Yo no sabía nada de sexo, no había tocado a ninguna chica más allá de un breve pico. Era virgen, la única mujer a la que había deseado sexualmente con intensidad era a mi mamá. Y la única vez que había visto un coño en persona fue esa vez, y fue solo por un momento, por lo que en ese entonces no sabía nada sobre lubricación, ni de nada, apenas sabía que el pene se metía entre las piernas. Pero ella estaba mojada, muy muy mojada, no sé si porque
estaba excitada con lo que estaba pasando o porque. Había estado cogiendo con mi papá. Mario, no, no, me dijo, pero no ponía ninguna resistencia física, no se apartaba, ni siquiera se daba la vuelta, sus nalgas seguían ahí para mí. Viene tu papá, Mario, viene tu papá, me dijo, no sabría decir si lo decía nerviosa o excitada, tal vez un poco de las dos. Tomé mi verga, que se encontraba irreconociblemente dura, y se la intenté meter, pero fallé.
Solo la logré pasar entre los gruesos labios de su coño de la misma forma que anteriormente le había pasado los dedos. Sentía que mi inexperiencia me hacía quedar en ridículo. A pesar de eso ella siguió sin apartarse, al contrario, me daba la impresión de que me había levantado un poco el culo.« Mario, viene tu papá», dijo nuevamente, pero esta vez en lugar de sonar como una objeción, sonaba
como si me estuviese pidiendo que me diera prisa. No podía creerlo, ese breve momento que tanto había erotizado y con el cual había fantaseado finalmente se había convertido en una realidad. Pero no lograba hacer que mi puto pene entrase en su coño. Sentía que todo estaba pasando muy rápido. Intenté apurarme en metérsela, pero volví a fallar. Estaba por frustrarme y darme por vencido, pero entonces mi mamá cogió mi polla con su mano y hábil y rápidamente se
la encajó en el coño.¿ Qué has hecho? Dijo mirándome y fingiendo flojamente que había sido yo y no ella la que había hecho que mi polla entrase. Entonces me encontré en el paraíso de las sensaciones, la calidez de su coño embriagaba mi polla y la hacía derretirse ahí dentro. Un placer inigualable invadió todo mi cuerpo. La miré a la cara y vi que se mordía el labio esperando por mí con las mejillas enrojecidas. La sujeté de las caderas y la comencé a follar. MMM, MMM, gemía ella
y se mordía el dedo para contenerse. Me la cogía suavemente, más que estocadas estaba meneando mi polla en su coño sin ritmo ni coordinación, pero me lo estaba disfrutando como nada que hubiese disfrutado antes. Rápido, Mario, me dijo urgida. Rápido, que viene tu papá. Comencé a cogérmela más rápido y un poco más fuerte. Solté sus caderas y le sujeté las tetas sobre la camiseta. Podía sentir en la palma de mis manos sus pezones duros bajo una fina capa
de tela. La tapa de una de las ollas comenzó a sonar, elevándose y dejando escurrir espuma que se desbordaba por toda la olla. En ese momento la atención de ella se desvió e intentó destapar la olla, pero yo, que la tenía cógida de las tetas, no la dejé apartarse y la tiré hacia mí, dándole una última y firme embestida con la que hice sonar templadamente sus nalgas. MMMMMMMM gemí al correrme y tras hacerlo casi inmediatamente solté sus tetas y me dejé ir hacia atrás, mi pene
salió de su coño y nuestros cuerpos se separaron. Habían sido los dos minutos más intensos de mi vida en los que había dejado todo mi semen adentro de mi mamá. La olla dejó de sonar cuando quitó la tapa, lo que justo permitió escuchar un carraspeo de garganta. No me dio tiempo de mirar hacia ninguna parte, solo tomé mis shorts y me marché tan rápido como pude porque después de todo sí venía mi papá. Después de ese evento
dormí solo, pero lo hice como un bebé. Al despertar en la mañana no sabía si lo que había ocurrido había sido solo un sueño o si había sido verdad. Ese día mi papá tomó carretera nuevamente y yo esperé pacientemente a la noche.¿ Qué haces ahí
parado? Dijo mi mamá al verme bajo el marco de su puerta.¿ Puedo dormir contigo? Pregunté. Me miró por un momento y luego me hizo un lado en la cama. Ven, dijo.
