Esto es Reambulante, soy Daniel Alarcón. Hoy empezamos en Calama, Chile. Es 21 de febrero de 2004. Unas 2,500 personas están esperando para ver una cantante que hace apenas unos meses se ha convertido en un verdadero fenómeno. Sus canciones suenan en cada rincón del país y se habla todo el tiempo de ella en la televisión. El show es muy profesional. La acompañan bailarines, niños y un muñeco gigante de Pluto que baila junto a ellos. Canta hits de su primer disco, que ya
es todo un éxito de ventas. Se llama Cristel Rodríguez y tiene solamente seis años. A pesar de su corta edad, tiene bastante experiencia. No es su primera vez delante de una audiencia. Tiene miles de fans y se ha presentado decenas de veces en teatros y estadios de distintas ciudades del país. Pero esta vez el show es más corto de lo habitual. Crystal está enferma, no se siente del todo bien y así se lo explica el animador. Y aunque la niña dice que tuvo fiebre, el público pide más.
Quieren escuchar todas sus canciones. El animador insiste. Crystal responde.¿ En qué no puedo vomitar? No puedo esforzarme mucho porque si no me duele la guatita y voy a vomitar. Se queja del dolor de guatita, de panza. El público sigue arengando. Algunos chiflan a modo de queja. El presentador mantiene a la niña en el centro del escenario. Quieren que siga a pesar del malestar. Así que recurren a Christian, el papá de Crystal. Le piden que le hable a
su hija desde la torre donde controlan el sonido. Crystal se sigue quejando, pero el padre insiste. Una canción más, Barney. Crystal obedece y la canta. El show termina, el público aplaude y se va a casa contento. Pero unas horas después, ese diálogo entre Crystal y su papá, que acabamos de escuchar, va a reproducirse en todos los programas y noticieros del país. Esta es Crystal, que hoy tiene 28 años.¿
Alguien lo grabó y lo mandó al programa de farándula como más conocido acá en Chile
Y con la misma velocidad con la que había llegado a la fama, ahora los aplausos se volverían sospecha.
Y a raíz de ese video y ese programa de farándula, sale la acusación de que mis papás estaban explotándome
La periodista Marina Abioso, junto con nuestra productora Annelies Casasuz, investigaron esta historia. Aquí Marina.
Volvamos un poco para atrás para entender cómo llegó Cristel Rodríguez a ese escenario. Porque todo sucedió muy rápido. Demasiado rápido. Nunca había tomado clases de canto, aunque la música siempre había estado presente en su casa. Mi mamá cantaba y cantó
hasta que me tuvo. Quizás está relacionado un poco con eso, como que técnicamente yo estuve escuchando su voz cantar
toda mi gestación. Su mamá y su papá formaban parte de un grupo de música religioso con el que se presentaban en iglesias evangélicas. Kristen los acompañaba desde que era bebé. Así que desde muy chiquita se aprendió las canciones cristianas. pero también las de Chayanne y Axé Bahía, que le encantaban especialmente por los videoclips que veía en la tele. Las cantaba y practicaba las coreografías con su prima después de los almuerzos familiares.
La familia se sentaba alrededor de nuestro escenario, por así decirlo, que era el living, y nos veían. De ahí yo tenía un tío que siempre dijo que yo debería llegar al Festival de Viña del Mar, que iba a ser cantante, y estaba hablando de que yo tenía dos años, dos o tres años.
Cuando estaba por cumplir cinco, A fines de 2002, un nuevo programa empezó a emitirse en la televisión y Crystal se obsesionó con verlo todas las tardes con su mamá.
Rojo, fama contra fama
Rojo, fama contra fama. Un programa del canal público que mezclaba concurso de canto y baile, reality show y magazine. Los protagonistas eran adolescentes que interpretaban covers y coreografías. Después de cada presentación, un jurado de expertos les daba una calificación. El jurado elegía a los nominados para abandonar el programa y el público votaba por teléfono para salvar a sus favoritos y darles una semana más de chance en la competencia.
Sigue en competencia Víctor Tapia. Sigue en competencia. Abandona rojo Don Rubén Aurelio.
Rojo era tan exitoso que la producción empezó a recorrer Chile y a transmitir desde teatros o estadios, con público en vivo y participantes locales en cada región. Cuando Christel se enteró de que el programa llegaría a Talcahuano, su ciudad, saltó de felicidad y le pidió por favor a su mamá que la llevara a participar.
De lo que más me acuerdo es del casting, que fue una locura porque había mucha gente que quería participar y mucha gente que había una avalancha.
Eran tantos los que querían participar del programa que había un primer filtro, sin cámaras. Cristel esperó, cantó y volvió a casa con su mamá.
Después de esa audición y de toda esa locura, pasó un tiempito y nos llamaron por teléfono para decirnos que habíamos quedado y que teníamos que ir como a la final.
Ahora sí, delante de cámaras, en vivo y en directo para todo Chile. Ese día, el día de la final, cambiaría todo para Cristel.
Llegó el momento. Bienvenidos al evento musical del año en La Tortuga de Talcahuano.
