Relatos del Lado Oscuro
Fantasmas Perversidad Relatos del Lado Oscuro
estamos en la región de Reims en Francia un joven fraile de apariencia no muy agradable ni de apariencia formidable ni intimidante sino más bien un sujeto de facciones faciales poco agraciadas de apariencia frágil y evidentemente vestido en un traje de monje llega a visitar al proboste de Reims un funcionario público de alto nivel Al llegar a la casa de este sujeto, el joven fraile se encuentra con la hija de aquel sujeto. Es una chica de una
belleza excepcional y de gentiles facciones. El fraile, a pesar de haber realizado votos de castidad y votos de todo lo que usted quiera, termina prendadamente enamorado de aquella joven. al punto que durante los días siguientes vuelve una y otra y otra vez, hasta que finalmente le declara su amor a aquella doncella que, sin pensarlo dos veces, lo
manda muy lejos. El sujeto no solamente no es agraciado físicamente, sino que además es un ministro de culto, es un ministro de Dios, y aquella joven horrorizada, presenta una queja con su padre que solicita que aquel joven fraile sea amonestado y enviado lejos. Y así ocurre. Aquel hombre, aquel fraile, no era otro que Gerberto de Audirac. En ese momento un fraile de poca monta, un conventual que tenía una fama extraña. Era aficionado a todo tipo de lecturas, libros,
matemáticas y cualquier cosa que encontrara en su camino. Como consecuencia de semejante aventura de tratar de enamorar a la hija de un funcionario, tuvo que salir de la región de Reims trasladándose primero hacia España. En España, en ese periodo de tiempo, estaba la presencia mora, la presencia de los árabes, Audirac comienza a aprender cosas increíbles, matemáticas, astronomía, conocimiento de geometría, de máquinas, del calendario, del tiempo, de
los relojes, de las máquinas. Cuando algún tiempo después regresa a Francia, este hombre viene con toda una ideología diferente. Ha aprendido muchas cosas. sabe acerca de muchas otras. Hay
quienes aseguran que también aprendió alquimia. El hecho es que cuando regresa a Francia, unos pocos años después, viene cargado de cosas, entre otras, fabrica un reloj de péndulo, algo que aprendió también de los árabes, y también fabrica un globo terráqueo, algo que definitivamente estaba muy lejos de cualquier
posibilidad para la época. Hay quienes incluso aseguran que fue capaz de fabricar una cabeza parlante, de acuerdo con la antigua leyenda de los árabes, acerca de una especie de automata. Pero lo que realmente nos interesa en Relatos del Lado Oscuro es algo que sucedió mientras regresaba de España a Francia. Cuenta la leyenda que poco antes de cruzar las montañas que dividen el territorio español del territorio francés, Gerberto de Audirac,
pernoctó en el campo. Tras haber hecho una especie de pequeño emplazamiento con su propia ropa y algunas ramas, se dispuso a descansar de largo viaje. En ese momento sintió algo inusual. Mientras comenzaba a quedarse dormido, de pronto percibió una especie de brisa muy suave, muy cercana a su rostro. Gerberto estaba con los ojos cerrados tratando de conciliar el sueño cuando percibió aquella especie de ligero soplo, un soplo gentil en su rostro, como cuando alguien se acerca mucho, mucho, mucho,
mucho a la cara y de pronto respira. Gerberto en ese momento abre los ojos y se sorprende cuando frente a él, A muy corta distancia de su propio rostro hay una mujer de apariencia angelical. Es una mujer de una belleza extraordinaria que se describiría como una mujer pelirroja, de larguísimos cabellos, de piel inmaculadamente blanca y ojos claros. Gerberto intenta levantarse pero se da cuenta de un pequeño problema.
