Tengo 29 años y mido 1,75 metros. Mi cuerpo es delgado y atlético, con una figura de reloj de arena que no pasa desapercibida. Mi cabello es castaño oscuro, liso y largo. Casi siempre lo llevo suelto o en una coleta alta. Mis ojos son grandes y de color miel. Tienen una intensidad que la gente no suele olvidar. Mi piel es clara y uniforme, sin pecas. Hay un pequeño lunar cerca de mi labio, en la comisura derecha. Mi rostro es ovalado, con pómulos
y una mandíbula marcados. Mis labios son carnosos. No suelen sonreír, pero la gente los mira. La verdad admito que suelo suelo atraer miradas y eso es algo que busco. Y ahora, tras esta breve presentación, comenzaré con esta aventura que viví hace ya bastante tiempo. Tendríamos que irnos a la época
del COVID y mi aventura cuando andaba compartiendo piso. Bueno, a esas alturas se fueron las dos compañeras con sus familias y me quedé totalmente sola en la casa y sin poder hacer mucho salvo ver series, videollamadas con algunos amigos especiales y buscar cualquier excusa para que me diese el aire, cualquier excusa valía, aún así me comían las paredes y esa soledad, soledad en todos los sentidos, y las videollamadas me volvían cada vez más falta de contacto
y sí, a eso le sumamos mi mente inquieta dándole vueltas a las cosas y situaciones con el ordenador pues al cabo de poco no podía contenerme necesitaba contacto visual real que alguien me acariciase y bueno lo obvio me valía de todo y para colmo apenas se podía salir a la calle para nada era una sensación muy rara ya que podía ver a cualquiera pero no me llenaba la pantalla era algo muy distante frío me faltaba el cara a cara que no se podía tener y eso
en apenas días en casa Al cabo de unos días de angustia y desesperación, y si era así, no podía con mi mente. Tenía atención y mucha por la pantalla pero me era fría como si vale el momento porque no tengo otra cosa pero esto no valía nada de nada.
Le faltaba algo y sabía lo que era. lo que me angustiaba era cuando se acabaría, ni llegue a la semana y ya estaba de esa manera, yo ya era consciente de que a mí el tema a distancia, por camps, pantallas y esas cosas no me llamaba tanto y bueno siempre he preferido el contacto, aunque como juego diversión, previo a, me ha resultado increíble, la verdad que muy divertido, pero le faltaba el empujón final, nunca mejor dicho y eso me comía por dentro, era una necesidad imperiosa, ya me
valía todo además acentuado lo que suponía las. Conversaciones con mis amigos. Estaba en casa a otra cosa viendo una serie y la verdad que ni me acordaba de que tenía que llegar algo a casa y andaba a otra cosa cómoda en todos los sentidos. Una batita corta sin abrochar y una braguita nada más. Simplemente cómoda, descalza en mi casa y sonó la puerta. Me resultó raro que sonase la puerta de mi casa y no la de la calle. Supongo que alguien le abriría la puerta de abajo,
por eso me pillo así en fuera de juego. Distraída, no esperaba que fuese un repartidor. Esperaba él. vecino o cualquiera del edificio, así que ni repare en el atuendo, me cerré la batita que cubría lo justo y le hice un nudo simple, mal atado para cubrir nada más y me dispuse a abrir la puerta como si nada, no me esperaba al repartidor. Abro la puerta y me encuentro al chico con su mascarilla y claro yo veo eso y rápidamente le pido disculpas y voy rápido a
por la mía. El chico me recorrió entera con sus ojos de arriba abajo. Le pillé al volverme mirándome el culo y algo más de la cuenta vio seguro. Esa
bata era mínima. ya con las mascarilla puesta y tras haberle pillado mirando donde no debía me empezó a subir todo por dentro, un calor insaciable, necesitaba que me tocase que me tomase, ese chico me estaba despertando todo lo que llevaba dentro así que me acerque, necesitaba que se fijase en mí que entrase en casa y ya acercándome a él cogí el paquete y lleve a la mesa estirándome para dejarlo sabiendo que esto descolocaría la bata por completo y así fue le pille mirando de forma, descarada
aunque le notaba, que no se atrevía me acerqué más de la cuenta para ver si necesitaba firmar algo o cualquier cosa y me contestó que no hacía falta se alejó no antes sin quitarme el ojo a todo lo único que faltaba era que me hubiese quitado la bata para que me contemplara entera pero no me salió y se fue ayudando aún más a mi desesperación aunque esa tensión ese cruce de miradas la verdad que me llenó muchísimo ese chico no me quitaba el ojo no dejaba
de mirar y se fue Bueno dándole vueltas al tema ya por la tarde y claro aún más de esa manera difícil de describir, bueno difícil de admitir, pensé en pedirme algo y esta vez si sería más específica, más directa, sin lugar a dudas, me daba igual todo y claro algo de miedo me entró y si no se lanza, y si no se atreve, y si no le llamo la atención. Bueno miedos creo que creíbles pero esto me entró después de hacer el pedido, así que me tocó
