Antes de empezar, una advertencia. Este episodio contiene lenguaje explícito. Esto es Rambulante, soy Daniel Alarcón. En enero de 2023, la mexicana Marisol Cordurier tenía 32 años y llevaba menos de dos meses viviendo en París.
No tenía trabajo, no tenía dónde vivir y en ese tiempo tenía todo por hacer.
Estaba ahí porque le habían aprobado una visa de trabajo por un año, pero la oferta que le habían hecho antes de viajar se había caído a último momento. Tenía que encontrar un empleo pronto. Así que hizo lo que haría cualquier persona que llega a un país nuevo. Se unió a grupos de Facebook, en su caso, de mexicanos en París. Y un tiempo después encontró un mensaje que decía algo así.
Se buscan hombres y mujeres de América Latina de todas las edades para hacer figuración. Mexicanos, colombianos, ecuatorianos, guatemaltecos, venezolanos, todos los perfiles son bienvenidos. Por favor, envíennos dos fotos recientes, número de teléfono y país.
Era una invitación al casting de una película. No tenía muchos detalles, pero a Marisol le llamó la atención. Había estudiado teatro y tenía experiencia actuando, pero nunca había hecho cine.
Y lo pensé, lo pensé, lo pensé, lo pensé, ¿no? Lo pensé muchísimo. Dije, ay, tú sabes que ya, o sea, lo voy a hacer. Dije, lo peor es que me digan que no y, pues, bueno, a los no ya estoy acostumbrada.
Mandó un correo con sus datos y fotos y un par de días después la llamaron para que se presentara al casting. Esa mañana se levantó temprano, se puso un pantalón y una blusa negra, se maquilló y salió de su casa.
Iba en el metro, iba así como de... Marisol
llegó a la dirección que le habían dicho. Era un lugar amplio, con un edificio de oficinas al fondo. En la reja había un letrero que decía Why Not Productions. Cruzó por un gran patio hasta que llegó a una puerta de cristal que daba a una recepción. Ahí estaban dos chicas que se presentaron en francés.
Llego y digo, hola, soy Marisol, me hablaron para lo del casting de la película.
Las chicas buscaron su nombre en una lista.
Ah, sí, claro, siéntate aquí,¿ quieres agua, quieres un café? Un café está bien.
Marisol se sentó a esperar, observando todo a su alrededor. Vio racks de vestuario al fondo, un par de oficinas y un corcho con fotos. Ahí reconoció una donde salía la actriz y cantante estadounidense Selena Gomez. Las chicas de la recepción la hicieron pasar a un cuarto pequeño de paredes blancas con un escritorio y una cámara montada en un trípode. Unos minutos después llegó la directora del casting, Cristel Varas, una mujer de cabello blanco y lentes de
pasta redondos. Cristel se presentó y enseguida le empezó a contar del proyecto.
Es una película de un narcotraficante que en realidad siempre ha querido ser mujer. Entonces hace un proceso para transicionar. Y todo esto es en un musical.
Marisol abrió los ojos, sorprendida.
Dije, what the fuck? Dije,¿ qué es esto? O sea,¿ un musical trans narco? Dije,¿ qué es esto? Dije, no es posible. O sea, parece una idea loquísima. Pero al mismo tiempo me sedujo la idea, ¿sabes? O sea, como que me gustó. Dije,¿ qué iban a hacer?
La película se iba a llamar Emilia Pérez. Seguramente la han escuchado. Su nombre apareció en todas partes a inicios del 2025. Primero, porque fue nominada a muchos premios prestigiosos del cine internacional, llevándose varios. Y segundo, porque ya en salas la película sobre un narcotraficante mexicano que transiciona de género, que se arrepiente de su pasado e inicia un camino de redención,
provocó reacciones de todo tipo. Y abrió un debate sobre cómo se ve a los latinoamericanos en la pantalla grande. y también sobre cómo queremos vernos a nosotros mismos. Hoy les contamos la historia de esta polémica. La periodista Selene Mazón nos sigue contando.
Después de escuchar de qué se trataba la película, Marisol se quedó muda por un segundo. Lo cierto es que tenía curiosidad, pero no hizo más preguntas y enseguida Cristel, la directora del casting, le dio un libreto.
Te voy a dar las líneas que tienes que leer, yo te doy la frase en francés, pues, porque yo no hablo español, entonces yo te doy la frase en francés y tú me das la réplica en español.
Cristal le dijo que lo importante era que su actuación se sintiera natural. Luego le explicó la escena que iban a ensayar, un diálogo entre dos amigas en el patio de una vecindad en México. Una de ellas le decía a la otra que estaba a punto de salir con un hombre rico y necesitaba consejos.
Entonces una le grita a la otra, ¿no? Como de, hey,¿ a dónde vas? Ay, pues ya me voy a ver a Fernando. Ay, pues es que mira, no sé qué ponerme porque yo nunca he salido con alguien con tanto dinero, ¿no? Pues todo acto natural, como que no te importa.¿ Y cómo? Pero tú cómo sabes esas cosas. Ah, pues porque así pasan las novelas. El
casting duró alrededor de 30 minutos. Antes de irse, Cristel le pidió a Marisol que corriera la voz entre sus conocidos. Necesitaban más personas que participaran en la película. No importaba su apariencia.
