Esto es Rambulante, soy Daniel Alarcón. Empiezo con una aclaración. Algunas de las voces y los clips de audio que escucharán en este episodio están en inglés. Hablarán varios estadounidenses, sí, pero esta realmente es una historia sobre Costa Rica, sobre lo que se ha convertido para un grupo particular de personas, sus visitantes, y también sobre lo que está dispuesto a
hacer o no hacer el país al respecto. Un buen lugar para empezar a explicarles a qué nos referimos es este video, una entrevista con la actriz de Hollywood, Megan Fox. Contó que había ido a Costa Rica a tomar ayahuasca, y cito, en un ambiente adecuado con gente indígena en medio de la selva. Aquí hay que aclarar también que la ayahuasca es una bebida que viene de una planta amazónica, que no es nativa de Costa Rica, y tampoco es
usada por los grupos indígenas costarricenses. Pero bueno, después sigue describiendo el lugar. Dice que no sabe si LeBron James, el famoso basquetbolista, ha estado ahí, pero que es el tipo de lugar donde estos celebrities millonarios van a hacer ayahuasca para sanar. Sanar traumas, adicciones, depresiones, resetear el cerebro, abrir la mente a una nueva forma de ver la vida. La experiencia le ayudó a ser vulnerable, a sanar. Esta es una medicina que supera lo que puedes hacer con
la terapia de habla, o la hipnoterapia, o cualquier otra de esas cosas, que simplemente va directamente a tu alma.
Esta es una medicina que sobrepasa cualquier cosa que puedas hacer en terapia o hipnosis, cualquiera de esos tratamientos, dice. El ayahuasca va directo al alma. Muy seguramente han oído hablar del ayahuasca. Es una planta usada por chamanes de las tribus amazónicas para realizar rituales espirituales y medicinales. Tiene propiedades psicoactivas que provocan efectos en el sistema nervioso, alterando pensamientos,
emociones y la percepción de la realidad. Durante décadas se ha investigado su uso en procesos para lidiar con traumas y adicciones, pero sin resultados totalmente concluyentes sobre su verdadera efectividad. Megan Fox no es la única famosa que ha hablado sobre su experiencia en estos centros en Costa Rica. También lo hicieron estrellas del fútbol americano como Jordan Boyer y Aaron Rodgers. Entonces sí, muchos hemos escuchado sobre la ayahuasca o el yagé, pero tal vez menos sobre la iboga.
es la raíz de un arbusto del centro de África. Sus efectos son similares a la ayahuasca. La iboga es tradicionalmente usada por las tribus ancestrales del territorio que ahora conocemos como Gabón, pero junto con la ayahuasca ha llegado, no se sabe bien cómo, a estos retiros psicodélicos en Costa Rica. La iboga me ha enseñado a enfrentar mis miedos, no a irme de miedo, a irme
hacia el miedo, a ser curioso, a probarlo.
Esta es otra estadounidense, Elizabeth Bast. Es la cofundadora de Soul Central Retreats, uno de estos lugares para hacer iboga. Dice que la iboga le ha enseñado a enfrentar sus miedos, a no alejarse de ellos, sino ir hacia ellos, a ser curiosa, a olerlos. La iboga para mí fue lo más cercano a un salvador que he visto en mi vida. La iboga ha sido la cosa más cercana a un salvador que he visto en mi vida, dice en otro video Jason Lamar Haley, el esposo de Elizabeth y también
cofundador de Sol Centro. Lo dice mientras habla sobre cómo la iboga lo ayudó a salir de su adicción a opioides, sobre cómo cambió su vida en menos de 24 horas. En su página web, Sol Centro se vende como un lugar paradisiaco, rodeado de selva tropical, con vistas al océano y playas vírgenes cercanas. Las instalaciones incluyen suites privadas con aire acondicionado, una piscina con vista al bosque y servicios de spa.
Ofrece retiros de hasta 10 días, donde se invita a experimentar la medicina tradicional para un descubrimiento espiritual y sanar traumas y adicciones. Y mencionamos específicamente a Sol Centro porque en agosto del 2024 este retiro dirigido a extranjeros estuvo en el corazón de una tragedia y obligó a muchos a ver la cara turbia del turismo en Costa Rica. Esta historia fue producida por los periodistas Natalia Vargas y Diego Bosque junto con nuestro editor senior Luis Fernando Vargas. Natalia y
Diego nos cuentan la historia. Los dejo con ellos.