esperar que llegase y para adelante. me busqué algo rápido aunque no necesitase, algo para el día siguiente y siendo por la tarde nada, me tocó esperar dos días y eso sí que fue difícil dándole vueltas a la cabeza y aumentando aún más mi sed y mi calor, mi necesidad era increíble y ya de paso aproveché para ver cómo le recibía, que tendría puesto, cómo actuar, un comedero
de cabeza que no era normal. respecto a qué llevaría puesto, pues tenía duda, no sabía si totalmente desnuda, ropa interior, bata desabrochada, no sabía qué ponerme hasta que me vi vestida, bueno lo de vestida sería ser optimista, un sujetador escueto aunque realzaba mis atributos bastante, un tanga aún más escueto, me quedaba increíble y con eso junto a unos tacones altos sin plataforma y unas medias para acentuar más la imagen, vamos quería ser obvia, que no dude lo que tiene
delante mi intención y mis necesidades. la espera se me hizo eterna, ya era el día y no aparecía. A media mañana sonó la puerta de abajo, una voz ronca áspera, como de un hombre ya curtido. Llegó el momento, él estaba subiendo y estaba ya todo listo, no tenía vuelta atrás, la situación era la que era y la verdad que la intensidad me inundaba, las ganas, la necesidad y todo aderezado con la incertidumbre de y si no quiere, y si no le resultó atractiva, a lo mejor no le cuadra,
no sé. Los segundos se me hicieron eternos. Mi cabeza iba a mil y mi líbido mejor no hablemos. La verdad es que esa imagen de hombre ya curtido, entrado en años, cada vez me parecía cada vez más apetecible. No sería el primero ni el último ya que suelo encontrarlos atractivos a ellos también. Este nervio mientras subía mientras esperaba a que llegase el pedido solo hacía volverme más impaciente y por fin sonó la puerta. Los nervios me podían la impaciencia, las ganas, todo junto y justo le
grito que voy. Abro la puerta y ahí estaba él, un hombre ya entradito en algunos años, unos cuarenta, y físicamente normalito, no muy alto, por no decirle un poco bajo y apariencia desalineada, dejado, seria porque ya llevaría tiempo trabajando o simplemente no se cuidaba. Al abrirle la puerta y contemplarnos fue una situación para mí intensísima, se paralizó durante unos segundos observándome, quedándose con cada detalle de la situación,
de mi cuerpo. Él durante unos segundos se quedó observándome de arriba a abajo sin mediar palabras, sin decir nada, solo contemplándome, ese segundo o segundos o minutos, la verdad no lo sé en tiempo. Pero fue intensísimo, a mí me dio la vida y claro, ésta me animó a seguir con la situación de forma muy clara. Ahora sí
que necesitaba. seguir, sí que necesito acabar todo lo que empecé e imaginé mil veces el día anterior, me saltó una necesidad por contacto físico, por interacción y me lancé de cabeza a dejar las cosas claras, él ya las había dejado claras nada más abrir la puerta, nada más observarme y quedarse mirándome casi sin nada y lo poco que llevaba era para acentuar más mi desnudez, mis intenciones, mis ganas, el final que quería y necesitaba, simplemente el
mensaje era claro y el de momento parecía que lo estaba. entendiendo, así que le pedí que entrase un segundo adentro para coger unas cosas que si no le importaba y ya entrándole comente que si no le importaba que cerrase la puerta que él frió y esas cosas. Él accedió a todo sin apenas mediar palabra y gustosamente con voz entrecortada y sin mirarme a los ojos pero sí a otras partes me dio el paquete y dándome la vuelta y dejando que observarse mi cuerpo desde atrás sin apenas ropa
ni nada. El tanga era muy fino, no dejaba hueco a la imaginación y deslizándome tres pasos lo dejé en la mesa e intenté sacarle conversación mientras me acercaba más a él. Le comenté si hacía falta firmar algo o dar algún dato mientras le tocaba sutilmente una mano. En Ningún momento la quito, es más me siguió con la mano si deje que la acercara a mi cuerpo y
me tocase la cintura. Tras ese gesto parece que cambio su actitud bastante ya que esa mano pasó de la cintura a más abajo pasando por las caderas y acabando en mi culo el cual se recreó y comprobando su dureza como si se lo fuesen a quitar y poco. A poco se acercó pegándonos piel con piel notando su calor y claro que le crecía algo en su entrepierna
mientras me besaba el cuello y comenzaba a acelerársela. Respiración Me susurró que tenía un ratito para descansar y claro, yo le ofrecí que descansase en mi casa y justo escuchar esas palabras, sus manos se abalanzaron sobre mis pechos y comenzó a recorrer mi cuerpo con su boca y manos. Centímetro a centímetro, la verdad que necesitaba esa sensación, esa tensión, no era ver que me deseaban, era sentir con mi piel que me deseaban, poder sufrir ese deseo y disfrutarlo
segundo a segundo. La verdad que me entregué a lo que quisiera y así pasó. El poco a poco y no tan poco a poco, la verdad que perdió la vergüenza y la suavidad, cosa que me encantó. Que el chico empiece así es algo que de verdad me hace perder el control, me arrincono contra la pared. No tenía escapatoria de sus caricias, de sus besos, de sus manos por todo mi cuerpo. Aproveché para poder comprobar con mis manos ese bulto que sentía presionarse más y más contra mí.
