Esto es Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón.
Se siente como un dolor muy localizado, muy intenso.
Ella es María de Lourdes Rodríguez Ramírez, más conocida como Lulu, una mexicana de 71 años. Y
la rodilla se va ensanchando, como que se inflama. Solo tocarme con el dedo parecía que me estaba clavando un alfiler. Así de intenso era.
Pero ese dolor al principio, cuando Lulu era muy joven, empezó solo como una molestia, algo inusual.
Estaba yo todavía en la universidad cuando detecté que con ciertos movimientos había un sonido, un chasquido en mi rodilla, pero no había dolor y así lo tuve mucho tiempo.
Fue después de un accidente de tránsito que ese chasquido se volvió una molestia aguda y persistente.
Y a medida, obviamente, que avanzaba en edad, ese dolor empezó a acentuarse gradualmente hasta llegar a un dolor realmente insoportable. En muchas ocasiones de llegar a mi casa, sentarme a llorar porque el dolor era intenso.
Tiempo después, a Lulu le diagnosticaron osteoartrosis, una enfermedad degenerativa que se caracteriza por el desgaste del cartílago en las articulaciones. Lulu es profesora de biología en una universidad en Texcoco, en el Estado de México, y durante mucho tiempo, además de dar clases, de subir y bajar escaleras, tuvo que hacer prácticas de campo y viajes largos con frecuencia. Pero
todo eso se fue volviendo imposible. Empezó a disminuir su actividad física y a notar cada vez con mayor claridad cómo los cambios de temperatura o la humedad empeoraban el dolor. Durante años probó de todo.
He probado muchas cosas, muchísimas cosas de diferente tipo, naturistas, medicina de marca y todo eso, quiroprácticos y todo este tipo de cosas. Y nada, o sea, me quitaban el dolor un tiempo y después volvía.
Pero a mediados de 2020 apareció algo que al fin pareció funcionar. Ese día Carmen Vázquez, una secretaria de la universidad, le dijo a Lulu que entendía su sufrimiento. Ella también llevaba varios años con dolor en sus articulaciones por una artritis reumatoide. Esta es Carmen.
Yo ya no podía caminar del dolor. Arrastraba mis piecitos. Nunca quise incapacitarme porque yo sentía que eso me iba a deprimir. Más de lo que me estaba deprimiendo el tener que depender de los demás para decirme, hasta
para levantar una cacerola, porque era muy doloroso, muy, muy doloroso.
Pero la buena noticia que tenía Carmen era que, hacía unos meses, otra compañera de trabajo le había recomendado unas pastillas naturistas, que tenían ajo como su ingrediente principal. Los papás de ella, de más de 80 años, tenían dolores parecidos a los de Carmen, y las estaban tomando. Dice que cree que les ha sentado súper
bien a mis papás, y pues me atreví a traerle un frasquito para que lo pruebe, pues ya usted ve.
El frasquito en realidad era un tarro de plástico blanco de unos 10 centímetros. Tenía una etiqueta azul con amarillo y un ajo dorado en el centro. El nombre en letras blancas y grandes estaba muy claro. Artry Ajo King. Por todos lados aparecía la palabra original en la etiqueta, en la caja, en la tapa. Eso era algo importante porque la compañera le dijo a Carmen que había muchas otras marcas piratas que no tenían el mismo beneficio.
Desde la cajita tenía un sellito especial y además la capsulita era de un color diferente. Las piratitas eran verdes.
Y estas, las de Artria Joaquín, las que decían ser las originales, eran color arena. Según las indicaciones en el frasco, debía tomarse dos pastillas con cada comida. Carmen decidió probar primero con una. Y con esa, solo una, su vida cambió.
Como a los 15 minutos me empezó a hacer el efecto. Y yo, wow, wow, esto es grandioso. La pastillita me había hecho sentir súper poderosa porque me podía mover. En cuanto me la tomé, pude bajar y subir las escaleras de agroecología que están terriblemente así inclinadas. Están terribles y cansadas para una persona en condición.
Para Carmen, las pastillas habían significado volver a moverse y en solo unos meses recuperar la vida que tenía antes de la artritis reumatoide. Así que cuando vio a Lulu con ese dolor insoportable en las rodillas, no lo pensó dos veces.
Y entonces, pues se me ocurre decirle,¿ qué cree que mire esto? Me ayudó a mí, ¿no? Con mi problema. A lo mejor le pueden ayudar a usted. Me
regaló un frasco y, oh sorpresa, de tantas cosas que yo había tomado, de tantos remedios que me habían recomendado, productos médicos que me recomendaban, ese fue el único que a los dos días de tomarlo me quitó el dolor.
