bien. Menos mal que he podido dormir hoy, pensó Alicia al despertarse de su siesta el sábado por la tarde. Llevaba toda la semana sin haber podido descansar en condiciones por todo el estrés que acumulaba en el trabajo. Si quiero éxito, ya sabía que iba a tener que hacer sacrificios. No me van a regalar el pastizal que gano. Siguió pensando mientras se despertaba y recordaba cómo había llegado hasta
esa situación. Había trabajado muy duro estos últimos cuatro años en una de las mejores empresas del país, pero a cambio había tenido que apartar gran parte de su vida personal. Su última pareja había dejado la relación por el escaso tiempo que tenía para él y su adicción al trabajo como él lo llamaba y que ella tanto odiaba. Se consideraba luchadora, con energía y ganas de comerse el mundo, y en ese lugar había encontrado un camino para demostrar a todos lo que ella valía y encima se le
daba genial. Así que no soportaba que criticaran su manera de vivir por el simple hecho de que estaba haciendo lo que había deseado siempre, sentirse valorada y respetada por su esfuerzo, capacidad y trabajo. Se levantó del sofá donde se había quedado dormida dos horas antes sin nada que la cubriera. Solo llevaba puesto un pantalón cortito de deporte
para salir a correr y nada encima. Vivía sola en un pequeño pero elegante piso, con una terraza de vistas al mar, suficiente para ella sola en esa etapa de su vida. Ahora que el verano estaba muy cerca, le encantaba llegar a casa y poder ir prácticamente desnuda. Adoraba su cuerpo, medía 1,70 y pesaba 62 kilos, era ácido en el gimnasio pero sin pasarse de fuerza. Salía a correr siempre que estaba con gran carga de trabajo para despejar la mente.
Comía muy sano y se sentía orgullosa de sacar tiempo para sesiones de belleza con tratamientos carísimos. Algo que la volvía loca. Se quedó un rato mirándose en el espejo ya en el baño analizando todo lo que tenía que dejar perfecto para esa noche. Se veía guapísima esa tarde y empezó su ritual de preparación a la hora perfecta, sobre las 18.30. Comenzó buscando pelitos rebeldes que quedaran a la vista,
especialmente entre sus piernas. Para ello abrió bien su culo al cual encontró más duro que de costumbre y compró que estuviera preparado. Su coño que siempre llevaba totalmente depilado también fue examinado a conciencia. Le encantaba tocarse, No había noche que no se diera placer ella misma justo antes de dormir. Empezó a acariciarse y acabó llegando a su rajita. La fue acariciando por fuera. Tenía que quitarse las ganas de correrse antes de salir de fiesta. Es su norma.
Entró en la ducha y fue su mente volvió a imaginarse la última serie super erótica que estaba viendo siendo ella la protagonista. Sus dedos ya estaban buscando su clítoris cuando el agua le comenzó a caer por todo el cuerpo. Masajeó sus tetas. Una talla 80 con el pecho trabajado en el gimnasio y las tetas redondas y firmes en una chica delgada quedan espectaculares. Dejó una mano en el pecho dándole vueltecitas al pezón y su mano derecha comenzó a trabajar en su coño. Se metió dos dedos poco a
poco para sentirse penetrada. Los metió y lo sacó fuerte un par de minutos y luego llevó uno de ellos a la entrada de su culo. Lo metió un poquito hasta que empezó a notar demasiada presión para seguir avanzando sin dolor y volvió rápidamente a estimular su clítoris. Ahí ya se sentía con ganas de correrse. Estaba pensando desde que entró en la ducha en los tíos que salían
en su nueva serie favorita, Altos. Fuertas y con unos miembros que quitaban el aliento y se estaba imaginando a ella misma en una cama entre los dos que más cachonda la ponían. Su mano izquierda soltó el pecho y descolgó el teléfono de la ducha para llevarlo directamente a su coño y sentir el calorcito del agua mientras su otra mano se movía sin parar dándole un placer que la estaba haciendo ya, flaquear las piernas. Comenzó a gemir muy fuerte y fue notando las rodillas que le fallaban
por la subida tan grande que le estaba pegando. Siguió más fuerte hasta llegar a un orgasmo que la dejó sin fuerza. Apoyó las manos en la pared recuperando el aliento y pensando en lo mucho que le gustaba el sexo y lo que le hacía falta esta noche. Decidido, necesito más de esto, hoy no me vengo a casa sola. Pensó mientras salía de la dicha y seguía con su plan de belleza. Hoy había quedado, como no, con los del trabajo para cenar y lo que surja como siempre decían.
