Raúl es un amigo mío de la adolescencia con quien hace tiempo que no me hablaba. Hace poco le dejó su novia y ahora llevamos días enviándonos mensajes constantemente, no para de insistirme con que vaya un día a verle. Claramente quiere volver a follarme y no me parece mal plan, un poco para recordar los viejos tiempos. Hoy he convencido a una amiga para que me acompañe al bar donde trabaja. Él dice que nos invita a unas birras y que
luego podemos salir por ahí con unos colegas suyos. Claramente quiere algo conmigo y aunque mi objetivo principal no es follármelo no soy tan idiota como para rechazar un polvo cuando se me presenta la oportunidad. Llegamos al bar. Raúl me saluda con un abrazo quizás demasiado largo y procede a presentarme a todos sus colegas. Eran ciento y la madre así que paso de describirlos a todos. Vamos a lo que importa. Vamos a Frank.¿ Quién coño es este tal Frank y quién le ha dado permiso para estar
tan bueno? Me pregunto. Resulta que Frank es un amigo de toda la vida de Raúl y el error fatídico de mi colega esta noche. Desde el momento que me da dos besos para presentarse me lo quedo mirando. Este chaval es jodidamente atractivo a nivel físico, tiene una voz muy sexy y además es profesor de filosofía. Únicamente he necesitado 10 segundos al lado de este chico para imaginármelo empotrándome salvajemente en el baño de cualquier bar. Evidentemente terminamos hablando
un montón, el filósofo y yo. Nos pasamos las horas charlando con todo el grupo pero mirándonos constantemente y creando un buen rollo palpable entre ambos. En un momento todos deciden ir a una discoteca en Tropel y seguimos a la multitud. Allí dentro conseguimos apartarnos de la gente para intentar mantener un conversación a solas. Acabamos hablando de hedonismo, pragmatismo y joder, hasta debatimos sobre Nietzsche mientras suena Bad Bunny de fondo. Llamadme rara, pero para mí esto es
una fantasía. Al cabo de un
rato aparece Raúl. Joder, estáis aquí. Anda, venid a bailar con todos.
Vamos. Raúl se me arrima fuertemente y yo procedo a perrear con él y con todo ser que se me acerque. Las cervezas y cubatas que me he tomado hasta ahora quizás influyen en mis decisiones. pero no paro de mirar a Frank y él tampoco aparta su vista de mí. En un momento se me acerca y empezamos a bailar pegados. Froto mi culo contra su pantalón y él me agarra del muslo con firmeza. Consigo notar el tacto su polla dura con mis nalgas y me pongo cachondísima. Me giro,
me acerco a su oído y digo. Voy a la barra. Me sigue, y como allí hay menos ruido parece que podemos comunicarnos un poco mejor. Mientras esperamos a que la camarera desbordada de faena nos haga caso yo le acaricio el brazo y me lamo los labios. Entonces él se aproxima hacia mí y me confiesa.
Tengo novia. No jodas. Qué lástima. ¿Monógamos?
Sí. Porque, oye, me comenta mientras se acerca sensualmente hacia mí, hipotéticamente, si estuviera soltero.¿ Qué te gustaría hacer conmigo hoy? Sin yo quererlo, se me dibuja una sonrisa maliciosa en los labios. Hipotéticamente, amigo filósofo, preferiría hablarlo en privado. Si tú quieres. Y va el muy imbécil y se pira a bailar de nuevo con el grupo. Y yo me quedo en la barra anonadada.¿ En serio, campeón? Tenías la oportunidad de quedarte
a solas conmigo y te vas. Risas. Digo esto en voz alta, pero como la música está muy fuerte la gente del local seguro que se piensa que estoy cantando la letra del tema que suena de fondo. Voy hacia donde está Frank y me acerco a él con decisión. Vale. No he contestado tu pregunta. Hipotéticamente a pesar de haberte conocido hace escasas horas me encantaría poder comerte la polla y follarte hasta quedarnos sin aliento. Se gira de repente sorprendido y me mira con ilusión y lujuria. Me gusta
la sensación que me provoca esa mirada. Se acerca a mí. Hipotéticamente, me muero de ganas de hacer lo que describes. Y de comerte el coño, tienes unos muslos preciosos y quiero enterrarme en ellos. De hecho, hipotéticamente, te llevaría a mi coche que tengo aparcado ahí fuera y te desnudaría, y te comería entera. Mientras nos decimos estas cosas estamos agarrados el uno al otro. Su cara está demasiado cerca de la mía y quiero besarle pero no lo haré delante
de todo el mundo. Y yo disfrutaría anotando tu lengua recorriendo todo mi cuerpo. Respondo acercándome aún más a
él. Joder. Tengo la polla durísima ahora mismo. Y no te la puedo tocar. Hay mucha gente
aquí que nos vería. Procedo a marcharme con la esperanza de que él me siga cuando en medio de la pista me intercepta Raúl altamente alcoholizado. Bueno, guapísima.¿ Dónde vas con prisas? Salgo fuera en un rato y nos vemos allí. ¿Solitos? Suerte, jajajaja, le doy un beso en la mejilla y me marcho partiéndome el culo de risa. En cuanto salgo Frank ya está en la puerta esperándome. Quizás he hablado más rato con Raúl de lo que me parecía, pero me da igual.
