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es Maribel Baloy Amparo. La historia de su familia materna es clave en esta historia y en este pueblo de la República Dominicana. Cotuí, a unas dos horas de la capital, Santo
Domingo. Es el tipo de lugar donde muchos vecinos están emparentados. En Cotuí se ven caminos de tierra, muchas matas de plátano, casas de madera con techos de zinc y fogones rústicos. Aquí la gente tiene un apego especial a la tierra. Es su sustento. La mayoría de las familias lleva generaciones viviendo allí. Maribel pasó algunos años de su infancia en Cotuí y, aunque ha vivido la mayor parte de su vida en la capital, no dejó el pueblo atrás por completo.
Siempre volvía para pasar las vacaciones. Y esa costumbre se quedó con ella cuando creció. Conoce cada casa y a cada vecino como si nunca se hubiera
ido. No
es un pueblo muy próspero, eso se nota a primera vista, y resulta dolorosamente irónico porque Cotuí queda bajo la sombra de una montaña que tiene una mina de oro. Nada de metáforas, estoy hablando literalmente de que debajo de la montaña hay una mina. una de las minas de oro más grandes del mundo, manejada por la compañía Barik Gold.
Él es el periodista Luis Trelles. Viajó a Cotuí a inicios del 2020. Fue a investigar
un reclamo de
Maribel y de muchísimas otras
personas que las tierras que ocupan la mina les
pertenecen.
Hoy volvemos a nuestros archivos para presentarles una de nuestras historias favoritas sobre estas tierras, esta mina y una familia. Sobre oro, riqueza sin fin y un rumor que ha obsesionado a miles y miles de dominicanos. Es una historia en dos partes. En nuestro feed pueden encontrar la segunda. Luis Trelles junto con la periodista Mónica Cordero investigaron esta historia. Aquí Mónica.
De niña, Maribel creció en un hogar modesto, pero siempre escuchaba a su abuelo decir que eran millonarios.
Somos millonarios en tierra. Pero yo estaba muy pequeñita, yo lo entendía bien. Somos millonarios en tierra,
solamente decía él así. En Santo Domingo, Maribel llegó a ser estilista y a tener un salón de belleza en su casa. Y aquella frase de su abuelo, somos millonarios en tierra, quedó un poco en el olvido. Hasta que en noviembre del 2011 recibió una llamada. Era una tía que había emigrado a Holanda. La tía le dijo... Maribel, Maribel, somos dueños de Lavaric. De Lavaric, es decir, Lavarigold, la
empresa que explota la mina de oro en Cotuí. La tía no se refería a que eran dueños de la compañía, claro, sino a que eran dueños de las tierras que Lavaric explota. Y es que, estando en Holanda, la tía de Maribel recibió la llamada de una hermana, una que vivía en República Dominicana, y que había visto una noticia que hablaba del derecho a una indemnización por las tierras que supuestamente pertenecían a las familias que han habitado Cotuí durante generaciones.
Y eufórica, esa tía llamó a Maribel. Paremos aquí un momento para dar un poco de contexto sobre la mina. La extracción de oro en todo el continente comenzó justo ahí, en Cotuí. El oro que vio Cristóbal Colón colgando del cuello de los indígenas, bueno, pues salió de esas montañas. Muchas familias de Cotuí tienen historias de cómo fueron sacadas de sus sierras en los años 50, durante la dictadura de Trujillo, para explotar el oro. Y dicen que nunca recibieron compensación.
La región con el tiempo se transformó en una comunidad de agricultores y ganaderos. En 1975, Rosario Dominicana, una compañía cuyo capital era principalmente estadounidense, comenzó a explotar la mina. Cuatro años después, el gobierno dominicano adquirió todas las acciones de la empresa, que estaban en manos extranjeras, y las expropiaciones de tierra a la gente de Cotuí continuaron. Rosario Dominicana
cerró sus operaciones en 1999. Pero en el 2002, el gobierno le dio la concesión a una corporación, que más tarde compró a Rigold, Hasta el día de hoy, la Barbie Gold es el socio mayoritario a cargo de la mina. Barbie Gold invirtió inicialmente 3.700 millones de dólares para poner en marcha la mina, que actualmente produce poco menos de 1.000 onzas de oro al año. Esa es la inversión extranjera directa más grande que ha tenido la isla. Cuando Maribel recibió esa
llamada de su tía, al principio estaba escéptica. Le dijo que no creía lo que estaba diciendo, pero su tía le pidió que buscara el acta de defunción de su mamá. La idea era comenzar a juntar documentos de los familiares y ver qué se podía hacer con ellos después. Maribel, todavía escéptica, aceptó.
