Hoy ni siquiera se ha puesto la bata con la que se ha cubierto estos días. Lleva simplemente el conjunto de lencería con el que duerme y que me deja observar perfectamente a través de la fina tela sus pezones duros por el frío de la noche y la excitación. En cuanto entra en los establos se apoya en uno de los rollos de paja que los llenan levantando las manos sobre su cabeza, agarrándose a las cuerdas que impiden
que los rollos se deshagan. durante unos segundos no sucede nada permanece quieta con su respiración cada vez más acelerada entonces sin soltar las cuerdas comienza a moverse a contonearse con fuerza a soltar pequeños gritos que van subiendo poco a poco de intensidad a bailar al ritmo que la marca un imaginario látigo golpeando su cuerpo castigándola por su lujuria marcándola como una esclava rebelde y desobediente que necesita
ser entrenada. Su cuerpo empieza a cubrirse por el sudor, sus pezones cada vez más duros parecen querer atravesar la tela del sujetador y su excitación ha crecido tanto que no sólo es visible la mancha de humedad en su coño, son visibles los jugos mojando sus muslos, provocando que brillen bajo la luz de las tenues luces que iluminan los establos.
De pronto se detiene y se deja caer de rodillas sobre el suelo, sé que no ha llegado al orgasmo, pero cada noche que pasa se acerca cada vez más a él a correrse sin tocarse bajo un látigo imaginario lo que hace que me pregunte cuánto tardará en hacerlo cuando de verdad sienta la caricia del látigo en su cuerpo levanta la cabeza y una mirada de sorpresa aparece en sus ojos hoy sí se ha dado cuenta de que hay algo diferente a las otras noches sin levantarse
del suelo mira a su alrededor se toma unos segundos para asegurarse de que no hay nadie mirando ni de que nada más ha cambiado y comienza a moverse por los establos sobre sus manos y sus rodillas dirigiéndose a la vieja silla de madera la primera noche la silla estaba a un par de metros de donde se paró poco a poco la he ido alejando sutilmente hasta que esta noche la he colocado en el lado contrario de los establos obligándola a recorrer cerca de 20 metros sobre la
paja sucia y húmeda de esa parte. Si se da cuenta de que se está manchando de barro no lo parece, no reacciona, sigue avanzando hacia la vieja silla, deteniéndose delante de ella, observándola de la misma manera que todas estas noches. preguntándose cegaramente qué sentido tiene una silla ginecológica en unos
viejos establos. Después de unos segundos se sube lentamente a la silla, apoya su espalda en el frío y gastado cuero y levanta sus piernas para colocarlas en los estribos, unos estribos que cada noche he ido separando un poco más, de modo que su cuerpo queda obscenamente abierto provocando que la tela de sus bragas se haga a un lado dándome una visión perfecta de su coño afeitado y de
su fruncida entrada trasera. Apoya la cabeza en el reposacabezas y acerca las manos a las abrazaderas metálicas que adornan los brazos de la silla, agarrándolas con fuerza, manteniéndose quieta durante unos segundos. Sé que quiere sentir esas abrazaderas rodeando
sus muñecas, impidiéndola moverse, dejándola indefensa durante unos segundos. y no tarda en demostrármelo intentándolas abrir una noche más soltando un pequeño grito de frustración al no conseguirlo esta noche repite sus intentos varias veces más insistiendo con fuerza golpeando los brazos de la silla con rabia al no conseguirlo Esa rabia provoca que cuando lleva la mano a su coño para comenzar a masturbarse lo haga de forma diferente,
estas noches anteriores ha comenzado de forma suave, acariciando sus labios antes de comenzar a jugar con su clítoris hinchado para después de unos minutos comenzar a follarse con sus dedos. Hoy ha comenzado directamente llevándose los dedos a su coño, primero uno, luego dos y finalmente tres, introduciéndoles profundamente, curvándoles en el interior de su coño, girándoles y separándoles, llegando al orgasmo antes de ni siquiera haber tocado su clítoris.
Observo su respiración agitada por el placer, sus firmes tetas subiendo y bajando sobre su pecho, sus duros pezones ahora libres de la tela del sujetador apuntando al techo, los dedos de su mano libre rodeándolos, pellizcándolos y estirándolos, transmitiendo oleadas de placer a su cuerpo ya sobre excitado. Estoy a punto de irme sabiendo que el espectáculo ya ha terminado.
Pero de nuevo ocurre algo diferente esta noche, vuelve a llevar los dedos a su coño y comenzar a masturbarse, introduciendo los dedos índice y corazón en su coño mientras coloca el pulgar sobre su clítoris. Toda la rabia anterior parece haber desaparecido con el orgasmo, sus movimientos son ahora
lentos y suaves. sus dedos entran hasta los nudillos y salen por completo arrastrando espesos hilos de líquido antes de volver a entrar intentando ir todavía más profundo miro su rostro su hermoso cabello rubio pegado a su piel por el sudor lágrimas de placer cayendo por sus mejillas sus labios hinchados de tanto mordérselos para impedir que sus gemidos
de placer se oigan demasiado. Intento imaginarme qué pasa por su cabeza, pero lo que viene a mi mente es lo que yo haría con ella de tenerla sujeta en esa silla sin poder moverse. Primero me la habría follado de forma dura, devastándola completamente, tomándolo todo de ella sin importarme su placer, demostrándola quien tiene el control y quien manda, después la habría hecho el amor, cuidándola, mimándola, susurrándole al oído los placeres que la esperan si se muestra obediente
y sumisa. Estos pensamientos hacen que por primera vez en estas noches esté a punto de perder el control, salir de mi escondite, sujetarla a la silla y follármela duro, sin importarme las consecuencias. Por suerte consigo controlarme. No llevo jugando todas estas noches con ella para estropearlo de golpe. Tiene que ser ella la que se entregue a mí. Seguiré con mis planes como tenía previsto. Mañana visitaremos los establos.
Le haré una visita completa. Le mostraré cosas que todavía no ha visto en sus visitas nocturnas y le explicaré con todo detalle para que se utilizaba la silla. Esperando ver cómo reacciona cuando le describa con todo detalle cómo las nuevas esclavas que llegaban a la plantación, algunas de ellas esclavas blancas, eran primero azotadas por uno de los capataces, luego con sus cuerpos cubiertos de marcas rojas sujetadas a la silla, sus coños afeitados y sus pezones y su
clítoris anillados. Estoy seguro de que va a excitarse mucho cuando le diga cómo una vez adornadas las esclavas eran
folladas por primera vez por su nuevo dueño. como no podían evitar correrse una y otra vez a pesar de lo humillante de la situación lo que no sé es cuál va a ser su reacción cuando le explique cómo después de que su dueño llenase el vientre de la esclava con su semen el mismo capataz que la había azotado marcaba a fuego su normalmente en el interior de su muslo aunque a muchos dueños les gustaba marcar a sus esclavas en su pubis afeitado Si después de describirle
todo eso, y que además esa silla era utilizada para sujetar a una esclava y que media docena de sementales se la follasen uno tras otro con la intención de criarla, esta noche vuelve a visitar los establos y a jugar con la silla, ella será mía. Solo tendré que decidir cuando me la follo y cuando después de correrme en su coño la marco como mi esclava.
