Como perdi mi inocencia - podcast episode cover

Como perdi mi inocencia

Jun 03, 202630 min
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Speaker 2

Calla Isaura, no digas eso. Sí Susana, sí está muy apetecible el nuevo

Speaker 3

inquilino.¿ Tú también Alicia? Esto era en lo que se nos iba la tarde, hablando del nuevo vecino. MMM estaba guapo pero para nosotras era muy viejo, o al menos eso pensaba. Yo tenía 18 años y Alicia también, en cuanto a Isaura tenía ya 19. Nuestro nuevo vecino tendría unos treinta y tantos. Arturo, ese era su nombre, vivía en el último piso y para colmo enfrente del departamento donde vivíamos mi mamá y yo. Mamá trabajaba casi todo el día

y yo estudiaba la prepa. Tenía indicaciones de mami de salir de la escuela y dirigirme sin demora a casa. Era difícil que lograra tener novio, aunque había por lo menos tres amigos que deseaban algo más conmigo. A mis pocos años tenía un buen cuerpo Si bien no era alta, medía ya 1.6 mts, tenía bonitas piernas y lo que sí, tenía un buen trasero. Así me lo hacían notar mis amigos y cuanto gañán se cruzaba por mi camino.¡ Qué buen culo mamacita en esa cola si me formo preciosas

nalgas muñequita! Mi mamá me cuidaba mucho, no quería que me pasara lo que a ella, que por un calentón se la cogieron y nací yo, sin que nadie se hiciera cargo de nosotras. Ella salió adelante conmigo. por lo mismo no me atraían mucho los hombres. Pero con mis amigas, ella sí tenía novio y Alicia según nos platicó ya hasta le chupó la verga al suyo. Isaura no había llegado tan lejos, pero nos contaba que se dejaba tocar por todos lados, incluyendo su panochita, y no tardaría en

coger con él. Este era el tema de nuestras charlas casi diario, a veces me interesaba oírlas y luego a solas pensaba que tan agradable sería hacer todo eso. Pero la verdad es que con la llegada del vecino nuevo, no me sentía tranquila. Inclusive ya en por lo menos dos veces amanecí con mis pantaletas mojadas. Un día que regresaba de la escuela al llegar al edificio vi que venía Arturo. Como no quería hablarle me apresuré a entrar y corriéndome subí las escaleras. Con tan mala suerte que

en el último escalón me caí. Con este percance Arturo llegó

Speaker 2

Estás bien?¿ No te lastimaste? No.« Estoy bien, no se preocupe».

Speaker 3

Traté pararme pero el dolor del tobillo y el golpe en la espinilla lo impidieron. Arturo entonces me tomó por las axilas y me levantó, pasó su cabeza por debajo del brazo y abrazándome por la cintura nos encaminamos a la puerta de su departamento. De momento, por el dolor y la verdad por la excitación que me produjo sentirme entre sus brazos, no reparé en ello. Pero de pronto me detuve, no podía entrar a su casa. Pensé que no estaba bien que entrara a casa de un hombre solo.

Seguramente él se dio cuenta de esto porque me dijo. No te preocupes, Susana, dejaremos la puerta abierta. Necesitas que te revise tu pie y aquí tengo un linimento muy bueno. Está bien, señor Arturo. Le contesté, entramos a su casa y me sentó en el sillón frente a una mesita de centro. Al poco tiempo regresó con el linimento. Me quitó el zapato y la calceta. Suavemente comenzó a untarme el tobillo y la espinilla. Lo hacía tan suave que por un momento pensé me gusta esto. Debo aclarar que

venía de la escuela. Traía el uniforme y como a mí siempre me gustó usar faldas y vestidos cortos. El uniforme no era la excepción así que al estar él sentado frente a mí, me veía gran parte de mis piernas, cosa que en ese momento no me importó. Él seguía sobando mi pierna, pasando ya la rodilla a la altura del muslo, le puse mi mano en la suya. No dijimos nada, él se apartó y se metió a su recámara.