Después de haber vivido más de una década con ese dolor tan intenso, no sentirlo era un milagro, un milagro rápido y poderoso. Pero la felicidad no duró mucho. Pronto se dieron cuenta que Artry Ajo King en realidad no era lo que parecía. La periodista Aleida Rueda, hija de Lulu, nos sigue contando.
Para sorpresa de mi mamá, Lulu, Artry Ajo King le alivió sus dolores. Fue rápido, efectivo y prácticamente milagroso. Por eso, ella y Carmen, quien se las recomendó, siguieron tomando las pastillas muy juiciosas. Mi mamá, una pastilla dos veces al día. Y Carmen, una diaria. Pero junto con el alivio inicial, empezaron a notar otras cosas. Esta es Carmen.
Empecé a sentir muchos cambios drásticos en mi cuerpo. Desde que empecé a subir muchísimo de peso, se me empezó a poner mi carita redonda, redonda como de luna. Empecé a retener muchos líquidos, que fue lo que ya me asustó, ¿no?
Carmen al inicio lo relacionó todo con el estrés que desencadenó la pandemia. A ella y a toda su familia les dio COVID. Su papá murió a causa del virus y ella tuvo que ser el sustento de su familia. Cuando notó esos cambios en su cuerpo, pensó que eran secuelas del duelo.
Yo se lo achaqué a mi estado emocional, a todo lo que yo había vivido, al estrés, toda esa situación emocional que me rodeó. Sentí que era lo que estaba detonando en mi cuerpo, además del covicho, ¿no?
El covicho, el COVID que había tenido. Carmen pensó que con el tiempo se le iba a pasar, así que no fue al médico. Pero no podía ser coincidencia que después de cuatro meses de tomar las mismas pastillas de Ajo King, a mi mamá también le empezara a pasar algo que nunca había visto.
Mis piernas empezaron a hinchar. De por sí soy de piernas gordas, pero era ya inflamación. Y me las tocaba, acariciaba con la mano y pareciera que me estaba acariciando con una lija. Era una sensación extraña, esa sensación de ardor.
Mi mamá, a diferencia de Carmen, sí decidió ir al médico. Era un internista endocrinólogo.
Entonces ya me revisó y él me preguntó,¿ y qué está tomando para el dolor de rodilla? Y ahí fue donde le dije que era el ajo King. Y él me dijo que ese producto traía consecuencias. Me dijo que era probable que tuviera yo lupus, que ya era yo diabética, me dijo.
Cómo podía tener diabetes, esa hinchazón tan extraña y además la posibilidad de lupus, si lo que estaba tomando eran pastillas naturistas? Se supone que son inofensivas. Mi mamá había revisado la fórmula en el tarro de Artria Joaquín.
Y decía que era un producto naturista y efectivamente ponían un listado de productos naturales. Glucosamina
ajo, colágeno, cúrcuma, omega 3, calcio. También menciona la manzanilla. Nada sonaba extraño. No entendía qué estaba pasando. Yo no estaba con mi mamá el día que recibió ese diagnóstico, pero me contó la angustia que sintió al salir de esa cita médica.
Estaba ya asustada y mal. Llegué a mi casa y recuerdo que llegué a tirar las pastillas al baño.
Cuando por fin se hizo los exámenes, el médico la diagnosticó con prediabetes y le recetó un tratamiento para impedir que avanzara a diabetes. Eso la tranquilizó un poco, pero aún así, ser prediabética cuando siempre había sido una mujer sana era demasiado abrumador. Además, no pudo dejar de pensar en mi abuelita, su mamá, porque ella también había vivido buena parte de su vida con el mismo dolor insoportable
en las rodillas. También tenía osteoartritis y cuando los remedios fueron insuficientes, el médico le recomendó operarse y ponerse una prótesis para tener una vida más o menos normal. Ella aceptó y después de la cirugía, efectivamente el dolor desapareció. Pero estamos hablando de 2004. Las prótesis serán mucho más grandes y pesadas que las de ahora. Así que después de la operación, mi abuelita, con 75 años, perdió la capacidad de moverse. Esta es una parte triste en la historia de mi familia.
Mi abuelita no pudo volver a moverse sin ayuda y murió seis años después de la cirugía. Mi mamá siempre dice que no fue por una enfermedad, sino por la tristeza.
Le sobrevino un proceso gradual de deterioro general porque era una mujer muy activa y esta inmovilidad que le dio hizo que finalmente se deprimiera y esto llevó al otro y falleció.
La muerte de mi abuelita no solo le dejó a mi mamá un dolor inmenso, sino también un profundo temor a operarse y ponerse una prótesis que la paralizara. Ese miedo es el que explica que mi mamá haya probado de todo para aliviar el dolor de sus rodillas. Quería retrasar la cirugía a toda costa. Así que cuando Carmen, la secretaria de la universidad, llegó a su vida con esas pastillas milagrosas, mi mamá pensó que por fin había logrado evitar la operación que le había robado la vida
a mi abuelita. Pero el diagnóstico del médico y el hecho de que esas pastillas que le había recomendado Carmen tenían efectos secundarios graves, fue devastador. Al día siguiente, mi mamá fue corriendo a buscarla para contarle. Esta es Carmen otra vez. Me dijo,¿ qué cree Carmelita?
