Esto es Rambulante, soy Daniel Alarcón. Eso que escuchan se grabó en San Lorenzo, Amecatla, un pueblo en el centro de México, y apareció en un medio regional en el 2018. La gente de San Lorenzo empezó a escuchar ese sonido en mayo de ese año. Y no tenían ni idea de qué era. Así lo explicó Nazario Cuautencos, que vive en San Lorenzo. Yo pensé que eran cohetes de los pueblos aledaños, ¿no? Cohetes, o sea, fuegos artificiales. En México, como en muchas otras partes de Latinoamérica, son comunes en
ciertas celebraciones, como el Día de algún Santo Patrono. Pero estas explosiones se escuchaban mucho, mucho más fuerte.
Como que se movía la tierra.
Así que la explicación de los fuegos artificiales era poco probable. San Lorenzo es una comunidad pequeña a las afueras de la ciudad de Puebla. Tomas la carretera que te lleva hacia la salida al noreste de la ciudad, pasas algunas zonas industriales y en pocos minutos te encuentras en un lugar más rural. Planicies verdes, con mucho sol, atravesadas por más carreteras que conectan los varios pueblos de la región. Nazario, como muchos de los pobladores de San Lorenzo, se dedica a la agricultura.
La mayoría cultivamos lo que es maíz y calabaza nada más, y yaba.
Y fue desde las tierras que tiene a las afueras del pueblo, donde también está su casa, que Nazario empezó a escuchar esas explosiones. Le llamó la atención cuánto duraban.
A veces se hacían dos o tres horas, porque echaban y luego como cada cinco minutos echaban uno y otro y otro y otro.
Pero empezaron a darse cuenta que parecía haber un patrón.
Las nubes estaban bien negras, negras así ya para llover, y empezaban a tronar, ¡sas, sas! Y cuando veíamos las nubes, empezaban a abrir. Y cuando vimos, ya no llovió, ya se fueron las nubes.
O sea, los ruidos sonaban cuando parecía que iba a llover. Y es que fue justo en los meses cuando comienza la temporada de lluvia que se empezaron a escuchar esas explosiones. Es una época muy importante para los campesinos como Nazario, que practican agricultura de temporal, que depende de la lluvia
para que crezcan los cultivos. Estela Ramírez vive en San Francisco Ocotlán, un pueblo muy cerca de San Lorenzo, y ella también empezó a notar más o menos al mismo tiempo la conexión entre las explosiones y la lluvia.
Porque ya las aguas ya anunciaban. Incluso hasta metíamos la ropa, juntábamos nuestros pollitos y todo ya porque va a llover.
Y lo mismo. Si las nubes aparecían, las explosiones sonaban. Además de la conexión con la lluvia, Estela un día se topó con otra cosa igual de preocupante.
Tenemos unos 12 árboles. Y amanecen ya tiraditos ahí los pajaritos muertos. Seis, ocho. Una vez contamos hasta 16.
Cuando descubrieron lo que provocaba ese ruido, Nazario y muchos de los vecinos de los alrededores se indignaron y la noticia llegó a medios nacionales e internacionales.¿ Qué estaba provocando esas explosiones? Hoy volvemos a nuestros archivos para traerles una de nuestras historias favoritas que publicamos originalmente en el 2020. La periodista mexicana Victoria Estrada nos cuenta. Aquí Victoria.
La zona donde está San Lorenzo Yocotlán, al noreste de Puebla, es muy conocida además por otra cosa. Ahí está una de las plantas de ensamblaje más grandes de la Volkswagen fuera de Europa. Es un terreno de 300 hectáreas y queda muy cerca de donde viven personas como Nazario
Usted puede ver que yo estoy cerca aquí de Volkswagen, estoy atrasito de Volkswagen.
La planta se construyó hace más de 50 años.
Anteriormente cuando yo llegué a esta zona solamente estaba Volkswagen y yo no había nada. Casas arriba solo había tres.
Ahora ya se ve un parque industrial y un periférico que conecta con la ciudad. Ha pasado lo que en muchos lados. Las ciudades crecen y empiezan a anexar las zonas que antes eran rurales. Pronto se empezaron a correr rumores que explicaban de dónde venían esas explosiones. Él es Gerardo Pérez, es ingeniero civil y vive en Ocotlán.
Me dijeron, oye Gerardo, la Volkswagen... echa cohetes para que no llueva, así me lo comentaron.
La información de que las explosiones parecían venir de la Volkswagen empezó a correr de voz en voz y por grupos de chats. Y con esos rumores llegó algo más, que no eran cohetes ni bombas lo que estaban tirando, sino algo llamado cañones antigranizo.