Por fin me puedo quedar completamente a solas con este sexy desconocido. Al fin podemos hablar sin ruido, comenta mientras se acerca lentamente hacia mí. Claro. Hablar y hacer todo
lo que tú quieras. Una pregunta.
Si te propongo ir a mi coche,¿ se lo contarás a alguien? Se lo contaré a mi novio. Tenemos una relación abierta y nos lo explicamos todo. Te recomiendo las relaciones abiertas. Sí que eres liberal, sí. Le propuse abrir la relación a mi novia hace tiempo y se alteró mucho, así que prefiero no insistir. Quiero disfrutar ahora y no preocuparla.
Me invitas a tu coche, entonces? Sígueme.
Me lleva hasta su coche y tal cual entramos ya estamos besándonos apasionadamente. Mis manos acarician su pelo y las suyas van directas a mi pecho. Hoy no llevo sujetador y puede jugar con mis pezones sin ningún impedimento. Ahora por fin puedo tocarle la polla, llevaba horas deseando notarla bien. Se la agarro fuertemente por encima el pantalón y me masturbo sin quitarme el tanga mientras palpo su pene con
la palma de la mano. En cuanto ve que me estoy tocando se une a mí, apartándome el tanga para poder notar bien los labios de mi vagina con sus dedos. Estoy empapada. Me mira con un irrefrenable deseo y me muerde el labio inferior y luego el cuello. Consigo desabrocharle el pantalón y le bajo la ropa interior con prisa para poder verla por fin y una vez dejo su polla al descubierto la agarro con firmeza notando como palpita y se pone cada vez más dura. Un cosquilleo recorre
todo mi cuerpo. Él acaricia mi clítoris con gran destreza y yo le masturbo apasionadamente. A pesar de estar sentados en asientos separados, no siento que haya nada que nos aleje ahora mismo. Disfruto de su tacto y de sus besos cálidos, pero quiero más. Así que me aparto un segundo de él sin soltarle la polla y le digo.¿ Vamos a algún sitio más íntimo?¿ Me vas a hacer conducir ahora? No lo digo por el alcohol, lo digo porque me tienes muy distraído. Anda.
Tira. Jugaremos al juego del semáforo.¿ El juego del semáforo? Arranca y te lo enseño
En ese momento introduce las llaves en el coche y conduce hacia una zona apartada en la montaña. El trayecto no es muy largo pero por suerte hay algunos semáforos. Paramos en el primero que encontramos en rojo y yo aprovecho la pausa para bajarle de nuevo los pantalones que medio se había puesto bien hace unos minutos mientras le digo. Vamos a hacer de este viaje algo entretenido. Cada vez que encontremos un semáforo y tengamos que parar te haré
cosas progresivamente más ricas. El primer semáforo lo aprovecho para dejar al descubierto sus genitales de nuevo y acariciar suavemente su pene, solo con la yema de los dedos empezando por la base, subiendo por el tronco y dando suaves caricias en el glande sintiendo un cosquilleo en mis dedos
que me produce un placer sutil pero muy vivo. La segunda vez que paramos ya se lo agarro con fuerza y no me limito a masturbarle, sino que aprovecho también para jugar un poco con sus testículos deseando que volvamos a parar una tercera vez porque me muero de ganas de chupársela. Y así sucede, un tercer y último semáforo nos detiene y él sabe qué voy a hacer y
me mira maliciosamente. Puedo notar que hacía mucho tiempo que nadie le ponía tan cachondo y antes de abalanzarme sobre su polla primero le beso y dejo que nuestras lenguas jueguen un rato, el suficiente como para hacer que me entren más ganas aún de comérsela. Y ahora sí, bajo y me dejo ahogar por esta polla durísima que hace horas con la que fantaseo, noto como su glande entra en contacto con mis labios, mi lengua y mi paladar. Y no puedo evitar gemir mientras lo saboreo con deleite.
