rápido o más lento, y si estaban al borde del orgasmo, de allí no solían pasar. Sin embargo a Sergio era una cosa que le gustaba y vio que ese día podría tener una oportunidad que no debía desperdiciar.

Speaker 3

Sí. La joven seguía sin abrir los ojos.¿ Te entra bien dentro? Los ojos de

Speaker 2

Sergio no perdían detalle de cómo los pechos menudos de su pareja botaban dentro del sujetador y cómo la jovencita apoyada en sus

Speaker 3

hombros hacía lo mismo. Sí, muy dentro. Su voz sonaba

Speaker 2

algo artificial. Era la primera vez que mantenía una conversación tan extensa mientras lo hacía y no era su modus operandi. Pero cierto es que el pene de Sergio la horadaba tan profundo como de costumbre, a la joven le encantaba y esa pizca de alcohol en su cuerpo la estaba haciendo que lo notase mucho más.

Speaker 3

Creo que ya, dijo de pronto Marta.¿ Cómo que ya? Te. No solía usar esta palabra

Speaker 2

sino frases como te vas, terminas o similares, pero sintió que podía hacerlo

Speaker 3

te corres. Sí. Eso es. La velocidad de Marta se

Speaker 2

aceleró. Comenzó a votar con muchas ganas sobre el pene del joven que estaba calado como hacía mucho que no lo sentía. Esta sensación me recuerda a Carmen pensó al notar una humedad sin igual en el tronco de su miembro. Marta se aferró con fuerza al cuello del joven y apretó sus dientes conteniendo lo que llegaba, pero era imposible. La marea la golpeó con fuerza y ahogó un grito en su garganta gracias a unas venas que de hincharse

más podrían explotar. Se estremeció como nunca y dejó caer su trasero insertando todo lo que su pareja le ofrecía, moviéndola después en círculos para completar su maravilloso orgasmo. El líquido fluía de su interior y se sorprendió al notar que la zona de la cadera del joven estaba totalmente bañada. Estuvo bien, Miró a Sergio con un rostro enrojecido y con unos ojos brillantes y le añadió, faltas tú.¿ Quieres seguir? Marta sintió y volvió a moverse encima de su novio.

Si lo tuyo no se ha dilatado mucho, no creo que tarde. No hables de mi cosita, que me da vergüenza. Sonrió más desfogada mientras volvía a besarle. Algunos minutos pasaron y El movimiento lento de su pareja había cambiado demasiado y su orgasmo, como solía ser habitual, dejó demasiado dilatado su zona sexual. El roce ya no era el mismo y el pene de Sergio necesitaba un cambio de aires para poder llegar al

Speaker 3

clímax.¿ Marta te importa si cambiamos?¿ No estás bien? Sí, cariño, pero ya sabes rosa poco.¿ Te pones aquí y yo detrás? Bueno. Vale. Cambiaron de postura colocándose

Speaker 2

Marta a cuatro patas sobre el sofá y Sergio detrás, dirigiendo su poderosa herramienta a la abertura de su pareja.

Speaker 3

Tranquilo. Vale, cariño. Le soltó la joven al notar como entrada toda en su interior. Sí, sí, tú me dices.

Speaker 2

Sergio no comenzó unos movimientos rápidos como habría hecho si fuera Carmen la que estaba en el sofá, sino unos más lentos que su pareja prefería. El roce era mayor y algún que otro gemido salía de la boca de la muchacha, pero el chico no conseguía su tan ansiado orgasmo. Aceleró un poco el ritmo, cogiendo con fuerza la cintura de Marta e introduciendo más de lo normal su pene en el interior.

Speaker 3

Cuidado, Sergio, más despacio. Es que a este ritmo no sé si me voy a ir. Seguro que sí, cariño. El joven prosiguió, pero aquello no