Entonces yo no sabía nada de los cañones antigranizos, o sea, no sabía nada del tema. Nos dimos a la tarea de investigar. Gracias a Dios
tenemos el internet, Y pues las personas a veces nos tenemos que meter eso para documentarlo
¿no? No era mucha la información que había, pero básicamente se enteraron que esos cañones ya habían causado conflictos en otras partes donde se usaban, pues se decía que detenían el granizo y la lluvia. Los vecinos de la Volkswagen no sabían por qué la empresa quería que no granizara, ni menos por qué querían detener la lluvia, que era lo que parecía que estaba pasando. Y aunque se llaman cañones...
No son lo que uno se imaginaría, esos cañones negros de guerra que podrían aparecer en una película o serie ambientada en el siglo XVIII. Lo que ellos alcanzaban a ver a lo lejos eran unas estructuras más parecidas a una corneta metálica de unos 6 metros de alto que apuntaba hacia el cielo. La falta de lluvia se fue prolongando por varias semanas, y eso estaba afectando sus cultivos, pero
nadie de la empresa se había pronunciado. Así que entre varios vecinos se reunieron y decidieron hablar con las autoridades municipales para discutir el uso de los cañones. Formaron una comisión, reunieron la información que habían sacado de internet y se la entregaron al presidente auxiliar del municipio y a los representantes de la Comisión Nacional del Agua. Pero les daban largas, los ignoraban y las respuestas no llegaban.
Entonces, pues nosotros nos indignamos, le digo, por lo que nos estaba haciendo Volkswagen y tuvimos que... Pues tomar cartas en el asunto porque las autoridades se hacen de la vista gorda y no quieren hacer nada porque se nos haga justicia.
Así que los vecinos decidieron hacer algo para que tanto la empresa como las autoridades les prestaran atención.
Pobladores de los alrededores del Parque Industrial Pinza cerraron el camino a San Lorenzo al Mecatla. Están en contra de los cañones antigranizo que compró y que está utilizando la empresa Volkswagen. Argumenta que su uso ha provocado que ya no llueva en la zona, situación que está dañando los cultivos.
El primero de junio de 2018, un grupo de unos 200 vecinos bloqueó la carretera y uno de los accesos a la planta de Volkswagen. Formaron una barrera para impedir el paso de los vehículos y llevaban carteles que decían, por el agua, y, no cañones antigranizo. Los vecinos declararon lo que buscaban ante los medios.
Nuestras peticiones son... que quiten los cañones antigranizos definitivamente y que si los vuelven a utilizar vamos a volver a cerrar, que hagan el pago económico por pérdida de cosechas en general.
Ese día el bloqueo de la carretera y del acceso a la planta de Volkswagen duró cinco horas. Un representante de la empresa salió a dar una declaración donde admitía que sí estaban usando esos cañones antigranizo, pero pidió que se creara una mesa de diálogo entre los vecinos, las autoridades y Volkswagen para explicar cómo funcionaban. Este es Nazario otra vez.
Y ellos nos decían que los cañones antigranizos no le hacían daño al campesino, que era pura superstición de nosotros y que ignorábamos cuál era el efecto que producían.
Y además decían que tenían los permisos necesarios para usar los cañones, así que no dejarían de dispararlos. Aquí hagamos una pausa para explicar cómo funcionan estos cañones. Es un tema complejo, así que vamos por partes. Los cañones que estaba usando la Volkswagen los había comprado de una empresa española llamada Sociedad Protección Antigranizo, o SPAC por sus siglas.
Este es David Olivier, el director general de SPAC, describiendo para un canal de televisión cómo es que, según ellos, funcionan estos cañones.
Lo que hacemos es una inyección de gas acetileno dentro de esa cámara de combustión. Creamos una chispa, esa chispa genera una explosión y esa explosión produce una onda expansiva que es la que se expande hacia la atmósfera.
