Mi amigo de la universidad - podcast episode cover

Mi amigo de la universidad

Jun 02, 202611 min
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Speaker 2

Mi época universitaria fue donde más disfruté del sexo. Se podía aprovechar cualquier oportunidad entre los exámenes, trabajos o investigaciones. Nunca he sido súper delgada, tenía curvas en los lugares correctos, mucha pierna y pompa. Mi pecho se podría considerar mediano. Y algo que me benefició fue mi altura, ya que era más alta que el promedio de las chicas. En fin. A los alrededores de la UNI había varios establecimientos donde poder relajarse después de los exámenes finales. Un grupo de

amigos y yo decidimos ir por un merecido trago. Había un amigo en especial, Ali, un chico alto, te es clara, voz potente que cada vez que hablaba me mojaba. Nos pasaron a una cabina y me aseguré de sentarme junto a él. Ya nos habíamos tratado con anterioridad y nos llevamos bien, pero yo quería que nos lleváramos mejor. Al ser nosotros cinco, apenas y entrábamos en el pequeño lugar que nos asignaron. Aunque eso me benefició pues me permitió

invadir su espacio personal con el mío. Después de la plática inicial y desahogarnos de lo difícil que fueron los exámenes, el alcohol hizo de las suyas. Me quité la chaqueta que traía, dejando solo una blusa con cuello en V que dejaba ver un poco mi escote. Me acerqué un poco más a él dejando que nuestras piernas y brazos se tocaran. Ali tomó mi mano, haciendo pequeños círculos con su pulgar en mi piel mientras me hablaba con esa gruesa voz. Todo en mí estaba caliente, tanto por la

temperatura del lugar, tanto por cómo me ponía Ali. La música comenzó a sonar en el local, varios se pararon a bailar. Entre ellos, nosotros. El sonido de la salsa nos envolvió en una nube de sensualidad, con el meneo de mis caderas y su mano rozando mi cintura baja. Nuestros cuerpos se pegaron y podía sentir su aliento en mi oreja. Ollie era más alto que yo, pero recuerdo que bajó su cabeza para que pudiera sentir su respiración en mi cuello mientras yo jugaba con los cabellos de

su nuca. Ligeros besos se depositaron en mi clavícula hasta que fue subiendo poco a poco hasta llegar detrás de mi oreja. Mi piel se erizó. Su brazo me atrajo

a su cuerpo, pegados uno con el otro. conectando en todos los lugares deliciosos en que se deben de tocar los cuerpos su boca conectó con la mía al principio fue un leve roce de labios que fue creciendo en intensidad nuestras lenguas conociéndose y mis dientes mordiendo un poco vamos me dijo y sin esperar mi respuesta tomó mi mano y nuestras cosas de la cabina y salimos afortunadamente no vivía lejos de ahí Varias veces había ido a

su departamento que compartía con otros estudiantes a realizar trabajos o estudiar. Es una suerte que esos estudiantes siguieran en el bar. Cuando llegamos, fuimos directamente a su dormitorio. Comenzamos a besarnos. Su lengua jugando con la mía, retorciéndose hasta casi devorarnos. Sus manos que estaban en mi cintura encontraron su camino debajo de mi blusa. Sus dedos dibujaron patrones en mi piel y a mí como me encantaba que hiciera eso. Ponía mi piel extrasensible a todas sus caricias.

Se sentía divino. Subieron hasta encontrar mis pechos. Sin dejar de besarme, me los sobo por encima del brasier. Estrujándolos y amasándolos. Sus manos mostraban las ganas que me tenía. Me quitó la blusa y el brasier. dejando mis tetas al aire. Sus ojos brillaron con ansias. Tomo mi pecho con toda su mano, con su pulgar e índice jugo con mi pezón, me pellizco y por último se lo metió a la boca, chupándome, mamando mi teta con hambre. Yo me sentí en el cielo y no podía dejar

de gemir. El placer que me estaba dando su boca era delicioso. Ollie parecía que también le encantaba mis pechos porque hacía sonidos guturales desde el fondo de su garganta. De un momento a otro, caímos sobre su cama. Me arrastró con él hasta más arriba, de tal modo que estuviéramos cómodos. Otra de sus manos bajó lentamente por mi vientre dejando un camino de cosquillas. Desabrochó mis jeans y

metió la mano por debajo de mis panties. Sus dedos se deslizaron por mi raja que estaba húmeda de deseo.— Ajía, estás tan mojada por mí.— Te deseo, le respondí. Y me volvió a besar, esta vez no quitó su dedo de mi vagina, sino que siguió explorándola, su pulgar haciendo círculos sobre mi clítoris. Dios, este hombre sabía qué botones tocar en una mujer. Me retorcía. Mis caderas se movían de arriba a abajo buscando la fricción con sus dedos. Hasta que introdujo el dedo corazón dentro de mí. Emití