A mediados del 2024, Diego y yo comenzamos a investigar sobre centros de rehabilitación de adicciones en Costa Rica para unos reportajes en el Diario de la Nación. Queríamos entender cómo funcionaban, cuáles eran las terapias, en qué condiciones las personas con problemas de adicción podían buscar una solución. La mayoría de los centros que encontramos en Costa Rica trabajan con limitaciones, con instalaciones muchas veces precarias, en mal estado, pero no siempre.
También, como se dijo al inicio, encontramos algunos centros de rehabilitación dirigidos a extranjeros, centros con una realidad opuesta, lujosos, sin limitaciones, impagables para la gran mayoría de nacionales. Esto nos interesó, y es que tienen que entender algo. No se puede subestimar la importancia del turismo para la economía costarricense. Es vital. Más de un 8% de los trabajos del país se generan por las actividades relacionadas con el turismo.
Este es un video promocional de la Cámara de Turismo de Costa Rica. Dice que la vida moderna se mueve rápido y hemos perdido aspectos esenciales de lo que de verdad significa estar vivo. Costa Rica promete resolver eso. Costa Rica puede darnos lo que necesitamos, sentirse pleno, encontrar balance, estar en
paz.
Las campañas mediáticas ya no solo hablan de visitar Costa Rica para apreciar la naturaleza, sino para escapar de la vida moderna, del estrés y de los problemas. En este contexto, un centro de rehabilitación para turistas no resulta sorprendente
Aquí hay que mencionar algo muy importante. Para que un centro pueda ofrecer tratamientos para adicciones, éste tiene que tener autorización de una institución pública. El Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia, o el IAFA, también tiene que tener un permiso del Ministerio de Salud. Pero con unas cuantas búsquedas en internet encontramos que una serie de estos centros de lujo para extranjeros no están registrados como instituciones autorizadas.
En total encontramos seis. De los seis, dos ofrecían terapia con ayahuasca y cuatro con
iboga
Acaban de escuchar algunos videos promocionales de estos centros. Venden la promesa de fusionar sabiduría ancestral y técnicas modernas para sanar y crear una vida que uno ame. Venden la iboga como si fuera un doctor, como una herramienta cuando nada más ha funcionado.
En general, son retiros de entre 7 y 12 días y varían entre $ 3, 500 y $ 6, 000 por persona. Los paquetes incluyen hospedajes de lujo en playas o zonas montañosas y varias sesiones de consumo de las sustancias. También ofrecen sesiones de terapia, aunque no se especifica si con psicólogos licenciados, y actividades como yoga o masajes. Uno de los centros incluso promociona duchas espirituales en un río de la zona para, y
aquí cito, liberar lo que ya no nos sirve. Durante nuestra investigación, tratamos de hablar con varios de los dueños de estos centros. Solo una aceptó hablar con nosotros. Es estadounidense y nos dijo que no sabía que necesitaba permisos para ofrecer terapia de rehabilitación. Funcionan con tanta libertad que, incluso, reconoció que ni siquiera sabía que existía el IAFA.
Como dijimos al inicio, todavía no hay información concluyente sobre si la iboga o la ayahuasca son herramientas efectivas en el largo plazo para luchar contra la depresión, el estrés postraumático o la adicción. Por lo menos no existen estudios científicos concluyentes, aunque en internet puedes encontrar decenas de testimonios de personas diciendo cómo les cambió la vida. Y más allá de si la iboga o la ayahuasca funcionan o no, hay algo importante sobre la adicción.
Yo creo que la base de todo esto tiene que ver en que la gente cree que la adicción o el estrés postraumático o la depresión o todo esto es como si fuera una fiebre. Es como si usted le diera una aspirina y ya se fuera.
Él es Luis Andí, psiquiatra del Instituto de Alcoolismo y Farmacodependencia de Costa Rica. Hablamos con él porque tiene más de 40 años de experiencia tratando adicciones y queríamos entender un poco más sobre cómo se suelen sobrellevar este tipo de procesos.
Son procesos que requieren de un trabajo amplio, profundo, sostenible a largo plazo y requieren de un esfuerzo
Las adicciones son enfermedades que tienen componentes biológicos, psicológicos y sociales. Tienes que atender problemas en todos estos ámbitos de manera integral. Dejar de consumir no es suficiente. Tienes que procurar que la persona sane situaciones personales, que vuelva a interactuar sanamente con otras personas, que encuentre satisfacción en su vida.
Un fármaco, una medicina, una planta puede ayudar, pero según Luis no va a resolverlo todo. Y una semana en un retiro espiritual puede ser un primer paso, pero no una solución total. Él cree que cuando hablamos de adicciones, una sustancia no puede ser salvadora.