No importa, dice, porque hay mucha gente que no quiere venir. Porque, ay, es que soy moreno. O, ay, es que estoy gordo. O, ay, es que yo no estoy como fuerte, ¿no? Dijo, no, no, no. O sea, queremos gente. O sea, gente normal.
Marisol salió contenta. Era la primera vez que iba a un casting para cine y sentía que lo había hecho bien. Enseguida se lo contó al chico con el que salía, que era francés, y la reacción de él la entusiasmó aún más, sobre todo cuando le dijo que era una película del director Jacques
Odiart. Me dijo, no te puedo creer, le dije, sí, pues es con ese director. Y él, guau, qué cool. Estaba como súper emocionada por mí, como, ay, ya vas a ser una estrella, no sé qué, estaba súper contenta, ¿no?
Él le contó que era uno de los cineastas más reconocidos de Francia. En ese momento tenía múltiples premios, entre ellos una nominación al Oscar en 2010 por su película Un profeta. Y aunque estaba contenta, también trató de no hacerse ilusiones.
Puse una de esas del Sky, el presupuesto. O sea, en una de esas se alarga como al infinito la producción. Cuando tú formas parte del ámbito escénico, sabes que cualquier cosa puede salir mal y tirarte el proyecto, ¿sabes?
Pasó un mes en el que Marisol siguió con su vida normal. Consiguió un trabajo como mesera en un restaurante mientras seguía aplicando a vacantes como maestra de español. Y un día, mientras caminaba en la calle para encontrarse con el chico con el que estaba saliendo, recibió una llamada.
Me dijo, hola Marisol, soy Kristen Bagás del casting de Emilia Pérez. Bueno, pues nada, Pablo, para decirte que te quedaste en el casting, que te vamos a mandar las fechas para filmar. Y yo,¿ en serio? Me dijo, sí, en serio. Le digo, no lo puedo creer, le digo, tengo muchas ganas de gritar, estoy en la mitad de la calle. Y se empezó a reír, me acuerdo. O sea, yo estaba súper emocionada, me puse a llorar.
No podía creer que había conseguido ese trabajo en París, sin contactos ni experiencia en cine. Algo que en México le hubiera parecido imposible. Ese fin de semana Marisol celebró con amigos y en los días siguientes le fue contando a su gente cercana en México. Estaba feliz. Un mes después, la producción la citó a una prueba de vestuario en el mismo lugar donde había sido el casting. Para ese momento, ella no sabía a quién interpretaría. Tampoco tenía un guión
o una idea de cómo se desarrollaría la trama. Solo sabía lo que Cristel le había dicho aquella vez que la conoció. Cuando Marisol llegó, el equipo le informó que su papel sería una de las tres trabajadoras domésticas en la casa de Emilia Pérez. Yo
dije, ok. Y aunque le molestó un poco, igual quiso seguir en el proyecto, ver qué pasaba. Después de todo, era trabajo.
Marisol se presentó a grabar sus escenas la primera semana de junio de 2023 en un estudio en París. Ahí habían montado el escenario de una casa con cocina, sala y una escalera que no subía a ningún lado. Había pantallas azules y verdes al fondo y luces de todo tipo en el techo y los costados. Todo estaba perfectamente organizado. Los horarios de maquillaje y vestuario se cumplían con puntualidad. La ropa siempre estaba lista y planchada. Había café y catering.
A la hora de la comida, todos, incluido el director, se sentaban juntos en las mismas mesas. Y a pesar de no tener un papel protagónico, Marisol nunca se sintió menos. Siempre
fue como de,¿ dónde están mis actrices? Y yo, pues no está ni Carla ni Selena. Y él, no, o sea, ustedes, las actrices. Y yo, oh, me dijo actriz.
Era tan diferente a todo lo que había escuchado de la industria del cine, rápidamente hizo clic con sus compañeros en el estudio. Fuera de escena, en la sala común, bromeaban, conversaban de todo un poco y fue ahí que empezó a enterarse de algunos rumores. No,
pues creías que le iban a hacer en México. Yo, ah,¿ cómo crees? Sí, dice, le iban a hacer en México, pero pues ya después le hicieron aquí. Y se empezó a chismear, ¿no? Así como de, pues yo creo que por dinero. Ah, pues sí, yo creo que sí por dinero.
Algo que es normal en el mundo del cine. Así que nada, Marisol grabó sus escenas en cuatro días y no volvió a saber nada de la película hasta casi un año después. En marzo de 2024, Marisol estaba en su casa cuando recibió un mensaje privado de una de sus compañeras actrices que participaron en el rodaje. O
sea, añadir las voces a las escenas.
La cita fue en un estudio de grabación similar a una sala de cine. Tenía butacas, micrófonos, una pantalla y paredes acolchadas. Marisol y los otros actores, todos mexicanos, se sentaron frente a la pantalla. Atrás de ellos, en una cabina con varios controles, estaban los ingenieros de audio. Entonces, el proceso era el siguiente. Veían la película y detenían
las escenas para doblar a los personajes de fondo. Para eso, la directora de audio les había entregado un libreto y luego les daba indicaciones sobre quién hablaba en cada momento, con qué entonación. Todo estaba cuidadosamente coordinado. Al final, se grababa. Marisol estaba atenta a todo y se entusiasmó al comprobar que había tomas donde ella salía. Incluso le tocó doblarse a ella misma. Era la primera vez que veía en
pantalla algunos fragmentos de la película. Entre ellas esta escena donde, en medio de un terreno descampado, el narcotraficante Manitas le presenta a su esposa Jessie a Rita, su abogada.
