Guerra de Almohadas _ El Caballero Oscuro - podcast episode cover

Guerra de Almohadas _ El Caballero Oscuro

Jul 15, 20239 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Summary

Este relato erótico narra la historia de una escapada entre amigas que toma un giro inesperado. Tras una misteriosa escena inicial y una tarde de copas en la alberca, la noche culmina en una explosiva guerra de almohadas sin ropa. Lo que comienza como un juego inocente escala rápidamente a un encuentro grupal lleno de pasión, donde se descubren secretos y se exploran deseos sin inhibiciones.

Episode description

Guerra de Almohadas Relato. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia 🤫 Envía tu historia de manera anónima al correo el.caballero.oscuro172@gmail.com Instagram https://instagram.com/el.caballero.oscuro172?igshid=ZGUzMzM3NWJiOQ==

Transcript

Llegada Inesperada y Noche en la Alberca

Bienvenidos a El Caballero Oscuro. Son relatos eróticos con el deseo de ser contado. Hoy es viernes de podcast, y si tienes una historia que contar y quieres que le dé vida con mi voz, lo puedes hacer enviándola al correo que dejo en la descripción del episodio. Recuerda darle seguir y ponte cómodo que esta noche tengo una historia para ti. Hoy presentamos Guerra de Almohadas. Llegamos a la habitación y la puerta estaba cerrada. La llave no daba acceso. Se nos hizo raro Daniela y a mí.

Llamé al celular de Miriam y sonaba dentro de la habitación, así que tocamos la puerta y nadie respondió. Intentamos marcar de nuevo y mandaba buzón. Qué raro, dijo Daniela. Yo toqué de nuevo la puerta y no me iba a ir hasta que me abriera. Después de diez minutos de espera, abre la puerta a Valeria, y se veía un poco agitada con las mejillas rosadas, pues ella es de pil muy clara. Entramos a la habitación y Danela le preguntó por Miriam.

Ella respondió algo nerviosa y dice que Miriam se estaba bañando. De rato sale Miriam con su bata puesta y una toalla en la cabeza y saluda así como si nada. Caminaba hacia su cama y deja caer la bata al suelo, mostrando las curvas de su cuerpo. Daniela se tapó los ojos a manera de sorpresa, y yo solo me quedé observando la silueta que se condonaba frente a nosotras.

Miriam voltea un poco su dorso y dice,¿qué nunca has visto un cuerpo de una mujer desnuda? Si tenemos lo mismo, pero en diferentes proporciones. Valeria solo se ríe a manera de complicidad y voltea a vernos. Yo por unos momentos me quedé callada, hasta que agarré la onda y les dije, vámonos a la alberca, chicas, a refrescarnos un rato, además hay barra libre. Después de ese momento épico entre nosotras, nos cambiamos cada una para ir a la alberca.

Sí, efectivamente, el agua era deliciosa. Se sentía como refrescaba tu cuerpo en esa tarde calurosa en crétaro, y más con un mojito en mano. Al otro extremo de la alberca estaba un grupo de tres hombres, que de lejos se veían bien. Quién sabe si ya de cercas se seguían viendo guapos, pues yo no veo muy bien de lejos. Nos metimos a la alberca y el mojito en mano que no falte.

Se sentía muy fresca el agua y ya me estaba relajando. Me recargué en la orilla, cerré los ojos por un momento, y luego al abrirlos, ya tenía un hombre a un lado que voltea y me dice: Hola. Hola, Y yo, hola.¿Cómo te llamas, Mariana? Mucho gusto Mariana, soy Israel y vengo con otros amigos, déjales hablo. Les habló sus amigos y al rato mis compañeras se acercaron también. Ya todos estábamos platicando, jugando en el agua y tomando emoji. Se pasó el tiempo volando y ya era la medianoche.

Y al día siguiente nosotras teníamos curso, así que nos salimos de la alberca, pero el desmadre estaba bueno, y le seguimos en la habitación de ellos. Daniela sí se fue a dormir, así que se fue a la habitación y nosotros seguimos la fiesta.