No puede moverse. Intenta mover los brazos, intenta mover las manos, gesticular, hablar, preguntar quién rayos eres, qué haces aquí. Está solo en las montañas, en el terreno que divide Francia de España. En una región absolutamente solitaria y rodeado de árboles. Es el peor momento de su vida. Bueno, quién sabe. Solo Dios sabe lo que habrá pasado por su mente en ese momento cuando intenta moverse, no puede y tiene miedo. a una hermosa pelirroja justo enfrente de él. El asunto
no termina ahí. El asunto está en que aquella mujer se ofrece carnalmente a Gerberto y, de hecho, sabe su nombre. Aquella persona de cabello rojizo sabe el nombre de Gerberto, sabe lo que le ha ocurrido con la hija del proboste. Y sabe la tragedia amorosa que ha vivido. Gerberto no puede moverse, como le he dicho, pero intenta asentir con los ojos en señal de que entiende de lo que se trata. Y por supuesto que entiende de lo que
se trata. Aquella mujer que está justo enfrente de él, de hecho está encima de él, no es otra cosa que un sucubo. No es una sucubo, no es una sucuba. Es un sucubo, se define como un demonio. Los demonios no tienen una sexualidad definida. Se manifiestan en la forma que prefieren manifestarse dependiendo de la persona ante la que se están manifestando. Y en este caso, aquel fraile de apariencia desgarbada y de facciones poco gratas sabe perfectamente que
aquello es un sucubo. Y aquello que está encima de él tampoco lo oculta. se reconoce como tal y se lo dice. Gerberto está sorprendido, pero al mismo tiempo no desea que aquella aparición se vaya. En sus tantos años de vida, para ese momento unos 30 años, considerando que nació en el 45, en 945 d.C., no había sido particularmente afortunado ni en el amor ni en ninguna otra cosa. Y por primera vez en su vida, Había una persona tan grata frente a él que decide no ponerse a rezar, no gritar,
no manotear, no hacer nada, sino prestar atención. Y resulta que aquella persona, aquella mujer o aquel demonio con apariencia de mujer le ofrece un trato a cambio de estar con él, a cambio de que le permita Estar con él le dará fortuna, éxito y lo llevará, ni más ni menos que a ser papa. Por supuesto que Gerberto se ríe de aquello. Él es un simple fraile que
acaba de regresar de tierras extrañas tras ser expulsado. No tiene ningún contacto con nadie, no conoce a nadie, no es importante de dónde rayos va a ser alguien en la vida. Lo único que tiene que hacer es aceptar el trato. Gerberto de Audirac, perdido, lastimado emocionalmente, decide aceptar. Y así lo hace. Tras haber aceptado el trato que le ofrece aquel súcubo, Gerberto de Audirac vuelve a dormir profundamente.
Unos días después se encuentra en Francia. De regreso en el monasterio, en donde recibe la noticia de que un conocido suyo, Otón III, ha ascendido al trono. Eso es importante. Otón III y él se conocen de años y, aun cuando, siendo un fraile insignificante y Otón era miembro de la nobleza, siempre le había dispensado particulares atenciones sabiendo los conocimientos matemáticos,
astronómicos y los conocimientos en alquimia. Al saberlo, Gerberto de Audirac va a visitar a Otón III que se alegra de verlo y de saber los nuevos conocimientos que tiene. Le invita a que lo acompañe. Cuando Gerberto vuelve al monasterio, al caer la noche, recibe una inesperada visita. Pero no, no se trata de la bella mujer de apariencia extraña y de cabello rojizo. sino del demonio. La presencia de aquel extraño ser que viene a asegurarse de que el
pacto está hecho, Gerberto acepta. E instantes después, a su lado se encuentra la hermosa mujer de cabellos rojos que le acompañaría el resto de la noche. Evidentemente, más allá de de ser simplemente una imagen o una especie de aparición fantasmal. Aquello tiene todo el carisma de ser una figura de cuerpo entero, algo real, algo material. Al amanecer, Gerberto se levanta y, por supuesto, ni el demonio ni aquella bella aparición están con él, por lo que continúa
con sus días normalmente. Pero, para su asombro, al poco tiempo, Otón III logra una posición de poder aún mayor expulsa al obispo de Reims y ordena obispo de Reims ni más ni menos que a Gerberto de Audirac con lo que se cumple la primera promesa serás obispo durante la ceremonia de investidura Gerberto de Audirac al voltear a ver a la gente que estaba reunida en la catedral de Reims se da cuenta de que está acompañado al fondo de la iglesia Al fondo de esta catedral, allá cerca
