Al regreso y, estando en la sala de espera, conversamos Sánchez y yo sobre cómo había sido esta primera experiencia en la selección. Concluimos que, en lo deportivo había sido muy positiva, pero en las experiencias sexuales me había ido mejor que a él, ya que se vino con la frustración de no haber conseguido culiar con Barrada, su compañero
de cuarto. Me dijo que era evidente que él también quería pero, ninguno de los dos se atrevió a dar ese primer paso, tan difícil para todos, sin embargo, quedaron en que posiblemente él venga también a jugar el fin de semana con su equipo, que es el mismo de Germán. Ya en el avión, éste venía con poca gente, pese a que nos tocó en asientos de la mitad, Sánchez me dijo que nos sentáramos en las últimas y, así
lo hicimos. Ya en el vuelo, el cual tiene una duración de una hora, se ubicó en la silla de ventanilla y yo en la del medio, pese a que íbamos solos. Me cogió mi mano derecha y la llevó a su verga, lo miré y sonreí. Lo sacó por encima del resorte del pantalón deportivo, ya lo tenía erecto, me susurró. Sánchez, chúpalo. Juanma, me da susto que nos vean. Sánchez, eso lo hace más excitante, dale, yo estoy pendiente. No dudé más y me agaché y me lo metí a
la boca. Mamaba al vaivén del avión. Con su mano, empujaba mi cabeza, haciendo que su verga se fuera hasta lo más profundo. Por ratos, me levantaba por nerviosismo, pero él tenía control de la situación. Sánchez, nunca me han sacado un polvo en un avión,¿ quieres ser el primero o no?
Juanma, sí bebé. Sánchez, entonces dale. Me
centré en mi trabajo y seguí mamando. Ensalivó bien sus dedos, metió su mano izquierda por la parte trasera de mi sudadera, alcanzando mi culo. Primero lo tocó un poco y luego me metió uno de sus dedos, suavemente. Ya estábamos bien calientes. De un momento a otro, sacó su mano de mi culo y me tapó la cara con la chompa de la sudadera, escuché preguntar a la auxiliar si me pasaba algo. Sánchez, ha estado algo indispuesto y, así duerme mejor. Auxiliar, ok,
si necesitas algo, me llamas. Sánchez, claro que sí, gracia. La auxiliar continuó e ingresó a un compartimento que hay cerca de la silla, organizó y sacó el carrito con los productos. Al pasar de nuevo, nos ofreció agua, café o jugo. Sánchez pidió agua con hielo para los dos, todo esto mientras yo continuaba con su verga en mi boca y mi corazón acelerado. La chica continuó su camino
repartiendo a los viajeros de adelante. Metió un hielo en mi boca, cuando volví a meterme la verga la sensación que debe haber sentido debió ser magnífica, puesto que se retorció y emitió un gemido que debió escucharse en todo el avión. Quería tomarse su tiempo y, aunque ya me sentía cansado, no lo apuré. De nuevo, regresó la auxiliar y,
una vez más continuamos en la misma posición. Lo peor fue que se sentó en la última silla, a sólo dos de las nuestras, pero Sánchez no sólo quería que le sacara su leche, además, quería jugar, parecía retarse, verse en peligro de ser sorprendidos. Me cogió de nuevo la cabeza y, a mamar, esta vez, hasta sacarle la deliciosa leche. No lo tragué de una, la retuve en mi boca, mientras, cogió mi verga y me hacía una rica paja, recibiendo mi semen en mi mano y limpiármela con la cortina
del baño, lo que nos causó mucha risa. Llegamos a la ciudad y, de ahí, cada quien para su casa. Al llegar al apartamento, no había nadie, mis papás aún en el trabajo y Lucas estaba jugando, sin embargo, extrañé porque para esa hora ya debería haber regresado del partido. Me recosté a dormir, pensando en las experiencias vividas, y como cerré con broche de oro en el avión una
experiencia que nunca pensé en vivir. Estando dormido, me despertó Lucas, mi hermanito, poniendo su verga en mi boca, diciéndome que se lo mamar. Le dije, aún entredormido. Juanma, no Lucas, déjame dormir. Lucas, dale, no veía la hora de culiar contigo. Juanma, pues espérate hasta más tarde y te hago lo quieras, ahora déjame dormir. Lucas, ya ni mierda, métasela por el culo, maricón. Salió muy enojado, tirando con fuerza la puerta de la habitación.