Consiguió el acta de fusión de su mamá, después la de sus abuelos maternos, y luego logró dar con la de uno de sus atarabuelos. Jacinto se refiere a Jacinto Rosario.
Y ese apellido es muy importante en esta historia. De hecho, es lo que comenzó toda una búsqueda para Maribel y su familia. Las leyendas en Cotuí generalmente las cuentan los abuelos y las abuelas, y una de ellas dice que Jacinto Rosario era el propietario de la mina, desde inicios y hasta mediados del siglo XIX. Según dicen, Jacinto mandaba en barco cantidades exorbitantes de oro a bancos en Europa. Y entonces, de pronto Maribel descubre que está ligada a este personaje. Que sí,
que era dueño de la tierra, de la barrigol.
Aquí hay algo que tenemos que explicar con este asunto de los apellidos. Porque si recuerda Maribel no es Rosario, su apellido materno es Amparo. Según Maribel, eso es porque su bisabuela materna le cambió el apellido a su abuelo, Octaviano Amparo, para protegerlo de la supuesta persecución que sufrían los Rosario durante la dictadura de Trujillo. Pero lo que en ese momento quedó claro para Maribel es que ella era descendiente de Jacinto Rosario, sin importar que esa relación
hubiera quedado escondida en el tiempo. Y como Jacinto era el dueño de esa tierra, su familia entonces podía reclamarla. Y fue ahí que Maribel recordó la frase de su abuelo, esa de que era millonario en tierra, y convencida, ahora sí, de que se le debía dinero a su familia, decidió buscar a un abogado. Un conocido que iba a la misma iglesia de Maribel en Santo Domingo le dijo que conocía
a uno. Pero
su amigo le contestó que el abogado podía hacer una primera consulta gratis, así que Maribel accedió. El nombre del abogado era Johnny Portorreal Reyes. Era un señor de unos casi 60 años en ese entonces, 2011. Se reunieron en casa de Maribel.
Llamé a unos cuantos tíos míos y primas y fueron a mi casa. En el patio de mi casa hicimos una reunión con Puerto Real y ahí fue que hablamos con él.
Quedaron en que Puerto Real podía hacer una primera consulta gratis a los residentes del pueblo, que solo tenían que pagarle el viaje de Santo Domingo a Cotuí. A finales del 2011, Maribel llevó a Puerto Real a Cotuí por primera vez.
Vine con él para acá, con el hijo y dos personas más que siempre estaban con él, acompañándolo, seguridad. Y aquí fue que comenzamos a presentarle a la familia.
Fue una reunión pequeña, de unas 10 personas. Todas estaban emparentadas. Se sentaron a hablar con Puerto Real, en la casita de madera donde creció Maribel, la de su abuelo.
El tío de Maribel había tenido malas experiencias con abogados, tratando de resolver otros asuntos. Pero luego de unas cuantas reuniones en Cotuí, Puerto Real le dijo que él podía reclamar una indemnización por los terrenos de la mina. Y a pesar de la desconfianza inicial, Maribel se acuerda
de lo que le dijo su tío Leoncio.
Sobrina, yo no creo en abogados, pero si usted trajo a ese señor al abogado, vamos a creer entonces. Ahí fue que aceptaron al doctor Puerto Real.
Era un trato. Quedaron en que Puerto Real ganaría el 30% de lo recolectado por la indemnización de las tierras. La lucha por la tierra de los Rosarios comenzaba. En ese momento, los herederos eran pocos. Puerto Real empezó con 10 personas conmigo. Fuimos los primeros que los contratamos. No sabían cuántos descendientes tenía Jacinto y Rosario, pero Puerto Real quería representarlos a todos. Así que Maribel se dedicó a buscar a más descendientes.
No era algo sencillo, se necesitaba hacer una reconstrucción como la que ella había hecho con su propia familia. Y así empezó, juntando vecinos del barrio, escuchando las historias familiares y tratando de seguirle rastro al árbol familiar.
Yo me sentaba aquí, bajo la matica de mango aquí, con mis viejitos. Nosotros traíamos máquinas de escribir y comenzábamos a escribir ahí, papá, mientras ellos decían todas las versiones.
O sea, las historias sobre quién estaba emparentado con quién en el pueblo. Luego empezó a expandirse.
Comenzamos a buscar los herederos por todos los rincones aquí de Cotuí. Después nos tratamos los diferentes pueblos.
Maribel tenía que atender a sus dos hijos pequeños y su salón de belleza en Santo Domingo, pero pasaba cada vez más tiempo en el campo.
