AMADEO BONPLAND
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Hoy, en estos temas acerca de lo que conocés de Misiones, vamos a referirnos a una personalidad cuyo nombre lleva una localidad de larga historia. Nos referimos a Bonpland, un municipio en el departamento de Candelaria que fuera creado allá por 1929.
Esta localidad lleva el nombre de uno de los naturalistas más importantes del siglo XIX y que mucho tuvo que ver con Misiones. Amado Bonpland nació en Francia, en 1773, y siendo joven, en su condición de médico y botánico, acompañó al sabio Humboldt en un viaje a Sudamérica donde juntos realizaron exploraciones científicas del más grande valor y reconocimiento. Luego, hacia 1816, conoció en Europa a Bernardino Rivadavia, que lo entusiasmó con el porvenir de los países del Río de la Plata, que en esos momentos estaban luchando por su independencia, y se embarcó para estas tierras en las que permanecería hasta su muerte, en 1858.
Pero veamos qué sucedió con Bonpland una vez llegado a Buenos Aires. En esa ciudad permaneció un tiempo, pero su intención era viajar al Paraguay, atraído por la selva, en su condición de naturalista y especialmente de botánico, de modo que se embarcó para Corrientes donde mantuvo una entrevista con el caudillo entrerriano Francisco Ramírez, creador en esos momentos de la efímera “República Entrerriana” a la que perteneció Misiones, y el Supremo Enterriano le pide que desde Corrientes se llegue hasta los antiguos pueblos jesuíticos con el objeto de explorar los antiguos yerbales para ver cómo recuperarlos y determinar la cantidad de yerba que aún se podía extraer, ya que la yerba constituía un rentable negocio en ese tiempo. A cambio de esto lo autoriza a establecerse en el lugar que más le gustara y desarrollar su propio emprendimiento.
Es así que Bonpland viaja de Corrientes a Misiones y deja testimonio, por ejemplo, en Candelaria, del gran partido que se puede sacar todavía por la abundancia de naranjos, durazneros, maderas y piedras buenas para edificar, así como de los yerbales plantados por los jesuitas.
Luego visitará Loreto, también San Ignacio, pueblos de los que dejará un invalorable testimonio con las detalladas descripciones de cómo los encuentra, pero, es en Santa Ana donde decidirá quedarse para residir e iniciar allí el proyecto de una colonia agrícola. Pero cuando comienza a trabajar en esto ocurre algo inesperado:
Por orden del Dictador Supremo del Paraguay, Gaspar Rodríguez de Francia es tomado prisionero, allí en Santa Ana, ya que se lo presuponía un espía, y es trasladado a cercanías de Asunción en calidad de preso, permaneciendo en esa condición cerca de diez años. Una prisión vigilada en un pequeño pueblo que le permite, no obstante, continuar con sus investigaciones científicas.
Liberado al cabo de ese tiempo, pero ya no tan joven, regresará a Corrientes, donde el gobernador de aquel entonces le concederá una propiedad cercana a lo que es hoy Paso de los Libres, en la pequeña localidad de Santa Ana (hoy Bonpland) donde se afincará hasta el fin de sus días, pero sin dejar su pasión por investigar y clasificar las especies sudamericanas.
Hoy, esa localidad correntina, lo mismo que la misionera, llevan el nombre de Bonpland en homenaje al célebre naturalista.