Speaker 2

había manera de poder terminar. Quería acabar, no obstante su sexo no llegaba al límite deseado. Entonces algo sucedió. Su móvil vibró, notándolo en el tobillo como el pequeño aviso delataba un mensaje. De pronto algo le vino a la mente, quizás sea Alicia. En su interior un sentimiento de placer le recorrió, pensar en aquella chica le ponía la carne de gallina. Mirando la espalda color blanquecina de Marta, volvió a sujetar con fuerza la cintura, pero esta vez cerró

los ojos. La foto que tenía la muchacha en bikini apareció en su mente, aquel cuerpo delgado y escandaloso que parecía tallado en mármol. Se imaginó que intercambiaba papeles y la que estaba postrada ante él no era su pareja, sino su amante. Aquella idea le sacudió por dentro, se estremeció al pensar en tal posibilidad y de pronto un estallido resonó en sus partes bajas.« Me corro», dijo con

un tono elevado al notar tal sensación. Incrementó algo el ritmo de penetración y en su cabeza, el cuerpo de Alicia era el que recibía el ataque. Escuchó de fondo como de la boca de Marta, alguna que otra respiración acelerada se escapaba sin remedio, sin embargo para Sergio su pareja no estaba allí, sino la amiga de su hermana. La cabeza de la muchacha se giraba en pleno coito y le preguntaba si era mejor follársela a ella o

a Marta. Sergio bufó al imaginarse tal cosa, jamás hubiera escuchado esa frase de los labios de su pareja, ese no era su estilo, pero Alicia, Era un mundo nuevo por descubrir. Sintió la contracción de su zona genital e introdujo todo lo que pudo su miembro para descargar en el interior de Alicia, bueno, de Marta. Esta dio un grito al sentir como los 18 centímetros de su novio la alcanzaban una zona que poco le gustaba y después desparramaba

todo su jugo en el interior. Sergio se dejó caer hacia atrás una vez completada su tarea y retorció su espalda dejando que los espasmos camparan a sus anchas por su cuerpo. Había sido glorioso, de los mejores orgasmos desde el viaje con su tía, y todo, gracias.¿ A quién? Cuando se pudo rehacer se vistió solo en la sala, mientras Marta lo hacía en su cuarto, poniéndose la ropa

que allí había dejado. Bajaron en silencio por el ascensor y ya en la calle, Mientras el joven aún pensaba en lo bueno que había sido su eyaculación, su pareja le dijo.

Speaker 3

Al final, te has venido muy arriba.¿ Por qué lo dices? Sergio que volvió a la realidad estaba perdido. Has entrado muy adentro, ya sabes que eso no me mola mucho.¿ No te gustó? Si has gemido, ¿no? No. Me ha dado

Speaker 2

un poco de impresión, es una sensación de dolor y placer y no me va, pero como estabas a punto no te dije nada.

Speaker 3

Lo siento. Perdóname, no me he dado cuenta.

Speaker 2

Sergio no lo veía para tanto, apenas la había metido entera y ya. Pero si a ella no le gustaba, tenía que pedirla perdón y punto. No pasa nada. Solo que, no lo hagas otra vez, y cariño, no me digas que te vas a correr, qué vergüenza. Ambos sonrieron, pero Sergio se sintió mal. Era la sonrisa más falsa que había puesto nunca. Su cuerpo había viajado al paraíso no gracias a su novia, sino por una tercera, aquello le

hacía sentirse fatal. Pero más aún, Saber que su relación no podía tener mucho futuro, no compaginaban, tenían una distancia insalvable, y sobre todo en el sexo, no conectaban. Marta anudó su brazo al de su novio y ya sin ese puntillo de alcohol en el cuerpo caminaron hacia la casa de su abuela. Esta vez, a Sergio el paseo se le hizo tan rutinario como eran todos los demás. La sensación especial, junto con la sensación de haber estado con Alicia,

había desaparecido. El tiempo transcurrido durante el sexo, sumado al paseo con Marta hasta casa de sus abuelos, llegó a casa con el tiempo justo para sentarse a cenar. Ambas mujeres estaban en la cocina, Mari cocinando y su hermana pegada al móvil sentada a la mesa.« Vamos, Sergio, que empezamos sin ti». Su madre le dedicó una media sonrisa un tanto inusual. mientras freía las chuletas de carne que compró para la ocasión.

Speaker 3

Papá?— preguntó al no verle.— Pues acaba de

Speaker 2

marchar hace unos quince minutos, un poco antes y os cruzáis en el ascensor. Mary se quitó el delantal apagando el fuego y lo dejó colgado en un aplique de la pared que estaba destinado a ese uso. Aquel día se había levantado con cierta alegría, no por ser Navidad, sí que eran unas fechas que le gustaban, pero no especialmente por eso. No tenía mucha idea de cuál podría ser el motivo, no obstante la sonrisa no se le

había ido en toda la tarde. Cocinó durante horas con la ayuda de su marido, que se llevó un tupper al trabajo para disfrutar de la cena. Mary se quería dar un capricho aquel día, Había hablado con su hermana justo a la tarde para felicitarle las fiestas y recordaron lo bien que lo pasaron en sus pequeñas vacaciones. Quizá movido por aquellos recuerdos felices, fue a su armario y cogió un par de prendas que le sentaban de maravilla.