Rojo estaba transmitiendo desde La Tortuga de Talcahuano, un estadio para eventos deportivos. Tiene capacidad para 10.000 personas, pero ese día quedó pequeño. No había ni un asiento vacío. Tan colmado estaba que Jaime de Bañino, el locutor de rojo que acabamos de escuchar, improvisó su cabina de locución en un lugar muy particular.
Ese programa, esa gala, la hice justamente en el baño, sentado literalmente en el trono. Claro está que con la tapa cerrada. Era el espacio que había.
Jaime seguía todo lo que pasaba en el programa desde un monitor y hacía sus comentarios. Mientras tanto, Cecilia Mayorga, productora del programa, esperaba al costado del escenario para entrevistar a los participantes.
Cecilia
recuerda perfectamente cuando la vio llegar a Crystal. Ningún otro participante era tan joven como ella, pero no parecía nerviosa. Se acercaba al centro del escenario con pasitos cortos y decididos. Iba vestida de mariachi. El sombrero mexicano era tan grande que tenía que sostenerlo para que no cayera sobre sus ojitos.
Está cómoda con el sombrero? Sí. ¿Sí?¿ No encuentra que le queda un poquito grande? No. Ya, está bien. Está todo bien.¿ Qué canción va a elegir para esta noche?
México lindo y
querido. Ya. de repente aparece este punto y empieza a cantar
lo habitual era que cada participante cantara solo un par de versos pero esta vez no la música no se detuvo nunca para Cristel y terminó la canción El público aplaudía enloquecido. No había ninguna duda. Y
la
ganadora es...¡ Esta niñita! La ganadora en rojo, fama contraparte.
Se ganó un televisor de 21 pulgadas y otros premios. Estaba contenta. Hizo unos pasos de baile y conversó con el presentador. Su madre sonreía y las cámaras la mostraban orgullosa. Casi no quedaba tiempo, pero el público reclamaba que siguiera cantando. Desde ese momento... Cecilia y Jaime tuvieron la certeza de que la presencia de Crister en el programa apenas estaba
comenzando. Porque en verdad fue un griterío, pero descomunal. Tenía cinco años y cantaba muy bien además
Encontrarse con una niña que se plantaba en el escenario y que tenía fuerza y que tenía carácter.
Además de tener mucho talento, tenía una personalidad increíble para la edad que tenía.
Y visto
y hecho...
Acaparó justamente la atención de la audiencia y eso es lo que generó este fenómeno.
Después de ver la reacción del público, los productores no estaban listos para despedir a Christel. Así que la semana llamaron a sus padres para invitarla de nuevo. Esta vez no sería tan cerca de su casa, sino en el estudio que estaba en la capital, Santiago. Christel tomó un avión por primera vez en su vida. Una hora de vuelo en el que las azafatas la reconocieron y le regalaron golosinas. Al aterrizar en el aeropuerto, la esperaban las
cámaras de rojo. La familia se hospedó en un hotel reservado por el programa y fueron juntos al estudio por primera vez. Cecilia recuerda muy bien cómo se estaban preparando en el canal para recibirla. Es que Crystal no era una participante más. Sería la única niña en un show de jóvenes y adolescentes, y eso no había que perderlo de
vista. Era una niña con boina de niña, con salda de niña. No era una niña adolescente, una niña grandada. Era muy de su edad, era muy de su edad.
Al aire la recibieron con un pequeño clip recordando su participación anterior. La invitaron a bailar salsa y a cantar otra vez la canción del triunfo. Entre segmentos, el presentador volvía una y otra vez a charlar con Cristel, que contestaba las preguntas sin nerviosismo.¿ Y tienes más hermanos tú
No
La reina de la casa?
No.
¿No?¿ Quién es la reina de la casa? Mi mamá. Ah. Miriam Carrillo.¿ Y cómo se llama la mamá? Miriam. Miriam.¿ Y el papá, el rey de la casa? Sí.¿ Cómo se llama el papá? Cristia. Bien.¿ Y a dónde está el papá? Ahí está mi mamá con mi papá. Ahí está el papá con la mamá. Mira el papacho. Sáquenle un babero.
Papá y mamá sonreían, pero los productores más.
Aquí funcionamos durante muchos años con la biblia de la televisión que era el people meter, que medía la sintonía y por lo tanto si el meter se disparaba entonces se le daba como una máquina de triturar carne hasta que ya no quedara carne.
O sea, aferrarse a lo que generaba rating sin importar nada más. Ese día... Cuando Cristel apareció por segunda vez en el programa, el canal marcó un pico de televidentes.
El éxito fue inmediato. Y además, al tener una chica en un programa juvenil, también te lleva a otro público, que eran los más pequeños.
Así que empezaron a invitarla más seguido y sus padres aceptaron. Quisimos hablar con ellos para este episodio, pero prefirieron no participar. A sus cinco años, Cristel empezó a vivir entre su ciudad en el centro del país y Santiago. Aviones todas las semanas, Algunos días iba al jardín de infantes, otros a la televisión. A Cristel le gustaba, se sentía bien en ese ambiente. Yo digo que fui
como la mascota del programa, en el sentido de que cuando alguien me veía era como igual que como uno reacciona a veces al ver una mascota de otra persona. Te tratan muy tiernamente, muy cariñoso, todo súper respetuoso. Bueno, yo igual siempre andaba con mis padres, entonces también siempre estuve muy segura, siempre respetando mis límites. Siempre dándome el espacio para ser niña.