En esas escucho a mi madre. Luisa,¿ cuál es esa grosería? Cálmate. Lucas, esa gonorrea que es solo cuando él quiera, pero si fuera Sánchez ahí mismo le da ese culo. Luisa, deja tu grosería, respétalo. Sentí cuando cerró la puerta de su cuarto e inmediatamente ingresó mi mamá. Juanma,¿ qué le hiciste al niño? Lucas, tu niño está puto porque no le doy leche, estoy cansado y quiero dormir. Luisa, entiéndelo, yo también la quiero, pero yo aguanto, él no. Juanma, después
te doy la tuya también, ahora déjenme dormir. Soltó mi verga, la cual tenía sujetada y salió, indicándome que más tarde iríamos a cenar los cuatro, para que les contara todo. Obviamente pensé, ya te voy a contar las culiadas que tuve. Sabíamos que cuando era una invitación de ella, no había excusa alguna para decirle no, de lo contrario, las consecuencias serían nefastas, como dejar de usar moto por lo menos,
por una semana. Así que más tarde, nos organizamos para disponernos a salir, traté de hablar con Lucas en el carro y lo único que conseguí fue un codazo en mi costado, que me dejó sin aire y un usted no me hablé que sacó la risa de nuestros padres. Llegamos al restaurante, allí conté detalles de mi estadía, los tres, estaban atentos, pero sabía que, querían también escuchar de lo otro, pero no estaba dispuesto a contar nada, pero como siempre,
Lucas con su indiscreción. Lucas, pero cuéntanos también de las otras experiencias jajaja. Juanma, no pasó nada, no fui a eso y no me iba a arriesgar. Lucas, como no, no te conociera yo. Juanma, yo sé que si hubieses sido tú, no hubiera quedado culo ni verga sana en ese equipo. Lucas, no lo dudes, pero cuéntanos lo de García. La insistencia fue tal, que no me quedó más remedio que contar, solo una parte, de lo sucedido con García.
Aunque también les conté lo del avión con Sánchez. Estoy seguro de que mi padre le estaba dando dedo a mi mamá por debajo de la mesa. Reímos todos, incluso Lucas, quien a partir de ahí se calmó y de nuevo volvió con sus travesuras ya que, por debajo de la mesa, me comenzó a tocar la verga, me tocó calmarlo prometiéndole que al llegar a casa, lo que aceptó. Cuando íbamos camino al apartamento, me entró un mensaje de WhatsApp de un número desconocido. Desconocido, hola parcero,
cómo estás? Juanma, bien parce, gracias.¿ Quién eres?
Desconocido, un amigo que no conoces, jajaja. Juanma, y, como soy un amigo de un desconocido, no entiendo. Desconocido, parce, si lo molesto, disculpe, no es mi intención. Juanma, no men, tranquilo, es solo que no es normal. Desconocido, pero no es nada malo, antes puede ser muy bueno. Mira, te invito a mi apartamento. Acá, con seguridad te das cuenta quién soy. Juanma, me da miedo.¿ Usted dónde vive? Desconocido, vivo con un parcero,
pero está de viaje. Regresa mañana. Vivo por Laureles. Juanma, mándame ubicación. Si decido ir, te aviso,¿ o qué? Desconocido, hágale, pero le aseguro que soy buena persona. Juanma, eso no lo sé, ahora le escribo. Al llegar al apartamento, le mostré la conversación a Lucas y con lo diablo que es. Lucas vaya y sale de dudas. Juanma, me da miedo ir solo, vamos los dos. Lucas, oiga a este, que lo maten a usted solo, jajaja. Dijo jocosamente, le insistí
y también tenía curiosidad así que lo convencí. Le escribimos al incógnito y misterioso desconocido, pero, intencionadamente, omití decirle que iba acompañado. Le pedimos permiso a mi mamá y nos dejó, pero sin amanecida. Salimos rumbo al apartamento del misterioso amigo. Al tocar el piso 21 del citófono, me respondió, indicándome que subiera, desde donde estaba, no era posible que viera a Lucas. Bajamos del ascensor y al llegar a su apartamento, tenía
la puerta abierta y me dijo que ingresará. Se asustó al ver a Lucas, no contaba con que fuera acompañado, pero también noté que no tenía claro quién era yo, dudo al saludarnos. Pero, a nosotros también nos sorprendió, por quién era y, por la forma en que me estaba esperando.