Un vestido algo ajustado, que no se ponía desde hacía mucho tiempo, junto con unas medias negras y unos zapatos con algo de tacón. Al verse así se quedó sorprendida. Nunca se ponía tacón para estar en casa, es más, lo único que se solía ponerse eran las zapatillas de casa. No pensaba salir a festejar ni mucho menos, su plan era quedarse en el sofá y si su marido se podría haber quedado, todavía sería comprensible vestirse de esa guisa.

Sin embargo le resultaban incomprensible aquellas ganas de verse guapa, no obstante no las reprimió. Se pintó un poco el ojo y como colofón, Decidió ponerse uno de los sujetadores que le compró su hermana en sus tan anhelados días en su pueblo. Se miró al espejo mientras Dani preparaba los últimos retoques a la mesa. En verdad estaba espectacular,

tenía una figura que le hacía sentirse preciosa. El busto se le resaltaba bajo el vestido y sus piernas delgadas quedaban estilizadas, tanto por las medias como por culpa de los tacones. Cuando apareció en la cocina, hasta su marido le dedicó un pequeño halago, preguntando a modo de broma si tenía una cita. Ella se sonrojó, le encantaba que ese Danny juguetón saliera a la luz, pero pronto acabó,

ya que su marido tenía que volver al trabajo. Con Sergio ya en casa, los tres miembros de la familia se sentaron a la mesa y comenzaron a comer con ganas. Para una vez que se aflojaban el cinturón en una temporada querían darse un buen atracón. Mari había comprado langostinos, chuletas y otras cosas de picoteo que poco duraron encima de los platos. Incluso Laura, muy exquisita para las comidas y siempre tratando de conservar su figura, se dio un

buen banquete. Esto está riquísimo, mamá, saltó Sergio con medio espárrago cruzando su garganta. Mari le sonrió con ese gesto que inexplicablemente no se le había borrado en todo el día. Miró el móvil en un momento, por si su marido había tenido algo de tiempo para mandarla un mensaje, pero no hubo suerte. En cambio, cuando bloqueó el teléfono y la pantalla le mostró su reflejo, ésta se contempló mientras los chicos dejaban la mesa sin existencias. Realmente esa sonrisa

le quedaba de fábula y además, qué guapa estaba. Amplio aún más el gesto de felicidad y pensó será el espíritu navideño.

Speaker 3

Vas a salir hoy, Laura? Se interesó Sergio.¿ Qué va? Por mí no habría problema, pero mis amigas no quieren salir. Mejor, saltó Mari, así no vienes tan mal como el otro día. Mamá, contestó la jovencita

Speaker 2

tapándose el rostro. Sergio y Mari se rieron, compartiendo una mirada cómplice que les hizo sonreírse durante par de segundos.« Ya te emborracharás otro día», le dijo Sergio pelando un langostino y recibiendo un golpe con un trozo de pan.

Speaker 3

Oye,¿ qué me das?¿ Y en Reyes no sales?». Aquella

Speaker 2

pregunta venía precedida por una conversación anterior tenida con Alicia. Habían hablado de tantas cosas que no podía recordarlas todas, pero en una de estas, le había comentado que el día 3 de enero era su cumpleaños y al cumplir la mayoría de edad, lo celebraría con ganas. Sergio no la había querido preguntar directamente si saldría aquel día a festejar, no quería parecer demasiado interesado, por lo que tener allí a su hermana le valdría como informante. Quizá. Es el

cumple de Alicia, o sea que igual quiere hacer una fiesta. Dios, hija, ya vais a hacer 18 años, el tiempo vuela, añadió Mari pensando en lo pequeña que era unos años atrás, por donde soléis salir. Creo que estoy algo desfasada. Sergio levantó la ceja y sonrió al escuchar la pregunta, su madre sin querer le ayudaba a averiguar cosas que le interesaban. Por los bares del casco viejo, no salimos del pueblo que en otros no nos dejan entrar a todas.

Speaker 3

Me

Speaker 2

pasaré a saludarte entonces, volvió a saltar burlón el joven.