Había que buscar las actas de nacimiento de los hijos de Jacinto, había que venir a la iglesia, de construir cosas, había que buscar las acciones de peso.
Acciones de peso, o sea, títulos de propiedad antiguos, del siglo XIX, archivados en registros amarillentos de oficinas de gobierno y llenos de polvo. Era mucho trabajo, y Maribel solo era una voluntaria. Pero el trabajo estaba dando resultado. Bueno, no es que hubieran ganado algo en la demanda, Pero lo que sí es que los herederos comenzaron a multiplicarse, porque ya uno hacía reuniones
aquí y venía mucha gente de para acá.
Puerto Real viajaba a Cotuí casi todas las semanas, usualmente los domingos.
Entonces ya desde el viernes del sábado comenzaba a comenzar, viene la boca del domingo, y entonces comenzaba la gente y al domingo estaban toditos ahí sentados.
Era todo un acontecimiento la llegada a Puerto Real. Así transcurrió más de un año. Los Rosario empezaron a entregar sus documentos y juntos armar la genealogía de su familia. Maribel cuenta que le mostró a Puerto Real que los títulos de propiedad, esas llamadas acciones de peso, pertenecían a descendientes de Jacinto. Eso terminó de convencer a Puerto Real
de tomar el caso de Los Rosario. Así que con esa información comenzó dos demandas para desalojar a la Barbie Gold de sus terrenos y por daños y perjuicios contra la compañía y el gobierno. En total, Puerto Real pedía más de 12 millones de dólares para los descendientes de los Rosario. Y es que estamos hablando de que después de que se hizo la primera demanda...
La
gente comenzó a llegar, a llegar, a llegar. Estaban por los 8.000 y por los 8.300 y pico. 8.300 y pico de personas en el 2013. Porque claro, el rumor de la fortuna de la familia Rosario se esparcía con rapidez increíble. Rosarios contándoles a Rosarios, estos a otros... En tiempo récord se formó una red inmensa y fuertísima. Puerto Real no solo tomó la lucha para recuperar las tierras, también se unió al reclamo de la comunidad por el daño ambiental que
la mina había causado. Y es que aún antes de la llegada de la Barry Gold, había reportes de que la mina había dejado residuos tóxicos, como mercurio y asbesto, que terminaban en la tierra y en los ríos.
Aquí tengo familias que se han muerto con todas las contaminaciones, los cianuros y todo eso, los ríos, todos se han muerto.
Johnny Puerto Real organizó protestos por el daño ambiental y a la vez se convirtió en el portavoz de la familia. Por su parte, la Barrigold ha negado que su operación cause daño ambiental. En todo caso, las maniobras legales de Puerto Real eran por las sierras, no por daños ambientales,
y al final la demanda no progresó. En el 2017, el Tribunal de Tierra Provincial rechazó una de las demandas de Puerto Real, porque los títulos de propiedad de Jacinto Rosario, que en la estrategia de Puerto Real probarían que la familia Rosario era la dueña original de la mina, no eran suficientes y habían prescrito. En el 2019, el tribunal rechazó la otra demanda, diciendo que el abogado no había podido
probar que había vínculos. Durante todo este proceso, Puerto Real había acumulado un archivo gigante, actos de nacimiento, de matrimonio, de defunción, de miles de dominicanos que tenían un denominador común, el apellido Rosario. En cierto sentido, había formado una familia, un árbol genealógico que los mismos Rosarios no tenían. Quizás eso explica por qué, a pesar de la derrota en las cortes, siguió siendo el abogado de la gran familia Rosario.
Y poco a poco, su discurso comenzó a cambiar. Dejó de concentrarse tanto en la demanda por las tierras y empezó a decirle a los Rosario que había una herencia guardada en bancos europeos. No es claro cómo Puerto Real supo que esta herencia existía. De eso nos dimos cuenta cuando hablamos con más de 15 de sus clientes. Según nos contaron, Puerto Real empezó a hablar de la herencia como en el 2015. Nos dijeron que había un rumor de que Jacinto había
enviado lingotes de oro en barco a Europa. Lo que escucharon de Puerto Real es que iba a visitar por lo menos 10 bancos en España y Suiza para preguntar personalmente si había cuentas a nombre de Jacinto Rosario y sus familiares más cercanos. Si la respuesta era positiva, pediría a los bancos que entregaran el dinero. Puerto Real le ofreció a los herederos que él podía conseguir esa fortuna.
