Follando en medio de la fiesta p2 - podcast episode cover

Follando en medio de la fiesta p2

Aug 11, 202522 minSeason 2Ep. 2001
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Speaker 2

Mientras tú te corrías dos veces, cumpliendo tus fantasías más profundas y saciando todas esas ganas de follar que tenías, a mí me habéis obligado a masturbarme varias veces y encima me habéis obligado a parar cuando estaba cerca de correrme. Y eso me tiene a un cachonda a pesar de haberme corrido una vez. Llevo todo el día con ganas de más por vuestra culpa y no consigo controlar mi cuerpo. La mano derecha de Nerea volvió a moverse. Y esta vez,

aterrizo en su pecho. Suavemente, empezó a acariciar sus tetas, esas tetas en las que me había corrido hacia unas horas, provocando que sus pezones se endurecieran lentamente, toda la tarde intentando acabar yo sola lo que habéis empezado.¿ Pero sabes qué? No

Speaker 3

consigo llegar. Siempre que estoy a punto, me falta algo. O alguien. Así que he pensado,¿ por qué no Dani? Él es

Speaker 2

un experto en hacer que me corra.

Speaker 3

¿Verdad?

Speaker 2

Se te da muy bien llevarme hasta ese punto. Así que,¿ por qué no me ayudas a correrme? No entendía nada.¿ Esto era parte de algún tipo de juego?¿ Era una broma? No era posible que la chica que estaba insultándome hacia unos minutos, ahora estuviera pidiéndome que la hiciera tener un orgasmo. No era para nada lógico. O ella se había vuelto loca, cosa que no descartaba. Quizá la situación la hubiera dejado algún tipo de trauma, o quizá fuera lo que había bebido.

La noche anterior la bebida también parecía haberla desinhibido. En cualquier caso, la situación no era normal. Nerea probablemente no estuviera actuando como lo haría en una situación normal. Lo mejor era tratar de parar la situación, aunque hasta ahora, claramente no había surgido efecto. Nerea, por favor. Creo que esto se está yendo de las manos. Quizá deberías dormir y mañana. Si quieres que me vaya, ya sabes cuál es la única opción. Si no vas a echarme por

la fuerza, entonces cállate de una vez. Mis labios se cerraron al instante. Guarde silencio mientras ella seguía acariciándose el cuerpo. Se mordía el labio inferior y alternaba sus miradas entre mis ojos y mi pantalón, esperando el momento en que mi cuerpo volviera a decidir despertar. Acércate. Da un paso adelante. ¿Qué? No voy a seguir tus órdenes. Da un paso adelante para que puedas ver bien de cerca. Dude dos segundos. Eso fue todo. Mi pie derecho se adelantó y el

izquierdo se colocó en paralelo con él. El paso que ella había pedido. Estaba a tan solo otro más y mis piernas rozarían su pierna izquierda. En respuesta, su mano derecha abandonó las tetas con las que tanto había jugado y tanto se habían endurecido. Una vez más, Nerea, cambio de posición. Volvió a sentarse sobre el sofá, de forma normal. Sus pies se apoyaban en el suelo y sus brazos reposaban en las piernas. Aún así, su sexo era visible

desde mi posición. Ponte de rodillas. Pero¿ a dónde quieres, Jack? Esta vez no hizo falta ninguna palabra. Su mirada fue suficiente. Obedece. Arrodillate o habrá consecuencias. No hay más avisos. Así que, lentamente, dudando, pero obedeciendo como ella quería, me coloque de rodillas. En el mismo momento en que yo clave la primera rodilla en el suelo, ella impulsó su cuerpo para levantarse. Mentiría si dijera que no sentí miedo. Levante la mirada y

vi su expresión triunfal. Era una victoria para ella. Mojate los dedos. Chupalos bien. Y gesticulando con su mano derecha me indico los dedos que tenía que usar. Lleve mi mano derecha hacia la boca, sin dejar de mirar a Nerea. Los dos dedos que ella había indicado sobrepasaron la barrera de los labios y tocaron mi lengua. Jugué con ellos, los chupe durante unos segundos, pensando que lo mejor que podía hacer era tratar de que esto durara lo menos posible.