Tardó un poco en salir, se había cambiado, vestía una playera como de licra muy entallada y unos pants y sin zapatos. Verdaderamente se veía muy bien. Continuó con lo que hacía antes, me acariciaba ya toda la pierna casi al llegar a la orilla de mi pantaleta.

Speaker 2

Te sientes mejor, Susana?— Eh, sí, señor Arturo.— No me digas señor.« Sólo dime Arturo».

Speaker 3

Para este momento ya me acariciaba ambas piernas. Yo me sentía como en las nubes. Jamás me habían tocado como lo estaba haciendo este tipo.« Qué hermosas piernas tiene Susana».« Gracias, es lo que alcancé a decir, qué estúpida». Me abrió más las piernas. Mi falda ya estaba enrollada hasta la cintura. Metí su mano en mi entrepierna y comenzó a tallarme con sus tres dedos centrales por encima de mi pantaleta.

Siguió por un rato así. Yo me moría del gusto y no me di cuenta desde a qué hora estaba jadeando sino hasta que Arturo acercó su lengua a mi conchita. Pegué un grito. Sentí que me había orinado. Asustada

Speaker 2

como pude me levanté y caminé hasta mi casa. Espera Susana, te ayudo. No, no se preocupe, yo puedo sola. Este fue el

Speaker 3

primer encuentro con Arturo. Yo me sentí extraña, no acababa de comprender lo que había pasado. No entendía si estaba bien o mal lo que había hecho. Solo atiné a no salir del departamento para no encontrarlo nuevamente. En casa pensaba en todo lo que mis amigas platicaban. Una que ya le mamaba la verga al novio, la otra que se dejaba agarrar todo. Y yo, Nunca las critiqué ni les dije que estaba mal lo que hacían, ahora casi

estaba en la misma situación. Lo peor de todo era no saber qué hacer, si estaba bien o no lo que había ocurrido. Sentía que desde ese día había cambiado, a pesar de mi edad, ahora ya pensaba en sexo. En varias noches había soñado con Arturo, tocándome las piernas, mi conchita, besándola y lo más interesante había soñado a

Arturo desnudo. Nunca lo había visto así. pero lo imaginaba, fuerte pero delgado con vello en el pecho y con una verga grande, que la tomaba en sus manos y jugaba con ella y, acordándome de Alicia, se la mamaba. Al cabo de un par de semanas de casi no aparecer por las escaleras ni ver a sus amigas, Isaura la buscó en su casa.¿ Qué pasó, Susan?¿ Por qué no has salido?¿ Te

Speaker 2

sientes bien? Te noto medio mal. No, estoy bien, solo que… ¿Qué?¿ A ti te pasa algo? No digas que no. Pues, no sé cómo contarlo. Pues,¿ cómo va? Órale, dime qué pasa. Ok, te contaré. Es acerca del vecino nuevo.¿ Don Arturo? Sí, ese. Ya no interrumpas.¿ Recuerdas que a mí no me agradaba del todo?

Speaker 3

Sí, y la verdad es que nunca nos dijiste por qué. pues es que que desde que llegó y nos encontramos se me quedaba viendo las piernas y mis nalgas.¿ Y qué esperabas pinche Susana si las tienes de campeonato, si yo fuera hombre o lesbiana, desde cuando ya te hubiera hecho el amor?

Speaker 2

No manches Isaura, esto es serio. Está bien, sigue. Así le conté todo lo que había pasado

Speaker 3

No te pases Susana.¿ Te manchaste? Bueno,¿ y cómo fue que no te cogió en ese momento? No lo sé. De pronto algo me asustó y regresé a la realidad. No hubiera estado bien salirle a mi mamá con eso. No eso si hubiera estado feo. Pero hay condones. Sí, pero como comprenderás, yo no sabía si él tendría. Y yo no estoy preparada para eso. La verdad es que de sexo solo sé lo que hablan ustedes conmigo. No sé qué se siente o qué debo hacer o qué esperar, si está bien o no que piense en coger a

los 18 años. Pero te diré que he tenido unos sueños que superan a las aventuras que me cuenta Alicia y tú de lo que hacen con sus novios. Pues si es así creo que con tus sueños has aprendido más que nosotras. Pero yo te diré lo que quieras saber, ya tengo bastante tiempo cogiendo con mi novio. Lo que pasa es que no sé qué hacer, desde ese día no he vuelto a ver a Arturo. y no sé qué hacer cuando lo vuelva a ver.¿ Cómo debo comportarme?¿ Le reclamaría? A pinche Susana no quieres

Speaker 2

verlo, pero si ya hasta lo tuteas. Eso es aquí contigo. A él no le he dicho así.