Según la SPAC, la explosión produce ondas de choque, o sea, que van más rápido que la velocidad del sonido local. En su página web tienen un video promocional donde se supone que explican cómo funciona. Es puro dibujito en realidad. Se ve que de un cañón disparan una onda blanca que se va expandiendo y va creando como una especie de domo. En la animación se ve cómo apenas unos copos de nieve que simbolizan el granizo cruzan el borde
del domo, se transforman en gotas de lluvia. Lo importante es que según esta explicación, las ondas no afectan la caída de lluvia. La SPAC lleva ya 40 años en el mercado. y dicen que han vendido estos cañones a más de 20 países, entre ellos Argentina, Nueva Zelanda, Australia y ahora México. La mayoría de sus clientes son agricultores, que tienen cultivos vulnerables
al granizo, como la pera o el durazno. Pero claro, Volkswagen no está cultivando frutas, sino armando autos, que se quedan al aire libre y también pueden ser dañados por el granizo. Ni Volkswagen ni la SPAG han revelado cuál es el precio de los cañones que se instalaron en la armadora. pero se ha reportado que les pudo haber costado más de un millón de pesos, unos 64 mil dólares al cambio de la época. Es bastante menos de lo que cuestan otras alternativas, como los seguros por las pérdidas
que pueda causar el granizo o las mallas antigranizo. Por ejemplo, para instalar la malla se reportó que Volkswagen necesitaría pagar una licencia al municipio de más de 4 millones de pesos, más de 200 mil dólares en ese entonces, y a eso añadir el costo de la malla y su instalación. Comparado con eso, los cañones son una ganga. Esa primera protesta no tuvo mucho eco. Los campesinos reportaron que la Volkswagen
siguió usando los cañones durante junio y julio del 2018. Pero los vecinos de San Lorenzo y Ocotlán se le unieron productores de otros pueblos vecinos, como Canoa, San Miguel Espejo, Xonacatepec, Aparicio, Acajete, Tepatlaxco y la Junta Auxiliar de la Resurrección. En una rueda de prensa a principios de agosto, Los campesinos anunciaron que, según sus estimaciones, ya se habían perdido casi 2.000 hectáreas de maíz y, según declararon, eso había afectado a unas 100.000 personas
en la región. Como respuesta, el Secretario Estatal de Desarrollo Rural, Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial anunció que la Comisión Nacional del Agua había descartado que los cañones tuvieran efectos negativos. Pero aún así, el gobierno de Puebla le había pedido a la Volkswagen que dejaran de usarlos hasta que se determinara si realmente habían tenido algo que ver con la falta de lluvia en la zona. O sea, que por lo menos se tenía que investigar las quejas de los vecinos agricultores.
Pero los cañones seguían retumbando. Así que el 8 de agosto volvieron a tomar la carretera. Esta vez la toma duró una hora y terminó igual que la vez pasada. con un acuerdo para empezar mesas de diálogo entre la empresa, las autoridades y los campesinos. Aunque las protestas de los campesinos parecían no llegar a mucho, los medios cada vez ponían más atención a lo que estaba pasando en Puebla. Y pronto, de ser una noticia local, llegó a medios nacionales.
Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta. Antes de la pausa, escuchábamos cómo los vecinos de San Lorenzo, Almecatla y San Francisco Ocotlán, en Puebla, se enteraron que la empresa Volkswagen estaba usando cañones antigranizo y antiyuvia en la zona. Una fuerte sequía estaba afectando a los agricultores y las protestas empezaron sin mucho efecto. Pero pronto, la noticia local empezó a llegar a los medios nacionales. Victoria nos sigue contando.
Para tratar de explicar los efectos que tenían los cañones, los medios empezaron a consultar con investigadores y académicos. En uno de los noticieros salió una nota donde entrevistaron a Jesús Gómez, un doctor en edafología, o sea, estudios del suelo, que se especializa en cambio climático. Fue muy enfático en lo perjudicial que eran estas ondas de los cañones.
Hay un daño colateral muy alto. Cambia radicalmente toda la condición, sobre todo de balance de humedad, que disminuye muy considerablemente la precipitación.
Pero no todos los investigadores que entrevistaban los medios parecían coincidir. Mientras que Gómez decía que los cañones disminuyen la lluvia, en otro noticiero, una doctora en física, Pelinka González, dijo otra cosa.
Lo que provocan es que llueva, no que no llueva. No existen métodos para hacer que no llueva. Lo que haces es que llueva en otra región o en otro momento. Y puedes evitar que el agua llegue a congelarse y caiga en forma de granizo, haciéndola que se precipite antes.
Pero tampoco era claro que eso era lo que estaba pasando, porque no había lluvia en las zonas. Todo el asunto era muy confuso. Como respuesta a toda la tensión que estaba trayendo la noticia, el 13 de agosto de 2018, representantes de la Volkswagen dieron una conferencia de prensa para explicar cómo funcionaban esos cañones y por qué seguían usándolos. En la
conferencia estaban tres ejecutivos de Volkswagen. La primera en hablar fue Sara Marengo, asistente técnico de la oficina de la presidencia de Volkswagen de México, quien quiso dejar una cosa muy en claro.
Luego, Julio Marín, gerente de gestión ambiental, sustentabilidad y sistemas de gestión para Volkswagen, explicó que habían instalado los cañones porque 2017 había sido un año con tormentas de granizo especialmente fuertes, que habían dañado los autos
nuevos que se armaban y guardaban en los lotes. Eso les había causado pérdidas de 20 millones de dólares, así que habían comprado tres cañones, aunque para ellos tienen un nombre más complejo, dispositivos sónicos antigranizo.
Estos dispositivos sónicos fueron seleccionados después de que nuestras áreas de ingeniería buscaron alternativas de qué hacer y cómo detener estos daños que se están dando tanto en las cosechas de nuestros compañeros campesinos como también en nuestros autos terminados.