de la puerta, recargada en una esquina, fuera del templo, no pisando el interior del templo, está. Aquella bella mujer es pleno día. No se imagine usted que es allá en la noche oscura, en la soledad brumosa. No, es pleno día. Y ahí está ella. Por la tarde, cuando ya se encuentra Gerberto en la casa obispal, a solas, De pronto, al encender la vela que se encuentra en la cabecera de su cama con la tenue iluminación, se percata de que ahí está nuevamente, la bella mujer de
cabello largo rojo. Gerberto pregunta el nombre. Aquella mujer sabe todo de él, pero él lo único que sabe es que es un sucubo, un demonio. La mujer responde, Meridiana, llámame. Durante los siguientes años, muchas personas lograrían ver a Gerberto acompañado de Meridiana. La aparición de la mujer como se
pensó que era, era frecuente. Y en una época tan convulsa, en donde los diferentes grupos religiosos combatían unos con otros, en donde había papas que tenían hijos, que tenían esposas, que se cambiaban de un lado a otro, reyes que de pronto se declaraban papas, En ese periodo de tiempo realmente no hubo mucha zozobra en cuanto a que hubiera una mujer cercana al Papa. Nunca la veían entrar, nunca la veían salir. Sabían que estaba ahí. En algunos eventos
se veía llegar. Nunca dentro de un templo. Poco después, después de una revuelta que hubo en Reims, Otón III nombra obispo de Rávena ni más ni menos que a Gerberto de Audirac. El humilde monje que había sido expulsado por sus intentos amorosos hacia la hija de un funcionario, ahora era ni más ni menos que obispo de Rávena. Conforme pasaba el tiempo, la presencia de Meridiana se hacía
más notoria. Eventos al caminar dentro de la casa obispal, fuera de la casa obispal, nuevamente lo mismo, nadie la veía entrar. Un buen día. Alrededor del año 999, el buen amigo Gerberto de Audirac es nombrado Papa. Es el Papa Silvestre II. En el año 999, Gerberto de Audirac se convierte en Silvestre II. Es el primer papa francés en la historia y se vuelve papa gracias nuevamente al apoyo de Otón III, quien logra someter a los nobles italianos que
rechazan la postulación del papa francés. Nuevamente al ocurrir esto, vuelve a narrarse la presencia de Meridiana. En tanto que Gerberto de Audirac se había convertido en un hombre de apariencia avejentada, muy avejentada, tenga en cuenta que para este momento ni siquiera ha alcanzado los 60 años de edad y su apariencia es avejentada. Cuenta la leyenda que mientras esto ocurría con Gerberto, Meridiana seguía viéndose exactamente igual y seguía
ocurriendo lo mismo. Un buen día, alrededor del año 1003, Gerberto de Audirac está desesperado. La presencia del sucubo y la presencia constante de los asedios demoníacos a consecuencia de aquel pacto lo tienen al borde. Según cuenta la leyenda, Gerberto de Audirac, alias el Papa Silvestre II, confiesa públicamente haber realizado aquel pacto demoníaco, haber tenido contacto carnal con una Mujer sucubo o con un demonio sucubo y rechaza todo esto.
Según cuenta la leyenda, esa misma noche el demonio se aparece ante Silvestre II para reclamar el que haya roto el pacto y que lo haya hecho público. Como consecuencia, Silvestre, es decir, Gerberto de Audirac, muere esa misma noche. Al día siguiente es encontrado muerto en la casa. Estos datos de tiempo y de fecha son correctos. Está escrita la historia. Hay un texto antiguo en donde se narra la confesión
de Gerberto de Autirac. Conforme el cuerpo es recuperado, había una petición muy particular de Gerberto que era que su cadáver fuera colocado en una carreta tirada por bueyes y que a donde estos lo llevaran Ahí debería de ser su tumba. Y así lo hacen. El cuerpo es puesto en una carreta y los bueyes avanzan hasta llegar a la Catedral de San Juan de Letrano, como le dicen los italianos. Por lo que su cuerpo fue sepultado allí,
pero no fue sepultado solo. Aparentemente, y según cuenta la leyenda, los restos, o por lo menos una especie de restos que correspondían con... fueron colocados en la misma tumba. A partir de ese momento se cuenta que cada vez que un Papa va a morir, la tumba de Silvestre II exuda una cierta sustancia de apariencia oscura, una especie de agua turbia o vapores turbios, y se escuchan sonidos dentro de la cripta, como una especie de macabra premonición de
la muerte de un Papa. La historia de Gerberto de Audirac va acompañada de muchos temas que tenían que ver con cosas más terrenales, como el aprendizaje de la matemática, el haber introducido el punto decimal y el cero a Francia, el haber traído la idea de un globo terráqueo y no de una tierra plana, y muchos otros que bien pudieron ser el origen de que se le catalogara del papa mago o del papa alquimista, incluso como el papa druida.