Me empecé a sentir muy mal, fui al médico y me diagnosticaron diabetes. Se lo platico porque,¿ qué cree que lo detonó? Las pastillas que usted me... Me
recomendó, no me diga eso. Como ya sabemos, Carmen estaba teniendo síntomas muy extraños que había asociado al COVID y al estrés. Pero esto que le estaba contando Lulú cambiaba todo.
Si ella no me hubiese dicho eso, yo no me hubiese puesto en alerta con las pastillitas.
Carmen empezó a investigar en internet. Era agosto de 2021 y se encontró con que justamente en esos días la COFEPRIS la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, había publicado una alerta sanitaria sobre Artria Hocking. Esa alerta, que es pública, decía que este producto se comercializa de forma ilegal y que a pesar de que se ofrece como, y cito, un producto contra el dolor y para recuperar
la flexibilidad, representa un riesgo para la salud. También decía que las pastillas fueron analizadas en un laboratorio de la misma Cofepris, y reportaban que Artria Joaquín tenía ingredientes que no son naturales y que además no aparecen en la fórmula del bote
Y cómo era posible? O sea, en mi mente no cabía que este tratamiento, que este supuesto suplemento natural trajera ingredientes que no estaban declarados dentro de su fórmula ni en ninguna parte de la cajita.
Al
leer la alerta sanitaria sobre Artria Joaquín, Carmen se enteró que los dos ingredientes que no salen en la etiqueta del tarro se llaman dexametasona y metilprednisolona. Ambos son corticoides, un tipo de esteroides de la misma familia de medicamentos que la cortisona. La cortisona es una versión sintética de una hormona natural que producimos, el cortisol. Puede ser inyectada, oral,
tópica o inhalada. La cortisona es muy útil para reducir la inflamación y suprimir la respuesta del sistema inmunológico, sí, pero su uso debe ser por poco tiempo y bajo supervisión médica, pues sus efectos secundarios son graves. Diabetes, osteoporosis, aumento de peso, hipertensión, supresión del sistema inmunológico y problemas oculares, entre otros. Hola,¿ qué tal? Quiero buscar al doctor Luis del Carpio. Ah, ok.¿ Cuáles son los nombres
Aleida.
El médico que atendió a mi mamá, el mismo que le dio el diagnóstico de diabetes, me recomendó hablar con un colega suyo de Veracruz.
Soy Luis del Carpe Orante, soy médico internista y trabajo para el Instituto Mexicano del Seguro Social y también estoy afiliado al Colegio de Medicina Interna del Estado de Veracruz.
Luis ha ganado visibilidad entre la comunidad médica por ser prácticamente un activista contra el artria Joaquín. Participa en conferencias y congresos, escribe artículos y postea en redes sociales sobre el tema. Fue uno de los primeros en México en reportar y difundir los casos de daños a la salud por el consumo de estas pastillas, algo que empezó a notar en 2018 cuando observó un patrón en varios de sus pacientes.
Pacientes que me llamaban la atención que venían por dolor crónico, pero ya tenían otras situaciones, estaban hinchando, tenían problemas de la piel, estrías.
También llegaban con diabetes, en algunos casos con la enfermedad muy avanzada.
Y que pese a insulina y eso no se controlaba, ¿no? Y pues indagando, viendo qué más estaban haciendo, pues yo llegaba a eso de que estaban consumiendo herbolaria, ¿no?
Pastillas como las que tomaron mi mamá y Carmen. Algunas con el mismo nombre, Artri Ajo King. Pero también otras marcas como Ajo Rey, Artri King, Ortiga Ajo King, Acaforte. Cuando Luis compartió sus preocupaciones con otros médicos internistas de Veracruz, se dio cuenta de que él no era el único que veía ese patrón.
En el grupo de internistas yo comentaba los casos. También yo acabo de ver tres pacientes, acabo de ver otros cinco pacientes. Y así intentábamos hacer un registro de cuántos veíamos. En un mes podíamos ver, no sé, en todo el grupo, entre 40 y 50 pacientes mensuales, imagínate.
Y es que como durante la pandemia muchos médicos reumatólogos, que son los que se encargan de estos dolores crónicos, dejaron de atender, los casos de personas tomando estas pastillas aumentaron.
Y seguramente la población pues comenzó a buscar otras opciones, ¿no? Y es que estos productos se han diseminado como si fuera una tradición oral, ¿no? Me lo recomendó pues mi tía, mi prima, mi abuelita lo toma, mi comadre, ¿no?