Speaker 3

Vamos

Speaker 2

es que ni de broma. Laura veía como su hermano asentía con la cabeza para picarla aún más, mamá. Dile que no, que me dejen ridículo, el otro día me vaciló delante de mis amigas. Mari echó un vistazo a los ojos de su hijo. Analizó con aquel azul intenso el rostro del joven y de pronto, viendo que reía, por algún motivo inexplicable que le nacía del alma, los

dos comenzaron a reír a carcajada limpia. Laura les miró embobada sin saber lo que pasaba, les veía desternillarse como locos por algo que no entendía, quizás serían cosas de mayores, sí, para ella Sergio era mayor. La cena terminó y en el transcurso de esta, incluso la más pequeña de la casa acabó riéndose por alguna broma. Pero sin duda los que no paraban de sonreír eran Mari y Sergio. Algo pasaba entre ellos, la complicidad era enorme, se sentían de

la misma forma que hacía unos meses. Aunque todavía no lo sabían o no lo notaban, era el mismo sentimiento que tenían en el pueblo y que enterraron, la sensación de una conexión increíble. Laura acabó levantándose cerca de las once de la noche, estaba bastante cansada y tenía la gran idea de irse a dormir a su habitación. Algo que aprovechó Sergio cuando estaban recogiendo y le dio un beso en la frente viendo la receptiva, ésta le miró muy extrañada, pero con un hasta mañana no replicó tal acto.

Speaker 3

No tienes que hacer rabiar tanto a tu hermana, cielo. Solo un

Speaker 2

poco, mamá. Sergio le pasaba los platos mientras Mari los metía en el lavavajillas, está en una edad mala, pero la quiero con locura, es mi hermanita. Cuando está así de graciosa me encanta estar con ella. La verdad que hoy la cena estuvo fantástica, lástima que no estuviera papá. Bueno, mañana comemos todos juntos, no hay problema. Ahora vengo, voy un momento al baño

Speaker 3

regreso

Speaker 2

y

Speaker 3

terminamos con eso. Voy a ponerme un café,¿ quieres uno? No tomo,

Speaker 2

mamá, ya sabes que no me gusta. Le dedicó una dulce sonrisa y cuando se giró

Speaker 3

para marcharse escuchó de nuevo a su madre. ¿Y?¿ Una copita de cava? Sergio no

Speaker 2

pudo ocultar a su madre la sorpresa que le había causado mientras ella le mostraba sus blancos dientes con una sonrisa que ocupaba medio rostro. Su silueta marcada por el vestido era un lujo contemplarla y con aquella felicidad, parecía otra Mari, una Mari que hacía tiempo que no

Speaker 3

veía. Una o dos. Las que quieras.

Speaker 2

Marchó al baño dejando a su madre sola en la cocina y sacó del bolsillo el móvil antes de llegar. Vio un mensaje de Marta que le felicitaba la Navidad y le puso lo mismo, añadiendole un te quiero que seguro su novia contestaría a la mañana. Sin embargo, algo se le pasó por la cabeza, abrió el Instagram y confirmó que Alicia hacía poco que se había conectado. La conversación con su hermana le había dado la idea de que podía encontrarse la de fiesta algún día de forma casual.

Puso los dedos en el móvil y la comenzó a escribir sin pensar ni en Marta, ni en nadie, tenía unas ganas terribles de hablar con su amante. Aquella palabra le surcó la mente,¿ de verdad lo era? Todavía no, pero el haber pensado en ella mientras hacía el

Speaker 3

amor a su pareja, era un paso.¿ Qué tal va la fiesta? Muy bien, contestó casi al instante, ¿tú? Bien, ya hemos terminado, ahora una copa y a cama. Yo ya voy por la segunda, añadió un icono

Speaker 2

sacando la lengua. Una cosa. Sergio se vio dispuesto. Pensando que era el momento propicio y lanzó una pregunta que podía pasar un límite que aún no habían rebasado, te has vestido para la ocasión

Speaker 3

Claro, voy monísima. Escribió la palabra a ver

Speaker 2

pero se detuvo al pulsar el botón de enviar. Por un momento su raciocino se impuso y le dijo que lo que hacía estaba mal, que si atravesaba la barrera podría ser que no pudiera volver atrás. Sentado en la taza del váter, Sergio echó la cabeza hacia atrás y suspiró con el rostro algo encendido. Le ponía mucho a aquella chica y tampoco sabía decir el por qué, era

muy guapa, pero apenas la conocía. Volvió a mirar el móvil pensando en el momento con Marta, en cómo Alicia le había ayudado a acabar dentro de ella y en un instante dudo, aquello fue fatal. En su móvil pulsó el botón de enviar y el mensaje voló rumbo al teléfono de la chica. Al de pocos segundos, Alicia le mandó una foto con un vestido negro ceñido, las lentejuelas brillaban y su silueta se podía admirar a la perfección. Era una chica preciosa con un cuerpo hecho para el pecado.