Ahí
fue cuando
dijimos, híjoles, pues qué pasó aquí, ¿no? Como de, no puede ser, o sea, no me digas que va a salir con ese acento tan feo.
El acento de Jessy, interpretada por Selena Gomez, le sonó raro. Todo hasta ese momento se había sentido tan profesional y cuidado, excepto ese acento. Marisol y otros actores estaban un poco desconcertados e incluso se acercaron al equipo a preguntar.
Así que Marisol no se preocupó mucho más.
La película se estrenó en el Festival de Cannes un mes después, en mayo de 2024. A la alfombra roja asistieron el director, Jaco Diart, y las actrices principales, Carla Sofía Gascón, Selena Gómez, Zoe Saldaña y Adriana Paz, la única mexicana del elenco principal. Y aquí hago un paréntesis para explicar la trama de la película para los que no la han visto. Ok, Rita Mora, interpretada por Zoe Saldaña, es una talentosa abogada mexicana de bajo perfil que un día
recibe una extraña propuesta. Ayudar a un temido narcotraficante conocido como Manitas del Monte a fingir su muerte y comenzar una nueva vida como mujer. A cambio, le promete hacerla rica. Así es como Manitas desaparece y resurge como Emilia Pérez. Dos años después, Emilia intenta recuperar a su esposa, interpretada por Selena Gómez, y a sus hijos, quienes no saben
nada de su nueva identidad. Emilia se hace pasar por una prima lejana de manitas y, junto con la abogada, funda una organización dedicada a apoyar a víctimas de la violencia y a familias de personas desaparecidas. Casi toda la película está en español. Bueno, eso. Entonces, hasta ese momento, Marisol todavía no había visto la película completa, pero se imaginaba que sería una de esas cintas de cinearte que pasan casi desapercibidas para la mayoría del público. Seguía todo
el estreno por redes sociales. Y ya cuando se gana el pueblo dice, guau, ¿qué?¿ Qué pasa aquí? Emilia Pérez y su historia al recibir una ovación de 11 minutos, la más larga de esa edición del Festival de Cine de Cannes, ganó dos premios, el de jurado y el de mejor actriz, que fue poco común porque se lo dieron a las cuatro actrices principales, Selena Gómez, Carla Sofía Gascon, Zoe Saldaña
y Adriana Paz. En el discurso de aceptación del premio, Carla Sofía Gascon lo dedicó a las personas trans. Marisol se sentía muy orgullosa. Estaba feliz no solo por ella, sino por todo el equipo que había conocido durante el rodaje. Y ese sentimiento no hizo más que crecer cuando comenzaron a publicarse las primeras reseñas de la película en Europa y en Estados Unidos.
O sea, que era una obra de arte, que era súper osado, que era súper arriesgado, que las actrices estaban impecables, que la historia era súper emotiva, que las críticas, que la música era impresionante, que todo era una obra maestra. Y yo dije, ¡ay, cabrón! ¡Wow!
Días después, Marisol y todo el elenco recibieron una invitación para verla en una proyección especial en el centro de París. Ese día llegó sola al cine con una mezcla de emoción y nervios. Se acomodó en su asiento junto a una de las actrices con las que había compartido cámara y empezó la función. Al principio estaba concentrada en ver qué reconocía de los días que estuvo en el rodaje o en la grabación de la capa sonora, buscándose en la pantalla. Pero a las pocas escenas, en realidad se
dejó atrapar por la historia. O
sea, sí se me puso la piel chinita. O sea, sí dije, puta, qué duro, güey. O sea, qué duro ver esto en una pantalla en otro lado del mundo, ¿no? Como, verga.
Y así como hubo momentos que la conmovieron y que la hicieron reír, también hubo cosas que la sacaron de la historia. Tal vez lo más grande fue el acento de Selena Gómez. La distraía
por completo. Para un público mexicano te saca inmediatamente. Pero sí, aquí en Europa nadie se dio cuenta. Nadie, nadie, absolutamente nadie. O sea, fue como de ah, ok.
Y aunque entendía el argumento que intentaron darle en la trama, que Jessy era de Estados Unidos y estaba aprendiendo español, de ahí su acento, eso no quitaba que le pareciera decepcionante.
O sea, me molestó porque yo soy actriz y yo sé que eso voy a tener una solución, que es, le pones un coach que le enseñe como el acento mexicano, ¿no? O lo truqueas en posproducción.
Cualquier cosa, sentía, era mejor que lo que estaba escuchando. Pero fuera de eso, disfrutó mucho la película. La función terminó con un aplauso muy fuerte por parte del público. Marisol recuerda que todos en la sala parecían conmovidos. El director y la actriz principal, Carla Sofía Gascón, agradecieron al equipo y dijeron que si alguna vez la película ganaba otro premio, sería un reconocimiento al trabajo de todos. Después de la proyección, Marisol y el equipo celebraron en un
barco por el Sena. La película continuó su recorrido por festivales en Bélgica, Nueva York, Polonia, generalmente con buena recepción de la crítica, hasta que finalmente se estrenó en Netflix de Estados Unidos en noviembre de 2024. Marisol comenzó a compartir historias en su Instagram, invitando a sus amigos a verla. Los comentarios que recibía eran positivos, con
muchas felicitaciones. Los primeros comentarios fueron como, ¡ay, guau, qué peli tan arriesgada, está súper padre, está súper loca!