Todo el mundo las recomienda y todo el mundo las encuentra fácilmente en cualquier tienda naturista. Además, deja muchas ganancias. Para 2024, el mercado mexicano de productos naturales para el bienestar, que incluye desde suplementos alimenticios hasta productos terapéuticos, fue valorada en 8 mil millones de dólares y se espera que para 2032 alcance los 14 mil millones de dólares. La Asociación Nacional de la Industria de Suplementos Alimenticios, ANAISA, reportó en 2020 que eran más
de 15 millones de mexicanos que consumían estos productos. No hay cifras oficiales, pero se estima que ahora pueden ser muchos más. Tan solo en el puerto de Veracruz, Luis ha encontrado cerca de 40 tiendas que venden productos como Artria Joaquín sin ninguna restricción. Entonces,
como que sí... Se venden indiscriminadamente, sin una receta médica. Tú puedes llegar y, oiga,¿ tienes algo para el dolor? Pues artriquín, ¿no?
Así que me fui a comprobarlo.
Una pausa y volvemos.
Estamos de vuelta. Los dejo con Aleida.
Aprovechando que estaba en el puerto de Veracruz, fui al centro y visité algunas de estas tiendas. En todas, entré con la misma pregunta. Hola,¿ qué tal?¿ Qué tienes para el dolor de artritis? Me sacaron varios frascos parecidos y me empezó a recitar todas las dolencias para las que sirven las distintas pastillas.
Artritis, articulaciones, dolor de hueso, ligamentos, paredes inflamadas.
Pero cuál servirá mejor? Cualquiera.
Esa es la que más vendo yo.
Ajo King
Esa es del río Ajo King. Trae colágeno aparte por la articulación. Calcifica. Ajo también tiene calcio. No es dañino, no te afecta el estómago, ni el riñón, ni el hígado como la medicina. Esto a partir se va viendo el segundo o tercer día. Segundo o tercer día
Todos los vendedores con los que hablé decían maravillas de Artria, Joaquín o alguna de sus variantes. Este en particular me dijo que todo el mundo lo puede tomar.
Bueno, es que aquí no hay edad. No es un requisito. O sea, lo puede tomar cualquiera.
¿Niños? Niños
también se lo requieren. Hay un niño descalcificado que le duelen mucho los huesos. Gracias a cual se cambia.
Hubo otra vendedora que incluso me dijo que era bueno para las personas con diabetes.
Artria Joaquín es uno de los productos más vendidos en estas tiendas, pero no es el único.
los anaqueles estaban llenos de marcas muy similares. Artribión, ortiga, ajo rey, acaforte. Los mismos vendedores me hablaban de que son prácticamente lo mismo.
Además es un ingrediente o dos, lo que varía. Entonces, por ejemplo, estos tres son muy parecidos porque es lo mismo, la misma marca. Además le ponen un ingrediente de
más. O sea, en este caso es la cannabis.
Exactamente. Acá la ortiga, aquí la vitamina
B. En otra tienda me dijeron que hay nuevos productos para los dolores articulares.
Bueno, es que como que entraron como en moda los productos. Ahorita están estos dos. O sea,¿ se hicieron de moda por alguna razón? Pues por la cúrcuma. La mayoría de los productos traen cúrcuma
Los productos que me mostró son pimienta negra más cúrcuma y cúrcuma compuesta. Se supone que la cúrcuma tiene efectos antioxidantes, antiinflamatorios y analgésicos, pero tal y como pasa con Artria Joaquín, los frascos que me muestra son sospechosos. Ambos son de la marca Life Natural 2000, tampoco tienen registros sanitarios y también tiene frases como producto hecho en México y 100% natural. Las palabras mágicas que usan para convencerte siempre son las mismas,
natural y naturista. El discurso que parece prevalecer es que los medicamentos que no son naturales se convierten en un peligro porque son químicos. En cambio, si es natural, no puede hacerte daño. Este argumento ignora que toda la naturaleza está llena de sustancias químicas, muchísimas que se han tomado como base para los fármacos de la medicina tradicional. Hace unos meses, el médico Luis del Carpio analizó productos de
varias de estas marcas para detectar si contienen corticoides. Disolvió cada producto en agua y usó un método muy parecido a las pruebas de COVID o las de embarazo. De las 19 muestras que analizó, 17 dieron positivo a corticoides. Artriquín, Artriajoquín, Acaforte, Reumaquín, Ortigaajorrey, Artribión, Contrarreumas, Osteosinmax, reumafón, flexibión, entre otras.
Esta industria es camaleónica porque fíjate que la triquín ahora cambió el nombre a reumaquín que es prácticamente lo mismo, solo que cambian la presentación.