Al ser casi todos de fuera de la ciudad habían hecho un buen grupo para poder hacer cosas fuera de la empresa. Todos entre los 30 y 35 y con ganas de disfrutar la vida. Alicia llevaba unos meses hablando mucho con Héctor, un chico nuevo que le había llamado la atención desde que él entró hace unos ocho meses en la empresa. Tenían muchas cosas en común y había mucho feeling a la hora de trabajar, lo que siempre llevaba a más
proyectos y más tiempo juntos. Encima era totalmente su tipo, un chico alto y moreno, con buen cuerpo de deportista, inteligente y con quien se reía mucho y que poco a poco se había ganado el respeto de sus compañeros y jefes y todos sabían que iba a promocionar rápido. El problema, como siempre, ella tenía 31 y llevaba dos años soltera y el 34 y con novia estable desde hacía cinco años. Así que sabía que no estaban en la misma etapa de la vida y ya hacía tiempo que se había
dado por vencida. Se puso un conjunto de lencería negra que había comprado hacía poco y lo quería estrenar hoy. Un vestido de verano con pequeñas flores y colores vivos dejando al descubierto un hombro y unas sandalias, comodísimas pero carísimas que habían sido su último capricho del mes. Llegó al bar un poco antes de nueve, unos quince minutos después de la hora de quedar, para que se note que no está desesperada por salir y que esto es una cosa más en su vida. Estaban ya todos acabando
la primera ronda y nada más entrar. Héctor la cogió de la mano y la llevó a la barra con la excusa de seguir pidiendo. Algo que la sorprendió pero se dejó llevar. Tengo que contarte una cosa. Bueno dos en realidad, le dijo Héctor dejándola intrigada. Venga va, suéltalo pero invítame a la primera. Contestó ella. Héctor pidió dos copas de vino blanco y le contó lo que todos
estaba esperando. Lo hice. El director de planta le había ofrecido ser el responsable del departamento de calidad ya que el manager actual se trasladaba a otra planta con su familia. Todavía no era oficial pero le había pedido que lo dijera cuanto antes a sus compañeros para poder iniciar los trámites así que había decidido hacerlo esta noche. Quería que enteraras tú antes que lo demás. Sabes que te tengo mucho aprecio y valoro mucho que me ayudaras tanto desde
el principio. Alicia se sintió halagada y contenta por él. pero su vez sabía que significaba pasar menos tiempo a su lado de su compañero favorito. Joder qué buena. Me alegro un montón por ti. Te lo tienes merecido y seguro que tu chica se habrá puesto como loca con el regalazo que le haces para celebrar tu nuevo pedazo de sueldo jajaja contestó Alicia un poco resignada te echaré de menos cuando te cambien pero este negocio es así. De eso mismo quería hablarte Alicia, dijo él sin decir
nada del comentario sobre su novia. Luis me ha pedido que pase dos semanas en una de las plantas de Estados Unidos que tienen mejores métricas para poder formarme allí y ya. De paso, como teníamos pendiente empezar el desarrollo del modelo que vas a llevar tú, que coja ideas y las trate de implementar aquí, pero le he dicho que mejor venga la responsable del proyecto, o sea tú, y ha aceptado.¿ Qué te parece?¿ Te vienes? le dijo con último giño de ojo y muy cerca de su cara.
Alicia no supo qué responder, se bebió media copa de vino de un trago, lo miró de frente y le dijo que por nada del mundo se perdía esa oportunidad. Se abrazaron, manteniéndose unos segundos más de una amistad normal y volvieron con los demás a la mesa para seguir la cena. Alicia empezó a imaginarse el viaje. las dos semanas con él viviendo en un hotel, iba a ser divertido poner a prueba la relación de Héctor con su novia, pensó a la tercera copa que llegó a su mano.
Héctor no paraba de mirarla y acercarse a hablar con ella de los planes que tenía en mente. Siempre era muy atento con ella, pero hoy estaba especialmente cariñoso. Se acercaba mucho a su cara cuando hablaban en la pista de baile, rozaba sus manos con las suyas al contarle algo gracioso. Ella estaba tranquila pero sorprendida de ese comportamiento.