Speaker 3

Pues mira, yo creo que dejes de pensar en eso, trata de estar tranquila y deja que pase lo que tenga que pasar. Si te vas a dejar coger, recuerda usar condón o no sigas. eres una cabrona Isaura, qué buenos consejos me das. Coge pero con condón. Pasó una semana más, Susana ya se había repuesto del susto de ese día y ya salía como acostumbraba. Ya los piropos de siempre no le causaban malestar, parecía que los disfrutaba.

Parece que también había dejado de soñar con Arturo. Pero un día llegando de la escuela lo vio que salía del edificio. Él no la vio, lo que le irritó un poco al llegar a su casa. En su recámara se quitó el uniforme, quedándose en brasier y pantaletas, se acostó en su cama. Empezó a acariciarse los pechos. Le agradaba. Hacía tiempo que no lo hacía. Se quitó su prenda.

Ahora podría acariciar sus pechitos pequeños, redonditos bien parados, con unas areolas grandes achocolatadas y unos pezones un poco más oscuros y ya para ese momento duros, muy duros. Los acariciaba con su mano derecha pensando que era el vecino el que los tocaba. Al cabo de un rato de estar pellizcándose los pezones sintió muy húmeda su entrepierna. Bajó su mano izquierda, la metió bajo su pantaleta y empezó a pasarse su dedo medio por su rajita. ¡Oh, qué

bien se sentía! Se había venido, realmente, su primer orgasmo. Siguió tocándose pero más suave, más suave, más. Oh,¿ qué pasó?¿ Qué fue eso? Nunca había sentido tanto placer. Fue buenísimo, aunque pensaba en el SR Arturo, sí pensé en Arturo. Después de ese momento creyó saber qué haría. Como le dijo Isaura, que pase lo que tenga que pasar, eso sí, con cuidado. Al día siguiente era sábado, su mamá no trabajaba. Saldría con ella. Compras quizás cine y comida afuera, etc.,

pero al levantarse, no la encontró. Sólo encontró una nota que le decía que la habían mandado fuera de la ciudad del trabajo. Volvería hasta el domingo por la noche. Buscó comida y no encontró gran cosa. Tendré que salir a comprar algo. Estaba muy desganada. No quería cambiarse el camisón de dormir. Seguía sentada en la orilla de su cama. cuando decidió ponerse una blusa y una falda, oyó que

llamaron a su puerta. Se paró rápidamente y camino a la entrada, sin darse cuenta que sólo vestía su camisón. Un camisón quizás muy corto, sólo le cubría medio muslo, era azul claro de algodón muy fresco y suave. La parte del busto era de encaje que permitía verle sus senos. Pero, realmente no se dio cuenta cómo vestía o tal vez era que así quería que la viera Arturo, si es que era él quien tocaba. Cuando preguntó en la puerta quién era, Casi se desmaya al oír la voz del vecino.«

Soy yo, Susana. Podría verte, creo que debemos hablar». Susana no contestó, pero abrió la puerta. Cuando Arturo la vio, ojos le faltaban para apreciar lo que veía, unas piernas hermosas bien torneadas, la orilla del camisón a medio muslo y sus pechitos, queriéndose salir de su encaje. De momento Susana sintió pena por su atuendo, se dio vuelta y camino hacia la sala, Arturo la siguió con la mirada. Si de frente se veía bellísima de espalda, será la locura.