La COFEPRIS, recordemos que son las siglas de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, no es la única que ha publicado alertas sanitarias sobre estos productos. También la FDA, la Agencia Reguladora de Medicamentos de Estados Unidos, lanzó una notificación pública en abril de 2022 alertando sobre Artria Joaquín, pues desde hace un tiempo también se vende en ese país.
De acuerdo con los análisis de la FDA, Además de la dexametasona, Artria Joaquín y sus variantes con ortiga tienen diclofenaco. El consumo indiscriminado de esta sustancia, dice la FDA, y cito, puede aumentar el riesgo de sufrir efectos cardiovasculares, tales como ataques cardíacos y derrames cerebrales, así como daños gastrointestinales, incluyendo sangrado, ulceraciones y perforaciones mortales del estómago y los intestinos. pero
siempre buscan maneras para evadir las alertas. Por ejemplo, ortiga más ajo rey.
En las plataformas, si tú te metes, Atrequín tiene el candado del FDA, ¿no? Pero si tú ves Reumaquín, no tiene candado. Y por ejemplo, la ortiga, ajo rey, también tiene candado por el FDA. Ahora se cambió a ortiga y ajo, así simplemente, y se está vendiendo en el mercado.
Y mientras las agencias sanitarias avanzan a paso lento, los productos se venden como pan caliente. Le pregunté a una de las vendedoras cómo les iban ventas con los que tienen cúrcuma, que son los que están de moda.
En un día a lo mejor como 100, 100 o 10.¿ 100 o 10? Se empieza a recomendar y ahorita el que está es este.
Le pregunté por artriquín, que ya no está tan de moda
De ese ya
muy poco, o sea 50.¿ 50 al día?¿ Todo lo hacías un montón?
Sí.
Yo compré un frasco de Artria Joaquín por 140 pesos, unos 7 dólares. Una cara de la caja está en español, la otra en inglés. Y en letras grandes dice, este no es un medicamento. Leo sus ingredientes, los mismos que leyó mi mamá. Glucosamina, ajo, colágeno, cúrcuma, omega 3, calcio. También menciona la manzanilla. Sobre el modo de empleo, dice que hay que tomar dos tabletas tres veces al día.
Y a pesar de que tanto la COFEPRIS como la FDA o incluso médicos como Luis del Carpio saben que estos productos contienen corticoides, nadie sabe exactamente cuánto, pues determinar la cantidad requiere tecnología más sofisticada. Y si la recomendación es tomar seis pastillas al día, se puede asumir que las dosis de corticoides no son bajas, algo que puede ser peligroso.
Eso genera mucho estrés en cada órgano. Y ese estrés hace que los órganos, por decirlo así, se aceleren en su funcionamiento y caigan en desajuste o en falla de ese órgano, llevándonos a una falla renal, falla hepática, falla cardíaca.
La mayoría de los pacientes que Luis atendió empezaron a desarrollar síntomas de una enfermedad que se conoce como síndrome de Cushing, un trastorno hormonal que ocurre cuando el cuerpo está expuesto a niveles elevados de cortisol durante un periodo prolongado. Es relativamente sencillo de identificar porque a los pacientes les empiezan a hinchar las piernas, los pies y sobre todo
la cara. También salen estrías de color violáceo, debilidad muscular, se sube la tensión, hay cambios en la piel y en el estado de ánimo y como ya mencionamos puede causar diabetes o empeorarlo.
Lo que pasa es que como es un exceso de hormonas, bloquea todas las demás hormonas. Bloquea las hormonas tiroideas, bloquea el páncreas para que produce insulina. Entonces, como es ese exceso tan exagerado de una hormona en el cuerpo, va bloqueando todos los demás ejes.
Mi mamá no llegó a desarrollar síndrome de Cushing por fortuna, pero las dos posibilidades de diagnóstico, tanto lupus como diabetes, fueron suficientes para que supiera perfectamente lo que debía hacer.
Entonces ahí dije, no puedo estar tomando productos que no sé qué son, que o no me hacen nada y finalmente pues mi hígado, mis riñones se van a dañar. Y el problema de la rodilla ahí está. Entonces fue cuando ya tomé la decisión de la operación.
Se operó en la rodilla izquierda a inicios de 2023 y su recuperación fue increíblemente rápida. En menos de un mes ya estaba bailando. Mejoró su dieta. sale a caminar todos los días y después de algunos estudios sus niveles de glucosa en sangre volvieron a niveles normales
supongo que en este país sabemos millones de personas con problemas de rodilla y mucha gente se tarda en tomar la decisión como yo me tardé pero es una maravilla los ortopedistas ya saben lo que hay que hacer y por eso ahora con mucha seguridad digo yo creo que este año me opero La rodilla derecha.
