La mami latina - podcast episode cover

La mami latina

Aug 08, 20258 minSeason 2Ep. 1988
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Transcript

Speaker 2

La verdad es que entré en la app de citas casi por chafardear un poco puesto que en mi entorno hablaban de ella y decidí crear un perfil y entrar a ver. Estuve entrando unos cuantos días y por descontado había muchas chicas de todos los perfiles. Hablaba con algunas, otras pasaban de responder. Algunas mandaban fotos subidas de tono, mujeres bellísimas, otras más destinadas a ser valoradas más por su carácter. El caso es que contacté con una mujer

de 45 años, ponía de Honduras. Alta, atractiva, quizás con algún kilo de más, pero con unos ojos almendrados muy dulces que invitaban a saludarla. En su perfil, unos tejanos ajustados, pose de modelo con la piernecita doblada, con unas tetas exuberantes comprimidas en su sostén. El pelo largo, morena, supongo que lo clásico, que buscas aquí, buscas pareja o una amiga,

lo habitual diría. Me contó que llevaba unos años aquí ya, que es donde habían crecido sus hijos, ya medio independientes, separada, su situación estable, y que querían darse con cuidado con quien se acercaba puesto que se había sentido engañada muchas veces. La conversación era amable, a veces con esos tonos de doble sentido picarón pero todo bien. Quedamos para un café. Me propuso ella al pedirle lugar una cafetería cerca de su casa me dijo puesto que así no tenía que

tocar el coche. Y llegó la cita. Yo estaba en el café, llegué un pelín antes para que no esperara y la vi entrar. Muchísimo más mejorada que en su perfil y se lo comenté. El pelo con una melena con ondas naturales pero marcadas, un poco de flequillo. Maquillada pero no demasiado. Una mirada penetrante, unos jeans apretados y una camiseta que sin insinuar dejaba ver unas tetas prominentes. Se sentó frente a mí, mostrándome una raja de sus tetas de lujo. Morenas, con un tatuo tribal en el

pecho que se introducía dentro de ellas. Olía bien. La charla era muy agradable, muy discreta, casi tímida, aunque su postura erguida no parecía que algo pudiera sorprenderla. Al final, jugando con sus palabras buscándoles el doble sentido, erótico a veces. Jugando le comenté que me gustaría algo más con ella, que no se lo tomara mal pero que me gustaría hacerle el amor, desconocía si por allí había algún hotel porque yo no era de la zona, pero que me encantaría.

Y me imaginé después que sería el fin de la cita jajajajaja. Hubo un momento de silencio que yo superé sorbiendo el café y mirándole a los ojos. Mis hijos no están en casa esta mañana. Podemos subir a mi casa y nos conocemos más si quieres. Y sonrió un poco. Noté cómo crecía mi polla y por supuesto accedí. Salimos del bar charlando más amigablemente. Me cogió del brazo como si fuéramos pareja y conversando de la vida en general llegamos en nada a su casa. Subimos. Al entrar en

su casa, fuimos directo a la cocina. Dejo su bolso sobre la mesa. Le acaricia al avanzar por el pasillo hasta la cocina su culo comprimido en eso jeans. Se dio la vuelta. Quedamos de frente el uno frente al otro. Abrió sus brazos pidiendo un abrazo y sonriendo me dijo al lío y nos besamos. Era alta, su lengua salió al instante buscando la mía. Delicada pero sorbiendo mi aliento. Tenía unos labios gruesos que besaban de muerte de bien.