Yo creo que en una sociedad de consumo, en una sociedad donde no toleramos la frustración, donde nos cuesta esperar, es una sociedad donde a raíz de toda esta oferta que hay de sustancias, hemos aprendido a poder negar o anestesiar, huir de las cosas que nos duelen. Yo creo que esa es la base en la que se da la búsqueda de una solución mágica.
Pero más allá de su eficacia, para nosotros era muy importante saber en qué terreno legal estaban funcionando estos centros de ayahuasca y boga. Por eso hablamos con la doctora Mari Munibio. Ella ejerce dos puestos en el gobierno actual, vicepresidenta de la República y ministra de Salud.¿ Hay forma de ofrecer terapia de bobaína o de acuasca de forma legal en el país o es una actividad que es completamente ilegal?
En este momento es ilegal desde esa visión.¿ Y por qué? Porque nuevamente, si usted quiere ingresar algo de este tipo de sustancias como si fuera una terapia, tiene que ingresarlo con, digamos, registros que de alguna forma validen esto como una terapia, digamos, científica.
O sea, uno de los muchos requisitos para tener un centro de rehabilitación es que las terapias que van a dar estén aprobadas por el IAFA. Esto incluye cualquier fármaco u atención psicológica. Además, la ayahuasca y la iboga son sustancias psicotrópicas y la venta y el suministro deben estar aprobados por el Ministerio de Salud.
Lo venden como un remedio chamánico, como una poción y como algo que de alguna forma viene de una plantita y que al venir de una plantita no tiene tal vez todas esas regulaciones y requerimientos que yo le estoy especificando.
No señor. Los componentes psicotrópicos de la ayahuasca y la iboga no están registrados en el país, por lo que básicamente para el estado estos lugares están trabajando con sustancias ilícitas, no muy diferente de la heroína o la cocaína. Ahora bien, no está claro cómo estos centros están consiguiendo la iboga o la ayahuasca, pero se ha documentado una red de tráfico de iboga y del alcaloide ibogaína, el que da efecto psicotrópico, desde Gabón, en África.
Munime nos dijo que, sobre el uso de estas plantas, el Ministerio de Salud puede hacer poco. El tráfico y tenencia de sustancias ilícitas es competencia de la policía y de la fiscalía. El Ministerio de Salud solo tiene el poder de cerrar los locales comerciales si no tienen permisos de funcionamiento, pero Monive nos reconoció que la vigilancia no ha sido estricta.
desafortunadamente que sí requerimos estar más al tanto tal vez de las denuncias de la población y obviamente tenemos una competencia en fiscalizar que las actividades sean adecuadas a la habilitación y que el personal que esté ahí tenga la capacidad de poder brindar la atención debida en caso de cualquier complicación, porque hasta lo lícito puede tener complicaciones, usted tiene que tener la capacidad de respuesta.
Algo que hizo falta el 5 de agosto de 2024 en Sol Centro, el retiro que mencionamos al inicio de esta historia y que queda en Paquera, una zona costera a unos 130 kilómetros de la capital.
Y es que unos días antes de publicar el reportaje sobre estos centros de rehabilitación, empezó a hablarse de que el organismo de investigación judicial, la institución encargada de indagar posibles crímenes en el país, estaba investigando la muerte de una turista en este lugar. La mujer había muerto en una ceremonia de Iboga. Tenía 40 años y su nombre era Lauren Leavis.
Este es su
hermano mayor,
Arthur.
La describe como una mujer muy extrovertida y simpática. Nos contó que no fueron muy cercanos durante unos años porque Lauren estaba haciendo una maestría, pero que hacía poco se habían reencontrado. Vivían en la misma ciudad, en Nuevo México, y se veían para celebraciones. Cumpleaños, Navidad, fin de año… Se llevaban 13 años y Lauren era la menor de tres.
De niños, Arthur siempre se encargó de cuidarla. Ella practicaba varios deportes durante el colegio y él era el encargado de llevarla a todos lados.
Pero desde la adolescencia, Lauren tuvo problemas con las drogas.
Le
gustaba divertirse, ir a fiestas, consumir drogas y alcohol. Esto venía en parte de su papá, que tenía una cervecería artesanal y por eso, desde pequeños, el consumo de bebidas alcohólicas a su alrededor era una constante. Además, desde que era una niña, Laura envió los problemas que su hermana, 15 años mayor, enfrentaba con el alcohol. Tenía dislexia y lidió con la adicción toda su vida.
Y si bien la situación con su hermana mayor era compleja, los papás siempre los ayudaron y funcionaron como un lugar seguro al que podían recurrir. En ese aspecto, siempre fueron unidos como familia. Por lo demás, Laurin vivió una vida normal, con amigos, destacando en los deportes. Arthur siente que su consumo estaba motivado por ganas de pasarla bien, de vivir.