Carmen se demoró un poco más en decidirse a dejar las pastillas. Fue solo hasta que su salud empeoró que finalmente decidió ir al médico Y le digo, y es
que esto no es normal, ¿no? En ese momento me quité el cubrebocas y ve, o sea, mi cara nunca había estado así antes. Mis piernas, o sea, yo ya no soporto esta situación, ya no lo soporto. Porque además me había detonado tiroides, me había alterado muchísimos niveles, colesterol, triglicéridos, cosas que así ya me estaban llevando casi al infarto
Después de hacerle varios exámenes, el dictamen era claro. Si no bajamos estos niveles, Carmen
tú no sabes, ya no la vas ni a contar. Entonces necesitas irle reduciendo. No puedes, porque si esto contiene cortisona, no puedes tampoco quitártelo de tajo.
La recomendación era que debía bajar la dosis en un lapso de seis meses, pero Carmen lo hizo en uno solo. De una pastilla pasó a media y después a cero. Aceleró el proceso por la desesperación que tenía.
Yo no quería, ya no quería. O sea, yo decía, si esto es lo que me está dañando, yo lo que sea, pero no. Voy a tener que soportarlo. Para mí fue terrible el proceso. Súper doloroso. Volvió al 200 mil por
ciento. Carmen tuvo que aprender a vivir con el dolor y deshacerse del producto milagro. Eliminarlo de su cuerpo y de su vida. En medio de todo, los casos de mi mamá y de Carmen fueron relativamente positivos. Al menos ambas dejaron de tomar las pastillas a tiempo antes de que las consecuencias fueran irreversibles. Las dos han vuelto a tener una vida más o menos normal. Pero no todos tienen la misma suerte.
Una pausa y volvemos.
Estamos de vuelta. Los dejo con Aleida.
El médico Luis del Carpio me remitió a ella. Yo me llamo Patricia María Vela Aguilar. Actualmente resido en la ciudad y puerto de Veracruz, en la entidad veracruzana.
Del Carpio atendió durante varios meses al papá de Patricia, Mario Benito Vela, de 65 años. Vivía solo y llevaba mucho tiempo teniendo dolor crónico de espalda y de rodilla. Esto se sumaba a su insomnio y ansiedad. Por eso, en su desesperación, llegó a tomar a Caforte, un pariente de Artriquín. Él no le contó a ella que se lo estaba tomando, pero fue muy rápido que Patricia empezó a verlo cada
vez más hinchado. Las manos, los brazos, las piernas. Ella le insistió que fueran al médico, pero su papá se negaba. Finalmente lo convenció y fueron juntos donde el doctor del carpio.
Preguntan la palabra clave¿ Está tomando algún medicamento? Dice mi papá, sí, estoy tomando unos productos naturistas. Ahí fue que ella se enteró de que eran varios. Estaba tomando para controlar sus nervios uno que se llama cero estrés y posteriormente indica que estaba tomando otro compuesto de cúrcuma con ajo que dice en su bote, que yo todavía lo conservo, dice poderoso antiinflamatorio y trae supuestamente cartílago de tiburón y trae
reforzado con ortiga, supuestamente. Otro más es uno que tiene unas iniciales de AK, forte, y dice ortiga y omega-3. Ese
dizque para las articulaciones. En total tomaba nueve pastillas al día y lo había hecho durante bastante tiempo. Y estuvo tomando
eso por dos años, dos años continuos. Es muchísimo tiempo, ¿no? Y si hacemos números, tal vez para la industria, pues le fue muy bien, ¿no? Porque el paciente lo adquiría, lo adquiría, lo adquiría, lo intentaba dejar y volvía con los dolores, ¿no? Decía, me lo vuelvo a tomar, ¿no?
Desde que lo vio, el doctor del Carpio supo que el consumo de todas esas pastillas con corticoides le estaban causando daño en varios de sus órganos. Finalmente, un médico traumatólogo, especialista en cadera y espalda, le dijo a Patricia que su papá tenía una infección en la columna vertebral a causa de una bacteria debido, probablemente, a que ya tenía su sistema inmune muy deteriorado. Cuando lo llevó al hospital, le dijeron que debían darle antibiótico durante cuatro semanas,
pero... Falleció. Mi papá ingresó al IMSS el 9 de marzo y falleció el 27 de marzo.
Patty conoce a muchas personas de su círculo que están tomando estas pastillas. Ella misma, antes de que su papá se enfermara, también terminó metida en el negocio de estos suplementos. Empezó a tomarlas por un dolor de rodilla. Se llamaban FTX.