Además, Crystal tenía un estatus propio dentro del programa. Ya no participaba de la competencia. El jurado no criticaba su actuación y nunca estaba en riesgo de su permanencia. Lo suyo era una suerte de show aparte dentro
de Rojo. Siempre teniendo los recuerdos. Si iba a las galas, fuera la primera que actuara, que no le hicieron trasnochar. Ella iba, hacía sus mix y no estaba todo el programa. A veces se quedaba un poco más porque ella quería... Pero no era un trabajo excesivo. Pronto amplió su repertorio.
Hasta mandaron una cámara para filmar a Crystal en su casa y en el aula junto a sus compañeritos. Estamos en
la sala de música que me gusta mucho porque estamos con Rosalía y Carlos. Vamos a cantar unas canciones
Una especie de reality show en torno a la vida de Crystal. Todo sucedía a un ritmo vertiginoso, aunque disfrutaba la tensión.
Nunca tampoco como una responsabilidad, sino que también entendiéndolo como una consecuencia del estilo de vida que se estaba llevando. No significa que no fuera incómodo.
Porque su fama era tanta que ahora la reconocían en todas partes. La paraban, la acorralaba un montón de gente y le pedían autógrafos. Aunque todavía no había aprendido a leer, sabía escribir su nombre, que rodeaba con un corazón y una estrella. Cecilia se acuerda que al canal llegaban decenas de cartas y regalos para ella. No, si era un
fenómeno Cristel. Tenía fans, todos los niños querían ser como Cristel, las niñas sobre todo. Las marcas querían vestirla
y los productores musicales contratarla. A mi mamá se le acercaron todos los ejecutivos de los sellos discográficos de ese tiempo. Warner Music, Sony Music, con sus tarjetas, así de modo ya, queremos a su hija.
Crystal obviamente no entendía de negocios ni contratos. Sus padres, en realidad, tampoco. Pero sí se acuerda que hablaron con ella.
Y a mí me preguntan si como que me gusta lo que estoy haciendo, si estoy feliz, si lo quiero seguir haciendo. Y yo dije que sí, que en verdad como que me gustaba. Y ellos siempre me dijeron que el día que yo ya no quisiera seguir cantando, que yo no quisiera seguir viendo la televisión, Simplemente dejábamos de hacerlo y ya. Y firmamos con Warner Music.
El acuerdo fue para la grabación, no de uno, sino de tres discos. Una apuesta a largo plazo. Warner estaba comprometiéndose con la que imaginaba sería una gran estrella infantil. Y esa estrella que generaría mucho dinero tenía que quedarse en el sello. No iba a ser fácil para Crystal. Porque una cosa era aprender letras que escuchaba en la radio y la televisión. Ahora tenía que cantar canciones escritas especialmente para ella.
Yo siempre fui muy inquieta, así que no me podía sentar a ensayar. Entonces lo que mi mamá ideó fue enseñarme las canciones jugando con las manos. Así aprendí todas las canciones. Todas las
canciones eran un juego. Un trabalenguas, un tema injeringoso, juegos de palabras, música alegre, letras pegadizas, muy pegadizas. Y una vez que se las aprendió, empezaron las sesiones de grabación en el estudio. Tenían interrupciones. Cuando Crystal se aburría, iba a una plaza cerca para que jugara un rato y se despejara. Luego volvían al estudio. En tan solo tres días, terminaron las grabaciones del primer disco con esta canción. Quizás
le suene. Dubi Dubi Du había sido escrita por un chileno llamado Claudio Prado y era sobre Crystal invitando amigos a jugar a su casa. Tenía una letra simple y divertida. Contagiosa. En noviembre de 2003, apenas cuatro meses después de haber estado por primera vez en televisión, el disco ya se estaba presentando en rojo. Se llamó Crystal a secas. No hacía falta más. El éxito fue inmediato y exponencial. Tuvo varios hits y pronto empezaron a llegar los reconocimientos por el volumen de ventas.
Disco de oro. Disco de oro. Más de 10.000 copias vendidas en un fin de semana. Disco de platino. Disco de platino. Más de 20.000 copias vendidas. Solo 14 días
Lo puedes creer? Con
solo 5 años.
Cada logro se celebraba, por supuesto, en rojo. Con Crystal en vivo y en directo para todo el país. En esa época, logró un total de 120.000 copias vendidas. Seguramente mucha plata para la discográfica.¿ Pero cuánta para Crystal?
No tengo ni la menor idea de cuánto dinero fue. No creo que haya sido poco para ese tiempo, además. Pero tampoco creo que haya sido demasiado.