Se trataba de un jugador de fútbol profesional, con buena trayectoria y reconocimiento, de nombre Darío Moreno, y, estaba cubierto desde su cintura, con tan sólo una toalla totalmente blanca, que contrastaba exquisitamente, con su tez morena, no muy oscura, un cuerpo delgado, pero bien tallado, con unas ricas tetas y, un provocativo ombligo. Lucas fue el más gratamente sorprendido. Casualmente, en una ocasión, estábamos viendo un partido por televisión y
se desvivía por él, recuerdo que me decía. Ese man que me volé verga toda la noche. Y muchas cosas así. Giré a mirarlo y se le salían las babas. Moreno, mucho gusto muchachos. Daniel Moreno. Juanma, mucho gusto parcero. Juan Manuel y él es mi hermanito Lucas. Lucas, mucho gusto, calidad, claro, ya sabemos quién eres, yo te admiro mucho, juego en tu misma posición. Moreno, qué bien, debes de jugar muy bien. Esperen, me pongo una pantaloneta, me pillaron saliendo del baño. Se
fue a su habitación y Lucas me dijo. Lucas, qué hijueputa chimba. Juanma, control, no sabemos nada. Al rato salió de su habitación, luciendo, una camiseta blanca y una pantaloneta azul y, descalzo. Nos ofreció algo para tomar, le pedimos cerveza. En mi cabeza había muchas preguntas, como me conoce, quién le dio mi número, para qué, con qué intención. Por más que pensaba, no encontraba algo que me relacionara con él. Ni un momento en que nos hubiéramos cruzado, ni un
amigo en común, por lo menos que yo supiera. Pero no quise preguntar, veía a Lucas tan entusiasmado, que preferí esperarme y no dañar el momento. Charlábamos de fútbol, nos preguntaba y nosotros a él. Nos contó que vive solo con otro compañero y que él no pudo viajar a jugar, porque se encontraba expulsado, por eso tenía esa noche libre el apartamento, para hacer lo que quisiera. Cambiamos la cerveza
por el whisky al tenor de reggaetón. El licor, nos fue liberando, a medida que la noche iba avanzando, Lucas, como es sabido y común en él, se fue haciendo más inquieto, más atrevido en sus preguntas hasta que se atrevió a preguntar lo que, hasta el momento, yo no me había atrevido. Lucas,¿ y tú de dónde conoces a Juanma, lo has visto jugar? Moreno, sí, lo vi hace unos días, ellos jugaron antes de que jugara un parcero mío. Lucas, allá y allá
hablaron entonces. Mi hermano tenía claro que no. Moreno, no nada parcero.