Incluso me hice socia porque ese es el gancho. Te invitan a ser socia porque ellos ganan no por el producto que venden, sino por las membresías que van adquiriendo las personas. Y es una cadena impresionante. Tienen distribución hasta en Estados Unidos. Y es que
a través de un pago recurrente, los miembros reciben los productos en casa, acceden a descuentos exclusivos, acumulan puntos y otros beneficios. Patricia solo tomó estas pastillas durante un mes y medio y canceló su membresía después de que sospechó que el suplemento no era bueno para su salud. Pero no es el caso de muchas otras personas. Por eso, intenta hablar con todo el que puede, les cuenta la historia de su papá e incluso les ha compartido fotos de los suplementos que él tomaba.
para alertarlos, para decirles el ajo rey tampoco funciona, nada de esto, todo esto es una porquería. Y hay personas que no lo ven así porque sale más económico comprarse una pastilla de un suplemento naturista, a que acudan con un especialista que les mande medicamento de alguna línea de laboratorio que son más onerosos.
Para los que no son mexicanos, hay que aclarar que el sistema de salud público suele proveer gratuitamente una línea base de medicamentos. Pero si no los hay, ya sea porque hay desabasto o porque simplemente no los cubre, las personas tienen que conseguirlos en farmacias privadas. Un ejemplo son los parches analgésicos que necesitaba el papá de Patricia y que le costaban más de 100 dólares el paquete de cuatro.
Es fácil entender por qué tantas personas recurren a productos más baratos y accesibles como los naturistas.
Pues en las instituciones no encuentras medicamentos. Pues mejor me voy a estos productos y le digo a la chica que está vendiendo, oye, me he sentido así, como qué producto que tengas me puede ayudar. Y pues ellas están capacitadas para decirte tal producto, pero lo que no te dicen es lo que contiene este producto. Y tú tampoco preguntas ni te tomas la molestia de ir con un médico y decir, este producto me puede hacer un bien.
O sea, hay una situación de corresponsabilidad entre nosotros mismos que debemos de cuidarnos y la otra parte que es la autoridad de salud para alertar a la gente de lo que está ocurriendo en nuestro país.
A eso hay que sumarle las estrategias cada vez más sofisticadas que usan las empresas que venden estos productos para atraer a más clientes, que en muchos casos funcionan como esquema piramidal. Frente a este impresionante mercado de productos naturistas, no parece haber salida para mucha de la gente que se enferma por consumirlos. Tampoco es claro a quién se puede denunciar, quién es el responsable de la muerte del papá de Patricia.
No tengo la orientación legal de cómo puedo hacer una denuncia y contra quién, cuando en los botes dicen, este medicamento es responsabilidad de quien lo usa y lo recomiende.
El bote de artria Joaquín que tengo dice lo mismo. La responsabilidad es de quien las consume. Pero,¿ quién responde por esconder deliberadamente ingredientes en estas pastillas? Para esta historia, revisé varios sitios de compras por internet y en lugares como Mercado Libre o en redes sociales se venden sin ninguna receta. Puedes pedir un frasco o varios y te llegan a la puerta de tu casa en menos de 24 horas.
Compré varios de estos productos y vi que en todos aparecen direcciones de supuestos laboratorios, pero basta con ponerlas en Google Maps para ver que algunas de esas direcciones no existen o te llevan a terrenos baldíos. zaguanes sin letreros o pequeños negocios poco relacionados con los productos naturistas. Volví a ver la caja de artria Joaquín que había comprado
en Veracruz. El nombre del laboratorio que lo fabrica es Dragon King y tiene una dirección exacta, carretera Mayuca-Juanacatepec, número 89 a Mayuca-Morelos. Así que fui hasta allá. Jonacatepec está a unas tres horas de la Ciudad de México. Y a pesar de que llegué al punto que marcaba el GPS, no había ningún laboratorio, solo algunos comercios, tiendas de ropa, de pinturas y comida para ganado. Después de preguntar un poco,
finalmente lo encontré. El laboratorio existe, pero tiene una pinta muy distinta a la imagen clásica de un laboratorio serio y con normas de higiene básicas. Lo primero que se ve es un letrero que en realidad es una lona arrugada y amarrada al muro con unas cuerdas. En letras grandes aparece el nombre, Dragon King, donde la letra G es el dibujo de un dragón. Está en un local rústico, que no tiene timbre ni guardias. No tiene pared delantera, solo unas rejas cubiertas por una malla negra.
Hola. Hola, hola, hola. Buenas tardes.
A pesar de mis gritos, nadie salió. A través de las rejas, solo alcancé a ver una especie de portería, un pequeño cuarto de limpieza y un ventilador grande como para filtrar el aire. Se escuchaba ruido. Como si fuera una máquina dentro de una planta que se activa durante unos minutos. Estuve ahí durante tres horas y nadie apareció. Antes de irme, logré ver que había un letrero con el nombre de la persona que registró el laboratorio. Emanuel Zúñiga.
