Acepto que soy infiel, me encantan las p0llas - podcast episode cover

Acepto que soy infiel, me encantan las p0llas

Apr 22, 20265 minSeason 3Ep. 96
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

Conviértete en un supporter de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/relatos-eroticos-mx--6290133/support.

Transcript

Speaker 2

Siempre fui una de las más lindas del secundario, buenas tetas, culo firme y redondo, y gracias a eso me conseguí al más lindo, alto, buenas manos, y muy pervertido, siempre dispuesto para el sexo. Nos casamos y siempre tuvimos buena piel, hasta la llegada de nuestra hija Jasmine. Desde ese momento empecé a perder un poco de lo que consideraba mi belleza. Es verdad cuando dicen que las nenas te arruinan la figura. Lamentablemente en todos estos años las relaciones con mi esposo

han ido bajando en frecuencia. Debido a mis inseguridades lo evitaba mucho. Pensé que al ponerme más buena, todo volvería a la normalidad, ya que me masturbaba todos los días pero en la cama no tenía deseo por él. Tal vez 13 años juntos desgastaron las ganas. Así que después de años de indecisión, hace dos meses empecé el gimnasio. Luego de trabajar por la tarde me iba directo y luego hacia casa. Debo decir que tuve progresos muy grandes y volví a una figura que me hacía sentir deseada, pero

mi esposo ya no me atraía tanto como antes. Empezamos a tener sexo más seguido, pero ahora quería algo más y así es como empecé a engañarlo. Un día en el gimnasio estaba entrenando y sin la menor culpa me la pasaba mirando a todos los hombres. Sus cuerpos transpirados hacían que me moje toda, aunque mi cara seria, casi antipática,

los ahuyentaba, siempre concentrada en mis ejercicios. pero un día pose mis ojos en un muchacho más joven que yo, uno de los tantos, pero este también me observaba siempre, hasta que nuestras miradas se cruzaron y como buena hembra que soy di el primer paso y le dije hola. Le pedí ayuda con unas mancuernas y si es sabía cómo hacer un buen ejercicio para los hombros. Me acerqué moviendo mis grandes tetas blancas debajo de mi top negro, mi calza gris bien metida en el culo que aparte

resaltaba mi monte de venos. Empezamos a hablar, y lo halagaba, Sabía que la debilidad de todos los que estamos allí es el ego, y él caía redondo en mi trampa. Al cabo de unas palabras más le dije que estaba muy marcado,¿ me mostras más de vos? Le dije con una sonrisa de puta mientras me mordía un dedo. Su bulto se le marcaba, se sacó la remera y realmente estaba marcado, una caramelo así no me comía desde hace años,

desde antes de casarme. Nos reímos un rato mientras con mi mirada le decía que quería comerlo vivo, pero no decía nada así que decidí ir al grano.¿ A dónde podemos ir? Así estamos solos. Él entendió que mis hormonas explotaban y me dijo, lo que pasa en los vestuarios, queda en los vestuarios me llevo de la mano, le hizo una seña al recepcionista, me agache y pase mi cara por su bulto hinchado, qué buen pedazo de carne

que tenía el pendejo. Me quité el top de entrenamiento, me acerqué a él, apoyé mis tetas en su pecho, él las tocaba, me sentía deseada de nuevo, él disfrutaba de mis pechos maduros y enormes, con mis tetas lo empecé a masturbar, desnudo frente a mí, cada parte de su cuerpo me parecía hermoso, al menos en ese momento

con mis hormonas alteradas. Me acerqué a su verga dura y palpitante, le pasé la lengua al précom y empecé a succionarlo como un becerro mama la teta de su mamá, chupaba con fuerza quería todo de él él me tomó del pelo me levantó de la cabeza y me dijo me vas a hacer acabar muy rápido puta hermosa yo con una sonrisa de satisfacción lo miraba sumisita y putita me encantaba volví a meter su verga entre mis pechos me gustaba ver su cara de excitacón cógeme mi amor

salió de mi boca como si mi cerebro se hubiera puesto en automático manejado por mi útero ardiente me puse en cuatro con mi cara en el suelo bastante limpio porque si no no lo hubiera hecho él bajó mi calza e hizo a un lado mi tanga blanca toda mojada por mis flujos de excitación. Me la empezó a meter de a poco, su masa de carne fibrosa separaba mi interior y me hacía enloquecer, hasta llegar bien profundo, chocando contra mi útero, mi cara seguro detallaba mi calentura,

terrible cara de puta seguro.¿ Querés proteína de macho? Me preguntó el pendejo, si no hubiera estado tan caliente me hubiera cagado de risa en la cara, pero con mi concha abierta, me gire y le dije dámela en la

boca bebote. Parece que lo sorprendí, porque me la saco ya acabando, un chorro fue primero adentro mío, me di vuelta rápido pero si segundo chorro lo pare con mi cara y cabello, abrí la boca pero ya era el último chorro, apenas caía sobre mi lengua, pero totalmente satisfecha, con mi vagina latiendo mientras sacaba parte de espeso semen de mi potrillo semental. Contenta me saqué todo y me

fui a bañar, me cambié y volví a casa. mi esposa en la cocina y Jasmine durmiendo en el sillón blanco del comedor, en ropa interior, una bombachita blanca y un corpiño pequeño que deja sus pezones a la vista, pendeja mal educada.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android