Enseguida sentí la necesidad de acariciar sus pechos. Sobre su ropa, después por encima, buscaba apretar su cintura contra la mía. No creo que hubiera notado mi erección por encima de mis libais, pero cierto es que estaba para reventarlos. Sí, Kalos se separó un poco y me ofreció sus pechos para que los besara, sus manos por debajo de ellos, yo abriendo su blusa y buscando sus pezones debajo de su sostén. Los bese. Estaban erectos, apretó mi cabeza contra ellos. Sí, MMMMMMM,

te gustan. Chupalo cielo. Y yo me ahogaba en ellos. Noté que su mano buscaba en mis pantalones. MMMMM, que hay aquí cariño. Acariciaba mi polla por encima del pantalón y no tardó en abrirlos y sacarla. Medio desnudo, me cogió de la mano, entramos en su habitación que estaba a dos pasos y me empujó que me sentara en la cama. Mientras me situaba en el borde, ya estaba agachada pelandola y escupiendola, lamiendo con la lengua la punta. No me corrí de milagro, la empuje a parar, ella

estaba aún casi totalmente vestida. Quiero comerte y saber a qué sabes, le dije. Se levantó y desnudó delante de mí rápido, al estilo estreaptés. Su coño rasurado quedó a la altura de mi cara. Se acercó a mí y me cogió la cabeza apretándola contra ella. Levantó la pierna y me lo puso a la altura de mi boca. Rasurado, carnoso, muy muy mojado. Sube más en la cama, me dijo. Quiero comerte más. Quiero tu lechita ahora bebé. Sube y me hizo entrar más en la cama. Se sentó en

mi polla. Descansó un momento sentada en ella, como saboreándola, yo gozando del momento. Noté al sentarse que la despellajaba totalmente dejando mi capullo en contacto directo con su coño dentro de él, apoyada en mi pecho. Sin momeverse empezó a regalarme contracciones, mi polla se puso a estallar. Lo notó, me miró, sonrió y empezó a moverse, frotando su vagina contra mí, luego en círculos, sin salir nunca un milímetro.

Como te corras ahora te mato, me dijo. Mientras se movía más, yo más placer, me aguantaba, por su peso encima de mí, ella tenía el control absoluto, yo agarrado en sus tetas es todo lo que podía hacer, ella me miraba a los ojos. Veía cómo me acercaba a mi clímax, Seria follaba. Follaba. No paraba de follar. Cariño, no puedo más. Le solté, medio con espasmos. Venga va, cariño.

suéltala toda, dámela, y solté mi leche a chorros dentro de ese cuerpo divino, sí, así va, toda, dámela, yo con espasmo sin poder mover un ápice mi cintura prisionera debajo de ella que siguió follándome mientras me corría, sacándola toda, en los últimos espasmos, esa arqueó un poco hacia atrás, cogió mis huevos y follando aún, los apretujaba, vamos toda así así dos, caí muerto, Estaciado por semejante follada, Verónica, eres de otro mundo cariño. Y salió sonriendo de mi

polla morcillón agoteando mi semen. La miró, la limpió un poco. Sí, parece que resistirá otro asalto jajajajaja. Estuvimos un minuto en silencio. Acariciaba mi cuerpo ella con su mano, musueve mene arriba

y abajo, despacio. yo la abrazaba tumbada a mi lado, no le costó a nuestra amiga ponerse dura, rodamos, de espaldas en la cama ella, me dice, ven vamos, no amor, te vas a dar la vuelta, de rodillas, vi su culo goteando aún mi leche, le rosé un poco con mi polla como para mojarla desde atrás, y la empuje dentro de ella de golpe, agachó la cabeza hasta la almohada, gemía en cada embestida, Agarrado en su cintira me movía salvaje, loco de lujuria por esa mujer. Con mi corrida de

antes tardaba en llegar, ella terminó antes que yo. La notaba relajada solo esperando que parara ya una vez terminado yo, eso me ponía más. Tlaf, tlaf, tlaf, estrellando mis huevos que me dolia en cada golpe contra su vagina desde atrás. La agarré por el pelo, tiré de él. Se levantó un poco, tiraba demasiado. fuerte, hacia atrás de él, casi arrancándoselo, tuaf, tuaf, tuaf. Y llegué de nuevo. Osí y me vací entero de

nuevo en ella. Sudados, respirábamos hondo, recuperándonos, reagalandóme ella besitos mini acurucada a mi lado.¿ Quieres ir a ducharte, amor? Voy a por café. Y fuimos llegando así al final de la primera cita con ella.

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