Y mientras estoy agachada sin ver lo que pasa a través de las ventanas del coche, él aparta mi cabeza de sus genitales y al principio me sorprende pero luego comprendo que ha aparcado en un páramo natural, oscuro y apartado de todo el mundo. El lugar perfecto para dejarnos llevar como animales. Bajamos del auto y nos introducimos en la parte de atrás. Allí nos besamos de nuevo y nos desnudamos completamente el uno al otro. No nos importa tener poco espacio. Entre que soy pequeñita y muy flexible
dejo que me ponga como él quiera. Y así hace. Me toma en los asientos traseros y levanta mis piernas doblándome por la mitad. Yo espero que me vaya a introducir la polla que también he lubricado durante todo el trayecto, pero no. Baja su cabeza y empieza a comerme el coño mientras con las manos inmoviliza mis piernas. Me lamé el clítoris haciendo movimientos apasionados e imprevisibles con la lengua. Yo gimo. Sé que nadie nos escucha y clavo mis
uñas en el asiento en el que estoy tumbada. Pienso, puto filósofo, sí que se te da bien la oratoria. Y me dejo llevar por el placer que me producen sus succiones. Y como me tiene casi inmovilizada en un momento se incorpora y me mira con los ojos repletos de lujuria y fuego. Tiene la respiración acelerada y cada vez me agarra con más fuerza de los tobillos y presiona mis propias piernas contra mi pecho, limitando aún más
mi movimiento. Y es ahora, cuando suelta un soplido y sin pensárselo dos veces ni calcular el movimiento me la clava de un solo golpe, acertando a la primera. Estamos ambos tan lubricados que entra a la perfección y me enviste con una ferocidad que me sorprende. Con cada una de las embestidas yo siento como mi cuerpo se contrae y me estremezco de placer. Logro incorporarme lo suficiente como
para acercar mi boca a la suya y besarlo. Aún con mis piernas levantadas él aprovecha no sólo para saborear mis labios sino que también se aparta alternamente para mordisquear y lamer mis muslos mientras me folla cada vez más y más duro. Consigo entonces con mi mano derecha mover el asiento que estaba limitando mi espacio. Dejando hueco suficiente para que él pueda sentarse y yo subirme encima suyo.
Y así hacemos. Con mis dos brazos hago presión contra el techo del coche mientras galopo su preciosa polla que tanto me pone. Y por supuesto, Dejo mis tetas completamente al descubierto y a la altura de su boca. Él me las agarra y empieza a jugar con mis pezones y se introduce uno en la boca y lo lamea y lo succiona, luego el otro. Con una mano me agarra del culo ayudándome con el movimiento vertical y con la otra juga con el pecho que no tiene metido
en la boca. Pellizca mi pezón con fuerza mientras me dé suaves y repetidos mordiscos en el otro. Nuestras pelvis se mueven al unísono, nos dejamos llevar por nuestras respiraciones aceleradas jadeando. gimiendo y haciendo tambalear todo el coche. Al cabo de un rato él me incorpora y me pone a cuatro patas sobre el mismo asiento en el que yo le estaba montando. Empieza a lamerme la vagina y el culo con intenciones de clavarmela por ahí y yo
muero de placer con cada lengüetazo. Me giro como buenamente puedo para probar con la mirada que me la introduzca por detrás y él empieza a masajearme el ano con la punta de su pene, cada vez está más dilatado hasta que por fin, con delicadeza pero con frimeza me la mete. Y yo no puedo evitar gritar de placer mientras mientras mi cara queda completamente pegada a la ventanilla, pero no puedo ver nada porque el cristal está totalmente empañado. Noto como el sudor recorre mi frente y mi espalda.
Noto como mi respiración está acelerada y descontrolada. Noto como su polla acaricia mi interior y noto como mi culito está cada vez más hambriento y dilatado. Noto como cada vez estoy más cerca del orgasmo.