La barrera había sido destruida con un solo movimiento de su pulgar y ahora, contemplando la foto, una erección se encaminaba a su punto más álgido.

Speaker 3

Te gusta?— le preguntó de seguido la joven. Mucho. Sergio contestó sin

Speaker 2

añadir nada más porque quería luchar contra el sentimiento de infidelidad que crecía en su interior, intentando que no se apoderaba de él. Aunque lo que no sabía el muchacho era que una vez germinada la semilla del adulterio, nada la paraba. Salió del cuarto de baño camino a la cocina, su madre le esperaba con los codos apoyados en la mesa y degustando una barrita de turrón junto a la copa de cava. En el otro lado de la mesa, la de Sergio aguardaba por un anfitrión.

Speaker 3

Qué tal las cosas con Marta? Le preguntó su madre pillándolo por sorpresa. Bueno, comenzando de nuevo, a ver qué tal.

Speaker 2

Te quería comentar una cosa, sin meterme en tus asuntos, cielo. Mari se introdujo el turrón en la boca y pronunciando con algo de dificultad siguió, últimamente te he visto mucho con el móvil.¿ Sueles poner una sonrisa boba cuando lo miras, es cuando hablas con Marta? Sergio fijó los ojos en su madre que estaba espléndida aquella noche, con una belleza que sólo había visto en el pueblo y se dijo que sería un buen punto de partida hablar de algo

como eso. Quería volver a tener la confianza que tan rápido adquirieron y que

Speaker 3

con la misma rapidez perdieron. No. Es una amiga. Vaya, un tipo de amiga por la que sonríes al hablar. No suelen ser realmente amigas.

Speaker 2

Mamá, Sergio sonrió y negó con la cabeza. Le sorprendió lo suelta que tenía la lengua. Me prestas demasiada atención cuando estoy en el sofá

Speaker 3

Es mi trabajo, soy tu madre. En eso tienes toda la razón. Es una amiga, con la que bueno, no me importaría tener algo más.¿ Algo serio? Mari daba pequeños sorbos

Speaker 2

que deslizaban mejor el trozo de turrón por su garganta. No muy serio. El joven no quería decirle directamente a

Speaker 3

su madre que solo sería algo sexual y poco más. Entiendo.¿ Quieres un consejo? Qué

Speaker 2

extraña estaba su madre, pero Sergio asintió para recibirlo, quizá deberías dejarlo con Marta. Antes que digas nada, Te veo todos los días venir con esa cara aburrida, no triste, pero la estás rozando. Últimamente no estás tan feliz como de costumbre y cuando te veo esa sonrisa que sacas con tu nueva amiga.¿ Has pensado si volver fue una buena idea? Creo que no lo fue. Cada día el pensamiento era más fuerte. Siento que no conectamos como antes, o quizá nunca lo hicimos del todo, no lo sé.

tu nueva amiga, pienso que no te solucionará nada. No digo que te olvides de ella, pero quizá lo que te viene mejor sea estar solo. No estés con alguien por estar. Sergio echó la cabeza hacia atrás resoplando del mismo modo que en el baño y miró a su madre a los ojos. Se sumergió en las cuencas que las féminas de la familia tenían por herencia genética y por un momento vio a su madre, esa Mari que

descubrió en el viaje al pueblo. Sentía que toda ella tenía razón, con aquel vestido, la felicidad en su rostro y arreglada, se veía que tuviera todas las soluciones del mundo, la