La leyenda de Meridiana surge paralela a él. Él mismo lo relataría todo esto, si bien con menos detalles que se han ido añadiendo con los años, pero confesaría esta situación. Ahora bien,¿ qué es un sucubo? Bueno, comencemos por decir que los ángeles y los demonios no tienen una sexualidad definida. No se considera que hay ángeles varones ni ángeles mujeres. Tampoco se considera que hay demonios hombres ni demonios mujeres. La manifestación como tal es la que se hace con
una apariencia determinada. Normalmente se define como sucubo, a una presencia demoníaca de apariencia femenina. No tanto porque ataque a hombres o mujeres, sino porque su apariencia es femenina. Y el término sucubo deriva de la palabra latina, de la palabra romana sucuba, prostituta. Y se refiere a eso, a una cierta actividad de índole sexual. Los demonios sexuales o
demonios de lujuria son el íncubo y el súcubo. Le repito, no significa que esto sea porque uno agrede a hombres y otro a mujeres, sino por la apariencia durante la manifestación. Los testimonios acerca de las manifestaciones de ambas presencias demoníacas tienen características muy diferentes. La manifestación de un súcubo se
ha dicho siempre que es de apariencia increíblemente erótica. Mujeres voluptuosas, de apariencias sensuales y provocativas, con algún detalle peculiar que hace notar que no se trata de una persona, sino de una presencia, de una entidad espiritual. Suelen ser particularmente frecuentes las apariciones y los contactos durante el periodo cercano al sueño. Y no, no es el tema aquel de
las alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas. Tampoco se trata de fantasías de índole romántico que ocurran durante el periodo nocturno en
las personas. No es así. La descripción del ataque de un súcubo tiene otras características el ataque del sucubo comienza de la forma que les describía hace un instante cuando se presenta esta sensación de cercanía hay alguien que se acerca se siente el hálito de alguien que gentilmente se acerca a diferencia del ataque del incubo que es pestilente grotesco y agresivo en extremo la manifestación del sucubo ataque en una dimensión diferente comienza un poco antes de dormir
con este toque ligero, el toque gentil se podría decir, para posteriormente comenzar con una labor de seducción. No, no se trata de un ataque de índole sexual o por lo menos no en todos los casos, se trata de una labor de seducción. El ataque como tal incluye posteriormente a esta seducción cuando hay un sometimiento, una agresión física que puede ir Desde mordeduras, araños, jalones, hasta lesiones mucho más significativas. Y algo que generalmente ocurre es que hay
un desgaste terrible de la persona. Un desgaste físico. La persona que está bajo ataque de un sucubo suele sufrir un desgaste terrible físico. hasta el punto en el que comienzan a perder peso, palidecen, pero además el ataque no solamente es físico. El ataque de un sucubo incluye un ataque de índole intelectual, emocional, espiritual. La persona llega a
obsesionarse con aquello. Normalmente, durante el ataque de un sucubo, suele utilizar acciones como conocer el nombre de la persona que está sometiendo, dirigir hacia donde quiera a esa persona, técnicamente se podría decir que lo enamora aunque usted no crea el término como tal la persona que está bajo el influjo bajo el asedio de un sucubo llega a desarrollar una obsesión al igual que ocurre en el caso de un circundatio con una manifestación demoníaca ocurre una obsesión
en el caso del ataque de un sucubo que es algo muy similar Incluye un periodo largo de obsesión. Se vuelve el pensamiento central. La persona prácticamente llama a la presencia cada vez que puede. Piensa en esto. Se distrae. Deja de comer. Se obsesiona hasta tal punto que llega la muerte. El desgaste físico va acompañado de un desgaste energético tremendo. La presencia de estas entidades se alimenta de
esa energía vital de las personas. a diferencia de una manifestación como puede ser un fenómeno sombra o una entidad oscura que se manifiesta, que se alimentan del miedo y de las emociones fuertes de los individuos, en este caso se alimentan de esa persona. También hay agresiones físicas. Hay quienes reportan que durante el ataque de un sucubo puede haber incluso pérdida de sangre. Así que no, no es
algo de lo que se enamore. La primera manifestación podrá haber sido sensual, atractiva, de gran belleza, pero Una vez que se decanta esto hacia su manifestación real, la imagen es terrible. La imagen no tiene la forma que pudiera uno imaginar. No es una anciana, no es un animal. Simplemente es un demonio que se está manifestando. Pero cuando esto ocurre, cuando se llega a esa etapa, ya no hay mucho que hacer. La persona técnicamente está perdida. Le