Sobre las preocupaciones de los campesinos, solo dijeron que estaban haciendo los estudios de impacto ambiental que les había pedido el gobierno, pero insistieron en que habían consultado otros estudios y expertos que les habían dicho que los cañones no afectan la lluvia y, por ende, no deberían afectar a
los campesinos. La conferencia duró poco más de 20 minutos y terminó con los comentarios de Carlos Luna, el vicepresidente de Relaciones Corporativas de Volkswagen, quien aclaró que, fuera lo que fuera, Tener y usar esos cañones era legal.
Traté insistentemente de hablar con Julio Marín y con otros representantes de la Volkswagen, pero nunca me respondieron.
Gerardo Pérez y Estela Ramírez, que viven en Ocotlán y de quienes ya habíamos escuchado, participaron en las mesas de diálogo que había propuesto Volkswagen desde la primera protesta para tratar de llegar a un acuerdo sobre el uso de los cañones. Pero según ellos, esas reuniones en realidad no eran un diálogo. Los directivos de la Volkswagen solo les enseñaban documento tras documento para tratar de convencerlos.
Ellos nos mostraron una ficha técnica e incluso yo les comentaba, pues si una ficha técnica viene... del constructor, pues va a decir que no afecta, ¿verdad?
O sea que no era un dictamen imparcial de una tercera parte y que su validez era muy cuestionable. Cuando entrevisté a Gerardo, me mostró una parte del expediente que les habían dado.¿ Y estos papeles qué son lo que me ha traído?
Bueno, sí, hay algo de acá. Por ejemplo, miren, aquí nosotros yo bajé unas...
Y entre todos esos papeles estaba un documento clave. Era la evidencia clara de que no era cierto que estaban cumpliendo con las condiciones del permiso que les había aprobado el gobierno.
Este es el expediente que teníamos. Los dispositivos antigranizos operarán menos de dos horas por año y contarán con un sistema antisonoro que reduzca cínicamente el nivel del ruido. Aquí claramente lo está diciendo que deben operar menos de dos horas por año. Y en un solo día ellos mismos dieron el expediente. Fueron casi, aquí tienen, del 23, 24, de abril a mayo, fueron 11 horas nada más.
O sea que ellos mismos habían llevado el registro de cuántas veces y por cuánto tiempo los habían prendido. Y eran muchas horas, más de las dos que autorizaba el permiso. También decía que la Volkswagen necesitaba obtener las autorizaciones que fueran necesarias a nivel municipal, estatal y federal. Y ese fue otro punto que los vecinos sabían que no habían cumplido.
Porque también nosotros como pueblos originarios, para que se haga este tipo de proyectos deben de ser consultados a los pueblos originarios.
Y esto es importante porque según los tratados internacionales que México ha ratificado, Los pueblos originarios tienen el derecho a ser consultados previamente sobre cualquier situación que afecte sus intereses. Y, por supuesto, la instalación de una maquinaria que pudiera afectar la caída de granizo en la zona forma parte de esto.
Y en base a una consulta y el pueblo decide, cosa que también hicieron, o sea, había muchas anomalías en el expediente.
A pesar de todas estas anomalías, los vecinos nunca sintieron que tenían el respaldo de las autoridades en sus reclamos. Según Estela, desde el inicio, esas mesas de diálogo no fueron muy productivas. A
nosotros,¿ cómo le puedo explicar? Prácticamente nos ignoraban. Sí, porque así fue realmente que nos escuchaban nuestras peticiones, nuestros sentires como pueblo. Nunca hubo eso.
Hasta este momento, había dos cosas claras. Volkswagen no dejaría de disparar los cañones para disolver el granizo y los vecinos no dejarían de reclamar para que les devolvieran las lluvias. Esto llamó la atención de muchas personas en el país, pero sobre todo de algunos meteorólogos, que empezaron a decir algo que contradecía tanto a la empresa como a los campesinos, que los cañones antigranizo no servían para nada. Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón.
Antes de la pausa, escuchamos los problemas que tuvieron los vecinos de los pueblos cercanos a la fábrica de Volkswagen. En la primavera de 2018, la planta armadora empezó a usar cañones para detener el granizo que estaba dañando los carros en sus lotes. Los vecinos decían que los cañones estaban ahuyentando la lluvia, pero la empresa aseguraba que solo afectaba el granizo y que además tenía los permisos para usarlos. Pero lo único cierto es que no estaba lloviendo como
normalmente pasaba en esa época. Eso estaba afectando las cosechas, así que habían empezado a protestar para exigir que Volkswagen dejara de usarlos. Pero a ese conflicto se agregó la voz de algunos científicos, como ella, Graciela Raga. Su argumento era sencillo.
Lo que puedo decirle es que no hay realmente estudios que hayan documentado que ninguno de los métodos tienen una efectividad probada. Menos que menos los cañones que están en superficie. Es totalmente no efectiva. Eso ya está, o sea, no hay forma.