Vi la incomodidad de Moreno y le tiré un salvavidas. Juanma, mira Luqui, hace poco lo vi en un centro comercial y le dije que tú lo admirabas mucho y que te gustaría conocerlo. Él me pidió el número y me dijo que algún día nos invitaba. Me escribió hoy y no te dije nada, para sorprenderte. Los tres sabíamos que era mentira. Ellos, en su interior, se sorprendieron de mi capacidad de mentir y la agilidad mental para hacerlo. Moreno, si papi, ese es, yo también quería conocerte. Lucas, qué rico,
la verdad es que siempre me has gustado mucho como juegas. Moreno, qué bien, pero tú también debes jugar muy bien. Lucas, sí, claro, me tengo confianza, jajaja. Moreno, y, ustedes juegan juntos. Juanma, sí, en diferente categoría, pero en el mismo equipo. Moreno,¿ y qué es lo que más te gusta de mí? Le preguntó a Lucas con una mirada morbosa y tocando su verga. Lucas, todo, la fuerza, con esas piernas, debe de pegar duro. Moreno, eso es cierto, yo les doy duro. Y si, mis
piernas son duras y fuertes, tócala y verás. Mi hermanito, no se hizo de rogar, se acercó y tanteó, por primera vez, esas hermosas piernas, que con seguridad, habían sido su inspiración para unas buenas pajas, se detuvo un rato, subió desde la rodilla hasta la ingle. Moreno,¿ qué tal?
Lucas, como las imaginé, gruesas y duras. Moreno, como todo lo mío.
Pero ahora me toca a mí, yo veo las tuyas. Entonces, Lucas, sin ningún pudor ni vergüenza, bajó su pantalón, quedando solo en un lindo bóxer blanco tipo bikini. Moreno, le tocó en su pierna derecha
Moreno, linda piernas tienes. Lucas, eso dicen. Lo hizo girar y le dijo. Moreno, y, lindas nalgas. Tocó sus nalgas y ambos me miraron. Lucas, gracias, a la orden. Moreno,
a bueno gracias. Se las comenzó a tocar, lo giró para que le diera la espalda, para luego, bajar su lindo y seductor bikini, inclinó el tronco de Lucas, quien apoyó sus manos en sus rodillas y se fue a comerle el culo. Mi hermanito emitió ese grito, aquel de perra, que disfruta como nadie, sentir algo en su culo. Posteriormente, se bajó la pantaloneta y Lucas se desnudó, se arrodilló frente a él y buscó su verga para iniciar a mamar,
impidiéndome verla. Pensé jocosamente, mandaron por mi culo y esta arrecha me robó al hombre, jajaja. Y, sí, definitivamente, Lucas se había convertido en un gran mamador. Moreno me miró, con una cara de pervertido, que sentí mojarme. Moreno, y tú, no vas a jugar. Como un autómata, me levanté, di tres pasos y me fui a apoyar a mi Lucas. Ambos chupábamos de una deliciosa y bien formada verga, de unos 21 siemes, gruesa y larga con una curvatura hacia arriba.
Nos lo alternábamos. Pero ocurrió algo increíble, impensado. Lucas me fue retirando, no me prestaba el juguete, no despegaba su boca y eso me produjo rabia. También lo empujaba, recordé aquellos años de infancia que nos peleábamos por un juguete. Igual que aquellos años, terminó por ganar, haciéndome retirar a chuparle su culo. Moreno se levantó y le metió de nuevo la verga en la boca. Moreno, vamos a ver
qué tan mamona eres. Lucas, apostemos, me la meto profunda, si lo sacó primero, ganas, pero si tú no me aguantas y metes mano o lo sacas primero, ganó yo. Moreno, y,¿ qué apostamos? Lucas, si tú ganas, nos culeas a los dos, si yo gano, mi hermano te culea. Moreno, no voy,
igual me los voy a culear a los dos. Reímos y Lucas comenzó, como me lo esperaba, se lo trago toda, tan profundo, que mereció el reconocimiento de su empalador, aguantaba como un profesional, como si toda la vida lo hubiera hecho, hasta que Moreno no aguantó más y se lo sacó primero. Lucas, te gané negro hijueputa, 1x0. Y, así, una y otra vez. Moreno, carajo perrita, la mejor mamona, ahora vemos si eres tan buena tragona con el culo. Prepárame ese culo. Obedecí de
nuevo a chupar el culo de Lucas. Luego, Moreno me hizo subir al mueble, me apoyó de espalda sobre sus muslos y chupó mi culo. Lucas, seguía encarnizado pero yo ya también lo apoyaba desde arriba, de nuevo, estábamos compartiendo, él se encargaba de la parte de abajo del tronco y de sus huevos, por mi parte, yo atendía su glande, con lengua, labios y boca. Me giro de nuevo, quedando yo, recostado sobre su pecho y abdomen, me puso su verga en mi culo, la sostuvo ahí y le dijo a
mi hermano. Moreno, chúpalas a la vez, mi chimbo y su culo. Y tú de a poco te lo vas metiendo. Sentíamos la ágil y veloz lengua del gran Lucas y, de a poco, sentí cómo iba entrando en mí. Uf, una nueva sensación, era increíble, nada de dolor, puro placer. Cuando ya lo tuve adentro, empezó con su sube y baja. Me estaba follando de una manera increíble. Juanma, quiero que te lo folles bien rico, rómpele ese culo bien rico. Moreno, listo, pero tú tranquila que para los dos hay verga y leche.