Speaker 3

veía superior. Seguramente tengas razón. Sin quitarle

Speaker 2

la vista de encima, comprobó cómo el busto era más prominente que de costumbre, mucho más que cuando usaba una camiseta suya. Sintió algo en su vientre, algo que tenía olvidado desde hacía unos meses, cómo su madre podía ser tan guapa.¿ Te da vergüenza hablar con tu madre? Lanzó Mari una mueca pícara al ver que Sergio se había puesto colorado. No, no. Vio el dedo de su madre señalándole el rostro y al tocarlo lo notó caliente, será

el calor, no sé, quizá el cava. No importa. Dio un sorbo terminando la copa y añadió, te quería comentar algo, a ver qué te parece, aún no se lo he comentado a tu padre. Sergio prestó atención, últimamente, ya sabes, el trabajo de tu padre pues están como están. No creo que le lleguen a despedir, pero por si acaso, se me ha ocurrido que podría buscar un trabajo.¿ Cómo un trabajo? La pregunta le salió sola, no recordaba que

su madre hubiera trabajado. Sí, algo para traer dinero a casa, por si lo de Dani al final

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sale mal. Vaya, mamá, me pillas totalmente descolocado.¿ No te parece buena

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idea? Mari torció su gesto viendo que el apoyo que esperaba de su hijo no aparecía. No debería haber dicho nada acabó por pensar.¿ Qué va? Todo lo contrario. Siento si has pensado otra cosa. lo que pasa que nunca te he visto trabajar, se me ha hecho raro.¿ Cómo te ha dado por ahí? Sabes que si no quieres no es necesario, puedo volver al cine a ver si tienen algo para mí y así me saco un sueldo. Me sienta mal que hagas eso, cariño. Sergio abrió los

ojos esperando la explicación, entiéndeme, soy tu madre. Lo lógico es que sea yo quien salga a la calle a traer dinero, ¿no? No quiero que mi hijo se tenga que ganar la paga trabajando

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si lo puedo hacer yo. Pensaba que te gustaba que trabajase. Perdona, Sergio

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que no me he explicado. Mari se levantó para dejar la copa en el regadero. Me encanta que seas independiente en ese sentido. Que te busques un trabajo y te ganes tu sueldo con tu esfuerzo. Lo que no me gusta es que lo hagas para

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reducir gastos en casa. Entiendo, mamá. Mari se acercó a su hijo

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y cogiendo una silla se sentó a su lado, muy cerca. Haciendo un esfuerzo que en casa parecía como si estuviera levantando una montaña, alzó su mano y pasó las yemas de los dedos por la mejilla del joven. El tacto que sintió Sergio le hizo reconfortarse, olvidó de sopetón lo mal que se sentía por hablar con Alicia, por pensar en ser infiel a su pareja, El calor de su madre le protegía como cuando era un bebé. La mujer fue a retirar la mano. El roce no había sido

más de dos segundos, pero suficientes para ella. Sin embargo, no pudo. Sergio elevó su mano cogiendo con dulzura la de Mari y pegándola contra su rostro por completo. La palma caliente le proporcionaba una protección que hacía tanto que no sentía. Cerró los ojos notando el amor que desprendía la mujer desde sus dedos y cómo le entraban por sus poros llegando al corazón. Bueno, Mari separó la mano del rostro de su hijo con ligera vergüenza y le

sonrió sin saber casi qué decir. Tuvo que volver al tema anterior,¿ entonces te parece bien que busque un trabajo? Me parece muy bien, en casa intentaré ayudar en todo lo que pueda, lo prometo. Aunque sigáis siendo un poco guarros, Sergio sonrió mientras Mari hacía lo mismo, me ayudáis bastante. Además, apenas dais trabajo, no es como cuando erais pequeños, menudo calvario. Si colaboramos todos, la casa se hace en un periquete.

Vio que al final había sido buena idea hablarlo con su hijo, tenía mucha razón Carmen, es un buen chico. Recogieron las últimas migas desparramadas por la mesa y cuando terminaron, Sergio quiso preguntarla algo. Se quedó mirando a su madre, como doblaba el mantel con su precioso vestido, estaba espectacular. En toda la noche la había estado mirando y se percató, más que de lo guapa que estaba, de la sonrisa que no desapareció ni por un segundo.— Mamá,¿ puedo preguntarte algo? Mari le lanzó una

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mirada dándole permiso.¿ Por qué estás tan feliz?¿ Por el tema del trabajo? No sé. De verdad que no lo sé.

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Sintió los ojos de su hijo con una felicidad extrema por verla de ese modo y una pequeña risa nerviosa salió de su boca, me he levantado así. Dicen que trabajar hace que te sientas mejor, más independiente, más realizado en el plano personal, quizás sea por eso. Sea por lo que sea. me gusta verte así. Mari sintió aquella última frase como una punzada en su corazón, le había llegado tan hondo que apretó los labios y se giró sobre sus tacones para que no se le notara como

el rostro se le contraía. No se había puesto triste, sino que la felicidad la abrumaba. Como pudo se rehizo, se apartó el pelo del rostro y respirando bien hondo, se giró hacia su hijo que seguía recogiendo los platos secos.