O sea, que esos cañones en realidad no estaban haciendo lo que ninguna de las partes aseguraba. Aquí Victoria.
La idea de disparar al cielo para tratar de evitar que llueva o granice es muy vieja. Empezó hace más de 500 años con esos cañones de guerra que todos hemos visto. En esa época disparaban balas de cañón, metálicas y muy pesadas, hacia las nubes. Benvenuto Cellini. un escultor italiano renacentista, reportó en 1554 en su autobiografía que había logrado destruir una tormenta
a cañonazos. Desde entonces ha habido variaciones. Por ejemplo, a finales del siglo XIX se concedió una patente a un general en Estados Unidos que había desarrollado un proceso para que lloviera más. El invento era detonar explosivos que se elevaban hacia las nubes a bordo de globos. Según la empresa que los vende, el cañón que estaba usando Volkswagen se diseñó en los 70s, y como dijimos, no dispara balas, sino una onda sónica. Pero en esencia, la idea es
muy parecida a como empezó. Disparar al cielo para tratar de cambiar el tiempo. Para entender cómo podría funcionar eso, hablé con Graciela Raga, a quien escucharon antes. Ella es meteoróloga e investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene un doctorado en ciencias atmosféricas en Estados Unidos y ha trabajado en varios centros de investigación, incluyendo en Inglaterra y Canadá.
Haciendo mediciones de las características de las nubes dentro de las nubes con aviones que tienen instrumental bastante sofisticado.
Para medir diferentes cosas, el contenido de agua, el tamaño de las gotas o la turbulencia en las nubes, por ejemplo. Todas esas mediciones...
permiten una mejor caracterización de las condiciones dentro de las nubes.
A mí todo eso me sonaba extraño, y la verdad no sé mucho sobre nubes, así que le pedí a Raga que me explicara sobre el tema desde cero, como si yo fuera una niña de ocho años, porque para este momento ya estaba muy confundida con todo lo que había leído sobre los cañones. Así que vamos por pasos.
La formación de nubes es algo bastante común en nuestro planeta y depende principalmente de dos cosas. La disponibilidad de vapor de agua.
O sea, se necesita que haya humedad en la atmósfera. Y la segunda cosa.
El vapor de agua tiene que condensar sobre una partícula que ya exista.
Me dijo que el agua no condensa, es decir, no pasa de estado gaseoso a líquido en la nada. necesita esas partículas diminutas, como polvo, sales marinas o esporas de plantas. Una vez que se tiene el vapor de agua y las partículas, es necesario también que las partículas suban a una altura donde la temperatura es más baja.
Y cuando la humedad es 100%, condensa el vapor de agua sobre estas partículas. Y entonces nos da lugar como las primeras nubecitas que vemos.
Ese proceso tiene que durar lo suficiente para que las nubes crezcan y crezcan y crezcan. Si eso no pasa, pues ahí queda. Pero si sí, de ahí sigue la formación de lluvia y granizo. Me dijo que en esencia son procesos similares. Principalmente lo que cambia es que para que haya granizo tienen que formarse cristales de hielo, y que eso solo pasa en un tipo de nube que se llama cúmulo nimbus, que son nubes verticales muy grandes y muy altas. Y eso es importante, porque la temperatura
tiene que ser muy, muy baja. lo suficiente como para que las gotas de líquido se congelen y se vuelvan cristalitos de hielo. Ya sean gotas o cristalitos, lo que sigue
son los choques entre las gotas y cristales, lo que produce el crecimiento de estos hidrometeoros.
No se asusten. Hidrometeoros es otra forma de llamar a las partículas de lluvia y de granizo. El punto es que están chocando dentro de la nube y eso hace que se vuelvan más grandes. Dentro de la nube es un caos, y es casi imposible saber desde afuera en qué momento está. Cuando ya no pueden estar suspendidas más en el aire por su peso, caen a la tierra, como lluvia o como granizo. Después de toda esa explicación,
entendí que los meteorólogos tienen esto bastante claro. Pero entonces me surgió una duda que le planteé a Raga.¿ Por qué es tan difícil saber con 100% exactitud cuándo va a llover? Porque, ok, en los medios vemos todos los días pronósticos y probabilidades de lluvia, o a veces incluso de granizo, pero los más exactos en el mundo solo
llegan a un 90% de certeza, nunca es 100. Y me dijo que, a pesar de que tenemos un conocimiento bastante preciso de lo que ocurre dentro de las nubes, no podemos reproducir lo que pasa ahí dentro en una computadora a las microescalas necesarias. Y es que el problema es que no hay ninguna computadora lo suficientemente poderosa como para poder simular cómo se mueve cada gotita dentro de una nube.