Alicia seguía con su plan de llevarse a alguien a la cama, así que cuando entraron en el segundo pub de la noche se acercó a la barra a pedir y estratégicamente se colocó al lado de un grupo de chicos que enseguida le dijeron algo. Ella le siguió el juego y comenzó a hablar con un par de ellos mientras miraba de reojo a Héctor. Este no le quitaba la mirada de encima con cara de celos y ella disfrutaba de ese momento en el que parecía estar diciéndole con su actitud si no puedo contigo, no voy a
morir sola. Cuando llegó la hora de cerrar, Héctor muerto de celos, ya había dejado de mantener su atención. Alicia les dijo a todos que ella seguía de fiesta con el otro grupo, inventándose que era un amigo de la universidad que hacía tiempo que no veía, para disimular lo que todos sabían que iba a pasar. que se iba
directa del pub a encamarse con alguno de ellos. Ese comentario hizo que en la mente de Héctor algo estallara de repente y le dijo que por favor tenía que hablar con ella en privado.« Alicia, nunca te he dicho esto, pero siempre me he sentido muy atraído por ti, aunque nunca me atrevía a dar el paso. Hoy cuando te he visto ahí fuera de mi alcance me he dado cuenta de lo que siento», dijo él sin apartar la
mirada de sus ojos. Héctor anda vete a casa que está hablando la ginebra y no tú, tienes a tu novia esperándote ahí contestó Alicia mintiendo descaradamente en vez de decirle que se moría de llevárselo a casa. Le abrazó al ver su cara de niño bueno y ese fue el inicio de la perdición. Héctor puso una mano directamente en su culo sin ningún tipo de reparo y le dijo al oído esta noche voy a hacerte mía quieras o no Alicia se retiró enseguida y le dijo que
dejara de contarle historias que ya se sabía muchas. te propongo una cosa, déjame ir a tu casa, y si no te gusta lo que te hago nunca más te vuelvo a pedir nada, pero si te gusta, me lo acabarás pidiendo tú a mí. Si le preguntarais unos años después por qué aceptó su propuesta, no sabría qué responderos todavía.
Igual fue el morbo que le provocaba sentirse tan deseada, las ganas de saber que iba a tirarse al tío que le molaba, el saberse más deseada que la novia del chico, o igual un poco de las tres cosas.« Ven si te apetece, pero las normas las pongo yo en mi casa», dijo Alicia levantando la mano para parar un taxi. Al llegar a casa, Alicia cerró la puerta de golpe y se quedó esperando a que él fuera
a buscarla apoyada en la pared. No tardó este en reaccionar y se plantó delante de ella cogiéndola fuerte entre sus brazos y buscando su boca por primera vez.« Si te digo que te vas, te vas y si te digo que no quiero seguir, te vas también». Tú eres el que ya es mayorcito para saber lo que hace. Yo no tengo que darle cuentas a nadie ni quiero líos. Héctor la respondió con una sonrisa y un besazo en los labios que la dejó sin aliento. Iba fuerte y
se lo quería demostrar. Volvió a coger su culo pero esta vez apretando más con las dos manos. Ella sentía ya su polla arrimándose a su cuerpo y la rodeó el cuello con sus brazos. Vamos a tu cama que no aguanto más. Le dijo mientras empezaba a levantarle el vestido para quitárselo y dejarla en ropa interior. Alicia ya estaba cachondísima en ese momento y aceptó rápidamente. Llegaron a
su cama y lo tiró encima de un empujón. Él se intentó resistir pero Alicia estaba con ganas y energía y consiguió tumbarlo a la primera y colocarse encima de él. Héctor continuaba vestido y ella solo estaba en ropa interior. No paraban de tocarse y Alicia acabó quitándole la camiseta. Dejó ver su cuerpo también trabajado de gimnasio y comenzó a darle besos por el pecho hasta llegar a su pantalón.« No te lo voy a poner tan fácil, que sé que ya te estabas haciendo ilusiones de que te la
chupara así a la primera», dijo ella riéndose. Eso dio alas a Héctor para voltearla y tumbarla esta vez a ella boca arriba. Aprovechó para quitarse rápidamente toda la ropa y quedarse desnudo delante de ella. Su polla estaba durísima y lista para la acción. Alicia se quedó mirándola unos segundos y le pareció que había tenido suerte. No era la más grande que había probado, pero con el grosor y el cuerpo que la acompañaban, seguro que iba a
divertirse esa noche. Héctor se puso encima de ella y dándole besos por todo el cuello bajó a su pecho. Le quitó el sujetador a la primera y empezó a lamer sus pezones, algo que la volvió loca e hizo que empezara a notar cómo su vagina pedía ser penetrada. Le empujó la cabeza hacia abajo para que siguiera recorriendo su cuerpo con esa lengua que pintaba tan bien y
dejó que le quitara las bragas. Le encantaba que los tíos la desnudaran, pero esta vez notó algo más, más conexión que de costumbre, era como si todo fluyera a la perfección. Héctor contempló su coño a cinco centímetros de su cara y le dijo tienes un coño precioso algo que sabía que la iba a excitar más, y así fue. Le encantaba que alabaran su cuerpo y el tirando de inteligencia.