El camisón no le cubría completamente sus nalgas y cuando se movía al caminar mostraba gran parte de su pantaleta. Arturo no se decidía a pasar. Pero pudo más su lujuria. Su pene ya mostraba señal de querer salirse del pants que llevaba. La siguió queriéndola tomar por las nalgas. Pero se

Speaker 2

contuvo. Susana, quiero disculparme. No, no hay de qué disculparse. Pero si quiere, hablamos más tarde,

Speaker 3

cuando esté presentable. Muy bien,¿ a qué hora te parece que venga? No, aquí no nos vemos a las dos de la tarde en la cocinita de la esquina,¿ te parece bien? Claro que sí, allí nos vemos. Arturo salió de allí muy confundido. Realmente él iba a disculparse. Sabía que no había hecho bien al tocar a Susana de la manera que lo hizo en su casa. Pero ahora al verla con tan poca ropa y ver mejor su cuerpo, solo deseaba hacer la suya. Sí, sí, sí, me la

tengo que coger. Por su parte Susana solo recordaba el gran bulto que mostraba en sus pants. Adivinaba una gran verga y la quería, vaya que la quería. Se metió a bañar, sentía que todo le daba vueltas en la cabeza. Porque se había mostrado con tan poca ropa delante de un hombre que podría ser su padre, y más aún, porque pensaba en sexo, teniendo sexo con él, nuevamente pensaba que no era justo tener tantas dudas.« Soy una niña todavía», se dijo a sí misma, pero verdaderamente ya no lo creía.

Como le dijo Isaura, que pase lo que tenga que pasar, fue lo último que pensó. Y ahora sí, disfrutaba su baño, Se acariciaba los pechos y su concha, pasando sus dedos por la rajada, se sobaba las nalgas, los muslos, todo su cuerpo. Sí, sí, así de dos, así de dos. Sí, me dejaré coger por Arturo, claro que sí. Después de salir a hacer las compras, ya en casa, pensé qué vestir para asistir a mi cita. Con el firme propósito de entregarme a él, decidí ponerme un vestido no muy corto,

pero sí muy ajustado. Era ese vestido blanco de licra que se me pegaba completamente al cuerpo y que sabía que se pronunciaban más mis nalgas. Pocas veces lo usaba por los comentarios groseros que me hacían en la calle. Pero ahora no iría muy lejos y creía que no regresaría sola. Tampoco usaría medias ni brasier. Esperaba mostrar sus pezones a través de la delgada tela del vestido. Usaría también las zapatillas abiertas color blanco de mamá. Largo se le hizo el tiempo, pero ya, ya era hora. una

última mirada frente al espejo, bien muy bien. Con esto no podría resistirse. Salió a la calle y como lo esperaba los silbidos y las palabras oeses. No se hicieron esperar, que nalgas, mi vida te lo mamo eso es culo, no lo que tengo en casa. Cuando llegó, Arturo ya la esperaba, al verla se quedó sin palabras. Todo lo que Susana quería que él viera, lo notó perfectamente. Sus pechos y sus pezones, las piernas, esos muslos preciosos, sus nalgas,

paraditas y redonditas.—¡ Qué hermosa te ves, Susana! No me canso de admirarte.

Speaker 2

Gracias, Arturo.

Speaker 3

Se dio cuenta que ya lo tuteaba. Eso le dio valor para decir lo que pensaba.—¿ Quieres que pida algo de comer o hablamos primero? Solo un refresco, no tengo hambre, mejor quiero oír lo que me quieres decir. Muy bien, antes que nada una disculpa por lo de aquel día, no sé qué pasó, no me pude resistir al verte así como estabas. Mira lo cierto es que desde que llegué acá y te encontré, me pareció que eras una niña, no, niña no, eres una joven mujer muy linda con un

cuerpo precioso. Sé que te parecerá que ya soy muy viejo para fijarme en jovencitas como tú, pero pues así son las cosas. Sé que tal vez estés confusa por esta situación, no quisiera que te sientas mal o confundida. Y te voy a hablar con honestidad. Me gustas mucho, mucho, como hacía tiempo no me gustaba a alguien así, sé que pareciera tu papá por lo viejito que me veo a tu lado, pero a mí no me importa si