Es increíblemente complejo. Lo más que se puede hacer es dar una probabilidad de que llueva o no, pero nunca una certeza. Entonces, retomemos un poco. Ya explicamos cómo se forman las nubes, la lluvia y el granizo. Los meteorólogos no discuten eso. Lo que sí se pone en duda es la capacidad de modificar esas condiciones de forma artificial. Y sí, es una ambición de la humanidad controlar el clima. Se está intentando ahora, y no solo con los cañones
de la Volkswagen. Draga me habló sobre un método, el de sembrar nubes, un proceso en el que se disparan cohetes desde la superficie o desde aviones que liberan partículas de yoduro de plata en las nubes. La idea es cargar las nubes con partículas y que eso acelere el proceso de la lluvia. Eso haría que llueva antes y no se alcance a formar el granizo. De hecho, durante la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas en China en 2008, se reportó que el gobierno usó este método para que
no lloviera durante el evento. La ceremonia de inauguración estuvo seca. Pero aunque en el laboratorio se ha comprobado que el yoduro de plata sirve para condensar el vapor de agua, Otra cosa es que eso sirva con las nubes.
Porque hay que sembrar en un momento en particular. Ahora,¿ cómo llego a sembrar en ese instante en particular si tengo que pedir permiso para despegar con el avión? Entonces realmente es muy difícil, desde el punto de vista experimental, hacer esa siembra y que sea efectiva.
Es muy complicado probar si la siembra de nubes tiene un efecto real o si es que en realidad no se iba a formar granizo. y de todas formas iba a llover antes. Nunca es una certeza total. Entonces, la evidencia de que la siembra funciona o no no pasa de anécdotas. No hay datos duros que se puedan considerar pruebas para darle una validez científica a estos métodos. Pero Raga me aclaró que una cosa es la siembra de
nubes y otra lo que hacen los cañones antigranizo. Los cañones no liberan partículas en las nubes, solo queman acetileno para producir una onda sónica. Y eso es importante, porque una de las críticas que se ha hecho a la siembra de nubes es que las partículas de yoduro de plata que se sueltan son tóxicas para los seres vivos. Las personas que apoyan el uso de la siembra argumentan que la cantidad de partículas que se liberan al ambiente no es suficiente como para causar daños, así que no
hay problema. Aún así, su uso es controversial. En un artículo sobre el uso de los cañones que se publicó en Armenia, se proponía que eran una alternativa más ecológica a la siembra de nubes, porque no usan el yoduro de plata. El problema, claro, es que la explicación que dan los fabricantes sobre cómo funcionan los cañones no parece tener ningún sustento científico. Lo que dicen ellos es que
El principio físico es que el aire que está contenido en las semillas del granizo va a vibrar con el sonido y va a hacer que se rompa el granizo.
Lo que decía Olivier en el video que escuchamos antes. Pero no es tan sencillo decir que algo funciona porque hay un principio físico. Se necesita probar, por lo menos en el papel, con fórmulas y una teoría, y luego hacer pruebas para llegar a una conclusión.
Yo conozco y conocía, varios han muerto, muchos de los más importantes físicos que han trabajado en el laboratorio estudios de granizo. Y eso no está probado.
Y sí, trataron de probarlo. Se intentaron romper cristales de hielo en laboratorios con sonido, imitando lo que hacen los cañones, y no resultó. Por lo menos no a los niveles que se necesitaría para afectar una tormenta de granizo. Según Raga, no tiene sentido pensar que la explosión sónica del cañón va a deshacer el granizo cuando va cayendo, si las ondas expansivas de los truenos durante una tormenta, que son mucho más fuertes y están más cerca de las nubes, no deshacen el granizo.
Entonces realmente la efectividad de esa tecnología es nula.
La postura de la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas sobre las tecnologías que tratan de modificar el tiempo, como los cañones antigranizo o la siembra de nubes, es que, y cito, no tienen ninguna base científica y deben ser tomadas con sospecha. Y al hablar de las posibles consecuencias ambientales que pueden tener, solo dicen que, cito, no se han demostrado, pero no se pueden descartar.
Ciertamente tendría que haber mayor regulación. Y este es el rol del Estado, ¿no? En la regulación de que no haya una propaganda totalmente falsa y que la gente no lo compre. Pero bueno, no hay mucha regulación en ese sentido en México.
Ni tampoco en otros países. aunque la intervención del gobierno parece volverse cada vez más necesaria. El conflicto entre la Volkswagen y los agricultores de los pueblos vecinos no es el primero que ha habido en México a causa de los cañones antigranizo. En Jalisco, otro estado del centro de México, ha habido problemas por su uso desde hace 10 años, pero ahí no era una planta armadora de autos la que
empezó a usar los cañones, sino otros agricultores. Ellos los estaban usando para proteger sus cultivos de aguacate, fresas, arándano, moras y tomate, que son un tipo de cosecha que se ve muy afectada por el granizo, y que además son cultivos que no necesitan lluvia de temporada, porque utilizan el riego. O sea, que si dejara de llover, no los afectaría. En Jalisco pasó lo mismo que en Puebla.