Sabía que tenía que darlo todo esa noche. Sin previo aviso le pegó un lametón a toda la raja de abajo a arriba que hizo Alicia levantar a la cabeza y le arrancó su primer gemido joder. No me lo esperaba Héctor empezó a lamer su clítoris mientras masajeaba uno de sus pechos y con la otra mano buscaba acariciar todo lo que pudiera del cuerpo de Alicia. Ese cuerpo que tantas veces había imaginado que tendría delante y las cosas que le quería hacer. Alicia estaba en la gloria.
Le estaban comiendo el coño como hacía meses que no se lo comían. Buen ritmo, cambiando de posición, acariciándola. De repente paró antes de correrse y Héctor la miró a la cara con carita de niño malo. Cogió sus piernas y las levantó un poco hasta dejar a la vista su culo. Volvió a meter la cabeza en su entrepierna y dándole pequeños besitos fue bajando hasta lamer descaradamente su ano. Esto volvió loca a Alicia que soltó un gemido de placer inmenso. Joder, me encanta que me coman el culo.
Le dijo mientras ponía una mano en su cabeza y empujaba más fuerte. Le cogió la otra mano y se la llevó al coño para que la estimulara en los dos sitios a la vez. Le entró una sensación de dominación que pudo con ella. Tenía al tío que le molaba desde hace tiempo comiéndole el culo intentando meterle la lengua lo más adentro posible mientras le metía un par
de dedos en la vagina. Se sintió la puta ama cuando le cogió la cabeza y se la sacó del culo para hacer que siguiera lamiendo su clítoris mientras le llegó un orgasmo descomunal y notaba cómo salía flujo de su vagina directo a la boca de Héctor. Se levantó de la cama y con una sonrisa le dijo ahora si que te lo has ganado se puso de rodillas en el borde de la cama y tras dos lametazos se tragó su polla entera en la boca. Puso una mano en sus huevos para masajearlos y comenzó a mamársela
mientras le miraba a los ojos. Héctor se había quedado inmóvil ya que no esperaba esa reacción. Intentó poner una mano en la cabeza de ella pero ésta la apartó de un manotazo ya te he dicho que en mi casa yo pongo las normas y siguió chupándosela disfrutando cada vez que se la tragaba un poco más adentro. Vio como Héctor comenzaba a jadear y la soltó antes de que se corriera. Se subió encima de él y esperó
a Héctor cogiera la iniciativa. Él le empezó a restregar la polla por toda la raja del coño hasta que notó humedad y se la clavó sin piedad de un empujón. Ah, joder qué rica Alicia había sentido un rabo durísimo penetrándola y sabiendo lo fácil que le entraba estando recién corrida, se pegó a él y empezó a cabalgarle. Subió y bajó un par de minutos notando sus huevos entre su vagina y su culo cada vez que bajaba. Héctor no paraba de comerle las tetas y ella disfrutaba ese momento
sin querer pensar en nada más. Él la cogió del
pelo hacia atrás y se la sacó de golpe. la puso boca abajo en la cama y se tumbó encima de ella ahora te la voy a meter hasta que me corra de gusto y quiero que te toques mientras estoy dentro de ti con un buen movimiento se la metió desde atrás por el coño mojadísimo que acababa de comerse hace un rato entró bien suave y tras acomodarse empezó a penetrarla salvajemente Alicia no paraba de gemir y tocarse el clítoris como él le había pedido estaba cachondísima
y a puntito de correrse Héctor penetraba sin piedad en su coño como si la quisiera partir en dos Estaba sudando por tanto esfuerzo pero era su prueba de fuego. Tenía que dejarla saciada y demostrarle el placer que era capaz de darle para poder follársela otra vez. Alicia empezó a gemir fuerte y le pidió que no se corriera adentro. Así que cuando él notó que ya se había corrido en el momento en que Alicia se quedó sin aliento la sacó rápidamente y haciéndose una paja para acabar. Le
llenó el culo y la espalda de semen. Tiró la cabeza hacia atrás gimiendo de placer como un animal y se sacó toda la leche que llevaba dentro para lanzarla sobre su cuerpo desnudo. Alicia sentía como le resbalaba por la espalda y se sintió totalmente satisfecha del placer que le habían dado.