No tiene detalles. Nunca preguntó. Sabe que sus padres compraron un auto nuevo, que todavía tienen más de 20 años después, y que otra parte se usó para pagar su educación en una escuela privada donde pudiera aprender inglés. Ninguna fortuna. ni de la venta de discos, ni tampoco de su participación en el programa. Era el verano de 2004. Christel había cumplido seis años y seguía en pleno éxito. Sus padres
manejaban la agenda y decidían qué compromisos aceptar. Y es que los participantes de Rojo, ya famosos, recorrían el país contratados por centros comerciales, empresas y municipios. Viajaron a Miami y Christel participó en el show de Don Francisco. Allí se grababa el programa más famoso de la televisión chilena. Al regreso, aprovechando que Rojo estaba en receso de verano, daría otro concierto, en Calama, al norte de Chile. Sería un show breve, con algunas canciones del disco. Rojo y
Televisión Nacional de Chile no estaban involucrados, tampoco productores. Tenían prohibido trabajar con los artistas por fuera del programa, para evitar problemas y responsabilidades.
El día anterior a ese show yo no me sentí muy bien, porque había comido algo que me había hecho mal. Y yo siempre he sido muy, acá decimos, alaraca, o sea, exagerada con los dolores. Tenía miedo que al otro día me volviese a sentir mal.
Según Crystal, sus papás hablaron con los organizadores para ver si el show se podía suspender o reprogramar. Y le dijeron que no, que no se podía por contrato y todo el tema. Así que la producción y los padres llegaron a un acuerdo. Crystal cantaría aunque se sintiera mal, pero serían menos canciones. Cuando llegó el final, el público pidió más. Y bueno, sucedió todo aquello que ya escuchamos al comienzo de esta historia.
Yo en
mi inocencia dije que si seguía cantando me iba a doler la guatita y que iba a vomitar. Entonces en eso un productor obliga a mi papá a que me convenza. Le pasan un micrófono y mi papá me habla por alto parlante para pedirme que hagamos una canción más y que ya nos vamos. Entonces yo igual, pero papá...
Quizás en el fondo el papá pensó que en verdad estaba bromeando o quizás estaba exagerando cuando el niño decía tengo cero a tirar a la casa.
Lo cierto es que Crystal no estaba exagerando. Cuando el video empezó a circular en los medios, estaba internada en un hospital de Antofagasta, a unas dos horas de donde había dado el show. La habían tenido que operar de emergencia. Empecé
con un cuadro febril. Y al final lo que era, era que estaba teniendo principios de apendicitis.
Pero los medios hicieron un diagnóstico diferente. Un diario tituló, Estrés reventó a la pequeña Crystal. Había notas en televisión, en radio, en revistas. Y
ese hecho es el que creo que detonó todo lo demás. Una pausa y volvemos.
Estamos de vuelta en Radambulante. Marina Abiuso nos sigue contando.
Cuando se conoció el video de Crystal quejándose del dolor de panza y su padre insistiéndole para que cantara, Rojo estaba preparando el lanzamiento de su nueva temporada. Cecilia recuerda muy bien el clima de tensión que se vivía en el canal.
El conductor estaba histérico. A mí casi me echa porque no tenía un dato de un periodista que había dicho algo en contra de Crystal. No, te juro
Crystal, la exitosa niña estrella, ahora se había convertido en una niña explotada. Quizás preocupados por quedar bajo la misma acusación, el programa corrió a pedir una reunión con UNICEF, el organismo de Naciones Unidas que se ocupa de los derechos de las infancias. Querían tener un aval a la forma en la que trabajaban con los jóvenes. Si bien Christel era la más pequeña, no era la única menor de edad.
Cecilia fue la representante del canal en la reunión. Expuso las condiciones de trabajo de la nena y de los demás participantes y volvió para preparar una respuesta oficial que fijara la posición de Rojo frente al escándalo.
Nos juntamos con el conductor que estaba muy nervioso. Y toda esta información se habló en una especie de comunicado. Se trató el tema basándonos en esta reunión. Lo primero
fue aclarar que Rojo y la Televisión Nacional de Chile no tenían vínculo alguno con el show en cuestión. Reconocían que se veía a Crystal evidentemente enferma y que incitarla a continuar era una acción que atentaba contra sus derechos fundamentales como niña. y aseguraban que esas no eran sus condiciones habituales en el canal. Así lo escribieron en el comunicado. El escándalo había escalado más allá de los programas de televisión.
Varios diputados manifestaron su intención de preparar un proyecto contra la explotación laboral infantil y anunciaron que lo llamarían Ley Kristel. El proyecto proponía medidas de protección de los derechos y patrimonios de niñas y niños artistas menores de 15 años. y pretendía fijar obligaciones claras para que empleadores y padres preservaran un porcentaje de las ganancias hasta la mayoría de edad de los artistas. Los padres de Christel estaban bajo la
mirada del país entero. Así que el de 2004 fue un comienzo de temporada particular para Rojo. En vez de tener a Christel cantando y bailando, invitaron a sus padres. Esta vez no estaban detrás de cámaras, sino sentados en el set, tomados siempre de la mano.
Yo sé que ustedes son una familia de fe y con esa tranquilidad pueden enfrentar las cámaras y es por eso que han determinado venir esta tarde
Los padres de Christel sentían que ya era hora de salir a enfrentar los rumores y las acusaciones. Y es que la tensión sobre la familia había pasado de intensa a delirante. Un diario, por ejemplo, llegó a preguntarse si las canciones de Christel no escondían un mensaje satánico. Por eso, ese día, el Papa dijo.
