Hola, mi nombre es Susana Castellanos de Subiría y le doy la bienvenida a un nuevo episodio en Relatos de Sherizade. Hoy iniciamos una nueva serie dedicada a una de las tradiciones religiosas más vivas e influyentes del mundo, la mitología yoruba y sus manifestaciones en América. La cultura yoruba se desarrolló en África Occidental, principalmente en el actual suroeste de Nigeria,
el sur de Benin y parte de Togo. Desde ciudades como Ifeo, Yo, Abeokuta y Ketú, surgió un sistema religioso y filosófico que continúa vigente más de mil años después. Los yorubas conciben el universo como una realidad unida por el ashe, la energía divina que hace posible toda existencia. Sobre el mundo visible, llamado ayé, se extiende orún, el mundo espiritual. Entre ambos planos actúan los orishas, deidades o fuerzas naturales que conectan a los humanos con lo sagrado.
Durante la diáspora africana, miles de yorubas fueron llevados a América. En ese proceso de dolor y resistencia, su religión se transformó y dio origen a nuevas tradiciones afroamericanas, como el candomblé en Brasil, la santería en Cuba, la umbanda y la quimbanda en el cono sur, y las prácticas afrocaribeñas
presentes hoy en toda América Latina. Esta serie explorará la historia, los mitos y el simbolismo de los principales orishas, como Olodumare, Oxalá, Yemayá, Xangó, Xun, Ogún, Exún, entre muchos otros, así como sus sincretismos, sus colores, sus días, sus símbolos y sus correspondencias con otros panteones del mundo.
También hablaremos de los grandes estudiosos de esta tradición, Pierre Berger, Lidia Cabrera, Natalia Bolívar, Juana el Veintos Santos, Fernando Ortiz, Roger Bastid, cuyas investigaciones permitieron comprender que esta religión no es una reliquia del pasado, sino una mitología viva, con millones de practicantes y un profundo sentido espiritual, ecológico y comunitario.
Desde la psicología profunda, pensadores como Carl Jung y Joseph Campbell ofrecen herramientas para entender el lenguaje simbólico de los orillas como arquetipos universales, representaciones de fuerzas psíquicas que habitan en cada ser humano. En un mundo marcado por la desconexión con la naturaleza, la tradición yoruba nos recuerda que la divinidad vive en la tierra, en el agua, en el trueno, En el cuerpo y en la palabra. Hablar de los orishas hoy es recordar que lo sagrado sigue
teniendo voz, ritmo y movimiento. Y así comenzamos esta nueva travesía. Los orishas, espíritus africanos en América. Entonces,¿ el territorio Yoruba dónde está y cuándo floreció? Se ubica, el territorio Yoruba, en África Occidental, principalmente en el suroeste de Nigeria, el sur de Benin y una franja de Togo. Es una región de bosque tropical y sabana húmeda, atravesada por los ríos fundamentales Ogún, Ozún y el Gran Níger. Entre los siglos IX y XIX se consolidaron ciudades-estado y reinos con
identidad propia. Y Fe es un centro espiritual e histórico, célebre por su arte en bronce y terracota de sorprendente naturalismo. Poyo es la capital imperial y potencia político-militar con los alafins que son los reyes y un sistema de contrapesos cívico-religiosos. Ijebú, Aveocuta, Quetú y Portonovo son nodos comerciales y rituales, las puertas al Atlántico. La estructura urbana yoruba articuló mercados, palacios y santuarios y una religiosidad pública que integraba política, arte y rituales.