espera la muerte. Así que la idea de una sucubo, o un sucubo de gran belleza y de apariencia espectacular, está muy distante de lo que se puede entender como esta manifestación. Aún así, el daño es terrible. Y hay dos o tres consideraciones más. La primera de ellas, el sucubo, durante el ataque inicial, suele utilizar argucias como un tarareo melódico, una voz femenina que dulcemente atrae, como el canto de la sirena. Y también, por supuesto, utiliza otras argucias, saber
el nombre, saber apelativos que le son familiares. El ataque normalmente no ocurre contra personas que están protegidas.¿ A qué me refiero con esto? Uno, a personas cuya integridad, tanto física como espiritual, es prueba, es resistente. Generalmente estos ataques
van hacia personas con una cierta debilidad. Por ejemplo, alguien que está pasando por un trance romántico, alguien que ha perdido en las líneas de los amores, alguien que está en solitario, alguien que está en aislamiento, como pudiera ser efectivamente un monje medieval, un monje que vive en solitario, alguien que tiene una extrema debilidad y que no puede defenderse. Alguien que se encuentra enfermo también puede ser un objetivo, solo que no va a ser muy eficiente y se
perderá muy pronto. El ataque posterior, después de la muerte, puede ocurrir en las inmediaciones, es decir, con otros individuos que estén cerca. Pero además de esto, estos ataques de sucubo suelen dar ciertas pistas, como son los nombres. No es raro que una de estas manifestaciones dé su nombre. Y no es tan poco fortuito que lo haga. Al momento que un sucubo da su nombre, tiene una función muy específica. que las personas lo repitan y al repetirlo
le estén llamando. El nombre es clave. En este punto no se trata, por ejemplo, de la labor de un exorcista para expulsar un demonio y que para ello utilice el nombre del propio demonio. El nombre de un sucubo lo otorgan para que las personas recuerden el nombre, lo repitan y vuelvan a llamarlas una y otra vez. Pero lo peor de todo es que si esa persona tiene la gentil amabilidad de dar el nombre a otra persona y ésta lo repite, volverá a estar ahí el sucubo.
Así es que es un asunto particularmente interesante el cómo se maneja esto. Claro está, todo esto son creencias, algunas de ellas muy antiguas. Algunos de estos relatos son, como le decía yo, del primer milenio de la era cristiana. Así es que bueno, está ahí. Pero no todos son de estas regiones cristianas. De hecho, algunas de las historias
acerca de Súcubos son árabes. Una de las historias más conocidas de manifestaciones de Súcubos en territorios desérticos, tanto en la región árabe de la península arábiga como en las regiones cercanas a Jerusalén y Tierra Santa, en la región de Galilea, hacia la región de Siria. es la manifestación de Um al-Dwais. Um al-Dwais es una manifestación de mucho temor. Uno de los relatos más impresionantes tiene que ver con caballeros medievales, con caballeros que iban a Tierra Santa. Eran templarios.
Según cuenta la leyenda, un grupo de templarios que patrullaba las tierras cercanas a Jerusalén pudo ver a la distancia de día antes de que cayera la tarde a una mujer a la distancia de gran belleza esta mujer de acuerdo con lo que se describía era una mujer de cabellos negros que a diferencia de las mujeres árabes que suelen cubrir completamente rostro cabello y cuerpo con una burka o con algún tipo de túnica Esta mujer llevaba el
cabello suelto, pero eso no es lo único. Además, según contaba la leyenda, la mujer avanzaba montada en un pequeño asno blanco. En ese momento, tratándose de caballeros templarios que tenían una serie de votos y que no les hubieran permitido el acercarse a la dama, siguieron avanzando. Sin embargo, pocos metros adelante, uno de ellos comienza a actuar extraño cuando asegura que un olor dulce y embriagador está llegándole a la nariz. El aroma de un hermoso perfume, de
sutil aroma. Aquel caballero no puede dejar de empezar a caminar en aquella dirección. En ese momento el superior le ordena que regrese a filas, pero aquel hombre ha perdido la cabeza por completo y avanza en dirección.¿ A dónde está aquella mujer? El resto del contingente, sabiendo el riesgo que corrían al romper formaciones, continúa adelante. Dos días después, cercano al punto donde se había separado de la formación
aquel hombre, fue encontrado el cuerpo. Según contaban, el cuerpo estaba totalmente consumido, como si llevara semanas al rayo del sol. Había tenido lesiones, pero no había sido devorado. Simplemente tenía algunas lesiones en la región del cuello, en la región del pecho, en los hombros, pero el cadáver presentaba señales de haber sido consumido, como si tuviera semanas de estar expuesto al sol. Cuando esto se sabe, comienzan a hablarles acerca de un demonio del desierto, Umm al-Dwais. Un sucubo.