aceptaras y lo podríamos guardar en secreto. Creo que tú también buscas algo conmigo, de no ser cierto, no hubieras aceptado verme y me hubieras denunciado, por lo menos con tu mamá por lo que te hice». y hoy no hubieras venido vestida de esta manera, cosa que agradezco mucho pues te ves bellísima desde aquel día que en mi casa te acaricie tus piernas y luego probé, aunque por encima de tu pantaleta, tus jugos vaginales, no pienso en otra cosa que hacerte mía, si Susana, quiero cogerte, hoy

y muchas veces, siempre que tú quisieras. Susana lo miró, incrédula de lo que estaba oyendo, Arturo quería coger con ella, si estaba sorprendida a pesar que algo así era lo que esperaba oír, aunque no tan bruscamente. pero lo agradecía, mejor las cosas claras y sin confundirlas.¿ Qué diría? Lo primero que pensó fue, tengo casi dos días sola.¿ Significaba eso que aceptaría?¿ Quería convertirse en mujer mediante la verga

de Arturo? Ahora le preocupaba el tamaño de esa verga que vio en la mañana queriéndose salir del pants que llevaba. Nuevamente el comentario de Isaura, lo que ha de pasar. Mira Arturo, No sé qué me ha pasado en las últimas semanas, y así como dices tú, te hablaré honestamente. Sí, al principio no me gustabas, no me gustaba cómo me veías las piernas, las nalgas. Pero el día que me caí y me ayudaste, cambió todo mi sentir, sentí la gloria cuando con tú pasabas. La lengua por mi rajita.

Sentí tan bonito que me asusté y por eso salí corriendo, pero ya en casa. Me desnudé y me acaricié todo mi cuerpo y por primera vez tuve un orgasmo. Yo no sabía qué era esto. Y Saura, mi amiga, me lo explicó. Aún tenía dudas. Por eso no quería salir para no verte. Pero nuevamente estuve platicando con mis amigas y aclaré mis dudas. Está bien, Arturo. Acepto coger contigo. Quiero que me conviertas en mujer. Soy virgen y quiero dejar de serlo contigo. Pero no puedo comprometerme a salir

como si fuéramos novios. Espero comprendas que soy muy joven para ser pareja de alguien de tu edad. Sabes que esto nos daría muchos problemas con todo mundo. Pero tal vez podremos vernos en otra ocasión para hacer el amor. Preciosa, lo que tú digas, soy un tipo con muchísima suerte, pero dime,¿ cuándo lo haremos?¿ Y quieres que te lleve a algún hotel? No, no quiero entrar a un hotel, al menos no por ahora. Te espero hoy por la noche en mi casa. Toma una llave para que no

toques ni hagas ruido. Nos vemos a las once. Salió Susana del lugar de su cita, corrió a casa y se cambió. Ahora a esperar, se sentía muy nerviosa, pero segura de lo que iba a hacer, aún así quiso hacerle una llamada a su amiga. Isaura le explicaría qué hacer y cómo, para ella ya no era novedad, según le había platicado que ya tenía tiempo cogiendo con el novio.

Se acercaba la hora, nuevamente se dio un baño, salió y se puso unas pantaletas muy pequeñas parecían tanga sin serlo dejaban sus nalgas casi desnudas por el frente tela casi transparente con un poco de encaje azul como toda la pantaleta sin brasier y encima su pequeño camisón azul de algodón y encaje se veía al espejo frente de espalda así satisfecha se tiró a la cama a esperar a su rey arturo quien con su gran verga la desquintaría No tuvo que esperar mucho cuando escuchó que abrían

la puerta, la cerraban, luego pasos dirigiéndose a su recámara. Susana se levantó de la cama y caminó a su encuentro. No la besaba aún y ella ya sentía humedad en la entrepierna. Cuando Arturo la vio no la tocó, le pidió que girara para verla por todos lados. Entonces y la tomó por la espalda arrimándole la verga en sus nalgas. Sus manos se prendieron de sus pequeños pechos, Susana jadeaba y moviendo también las nalgas provocaba una sensación muy agradable.