Para nosotros, que somos cristianos, angélicos y creemos firmemente en lo que Dios hace en nuestras vidas y que nos asocien con el mal, digamos así, con Satanás o como quieran llamarle, es un golpe bajo.
El escándalo crecía cada vez más. Otros medios señalaban a Rojo. El programa respondía. Para defenderse, sí. Pero también hacía buen rating. Este es otra vez Jaime, el locutor.
A nadie le importaba si a Cristel le dolía la guata o no le dolía la guata, si había comido algo malo. Eso era lo menos importante para los que estaban en la pelea, que era el rating. Yo creo que realmente a nadie le importó lo que le pasaba a Cristel.
De hecho, en la entrevista a los padres ni siquiera les preguntaron por la salud de Cristel. corrigieron el error al día siguiente, en una llamada telefónica.
La operación ya está superada, ya anda muy inquieta, tal como es ella. No se ha dado cuenta de todo esto que ha pasado. Sí, le llama la atención el ver quizás triste al papá, con un poco de lágrimas.
Era tal el escándalo que hasta el Servicio Nacional de Menores también llegó a involucrarse y salió a dar declaraciones públicas manifestando preocupación por Crystal. Luego decidió intervenir para revisar sus condiciones de vida. Después de reunirse con la familia, la subdirectora habló para las cámaras de rojo.
Hemos hablado con la familia, hemos hablado con los papás, los padres han estado de acuerdo, va a haber un equipo profesional, es de hecho que nos va a asesorar, no solamente respecto a estos casos específicos, sino que también respecto a su desarrollo en
general. Les abrieron un sumario a los padres para constatar si había o no vulneración de derechos.
Revisaron cuentas, estuvieron... Bueno, yo esto me lo contaron a mí de más grande, porque yo no me di cuenta de nada. Incluso estuvieron días con nosotros, pasaron días con nosotros y yo no me acuerdo. Mi papá me contó un poco de lo que él tuvo que vivir, que hasta casi que tomates le tiraron en la calle, que tuvo que aguantar, que le gritaran cosas también.
Insultos, acusaciones, todo relacionado con la supuesta explotación de su hija, que, según ella, nunca ocurrió. Para quienes trabajaban en el programa, las acusaciones hacia los padres eran desproporcionadas. Yo
no creo que haya una intención de explotar a la cristiana. No creo, porque eran, en verdad, un poco como... Muy tranquilos y que siempre estaban preocupados de ellas. Tampoco entendían mucho el mundo de la televisión y de los eventos
Nunca tuvieron una preparación profesional en el ámbito, en el aspecto mediático. Se formaron prácticamente ahí.
Ellos estaban obviamente tratando de hacer las cosas lo mejor posible, siendo personas totalmente ignorantes en el tema y muy poco asesorados, porque también eso fue otra cosa.
Yo creo que la gente mandaba más que ellos. Yo creo que ella tenía más personalidad que los padres
Rojo estaba en una encrucijada.¿ Podía seguir invitando a Crister si había sospechas de que no cuidaban a la nena? Decidieron poner un cierre al asunto. Ya no se hablaba de explotación, sino de un condoro, es decir, de un error. Un error grave, pero un error al fin.
En lo personal, este equipo no quiere que ella sienta que Perdona que sea así de claro, por un condoro que se manda el papá y ella siente que después no puede estar en este escenario para nada. Este escenario va a seguir siendo el escenario de Crystal. Este programa va a seguir siendo el programa de Crystal. Este canal va a seguir siendo el canal de televisión.
Y
así
fue, al principio. Crystal volvió al programa unos días después, ajena al escándalo. Habían procurado que no se enterara de nada. Ella cantó y bailó, como siempre. Volví a la normalidad. Unas semanas después, incluso grabó el segundo disco que ya estaba previsto por contrato.
Este es el nuevo disco? Sí, ese. Se llama La fiesta continúa.
La fiesta continúa.¿
En
serio? De World of Music
Especial escándalo, o quizás por el escándalo, el segundo disco también fue un éxito de ventas. Los prisioneros, el grupo de rock más famoso de Chile, la invitó a participar del videoclip de su tema Manzana. El tercer disco salió en diciembre de ese mismo año. Se llamó Ponte las pilas e incluía un dúo con Montserrat Bustamante, una colega del programa, mayor que ella, que luego sería más conocida como Mon Laferte. Sin embargo, algo había cambiado en el ambiente.
Las apariciones de Cristela en televisión eran más breves, pero los diarios y los programas de Farándula seguían atentos a los movimientos de la niña y de sus padres, que no habían dejado de estar bajo la lupa.
Los papás decidieron un poco sacarla, yo creo. Yo creo que fue decisión de ellos más que del canal.
Ya nos habían avisado de que no íbamos a continuar. Entonces como que se iban a terminar las actividades que por contrato teníamos y ya después no se iba a seguir.