La leyenda cuenta que uno de los capitanes de los templarios busca a la aparición aquella. Decidido a acabar con aquel ser, con aquel demonio o lo que fuera, busca y la encuentra. Según contaban, al llegar a un punto cercano a donde había sido encontrado el hombre muerto, lo primero que percibe es el dulce aroma de un perfume femenino y sutil. Cuando se incorpora sobre la silla del caballo para mirar a su alrededor distingue a la distancia
la imagen de la mujer. Esta vez no se encuentra montada en el animal como suele contarse, sino que se encuentra en una pequeña franja en donde hay algunos arbustos.
Observa a la distancia la silueta de la mujer y a pesar de encontrarse lejos, alcanza a escuchar un tarareo de una melodía dulce de una voz grata que de inmediato le traslada a un momento tranquilo a un momento grato lo hace olvidarse por un momento de las luchas que ha estado librando el capitán aquel de templarios era un hombre que había vivido momentos muy difíciles en donde había visto morir muchas gentes en donde había perdido de sus propios soldados en donde había matado a mano propia
era un hombre curtido por la guerra Y de pronto, aquel sonido dulce, aquella voz a la distancia, el olor al perfume, el sonido de una risa suave, lo empieza a embriagar. Así, en ese término. El hombre aquel, el capitán, comienza a cabalgar, pausadamente, siguiendo a la imagen que tiene enfrente. Cuando se encuentra muy cerca, el olor del perfume es muy impresionante. Baja del caballo. La imagen se acerca. Y cuando él pregunta quién eres, la respuesta es un al-dwais.¿
Aquel hombre? A pesar de los embrujos y de los encantamientos, desenfunda la espada y asesta un golpe. Pero no. No hay nada que asestarlo. Un maldoáis es un demonio y
desaparece frente a él. En ese momento, el capitán monta en su caballo y trata de regresar al campamento, pero a lo largo de todo el camino es asediado por aquella presencia que ahora, en su forma natural, en la forma de un yin del desierto, acompañado de todo el al-asif, que es el sonido de los insectos nocturnos del desierto y en una especie de oscuridad repentina, es acechado en
una clara intención de acabar con él. Lograría sobrevivir y su historia pasaría a formar parte de una de tantas historias que involucran las manifestaciones de sucubos en el desierto arábico y que durante años se han considerado como la leyenda local del desierto. Algo que se cuenta también es que Umal Doaiz seduce a los hombres para después mutilarles horriblemente mediante una serie de navajas que cuenten el interior
de su cuerpo, aquello no tiene mucho sentido. Un sucubo no requiere de actividad física, no requiere cortar, no requiere morder, no requiere, salvo absorber la vida de aquel que tiene enfrente. No todos los relatos son antiguos, ni de épocas medievales, ni de épocas ancestrales. Algunos de ellos son relativamente recientes. Tenemos un caso del siglo XIX, el escritor Jaris Carl Hoisman, un hombre que escribió numerosos libros, un intelectual, literato, investigador
y un montón de cosas contaba una experiencia extraña. En cierta ocasión, mientras se encontraba en territorio francés, durante una peregrinación y una especie de retiro espiritual, había estado teniendo problemas personales y decide apartarse en un sitio silencioso y tranquilo. en las montañas francesas. Estando ahí, asegura que cuando comienza a quedarse dormido repentinamente, tiene la imagen de que hay
una mujer de gran belleza frente a él. En ese instante, siendo un hombre muy racional, muy lógico, abre los ojos, se incorpora y en el momento en el que hace esto, observa cómo se aleja desapareciendo contra la pared la imagen de aquella hermosa mujer a la que interpreta como un sucubo. De hecho, posterior a aquel encuentro, Joris Carl Heusmann comenzaría un tratado, una especie de libro de investigación sobre este