Después de la pausa, una herencia se vuelve la obsesión de miles de dominicanos. Ya volvemos. Estamos de vuelta en Rambulante. Antes de la pausa visitamos el pueblo dominicano de Cotuí, donde algunos residentes reclamaban los terrenos de la mina que queda justo a las afueras del pueblo. Y no es cualquier mina, es una de las minas de oro más grandes del mundo. La historia va así. Los que reclamaban decían ser descendientes de Jacinto Rosario, el supuesto dueño de
la mina durante la primera mitad del siglo XIX. Y por lo mismo, argumentaban que tenían derecho a las tierras en las que ahora opera la Barrick Gold, la compañía extractora del oro. o por lo menos a una indemnización. El abogado, Johnny Portorreal, tomó el caso de los Rosario
y lo llevó a las Cortes Dominicanas. La demanda se cayó, pero no mucho después, Portorreal empezó a hablar de una herencia que haría a los Rosario una de las familias más ricas del país, el oro que Jacinto Rosario supuestamente había depositado en varios bancos de Europa. Portorreal se ofreció a conseguir esa herencia. Mónica Cordero nos sigue contando.
Maribel Valoy Amparo empezó a escuchar sobre el dinero guardado en bancos europeos en el 2015, casi cuatro años después de haber contactado a Puerto Real. Fue un día que llegó a la oficina del abogado.
Eso pasó así de repente. Yo un día fui y estaban hablando ya del dinero que estaba internacionalmente, de nuestro antepasado. La
idea de Puerto Real era tratar de reclutar a la mayor cantidad de descendientes de Jacinto Rosario. Esos ocho mil que ya tenía no bastaban. Quería más. Para eso tenía varios voluntarios que coordinaban la búsqueda y el reclutamiento de los herederos, entre ellos Maribel y este otro señor.
Mi nombre es José del Carmen Cepeda.
José no es de apellido Rosario, pero su esposa sí. Es vendedor de vegetales, vive en Maimón, un pueblo que queda muy cerca de Cotuí.
Él andaba recogiendo firmas porque se sonaba que los Rosarios tenían herencia. Incluso llegó a venir a mi casa. Nos llegamos a reunir ahí mismo, cerca de la mina.
Puerto Real lo reclutó muy rápido
Él me dijo a mí que, como yo era una persona que tenía conocimiento en el área, que lo acompañara, que fuéramos a donde vivían los rosarios que yo conocía.
Y claro, la promesa de una herencia millonaria atraía a la gente.
El mismo Johnny Puerto Real en una ocasión dijo que cada heredero tocaría más de 11 mil millones de pesos dominicanos.
lo que en el 2015 equivalía a unos 240 millones de dólares por persona.¡ 240 millones de dólares! ¡Imagínese! Puerto Real llegaba al mismo acuerdo con todos. Él se quedaría con el 30% de la herencia y se le pagaría una vez que llegara el dinero. Mientras tanto, Puerto Real seguía diciendo que él no cobraba nada por seguir con el caso, pero eso no significaba que los herederos no tuvieran que darle
dinero a Puerto Real. Al contrario, había varios gastos legales que para personas como Maribel y José, que apenas subsistían, sumaban mucho dinero. Maribel trabajaba directamente con los documentos en la oficina y conocía bien los servicios adicionales por los que cada persona tenía que pagar. Veía cómo los Rosario iban soltando dinero a cuentagotas, un poquito acá, un poquito allá.
Todo empezaba con el cuotalitis. Este es el término que Johnny Puerto Real usaba para referirse al contrato con sus clientes.
Es el contrato que el autor le hace cada heredero. Él anteriormente cobraba $ 1, 500, luego subió a $ 3, 500. Él lo fue subiendo.
Esos son pesos dominicanos, o sea, entre unos $ 40 y $ 85 por cada contrato al cambio de entonces. Además, el contrato había que notarizarlo, ponerle sellos. Eso también costaba. Luego estaba el PIN, un número de identificación personal. Si uno lo mira, es un papelito con un código QR. que supuestamente tenía el nombre del heredero y su número de identificación.
Es algo como que lo que tiene el nombre de la persona y el número de cédula, que costaba 500 pesos. Unos 12 dólares.
Según Puerto Real, ese PIN servía para acceder a la cuenta bancaria donde cada heredero iba a recibir su parte de la herencia. Y había más.
Y también los dos bonos, uno con derecho a 500 cada bono, y también se hizo un acumulativo, mil pesos cada documento.