Ella
descubrió
cuánto divertido podía tener
Él cree que sencillamente descubrió que podía divertirse con sus amigos en fiestas y que esto la sacaba de la normalidad de la vida. Le daba variedad.
Además, según Arthur, para Lauren las emociones eran un tema difícil. Lauren tenía problemas sintiéndose ella misma sintiendo sus propias emociones cuando no había drogas o alcohol presentes.
Arthur nos dijo que no hubo droga que Lauren no probara. Heroína
crack, cocaína, hongos y otros alucinógenos.
Lauren estaba consciente de que su consumo era desmedido. Al ir creciendo, llegaron las ganas de moderarse, de salir del ciclo. Se internó en clínicas de rehabilitación una, dos o tres veces. Clínicas caras. Los costos los cubrían sus papás, pero nunca fueron procesos exitosos.
Volví a consumir a los seis meses o al año. Arthur no cree que ella se diera cuenta de que recuperarse de una adicción es un proceso constante, un trabajo grande que se hace todos los días.
La última década de la vida de Lauren fue dura. Murieron sus papás y también su hermana con 53 años, enferma en gran parte por su alcoholismo. Todo ocurrió en pocos años y Lauren especialmente se sentía perdida. Pero ahora que sus papás no estaban, Lauren quería ser completamente independiente. Y para ella eso implicaba dejar el consumo de sustancias. Siempre
estaba buscando maneras de recuperarse. Probablemente tenían su biblioteca más de 100 libros de autoayuda, de adicciones, libros de referencia acerca del tema.
Durante la pandemia, Lauren se graduó de un posgrado en trabajo social y salud pública y trabajaba en su propia compañía, haciendo consultorías con el gobierno estatal para ayudar a comunidades con problemas de adicción a sustancias. Era más que un trabajo. Artur sentía que iba por buen camino, pero para Lauren la terapia tradicional para combatir la adicción ya no era una opción. Quería algo diferente. Fue así que llegó a la iboga.
Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta. Natalia y Diego nos siguen contando.
Lauren estaba muy interesada en la ibogaína, la principal sustancia en la raíz de la iboga. Había investigado sobre ella y sabía que decían que podía ayudar con el impulso de consumir sustancias.
Ella
es Juno Cisneros, la pareja de Lauren hasta el momento de su muerte. Se habían conocido poco antes de la pandemia, justamente cuando Lauren estaba terminando sus estudios de maestría. Juno nos contó que Lauren estaba muy interesada en medicina alternativa y en medio de su adicción, después de haber leído mucho, quiso probar la ibogaína. Primero en una clínica en México.
Fue supervisada médicamente. Estaba en un estado clínico. Estaba conectada a un EKG. Estaba monitoreada por médicos y médicos durante todo el proceso.
Esa vez tuvo supervisión médica en un ambiente clínico. Le monitorearon su corazón, pues la ibogaína funciona parecido a una metanfetamina. Te excita, te acelera. Había doctores y enfermeros. Tuvo dos sesiones de consumo durante su visita, separadas por varios días de descanso, pues son experiencias fuertes tanto emocional como físicamente.
Fue un tratamiento caro,
unos 8.000 o 9.000 dólares, calcula Arthur, pero volvió contenta. Tuvo alucinaciones intensas, pero en realidad la experiencia fue positiva. Cuando regresó, había perdido completamente su interés por fumar o tomar alcohol. Estaba motivada, pero le duró solo unos cinco o seis meses.
Luego empezó a consumir de nuevo. Ahora bien, en México había tenido experiencia con la ibogaína, es decir, con el concentrado, pero no con la raíz como tal. Por eso, dice Arthur, empezó a buscar retiros que ofrecieran la experiencia con la raíz, y los que le hicieron el tratamiento en México fueron quienes le recomendaron Soul Central Retreats en Costa Rica.
Como la experiencia había sido buena con ellos, no tenía razón para dudar. Así que en octubre de 2023 viajó a hacer el
retiro.
En esa primera visita a Sol Centro le fue muy mal. Fue una experiencia que le describió a Juno como extraña, rara. Ella era la única persona en el centro. Por alguna razón, todos los demás habían cancelado. Juno dice que Lauren describió toda la experiencia como si estuvieran en un culto. En la ceremonia, la música sonaba a todo volumen. Todo movimiento, como sentarse o acostarse, tenía que hacerse con aprobación de Bast y su esposo. Era un ambiente áspero, poco contenedor.
