La vida continuó después de que la lleve a su casa después de esa lluvia torrencial donde me quede con mi trofeo. Una tanga negra usada con su olor, ese aroma a ella que me ponía loco. Cuando estaba lejos de casa y pensaba en su cuerpo desnudo mi cuerpo se electrificaba y me producía una erección muy potente que era difícil de disimular. Al pasar los días nuestra relación pasó de ser más que una relación estrictamente laboral para pasar a ser una amistad, Ella me mandaba mensajes y memes.
Se quejaba de nuestro jefe que al parecer no la quería y hablábamos del resto de empleados del local. Así descubrimos que Mariela, la cajera del otro turno, tenía encuentros sexuales con el jefe. Debido a eso tenía el mejor salario, las mejores prestaciones, se tomaba más libertades. A pesar de que yo se lo había insinuado como un rumor, solo
para sacarle una conversación, este resultó ser cierto. Allí estaba Mariela. De 1,60 metros, en sus ratos libres hacia hockey por lo cual tenían un excelente cuerpo, grandes muslos, pelo corto hasta los hombros, pocas veces se la veía de escote, pero tenía un buen par de tetas a las que claramente yo intenté acercarme sin éxito, tenía una actitud horrible con el resto de las personas y era muy cerrada con el resto
de compañeros. Ni siquiera pude saber sobre su Instagram como para deleitarme con alguna foto, si es que la hubiera. Nuestro jefe, Hernán, era un gordo nauseabundo de 1.80 metros, como 150 kilogramos, al que le costaba caminar y moverse y como todo jefe se creía gracioso y buena persona pero su trato solía ser sarcástico y desagradable. Su barba disimulaba su enorme papada y a pesar de que apenas superaba los 33 años,
parecía mucho mayor de lo que era. Nos encontramos con Jime en el vestuario antes de nuestro turno Ella ya estaba con la ropa del trabajo puesta lista para la jornada. Cuando recibe una llamada Hernán, donde le trataba de mala manera por el desorden y los malos tratos que tuvo con los clientes durante el turno del día anterior. Ella se puso muy mal y como estaba en silencio, yo
pude escuchar todo. Se le llenaron los ojos de lágrimas y yo como un buen caballero que acompaña y protege al sexo opuesto, me acerqué ofreciendo mis brazos para que pudiera recuperar valor y confianza. aprovechándome para mis adentros el apretar sus tetas contra mi cuerpo. Se sentían suaves, se notaba que no usaba corpiño con copa. Más bien tenía un corpiño deportivo o directamente no tenía. El solo hecho de pensarlo hizo que tenga una heresión. Creo que ella
lo noto, pero lo disimulo muy bien. Resulta que la zorra de Mariela fue la que recibió las quejas de los clientes, pero como el gordo se la andaba cogiendo, en frente del cliente que fue a reclamar llamo a Jime. Ella se fue a atender y yo me quedé un rato en el vestuario con mi potente erección. Antes de cambiarme aproveché para revisar las cosas que había y encuentro entre las cosas de Mariela ropa deportiva, una tanga y
un corpiño. Los olí pero estos estaban limpios, así que hice lo que cualquiera en mi lugar haría, una paja descomunal. Regué toda su ropa con mi semen, orgulloso de la paja que me hice. Deseando que Jime siga vulnerable para poder aprovecharme de ella y poder cogermela.