tipo de fenómenos. Y, por supuesto, también relataría otras experiencias e incluso escribiría una novela centrada sobre esta temática que se vuelve muy interesante. Así que no son casos tan aislados. A lo largo de los años en Relatos del Lado Oscuro hemos tenido oportunidad de conocer un par de casos particulares de épocas muy recientes. Uno de ellos contaba una experiencia muy rara en donde, por curiosidad, aprende el nombre
de un sucubo. Y con tan solo pensarlo, sin ni siquiera tener que pronunciarlo, solo con pensarlo, estaba junto a él. Aquello fue un desgaste terrible. Pero, Esa es una historia que podemos tratar en otro día, puesto que es una historia muy extensa y en el tiempo que nos resta del programa sería complicado. Queda claro que los fenómenos acerca de esto no son fenómenos como podría considerarse en el folclor popular. Es decir, no son manifestaciones que intentan criar
engendros demoníacos. No buscan seducir a mujeres para... embarazarlas de fetos demoníacos del bebé de Rosemary ni nada similar. Se trata de entidades que absorben, que succionan la capacidad vital de un individuo, hombre o mujer. El término íncubo es el que se arrodilla y se coloca encima. El término sucubo significa el que se pone abajo o la que
se pone abajo. Se refiere a esta actitud. pero en realidad las manifestaciones de ambas presencias espirituales no tienen posiciones, no hacen ningún tipo de intento de seducción al estilo humano, sino a través de otras formas que pueden llegar a ser particularmente dañinas. Las leyendas de Um al-Dwais en los territorios árabes hablan ciertamente de cuando quitamos la paja aquella de las navajas y de mutilaciones y demás, hablan de
lo mismo. Y cuando hablamos de lo mismo, se refiere a una especie de succión, arrancarle la vida a alguien. Me intriga la descripción que se hace. A partir de que pronuncia el nombre, a partir del soplo aquel, el roce sutil que se llama, el toque sutil, Luego viene la seducción, el ataque y luego la obsesión. Tiene todas las características de un circundatio, de un fenómeno demoníaco, lo
que es en realidad. Y a partir de ahí, el debilitamiento y hasta la muerte.¿ Cuántos casos habrá por ahí perdidos?¿ Cuántas veces habrá personas que no han sabido lo que les ha ocurrido y que no pueden reaccionar? Puede ser un fenómeno muy agresivo.¿ Cómo evitarlo? Ese es un problema realmente. Primero, no entran solos. Normalmente hay una invitación. En general, todos estos fenómenos no ocurren sin que haya habido alguna suerte de permiso. No significa que la persona haya invitado a
entrar a una de estas presencias odiosas y molestas. No, nada de eso. Significa que en algún momento y en algún engaño, sin saberlo, accedieron. Abrieron la puerta. Ya sea mediante un juego, ya sea mediante adivinación, ya sea mediante una petición directa. Vaya usted a saber qué fue lo que se hizo, pero entran. Así que están ahí con permiso. A través de trampas, a través de engaños, como usted quiera y mande, pero están ahí con permiso. Sacarles es
algo más complicado primero. Se debe de tener una fuerza de voluntad tremenda. Poder controlar el miedo, poder controlar la obsesión, romper aquello. No basta con ser buena persona, no basta con hacer unas pocas oraciones. Se requiere una presencia mucho mayor. Se requiere estar acompañado de una presencia de luz. Llámele como quiera, ángeles, arcángeles, santos. Una presencia de luz. Esta presencia dará la fuerza suficiente para resistir. Pero son fenómenos
muy persistentes. Y si no es uno, llegará otro. Así que, la solución... Es prevenir, como siempre ocurre en estos casos.¿ A qué se refiere prevenir? Bueno, no invitarles, no dejar que entren, no abrir puertas y si por accidente se hace algo, tratar de no seguirle el juego. Algunos de los relatos en torno a estos fenómenos duran años. Las personas han sido sometidas al asedio de estas presencias durante años.