Pero acerquémonos ahora a cómo entendían lo sagrado los antiguos yorubas. En el pensamiento yoruba no se separaba la naturaleza y el espíritu. Y la clave está en entender el concepto del ashe, que es la energía divina que hace posible toda existencia. Es la fuerza de la vida, movimiento y eficacia ritual. Entonces, entendiendo qué es el Ayé, esa energía que da vida a todo, el cosmos, el universo, se
concibe como dos planos que están dialogando. Por una parte está el Ayé, que es el mundo visible de los humanos, con las plantas, animales y objetos, y por otra parte está el mundo espiritual, que es Orún. Entonces tenemos Ayé, terrenal y orún espiritual. Y ese mundo espiritual es el de Olodumare, que va a ser el ser supremo, y los orishas, que son unas fuerzas que se desprenden, por decirlo así, de Olodumare, divinas, personales, y están también los
egún o egungún, que son los ancestros. Entonces, el Ashe, que es esa energía divina, surge o viene de Olodumare, el ser supremo. Al ser supremo, Olodumare, no se le representa en imágenes ni suele recibir culto directo, porque él delegó en los orillas el gobierno de los procesos naturales y sociales. Entonces vamos viendo cómo es esta estructura que hay entre el mundo espiritual y el mundo terrenal, todo
bajo la mirada del gran Olodumare. Los orishas, entonces, son personificaciones de fuerzas de la naturaleza y la naturaleza en el exterior, la que vemos, y también en el interior de nosotros, lo que llamamos la condición humana. Por ejemplo, está el mar, Shemayá, Está el trueno y la justicia, que es Shango, el hierro y la tecnología, que es Ogún, los ríos y el encanto, la sensualidad, que es de Oshun, el viento y la tempestad, de Yansá, la creación y la forma, de Oxalá o Batalá, y el lenguaje y
las encrucijadas, que va a ser Dekshu o Elewa. También tenemos la enfermedad y la cura con Omolu, Pabaluayé, y la sabiduría oracular con Orunmila o Ifá, entre otros orillas que iremos explorando a lo largo de estos episodios. Entonces, tenemos que comprender que para los Yoruba la naturaleza es el espacio donde se relaciona todo. Y que, por ejemplo, un río no es que simbolice el orilla, sino que es el orilla. Está ahí, en su modo presente. Hablábamos
de algo similar cuando hablaba de mitología griega. Zeus es el cielo, ¿cierto? No es que lo represente, es que es él mismo. Entonces, del mismo modo, una orilla es el río, ¿cierto? Y por eso los materiales, los colores, los ritmos, los alimentos van a ser ese canal de energía entre lo espiritual y lo material. En esta mirada yoruba, Va a haber un tema muy importante que es la muerte y los egungun. Esto es un tema central en la tradición yoruba. Porque la muerte acá no es un cierre,
sino el paso del mundo espiritual espiritual. Del mundo al terrenal y luego de nuevo al espiritual. Entonces, es la continuidad con los ancestros y este concepto es estructural. Los egungun son presencias ancestrales. que vuelven a estar entre los vivos en ciertos rituales públicos. Para eso se necesita una indumentaria ritual específica con capas, con colores, con bordados, una
danza ritual va a permitir esta invocación. Y la función es honrar la memoria de los ancestros, tener claro ese puente vivo entre los vivos y los muertos, que estos ancestros también están protegiendo la comunidad y están renovando la energía de la She. Entonces, acá en todos estos rituales, Van a ser muy importantes los colores. El blanco, por ejemplo, simboliza la pureza, la claridad, el apaciguamiento. El rojo va a ser el calor vital, la fuerza, el rayo de Shangó.
Los azules y verdes son las aguas, la fertilidad, el monte, ¿cierto? Que es lo de Yemayá y Ochozi. Y el color café, marrón, paja, va a ser la tierra, la ancianidad, el umbral y simboliza a unas orillas que son como Nanay o Molú. Los números también son rituales. Entonces vamos viendo cómo se conecta con otras tradiciones que hemos visto, porque esto vamos viendo que tiene similitudes con mitos del cercano oriente y Egipto, con mitos griegos, con mitos nórdicos, incluso con todos los
episodios que hicimos sobre el tarot. Entonces, los números, por ejemplo, el 4, 8, 16, se van a asociar a orden, completud, destino. Y cada casa o cada grupo religioso puede ser un poco diferente, puede matizar colores, números, pero va a haber una esencia que es similar, ¿cierto? Entonces... De aquí tenemos que entender que los egungun, esos espíritus de los ancestros, nos ayudan a comprender la muerte, que va a tener un aspecto individual cada muerto y además va a tener un aspecto comunitario.
Los muertos, los ancestros y cada persona, entonces, pertenece a una cadena de memoria. Nosotros tenemos unos ancestros que influyen sobre nosotros. Eso es muy interesante. Entonces, de África a América hubo una diáspora y en América se formaron nuevos cultos. Entonces, desde el siglo XVI, con auge en los siglos XVIII y XIX, hubo unas guerras internas y redes esclavistas atlánticas que expulsaron a poblaciones yoruba hacia Brasil, Cuba, Haití, el
Caribe hispano, el norte de Sudamérica... Sin templos ni imágenes, la tradición sobrevivió entonces en el cuerpo, en los cantos, en los toques, en las danzas, en las frases que se repiten de unos a otros, en las reglas de comida, en los colores. Y en América surgió un sincretismo con el catolicismo, con sus santos y vírgenes y con otras
matices africanas. Entonces, las derivaciones principales que va a haber en América son que tienen raíces yorubas, aquí las voy a mencionar muy, muy resumidas, pero es para empezar a tener una idea. Entonces va a estar el candomblé en Brasil. que tiene casas en Bahía, su liturgia es en Yoruba, tiene unos toques de tambores específicos, una gran presencia pública. Están, por ejemplo, las famosas fiestas de Yemayá, de Oxalá. También está, por otra parte, en Cuba, la Santería o Regla de Ocha.