Las versiones entre ellos difieren. Pero más allá de quién haya tomado la decisión, Christel aceptó el final de su carrera con la misma naturalidad con la que había tomado la fama. Aunque sí le preguntó a su mamá por qué las cosas habían cambiado. Ella
me explicó que nosotros íbamos al programa porque el programa nos invitaba y que ahora el programa no nos estaba invitando, entonces que por eso no estábamos yendo. Creo que nunca me digné a preguntar O sea, nunca hice más preguntas como,¿ y por qué no nos invitan? Ni nada, como que simplemente era como, ya, no nos están invitando y ya.
No recuerdo que esto se haya terminado así de la noche a la mañana, pero como te digo, reconozco que la televisión es una máquina de triturar carne y si no le da, no le está dando, ya, vamos con otra cosa y chao.
El paso de Cristal por Rojo había terminado. Atrás quedaban los discos de Platino, una gira que la había llevado por México y Puerto Rico, acuerdos comerciales para lanzar una línea de ropa infantil y hasta una nominación al Grammy Latino. Se alejó por completo de ese ambiente.
A mí se me desapareció el radar, Cristian. Se me desapareció porque, bueno, la televisión tiene eso tan potente que te lo pone en una vitrina y de repente cuando desaparece deja de estar, deja de existir prácticamente y yo no supe más de ella.
Había sido demasiado para toda la familia. Sobre todo para sus padres. Porque ella simplemente disfrutaba cantar. Y en realidad lo siguió haciendo. Si la invitaba en algún evento, iba y cantaba. Siempre
lo hice hasta los 12 más o menos, que ahí yo tuve un periodo mío personal en el que yo decidí dejar de cantar. A mí mi papá era como, oye, te están invitando acá. Y yo era la que, no, no quiero ir. La verdad es que no tengo ganas de cantar. Porque ella ya era una adolescente y sus canciones eran de niña. pero tampoco teníamos las opciones a nivel económico de poder hacer una producción nueva ni nada por el estilo, entonces no estaba esa opción.
Las discográficas que le habían llenado de ofertas a sus cinco años ya no tenían interés. Rojo, el programa que le había catapultado a la fama, ya no estaba al aire. Nadie invertía en ella. Trataba de llevar la vida de un adolescente normal, pero no le era sencillo. En la escuela sufría bullying y la carrera artística ya no le daba alegría. Fueron seis años de silencio absoluto. Pero cuando cumplió 18 y terminó el secundario, Crystal tomó una decisión. Fue
así como, ya, quiero intentarlo otra vez. Quería ser cantante. Ya no diría que era un juego infantil, sino una elección consciente. Una carrera. Se fue a vivir a Santiago para estudiar música. Trabajó con algunos productores independientes, lanzó algunas canciones nuevas, pero no llegaron al éxito de cuando era niña. Fue un tiempo muy difícil a nivel personal. Me
chocó mucho la realidad de todo, de darme cuenta de que lo que había visto cuando pequeña todavía como que existía.
Es decir, el escándalo nunca desapareció del todo. En ese nuevo intento por armar una carrera musical, volvió a aceptar invitaciones a programas de televisión y las preguntas por su familia siempre volvían a aparecer. Crystal se convenció. Este ambiente no era para ella. Se mudó a Viña del Mar, ciudad del famoso festival artístico, aspiración máxima de los músicos chilenos. Pero su plan no era ese escenario, sino la facultad, esta vez una nueva carrera para convertirse en fonaudióloga. Era 2018.
Rojo estaba a punto de salir al aire otra vez, con un nuevo presentador y con otras reglas, pero con el mismo locutor.
Me llaman de TVN para decirme, peladito, llegó el momento, me dicen, volvemos a hacer Rojo, y usted tiene que estar acá, me dicen.
Jaime aceptó y volvió a ser la voz en off del concurso, que ahora se llamaba Rojo, el color del talento. El rating y el público acompañaron y el ciclo volvió a instalarse. En agosto de 2019, poco más de un año después del regreso de Rojo, Jaime estaba en una reunión para organizar cómo sería el programa.
Hacíamos repaso al libreto de lo que venía y ahí me entero que estaba Christel
La producción del nuevo Rojo la había convocado al programa y ella había aceptado la invitación.
el orgullo de decir ¡Adelante, Cristel! Una artista histórica de rojo. La conocimos cuando tenía apenas 5 años de edad y con su talento se ganó rápidamente el cariño de la gente.
Cristel volvía ahora como una participante más, sometida al voto y la opinión del jurado.
Muchas gracias, estoy súper feliz, ansiosa, expectante de estar acá.
Cristel llegó, como llegaron también muchas figuras que habían estado en rojo, y claro, el fenómeno era que ya no era la niña, era ya la mujer, era más que adolescente, y claro, con otra personalidad y otro perfil tenía ella.
Ya nada de canciones infantiles. Cantó Shallow, de Lady Gaga. Estuvo dentro de las peor evaluadas por el jurado, lo que la ponía en riesgo de ser votada para abandonar el concurso. No pudo contener las lágrimas. Pero aseguró que no era por la calificación, sino por los comentarios que su regreso había generado en redes sociales. Ahora debía lidiar con un enemigo nuevo, uno que no existía cuando era una niña. Lo explicó ella misma en un programa de
espectáculos que seguía todo lo que pasaba en rojo. Ah
que por eso
digo, no
tiene nada que ver
con... No era, pucha, que estáis cantando mal, que desafinaste, nada.