La volteó y ahora, si la besó en los labios, bajó los tirantes del camisón dejando libre sus pechitos ya durísimos para ese momento. Arturo bajó su boca y prendiéndose de ellos se los chupaba con dulzura. Una de sus manos se encaminó hacia su conchita, con sus dedos tallaba su rajita. O así de dos sigue así dos a más. Calma, amor, tenemos mucho tiempo. Ven, quiero que te quites tu calzón, pero de espaldas y muy despacio. Así, despacio, bien más abajo,

eso sí, ahora toda abajo. Guagu, qué hermosas nalgas con tu cinturita y lo redonditas que están se ven deliciosas. Ahora ayúdame a desnudarme, ¿quieres? Por supuesto, amor, ya quiero

ver tu verga. Susana le sacó la playera y luego el pants, siguió su calzón y ahora sí, allí estaba, en todo su... esplendor su verga la verga que tenía días pensando en ella la vio grande aunque no sabía si era o no grande nunca había visto una pero eso no importaba esa era la que ella quería no esperó más la tomó con sus manos la tallaba arriba abajo que dura y que suave a la vez pensó Sin que le dijera nada a Arturo, ella la tomó y la quiso besar. Trató de meterla en su boca.

No sabía cómo hacerlo, pero era más su deseo que su impericia. Una y otra vez probó hasta que logró tener la cabeza de su verga en la boca. La chupaba, le pasaba la lengua por toda la cabezota. Algo le decía que debía meterla a los más profundo a su boca. Nuevamente intentaba una y otra y otra vez. Al fin logró meterse casi la mitad. Sentía que se asfixiaba, pero no le importaba. Pensaba que eso le agradaría a... Arturo, y Saura se lo había confiado, a los hombres les

gusta una buena mamada. Siguió así por un buen rato, Arturo también gemía, era mucho el placer que esa pequeña le estaba dando, pensó que si la dejaba continuar posiblemente se metería casi toda la verga en su boquita, pero seguramente, él se derramaría, y eso no lo quería, estamos comenzando, pensaba. Así amor así, que rico lo haces. Pero para un poco, si continuas me voy a venir, y aún debemos hacer otras cosas. Ven, párate, camina a la pared, estira tus

brazos y recargate en el muro. Recargada en el muro medio inclinada las nalgas se le veían a Susana más paradas, le levantó el camisón para tener libre la vista de sus nalgas. Se acercó a ellas poniendo su verga en medio de las nalgas. La movía hacia arriba y hacia abajo. Con este roce Susana se calentó aún más y Arturo igual. Sentía su verga dura como nunca la había sentido. Ya quería penetrarla y romper su virgo, pero se calmó un poco. Guío Majo no pares mi amor. Siento muy rico como

pasas mi verga entre tus nalgas. Así decía Susana porque ella se sentía propiedad de él y creía que Arturo era de ella, no estaba del todo equivocada. Arturo sentía algo especial por ella, la llevó a la cama y le quitó el camisón. Completamente desnuda la contemplaba, se acostó encima de ella, le frotaba la verga cerca de su vagina, besaba sus pechos y su boca eran besos largos, profundos

donde se juntaban sus lenguas. Se detuvo y se hincó abriéndole las piernas, se agachó a besarle su concha, que escurría de lo que su vagina soltaba. Susana disfrutaba esa mamada de panocha como nunca había disfrutado nada. Arturo le levantó las piernas y con su lengua picoteaba el culo. Fue tanto el gusto que Susana logró su primer orgasmo de la noche. Ah, sí, sí, yo qué rico me has hecho sentir.¿ Ya me vas a coger?¿ Ya la

quieres adentro?¿ Ya deseas perder tu virginidad? Cuando tú quieres mi amor, solo que te pregunto,¿ por qué tienes que usar condón para cogerme?¿ Estás de acuerdo? Claro que sí, mi vida, no te preocupes. Se levantó de la cama y de entre su ropa sacó un condón, se lo mostró a Susana y le pidió que se lo pusiera. Sácalo del empaque, por este lado ponlo en la cabeza de la verga, bien así, desenrollalo, ok, así bien. Pero no cubre todo, solo llega a la mitad de mi verga.

