Visite al doctor - podcast episode cover

Visite al doctor

Jun 02, 20267 min
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Speaker 2

Salgo de casa en una mañana de verano, dispuesta a ir a mi cita con el médico del pueblo. Me acabo de mudar, y como en todo viaje largo en coche, he cogido anginas por el aire acondicionado. Solo necesito que me vean las placas y me den el antibiótico. Hace calor, así que me visto muy ligera. Una camiseta palabra de honor que hace que se me marquen los pezones. Con esas camisetas no cabe sujetador posible. Y un sorb que dependiendo del movimiento deja ver la parte baja de mi culo,

redondo y apretado. Soy una chica normal, 1,58 de estatura, morena, de ojos marrones. Nada espectacular ni del otro mundo. No soy de las que consiguen una rotura de cuello en los hombres al pasar. Pero a mis 34 conservo la figura de una niña de veintipocos. Qué bien me sienta cuando me quitan casi 10 años al intentar saber mi edad. aunque lo compenso con una experiencia vital de alguien mucho mayor

que yo. Salí muy pronto de casa de mis padres, he trabajado duro en cualquier trabajo que he encontrado y he viajado por medio mundo, sin contar que me encanta el sexo, con desconocidos mejor, que es cuando se deja salir la parte más secreta de tus deseos y fantasías. Pero volvamos al día de hoy. He llegado al centro médico y estoy esperando en la sala a que me llame el doctor. Cuando esto sucede y entro a la consulta, me quedo sin respiración.¿ Qué hombre? Solo de verlo noto

que mi tanga se empieza a mojar. Él no nota nada y me hace las preguntas pertinentes. Cuando se acerca a mí con el palito para que abra la boca y verme las placas, me cito aún más, y no puedo evitar mover mi lengua por el palito mientras que me lo mete en la boca bien abierta. También procuro rozar su brazo con mi pecho, con los pezones bien duros ya. Ahí es cuando me ha visto, ahí se da cuenta de lo que puede pasar. Se retira y me receta los antibióticos. Antes de salir, me dispongo a

hacer que me desee. Dejo caer disimuladamente mi móvil y al agacharme a por él me aseguro de que se me suba lo suficiente el sort para enseñarle bien el culo. Cuando me levanto le digo que lo siento y veo la cara de embobado que se le ha quedado, así que aprovecho y me acerco a su silla y de modo muy sensual me agacho hasta ponerme de rodillas. Me junto bien las tetas con los antebrazos y le pregunto que si podría ayudarme con otro problema. Está movado con

las vistas. Mi canalillo se ve perfectamente desde su posición y noto cómo se le pone dura. Me pregunta cuál es el problema y sin miramientos le cojo la mano y se la pongo en mi coño todo empapado diciéndole que es una tortura tener un médico tan bueno y que no pueda arreglar el calor que tengo en el cuerpo. Quita rápidamente la mano de mí, se levanta y va hacia la puerta.¡ Qué decepción! esa mañana no habrá sexo. Pero para mi sorpresa, cierra la puerta con el cerrojo

y vuelve a donde estoy desabrochándose el pantalón. Mis ojos se salen de las órbitas al ver el pollón que se saca y sin más que decir me tiro a por esa polla enorme para comérmela con unas ansias voraces. Se la chupo de arriba abajo, jugando con sus pelotas en mi boca y metiéndomela todo lo adentro que puedo, hasta notarla en mi garganta, miro hacia arriba y veo la cara de excitación que tiene. Al verme mirándole, me coge de los brazos y tira de mí hacia arriba,

bajándome mi camiseta y descubriendo mis tetas. Me las agarra con fuerza, las empieza a lamer, primero una, luego la otra, me empapa un pezón de saliva y luego me sopla, a mí me recorre un escalofrío por todo el cuerpo y se me escapa un gemido. Repite en el otro pezón y yo noto como mi coño se humedece más.

Después de varios escalofríos más, Me coge del brazo, me da la vuelta y me apoya contra la camilla, y sin más preámbulo me baja el short y el tanga, me abre las piernas y con voz de pervertido me dice, vamos a ver qué puedo hacer con tu calentura, y me la clava hasta el fondo con un golpe seco, yo retengo como puedo un grito, de dolor y placer a partes iguales. Él lo nota y pone su mano en mi boca, mientras con la otra me agarra fuerte la cadera para empezar a sacar y meter su polla

en mí, con unas embestidas brutales. No llega a sacar la polla del todo y vuelve a clavarme ese pollón hasta el fondo. Noto como sus huevos rebotan en mi clítoris y empiezo a chorrear de manera descomunal. Sabe que me está gustando y no deja de meterla una y otra vez lo más al fondo que puede, y en cuanto empieza a coger un ritmo más fuerte me corro, me tiemblan las piernas y todo el cuerpo. Para un momento, sin sacar su polla de mí, y agradezco sentirla en

mi vientre mientras me corro. La saca, me da media vuelta y se sonríe al ver mi cara de recién corrida. Me pregunta qué tal mi calentura, y con la cara más pícara que puedo, le respondo que mejor, pero que aún sigue caliente. Me sube encima de la camilla, me sube las piernas hasta dejar mi coño y mi culo a su disposición y pasándome la polla por mi coño empapado me dice que no me preocupe, que enseguida vuelve

a venir más calor. Y me vuelve a meter la polla hasta el fondo, esta vez se me escapa el gemido, se le cambia la cara, y me dice que he sido muy mala por emitirlo, que tendrá que castigarme. Me pone una mano en el cuello, ahogándome y empieza a follarme con más intensidad que antes, ahora sí que saca su polla entra de mí, solo para volver a meterla de un solo empujón hasta el fondo. Una y otra vez, mirándome a los ojos y viendo en mi cara la

desesperación por respirar. Me levanta la mano de la garganta mientras sigue empotrándome sin piedad. Me hace una señal de que me calle poniendo su dedo en sus labios. Me pone la mano en la boca y sin avisarme clava su pollón en mi culo, ahogando con su mano un chillido que sin duda se hubiese escuchado en todo el centro médico. Empieza a bombearme el culo despacio, hasta que tiene suficiente espacio para entrar y salir a su gusto.

Empieza a entrar y salir con fuerza y alternando su polla en mi culo y en mi coño para lubricarla. Yo me vuelvo a correr estando él en mi coño y esta vez él no para. Sigue dándome duro hasta lo más profundo de mi ser, haciendo que mi orgasmo dure más de lo pude llegar a imaginar jamás que puede durar uno. Cuando parece que voy a parar de correrme me saca la polla del coño y la ensarta en mi culo, dándome todo lo fuerte que puede, y noto como en vez de terminar de correrme, vuelven a

empezar a venirme los calambres por todo el cuerpo. Al poco él se corre también dejándome el culo repleto de su semen. Tumbada en la camilla me cuesta unos minutos recobrar la compostura, y cuando lo hago, el doctor está esperándome con una puerta lateral abierta, me dice que pase al baño a arreglarme antes de salir. Paso y me limpio como puedo todo el semen que me sale por el culo y tengo extendido por las piernas. Me visto

y vuelvo a la consulta. Él ha vuelto a su silla y con cara de pervertido me pregunta qué tal el tratamiento de la calentura. Con mi cara más guarra le contesto que perfecto, y le pregunto que si puedo volver a por el mismo remedio cuando me vuelva a pasar. Muy amable me dice que él está para solucionar cualquier problema médico, que solo tengo que pedir cita.

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