Hago mucho hincapié. en que no se trata de demonios mujeres o demonios hombres, dado que esto iría en contra de la concepción misma de un demonio o de un ángel. Se trata de manifestaciones que atacan, haciéndose ver de una forma u otra, con el engaño. Y por ello, la idea de que Lilith, Lilitu, la primera mujer, aquella que menciona el Génesis y que señala, varón y hembra los creó, pero después... Vuelve a decir que Adán andaba por ahí solito y le saca una costilla para hacerle a su compañera.
Hay una mujer perdida. Esa mujer perdida del Génesis es Lilith, que se considera la lechuza, la madre de los demonios, la madre de todo el primer sucubo. Bien, quitémosle el sexo femenino, quitémosle eso. No se trata de entidades que tengan una sexualidad como tal, sino que asedian a los individuos. Y eso es lo que provoca el desgaste. En cuanto a amuletos, hechizos, podría ser peor todavía. Simplemente es abrir más la puerta. En cuanto a un ejercicio de liberación, sí,
eso es muy viable. Hay ciertos ritos que han sido descritos para expulsar este tipo de demonios. Hace años tuvimos oportunidad de conocer a una persona, tiene muchos años de esto, este hombre de hecho había cambiado tanto que era pastor.
Y contaba su propia experiencia y él aseguraba que en un cierto momento uno de estos espíritus, como le llamaba él, un espíritu de lujuria, lo había abrazado con tal fuerza que él no podía apartarse, no podía pensar en otra cosa, no podía dejar de estar con esta idea de la lujuria en la cabeza hasta el punto de enfermarse y terminar hecho un esqueleto y estar a punto de morir.
Él narraba que la solución no fue de él, contaba que fue casual, fue accidental, estando en una farmacia mientras pedía algo de ayuda porque se sentía a morir, entró un hombre que al tocarle lo vio que estaba desesperado, temblaba, balbuceaba, estaba hecho un esqueleto, ya no podía trabajar, todo por
la obsesión aquella. Cuando aquel hombre entró, iba a comprar unas medicinas para un pariente, lo ve y se acerca, lo toca y está la reacción de aquel hombre que le dice es que tú estás endemoniado, eso es lo que tienes. El hombre aquel era un pastor cristiano que expulsaba demonios y lo ayudó. Tomó años que salir adelante, pero cuando terminó de salir adelante y contaba su historia, era impactante lo que había vivido, cómo lo había vivido aún estando ya en el templo cristiano, estando rodeado de
aquellos ministros y de las oraciones. seguía estando aquella cosa con él seguía estando presente cada vez que se alejaba volvía a caer en lo mismo hasta que finalmente un buen día lograron acabarlo pero le tomó años cuando es liberado decía que él vio primero vio porque ya no veía y empezó a ver de nuevo veía luz veía todo muy brillante y no sabía por qué oía todo estridente cualquier ruido era estridente porque antes no podía oír bien Y se recuperó y terminó convertido en un pastor muy,
un hombre muy sabio y contaba su experiencia. Decía que él comenzó en ese mundo, cayó en ese mundo muy joven cuando anduvo metido en cosas, decía él, cosas locas, cosas locas. Anduvo metido en brujería, anduvo metido con vicio, con personas que ofrecían favores, servicios sexuales y a partir de ahí en alguno de tantos ires y venires terminó tomándolo.
y estuvo a punto de morir. Si no fuera porque aquel día, por un designio divino, él no decía que fuera un azar de la vida, sino por un designio divino, un ministro, un pastor, lo encontró y lo ayudó a salir adelante. Así que ahí está. Esa es la visión que tenemos nosotros en Relatos del Lado Oscuro acerca de los sucubos. No compartimos algunas ideas de que son estos demonios lujuriosos, de gran belleza, que llegan incluso a enamorarse de los seres humanos y que, No, no, no, no.
Todo esto son patrañas. Son seres que actúan por actos de la voluntad, no por emociones ni por sentimientos. Así que no, así no es. Pero le agradecemos muchísimo el que esta noche haya estado con nosotros y les invitamos a que tengan la amabilidad de pasar por el canal de YouTube en donde tenemos otros videos que les pueden ser de interés y que creo que hay ahí una variedad de temas muy atractiva. Muchísimas gracias. Muy buenas noches. Gracias por ver el video.