Los bonos servían para financiar la búsqueda de la herencia. El acumulativo era un documento que los coordinadores tenían que pagar cada vez que registraban ante Puerto Real la cantidad de rosarios que habían reclutado. Estaba también la rectificación, que costaba otros 12 dólares y que se pagaba para certificar el nombre de las personas incluidas en el contrato. Y la declaración jurada para reemplazar un acta de función perdida de
un familiar también costaba. Eran documentos con nombres vagamente legales y sin mucha claridad sobre su función, pero lo que sí estaba claro era el costo. Entre una cosa y otra, los herederos potenciales terminaban pagando entre 70 y 140 dólares para ser parte de la herencia. Y para poner esto en contexto, el salario mínimo mensual en República Dominicana en esa época
era de poco más de 200 dólares. Maribel podía ver el sacrificio que hacía su propia familia en Cotuí para pagar, porque no solo era lo que pagaban directamente a Puerto Real, sino los gastos en viajes y el tiempo que invertían.
Muchos de ellos vendían cualquier animalito, vendían cualquier gallinita, cualquier cosa la hacían con tal de ir para allá, viajar para allá, para ir a hacer su documento, pasando hambre.
Pero a pesar de los costos, los rosarios de todo el país y de la diáspora dominicana se seguían sumando al proyecto. En un punto, ella misma dejó de un lado su salón de belleza para ser coordinadora de Puerto Real y reclutar herederos. Iba de vez en cuando a la central de derecho, la oficina del abogado. Queda en un barrio popular de Santo Domingo y está rodeado de talleres de mecánica al aire libre y vendedores ambulantes. Y
se juntaba esa calle frente a la oficina llena de herederos para que lo atendieran. Y eso era, uno llegaba por la mañana y era de noche, esa gente pasando trabajo, llovían, se mojaban en la calle, se mojaban para que le hagan esos documentos.
Día y noche, lloviera o hiciera sol, en las afueras de la central de derechos siempre había filas de personas que iban a entregarle al equipo de Puerto Real documentos y a pagar lo que fuera. Y es que Puerto Real había organizado un pequeño ejército de personas con una sola función, identificar y reclutar a todos los descendientes de Los Rosarios que se pudiera. Todos los que estuvieran dispuestos a unirse a la búsqueda de la herencia. Y la causa de Los Rosarios se volvía cada vez más conocida.
José Cepeda nos contó que cuando la gente se enteraba de que él representaba esa
búsqueda,
se estima que para el verano del 2018 había alrededor de 140 coordinadores. Cada uno estaba a cargo de buscar más herederos y mantenerlos informados sobre las noticias que daba el abogado, con la promesa de que recibirían un 10% de la herencia cuando se llegara a cobrar.
Hay coordinadores que coordinan hasta mil personas, muchos 500, 200, 300, no sé ya. Cualquier mensaje se lo pasaban a los coordinadores para ellos pasárselo a los herederos.
José, por ejemplo, representaba a unas 70 familias y está consciente de los gastos que ha hecho trabajando para Puerto Real. Él se describe a sí mismo como un inversionista.
Hacíamos una pequeña inversión. Usted sabe que eso hay que pagar los fines, esos contratos. Y los viajes que uno da a diferentes partes del país buscando las documentaciones y la persona.
Pero es que además de cubrir sus propios gastos, a veces ha ayudado económicamente a otros herederos para que se puedan unir a la búsqueda del dinero de Jacinto Rosario.
Porque las familias son demasiado pobres. Y yo le decía, bueno, yo voy a gastar todo lo que se lleve, las documentaciones de ustedes, y le voy a cobrar un 10%.
Y ese 10%, junto al dinero que había invertido, lo recuperaría una vez que llegara la herencia.
Yo tengo como unos 800 mil pesos invertidos en esa familia.
Alrededor de 13 mil 600 dólares, los ahorros de toda una vida para un vendedor de vegetales. Mientras el grupo crecía, Puerto Real construyó toda una estructura más formal y sofisticada. Y la gente creía. Además de los coordinadores, también se crearon varias comisiones. La de la familia Rosario, una comisión internacional, otra de pago. Era una manera de dividir las tareas. La comisión internacional, por ejemplo, se dedicaba a organizar a
los supuestos herederos que vivían fuera del país. Habían contactado dominicanos en Estados Unidos y en Europa. Y es que la cantidad de personas reclutadas crecía exponencialmente. Para el 2019, casi ocho años después de haber empezado, Puerto Real ya tenía
unos 29.000 herederos. Lo que había empezado antes como una reunión en la sala de los abuelos de Maribel en Cotuí, ahora llenaría casi dos veces el Estadio Quisqueya Juan Marichal, el segundo estadio de béisbol más grande de República Dominicana.
Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta. Para este punto de la historia, Johnny Portorreal había logrado estructurar una red de miles de personas que buscaban reclamar la herencia de Jacinto Rosario, cada uno aportando dinero hasta sumar cifras exorbitantes, y la red seguía creciendo. Mónica nos cuenta el resto de la historia.
