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Personas folladoras p3

Jul 18, 202512 minSeason 2Ep. 1960
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Transcript

Speaker 2

Siguieron bebiendo y hablando. Al cabo de un rato, Blanca se levantó. Tenía que ir al baño. Sieg la acompañó hasta el aseo. Cuando Blanca fue a entrar en él, pasó pegada a Sieg. Él contuvo la respiración y Blanca pasó su mano por su paquete. Los pechos de Blanca se pegaron al pecho de él. Blanca acercó su boca a los labios de Sieg, quien aún contenía la respiración. Se mantuvo así un segundo hasta que entró al baño. Cerró la puerta viendo cómo Sieg no paraba de mirarla.

Cuando salió, si estaba de pie en la cocina, ella se acercó hasta él. ¿Qué?¿ Ya te rindes? Le preguntó ella con una media sonrisa. Yo aún no tengo ni sueño.¿ Quién habla de rendirse? Me ves mal. Le contestó sigue lo que pasa es que usas armas que no están permitidas en la convención de Ginebra y ante eso no sé qué arma sacar. Ja ja ja. Prueba a ver qué armas son las que podrían hacer que me rindiese y le contestó blanca y te digo una cosa. No me gustan las pistolitas. Es lo único. Por lo demás,

todos los arsenales son de mi gusto. Ah, los misiles tampoco me gustan. Son de un solo uso y no me terminan de, digamos que de convencer. Bueno, no tengo pistolitas o soltósiega acercándose a Blanca y tampoco uso misiles. Soy más de la vieja escuela. Eso me agrada enormemente y le respondió Blanca mientras Sieg le pasaba las manos por la cintura y la atraía hacia el guía a ver tu cuerpo diplomático que dice. Comenzó a soltarle el

cinturón mientras él le quitaba la camiseta. Sus labios se acercaban mientras la temperatura iba subiendo en aquella cocina sin tener ningún fuego encendido. Sieg le quitó el sujetador. Se quedó observando las tetas de tamaño ideal para él. Los pezones estaban ya duros. Los pellizcó observando la reacción de Blanca, que suspiraba cada vez que lo hacía. Ella intentó quitarle el pantalón, él se lo impidió, quería verla totalmente desnuda,

y eso iba a conseguir. A ella ese juego le estaba excitando mucho, cada vez que le intentaba desabrochar el pantalón, él se lo impedía. La cogió de la mano y la llevó hasta el salón, él le soltó el pantalón vaquero a Blanca, lo bajó hasta los tobillos y se quedó admirando el cuerpazo que Blanca lucía con su tanga. Ella se pisó el pantalón y lo sacó por los pies después de haberse descalzado. Él la cogió de una mano e hizo que girase tricentésimo sexagésimo sobre sí misma

para observarla completamente. Se acercó por su espalda, pegando su paquete a sus nalgas, su pecho a su espalda. Comenzó a besarle el cuello mientras que con una mano iba comprobando cómo aquello ponía sus pezones más duros aún. Con la otra mano empezó a bajarle el tanga por delante y después por detrás hasta que consiguió hacer que cayera al suelo. Por delante metió un dedo en su raja

para comprobar. Con alegría, que se estaba mojando bastante, mojó uno de sus dedos en el fluido de blanca y lo llevó a la boca de ella que lo lamió con mucha excitación. Lamió el dedo como si de una polla se tratase. Él se fue desabrochando el pantalón, lo dejó caer una vez suelto y se bajó el slip. Se pegó contra las nalgas de ella para que notase su polla empalmada y mojada en sus nalgas. Le abrió las nalgas y con un dedo acarició el ojal de Blanca.

Ella aceleró la respiración, notaba una polla entre sus nalgas y le excitaba mucho.«¿ Ahora vas a ser mi perrita, verdad que sí?» Le dijo Sieg mientras volvía a besarle el cuello en mi buena y caliente perrita.« Sí», le contestó Blanca en voz baja y muy excitada,« y seré lo que tú quieras que sea». Así me gusta, perrita y le dijo Sieg con una sonrisa. Frotando su polla contra el coño de Blanca y acariciando su clítoris con un dedo me pones caliente con tu sola presencia. Necesito

clavártela ya.¿ No prefieres que te la coma antes? Le preguntó Blanca con la respiración muy acelerada. Yo quiero tenerla en mi boca, saborearla. Sieg la giró con un solo movimiento. Cuando estuvieron cara a cara, la obligó a bajar y ponerse a la altura de su polla, se colocó en cuclillas. Blanca sonrió en cuanto le vio la polla, era más pequeña que la de Ernesto y más fina, también sin