La Propuesta de Guerra de Almohadas

A mí se me ocurrió jugar guerra de almohadas sin ropa, pero que si se querían quedar en la habitación, todos tenían que apagar el celular y dejarlo sobre el buró. Todos aceptaron y comenzamos a jugar. Era un forcejeo entre golpes con almohadas y el tratar de quitarse la ropa al otro. Era divertido y excitante, porque se te iban las fuerzas y quedabas completamente a la disposición del otro.

Corríamos por toda la habitación, entre risas, almohadazos y con la ropa en el suelo, las cosas iban subiendo de tono entre nosotros. ya que todos quedamos completamente desnudos. Israel se acercó a mí y me acorraló hacia la pared, me volteé con fuerza y comienza a morder mi oreja, besar mi cuello, yo arqué un poco mi espalda, rozando mis nalgas con su pene. Sus manos grandes sujetaban mis pechos mientras me tenía sometida.

La fuerza de mis caderas se acercaba mucho contra su pene ya erecto, deseoso de entrar en mí, y yo ya salivaba por sentirlo hasta el fondo. Me levantó una pierna y de una sola entró. Se sentía como lo bricaba y el calor de su cuerpo me quemaba. Corría fuego en sus venas, y cuando hay licor en los labios se siente mucho mejor. Jalaba mi cabello, mordía mi cuello y mi entrebrazo. muy cerca de mi muñeca. No sabía que tenía esa parte tan sensible de mi cuerpo.

Era una mezcla de placer y dolor. Su destreza me sorprendió, pues me volteó frente a él, y con una pierna entrelazada yo seguía besándolo. Él me agarraba de las nalgas y yo ponía su cara en mi seno. Mordé mis pezones con los labios. La excitación era bastante hasta que lo quité para bajarme y chuparla toda. Los gemidos de él era música para mis oídos. Marcaban el ritmo del vaiven de mi boca.

Me gustaba escuchar gemir a ese hombre regiomontano que conocí en la alberca. Yo seguía chupando y lamiendo, bien entrada, que por un momento me perdí en el tiempo y el espacio.

Desenmascarando Secretos y Placer Compartido

y olvidé que teníamos compañía cuando agarré el pedo Miriam y Valeria se estaban besando. Nunca imaginé que mis compañeras de trabajo tenían una relación. Debo confesar que también me excitó verlas. Me gustó ver cómo tocaban sus senos, cómo chupaba la vagina de Valeria y ese retorcía de placette, la delicadeza y dominio en la misma habitación. Los otros dos hombres eran espectadores en primera fila, excitados, esperando ser protagonista con nosotras.

Yo seguía con Israel y al poco rato se acercó César, el otro regio, para cambiarnos de posición. Israel se acuesta en la cama con los brazos sobre su nuca. Y yo me pongo en cuatro sobre él a la orilla de la cama y continúo lamiendo para sacar el delicioso jugo, mientras que César agarra mis caderas con las dos manos, penetrándome al mismo tiempo.

Doble placer sentía, mientras me estaba dando y mis compañeras se seguían tocando y besando apasionadamente, que también debo confesar que se me antojaba estar con ellas. Un pinche desmadres escuchaban la habitación hasta que hablaron por teléfono, rompiendo el momento de calentura, y le pedimos al otro güey que contestara, pues él tenía libre su mano izquierda.

contestó y preguntaron amablemente que si todo estaba Él respondió que sí, y cuando vimos el reloj, faltaba unas horas para entrar al curso, pero nada que un par de espirinas y un litro de agua no pueda quitar, para dejarnos como nuevas. Las cuatro compañeras regresamos a nuestra ciudad y en la oficina nos saludamos como si nada hubiera pasado. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Recuerda darle seguir y compartirlo a quien más confianza le tenga.

Recuerda seguirnos en nuestras redes sociales. Se despide de ustedes en el Caballero Escuel. Adiós.

This transcript was generated by Metacast using AI and may contain inaccuracies. Learn more about transcripts.
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android