Se sintió confundida, incómoda, nerviosa, pero intrigada. Por eso siguió. Pero para ella, los efectos de la iboga fueron horribles.
La droga le cayó mal. Vomitó cerca de 80 veces. Y después seguía sintiéndose mal. Ella había pagado por tres o cuatro ingestas de iboga, pero solo aguantó dos. Decidió que no iba a funcionar y se fue antes de terminar. Creo que después de
la primera semana ella estaba como, no puedo hacerlo. Ella estaba solita.
A la semana dijo que no quería seguir más. Estaba completamente sola. Elizabeth y su esposo estaban ocupados, no había nadie más. La dejaron sola en un lugar desconocido en el que no podía hacer mucho. Lauren estaba molesta. Le había pagado a Soul Centro más de 11 mil dólares, una parte en depósito y otra parte en efectivo por solicitud de los dueños, y no había ayudado en nada. Ya de vuelta en los Estados Unidos, trató que le reembolsaran la plata, pero la situación se empezó a complicar.
Hubo muchos correos, de ida y vuelta, pero los dueños del retiro se negaban a reembolsarle el dinero. El único acuerdo al que pudieron llegar era ofrecerle un crédito para otra sesión, que intentara de nuevo más barato en menos de un año. Lauren no estaba contenta, pero lo estaba sopesando. Un grupo cercano a ella, incluido Arthur y su esposa, con quien era cercana, y la pareja de Lauren, trataron de hacerle entrar en razón. Si la vida ha pasado mal,¿ por qué debería volver?
Arthur siente
que Lauren entendía de dónde venían ellos, pero que estaba conflictuada con la idea de regresar a Soul Centro.
Y al final terminó yendo con la esperanza de que la iboga podría darle la recuperación que tanto buscaba.
Lauren agendó un nuevo retiro en Costa Rica. Unas semanas antes se hizo unos exámenes, algo que suele impedir estos centros para aprobar a las personas, ya que la iboga altera muchísimo el cuerpo. El examen cardíaco de Lauren salió un poco fuera de la norma, pero nada que pareciera grave. Ella había tenido problemas de corazón de niña, pero nunca lo suficientemente graves como para afectar su vida como deportista.
Tampoco fueron suficientes para que la rechazaran a la hora de participar en las ceremonias de iboga.
Juno
vio cómo se estaba preparando. Había dejado de consumir muchas cosas, incluso le bajó su consumo a la marihuana, que era su peor vicio. El retiro al que fue Lauren era especial, dirigido solamente a mujeres. Viajó desde Estados Unidos el 2 de agosto de 2024 y durmió en un hotel cerca del aeropuerto de San José, la capital. Ese día se comunicó constantemente con la esposa de Arthur.
Al día siguiente, el sábado 3 de agosto, un pequeño bus enviado por el centro la recogió a ella y a otras 12 mujeres para llevarlas al hotel en Paquera, Punta Arenas. Lauren les contó a Arthur y su esposa que en el viaje había hablado con otra mujer, también estadounidense, y que se llevaron bien. Había hecho una amiga, les dijo. A Juno la llamó un par de veces ese domingo antes del inicio de la ceremonia. Me
envió un video diciendo que estaba esperando un masaje, que estaba un poco ansiosa y que me faltaba y que los perros eran animales y cosas así.
Le envió una foto de ella esperando un masaje. Le dijo que estaba ansiosa, que la extrañaba. A las seis y treinta, Juno se comunicó por última vez con Lauren. El resto de la noche, nada. Hasta que lunes en la mañana, Juno recibió un correo electrónico de Elizabeth Bass. Solamente decía que necesitaba que la llamara. Juno pensó que Lauren se había enfermado.
Tal vez ella tuviera que ir al hospital o algo. No sabía qué estaba pasando, así que empecé a llamar. Llegué a llamar todo el día. Creo que he contado antes como 20 veces. Llegué y le envié un mensaje en WhatsApp. Le envié más correos electrónicos y nada.
Tal vez la habían llevado al hospital. Intentó llamar a Bast, pero no contestó. Llamó más de 20 veces, escribió por WhatsApp, envió correos y nada. No hubo respuesta. El martes en la mañana recibió, por fin, otro correo de Elizabeth Bast. Le dijo que estaba muy ocupada con el retiro, que era mejor que hablara con su abogado.
Juno
le respondió de inmediato que eso era inaceptable. Necesitaba hablar con alguien para entender qué estaba pasando. Le dijo que si no hablaba con alguien en la siguiente hora iba a llamar a la policía.