WhatsApp se convirtió en el punto de conexión de quienes se consideraban herederos de Jacinto Rosario. Para el 2019, había al menos ocho grupos de WhatsApp activos que reunían a herederos Rosario. En una sola mañana podían enviarse mil mensajes de texto y audios. Había los más formales, como este.
Muy buenos días, familia Rosario. Buenos días, comisiones extranjeras y comisiones locales. Te habla Víctor Rosario, alias Mr. Chulito. Estoy haciendo este audio para aclarar un par de cosas y dar algunas informaciones.
Pero otros eran saludos y conversaciones variadas.
Bendiciones de lo alto, su primo Julio Ángel del Rosario. La paz de mi señor sea con ustedes. ¡Familia, familia Rosario! Muy buena noche, muy buena noche familia.
Un beso y un abrazo para todos mis primos. Feliz Año Nuevo y Feliz Navidad a los primos millonarios, nuevos primos millonarios.
Por ahí también se compartían rumores que reforzaban que la herencia llegaría.
Hoy hubo un acuerdo y una firma de contrato con el presidente, el dueño de la Barigol. Y se pusieron de acuerdo, ese contrato que hicieron fue para que el dinero que le paga la Barigol al gobierno, nos lo van a pagar a nosotros.
Yo fui testigo, yo fui la primera persona que revisó los documentos. Y le tengo para decirle que el documento apostillado por el Banco de Santander es real. era el medio también por el que se comunicaba
Puerto
Real.
Este es él.
Estamos en las mejores condiciones, nunca antes vista ni soñada, de que los Rosario, si se le hace justicia, es una de las familias más ricas de nuestro país.
Y también por WhatsApp, su equipo informaba sobre los avances que Puerto Real hacía en la búsqueda, demostrando e intentando demostrar que estaba cada vez más cerca del dinero que todos soñaban. y a veces eran audios de detalles minuciosos de la agenda semanal del abogado.
Lunes, el doctor Porto Real tiene cita con el señor, el gerente del Banco de Reserva de la República Dominicana, el político. Miércoles, el doctor, y hasta yo estoy invitado, voy para el Congreso. El doctor hablará en el Congreso.
Puerto Real usaba el WhatsApp para hacer anuncios que luego encendían a todos los grupos, como este que mandó después de uno de sus viajes a Europa.
Yo les estoy informando de manera categórica, se están produciendo el depósito de varias cuentas en grandes cantidades de dinero.
Mensajes así venían cada cierto tiempo.
Porque querían oír de que hay pago y de que están todas las condiciones dadas, se las estamos suministrando en el día de hoy.
La transferencia de las cuentas en Europa a un banco local en República Dominicana, dice Puerto Real, iba a ser ese mismo día. Claro que faltan detalles. Puerto Real no habla de la cantidad, por ejemplo, pero cada vez que mandaban uno de esos mensajes, los herederos se emocionaban.
Ya le pagaron al doctor!
Ya le pagaron al doctor!¡ Y ahora vamos nosotros en el nombre de Jesús! ¡Sí!
Los bancos vienen el efectivo en sus bóvedas para los que van a sacar efectivo.
Feliz, contenta. El doctor me dijo que a partir de mañana se paga. Ya usted sabe, mi primazo
Hoy el tema obligado es, cuando reciba la herencia,
qué haré? Y hasta celebraban con canciones la llegada del dinero.
Por el pago, nada que llegaba. Los herederos de Jacinto Rosario han invertido mucho en la idea de este dinero. Quizás demasiado para dejar de creer en él. Mientras tanto, Puerto Real viajaba constantemente a Europa, seis veces entre el 2016 y el 2019. Él aseguraba que los viajes eran para reunirse con herederos en el extranjero, con banqueros y autoridades, y manejaba las comunicaciones en WhatsApp para dar una impresión de seriedad. Antes de salir del país, enviaba audios y videos a
los grupos de WhatsApp. Este video, por ejemplo, es del 2018. Buenos días, familia Rosario.
Acá están los documentos. con lo que el día de mañana estaremos en Europa visitando varios bancos.
Se le ve sentado en una mesa y sobre ella una pila de papeles y sobres de Manila.
Hay documentos acá que tienen un valor incalificable para la familia Rosario específicamente.
Decía que ahí, en esos sobres, estaba la evidencia que le pedían en los bancos europeos para hacer las transferencias de las cuentas de Jacinto a la República Dominicana. Y al final, el video termina con una advertencia.