Con suerte, en un rato, Nerea estaría saciada y se largaría definitivamente. Pare de jugar. Y retire los dedos, que brillaban por la saliva. Más vale que lo hayas hecho bien. Ahora extiende la mano hacia adelante. Así. Y nuevamente con un gesto de la mano, indico la posición exacta que tenía que adoptar. Mi brazo quedaba extendido hacia ella, separado por unos pocos centímetros y a la altura de sus muslos. Nerea movió su cuerpo. Ni siquiera fue necesario un paso completo.

Sus pies avanzaron una distancia muy corta. Lo hizo separando un poco las piernas y dejando que mi mano quedara justo entre ellas. A justo la posición y los dos dedos que me había pedido que chupara, contactaron de forma directa con el calor y la humedad de su cuerpo. Con una de sus propias manos, guió mis dedos hasta el lugar correcto y cuando estaban ahí, presionó ligeramente hacia arriba. El calor se hizo más intenso y la humedad de

Nerea se unió a la de mis dedos. Cerré los ojos mientras las sensaciones me invadían y mi propio cuerpo reaccionaba. Nerea retiró su mano y me dejó en esa posición durante unos segundos.¿ A qué estás esperando? Abrí los ojos de nuevo y levante la mirada. Me encontré con Nerea una vez más, que me indicaba con gestos de su mano derecha lo que tenía que hacer. Así que imite sus gestos. Imite sus movimientos. Moví mis dedos exactamente como

ella me pedía, recorriendo el interior de su cuerpo. Tarde unos momentos en encontrar el punto exacto, el movimiento correcto, la presión adecuada. Pero di con ello. Y cuando lo hice, Nerea necesitó agarrarse a algo. Agarro mi muñeca, pero con cuidado de no limitar mis movimientos. Sus ojos se cerraron, su labio se separaron y empezó a emitir gemidos. Su cuerpo no podía quedarse quieto. Buscaba moverse conmigo, acompasar sus movimientos a los de mis dedos, y juntos creamos la

combinación perfecta. Sí, joder. Así. Ni se te ocurra parar. No. No voy ya. Nerea se agarró a mi muñeca con las dos manos, con fuerza. Su cuerpo temblaba ligeramente. Aunque no tenía la misma libertad para moverme, trate de hacer lo que ella había dicho. Los temblores de la chica vinieron acompañados de un gemido que por mucho que trató de contener, fue demasiado ruidoso. Su equilibrio parecía peligrar cada

vez más. Se me pasó por la cabeza abandonar mi posición y levantarme para ayudarle a mantenerse en pie, pero el momento en que estaba a punto de colocarme para levantarme, Nerea debió leer mis intenciones y de alguna forma consiguió hablar. No. No te muevas, de ahí. Reponiéndose de las sensaciones, se mantuvo en pie y con otro gesto más, me indicó que parara de tocar su sexo. Mis dedos se detuvieron, pero no me retire. Espere a que ella me liberara

de su agarre. Despacio y con mucho cuidado, me guió con sus manos y por fin, mis dedos se alejaron de ella. Estaban completamente empapados. Cuando me soltó completamente, mi primera reacción fue bajar el brazo lentamente para descansar, pero ella tenía otros planes. Deja el brazo extendido. Vuelve a ponerlo como antes. Obedecí. Mirando nuevamente a sus ojos, mientras ella aún respiraba agitadamente, volví a extender el brazo y lo coloque como al principio, mostrándole los dedos con los

que acababa de correrse. Míralos, están muy sucios. Limpialos, le mire desconcertado. Me recordó las voces de Miguel y Mario, esta mañana, hablando sobre si Nerea debía ducharse después de un par de rondas de juegos antes de las siguientes. Interprete que querría que fuera a lavarme las manos, así que una vez más, estuve a punto de levantarme para obedecer, pero Nerea no se refería a eso, no. De eso nada. Limpialos con tu lengua. Limpialos bien, por supuesto. como no

lo había entendido antes. Una vez más, llevé mis dedos hasta mi boca. Uno por uno, lamí los dedos que estaban llenos de los jugos de mi amiga. Uno por uno, fui recogiendo los restos con mi lengua y después, presionando con los labios, los limpié lo mejor que pude, como si acabara de estar comiendo algo con las manos. Mientras yo hacía eso, Nerea se sentó en el sillón una vez más. Su posición era diferente esta vez, mucho más adelantada. Lo justo para que su sexo quedara bien accesible si

