Obligada a jugae con su cosita - podcast episode cover

Obligada a jugae con su cosita

Aug 01, 202511 minSeason 2Ep. 1972
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Speaker 2

La luz del mediodía resplandecía y brilla sobre la verde hierba. El canto de las aves se complementaba junto al sonido del viento contra los árboles hasta que las risas ahogaron el ambiente del lugar, y las ruidosas carcajadas fueron acompañadas con burlas. Un campamento de cazadores del imperio de Bremen, sus banderines amarillos ondeaban al son de la brisa, habían capturado a una buena presa, una mujer de rondemont, desnuda atada de manos y brazos sobre una mesa. Sus pechos

se veían aplastados contra la madera de esta. Matilde, ay pobre chica, esto te va a enseñar una buena lección. No ser una perra estas palabras fueron acompañadas con una bofetada así a la prisionera. Matilde era una mujer con porte elegante digno de una cazadora. Su sombrero de cuero daba legalidad a sus hazañas y su gran túnica roja que hacía juego con sus ojos azules eran una clara señal de su estatus. Era algo notorio que estos dos reinos Bremen y Rondón no se llevan para nada bien

y ni siquiera sus habitantes se soportan. Matilde se acerca nuevamente a su porcionera poniéndose de cuclillas a su lado dejando su mosquete de casa en su hombro solo para quitarle la venda de la boca. Muy bien puta de Rondón, ni siquiera me importa tu maldito nombre pero te propongo algo,¿ ves esto? Un mosquete de casa. Muchas aún usan arcos o ballestas. Pero nosotros nos modernizamos así que te propongo

una apuesta. Una prueba de tiro. Si fallas te vamos a atar en el centro del campamento y nos divertiremos contigo. La propuesta de Matilde más que una oferta era otra burla y humillación pero más sofisticada. Hecha para degradar a su prisionera pero no esperaba su respuesta. En primera mi nombre es Laura maldita basura de Bremen y aceptaría encantada para humillarte pero lamentablemente para tu pequeño ego. No sé

usar esa cosa. Su captora la observa con una sonrisa perversa, acto seguido se pone de pie caminando hasta una de las campistas. Su apariencia contrataba con las demás, en lugar se camisas de color café o sombrero de tela. Ella portaba una suerte de abrigo de cuero negro, al igual que su sombrero desarmonizando con el ambiente primaveral. Su cabello castaño sucio junto a su ropa la hacían ver curtida. Matilde se da la vuelta y rápidamente se sube a

la mesa hacia su víctima pisando su cabeza. No le daría ni un solo descanso muy bien chicas.« Tengo una propuesta para todas. Cinco doblos de oro. Mañana a primera hora vamos a tomar una competencia. Tres tiros la mejor se los llevará y para mantener vivo el espíritu deportivo

nuestra amiga bajo mi pie podrá participar». Al principio hubo silencio por la propuesta pero rápidamente el regocijo volvió a la apuesta y Matilde señaló a la chica de cuero negro« Gey Amelia,¿ te importaría darle unas clases privadas a esta cosa por favor?». Más que pregunta era una orden directa y por la expresión de Amelia no le agradaba pero no tenía de otra. Cuando Michelle se fue Amelia tomó a la cautiva en sus brazos y la llevó

hasta su tienda. Pasando por todo el campamento mesas y bebidas por doquier además de uno que otro animal cocinándose a fuego lento. El camino fue lento hasta el interior de la tienda. Expiraba una sensación de calidez muy amena hasta que Amelia arrojó a Laura sobre una suerte de saco para dormir. Su cuerpo rebotó con fuerza terminando algo aturdida. Su contraria se arrodilla frente suyo mira creo que entiendes que estás en un problema. Digamos grande pero yo te

puedo ayudar si tú me ayudas. Lura se quedó pensativa sin responder por unos segundos. Solo mirando su entorno y si me quitas esto primero, me parece. Pero no intentes alguna idiotez o te golpearé el cuchillo de Amelia pasó peligrosamente cerca de las manos de su contraria cortando las

cuerdas y el proceso se repite con sus piernas. Laura se pone de pie inmediatamente y su curiosa forma de agradecer era un puñetazo en la cara de Amalia tan fuerte que le dejo la nariz sangrando perra idiota de Bremen.¿ Crees que te ayudaría? Amalia contrarresta con una embestida sometiéndola muy fácilmente tranquila no quiero lastimarte en serio. Los pechos de Laura se sacudían en medio del forcejeo antes de