No te preocupes, es suficiente para que no salga el semen y te embaraces. Se volvieron a acostar y continuaron tocándose, besándose y ya con el condón en su lugar, Arturo la acostó boca arriba, le abrió las piernas y le acercó la verga a la entrada de su panochita. Le tallaba el pene en los labios vaginales. Una y otra vez lo ponía nuevamente en la entrada, pero no penetraba Susana, se desesperaba, pero seguía produciendo más líquido vaginal. Ya por

favor métela, por favor. Ya, déamela. Arturo continuaba con lo mismo. Además la besaba, le chupaba sus senos. Ay,

Speaker 2

ya.

Speaker 3

Seguía pidiendo ser penetrada. Lo que Arturo esperaba era que ella estuviera más relajada y mojada para no lastimarla, para que no le doliera tanto. Por favor, mi vida, ya, cógeme, métela. Arturo le acercó nuevamente la cabeza de la verga a su entrada Susana. Al sentirla tan cerca, se movió tratando de clavarse esa vergota que tanto deseaba. Él se acercó para besarla y mientras lo hacía, la penetró. Después de penetrarla, Arturo se detuvo. No la había metido toda. Esperaba que

ella mostrara si había dolor. Esperaba que su vagina se acostumbrara al grosor de su pene. Susana seguía gimiendo, pero no se movía. Al cabo de unos momentos reaccionó. Hay amor

Speaker 2

que rico, porque te detienes. Para ver si está bien,¿ te dolió? Si me dolió.

Speaker 3

pero no mucho. Quiero que sigas, anda, métela toda. Con su mano le agarró la verga que no había metido. Ella se movió de manera que terminó por meterla toda. Sintió la humedad que salía de su vagina. Era los jugos de su venida mezclados con la sangre de su himen roto. Vamos, amor. Ya no me duele y ya la metí toda, muévete mucho. Arturo le metía y le sacaba la verga, el lento primero y luego con fuerza.

No recordaba una acogida como esta. Ya estaba por venirse, con tanto mete y saca Susana se había venido tres veces, él ya no aguantaba. Cariño, ya no aguanto, ya estoy por venirme,¿ dónde quieres que te eche mis mocos? Oh amor, pues no lo sé, sabes que esta es mi primera vez, no sé qué se hace. Mira, te los puedo echar en tus pechos o en tu cara o si aceptas, en tu boca. Si lo haces en la boca,¿ me los debo comer?

Speaker 2

solo si tú quieres. Bueno,

Speaker 3

sígueme cogiendo y cuando estés listo me dices a ver qué decido en ese momento. Está bien, la volveré a meter, pero volteate, híncate y abre tus nalgas. Susana se volteó hincada, se abrió las nalgas tomándolas con sus manos, era espectacular la vista, su panoche hinchada mojada con las venidas y la sangre de ella, Arturo no duraría mucho cogiéndosela. Perfecto amor, así toma, tómala toda. Sacando la verga y rápidamente quitándose

el condón le dijo. Ella tomó con una mano su verga y se la metió lo más que pudo en la boca. Al ver esto Arturo no esperó más y se vació en la boca de la bella niña Susana. Ella trató de no tirar nada, todo lo tragó y no solo eso, con su lengua limpio todos los mocos restantes que aún salían de su cabezota.— Eres algo único, Susana.—

Tú también, Arturo, estoy muy satisfecha. Viendo que ya era muy tarde Susana lo despidió, no quería que Aljiwien pudiera verlos, Arturo C., Despidió sumamente agradecido de que esa niña le hubiera entregado su hermoso cuerpo. Durmió como nunca, se despertó tarde, pero se sentía muy bien, contenta y con una sensación extraña en su cuerpo. Ya no era virgen, no le importaba, ya pensaría qué hacer, continuar cogiendo o esperar algunos años, crecer y conocer más chicos, quizás el que la haría

feliz para siempre. Porque si pensaba seguir cogiendo con el vecino, su mamá al día siguiente le arruinó el plan. la habían colocado en otra sucursal y casi de inmediato tendrían que trasladarse a otra ciudad.

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