¿No? Pero a los días llegó el de su mejor amiga Jimena, que la desconcertó por
completo. Y Jimena no era la única que no sabía qué pensar. La avalancha apenas iba llegando. Una pausa y volvemos.
Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Selene Mazón nos sigue contando.
Jimena Quintero es una de las mejores amigas de Marisol desde que cursaba en la prepa. Vive en México y a la distancia había acompañado a Marisol en todo su proceso de mudanza a París. La búsqueda de empleo, el casting, el rodaje...
Estaba viendo yo las historias de Instagram y veo que ella pone que en Netflix de Estados Unidos se había estrenado la película llamada Eliria Pérez.
Inmediatamente se entusiasmó. Marisol le había hablado mucho de esa experiencia. Y
yo recuerdo que le mandé un mensajito así de, esa está, esa está, dime que sí, por favor. Y me dijo, sí, amiga, esa está la película donde salgo. Y como no le pregunté de qué trataba ni nada, pues me imaginaba un estilo de película de arte.
Jimena le pidió a su novio que por favor le ayudara a encontrar la película en internet, pues todavía no se había estrenado en México. Esa misma noche, mientras Marisol dormía en París, se acomodaron en la sala y antes de darle play, le envió una foto a su amiga para contarle que estaban a punto de verla. Era un miércoles de noviembre de 2024.
Recuerdo que cuando la pone, lo primero que escuchas es la parte de se compran colchones.
La cámara muestra un plano general de una ciudad de noche para después acercarse a una bocina desde donde se reproduce esa grabación, muy popular en las calles de la Ciudad de México. Enseguida, el encuadre se mueve hacia el interior de un edificio. En una pared cuelga un diploma universitario, la televisión está encendida con las noticias y sobre la mesa hay varias fotografías de crímenes. El personaje de Soy Saldaña, Rita Mora, está frente a la computadora cuando recibe una llamada. ¿Bueno?
Ya casi acabo. El
portero del edificio ya no quiere atestiguar. ¿Perdón? El portero del edificio
ya no quiere atestiguar.¿ Y usted cree
que el jurado se lo va a tragar? Y luego, pues Ale, soy saldaña, pues hablan en español. Entonces yo recuerdo, tomando en cuenta que lo había buscado como en un streaming, le digo, oye, Lengo, pero no está en su idioma original. Y me dice, este es su idioma original. Y yo,¿ qué es?
A Jimena le sorprendió que se hablara español en la película porque, hasta donde ella sabía, se había grabado en Francia. Por un momento dudó que fuera la misma, pero continuó viéndola. A medida que avanzaba, tenía una sensación extraña que crecía cada vez más. Sobre todo cuando llegaron a la escena donde Zoe Saldaña, la abogada de Manitas del Monte, va a una clínica en Tailandia para cotizar los servicios de cirugía de transición y en un intercambio con el doctor suena esto.
Hola, muy bien conocerte. Me gustaría saber sobre la operación de intercambio. Lo veo, lo veo, lo
veo. Hombre a mujer o mujer a hombre. Hombre a mujer. Desde los peines hasta la vagina.
En la escena, una habitación iluminada por luces blancas se transforma repentinamente en el escenario de un número musical. Aparecen camillas, personas con batas médicas, otras con prótesis formando parte de una coreografía. Soy Saldaña, sigue al doctor, quien comienza a enumerar los procedimientos a los que se sometería
Manitas.
Jimena no pudo más y le pidió a su novio que pusiera pausa.
Le pone pausa y le digo que antes que nada, perdón. No sabía lo que íbamos a ver. Estaba siendo muy incomodada. Le dije, pero quizá ya lo vas a entender más adelante y ya si quieres al final la comentamos y todo, ¿no? Pero pues hay que seguirla viendo. Pero sí fue como la disculpa porque sí empezó a ser muy incómoda de ver.
Y es que todo le parecía caricaturesco, sin tacto. Siguieron viendo y llegaron a la escena por la que habían empezado a ver la película. En la casa de Emilia Pérez, en un segundo plano, aparece Marisol en su papel de trabajadora doméstica. Y yo así de, ah, qué bueno de la emoción. Jimena le tomó una foto a la pantalla y se la mandó a Marisol. Pero cuando la película finalmente terminó, se quedó con una mezcla de sentimientos encontrados.
Porque obviamente me daba muchísimo gusto por ella, ¿no? Y esa era como la sensación de felicidad. Pero odié la película. La odié, la detesté. No me gustó nada. Era una película incómoda de ver. Y esa parte de hacerla musical la hacía todavía más incómoda.
Con esas canciones, era imposible tomar una realidad dolorosa para muchos mexicanos, como lo es la violencia del narcotráfico, con la seriedad que ellos sentían que ameritaba. Jimena y su novio se desvelaron hablando. A él tampoco le había gustado, para nada. Les pareció de mal gusto, una historia mal contada que intentaba ser conmovedora, pero no lo lograba. Y para ellos, a diferencia de Marisol, el acento de las actrices era el menor de los problemas.