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Déjalo, ya lo hago mañana.¿ Nos vamos a cama? El hijo asintió y los dos recorrieron el

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pasillo en silencio. La casa estaba completamente a oscura salvo por el leve resplandor que atravesaba las ventanas. En la habitación de Laura una luz se escapaba por la rendija de la puerta, aquello era lo único que les dejaba vislumbrar algo en la oscuridad. Llegaron primero al cuarto de Dani y Mari, donde ésta se paró esperando algo. No sabía el qué, quizá una palabra, un roce, un beso, no sabía, pero necesitaba algo más. Sergio que iba tras ella,

contempló como su madre se paraba en la puerta. La pobre luz solo dejaba ver una sombra que andaba casi levitando por el pasillo. Siguió andando hasta donde ella. Algo le corrió por la mente como el correcaminos, un pensamiento fugaz, algo que tenía que hacer. Sin esperárselo ni el mismo, rodeó por la cintura a su madre, está por instinto, lo hizo por el cuello. De haberlo planeado, Mari no tenía todas consigo que hubiera puesto los brazos en el cuello de su hijo, pero había sido tal la sorpresa

que lo hizo sin pensar. Sintió la fuerza que comenzaba a imprimirse en su cuerpo y como Sergio la acercaba al suyo. Se dejó hacer y movida por lo que hacía el joven, apretó sus brazos tras el cuello. Apenas podía ver nada, sólo sentir el calor que su madre desprendía y el aroma del perfume que aún perduraba en su cuello. Apretó aún más sus brazos, lo había hecho sin pensar, sólo queriendo sentir de nuevo a su madre

cerca y ahora, no quería separarse de ella. Sus cuerpos se juntaron en mitad del pasillo, la oscuridad les envolvía y el silencio era extremo. Mary sintió incomodidad, Esa vergüenza que siempre tenía por dar afecto a sus hijos, pero en una fracción de segundo desapareció, al menos por el momento. La situación era propicia, como si la oscuridad, que no le dejaba apenas ver lo que hacía, engañara a su

cerebro pensando que no estaba abrazando a su hijo. Notó su cuerpo contra el del joven y no se pudo sentir

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más dichosa.¡ Feliz Navidad, mamá! Los brazos

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del joven comenzaron a separarse y sus manos se deslizaron sin apartarse del cuerpo de Mari. Ahora se habían posado casi en su cadera, en una parte intermedia entre ésta y la cintura. La mujer deshizo el nudo de sus brazos y posó ambas manos en los hombros del chico, separando su rostro y tratando de buscar el de Sergio con su mirada. No podía verlo, no era más que una sombra. Podía ver las cuencas negras de sus ojos

y una protuberancia a modo de nariz. Sabía que era su hijo, podía hasta oler su esencia, esa que cada humano tiene de forma individual. Si le hubieran preguntado hacia un minuto, no se hubiera podido imaginar sin querer separarse de un abrazo de su pequeño, pero

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no quería. Feliz Navidad, Sergio. Descendió su

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mano por el brazo del joven y acarició su mano antes de soltarla. En un visto y no visto, se escabulló del agarre de su hijo y entró en la habitación aún más oscura que el pasillo. Cerró la puerta tras ella con el pulso agitado y con una mano en el pecho tranquilizándose. Estaba atorada,¿ qué le había pasado? El calor de Sergio, notar su cuerpo tan cerca, el

amor con el que la abrazaba, había sido demasiado. La oscuridad fue su aliada, le había regalado un gesto de amor hacia el joven que apenas se daba, pensó mientras se relajaba que quizá lo podría repetir. Sin embargo, la sensación que le embargaba era una mezcla de sentimientos que no podía explicar. Sentada en la cama los analizó con detalle, mientras escuchaba como su hijo cerraba la puerta de su cuarto. Estaba feliz por ese abrazo, pero¿ por qué se sentía

tan bien mal? Era algo extraño, si era un gesto de amor entre madre e hijo, nada más. No obstante, su cuerpo seguía inquieto

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puesto que en verdad, podría ser más que eso. Hasta aquí llegó el capítulo de hoy. Hasta la próxima.

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