No, tendría que ver con mi apariencia, con cómo me visten,
mi peso, etc. Lo mismo de siempre
nada
más. Muy
poco original, yo le digo al tiro. pero para mí fue mucho.
Esa misma semana, Crystal perdió la votación y abandonó el programa. Otra vez.
Yo agradezco la oportunidad que me dio la producción. Me hubiera encantado estar mucho más tiempo, pero confío en que los planes de Dios son perfectos y nada, mucha gente me echaba de menos y me pudieron ver un ratito en la tele. Y esto no para, aquí todo sigue.
Crystal dejó los viajes a Santiago, se quedó en Viña del Mar y se concentró en la universidad. Abandonó por completo su faceta musical. Las canciones de su infancia ahora eran parte de un ritual casi privado.
Todas las canciones las escucho todos los años, sí o sí. O sea, siempre están, porque las tengo guardadas y de vez en cuando me gusta cantarlas. Christian las seguía escuchando
y cantando en su casa, con los cassettes y CDs que conservaba de aquella época. Las había grabado a principios de los 2000 y nada de ese material estaba disponible en internet. Pero en noviembre de 2023, eso cambiaría. Y sin conocimiento de Crystal, una melodía de su pasado tomó vida propia en la web. Y lo que menos esperaba ella era que iba a expandirse por todo el mundo con la fuerza de un viral, un nuevo viejo hit
Ya volvemos. Estamos de vuelta, Marina Abiuso sigue con la historia.
Christel había tenido su época de fama infantil y eso había terminado. Su intento de volver a la música como adulta no había sido tan exitoso como esperaba. Tenía presencia en redes sociales, pero no apuntaba a vivir de eso. Se había casado, estaba terminando la carrera de fonaudiología y viviendo en Viña del Mar. Y de repente...
Yo estaba literalmente sentada en este mismo lugar donde estoy, con el celular al lado, y me empiezan a etiquetar y yo así como, ay,¿ qué está pasando? Así como, yo en mi cabeza dije, salió una noticia o algo.
Buscó rápido en medios de noticias, pero no encontró nada relacionado a ella. Así que se metió a TikTok y descubrió que todas las menciones eran sobre un video animado. Apareció un gatito moviendo una pata al ritmo de la música.
Tenía comentarios de todos lados y tenía como un comentario como de,¿ cómo se llama? Kazajistán, Ucrania, Árabe. Habían comentarios como en muchos idiomas. Entonces yo no sabía de dónde había salido. Y al tiempo me empiezan a etiquetar nuevamente, pero en otros videos ya de personas cantándola y estos eran chicos americanos que le cambiaban la letra y que les gustaba la canción. Yo era como,¿ qué es esto? Así como,¿ por qué?¿ En qué momento?
Era divertido, pero Crystal no le dio demasiada importancia.
Y en eso me empiezan a etiquetar en un video y era un video de un artista de K-pop.
Era un artista de TXT, una banda de la misma empresa que maneja a los BTS. Si no conocen de K-Pop, esto seguro que no les dice nada, pero ojo este dato. BTS ha superado los récords de popularidad que tenían nada más y nada menos que los Beatles. Acumulan millones de fans y followers y son tan influyentes que fueron invitados a hablar a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y
yo lo veo y ahí pego el tito. Ahí yo digo,¿ qué es esto?¿ Qué está pasando
Hacía varios años que Crystal se había vuelto súper fan del K-Pop. Y por eso entendía muy bien todo lo que este movimiento arrastraba. Si este grupo estaba compartiendo su canción, iba a volverse realmente mucho más conocida. Y no se equivocó. De repente la empezaron a etiquetar cada vez más. Su canción estaba sonando en lugares impensados. Japón, en
Alemania, en España, India, Mongolia, Malasia también sonó mucho.
Y la lista sigue. Indonesia, Corea del Sur, Tailandia, Canadá, Perú, Brasil, Colombia, Ecuador, México y de vuelta a Chile.
Estuvo en la lista top viral 50 de muchos países.
Crystal estaba desconcertada.¿ Cómo era posible que esa canción, que no estaba en internet, se hubiera vuelto así de viral? Se puso a investigar y a rastrear la punta del ovillo. Descubrió que el video original, el del gatito moviendo la pata, lo había subido un usuario de Perú que tenía su CD y lo había conservado durante 20 años. Lo busqué en Twitter, le hablé
por Twitter y por Twitter me respondió. Y yo le dije como, oye, qué loco todo lo que está pasando. Y me dijo que claro, que él conocía la canción de cuando era más pequeño, que la había escuchado y simplemente decidió colocar el coro así como parte del video que había
hecho. Una decisión tomada sin pensar demasiado, ahora desataba una nueva ola mundial sobre la que Crystal no tenía ningún control. Fue un poco estresante,
porque obviamente tenía la presión de alguna forma de mucha gente que era como, oye, tienes que aprovecharlo, esta es una gran oportunidad, tienes que aprovecharlo. Y yo así como,
cómo lo aprovecho? Le decían que se fuera a Japón, a Corea del Sur, a cualquiera de esos países donde su música estaba sonando. Pero,¿ a qué voy a ir?