La parte que a mí me había molestado mucho fue justamente como el mensaje de listo, ya eres mujer, ya eres buena, todo lo demás se olvida.
Como si la transición de manitas a Emilia Pérez fuera una especie de varita mágica capaz de transformar su conciencia, sin ningún tipo de profundidad o reflexión de por medio.
Creo que si te hubieran dicho, cuando ella estuvo dentro del narcotráfico, desaparecieron o mató a tantas personas en un número aproximado, y en su redención hubiera sido, tengo que llegar por lo menos a este número mínimo. de reconocimiento de cuerpos para poderme redimir, quizá hubiera sido un poco más congruente. No, simple y sencillamente fue un listo, ya me vuelvo Santa Emilia que ayudó a muchas familias a
encontrar esos restos. Para nadie en América Latina es sorpresa que México enfrenta una crisis de violencia y desaparición desde hace varios años. Según registros oficiales, hay más de 130.000 personas desaparecidas. Es una herida abierta en la memoria colectiva del país. Por eso para Jimena, siendo mexicana, esta visión de un narcotraficante arrepentido le parecía simplista. Y en medio de las canciones,
lo sentía casi como una burla. Igual, Jimena le mandó un mensaje a Marisol, al que nos referimos antes de la pausa.
Dije, bueno, ya la terminé de ver, me da mucho gusto por ti, después la comentamos.
Unas horas después, tuvieron una llamada para platicar al respecto. Aquí de nuevo Marisol.
Y si no fue yo donde me dijo, güey, o sea, qué pedo con el acento de Selena, qué falta de respeto hablar de los desaparecidos, la música está horrible, güey. Y dice, él no es mi primo además. Que no te guste cómo te representa.
Marisol le dijo que ella entendía y que sí, que la película se inspiraba en una realidad sensible, pero que no pretendía ser realista.
O sea, no es como cine de arte o documental checosobajo, ¿no? Que dices, puta, no entendí nada, nadie lo vio, güey, todo el mundo se durmió, ¿no? O sea, sino que es un producto super pop que te acerca así al fenómeno. Lo hace de una manera light, evidentemente. Vamos a no profundizar en ello, porque no creo que haya sido la intención tampoco profundizar. duraron hablando un largo
rato.
Pues me puso el ejemplo, es como pintan a los alemanes, hice las películas de los alemanes, siempre va a ser respecto a la guerra mundial, siempre va a ser respecto a los nazis, siempre va a ser respecto a todo lo que pasa alrededor. Y entonces ya también ella como me empezó, como abrió el panorama de que al final del día era una película que se había hecho para ganar premios, entonces pues no le molestaban las cosas que a mí tanto me estaban molestando.
Pero el diálogo y el respeto no sería la norma en lo que vendría después. Y no me refiero entre Marisol y Jimena, sino en la sociedad mexicana. Y es que hasta ese momento, noviembre de 2024, Emilia Pérez había pasado un tanto desapercibida en México, salvo algunas menciones en algunos programas de cine. Sin embargo, una crítica que se volvió viral menos de un mes después lo cambió todo.
Selena es indefendible. Yo estaba ahí con gente que nos volteamos a ver cada vez que viene una escena, nos volteamos a ver como decir ¡Wow!
Quien habla es Eugenio Derbez, un actor mexicano y comediante. En América Latina se conoce especialmente por haber doblado la voz de burro en las películas de Shrek. Lo que escucharon es parte de una charla sobre la película Emilia Pérez en un podcast de cine con la periodista Gaby Mesa. Ese comentario, lo indefendible que era el acento de Selena, desató una ola de críticas por parte de los fans
de Selena Gomez. Esta creció aún más cuando Selena publicó un comentario en respuesta a un TikTok que tenía esa parte editada.
Es que el actor mexicano se atrevió a criticar a Selena Gómez y las redes sociales están que explotan. Al punto que la mismísima Selena Gómez no se quedó callada y así le respondió a Eugenio.
Entiendo tus argumentos, lo siento. Hice lo mejor que pude con el tiempo que me dieron. Eso no le quita el valor al trabajo y corazón que puse en esta película.
Toda esta polémica solo hizo que la curiosidad alrededor de Emilia Pérez escalara. Ahora todos querían saber de qué se trataba y comenzaron a viralizarse clips que se convirtieron en memes instantáneos, como este.
O este.¡ No tengo ni para comer!¡ Me cortó la lana!¡ Cerró la llave!¡ No funciona ninguna tarjeta!¡ Todas mis cuentas están bloqueadas!¡ Me quiere robar a mis hijos!¡ Y ahora mi lana!
Los acentos fueron lo primero. Luego vinieron las otras críticas en internet.
Estoy viendo Emilia Pérez y debo decirles que el español de Selena Gómez es lo menos feo de la película.
Nomás siento que estoy viendo La Rosa de Guadalupe.
Es como uno de esos sueños que te revientan el cerebro cuando tienes una fiebre de 40 grados.
Y mientras eso pasaba, el 5 de enero de 2025, Emilia Pérez ganó cuatro premios Globo de Oro, incluida el de Mejor Película Internacional. Estos premios son considerados la antesala de los Oscar, lo que no hizo más que intensificar el descontento de muchos mexicanos. Hubo un tuit, por ejemplo, que tuvo más de 2 millones de visualizaciones y más de 17 mil retuits. Era una imagen con un texto en inglés dirigido a la cuenta de los Óscares. Esta es la traducción.