pelos ni en el tronco ni en los huevos. Entendía que encontrar una que superase a la de Ernesto sería bastante complicado, pero ya que tenía aquella, no le iba a hacer ascos. Abrió la boca y Sieg la introdujo en ella. Blanca apretó los labios y con la lengua frotaba el frenillo haciendo que Sieg acelerase el ritmo de su respiración. Ella masajeaba los huevos, mientras él comenzaba el

movimiento de caderas. Ella aprovechaba la postura que tenía para, con una mano, masajear su clítoris e introducirse algún dedo mientras excitaba cada vez más teniendo la polla de su compañero en la boca. Uf, sí que lo haces bien y le dijo entre gemidos de era algo que tenía en mente, saber cómo la chuparías. Así estuvieron unos minutos hasta que Sieg la levantó de una mano. La besó en la boca y fue bajando por su cuello hasta llegar a sus pechos. Lamía los pezones que ya se

encontraban duros y en erección como su polla. Su mano acariciaba el clítoris y el coño. Entraba y salía de él con muchísima suavidad, en parte debido a la cantidad de fluido que lo mantenía totalmente mojado. Vámonos a la cama y le dijo Sieg y me muero por metértela. Subieron por la escalera. Sieg iba delante de ella por lo que Blanca observaba el culo de Sieg en movimiento. fueron hasta el final del pasillo cogidos de la mano, ciega abrió la puerta y le cedió el paso a Blanca.

Entró a una habitación bastante grande, con una cama enorme en el centro de ella. La cama no tenía pared en ninguno de sus cuatro lados. En la parte del cabecero y separado de este un metro y algo, había una pantalla de cristal que hacía las veces de separador y que no era otra cosa que la pared de la ducha. Y junto a la ducha se encontraba el resto de piezas del cuarto de baño, incluida una bañera con jacuzzi. Se echaron en la cama besándose y tocándose.

Sieg se puso encima de Blanca. Se colocó entre sus piernas. Su polla buscaba la entrada del coño. Su capullo presionaba ya buscando la forma de penetrarla. Él cogió las piernas de Blanca y se las colocó sobre los hombros. En esa posición el coño de Blanca se encontraba abierto y a la altura de su polla. Sólo tuvo que dar un golpe de cadera para que su polla entrara provocando que Blanca dejase escapar un gemido. Notaba en su polla lo mojada que estaba. El calor de su coño calentaba

la polla de Sieg más aún. Comenzó a mover sus caderas haciendo que su polla entrase y saliese de blanca a un ritmo constante, mientras los gemidos y jadeos se mezclaban con el ruido que producían los fluidos de ella y la polla de Sig penetrándola. Dios, cómo me gusta. Le dijo Sieg deteniendo el ritmo unos segundos para observarla detenidamente.« Ahora te vas a poner a cuatro patas. Voy a hacer que me pidas polla cada vez que me veas». Le sacó la polla y bajó las piernas de sus hombros.

Blanca se giró con mucha decisión. Parecía que sabía lo que vendría ahora y que lo deseaba. Se colocó a cuatro patas insinuándose con un movimiento de culo lento y, agarrándose una de sus nalgas, abría su culo mostrándoselo a Sieg, que quedó hipnotizado ante aquella visión. Joder, pero qué putita

tengo en mi cama. dijo excitado y agarrándose la polla para apuntarla al ojal y parece ser que estás deseando que te dé por el culito, af, no sabes cuánto me gusta que me la metan por detrás y le contestó Blanca mientras seguía mostrándole su puerta trasera y imagino que sabrás clavármela por ahí, jajaja, ahora lo vas a comprobar, putita y le dijo Sieg mientras cogía un bote de lubricante de un cajón de la mesita de noche o ahora voy a ponerte cremita en el culito, para que

lo disfrutes más. Se echó lubricante en la mano, con dos dedos se lo untó en el ojal mientras ella gemía pensando en lo que iba a suceder. El resto de lubricante se lo extendió por la polla, tronco y capullo. Se colocó entre sus piernas, bien centrado con ella, y puso su capullo en el ojal. Lentamente se la fue metiendo mientras ella relajaba el culo para que entrase sin dificultad.

Una vez tuvo el capullo dentro, esperó unos segundos y, empujando con tranquilidad pero sin pausa, el tronco fue entrando sin encontrar resistencia alguna hasta pegar el vientre en las nalgas de Blanca. Esta gemía de placer, y sin esperar que él hiciese nada, empezó a moverse contra él, metiéndosela y sacándosela a un ritmo constante y rápido, mientras que de su garganta salían gemidos y jadeos cada vez más fuertes.

