Aunque ya estoy mayor, aun se me sigue parando - podcast episode cover

Aunque ya estoy mayor, aun se me sigue parando

May 17, 202612 minSeason 3Ep. 109
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Speaker 2

Nos casamos jóvenes, enamorados y con un buen trabajo decidimos unir nuestras vidas. Ahora con 60 años soy intensamente feliz en todo y tengo el complemento que necesitaba. Aquellas casualidades de la vida hicieron que encontrará la horma de mi zapato en mi hermana pequeña. Con 40 años y ella 31, Marta felizmente casada y con una hija, también le faltaba algo en sus relaciones. Un día por San Esteban 26 de diciembre, después de una comida copiosa en casa de mi madre, los

adultos decidimos hechas un ratito de siesta. Algunos estirados en el sofá incluida Montse y yo les dije que me estiraba en la cama. Los niños que en esa época eran de edades parecidas, fueron a una habitación, dejando la única disponible la de matrimonio de mamá. Pues yo me estiro a tu lado hermanito, también prefiero la cama. Los

dos vestidos con una manta encima, cerramos los ojos. Marta se sacó los zapatos como yo y mientras cogía el primer sueño, siento sus pies desnudos buscando calor en mi cuerpo. Lo considere normal, era una acción inocente y divertida. Joder Marta los tienes helados jejeje. Tú estás hirviendo como siempre Rafa. No me importa cariño, ya lo sabes, los pies son un feriche para mí. Ella lo sabía porque de pequeños me gustaba tocárselos y ella se dejaba, era un juego,

aunque más de una vez se los chupaba riéndose. El caso es que no paraba de moverlos, no me dejaba dormir y me extrañó. Parece que estaba excitada, rozó mi polla con ellos esperando mi reacción. Me quedé inmóvil, mi polla creció por debajo de los pantalones y sin pensármelo me lo saque. Ella iba con una faldita, con mi mano busque tímidamente su sexo por encima de sus braguitas. O no las llevaba, mis dedos resbalaban por su húmedo coño y gemía en silencio.¿ Qué polla más grande tienes hermanito?

No me cabe en la mano cabrón. Nos hicimos una paja uno al otro, debajo de la manta, no recordaba tanta excitación en mi vida. Mientras lo hacíamos juntamos nuestras caras, nos dimos un beso cargado de morbo, ella cule como una bestia y ella tuvo un orgasmo brutal, siempre en silencio. Al levantarnos bien satisfechos, sabíamos que eso era un comienzo al incesto y los dos lo aprobábamos. Quedamos a los tres días en vernos en un hotel que yo conocía

muy bien, pues es donde iba con mis ligues. Desde ese día follamos durante años en secreto, el morbo y la complicidad que teníamos llegaba a límites increíbles, ella fue la que despertó en mí mis más bajos instintos. Me chupaba el culo, me metía sus dedos mientras me mamaba como nadie lo había hecho. Yo arrancaba orgasmos de ella que nos convirtieron en unos degenerados y ahora os explicaré por qué. Teníamos fantasías con nuestros hijos y llevamos a

término nuestro plan. Un día después de cuatro años con nuestro secreto, mi cuñado tuvo que ausentarse 15 días por trabajo a un país de Sudamérica. Mi sobrina ya por entonces tenía 18 años y estaba cañón, sé por su madre que era muy activa en cuanto a sexo, yo me llevaba muy bien con ella, haciéndole siempre bromas y a ella le encantaba coquetear con su tío. Era un viernes, Marta me invitó a comer con toda la intención. Los tres

bebimos y reíamos disendidos, hablando de sexo. Sin venir a cuento, mi hermana me plantó un beso en la boca como broma. Qué bueno

Speaker 3

estás, hermanito. Mamá, eres una salida, le dijo. No me digas que no tiene un buen polvo, hija, jejeje. Es tu

Speaker 2

hermano, joder. Sí, pero tiene una polla que es una alegría para tu madre. Se quedó descolocada del comentario, pero se calentó seguro por las palabras. Mientras preparaba café mi sobrina Carla y yo, sentados en el sofá, me dijo. Tío, no me digas que mamá y tú tenéis shoyo. Sabes, el día de San Esteban hace cuatro años en casa de la abuela. Sí me acuerdo. Claro que te acuerdas, entrasteis en la habitación donde supuestamente tu madre y yo hacíamos la siesta y te quedaste muy extrañada de lo

que te pareció ver,¿ a que sí? Pues ahora que lo comentas, si entonces tenía catorce años no era tonta, supuse que pasaba algo debajo de esa manta. pues ahí empezamos un juego que nos ha llevado hasta hoy. Puedo suponer que el incesto te parece mal, pero tienes que entender que tanto tu madre como yo seguimos queriendo a nuestras parejas y que lo que hacemos es para satisfacer nuestro libido. Joder, joder, joder, qué hijos de puta sois, y yo masturbándome pensando en ti todos estos años, veo

que me ganáis por goleada. Hija tu tío te desea igual, soy un salido como muy bien dices, pero tu madre es igual que yo jejeje.¿ De qué habláis? Mamá eres una zorra y yo también quiero participar, tengo el coño empapado joder. Su madre le plantó un beso, de lo más bonito que os podáis imaginar. Mientras, bajé mi cabeza a su sexo, levante su faldita y empecé a comerme