Este es un mensaje para la Academia. México odia a Emilia Pérez. Una burla racista y eurocentrista. Casi 500 mil muertos y Francia decide hacer un musical.
A medida que pasaban los días, Marisol comenzó a recibir más y más comentarios de ese tipo, parecidos a los de Jimena. Y aunque le incomodaban y entendía de dónde venían las críticas, tenía clara su posición.
El arte está hecho para eso, para delogar, para discutir, para poder cambiar tu punto de vista. Creo que en We Bell Fábula, es decir, otra vez la temática, sí me parece muy sensible, pero no me parece en ningún momento una burla o no lo vi desde ese lugar.
Además, también sentía que tuve estaba escalando tan rápido que muchas reacciones solo eran para subirse a la ola.
La
polémica no paraba. Aquello que había comenzado como una burla hacia la película fue convirtiéndose en una indignación más profunda, casi visceral, cuando comenzaron a circular entrevistas y declaraciones del equipo detrás de la película. como esto que dijo el director durante una alfombra roja en un festival en México.
Qué tanto tuviste que estudiar México para poder hacer esta película?
No, no lo estudié tanto. Lo que tenía que entender ya lo sabía un poco.
O diciendo en otra entrevista que el español era idioma de pobres y de migrantes. O alguien del equipo de producción afirmando que buscaron actrices en México pero no encontraron a ninguna que cumpliera con los requisitos para los papeles principales. O Carla Sofía Gascon reaccionando a los detractores de la película.
Hay mucho gato que se cree que sabe de cine cuando lo que sabe es de arañar. Entonces,¿ qué te puedo decir? A quien no le guste que se vaya a ver otra cosa al cine.
Aquí de nuevo Marisol.
Lo primero que pensé, eso como me dio miedo, o sea, me dio miedo porque, porque Carla también es muy reactiva.¿ Dónde están los medios? O sea,¿ dónde está todo el equipo de Miriam Pérez para decir no contestes nada, no respondes nada?
Durante la polémica, algunas cuentas en redes sociales reprodujeron discursos transfóbicos refiriéndose a Carla Sofía Rascón con pronombres masculinos o incluso llegando al extremo de desearle la muerte.
Ahí sí fue donde dije, wow, espérate. Independientemente de que haya dicho lo que haya dicho, o sea, atacar a alguien por ser quien es me parece muy grave. Atacas las ideas, no atacas a la persona.
Todo se volvió demasiado para Marisol. Durante casi toda la controversia, decidió alejarse de sus redes sociales. No dijo nada, no dio likes ni retuits. Y no por indiferencia, sino por una mezcla de miedo y agotamiento. Las redes se habían convertido en un campo minado de odio en el que no quería participar.
Yo honestamente, yo ya estoy muy cansada de todo este ruido de la tecnología, donde algo se hace famoso y dos días después ya no es famoso. Sobre todo las reacciones que digo, ¿no? O sea, como la virulencia y la violencia de las reacciones a mí me pone muy mal. O sea, ojalá se hubiera hecho el mismo ruido cuando se destaparon los de las dos universidades.¡ Qué lindo con Emilio Pérez!
A finales de 2024, se localizaron 11 fosas clandestinas con 17 cadáveres, algunos de ellos desmembrados en la frontera de México y Guatemala. Según datos oficiales, hay más de 5.000 fosas clandestinas en el país. El ruido más bien vino de otro lado. El 13 de enero del 2025, una semana antes de que Emilia Pérez estrenara en México, comenzó a viralizarse el siguiente TikTok.
Acaso los mexicanos no tenemos la capacidad de apreciar la genialidad de Emilia Pérez? Ya que Carla Sofía Gascon declaró que quienes criticaban la película eran
unos gatos. Para los que no saben, en México, gato es una forma despectiva y clasista de referirse a alguien que hace trabajos de servicio.
Y el director y su equipo en diversos medios han declarado que no veían la necesidad de contratar actores mexicanos ni de investigar sobre México.¿ Será que el director de Emilia Pérez y su equipo vinieron humildemente a México a entregarnos una cátedra en forma de película para enseñarnos cómo narrar y expresar correctamente nuestros problemas sociales? ¿Será, güey? ¿Será?
Ella es Camila Aurora, creadora de contenido y activista trans mexicana. Camila se había enterado del proyecto un año antes de que se estrenara y se había ilusionado al saber que su protagonista sería una mujer trans.
Y pues era desde un sentido de orgullo en ese momento. O sea, si era un de no manches que chido, o sea, un espacio de una película pues taquillera para una mujer trans. O sea, sí había un orgullo al principio.
Pero sintió lo opuesto cuando vio la película.
A mí como mujer trans es una aberración ver ese personaje, ver esa historia. Tienen la oportunidad de mostrar una evolución de personaje y lo único que plantean en lo que cambió de su psicología fue que se cercenó todo el cuerpo, que se puso tetas, que se cambió la voz, que esto, que la nariz, que aquello. O sea, hacen ver que el ser trans es algo meramente de alterar el cuerpo cuando no se dan cuenta de todo lo que pasa por la mente.