Si la gente no sabe quién soy yo, la gente conoce la canción. La canción es una canción viral. Pero nadie conoce mi cara actual. O sea, lo interesante es que canta una niña de cinco años, pero esa niña ya no existe, entonces...
Mientras tanto, la canción seguía sonando en las redes sin que Crystal tuviera ninguna ganancia. Como no era dueña de sus canciones, no podía subirlas a ninguna plataforma de música y la discográfica nunca lo había hecho. Entonces no cobraba regalías. Ni un peso.
Entonces estuve tres meses, desde enero hasta marzo, buscando la forma de poder contactarme con la disquera para poder hablar de la posibilidad de que subiera la canción a Spotify y aprovechar toda esta viralización.
Crystal logró al fin encontrar un correo de contacto y les escribió pidiéndoles una reunión.
Y ellos como que no tenían idea. Así que sí, técnicamente yo les llevé el negocio, negocio que obviamente ellos ganan muchísimo más,
Ya no eran sus padres los que iban a negociar su contrato. Christel pidió lo que más le importaba, que las canciones volvieran a estar disponibles en esta era del streaming. Dijeron que sí, subieron primero la canción viral, luego la discografía completa. Ahora sí, cada reproducción de la canción implica una pequeña ganancia para todos los involucrados, y para ella,
su intérprete. En 2024, Christel finalmente llegó a Asia en Persona, No fue a promocionar su canción, sino por otro trabajo que se había conseguido por saber tanto de la cultura coreana. La contrataron como coordinadora turística de adolescentes, fans del K-pop que viajaban en tour.
Encontraba muy gracioso el hecho de que yo iba caminando y en una tienda se escuchaba la canción y la gente la estaba cantando y yo estaba pasando por el lado así como... Como
si nada, sin que nadie la reconociera. Pero las turistas a las que acompañaba eran chilenas y sabían perfectamente quién era Crystal. En Seúl, la animaron a cantar su canción. En la calle, con el micrófono de un artista callejero. Crystal creía que este capítulo de su vida había terminado. Y aunque no consiguió un escenario en Asia, sí volvieron a invitarla a cantar en Chile y en México. Estaba un poco
abrumada porque decía,¿ qué hago? O sea... Tengo quizás, quizás, porque tampoco es un hecho, la posibilidad de volver a tener una carrera exitosa y volver a intentarlo, algo que ya entrecubría en mi cabeza había abandonado.
Pero finalmente se animó, aceptó las invitaciones y volvió a los escenarios. 22 años después, no es la nena que llegó a la tele con un sombrero mexicano tan grande que tenía que sostenerlo para que no le cubriera los ojos. ni la adolescente abrumada por el odio en las redes sociales. Está más grande y más fuerte. Luego del viaje por Asia, empezó a trabajar en un proyecto artístico enfocado en el público infantil. Contenido audiovisual, nuevas canciones. Un nuevo intento, quizás
el último, de vivir de la música. Se llama El Mundo de Crystal. Le pregunté si todo esto que pasó con el viral es una especie de revancha, una redención para su música después de aquel escándalo que la marcó a ella y a su familia.
La verdad es que yo lo veo como una nueva oportunidad de poder hacer algo que por mucho tiempo disfruté y que hoy en día me doy cuenta que lo sigo disfrutando. Pero no tengo idea qué impacto va a tener, no tengo idea si va a llegar a ser algo tan grande como lo que fue el dubi-dubi o lo que fue cuando era chica. Mi objetivo es llegar a quien tenga que
llegar. Porque todo lo demás, ella lo sabe. puede desvanecerse en un instante
Desde la viralización de la canción de Crystal, el usuario peruano que había publicado el primer video cerró sus cuentas en redes sociales luego de que TikTok eliminara el audio por infringir las normas de derechos de autor. Marina Abiuso es periodista, coprodujo esta historia con Aneris Casasuz. Aneris es productora de Raambulante, ambas viven en Buenos Aires. Esta historia fue editada por Camila Segura, Luis Fernando Vargas y por mí.
Bruno Selsa hizo la verificación de datos. El diseño sonido es de Andrés Aspí, con música de Ana Tuirán, Remy Lozano y Andrés. El resto del equipo de Ramblante incluye a Paola Aleán, Adriana Bernal, Diego Corzo, Emilia Arbeta, Camilo Jiménez, Santo Fimio, Germán Montoya, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Lina Rincón, Sara Selva Ortiz, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa. Carolina
Guerrero es la CEO. Raambulante es un podcast de Raambulante Studios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg Pro. Si te gustó este episodio y quieres que sigamos haciendo periodismo independiente sobre América Latina, apóyanos a través de Deambulantes, nuestro programa de membresías. Visita raambulante.org y ayúdanos a seguir narrando la región. Raambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.