Pero a la hora seguía sin noticias. Buscó en Google números de teléfono de estaciones de policía. Sabía que Lauren estaba en un lugar llamado Paquera. Un tiempo después, logró dar con la estación de policía correcta. Una vecina la ayudó a traducir, ya que no maneja bien el español. Se murió. Escuchó esas palabras a través del altavoz, mientras la vecina hablaba con la policía. Perdí mi
teléfono.
Perdí a una amiga, perdí a mi pareja, perdí a mi compañera de vida. Perdí tanto ese día, todo fue arrebatado de mí.
Juno dio la noticia. Arthur se enteró por su esposa.
Yo estaba en mi trabajo y recibí una llamada de emergencia diciendo que tenía que llamar a mi esposa de inmediato porque ella...
Arthur estaba en su trabajo cuando le dijeron que llamara de urgencia a su esposa, que su hermana había muerto. En pleno shock, hizo la llamada, y ahí su esposa le contó todo lo que sabían. Arthur no podía creerlo.
Cuando alguien muere, no envías un correo electrónico, no refieres a tu abogado, no ignoras a la gente cuando su abogado muere. Cuando un ser querido de alguien muere, no lo dejas con tus abogados. No los dejas con preguntas. Las personas quieren entender qué pasó. Toda la situación sonaba como si hubieran cometido un crimen, como si quisieran encubrir algo.
En la tarde de ese mismo día, hablaron con el abogado. Fue una llamada corta, en donde no le dieron muchos detalles. Solo confirmaron que Lauren había muerto. Fue hasta unos días después, por la insistencia de Arthur y su familia, que lograron tener otra llamada para que les dieran más detalles. Ahí empezó otro infierno. Nos
dijeron que Lauren no estaba bien, así que ni siquiera participó en la ceremonia y que solo tenía un ataque de corazón por ninguna razón.
Los abogados le dijeron que Lauren no había participado en la ceremonia pues no se sentía bien desde antes, que simplemente tuvo un ataque al corazón, sin ninguna razón aparente. Juno estuvo en esa llamada, pero desde ese momento no formó parte del proceso y actualmente no tiene contacto con la familia de Lauren.
Todo era extraño, pero Arthur y su familia no viajaron. Los costos, sus responsabilidades, tal vez el dolor o no saber qué iban a llegar a hacer. Decidieron, en cambio, que querían repatriar el cuerpo en lugar de cremarlo y traer las cenizas. Querían hacer su propia toxicología para entender mejor qué había pasado, pero las autoridades costarricenses estaban haciendo sus propios estudios. Iba a tomar tiempo.
Mientras tanto, continuaron insistiendo por detalles a los abogados y todo se volvió aún más confuso. Dos o tres semanas después, la historia que les estaban dando cambió.
De repente, según los abogados, Lauren sí había tomado la iboga. La historia cambiaba constantemente. Y había otras cosas extrañas. Por ejemplo, la devolución
del equipaje. Dijeron que lo iban a mandar, pero al final unos amigos de la familia lo tuvieron que ir a recoger a la oficina de los abogados. Luego, el teléfono de Laurin desapareció durante varios días, pero después, al parecer, lo encontraron de
repente.
Se habían robado algunas cosas de Laurin y después terminaron apareciendo en la casa del administrador del lugar del retiro.
Arthur
no dijo que siente que son personas terribles. Desde el inicio han sido deshonestos, no han cumplido sus promesas, tuvieron tres o cuatro llamadas y no ayudaron en nada. Ha sido horrible para él y su familia, y nunca les aclararon qué pasó esas horas desde que perdieron el contacto con Lauren hasta su muerte. Bust rechazó la solicitud de entrevista que le hicimos. Pero mientras lidiaban con Sol Centro, Arthur y su familia recuperaron los datos del teléfono de
Lauren desde la nube de Apple y encontraron algo. El número de la turista con la que Lauren había conversado camino a Sol Centro. Eso los llevó a investigar qué pasó con su hermana realmente.
Ya volvemos. Estamos de vuelta, los dejo con Natalia y Diego.
Entonces la familia de Lauren estuvo investigando durante semanas qué fue lo que pasó. El número que encontraron los llevó a otros contactos de personas que estuvieron en el retiro y con eso han podido reconstruir un poco los hechos. La
primera ingesta de iboga durante el retiro se realizó el domingo 4 de agosto en la noche, cerca de las 10 p.m. Al iniciar la ceremonia, las participantes tuvieron que entregar sus celulares, relojes y cualquier otro dispositivo electrónico que tuvieran Después entraron a un
salón.