Siempre que me voy, nos tiramos la foto con los documentos que se van a llevar. Pero luego nadie la publica, nadie la tira, nadie la sazona ni la investiga.
Era un regañito, porque la gente no compartía las fotos. Lo que quería Puerto Real era exposición. Puerto Real no viajaba solo. Un grupo cercano de asesores y miembros de la familia lo acompañaban. En un viaje de marzo del 2018, envió un último mensaje antes de montarse al avión. No
se escucha muy bien, pero dice que si no vienen con el dinero en la mano, será una pena. Y luego grita con sus acompañantes. Por la liberación de la República Dominicana, carajo
Después de cada viaje, Puerto Real seguía insistiendo y cada vez con más detalles de cómo iban a ser esas transacciones.
Se va a hacer un solo pago y todos los rosarios, no importa quiénes sean, en el momento que hayan llegado, recibirán su misma cuota. No hay familia alante ni nadie en exclusivo. La auditoría, el número de rosario y todo será debidamente registrado. Y parece que había pensado en todo. Acá está explicando la regla de cómo se repartiría la
herencia en las familias donde había matrimonios entre primos. Si esos dos rosarios que se casan vienen de hijos distintos, o sea, de primos que heredan, sí, heredan por dos lados. Eso es una simple relación matemática, ahí no hay ningún problema. Pero sí se da el caso de que hay personas que heredan hasta tres veces.
Estos mensajes de Puerto Real circularon en los chats de WhatsApp en junio del 2018. Hablando con varios herederos de los rosarios nos topamos con un mismo discurso. que la transferencia de la plata iba a ser tan grande que cambiaría la balanza política en el país. Los rosarios se convertirían en una de las familias más poderosas. Y con esto se acabaría el abuso, se acabaría la corrupción, iba a
ser revolucionario, era casi mesiánico. Y no estoy exagerando, el tema religioso era muy fuerte en la búsqueda de la herencia. Por ejemplo, Puerto Real les decía constantemente que Dios respaldaba su causa. Y cuando le preguntamos a 16 herederos con los que hablamos que si la herencia era real, nadie respondió que no. Ni siquiera consideraban la posibilidad. Todos aseguraron que confiaban en que Dios se las iba a dar y que la herencia los va a ayudar a cambiar el país.
Una de las personas que acompañó a Puerto Real en su último viaje a Europa en mayo del 2018 es Nelson Peña. Fuimos a España,
Madrid, Burgos y también fuimos a la Suiza.
Este viaje duró 45 días. Nelson no es de apellido Rosario, es Guzmán, una familia que está detrás de otra herencia, la que dejó don José de Guzmán, conocido como el varón de la Atalaya. Lo que dice la leyenda es que el varón, que vivió en el siglo XVII en la República Dominicana, dejó una herencia que está perdida. Puerto
Real representa a ambos grupos de herederos. Nelson se unió al grupo de Puerto Real en el 2018, y ese mismo año se presentó la oportunidad de acompañarlo como traductor de inglés.
Cogí la oportunidad una vez, ni la pensé dos veces.
Nelson tenía dos trabajos. Era chofer de UPS en la ciudad de Nueva York y también hacía entregas para otra compañía. Tiene cuatro hijos, uno de ellos con autismo. Irse por tanto tiempo iba a tener consecuencias.
Cogí mucho riesgo venir en ese viaje, pero sabía que se tenía que hacer.
Ser parte del grupo que iba a conseguir la herencia era algo grande, emocionante, hasta revolucionario. Nelson no se lo quería perder.
Yo siempre tenía la idea que iba a ser una cosa histórica, que solamente no era de dinero, pero que iba a cambiar la historia de la República.
Y se lanzó de lleno. Gastó sus ahorros y terminó de financiar el viaje con la tarjeta de crédito de su mamá. En total gastó unos 8 mil dólares. Cuando el grupo llegó a España, algunos miembros de la Comisión Internacional los estaban esperando.
Desde que salimos del avión, los rosarios estaban ahí y ellos nos trataron una cosa increíble.
Los movilizaban en Madrid. Los miembros de la Comisión Internacional fueron muy atentos. Puerto Real financiaba el viaje con el dinero de la familia Rosario y de inversionistas. Después de esta delumbra inicial, al pisar Europa por primera vez, Nelson se dio cuenta que el viaje no era lo que él imaginaba.
Lo pensé diferente. Yo pensé que iban a llegar a España y nos iban a reconocer como Rosario y Guzmán en los bancos, pero no fue así.
