Me voy a comer a tu padre - podcast episode cover

Me voy a comer a tu padre

Jun 04, 202611 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

Transcript

Speaker 2

Está bueno tu padre. Así me lo soltó mi amigo cuando entramos en casa y fuimos a saludarle a la terraza, donde estaba tomando el sol en un slip más bien pequeño, aprovechando la intimidad del sitio. Pues hoy porque le he dicho que venías, si no le hubieras pillado en pelotas.

Speaker 3

Él sabe que te gustan los chicos?

Speaker 2

Lo dudo, apenas se mete en mis cosas. Yo no era gay. ni me gustaban los hombres, era una suposición que él tenía desde que empezamos a salir, porque me dejaba masajear y tocar por él, y lo cierto es que me gustaba, pero como algo físico, el contacto de dos cuerpos, el morbo de jugar con otra persona de tu mismo sexo, el sentir sus manos sobre mi cuerpo, o agarrando mi polla, etc. Por el contrario, yo sí sospechaba que él era gay, aunque muy disimulado, o cuanto

menos mentalmente. Rara vez nos acompañaba cuando íbamos a ligar con chicas y prácticamente yo era su único amigo, que le toleraba y me hacía gracia sus toqueteos y bromas al respecto, aunque tuvo la sensatez de no ir nunca más allá ni insinuar nada de tipo sexual. Tampoco me importaba mucho si lo era, incluso me hacía gracia cuando se empeñaba en echarme la crema solar y lo hacía tan meticulosamente que casi me quedaba dormido, y si a

él le gustaba a mí me daba igual. Yo también sentía placer al sentir sus manos, aunque nunca me excitó con sus juegos, que siempre lo hacía con gracia, la verdad. En cuanto a mi padre, apenas habíamos convivido como padre e hijo, viajaba continuamente desde que murió mi madre, y su vida era un misterio para mí, pero desde luego nunca imaginé que pudiera gustar a alguien, a algún hombre

quiero decir. Por la tarde cuando me iba a jugar o con los amigos siempre me despedía de él y a poco que hiciera algo de sol me lo encontraba tumbado en una hamaca aprovechando un poco de sol antes de la llegada del verano. Y siempre desnudo, a no ser que como esta vez, le anunciase que tendríamos compañía. Empecé a fijarme un poco cada día y he de reconocer que físicamente estaba muy bien, todavía no era mayor, se conservaba, una ligera tripita que sólo se notaba cuando

se ponía en pie, cuerpo delgado y liso. Sin un solo bello y una sonrisa siempre en su cara que le hacía parecer jovial y simpático a todos los que le conocían. No me digas que te gusta, con lo mayor que es. Tengo que preguntarle si no le importaría que algún día venga a tomar el sol con él.

Speaker 3

No pretenderás ligártelo?

Speaker 2

Por qué no? Ya te he dicho que está muy bien. Bueno. Lo único que me gustaría sería poder tocar su cuerpo, acariciarlo como a veces hago contigo. No creo que se deje, no sé sus gustos

Speaker 3

sexuales, pero no me lo imagino.¿ A ti te importaría?¿ A mí? Me tiene sin cuidado.

Speaker 2

Pocos días después, cenando, mi padre me comenta que mi amigo era muy simpático. Algo después me dice que se ha pasado por allí alguna tarde y al poco tiempo que le ha invitado tomar el sol cuando quisiera allí en nuestra terraza. Total, que le tuve que preguntar a mi amigo qué estaba pasando allí y él me contó

un poco la historia y sus avances. Algunos de los días que yo había ido con los otros chicos a jugar al fútbol o ligar sin él, como siempre, Se había acercado a mi casa con alguna excusa que ya no recuerdo y mientras nosotros pasábamos la tarde corriendo y sudando,

él charlaba con mi padre en la terraza. Al segundo día le indicó que él solía tomar el sol desnudo y que si no le importaba seguiría con su costumbre, porque estar con una toalla en su presencia le parecía que rompía su rutina, para poco después invitarle a desnudarse y tomar el sol en bolas ambos mientras charlaban de lo que fuera, si no le daba vergüenza.¿ No me digas que ya te ha invitado a que vayas a casa,

sin mí? Sí, me ha dicho que cuando no salga con vosotros me acerque cuando quiera, si me gusta tomar el sol desnudo. Y ya le has tocado, me dijiste que era eso lo que querías. Esta tarde que tú tienes que ir a la biblioteca lo voy a intentar. Desde luego que no fui a la biblioteca, eso no me lo perdía, quería ver el guantazo que le soltaba cuando le pusiera la mano encima, y además, ver cuál era su técnica. Podía valerme con alguna chica cuando no

sabía cómo abordarla, y me quedaba cortado. Me despedí de él, le dije que estaría toda la tarde fuera, cerré la puerta como siempre y me dirigí a mi cuarto, donde había dejado las persianas casi bajadas del todo y podía

ver poco, pero oiría todo lo que se dijese. No tardó mucho en sonar el timbre, mi padre, fue a abrirle, estaba todavía vestido, colocando las hamacas en la terraza, le invitó a entrar y sin soltar una palabra más oí el sonido al despojarse de la ropa, el ruido al recolocar las hamacas a su gusto y tumbarse los dos, a escasa distancia uno del otro, lo que el tamaño de la terraza permitía y romper a hablar en voz