yo me acercaba un poco más. Entendí el mensaje antes incluso de que hablara. Y aún así, espere a la orden. Esto también está muy sucio. Ven aquí a limpiarlo. Y yo fui. Sin levantarme. Apoyando mis manos en el suelo y gateando lentamente por si sus instrucciones se volvían más precisas. Pero no. Eso fue todo. Así que al llegar hasta ella, solo le dediqué una mirada fugaz a sus ojos y después desví hasta el lugar que debía limpiar. Saqué mi lengua y comencé a deslizarla por la zona. Su piel,

sus labios, los lamí despacio y con cuidado. Bese cada pequeña zona, y sorbiendo también ligeramente, saboreé parte de los restos que se habían derramado durante el juego anterior. Seguí lamiendo por la zona que ella me había indicado y cuando le pareció suficiente, ella misma, me detuvo con una de sus manos. Pensé que ya estaba hecho. Había tenido un orgasmo con mis dedos y después me había hecho limpiarla. Su deseo de correrse se había cumplido.¿ Se marcharía ahora?

Nerea se tomó medio minuto. Creo que se estaba debatiendo sobre si esto debía terminar aquí o si debía continuar con su juego. Y por mucho que yo deseara que escogiera la primera opción, Nerea sonrió maliciosamente una vez más y me dijo, no ha estado mal. Lo he disfrutado bastante, pero la verdad es que no ha sido tan intenso como esperaba. Creo que no es suficiente. Tus dedos no sirven. Antes de dejarme responder, Nerea me empujó ligeramente para que,

aún en el suelo, alejara la cabeza de sus piernas. Quede, de nuevo, de rodillas, esta vez, muy cerca de Nerea. Nuestras caras quedaban muy cerca, más que en ningún momento en la noche. Mire a sus ojos verdes. Creo que involuntariamente debí moverme. No digo que no lo deseara. Algo dentro de mí, creo que quería hacerlo. Besarla. Besar de verdad. No sé en qué cojones estaba pensando, pero cuando ella habló, la distancia entre nosotros se había reducido a la mitad.

Y ella no se había movido ni un milímetro.¿ Pero qué cojones haces?¿ Te crees que me voy a enamorar de ti porque me hagas correrme, gilipollas? Dios, eres peor de lo que imaginaba. Nerea se levantó, al mismo tiempo que me empujaba y me hacía caer de espaldas en el suelo. Me quedé confundido. No por su reacción, que era completamente justificada. Más bien porque no sabía cómo había llegado a intentar besarla. Iba a incorporarme y a levantarme

y entonces noto una presión. Leve. Pero peligrosa. El pie derecho de Nerea se había posado en la zona de mi pantalón. Concretamente en la zona de mi cuerpo que de forma evidente había reaccionado a todos los juegos sexuales anteriores. Su pie se colocó rozando mis huevos, por encima del pantalón. Me entró el miedo. Creía que con el enfado anterior, en cualquier momento me patearía. Quizá lo mereciera. Pero no lo hizo. Quítatelos. Nerea, por favor. Creo que ya es suficiente.

Acabas de hacer qué, ¿sabes? Tienes razón. Yo creo que es suficiente. Creo que si te fueras a casa, quizá Nerea se alejo de mí. Se acercó al sofá en el que había dejado sus cosas y buscó el teléfono. Después de eso, volvió sobre sus pasos, hasta colocarse junto a mí. Con el móvil en la mano, vi cómo abría la cámara de fotos, ajustaba su posición y el ángulo y antes de que pudiera reaccionar, tomaba una selfie.

