Mi segunda vez - podcast episode cover

Mi segunda vez

Jun 04, 202610 min
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Speaker 2

Al llegar a la oficina fui directamente a los lavabos y me puse frente al espejo, una gran sonrisa apareció en mi cara, lo había hecho, me había atrevido a comerme mi primera polla. Me aseguré que nada en mi cara delatara lo que acababa de suceder. Todavía notaba el sabor de su polla y de su semen en mi boca, me saqué el caramelo que me había dado y me lo tomé para que nada me pudiera delatar delante de

mis compañeros de oficina. Me quedé pensando en lo sucedido, su textura gomosa, su dureza, la suavidad y calidez de su piel recorriendo mi cara, joder, se me estaba poniendo dura otra vez. Me la acomodé para que no se notara. Seguía frente al espejo cuando alguien entró en el lavabo y volví a la realidad, pero fue algo momentáneo porque estuve el resto de la tarde pensando en lo sucedido. En el camino de regreso a casa solo pensaba en

su polla, no recuerdo cómo llegué. Supongo que tenemos un piloto automático que es capaz de realizar ciertas conductas mientras pensamos en otras cosas, en este caso, en mi primera vez con otro hombre, con otra polla. Al día siguiente tenía una comida con mi jefe y unos clientes. Nos dimos un buen homenaje porque la verdad es que salió todo de maravilla, habíamos cerrado un buen contrato y mi

jefe era el hombre más feliz del mundo. Durante la comida nos acabamos un par de botellas de un gran vino y acabamos la velada en un pub tomando unas copas. Una vez que nos despedimos de los clientes mi jefe me comentó que era mejor no volver a la oficina porque ya íbamos un poco pasados de alcohol. Así que, de perdidos al río, nos pedimos otra ronda de Gentanic bien puestos. Allí estaba con mi jefe, Juan, tenía mucha confianza con él y solíamos hablar de temas muy íntimos.

Me contaba sus problemas con su mujer y con su hija. A su vez yo le contaba temas personales. Lo que nunca le iba a contar, por supuesto, era mi experiencia del día anterior en la piscina. Mientras hablábamos y supongo que un poco a consecuencia de los yentane que empezaron a venirme a la cabeza las sensaciones de mi primera mamada y notaba cómo se me estaba poniendo morcillona. Además, a esas horas y después de las copas ya habíamos

empezado a hablar de sexo. Juan empezó a decir barbaridades y en un momento dijo que le apetecía un montón irse de putas a ver si se la chupaban un rato para celebrar el éxito de la reunión. Le seguí el rollo y estuvimos riéndonos y bromeando al respecto hasta que en un momento dado mi jefe dijo que conocía a una putita que la chupaba de maravilla pero que era muy cara, que le cobraba una pasta por hacerla una mamada. Y entonces me salió del alma y dije

de forma espontánea. Joder, pues por ese precio te la chupo yo.¿ Qué acababa de decir? Vaya metedura de pata. Hubo un silencio de unos segundos que rompió Juan con una carcajada. Ja, ja, ja, seguro que lo haces muy bien, eras una caja de sorpresas, no sabía que eras un chupapollas. Noté que me ponía colorado como un tomate e intenté que pensara que era una broma por mi parte. Ya sabes que yo por dinero hago lo que sea. Sí, si te conozco bien, me dijo él mientras volvía a

tomar un trago del Gentonic. ¿Y?¿ Has probado muchas? Me preguntó y ser volvió a reír a carcajada limpia. Intenté disimular todo lo que pude riéndome con él, pero tuve la sensación de que no fui lo suficientemente convincente.¿ Y te gustan muy gordas? Me refiero a las pollas, claro. Ja ja ja. Siguió haciendo bromas sin parar y yo debía tener una cara que parecía un poema.¿ Y tu mujercita sabe algo de tus gustos? Porque oye, si no está satisfecha yo puedo darla un repaso, que no sabes

las ganas que la tengo. Ja ja ja, mientras me decía esto se agarró la polla por encima del pantalón, joder, me estoy poniendo cachondo solo de pensarlo. Me quedé callado y entonces mi jefe me dio una palmada en el hombro. No te preocupes hombre, que todo es una broma, pero eso sí, tu mujer está buenísima, y ya en serio,¿ alguna vez has chupado una polla? Ja ja ja. Que no, Juan,