Los campesinos que no estaban usando los cañones y que tenían cultivos como el maíz, que necesitan la lluvia, empezaron a investigar. Con uno de los que hablaron fue con un profesor investigador de la Universidad de Guadalajara, Ricardo García
de Alba. Yo estaba escéptico a esta tecnología. Sin embargo, muchos productores rurales del sur de Jalisco empezaron a tener inquietudes respecto a que se usaban una serie de artefactos que les impedía la lluvia.
Los campesinos afectados en Jalisco también fueron a las autoridades a denunciar.
Sin embargo, la autoridad local, las autoridades estatales y federales estaban escépticos a situaciones de que una tecnología como el asunto de los cañones antigranizo pudiera inhibir la lluvia en particular
Es la misma postura de la Organización Meteorológica Mundial y de la mayoría de los científicos. Pero lo que llama la atención es que este escepticismo e incertidumbre no hayan sido razones suficientes para prohibir el uso de los cañones, sino la excusa para no regularlos y dejar que se usaran sin antes hacer los estudios para medir los impactos que pueden tener en el ambiente. Para García de Alba, el tema es que el uso de los cañones se está volviendo un problema social.
En todas partes del mundo donde se usan cañones, Argentina, Chile, España, Francia, en el norte del país, en el centro del país, donde quiera que se están usando los cañones, el reclamo social es exactamente el mismo.
Que se regule o que no se permita su uso. Pero los fabricantes se escudan detrás de las afirmaciones científicas. Que los cañones no afectan la lluvia. Aunque convenientemente omiten que el mismo consenso científico dice que tampoco están afectando el granizo. y que no está probado que los cañones sirvan para cambiar el tiempo. García de Alba en un inicio también había dudado que los cañones pudieran tener algún efecto. Iba en contra de todo lo que sabía sobre los
procesos de formación de nubes y lluvia. Pero ante la insistencia de los campesinos, quienes le relataban sus experiencias diarias, ese escepticismo se transformó en curiosidad. Así que ahora, él ve claro el papel que deben cumplir los científicos en este conflicto.
Y la investigación tiene que resolver los problemas sociales. Y si esto es un problema, hay que darle respuesta y hay que explicar y hay que decir a la sociedad qué es o no es lo que se están imaginando.
O sea, hay que proponer investigaciones científicas serias, con pruebas reales, para resolver una problemática social que claramente existe. Porque aunque no afecten la caída de lluvia o el granizo, no es claro tampoco cuáles son los efectos que sí están causando los cañones. Y averiguar esto es complicado, porque García de Alba dice que no tiene todos los datos que necesita para saber cómo funcionan los cañones. Es
una información que tiene que ver con derechos de autor, que tiene que ver con propiedad intelectual y propiedad industrial.
Pues como vimos al comienzo, las explicaciones que se encuentran en los videos o en los sitios de internet de los fabricantes son bastante simples y vagas. No contienen todos los datos que permiten probar o refutar su efectividad. García de Alba lo que querría es poder hacer experimentos.
Si queremos saber exactamente qué sucede con un cañón, primero tenemos que tener un cañón para fines de investigación y crear el mismo protocolo de activación.
Es decir, usarlo igual que lo usan los agricultores de Jalisco o la Volkswagen.
Se activa el sistema de cañones cuando hay la presencia de un cumulonimbus.
Las nubes que producen granizo.
Y se tiene que generar, lanzar globos sonda que permita registrar los cambios de temperatura, de presión, de humedad relativa que la columna del cañón pudiera estar produciendo.
Según García de Alba, esto serviría para comprobar si es cierto lo que dicen los que venden los cañones.¿ Y si no es?
Pues entonces es simple. No metamos tecnologías, no engañemos a los propios productores, porque el cañón es más barato, más todo lo que implica su funcionamiento y todo lo que implica su mantenimiento.
García de Alba explicó que han sido esos mismos costos los que han impedido hacer los experimentos, pues hasta ahora no han conseguido financiamiento. ni siquiera para comprar un cañón. Pero, aún haciendo esos experimentos, hay otros científicos que piensan que obtener una respuesta definitiva sobre su impacto en el tiempo sería muy difícil, pues puede haber miles de otras variables
que afecten las observaciones. Porque así es el tiempo. Se ha documentado el uso ocasional de los cañones en países como Estados Unidos y Alemania. Pero aún así, realmente no se pueden encontrar estudios serios sobre los efectos que están teniendo hoy en día. Los estudios que mencionó Raga antes, donde se determinó que no había pruebas que comprobaran que estaban afectando la lluvia o el granizo, se realizaron en
los 80s. Y desde entonces, parece que el asunto quedó ahí, a pesar de que los cañones se siguen vendiendo y usando. De hecho, en los últimos años... El gobierno de la India empezó a financiar la compra de cañones para crear un sistema regional de protección antigranizo que protegiera los cultivos
de manzanas. Aunque no detengan el granizo o la lluvia, lo que sí es cierto es que para hacer explosiones cada 7 segundos durante horas, como lo escuchaban los vecinos de San Lorenzo, se están quemando combustibles y eso, todos lo sabemos, contamina. Tampoco se han hecho los estudios ambientales para saber qué impacto puede estar teniendo ese ruido estruendoso en las aves, insectos o plantas que están cerca, además de lo incómodo y dañino que podría ser para las personas.