En efecto, según la Secretaría de Economía, el laboratorio Dragon King fue registrado como empresa en 2021 a nombre de Zúñiga, algunos años después de que Artria Joaquín se empezara a vender. Buscando en Internet, me enteré que él es el presidente de la Federación Nacional de la Industria Herbolaria. una organización civil sin fines de lucro que tiene como misión promover,
proteger y formalizar las plantas medicinales tradicionales. La Federación, en teoría, supuestamente también impulsa, y cito, su regulación, buenas prácticas de fabricación, etiquetado y su integración en el Sistema Nacional de Salud. Además de ser el portavoz de la Federación y representante ante autoridades como COFEPRIS, Zúñiga también es el negociador de convenios para regularizar la industria herbolaria. Es medio famoso, ofrece cursos de herbolaria y medicina tradicional y ha aparecido en
algunos programas de radio y televisión. Los
productos de la Federación Nacional de la Industria Herbolaria, pues tenemos también la responsabilidad de garantizar productos y servicios que sean eficaces, que sean de calidad y que cumplan con cierta normatividad.
Durante meses intenté contactar a Emanuel Zúñiga sin éxito, pero hace unos días logré dar con él en su teléfono personal. En un mensaje de voz me dijo que eran otros los productores de pastillas pirata quienes estaban causando esos daños, no las de él.
Nosotros somos laboratorios de Brownhill, tenemos la marca registrada, tenemos todo bien el tema registrado. es que hay piratas que están haciéndolo. Ya hemos hecho denuncias y la Fiscalía hoy no ha hecho nada.
Le pedí que me mandara copia de esas denuncias y le solicité una entrevista, pero hasta el cierre de este episodio no tuve respuesta. Lo que sí encontré es que hay 21 productos registrados a su nombre, todos de la familia King. Artriquín, Artriajoquín, Artriquín Ortiga Masajo, Ortiga Ajorrey, Árnica Masajorrey, pero también otros con nombres más exóticos, como Ochupapanza y Marihuanol Extra. Incluso Zúñiga tiene otras empresas de envases de plásticos y de herbolaria.
Es difícil saber cuántas personas están metidas en la industria de estos suplementos. Zúñiga parece ser uno de los jugadores clave. pero hay decenas de otras marcas, otros productos engañosos y otros laboratorios que funcionan de forma parecida. Por la cantidad de productos, distribuidores y vendedores, parece ser un mercado inmenso e imparable, porque a pesar de las alertas sanitarias, estos productos se producen y se venden al por mayor y
sin restricciones. Para Patricia, es claro que este negocio es un problema de salud pública enorme y que el gobierno debería intervenir. El hecho de que no existan campañas masivas para alertar sobre estos peligros hace que Patricia sospeche.
Y esto me da a entender en una red de complicidades que seguramente existe porque no es posible que sigan proliferando estos establecimientos vendiendo estos productos herbolarios naturistas que están matando a muchas personas. De verdad que Te siento mucho coraje, mucha rabia, mucha impotencia de que no se haga nada al respecto y que mucha gente lo siga consumiendo, desconociendo que están afectando a la población.
Para Carmen, hablar de todo esto sigue siendo muy difícil. Soy una
sobreviviente en realidad, sobreviviente. más sobrevivientes de una situación que me da gusto que vayas a difundir porque no quiero que nadie más pase por lo que yo pasé. Que no vuelvan a confiar, ¿no? Porque mucha gente te sugiere y tú dices, pues sí, es algo natural, vamos. Confías
en que es natural
y no
es así. A pesar de varios intentos, ni la COFEPRIS ni la Secretaría de Salud me dieron una entrevista para saber qué estaban haciendo para combatir la venta de estos productos. Y mientras tanto, las ventas de arte a Joaquín y productos similares siguen creciendo.
Una versión inicial de esta historia se publicó en el podcast Pan Pal Susto, donde participa Leida. Pueden escucharla en su plataforma de podcast favorita. Leida Rueda es periodista de ciencia y vive en Ciudad de México. Esta historia fue editada por Camila Segura y Luis Fernando Vargas. Bruno Selsa hizo la verificación de datos y diseñó sonidos de Andrés Aspiri con música de Ana Tuirán, Remy Lozano y Andrés.
El resto del equipo de Ramblante incluye a Paula Aleán, Adriana Bernal, Aneris Casasuz, Diego Corzo, Emiler Beta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Lina Rincón, Sara Selva Ortiz, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa. Carolina Guerrero es la CEO. Ramblante es un podcast de Ramblante Studios. Se produce y
se mezcla en el programa Hindenburg Pro. Si te gustó este episodio y quieres que sigamos haciendo periodismo independiente sobre América Latina, apóyanos a través de Deambulantes, nuestro programa de membresías. Visita reambulante.org y ayúdanos a seguir narrando la región. Reambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.