un gritito. Mientras me mecía en su mano. Su dedo no era suficiente. Quería su miembro penetrándome, llenando hasta el fondo mi panocha con su leche. Hacía meses que había terminado con mi novio y necesitaba coger. Alí, cógeme. Susurre entre gemidos, quiero sentirte. No sabes cuántas pajas me he hecho a tu nombre.¿ Cuántas veces te he imaginado así? Excitada, pidiéndome verga.¿ Eso es lo que quieres? ¿Eh? Sí, por Dios, solo su voz casi me hace llegar al orgasmo. Sin

decir más palabras, nos quitamos la ropa. La verdad no recuerdo quién se la quito a quién o cómo termino en el piso. pero segundo después, estábamos desnudos y muy excitados. Me acostó boca arriba y me colocó una almohada debajo de mis nalgas. Abrí mis piernas para hacerle espacio y él las tomó para ponerlas en sus hombros. La imagen era exquisita. Está abierta y totalmente expuesta ante él. Tomo su pene y con la cabecita que ya brillaba con

líquido preseminal la paso de arriba abajo por mis labios vaginales. Provocando. Mojando. Creando una fricción deliciosa. Hasta que esa puntita se fue introduciendo despacio por mi vagina. Lento. Saboreando, en mi canal y yo su miembro tieso. Hizo unas tocadas suaves, con un vaivén de caderas que me permitían encontrarlo a la mitad del camino. hasta que llegó al fondo y sus huevos golpearon mis nalgas. Nuestros gemidos acompañaban al sonido mojado

del golpe de la piel, de nuestra excitación. Mientras me penetraba, yo tomé mis tetas que estaban a su vista y comencé a jugar con ellas, primero sobándolas, haciendo círculos en las aureolas y pellizcando mis pezones, tirándolos hacia arriba. Él veía con morbosa atención mis movimientos e intensificó las estocadas. Estaba tan caliente que mis sentidos se enfocaron solo en la sensación de su rica verga deslizándose en mí, entrando

y saliendo, llevándome hasta lo más alto del placer. Sentí una leve presión en mi bajo vientre y vi como la palma de su mano se posicionaba justo arriba de donde empezaba mi raja, oprimiendo un poco hacia abajo y su dedo pulgar jugando con mi clítoris. Una sensación de electricidad inundó mi cuerpo, grité por el delicioso efecto. Me vine, ondas de placer recorrieron mi cuerpo mientras mi vagina succionaba el pene de Ali. Bajo mi pierna se salió de mí,

todavía erecto. Ali se subió a la cama a horcajadas de mí. Colocó su miembro jugoso por mis fluidos en frente de mi cara. Chupa. Me ordenó con esa roca voz. Tome su pene con mis dos manos. Estaba duro, caliente y viscoso. Comencé a sobarlo de arriba abajo lentamente mientras le depositaba pequeños besos en la punta. El sabor salado y un poco ácido de nuestros jugos combinados me invadió. Me excitó. Metí la punta en mi boca, sorbiéndola como un helado. Hasta que la puede llevar un poco más

al fondo. Aoi movió las caderas de adelante hacia atrás. jodiéndome la boca como lo hizo con mi panocha. Su verga apenas se introducía por la mitad de mi boca y ya me provocaba arcadas al penetrar mi garganta. Salió de mi boca, retrocediendo en la cama, no sin antes darme unas palmadas en los pezones, que me los pusieron un poco rojos y duros. Me arrastro hasta la orilla de la cama y me indico que me volteara. Me coloque de aperrito, con el culo bien parado. Me dio

unas nalgadas que hicieron mojarme más. Colocó ambas manos en mis caderas y de una estocada me embistió. Entró hasta el fondo y yo no pude hacer otra cosa que gemir sonoramente y arrugar su colcha con mis puños. Sí, así. Qué rico, ya necesitaba una buena acogida, es lo que pensaba. Siguió dándome por detrás duro. hasta que escuché que gruñía un poco y supe que estaba cerca. Con una última metida de verga se vino dentro de mí, sentí como

crecía y me inundaba con su leche caliente. Yo estaba cerca de otro orgasmo, así que ahora yo era la que lo cogía. No dejé de mover mis caderas mientras se corría, las contraía y movía en círculos a un ritmo frenético. Alice dio cuenta que estaba buscando mi segundo orgasmo y me dio otras nalgadas. Estas fueron las que me llevaron a correrme una segunda vez. Todo mi cuerpo se estremeció y tembló. Mi vagina se estrechaba de forma deliciosa.

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