Le pareció una historia simplista y ofensiva para la comunidad trans. Comenzó a publicar varios videos sobre el tema y empezó a tener muchos comentarios de apoyo. Uno de ellos le llamó especialmente la atención.
Hay que ser un igual de Francia, jaja.
Una película como Emilia Pérez, pero en Francia. Camila pensó, hey, eso es una buena idea.
Vamos a una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Los dejo con Selene.
La idea que le dejaron a Camila fue hacer una parodia de Francia al estilo Emilia Pérez. Le pareció tan buena que horas después de que vio ese comentario, publicó un nuevo video.
De hecho, Emilia Pérez desbloqueó tanto mi vena artística que quiero platicarles un proyecto que creo que a muchos mexicanos podría interesarles. Se llama Joan Sacrebleu.
Joan Sacrebleu, la historia de una mujer transgénero heredera del Imperio de las Baguettes que se enamora del hijo trans de la dinastía de los Croissants, Actu Hito. Juntos, emprenden una absurda batalla por decidir cuál pan representa mejor a Francia. La idea recibió apoyo inmediato en redes y Camila lanzó una campaña de crowdfunding para financiar el cortometraje. La idea era publicarlo el mismo día que se estrenara Emilia Pérez en el cine en México, el 23 de enero de 2025.
Esta es la actualización del proyecto Joan Sacrebleu, la historia que Emilia Pérez me inspiró a crear. Vamos a requerir aproximadamente 50 bigotes franceses, como 30 peluches de ratas de diversas formas y tamaños, muchas boinas, mucha basura. Vamos a grabar en la Torre Eiffel que está en el Estado de México, un disfraz de Ladybug y Cat Noir, un carrito de baguettes de chilaquiles, unos 20 o 30 disfraces de mimos y...
Reunió alrededor de 50 mil pesos, unos 2.500 dólares y convocó a un casting al que asistieron 60 personas. Camila documentaba todo por redes.
Ellos son el equipo de Joan Sacrebleu, ya vamos a empezar a mostrarles a los personajes y unos pedacitos del casting y pues ya estarán sabiendo más cosas. Todos digan Sacrebleu.
La producción del cortometraje duró una semana. Se rodó en tres días y se editó en dos noches y un día completo. El 23 de enero de 2025 se estrenó en un centro cultural y dos días después se publicó en
YouTube.
Comienza con una voz en off en francés y una serie de imágenes de París. Todas las clichés. La Torre Eiffel, calles empedradas, panaderías con toldos a rayas. Enseguida, sobre una avenida de la Ciudad de México, alrededor de una docena de personas comienzan a bailar una canción que Camila compuso para el cortometraje y que reúne clichés de Francia. Bienvenidos a la France.
Bienvenidos a la FANS, donde tú vas a encontrar que te doy el corazón y te alcanzea.
Durante casi 30 minutos, seguimos la presión que viven dos herederos trans de panaderías para competir por cuál es el mejor pan de Francia. Después de dos fases de competencia, al final, ambos se dan cuenta que la competencia es absurda y, de paso, después de enumerar algunas problemáticas sociales de Francia, dicen que van a cambiar al país. Es reduccionista, una burla, no muy diferente a como Camila y muchas personas ven a Emilia Pérez. Y bueno, la respuesta de las redes
fue abrumadora, abrumadoramente positiva. Al día siguiente de la publicación, cuando Camila se despertó, el medio traje ya tenía más de 100.000 reproducciones y era trending topic en redes sociales. Se sorprendió con la reacción.
Pues intencional o no intencionalmente, pues terminé creando un producto que se reflejó de manera patriótica para la gente, que lo veían como una defensa, como un escudo hacia ese insulto.
Camila anunció que donaría la mitad de los recursos recaudados por el cortometraje a las causas que para ella la película Emilia Pérez había pisoteado. Madres buscadoras, la comunidad trans, víctimas de violencia de género y personas desaparecidas. Mientras tanto, esa semana también ocurrieron cosas en Hollywood. Emilia Pérez recibió 13 nominaciones y Carla Sofía Gascón, la actriz principal, comparó el rechazo hacia la película con el holocausto, una declaración que
desató una oleada de críticas. La situación empeoró cuando una periodista canadiense sacó a la luz antiguos tweets racistas y xenófobos por parte de Gascón. Fue el tiro de gracia para una película que prometía arrasar con todos los premios. La misma Ken Khan había recibido 11 minutos de ovación. Mientras tanto, el medio traje de Camila, Joan Sacrebleu, era un fenómeno viral. Tanto así que una cadena de cines local se puso en contacto con ella para proyectarla en sus salas. Así
fue como Joan Sacrebleu llegó a la pantalla grande. Yo fui el día del estreno, un viernes 14 de febrero de 2025. Fue en Cinedot, una nueva cadena de cines pequeña comparada con los monstruos Cinépolis y Cinemex. El cine está en un centro comercial al norte de la capital. Cuando llegué, una hora antes de la función, ya había una mesa instalada con mercancía oficial de la parodia. Lo que más destacaba eran unas ratas tejidas.
Tenemos desde las ratas que se utilizaron en el rodaje de la película, que están en adopción. Esas vienen con su certificado de adopción firmado por Actugo, que es uno de los protagonistas.
