Necesito mi dosis de sexo - podcast episode cover

Necesito mi dosis de sexo

Aug 11, 20253 minSeason 2Ep. 1990
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Transcript

Speaker 2

Después de un día pesado de trabajo, le serví la cena, la cual le gustó mucho. Esa masa cocida y frijoles era lo mejor para él. Vimos un programa en la televisión y nos dispusimos a descansar. Usé un camisón como que fuera el de mi abuela, y él solo ese pantalón de pijama porque no se dejaba la camisa ya que le daba calor. Nos dimos un beso de buenas noches y cada quien se acurrucó en el lado de

su cama. Esperé que estuviera empezándose a dormir. Cuando mis labios tocaron sus orejas y le dije te invito a que te sientes en la orilla de la cama. Sé que sonrió, pues a pesar de estar a oscuras pude sentir esa emoción en el dormitorio. Hizo lo que le mandé, me paré frente a él con mis pechos desnudos e hice que me los lamiera tanto, que comencé a sentir

que toda mi vagina estaba húmeda. Al sentirme así, le comencé a besar, besé su cuello, su pecho varonil, su estómago y le hice que se quitara todo aquello que me pudiera obstaculizar. Obedientemente se despojó de sus pantalones y calzoncillos y encontré lo que tanto deseaba. Ese miembro fuerte y grande. Lo besé y luego lo comencé a lamer lentamente, escuchaba sus gemiditos. Me metía los dedos entre el cabello y eso me daba señal que le gustaba lo que

le estaba haciendo. Seguí lamiendo y cuando sentí que se acostó de espaldas, me lo metí hasta la garganta. Su gemido fue más fuerte y acompañado de un« seguí con mi tarea, era una tarea tan deliciosa». Me gustaba cada vez que gemía que lo hice más rápido, más despacio. Él estaba allí de espaldas, temblando de placer y yo ni que se diga. Me cito tanto verlo tan excitado

que lo sigo haciendo. Seguí así por espacio de una hora, quería metérmela pero no lo dejé, porque debo aprovechar para que mañana él me coja con toda la pasión cuando recuerde este momento. Lo seguí tocando con mis manos, con mis pezones, me encanta el contacto de su glande con mis pezones. Lo hice que acabara en mi boca. Cuando terminó, me quedé parada frente a él. Encendí una pequeña lámpara de mesa que tenemos y comencé a dedearme para que

me viera. Él se sentó y comenzó a saborearse. Se levantó como para intentar nuevamente acariciarme o metérmela y no lo dejé. Lo besé intensamente y le dije debes dormir para ir temprano al trabajo. Lo tomé de la mano, lo acosté, lo arropé y le di el beso de buenas noches. Me acosté junto a él. Pasó más o menos media hora, cuando sentí sus manos en mis muslos y me volteé a verlo. Le dije al oído, o

sea que quieres más, ni me contestó sí. Metí mis manos en sus piernas y allí estaba nuevamente, ese pene erecto, grueso y vibrante. Se la mamé cuanto pude hasta que nuevamente terminó. Dejé mi boca cerca de su pene y dormí un rato allí. Luego me acosté junto a él, lo abracé, aunque a veces se me duerme el brazo por la posición, pero sí logré estar un buen rato allí. Después me dormí y no sentí la madrugada hasta que sonó la alarma. Momento justo para tomar una ducha y comenzar un nuevo día.

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