Se veía perfectamente como Nerea estaba, como mínimo, sin sujetador, en el suelo de mi casa y conmigo, tirado en el suelo. Incluso apostaría que había ajustado la foto lo suficiente para que se me viera empalmado.¿ Tú crees que Sonia reconocerá el suelo de casa? Quiero decir, cuando me vea las tetas, el donde será lo de menos. Pero que te folles a tu amiga en su propia casa tiene que ser un poco humillante. No. Yo creo que no le va a gustar mucho. Ni siquiera tiene su número. Nerea,

déjalo ya, por favor. Ah, eso es lo mejor. La he buscado en Instagram. Mira. Puedo mandarle la foto por aquí sin problemas.¿ Qué te parece? Definitivamente, Nerea había venido a conseguir lo que ella quería. Suspirando, de mala gana, levante ligeramente el culo del suelo para poder deslizar mi pantalón y así quitármelo. Nerea me miró sonriendo. La próxima vez se la mando directamente. No hay más avisos. Asentí y esperé mientras dejaba el móvil en la mesa del salón.

Al volver, se colocó encima de mí. La situación había hecho que mi excitación fuera a menos. Así que, Nerea parecía algo decepcionada. Lentamente se arrodilló quedando sentada a la altura de mis rodillas. Vuelve a hacer que esté dura. Oye, no funciona así. No es cosa de magia. Para querer follarme después de correrte en mis tetas, no te ha hecho magia. Me da igual cómo lo hagas. Hazlo. Quizás sería más fácil si tú, yo, Sí, por supuesto, cariño.¿

Qué necesitas que haga?¿ Quieres una mamada? Con eso te valdría, ¿eh? Bueno, de verdad que no puedes ser más imbécil. Ya has saciado todas tus fantasías. No pienso ni chupartela ni hacerte una paja.

Speaker 3

Quiero que tú lo hagas. Haz lo que quieras. Hazlo como quieras. Pero quiero que la pongas dura.

Speaker 2

Y ni se te ocurra tocarme, Nerea se quedó mirándome. Expectante, de brazos cruzados. No quería que volvieran la amensas. Así que, con cuidado de no tocar sus piernas, lleve mi mano derecha hasta mi sexo. Estaba bastante excitado, pero no lo suficiente para lo que ella quería. Comencé a acariciarme, deslizando mi mano, arriba y abajo, tranquilamente. La imagen de Nerea

no era lo más atractivo del mundo. Su cara denotaba impaciencia y frustración, sus brazos tapaban sus pechos y aunque estaba sentada sobre mí, su posición no me dejaba entrar mucho en contacto con ella. Era complicado concentrarme y la chica estaba perdiendo la paciencia. Pensé que no pedía nada por probar. Así mirando sus brazos cruzados, sin dejar de tocarme, le hice un gesto, señalando sus brazos y su pecho. Oye, ¿podrías? ¿Qué?¿

Otra vez? No, no. Joder. Me refiero a verlas. Nerea miro hacia donde yo señalaba, suspiro con impaciencia, al tiempo que abría los brazos y dejaba ver sus pechos. Oh, por Dios.¿ Quieres darte prisa? Así, mucho mejor. Son muy... El método estaba surgiendo efecto. Poder ver los pechos de Nerea era un regalo que a mi cuerpo le encantaba y lo estaba demostrando de forma física. No quiero saber lo que piensas de mis tetas, Dani.

Speaker 3

Cállate y... Oh. Vaya. Sí. A eso

Speaker 2

me refería. Nerea no espero ni siquiera a saber mi opinión. Golpeando la mano con la que me masturbaba, me hizo separarla y acto seguida, se echó hacia adelante, quedando a la altura que ella deseaba. Cuando su mano se colocó en mi sexo, sentí un cosquilleo suave que me recorría las piernas. Su tacto era mejor de lo que recordaba. Con algo de fuerza, sin demasiado cuidado y con el deseo reflejado en su cara, Nerea se movió una vez más.

Levanto el peso de su cuerpo, volvió a ajustar su posición y cuando mi sexo rozo el suyo en la posición adecuada, se dejó caer. Sentí la presión, sentí de nuevo el calor y la humedad de su cuerpo, de su interior. De esa parte de ella que acababa de tocar. De aquella parte que esta mañana había llenado por completo, sentí como ella misma se movía encima de mí. Al igual que esta mañana. Al igual que la primera vez que se había corrido conmigo. que nos habíamos corrido juntos.