No te quedes ahí, en mi cama siempre habrá un lugar para ti. Me di prisa y me acosté a su lado. Por un momento me sentí como un niño nuevamente. Por mi cabeza pasó la idea de hacer un comentario sobre lo que había pasado, pero luego pensé que no era buena idea y que eso podía arruinarlo todo. Me quedé acostado boca arriba mirando hacia el techo, con un brazo detrás de mi cabeza. Extrañaba dormir contigo, dijo acurrucándose
a mí, dejando su cabeza apoyada en mi pecho. No me lo podía creer, o yo había interpretado las cosas mal todo este tiempo o mi mamá había cambiado de parecer. De cualquier manera esas palabras me hicieron sentir muy feliz. Yo también, dije. Los minutos fueron pasando y no podía quedarme dormido, pero tampoco tenía intenciones de intentar nada sexual. De pronto veo que se junta más a mí y
comienza a montarme su pierna encima. Me quedé quieto, pero mi respiración comenzó a volverse más pesada y también podía sentir la de ella. De pronto su mano comienza a palpar mi polla hasta dejarla afuera. Yo seguía sin decir ni hacer nada, pero la tenía dura como una roca. Ella sola fue montándose cada vez más, hasta quedar prácticamente acostada sobre mí, entonces miró hacia arriba y yo hacia abajo, haciendo que nuestras miradas se encontraran, fue una mirada pesada
y llena de lujuria. No te muevas, dijo. Se corrió la tela del sort de la entrepierna, dejando expuesto su coño, y se enterró mi polla. Acostada sobre mí comenzó a moverse flotando su cuerpo al mío, haciéndome sentir sus modestos senos en mi pecho, encajándosela cada vez más mientras gemía. Dejé escapar un desahogó de placer, eso pareció terminar de romper la reserva que estábamos teniendo hasta el momento, haciendo que se levantara y se terminara de enterrar de lleno
mi polla. De un movimiento se zafó la camiseta que estaba usando, sus pechos quedaron expuestos y sus pezones puntiagudos llamaron a mis ojos, y apoyando ambas manos en mi pecho comenzó a menar el culo como no tiene ni idea, primero haciendo movimientos circulares, luego botando, clavándosela con fuerza. Mis manos se fueron a sus pechos y se los apreté. ¡Aaah! Gemí con fuerza, cerré los ojos y eyaculé. Tras acabar le solté las tetas y dejé mis manos extendidas sobre
la cama. Ella entonces se acostó sobre mí, dejándose mi polla encajada. Después no sé qué hizo, porque me quedé dormido, pero en la mañana desperté y ella ya se había levantado. Salí de la habitación y la encontré haciendo el desayuno. Solo llevaba puesta la camiseta de tirantes. Despertaste, dijo sonriéndome. Ya el desayuno va a estar listo. Le miré el culo, se veía exquisito con la luz de la mañana iluminándolo. Luego me fui al comedor y esperé a que me
trajese el desayuno. Desayunamos unas tostadas con huevos, pero yo solo podía pensar en que al otro lado de la mesa tenía a mi sexy mamá con el coño al aire. Mamá, lo de anoche fue increíble, dije cuando ya nos encontrábamos terminando de comer.¿ Lo vamos a seguir haciendo? No dijo nada, pero su sonrisa me lo dejó saber todo. Se levantó y se llevó los platos a la cocina. Yo me
quedé mirándole las nalgas desnudas y sus largas piernas. Supe entonces que yo sería su hombre los días que papá estuviera por fuera.