no insistas. A mí ya empezaba a hacerme poca gracia todo aquello, primero casi me delato como un chupapollas delante mi jefe y después este me dice que se quiere tirar a mi mujer. Venga, vámonos que ya está bien por hoy. Además, seguro que no queda nadie en la oficina, acompáñame que quiero ver contigo un par de temas rápidos. Pagó la cuenta y nos fuimos de vuelta a la oficina. Al llegar subimos a su despacho en la última planta del edificio, no quedaba nadie excepto los vigilantes de seguridad

y el servicio de limpieza. Al entrar cerró la puerta del despacho para que no nos molestara el servicio de limpieza, según dijo él. Se quitó la chaqueta pero antes sacó 50 euros de la cartera y los dejó encima de la mesa.¿ Sabes una cosa? Me dijo mirándome fijamente a los ojos, me has puesto cachondo con eso de que por dinero me la chupabas tú, así que ahí tienes 50 euros.¿ Es suficiente? Y acto seguido se bajó la cremallera y se sacó la polla del pantalón, la tenía morcillona. Me quedé helado,

sin saber qué hacer ni qué decir. Era la segunda polla que veía en 24 horas, no lo podía creer, mi jefe quería que se la chupara y encima me quería pagar por ello. Se acercó a mí con una mano en la polla, retirando la piel del capullo y con la otra me empujó suavemente de un hombro hacia abajo. Vamos, ponte de rodillas, cógela y dale un besito, no seas tímido.

Me arrodillé delante de mi jefe y Me humillé otra vez delante de otro hombre, no supe decir que no, igual que me había pasado el día anterior en la piscina. Su polla quedó a escaso centímetro de mi cara, la agarré con una mano, estaba caliente pero no estaba dura del todo. Acerqué mi boca y le di un besito. Joder, sigue. Fue lo único que dijo agarrándome la cabeza con ambos manos.

Seguí besando su polla, primero por el capullo, después fui bajando recorriendo todo el tronco con mis labios y mi lengua, se le había puesto dura como una piedra. Bajé hasta los huevos y se los chupé, después volví a subir hasta el capullo y agarrándole polla con una mano se lo pregunté.¿ Quieres que te la chupe? Sí. Pídemelo, le dije. Chúpame la polla. Una sonrisa apareció en mi rostro y no lo dudé me tragué su polla, o al menos todo lo que pude, empecé a chupársela como había aprendido

el día anterior. Mi jefe no me soltaba la cabeza y empezó a follarme literalmente la boca, movía sus caderas lentamente adelante y atrás y apoyé mis manos en sus piernas. Me estaba llenando la boca por completo con su gorda, caliente y enorme polla hasta que se corrió dentro, sin avisar. Solo noté como su polla crecía un poco más y es que eso era posible y noté como escupía su

semen dentro de mi boca. Sentía como con cada contracción su semen me iba llenado la boca hasta que no pude contenerlo todo y parte salió de mi boca y cayó al suelo. El resto me lo tragué y después le limpié la polla dejándosela bien reluciente.¿ Qué pasada? Dijo, estoy seguro que no es la primera polla que te comes. No he aguantado nada. Mientras me decía esto se empezó a desnudar por completo. Pasaría que aquello no iba a

acabar así. Se sentó en el sillón de su despacho bien abierto de piernas quedando su polla medio erecta sobre su muslo izquierdo. No hizo falta que me dijera nada, me acerqué y me volví a humillar delante de él, de rodillas entre sus piernas. Olía a macho, a sudor, empecé a darle otra vez unos besitos y me dejé llevar por la lujuria. Le chupé los huevos, el tronco de la polla y me la metí otra vez en la boca. Esta vez quería sentir cómo creía dentro de mí.

Con una mano se la meneaba, con la otra le tocaba los huevos y con mi boca se la chupaba. Le hice una larga y profunda mamada. Disfruté mucho chupando sela, esta vez me dejó a mí llevar el ritmo, lo único que decía era lo bien que lo hacía y lo mucho que le gustaba. Yo estaba empalmadísimo pero estaba centrado en chuparle la polla a mi jefe, en satisfacerle a él y en disfrutar de su polla todo el

tiempo que pudiera. No sé cuánto tiempo estuve chupando sela pero después de un rato empezó a gemir y noté como su polla volvía a adquirir un tamaño considerable, se puso dura como una piedra y volvió a explotar dentro de mí. Esta segunda vez con menos cantidad pero aún así la suficiente para llenarme la boca. Lo saboreé y me la tragué otra vez mientras seguía de rodillas agarrándole

la polla con una mano. Solo quería sentirla dentro de mí, me la saqué de la boca y me la pasé por las mejillas, por los labios, era mi polla y era solo para mí.

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