En el caso mío, yo esperaba un promedio de 7 toneladas de maíz, que es poquito lo que yo saco, pero al final solamente levanté 2 toneladas
Este es Nazario, a quien ya escuchamos al principio de esta historia. En la temporada de cosecha de 2018, la falta de lluvia le causó una pérdida importante.
Sí, nos vimos muy afectados. La mazorca ya no cedió. Debido a que seguía echando cohetes, pues ya la milpa ya no creció. Ya no fue lo mismo.
Las autoridades declararon ante los medios que la canícula, es decir, la temporada caliente del año, había sido la más severa en casi 80 años y que eso había ocasionado una sequía en varias partes del estado. Los campesinos de San Lorenzo, Ocotlán y las demás poblaciones cercanas no llegaron a ningún acuerdo formal con la empresa. Las mesas de diálogo simplemente dejaron de ocurrir. Y a finales de agosto, la Volkswagen anunció que dejaría de usar los cañones de manera automática.
Ahora solo lo harían de manera manual. Y que iba a colocar mallas antigranizo para resolver el problema que tenían con los carros que se veían afectados por el granizo. Según Nazario, esto ocurrió porque la Volkswagen ya no quería tener problemas.
Porque si seguía usando, iba a ser un conflicto social aquí en el estado.
Un conflicto social. Es
un conflicto social donde todos los pueblos se levantaran en contra de Volkswagen y podría terminar tal vez hasta quemada o echadas de acá del país. Y
esa explicación tiene sentido, porque la empresa ya había estado envuelta en un escándalo ambiental unos años antes, el Dieselgate. En 2015 se reveló que Volkswagen había instalado un software en sus carros para simular emisiones menos contaminantes al momento de someterlos a pruebas de los reguladores en Estados Unidos. pero en realidad los carros estaban contaminando a niveles más altos que los permitidos por ese país. Aunque las revelaciones sobre
ese fraude habían sucedido en 2015, las consecuencias seguían en 2018. En mayo de ese año, cuando los vecinos apenas empezaban a darse cuenta de los cañonazos, el ex presidente ejecutivo de Volkswagen fue acusado de fraude y conspiración en los Estados Unidos en relación al llamado Dieselgate. y las demandas en contra de la empresa seguían acumulándose, con pérdidas de miles de millones de dólares. Al parecer, no fueron los argumentos científicos ni el reclamo de los campesinos lo que los
hizo cambiar de opinión. Quizá burlarse de las leyes ambientales fue fácil para Volkswagen, meterle un software a sus autos y ya. Burlarse de la naturaleza, pues, es más complejo. Estuve en San Lorenzo al Mecatla y San Francisco a Cotlán en el verano de 2019, un año después de todo el conflicto con la Volkswagen. Y las personas con las que hablé me contaron que ese año la cosecha iba mucho mejor.
Pues aparentemente van bien, van muy bien ahorita. Hasta en este momento tenemos buen avance de nuestras cosechas, van muy bien.
Todavía no sabe cuántas toneladas van a ser?
No, todavía no sabemos cómo nos vaya. Ojalá y siga lloviendo porque dentro de poco va a empezar a gilotear y necesitamos el agua.
Gilotear, que es cuando empiezan a salir las mazorcas del lote. Estela también me dijo otra cosa.
No hay ni una ave muerta, no se han dado cuenta, pero no hay aves muertas. Y
claro, ya no se escuchaban los cañones.
Victoria Estrada es productora en Futuro Media. Vive en Jalapa, México. Esta historia fue editada por Camila Segura y por mí, Emiliano Rodríguez Mega y Andrea López Cruzado e hicieron la verificación de datos. El diseño, sonido y la música son de Andrés Aspiri y Remy Lozano. El resto del equipo de Radioambulante incluye a Paula Leán, Adriana Bernal, Carolina Guerrero es la CEO. Radioambulantes, un podcast de Radioambulantes Studios, se
produce y se mezcla en el programa Hindenburg Pro. Si te gustó este episodio y quieres que sigamos haciendo periodismo independiente sobre América Latina, apóyanos a través de Deambulantes, nuestro programa de membresías. Visita radioambulante.org y ayúdenos a seguir narrando la región. Radioambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.