que tiene panteón y reglas propias, caminos de orillas, tronos, collares, sincretismos muy definidos, por ejemplo el de Xangó con Santa Bárbara. Por otra parte, tenemos... La Umbanda, en Brasil, que es una tradición de encuentro entre orishas y el espiritismo europeo del siglo XIX, y van a tener, digamos, un culto urbano que va a ser muy importante. También está la quimbanda, ¿cierto? Que es complejo en el cono sur, en Brasil. Y hoy en día se utiliza macumba, a veces de manera imprecisa.
para hacer una generalización de todas estas tradiciones con raíces africanas. Vale la pena mencionar también el vudú en Haití, que es más bien un pariente y no una derivación de lo yoruba, pero vale la pena mencionarlo. Y comparte cierta lógica en cuanto a su sistema de loas, que son similares a los orishas, a los tambores, las danzas y el trance y la posición. Entonces, estas religiones son americanas y africanas a la vez, porque conservaron y recrearon Son
cultos vivos que se siguen recreando cada día con muchísimos practicantes. Entonces,¿ quiénes y desde cuándo comenzaron a estudiar esta religiosidad que mucho tiempo no fue creada? Estudiada, ¿cierto? A partir del siglo XX empezó, por decirlo así, una línea de investigación documentada que de alguna manera le da relevancia, le da
importancia y dignifica estas tradiciones. Entonces tenemos a Pierre Berger, que fue un fotógrafo sacerdote iniciado, que hizo un puente entre África, Salvador de Bahía, él sistematizó los panteones, las rutas por las que llegaron los ritos, lo trabajó en Brasil, está Fernando Ortiz en Cuba, que habló de un término que va a ser muy importante, que es la transculturación,
que es ese estudio de esos procesos afrocubanos. También va a estar Lidia Cabrera y Natalia Bolívar en Cuba, que nos hablan de las fuentes etnográficas y mitográficas, que es algo que nos interesa mucho. Acá que estamos trabajando desde los mitos y es clave el trabajo de Lidia Cabrera y Natalia Bolívar en Cuba para esto. También está Roger Bastid,
que es un sociólogo de las religiones afrobrasileñas. Está Juana del Vein dos Santos, está Reginaldo Prandi en Brasil, que nos habla de la estructura mítica de los ritos y de la presencia contemporánea. Además, hay otros como Nina Rodríguez, como Rita Segato, Edison Carneiro, Ruth Landers, Leila González, entre otros.
Y aquí vale la pena aclarar que Carl Jung y Joseph Campbell o misialidades no trabajaron específicamente lo afro, lo yoruba, en campo no hicieron, pero sus marcos y sus términos de los arquetipos monomito son útiles para la interpretación simbólica de estos mitos. Entonces es algo interesante ver cómo pueden servir estas investigaciones, aunque ellos no lo trabajaron directamente. Entonces,¿ por qué vale la pena hablar de los orishas hoy?¿ Cuál es la vigencia?¿ Cuál es el aporte? Porque son
una mitología viva. A diferencia de griegos o nórdicos, esta se practica hoy en casas, en barrios, en ciudades. Hay toda una estructura social de fiestas, músicas, economías simbólicas, redes de apoyo que giran alrededor de la tradición yoruba. Están muy conectadas con un tema muy actual, que es el tema de la ecología y la ecología espiritual. Porque nos habla de la relación con los ríos, con el mar, con el monte, con el fuego vivo. No como recursos,
sino como presencias. Esto es muy valioso en estos tiempos de crisis ambiental. Por otra parte... porque nos hablan de memoria y de resiliencia, y son una respuesta cultural a esa diáspora forzada, al racismo, son una pedagogía de dignidad el estudio de estas personas. formas religiosas. Nos habla también del lenguaje del cuerpo, porque este es un culto que integra música, danza, comida, color, indumentaria y propone una estética del vínculo. Y podemos leerlo, nos permite hacer una lectura
simbólica contemporánea, ¿cierto? Porque están vivos. Entonces, en esta introducción, en la que hemos hablado de territorio, religión, muerte y viaje, entraremos en la serie. En el próximo episodio abordaremos a Olodumare, el ser supremo, y es la fuente de la She, y luego seguiremos con Oxalá, Obatalá, Naná, Burucú, Xemanyá, Xangó, Oxún, Ogún, Yanzá, Ixú, Orudmilán… que posiblemente ustedes los han oído quizás en alguna
canción en la actualidad. Entonces, vale la pena que entremos en ellos y explicar qué es cada orilla, cuáles son sus colores. Veremos en cada episodio una orilla. Veremos sus símbolos, sus días, su sincretismo, sus paralelos míticos. Y entonces veremos tanto datos rituales como lecturas simbólicas. Espero que les llame la atención, que los haya interesado y encontrarnos en un próximo episodio de Relatos de Sherizade. Un abrazo y hasta pronto.