su coño. Así si cómeme, chupa tío a sus flujos inundaban mi cara, abría más y más sus piernas, chupaba cara rincón de ellas, saque sus zapatos, lamí cada dedito, el pie entero en mi boca mientras metía dos dedos en su coñito. Su madre estrujaba sus pechos, lamía su cara, ensalivaba con su lengua para llevarla al máximo de excitación. Deja que me coma tu coño mama. Ya estaba medio desnuda y le plantó el culo en su cara. Me bajé los pantalones y empecé a follarla mientras ella le

comía el coño a su madre. Así, dos a tío, follame a también Marta Jadeaba. Mi polla dentro de su coño estrecho me daban un placer infinito. Bombé como un salido, arqueo su cuerpo y con los pies cógidos en mis manos profundizaba hasta tocar el fondo de su coño. Envestía con fuerza y ella anunció su orgasmo Así ya ya ya sigue a más más más. No lo pensé, estaba muy calenté y dejé toda mi lechada en su coño. Me retire y las dos en posición de 69 se comían

sus sexos. Marta buscaba en su interior comiéndose mi leche y Carla volvió a tener otro orgasmo. Mi polla aún erecta por la ayuda del viagra que me había tomado antes, busco el culo de mi hermanita mientras seguían comiéndose. Te voy a reventar el culo, Marta. Lo quiero, Rafa, si hazlo, sí, sí, sí, sí. Metí suavemente mi polla ayudado de lamidas y chupadas de Carla cuando sintió mi polla querer entrar. Perfore su ano a ritmo. Ahora era Marta la que tenía un órgano

bestial quedándose rígida del placer. Saque la polla y Carla fue en su busca. Chupaba de maravilla. Esta niña tenía experiencia la zorrita. Ya recuperada, Marta se acercó a ayudar a su hija. Mientras Carla chupaba, Marta levantó mis piernas buscando mi ano, lamia y lubricaba, yo sabía que vendría a continuación. Metió un dedo luego dos y mi polla reaccionó a eso con un espasmo. Me corrí como un loco chillando de placer. Los tres exhaustos decidimos ir a

la cama a dormir un rato. Los tres de nudos nos tocábamos, reíamos, Marta me chupaba los pies, Carla y yo besándonos y yo tocando todo su precioso cuerpo, chupaba sus pechos preciosos y así nos quedamos medio dormidos y satisfechos. Solo dormimos un ratito, pude follarlas a las dos un buen rato. Cuando me iba y me despedía de ellas le propuse algo. Tu madre quiere follarse a tu primo, quiere que la ayudes. Carlos mi hijo cumplía 18 años en

unos días. En su fiesta buscaré el momento para tantearlo tío. Bien, no es justo que solo pueda aprovecharme yo Carla y con tu complicidad será más fácil. Llegó el esperado día, Carla hizo bien sus deberes, buscó un momento en los que estaban solos, coqueteó hasta conseguir besarlo a escondidas, quedando en su casa un día. Ese día pensando que estaban solos, Se lo llevó a la cama y mi hijo como hombre joven y deseoso de sexo, se la folló como

un campeón. Lo que no se esperaba es que al salir se encontró conmigo y su tía sentados en el sofá, esperando que salieran. Su cara era un poema, descongestionado no articulaba palabra. Juan hijo, no estés así de asustado, mira tu tía y yo no os vamos a recriminar nada, estaros tranquilos. Pero papá desde cuando estáis aquí. Lo que pase aquí se queda aquí hijo, no te preocupes. Marta toda una zorra como su hija, lo abrazo e hizo que se tranquilizara. Juan es sexo, solo eso, los impulsos

a veces no se pueden controlar. Me pasó con tu padre hace unos años, decidimos disfrutar

Speaker 3

en secreto. Tía,¿ qué me dices?¿ Quieres follar con tu tía Juan? Pues claro

Speaker 2

tía, estás buenísima eso ni se pregunta. Se fueron cogidos de la mano a la habitación y me quedé con Carla en el sofá. Se les oía gritar, disfrutaban como conejos y de la excitación mi sobrina semi desnuda se puso encima mío, susurrándome en la oreja. Tío tu polla es única, ningún niñato me hace temblar como tú. Voy a estrenar este culito que tienes hermoso hija. He traído lubricante para que no te duela Carla. No hace falta tío, quiero sentir en las paredes de mi culo como va entrando,

aunque me duela. Escupí en él, la mí y en salive bien mientras ella me la chupaba, dejando caer su saliva. Estaba salida, quería mi polla en su pequeño culo. La senté en mi regazo, mi polla tiesa luchaba para entrar, primero solo la cabeza pero de un centón, se la clavó entera. Joder Carla me la vas a rompera, coño es que hasta me dolió, pero una vez dentro daba saltitos entrando y saliendo, sentía un gran placer y ella también. De cara la besaba, tocaba sus pechos, lamia su cara

que gustoa. Si sitío o se siente muy dentroa. Mi mano acariciaba su clítoris dándole masajes, buscaba su placer. Explote dentro y ella seguía saltando encima. Llego a un orgasmo brutal, acercó sus brazos y me abrazo quedándose quieta y temblando. Tío, tío, quiero sentir cada día este placera. Carla debemos vivir la vida como siempre, te prometo que follaremos cuando quieras. Así han pasado quince años, ella se casó, mi hijo también

y Marta y yo vivimos felices, nuestros matrimonios. La ración de sexo continúa entre los cuatro, buscamos momentos donde darnos placer incestuoso, nuestro secreto está bien guardado.

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