tengo 21 años, mi 260 cm es flaquita con un culo enorme y tetas decentes. Siempre me he sido muy caliente, desde el colegio me he visto como puta, la falda mucho más arriba y mostrando todo. Pero a partes de caliente siempre me gustaron los hombres mucho mayores que yo, a veces hasta pienso que soy gerontofílica. Me calientan demasiado, y aunque solo he tenido novios de mi edad, sí que he tenido sexo con hombres muy viejos, incluso en el colegio.
De hecho les voy a contar brevemente una de mis primeras relaciones sexuales que tuve con un viejo, de hecho una de mis primeras relaciones sexuales en general. Un día de locura en el colegio, con dos amigas decidimos escaparnos del colegio, por la mañana. Mi colegio era enorme, de verdad muy grande, te tardaba mucho tiempo en cruzarlo, y nosotras decidimos salir por la reja de atrás. Yo fui
la última en subir la reja para pasar. Mis amigas me estaban esperando mientras trataba de pasar cuando aparece don Víctor el jardinero. Mis amigas se espantaron al verlo y salieron corriendo las muy perras. Yo también me asusté y debido a eso me caí muy feo, tanto que al caer y golpearme, quedé aturdida. Al recobrar mi conciencia al 100% me di cuenta que Don Víctor me había llevado
a su cuarto de herramientas. Don Víctor el jardinero siempre nos veía en nuestra clase de educación física y era muy notorio que nos miraba el culo a las chicas y se le notaba un bulto enorme entre las piernas. Por lo que les comenté al principio, quizá yo era la única chica que sentía atracción hacia ese viejo de 60 años gordo, moreno y poco agraciado. Por eso quizá tampoco me preocupó que me tuviera sola con él en su cuarto. Después de darme cuenta dónde estaba, me fijé que estaba
descalza y mi falda estaba rota. Yo gemía del dolor porque tenía una herida de mi pierna. Don Víctor me decía que no me llevó a la enfermería porque estaba muy lejos y yo me veía mal, así que decidió ayudarme por su cuenta. Yo no dije nada, de verdad me dolía todo y estaba bien cómoda aunque era un
poco oscuro. A pesar de todo lo que noté con lujo de detalle era el bulto de Don Víctor que estaba más grande de lo normal, tenía el pene paradisimo y obviamente me manoseó, pero la verdad eso me calentaba. Era mi estereotipo por raro que suene y lo aturdida no me quitaba lo caliente. Don Víctor seguía haciéndome curaciones y yo empecé a gemir no de dolor sino a hacer gemidos de placer a propósito sólo para calentarlo y
calentarme a mí. Ay, Don Víctor, de verdad no sonaba como si estuviera herida sino como si me estuviera metiendo un pene de siete metros. Notaba que Don Víctor estaba tenso pero mantuvo su compostura. Me abrí de piernas y me empecé a sobar la parte de adentro de mi pierna izquierda y le decía que me dolia ahí, justo al lado de mi vagina que era apenas tapada por mi calzón, mientras yo seguía gimendo como puta aún sabiendo que no tenía sentido que me doliera en ese lugar.
Don Victor me empezó a sobar ahí y se le notaba demasiado que quería sacar su pene y metérmelo ahí mismo, y la verdad yo decidí darle en el gusto. mientras me pasaba una crema en mi ingle, me estiré y le agarré el bulto, lo miré a los ojos y mientras que con mi mano libre descubría parcialmente mi vagina, le dije necesito que me sobe acá, también me duele.
Yo manoseaba su pene y él solo dijo este caramelito me lo como, luego de eso me sacó la falda y los calzones y me empezó a chupar la vagina, me la mordía y metía su lengua, era un profesional. Yo gemía fuerte, me metió los dedos y yo tenía mis piernas abiertas de par en par. Mientras Don Víctor me devoraba la vagina, yo le decía gimiendo, quiero pene, dame pene. Don Víctor se sacó su overall y se bajó su pantalón deportivo que llevaba puesto, me dejó ver
su pene. Era grande y negro que contrastaba con mi piel blanca. Comenzó a acariciar mi vagina con su glanda hasta que me la metió por primera vez, lo que me hizo gritar. Comenzó a penetrar en la vagina cada vez más profundo, hasta que me la metió entera, me bombeó y yo gemía como perra. Me juntó las piernas y me seguía penetrando. También las tiró junto a un lado y me seguía penetrando. Me chupó los pies y me nalgueaba mientras seguía penetrándome hasta que ya estuvo por acabar.
Me abrió las piernas y eyaculó en mi vientre. Después de eso me fui rápido casi sin decir nada a Don Víctor y él tampoco me dijo mucho ni trató de detenerme. Pasaron semanas y Don Víctor siempre trataba de hablarme pero yo me hacía la loca. Después de meses pudimos hablar, me preguntó si me había gustado, y le dije que me había encantado. Pasaron semanas en que don Víctor me insistía en que lo repitiera a Oz, hasta que en una oportunidad acepté y me fui a quedar
una noche a su casa. Vivía en una casa precaria, solo. Me hizo el amor por lo menos seis veces, se la chupé horas, fue una delicia pero fue la última vez que me cogió.