Y es que Nelson ni siquiera recuerda haber visitado algún banco en España. Puerto Real controlaba la agenda del viaje y en Madrid hubo varias reuniones con grupos de los Rosario y de los Guzmán y buscaron algunos documentos históricos, pero no mucho más. Luego viajaron a Suiza.
De las 15 personas que fueron a Suiza, solo cuatro fueron al banco. Nelson no fue uno de ellos. Esperó en un café junto a los otros. Pero la supuesta reunión en Credit Suisse...
Hasta donde Nelson sabe, no hubo ninguna transferencia de dinero a las familias en ese momento. Por lo menos, él no recibió nada. Tampoco le quedó muy claro qué se logró con el viaje. El regreso fue duro. Había perdido sus dos trabajos por irse tanto tiempo.
Todo. Dejé todo. No quería hablar con nadie. No quería hablar con mi esposa, con mis hijos, con mis hijas. No quería hacer nada. Tenía la mente proyectada a un final. No sé si eso es de pena, es selfish, creo. Pero así soy yo. Yo quería llegar a un final y dejé todo.
Había creído en la herencia, en la posibilidad de una riqueza que cambiaría su vida, su país. Y más allá de una reunión de 20 minutos, la plata no parecía estar cerca. Para personas como Nelson, que perdió dos trabajos por seguir el rastro de la herencia, las consecuencias de no ver ese dinero fueron enormes. En el 2019, después de su viaje, perdió su casa en New Jersey. Y él y su
familia estuvieron un mes sin una vivienda propia. Pasaron ese tiempo... Eventualmente, lograron mudarse a una nueva casa, gracias a un programa de asistencia. Pero además, la búsqueda de la herencia trajo otras consecuencias. Nelson había tomado dinero prestado de su mamá y cuando llegó de su viaje por España y Suiza, la familia tenía la expectativa que iba a traer mucho dinero. Pero él les tuvo que decir la verdad.
Que no tenía herencia, que tenían que esperar.
La familia esperó, por un tiempo. Luego lo confrontaron.
Para qué diablo tú fuiste a Europa?¿ Por qué tú le cogiste la tarjeta de mi mamá?
Una de sus hermanas llegó a decirle.
Que yo no puedo ir al entierro de mi mamá. Me dijo así.¿ Por qué? porque yo la hice matar y todavía está viva. Una cosa increíble es lo que hace una visión de dinero.
Mientras investigábamos esta historia, escuché muchos relatos como el de Nelson. Relatos de deudas acumuladas, familias peleadas, ahorros que se perdieron en la búsqueda del oro de Jacinto Rosario. Maribel terminó perdiendo su salón de belleza por ser coordinadora de Puerto Real. José del Carmen Cepeda aún esperaba recuperar los miles de dólares que ha invertido buscando la herencia. Y tantos más. Habían pasado nueve años desde que comenzó la búsqueda, pero Puerto Real no entregaba nada.
En el próximo episodio, la batalla entre Puerto Real y una heredera que se convertiría en su mayor enemiga.
Entonces, ese señor motiva, obliga, juega, amenaza a sus seguidores para que saquen una cuenta de ahorros en el Banco de Reservas de la República Dominicana. Y el Banco de Reservas sabe que eso es una estafa.
Ella me está acusando a mí de ladrón y me está acusando de estafador. Y me han denunciado en todo el país.¿ Quiénes son los estafadores de los Rosario? Los extorsionadores, los desacreditadores.
Mónica Cordero es periodista de investigación y datos. Trabaja para el medio Investigative Midwest. Vive en Des Moines, Iowa. Coprodujo esta historia con Luis Trelles, Luis es Senior Editor en Embedded de NPR. Vive en San Juan, Puerto Rico. Un agradecimiento muy especial a Joe Nocera. También queremos agradecer a Frank Baez, Rita Indiana, Andrea Bavestrello, Juan Carlos González Díaz
y Alicia Ortega por su ayuda con esta historia. Esta historia fue editada por Camila Segura, Luis Fernando Vargas, Victoria Estrada y por mí. Andrea López Cruzado hizo la verificación de datos. La música y el diseño sonido son de Andrés Aspiri. El resto del equipo de Rambulante incluye a Paola Leán, Adriana Bernal, Aneris Casasuz, Diego Corzo, Emilia Herbeta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Lina Rincón,
Sara Selva Ortiz, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa. Carolina Guerrero es la CEO. Raambulante es un podcast de Raambulante Studios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg Pro. Si te gustó este episodio y quieres que sigamos haciendo periodismo independiente sobre América Latina, apóyanos a través de Deambulantes, nuestro programa de membresías. Visita raambulante.org y ayúdanos a seguir narrando la región. Raambulante cuenta las historias de América Latina.
Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.