sentir una fuerte sacudida tranquila en serio. Quiero ayudarte Laura se ve desconfiada por esta información y con su mejor cara de apostadora contrarresta si fuera verdad. Entonces¿ por qué me tienes así? Amalia pone sus ojos en blanco por un momento porque no tenía opción. Relájate y te daré algo de ropa. Laura lo pensó un momento. La oferta era tentadora y fue la mejor opción tomarla. Amalia le dio una túnica verde y unos pantalones color marrón. Se

veían un poco sucios pero era mejor que nada. Entonces¿ ahora qué sigue? Amelia toma su mosquete. Lo exhibe con gloria. Sus detalles de plata combinan con el acabado de madera. Te enseñaré a disparar, aunque pueda que tengamos que hacer trampas. Laura le dedica una mirada de desconfianza. No me mires así. Es por tu bien. Ambas se van al interior del bosque. Amelia le intenta enseñar a disparar, pero su discípula tiene

la habilidad de un pez para escalar. No puede ser, eres horrible en esto si claro, deja disparó como profesional en un día, es poner el polvo negro, luego la bolita de meta, luego poner polvo en esta cosita y, ya se había perdido en los pasos solo de recargar, ya déjalo, tenemos que recurrir al plan B pone una mano en su hombro y le da unas palmadas B a dormir, en la noche saldremos sin que nadie nos vea.

Cuando el sol se ocultó esa misma tarde Amelia despertó a su huésped de una patada escucha, solo con audacia uno alcanza la gracia su voz estaba llena de energía vamos rápido a una dormida laura sigue a su contraria en lo más profundo del bosque por qué tantas prisas nos podemos perder no es eso lo que quieres tontita más que pregunta por parte de amelia fue una afirmación No tuvieron mucho tiempo para discutir ya que llegaron a una zona un tanto despejada, iluminada solo por la luna.

Amelia recarga su arma con una bala un poco rara. Era dorada muy brillante, como si desprendiera magia o la emanara tenchica. Prueba con esto. Laura algo preocupada dispara contra el cielo. La bala golpea a un águila desplumándola al caer que tiro más excelente. Sin duda ganaremos mañana como es que pasó. Fue suerte supongo como hiciste eso, Amelia toma su mosquete para dejarlo en un lado te lo

diré con gusto, pero debes hacer algo por mí. Amelia se sienta en la mesa del claro, raramente ya estaba servida, toma un vaso con un líquido rojo intenso.¿ Qué es eso? Solo es vino. Tú bebe, casi a la fuerza. Laura consume todo el líquido quedando un tanto mareada.¿ Qué me hiciste? Amelia acaricia el cuerpo de su contraria. Quitando su ropa lentamente solo disfruta y agradece a Samiel las prendas de

ambas terminan en el suelo, hechas bolas. sus cuerpos se juntan con deseo, sus pechos se pegan y sus lenguas se entrelazan, en pocos movimientos Amelia queda encima de Laura, ambas en el suelo, ya no estás tan rebelde Amelia toma las manos de su sometida, estirándolas y dejando paso a que su lengua la recorra, pasa por sus pechos, chupan los pezones pero clava sus labios y sientes en su cuello, había un hilo de saliva entre las dos,

los gemidos de Laura se intensificaban, Nadie la podía escuchar. Estaba totalmente indefensa y la pierna de su opuesta bajó a su coño. Lo comenzó a frotar con mucho cuidado solo al principio, pero con el paso del tiempo aumentó la intensidad hasta dejarlo muy húmedo. No pasó mucho hasta que ambas terminaron haciendo tijeras. El sudor de sus cuerpos coronaba la exhibición y Laura fue la primera en terminar. Sus fluidos terminaron esparcidos por el sueldo y en el

cuerpo de Amelia. Parece que no podías aguantar más tiempo, ¿eh? No te preocupes, linda. Luego me terminas de pagar Amelia la ayuda para ponerse de pie y ambas se sacuden el polvo junto a las hierbas.¿ Qué me diste? Aún me siento mareada, nada importante. Solo un afrodisíaco. En breve sentirás mejor o eso es, pero Laura no se veía nada contenta con el acto. Ya es medianoche. Es la hora.