Los primeros momentos, su ritmo era lento. Estaba muy excitada, pero estaba acostumbrándose a su nuevo juguete. Después, aceleró. Podía sentir el deseo en sus movimientos. Podía sentir las ganas que tenía de volver a correrse. Estaba follándome con muchas ganas. El hecho de haberme corrido dos veces en el día, y más de la forma que lo había hecho, me había dejado hasta ahora un margen para aguantar. Pero ese margen se estaba acabando. El ritmo de Nerea empezaba a

ser demasiado para mí. Y su garganta emitía sonidos constantes que me encantaban. Lo quisiera o no, empezaba a llegar al final. Nerea, no voy a tardar en llegar. De eso nada. No vas a correrte.¿ Cómo dices? Sus palabras me sacaron un poco de la situación, aunque no por eso, mejoro. Seguía muy excitado y la sensación iba a más. Que

no se te ocurra correrte. Echándose hacia adelante, apoyando sus manos en mi pecho, empezó a moverse, buscando un ritmo y un punto diferente, pero que ya le era bastante intenso. En sus gemidos se notaba que ella también andaba cerca de su final. Si lo haces, ya sabes lo que va a pasar. No, joder. Eso no es justo. No sé si puedo controlarlo. Por favor, no. Intensificando sus gemidos a propósito, no pude terminar la frase. Nerea estaba cerca. Si de verdad estaba por correrse, sabía cómo iba a

hacer esa sensación. Sabía que sería difícil contenerlo. Su cuerpo me apretaba con fuerza. Empezaba a temblar. Sus manos me apretaban. No iba a ser posible. Tenía asumido que no podría aguantar la sensación. Cerré los ojos. Me concentré en mantener esa presión que sentía. En no liberarla en lo más profundo de mi amiga. Me quedé quieto. Si me movía lo más mínimo, aunque fuera para acompañar el movimiento de Nerea, sabía que me correría. Ella no dejaba de moverse. Más

que moverse, temblaba. Se estaba corriendo de nuevo. Se estaba corriendo encima de mí otra vez. Como esta mañana. Igual que cuando había tenido una de las mejores corridas de mi vida. Trate de aislar esos pensamientos. Solo empeoraban la situación. La intensidad del orgasmo de Nerea empezaba a desescalar. Sus fuerzas debieron abandonarla y ella se inclinó aún más hacia adelante, cayendo sobre mí, pero su sexo seguía atrapándome. Haber llegado

a este punto ya había sido un milagro. No haberla llenado con mi corrida era algo que aún no entendía, pero desde luego, si continuaba ahí dentro unos segundos más, no duraría más. Por favor. Nerea. Necesito que me des espacio para no correrme dentro. Ella pareció consciente de la situación y quizás sintiendo algo de pena, movió su cuerpo lo justo para liberarme, aunque nuestros cuerpos aún se rozaban. Vale, puedes darme un minuto para que acabe y... He dicho

que no puedes correrte. Y no me he corrido dentro. Joder, he aguantado pero ahora necesito. No vas a correrte ni dentro, ni fuera. No vas a correrte en ningún sitio. Ahora, vas a tranquilizarte como un bueno chico. Eso no es justo, tú esta mañana. Yo esta mañana he aguantado varias veces sin correrme, tú solo una. Era cierto. Tenía razón. Lo que no hacía que me pareciera bien. Pero al parecer, daba igual lo que yo creyera o quisiera. Nerea no tenía en sus planes que yo me corriera. Y si

no cumplía sus deseos, acabaría mandando esa puta foto. No podía arriesgarme, así que necesitaba relajarme y dejar de pensar en correrme. Las fuerzas volvieron poco a poco a su cuerpo y cuando sintió que eran suficientes, entonces se incorporó. Su roce aún me hacía sentir cosquilleos y frustración, pero esperaba que con el tiempo fuera menos intenso. Pasados unos minutos, ambos nos levantamos. Sabía que al final no harías nada. Es increíble que me haya violado un tío como tú.

Espere a que Nerea recogiera su ropa y se vistiera, pero en vez de eso, solo la dejo junto a sus cosas. Su cuerpo desnudo comenzó a caminar hacia el pasillo que zaba a las habitaciones.¿ A dónde coño vas? A descansar. Mañana seguro que es un día interesante. No puedes quedarte aquí. Sonia vuelve mañana. Entonces más te vale que te portes bien para que me vaya antes de que ella llegue y no se entere de nada. No. Buenas noches, Dani. Que disfrutes del sofá.

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