Ella se acariciaba el clítoris mientras él la agarraba con fuerza por sus caderas y aceleraba el movimiento, pasando a ser el quien marcaba el ritmo en la penetración. Uf, estaría dándote por el culo toda la noche y le dijo si aquí tu culito lo han follado con anterioridad. Eh, no aprieta la polla como un culito virgen. Ya te contaré qué hago con él y le dijo Blanca bastante excitada y sin dejar de acariciarse el clítoris, dame fuerte cabrón,

voy a correrme pronto. En pocos minutos, Blanca gemía y resoplaba sintiendo cómo llegaba al orgasmo mientras la polla de Sieg seguía entrando y saliendo de su culito, cada vez a mayor velocidad. Su cuerpo temblaba por completo. Tuvo que dejar caer su abdomen sobre la cama mientras sus piernas seguían temblando provocado por la corrida a la que estaba llegando. Me queda poco y le dijo ciega acelerando aún más el movimiento de sus caderas. Subo y a correrme. Quiero

llenarte las tetas con mi leche. Le sacó la polla del culo. Blanca se giró rápidamente y se tumbó boca arriba mientras ciega de rodillas se acercaba a las tetas. Blanca le agarró la polla y comenzó a masturbarlo rápidamente, esperando con muchas ganas la lluvia de semen sobre su cuerpo. Sied empezó a mover sus caderas al ritmo que marcaba la mano de Blanca. Su respiración se aceleró y sus gemidos llenaron el dormitorio. El primer trayazo vino acompañado de

un jadeo interminable. El semen salió disparado cayendo en la frente y la cara de Blanca. Los siguientes trayazos cayeron sobre su pecho y su vientre mientras la mano de Blanca se movía muy rápidamente hasta que salieron las últimas gotas. que aprovechó para quitarlas de la punta del nabo con la palma de su mano. Después la acercó a su boca y la mió con ganas. Bueno, una duchita me vendría de lujo, soltó Blanca mientras ambos se iban recuperando.

Ahí la tienes, dijo Sieck señalando con el brazo por encima de su cabeza. Tienes gel y champú en la repisa de la derecha y de las toallas colgadas. Cóge la de la izquierda, la otra es la mía. De acuerdo, le dijo Blanca girándose y besándolo en la boca. Ha estado bastante bien, te menosprecié. Todo hay que decirlo. Ja ja ja. Eso se lo dirás a todos, le dijo ciega y soy consciente de hasta dónde puedo llegar y hasta dónde llego. Y sí, cuando fue yo me gusta

jugar a ser un poco cabrón, me excita más. Y sé que a ti te pone,¿ y cómo lo has adivinado? Le preguntó Blanca intrigada, no nos conocíamos hasta hace unas horas. Por cierto, dijo Sieg,¿ has hablado con los tuyos?¿ Qué saben del tío de la camisa de cuadros azules? Mierda, dijo Blanca, o voy a llamar ahora a los jefes, que dé en hablar con ellos cuando supiese cómo estaba.

Se levantó y cogió el teléfono, marcó el número de Raúl, que se sabía de memoria y al quinto tono descolgó.« Hola Blanca», contestó Raúl,«¿ Cómo está Rosa?¿ Has hablado con ella?».« Hola Raúl», y dijo Blanca mirándose al espejo de cuerpo entero que había frente a la ducha o perdona que te llame tan tarde,« he estado algo liada».« Tranquila, no te preocupes, no tienes que disculparte» y le contestó Raúl

y« cuéntame cómo va todo». Rosa estaba sedada, por lo visto tenía un fuerte dolor de cabeza y decidieron sedarla, comenzó a explicar Blanca, hablé con el médico, un neurólogo que me explicó todo detenidamente. Mañana os mandaré copia del informe médico. Ha tenido mucha suerte. Parece ser que saltó antes del impacto, por lo que las piernas las tiene bien, pero su cabeza se llevó un fuerte golpe, lo que le ha producido un hematoma intraparenquimatoso. Le han puesto medicación

en vena para ir diluyéndolo. Está en observación porque es posible que en dos o tres días pueda salirle otro y eso sería ya más peligroso. Mañana tiraré para el hospital para saber cómo ha pasado la noche. Oye, no vayas por la casa aún y le dijo Raúl,¿ dónde vas a pasar la noche? Estoy en la casa de Sid, del BND y le respondió Blanca que en breve nos iremos a dormir. Genial, descansa y le dijo Raúl esbozando una sonrisa que Blanca no pudo ver y me cuentas

todo lo que pase. Sí, claro, y le dijo Blanca y dejé mi número de teléfono en el hospital por si pasara algo, me llamarán si hay algún cambio. Por supuesto, y le dijo Raúl, me refiero también a lo otro, ya sabes. Sí, Raúl, sí lo sé, y le contestó Blanca un tanto contrariada, y sé a qué te refieres.

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