Amelia enciende una higuera a la mitad del claro. Encima del fuego hace posar una sartén de plomo niña de Bremen. Es bien sabido que a esta hora la magia fluye libremente. Quería saber cómo diste el tiro, ¿verdad? Fue una bala encantada y ahora haré más. Laura quedó boquiabierta, sin poder pronunciar palabras y solo se sienta junto a la hoguera presta atención. Mi reputación está en juego y no dejaré que me hagas perderla. Amelia estira sus brazos en dirección

a la luna. Antes que la noche se torne gris, tenía sus ojos cerrados, como si fuera a comenzar con algún rezo o ritual Samiel, Samiel. Aparece. Por el cráneo del hechicero el fuego se intensifica. De rojo se vuelve verde un verde tan profundo que logra iluminar buena parte de los alrededores. Enseguida Amelia deja caer siete balas en el sartén. Samiel bendice siete veces estas balas. Guía a la Samiel en segundos. El fuego se dispersa. Laura cae de espaldas que acabo de ver.¿ Qué fue todo eso?

exclama con asombro. Eso fue que están listas. Amelia tina las balas. Están extrañamente frías. El ambiente se vuelve pesado y la noche mucho más fría. Es hora de irnos. Amelia guarda las balas en una bolsa y ambas regresan al campamento después de una larga caminata y no le digas a nadie Laura. ¿Entendido? Laura solo puede asentir antes de entrar en la tienda. Esa noche le costó dormir como ninguna otra y Amelia lo notó. La subió a

su cama.« Estás intranquila, ¿verdad? No tienes que contestar. Solo déjame ayudarte». Envueltas en las cobijas, las caricias de forma natural, los besos no se hicieron esperar. Amelia recorrió su cuerpo una vez más, pero esta vez fue con más cariño.

Su mano llegó a la vulva de su contraria. metiendo los dedos de una forma suave y con un toque de ternura se nota que esto te encanta ya estás muy húmeda laura no pronunciaba ni palabra sólo se limitó a tocar de manera tímida el cuerpo de su compañera antes enfrentadas y ahora amantes por favor no pares la voz de laura fue muy débil ya sumida por las caricias y ahora las bocas de ambas se fundieron en un beso pasional la lengua de amelia entró en la

boca de su contraria jugando con su lengua entrando lo más profundo que pudo Y cuando la sacó dejó un hilo de saliva entre más dos estás mejor, linda. Los dedos de Amelia acariciaron su cabello en un intento de consolarla. Finalmente ambas logran dormir. El sol las despertó con sus suaves rayos y claro que fueron acompañados con el sonido de las risas y de las campistas armándose. Chica, es hora.

Espero que estés lista. Cuando ambas salen de la cama, Amelia inmediatamente toma su mosquete y su bolsa de balas. Ahora ya preparadas, el dúo abandona la tienda. Es hora. Amigas, es momento de reunirnos para la prueba de tiró. Matilde no se esperó para comenzar a gritar a los siete vientos y enseguida señala a Laura junto a Amelia y Gay aquí, a las estrellas del show.¿ Por qué no? Nos deslumbran con un tiro y Amelia mira con confianza a su compañera y le enseña un ciervo a la distancia.

Laura carga de manera un poco torpe el mosquete. Las demás chicas se ríen un poco pero apunta unos segundos después dispara. El sonido abrumó todo el ambiente por arte de magia. El ciervo había caído. Obviamente todas se quedaron Bucky abierta menos Matilde suerte de novatos. Ahora tira a esa águila. El proceso se repite. Carga con las manos temblorosas y ni siquiera puede apuntar con firmeza, pero el tiro certero desploma al águila. Muy bien, ahora dispara a...

Matilde no pudo terminar la oración porque otras cuatro balas salieron disparadas contra un jabalí, un pato y una paloma. Matilde mira lo que pasó y ya sabía que estaba ocurriendo ahora para ganar. Dispara al Cuervo Negro y la bala de Laura se dio en el blanco pero fue Amelia quien recibió el tiro. Balas mágicas se le susurró a la moribunda Amelia pero antes de que lincharan a su compañera se pone de pie con dificultad. Yo vi cómo dio todos los tiros y todos los acertó. Cumplió

y ganó. Págale para que se pueda marchar Matilde a regañadientes le arroja unas monedas a Laura pero esta corre contra Amalia y presiona su herida con clara preocupación. Linda no te preocupes. Puedes irte pero quiero estar junto a ti un acto conmovedor el cual se ganó el sentimiento de las demás. Pero no podían quedarse. Al finalizar el día las compañeras de casa marcharon a Bremen en busca de un nuevo amanecer.

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