Tenían un par de facilitadores y estaba la dueña, Elizabeth Bast. Ella era la encargada de dirigir todo. El esposo de Bast, el otro dueño, no estaba. Con la primera toma de boga, Lauren empezó a vomitar. Algo esperado, pero lo que no era normal era la frecuencia. Era constante. Aún así, continuaron con el ritual dándole cibogaína, el extracto del alcaloide de
la raíz, una sustancia mucho más concentrada y potente. Ahí, según las personas con las que han hablado y la información del expediente judicial, las cosas se complicaron.
Casi inmediatamente después de que la tomó, comenzó a sufrir profusamente, no pudo sentarse, tenía que descansar. Todavía estaba consciente, todavía podía hablar y todo lo demás.
Apenas Lauren tomó la ibogaína, empezó a sudar mucho. No podía ni sentarse. La acostaron. Todavía estaba consciente y podía hablar. A través de
lo que
investigaron, también lograron saber que cerca de las 3 o 4 de la mañana, los facilitadores de la ceremonia creyeron que Lauren necesitaba atención médica, pero chequearon sus signos vitales y el oxígeno en la sangre estaba alto, lo que es bueno, así que la mantuvieron en el hotel. Cerca de las 6 de la mañana terminó la ceremonia y enviaron a las otras mujeres a sus cuartos, pero según averiguaron, se notaba
que Lauren estaba mal. Estaba muy deshidratada y estaba pidiendo que le pusieran suero intravenoso desde las 3 de la mañana.
Pasaron un par de horas hasta que la persona encargada de la parte médica del retiro trató de ponerle el suero. No pudo. Intentó en cuatro lugares distintos y no encontró una vena. En ese momento se supone que la iban a llevar a un doctor.
Pero antes de llevarla, decidieron darle una ducha Estaba con mucha fiebre.
Fue en la ducha de su cuarto de hotel donde tuvo el ataque cardíaco. No pudieron reanimarla. Nunca fueron al hospital ni fue atendida por un médico. Eran cerca de las 7 de la mañana del lunes 5 de agosto de 2024. Arthur y su familia decidieron no demandar a Soul Centro o a Elizabeth Bass. No buscan dinero. Arthur perdió a la última persona que quedaba de su familia inmediata y se está concentrando en su duelo. Pero hay algo que no puede dejar ir. Que los responsables de Soul Centro no
la llevaron en ningún momento al médico. Solo lo consideraron cuando ya era demasiado tarde.
Puede que no haya salvado su vida. Tal vez no hubiera salvado su vida, pero le hubiera dado una oportunidad. Recibir atención médica una o dos horas antes en un hospital hubiera podido hacer una gran diferencia.
Arthur nos dijo que le duele muchísimo que muriera a los 40 años, que muriera en este periodo de su vida cuando estaba avanzando con su lucha contra la adicción, que muriera buscando una solución. Durante varios días, la muerte de Lauren fue un asunto privado, de la familia, los abogados y el Poder Judicial costarricense. Pero 20 días después de su muerte, se supo en el resto del país. El organismo de investigación judicial sacó la información y muchos medios la replicaron.
Turista muere en un hotel por ingerir ibogaína. Era un titular promedio de esos días. También uno que otro explicando qué es la ibogaína. Era una palabra que, hasta hace poco, el público general costarricense nunca había tenido la necesidad de leer. Pero ahora, algo tan lejano había tocado la industria más importante de Costa Rica, el turismo.
Lo del retiro con una raíz africana conmocionó, indignó, pero lamentablemente no era la primera vez. Nueve años antes, una turista noruega de 41 años también había fallecido al consumir ibogaína en un retiro similar, igualmente de un fallo cardíaco, y al rato se olvidó. Las autoridades buscaron a un canadiense y a un africano acusados de responsables, pero nunca se llegó a nada.
Hablamos con un abogado que ha estado poniéndole atención a estos retiros psicodélicos.
Mi nombre es Gonzalo Gutiérrez, soy socio del despacho AGE Legal, ubicado en San José, Costa
Rica. Gonzalo lleva tiempo investigando la situación porque la firma está litigando dos demandas contra dueños de estos centros. Debido a que son procesos en curso, no podemos revelar mucho. Pero uno es por abuso sexual y psicológico, y otro por una muerte en circunstancias extrañas durante uno de nuestros retiros con Iboga. En ambos casos, las víctimas eran personas extranjeras, al igual que los demandados.
Con estos procesos, Gonzalo ha llegado a una conclusión. La fiscalía no ha respondido a estos casos con atención porque sencillamente no los entiende.
No saben cómo manejar un caso. Para ellos esto es como un ornitorrinco jurídico.