El viendo la intención se separó y dejó que descubriera lo que me esperaba dentro de mí, lo que tenía disfrutar. Me ayudó quitándose el pantalón y quedándose solo con la camiseta. La verdad que bueno la situación de mi necesidad y mis hormonas disparadas buscando solo diversión me hizo disfrutar aquella situación como nunca. La empecé a acariciar con mis manos mientras él me dejaba hacer y deshacer lo que quisiera con su miembro en mis manos y sentía una necesidad
de ponerlo aún más milí. también tenía unas ganas de poderla probar que me agache y la saboree un poco la verdad que eran muchas ganas ya que se veía que el hombre bueno estaba trabajando y tampoco se cuidaba pero mis ganas me hicieron disfrutar aquello como nunca aún teniendo esos contras no fue mucho lo que estuve ahí pero mirándole la cara de reojo hacia arriba podía ver cómo disfrutaba del momento ya llegados a esto me levante y me quite el tanga, momento que aprovechó para tocarme todo,
se bajó incluso para probarme y todo, momento que disfrute bastante, ya le paré y le subí mientras él me giraba y me ponía contra la pared aproveché para estirar la mano y pedirle que se protegiese, con las manos elevadas casi totalmente inmovilizada, bueno tampoco quería escapar y comenzó a buscarme con su miembro consiguiendo entrar por fin dentro de mí, Ya por fin lo conseguí, me sentía completa. Necesitaba generar esa reacción y sentir la reacción, sobre todo sentir esa
reacción y disfrutarla de ella. Me entregue a él mientras comenzó a empujarme contra la pared como si no hubiese un mañana a penetrarme más y más y hacerme disfrutar como nunca. Empujón tras empujón me derretía mientras me agarraba por mi cadera para que no me escapara a ningún lado y así poderse adentrarse más y más en mí como si solo eso le diese la vida. Aprovechó y comenzó.
a sobarme entera. Mis pechos los agarró y me apretó más contra él para ver si era capaz de atravesarme empujón tras empujón seguía con un ritmo que empezaba a ser frenético. Su respiración se aceleraba a la par que la velocidad y fuerza de sus embestidas. Estaba disfrutando de mí como nunca y eso me ponía cada vez más
y más y no aguante más. me acabé derritiendo por dentro con un orgasmo increíble, me sipodía más contra la pared para poder mantenerme, sentía la intensidad situación y mi sed no cesó, creció, su ritmo siguió aumentando y su presión contra mí y la pared aumento de tal manera que volvía a irme, la mezcla de la situación, necesidad y morbo contemplando que podía hacer perder el control de esa manera a alguien sin ninguna presentación y conversación y
situación previa me hacía disfrutar de todo. La verdad que no sé cuánto tardo realmente, me resulto increíble. A lo mejor fueron cinco minutos o cuatro horas exagerando un poco, lo único es que me sentí completa, usada, disfrutada, deseada y poseída. Todo a la vez. Cuando él se marchó ni me acorde el paquete. Me fui a la ducha a limpiarme mientras recorría mi cuerpo con la esponja recordaba sus manos sobre mis pechos mientras los limpiaba con la
esponja y su boca recorriéndome. Corte rápido todo aquello para no volver a necesitar pedir otra cosa. Ja ja ja ja. Me fui a la cama a descansar de todo y tumbarme.