no muy alta. Mi padre le preguntaba por sus estudios y aficiones y él por sus viajes y las ciudades que conocía y todos los sitios que había estado, y grandes silencios en mitad de la charla, como dos personas

que están dormitando al calorcillo del sol. Y en el momento que por las rendijas que la persiana pude ver como mi padre se daba la vuelta para colocarse boca abajo, oí como con voz algo insegura mi amigo le preguntaba si quería que le echase la crema solar por la espalda, donde él no llegaba, y mi padre parece que asentía

con un gruñido de aceptación. Mi amigo agarraba el tubo de crema y un silencio total durante el cual yo sólo podía ver la parte superior del cuerpo de mi amigo y sus brazos moverse, supongo que extendiendo la crema y repartiéndola con todo cuidado, y después, silencio de nuevo, vi cómo se tumbaba en su sitio y nada más. Con todo lo que estaba imaginando, ya que había cerrado demasiado la persiana para poder ver y no delatarme y

sólo entreveía sus brazos. Me di cuenta de pronto que me encontraba totalmente acalorado y empalmado como hacía tiempo, que al fin había conseguido algo que yo no podía imaginar siquiera que lograría, ni que lo intentaría tan solo. Aunque no había podido ver nada y mi mente había ido por libre suponiendo una situación que podía no ser tanto

como yo creía. Tuve que esperar unos días más, otra vez la biblioteca, Persiana bajada casi del todo y esta vez corrí la cortina para que disimulase el pequeño espacio que había dejado libre y pudiera ver mejor, sin que ninguno se diera cuenta. Y todo transcurrió como la vez anterior, timbre, abrir la puerta, colocar las hamacas, desnudarse y dejar la ropa cada uno en una silla, tumbarse y alguna breve

charla de vez en cuando. Hasta que llegó el momento de darse la vuelta y colocarse boca abajo para tomar el sol por la parte trasera. No se dijeron nada, mi amigo no tuvo ni que preguntar cuando mi padre le pasó el tubo de crema y se lo puso en las manos. Vi como uno se relajaba, abría las piernas y descansaba la cabeza sobre las manos como almohada y el otro se sentaba en la hamaca, agarraba la crema e iba echando poco a poco para a continuación

extenderlo con cuidado por toda la espalda. Bajó un poco más, hasta el principio del trasero horondo y ahí, para mi gusto, se entretuvo más de la cuenta y Hasta me pareció ver cómo metía los dedos entre ambos cachetes, abriendo un poco antes de pasar a las piernas, mientras mi padre no decía nada y se dejaba hacer tan tranquilo. Y la última sorpresa fue ver cómo después de esto, al tumbarse a su lado, acariciaba de nuevo la espalda y

el culo, ya sin crema en las manos ni nada. Bueno, realmente no fue la última, más bien el remate fue verme totalmente empalmado por este espectáculo, como nunca me había visto de duro. No entendía nada, pero me pareció que había conseguido lo que se proponía, que era toquetear al hijo y después al padre, pero no fue así, quería algo más, porque un día, supongo que después de varias visitas más de las que yo no tuve conocimiento y hablando de alguna tontería, de pronto se puso muy serio

y me larga. Me voy a follar a tu padre. No supe si reírme o ponerme serio o arrearle una paliza, de modo que hice como que no le había oído bien. pero luego pensé que podía ser cierto, que lo mismo ya había avanzado hasta ese punto y que sólo me lo anunciaba para que no me pillase desprevenido, o para ver mi reacción, o para que no me enterase de

otra manera y me enfadase. Opté por no hacerle caso, pero estuve muy atento esperando que tuviese en ocasión de verse sin mí, y cuando pensé que era el día adecuado, hice lo de la última vez, prepararlo todo, decir que estaría fuera toda la tarde y esconderme en mi habitación. Y sonó el timbre cuando solo habían transcurrido diez minutos y entró en casa con mi padre abriéndole la puerta en pelotas y casi se repitió la escena de la

última vez que lo vi todo. Con la novedad de que cuando mi amigo le echaba la crema, mi padre le agarró la polla y se dedicó a masajearla hasta que cobró un buen tamaño y cuando estaba el otro reclinado masajeándole el culo. Se la metió en la boca y se dedicó a chupar y absorber, lamiendo y tocando todo el glande casi con furia cuando... Sentía los dedos

de mi amigo introducirse en su culo. Estaba lubricándole bien el culito, nada de echarle crema por la piel, sino más bien por dentro con un par de dedos, mi polla a mil, mi mano agarrándola y meciéndola suavemente, y entonces mi amigo se colocó con las piernas a ambos lados de su cuerpo, pasando la enorme polla por la raja, amagando.

pasándola por arriba y por abajo, entrando un poquito, recorriendo toda la raja con la cabeza goteando líquido y mojándole todo el culo, la respiración entrecortada se separó un poco. Mi polla reventaba cuando le vi agarrar la suya, sin acercarse demasiado, apuntar con cuidado, aproximarse como un gato a su presa y colocarla justo a la entrada, y de

nuevo quieto, como esperando el permiso. Y este llegó cuando vi a mi padre alzar el culo, Echarlo hacia arriba, buscando sentirlo más, haciendo más contacto con la polla que tenía el principio del enorme cabezón ya dentro, sin mover el resto del cuerpo. Sin abrir los ojos, sin decir ni una palabra.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android