Y es que hay complejidades. Por ejemplo, la ayahuasca y la iboga se consideran sustancias ilícitas, pero no acaparan el mercado de narcotráfico en Costa Rica, como la cocaína y otras drogas. No son drogas de alto perfil de las que haya grandes cantidades. También el consumo se hace en lugares que se presentan como establecimientos clínicos, aunque no tengan permiso. Y por último, los casos han ocurrido en situaciones donde
las víctimas han consentido tomar la droga. Entonces la fiscalía asume una posición específica, dice Gonzalo.
Entonces ellos parten del hecho de que por ser un consumo voluntario, ellos asumen las consecuencias de lo que está sucediendo.
Además, encontramos que en varios de los sitios web de estos centros ponen unos disclaimers, documentos de páginas y páginas que las personas tienen que firmar para participar en los retiros. Los documentos dicen que como no es un tratamiento médico, los organizadores no tienen responsabilidad si hay un daño a la salud, a pesar de que en sus páginas web te dicen que vas a recibir un tratamiento para combatir
las adicciones. Pero Gonzalo nos dijo que, en su opinión y experiencia, estos disclaimers no deberían tener validez.
Cualquier cosa que le vaya a suceder, cualquier accidente, cualquier trauma, cualquier consecuencia hasta meses después de haber ingresado a estos centros, es responsabilidad del centro. Los disclaimers se dan en todo tipo de actividades, pero realmente, al menos la ley, determina que son nulas y determina una responsabilidad clara por parte del que provee el servicio.
especialmente porque son personas que al consumir las sustancias están en una condición de vulnerabilidad, no pueden valerse por sí mismas ni física ni psicológicamente. En ese momento, los organizadores del retiro, argumenta Gonzalo, son responsables de estas personas. Pero algo es cierto, la muerte de Lauren Leavis conmocionó las cosas, lo suficiente como para poner el tema sobre la mesa.
Incluso, pocos días después de que hablamos con la ministra de Salud, a inicios de 2025, se publicó una alerta sanitaria del mismo ministerio. El documento advertía que se están haciendo rituales con ayahuasca e iboga que se atribuyen propiedades curativas, pero que no son prácticas autorizadas. Además, pedía que los ciudadanos no participaran en los retiros y que los denuncien
ante el ministerio para que ellos cierren el establecimiento. Aunque, como ya sabemos, los que van a esos retiros suelen ser extranjeros que muchas veces ni siquiera hablan español. Las posibilidades de que se encuentren con esa alerta sanitaria son bajísimas.
Y hoy, un año más tarde, se olvidó la conmoción. Solo tenés que entrar a Google, escribir Iboga Costa Rica o Ayahuasca Costa Rica y de pronto te encontrás con páginas web para reservar retiros como si fuese un hotel. Hasta el momento no se ha visto un operativo grande de parte de la justicia o el Ministerio de Salud
para detener estos centros. Y algo es verdad, mientras siga existiendo la oferta de estos tratamientos sin regulación ni respaldo científico o personal médico capacitado, seguirá existiendo la posibilidad de que personas que solamente quieren una mejor vida mueran por negligencia.
porque los turistas siguen llegando y seguirán llegando. La pregunta es hasta cuándo las instituciones costarricenses seguirán pasando la responsabilidad de un lado a otro.
A finales de marzo de este año, la Fiscalía de Nicoya pidió al juzgado penal desestimar la causa penal, debido a que la autopsia dictaminó que Lauren murió por causas naturales. Esto significa que no se presentarán cargos contra Elizabeth Bast. La página web de Sol Centro está funcionando, pero no se puede acceder desde Costa Rica. Natalia Vargas es periodista del diario La Nación. Diego Bosque es periodista en la Universidad de Costa Rica. Luis Fernando Vargas es editor senior
de Radio Ambulante. Viven en San José, Costa Rica. Esta historia fue editada por Camila Segura y por mí. Gabriel Narváez hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Andrés Aspiri, con música de Remy Lozano y de Andrés. El resto del equipo de Raúl Ambulante incluye a Paola Leán, Adriana Bernal, Aneris Casasuz, Diego Corzo, Emilia Herbeta, Camilo Jiménez Santofimio, Natalia Ramírez, Bruno Selsa, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa. Carolina Guerrero es la CEO. Raúl Ambulante
es un podcast de Raúl Ambulante Studios. Se produce y se mezcla en el programa Hindenburg Pro. Si te gustó este episodio y quieres que sigamos haciendo periodismo independiente sobre América Latina, apóyanos a través de Deambulantes, nuestro programa de membresías. Visita rambulante.org y ayúdanos a seguir narrando la región. Rambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.