Hasta posters, stickers, libros para colorear, aretes impresos en 3D y camisetas. A medida que se acercaba la hora de la función, la pequeña sala de espera del cine comenzó a llenarse de personas vestidas con playeras de rayas blancas y azules, boinas y bigotes falsos. Cuando llegó la hora de entrar, la sala estaba prácticamente llena. Durante la función se escuchaban risas, como cuando apareció una toma de la Torre Latino, un monumento clásico de la Ciudad de México,
como si fuera la Torre Eiffel. Todo se veía improvisado, con poco presupuesto, malos acentos, diálogos básicos. Cuando la función terminó, me acerqué a platicar con un par de personas. Me contaron que ya habían visto el cortometraje en YouTube.¿ Y por qué decidieron venir al cine a verlo si ya lo habían
visto en YouTube? Personalmente me gustó como todas las historias que subió esta chica Camila. Me gusta mucho la forma de pensar de ella por todo lo que lo está haciendo y pues al final... Todo lo que esté recaudado aquí lo van a dar a fundaciones, se me hace algo bien hermoso aparte de ella, aparte todo el ingenio mexicano y todo lo que hizo para en tan poco tiempo sacar algo, la verdad que a mí me parece muy gracioso, está increíble.
A mí en lo personal me pareció una parodia muy interesante, muy graciosa y pues bueno, estoy ansioso de ver la segunda parte.
Dice segunda parte porque el éxito fue tal que Camila lanzó una segunda campaña de crowdfunding para producir otro film que contara la historia de Joan Sacrebleu de una manera más íntima y personal. Recaudó 180 mil pesos, alrededor de 9 mil dólares, y contó con el apoyo de la Juan Mascaputzalco para poder grabar en sus instalaciones. La secuela se estrenó en marzo de 2025. Al final, ambos proyectos recaudaron más de 6.400 dólares como donativo que se dividió en tres organizaciones de la
sociedad civil. Más allá de la calidad de la trama o las actuaciones, lo cierto es que esta producción amateur mexicana logró de alguna manera eclipsar a una producción millonaria, al menos en México. A través de un amigo, me acerqué a un par de colectivos de familiares buscadores para preguntar si habían visto la película o qué pensaban de ella. Y la respuesta general fue disiente. No la hemos visto.
La realidad para ellos es distinta. A principios de marzo, dos meses después del estreno de Emilia Pérez, un grupo de estos familiares encontró un rancho utilizado como centro de entrenamiento y crematorio clandestino por parte de un cártel. La historia de la violencia continúa fuera de la pantalla. Igual las heridas. Comparadas a las historias reales, Emilia Pérez y Joan Sacrebleu se sienten mínimas, casi como una nota al pie.
Aún así, la polémica que desataron estos dos proyectos reveló que hablar de la violencia del narco nos cuesta, quizá porque en el fondo sabemos que no hay una salida clara ni una solución sencilla, y por tanto, la mirada desde la cual contamos estas historias importa. Por eso me quedé pensando en algo que me dijo Marisol. Las historias no tienen fronteras, pero esta libertad exige una responsabilidad.
Yo no creo que tengas que ser de tal país para hablar de cierto país,¿ me entiendes? O sea, es como si yo hago un libro hablando de Francia y me dicen, no es que tú no puedas hacer libros de Francia porque no eres francesa, pues acaba la historia de la cultura en general, ¿no? Pero sí hay que hacerse preguntas. O sea, sí hay que hacerse preguntas sobre de qué vamos a hablar y cómo lo vamos a hablar.
Un amigo de Marisol le contó que en la producción francesa donde él trabaja, ahora están siendo particularmente cuidadosos con los temas relacionados con América
Latina. Pero él me dijo que justo en esa producción en la que él está, que están teniendo un montón de cuidado para todo el tema que trata América Latina. O sea, que a raíz de lo que pasó con Emilia Pérez están así de, uff, o sea, más nos vale hacerlo bien porque si no nos van a colgar, ¿no?
Ese, tal vez, sea el mayor legado de Emilia Pérez.
Un agradecimiento especial a María Elizabeth Araiza Hernández de Escarabajos Zacatecas, a Indira Navarro y a Maribel Cedeño de Guerreros Buscadores de Jalisco por compartir sus comentarios para esta historia, y a Miguel Moctezuma por facilitar la gestión de sus respuestas. Ser el Amazonas periodista independiente vive en Ciudad de México. Esta historia fue editada por Camila Segura y Luis Fernando Vargas.
Bruno Selsa hizo la verificación de datos. El diseño y sonido es de Andrés Aspiri, con música de Remy Lozano, Ana Tuirán y de Andrés. El resto del equipo de Ramblant incluye a Paola Aleán, Adriana Bernal, Anelis Casasuz, Diego Corzo, Emilia Arbeta, Samantha Proaño, Camilo Jiménez Santofimio, Natalia Ramírez, Lina Rincón, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa. Carolina Guerrero es la CEO. Ramblant es un podcast de Ramblant Studios. Se produce y
se mezcla en el programa Hindenburg Pro. Si te gustó este episodio y quieres que sigamos haciendo periodismo independiente sobre América Latina, apóyanos a través de Deambulantes, nuestro programa de membresías. Visita reambulante.org y ayúdanos a seguir narrando la región. Reambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.