Se levantó, al igual que a nosotros, puso a Lucas de pie, le apoyó las manos sobre el mueble, en salivo bien tanto el culo de Lucas como su propia verga y se lo metió a fondo. Moreno, ahora vamos a ver quién gana, no me lo vas a sacar ni me metas mano. Lucas, vamos a ver si eres tan bravo acá como jugando. Moreno, ya veremos con Orrea.¿ Quién gana el partido? Fue un reto, del uno al otro, le tengo confianza a mi hermano, pero desconozco la capacidad
de Moreno. Y, se fueron a ello. Mientras más duro y rápido se lo follaba, más verga y más duro, pedía el chico, mi chico. No me estaba defraudando. Seguía ganándole, sentí orgullo por él. Le levantó la pierna izquierda y así se le iba entero. Lucas dale negro kerchimba, como si fuera un rival, el más odiado por ti. Moreno, así, va para esa gonorrea. Y, le daba con rabia, se
brotaban sus venas del cuello y su cara. Se calmó, giró y se sentó, todavía con su lanza ensartada en el hoyito de Lucas, al que mantuvo de espaldas y le levantó sus piernas, acostándolo sobre su pecho. Se corrió un poco quedando con su espalda sobre el asiento del mueble y sus largas piernas sobre el piso en un ángulo de 90 grados. Descansaba entre tanto. Se lo sacó y nos invitó a su habitación, una cama inmensa y bien vestida. De nuevo, nos puso a chupar. No mostraba ningún afán,
se tomaba su tiempo. Se acostó con sus 21 siemes disparando al techo. Moreno, siéntate
en ella. Lucas, de espaldas. Moreno, de frente,
quiero verte esa cara de perra coreana. Cabalga sobre ella. Y de nuevo, Lucas sacó todo su repertorio. Apoyó sus manos sobre la pierna de su rival, sus piernas en 90 grados sobre la cama y a subir y bajar. Después de un rato, ambos sentados, Lucas cruzó sus piernas y sus brazos por detrás de Moreno y se trenzaron en un beso. Moreno, entonces,¿ cómo te gustó más, jugando o culeando? Lucas,
ya casi como culeas, pero por ahora, como juegas, todavía falta. Moreno, eso esperaba que me respondieras culicagada, te voy a romper ese culo como nadie. Lucas, eso dicen todos, pero pocos cumplen. Seguía retándolo y, casi ofendiéndolo. Moreno, ya verás gran puta. Lucas, espero que culées más de lo que hablas. Se levantó de la cama, lo acostó boca arriba atravesado en la cama,
se inclinó un poco y así se lo metió. Luego, metió los brazos de Lucas por entre sus propias piernas y, lo cogió de los brazos, me pidió que le abriera bien las piernas desde atrás y así, con el culo bien abierto, con los brazos y piernas sometidas. Totalmente indefenso, lo empezó a follar, con tal agresividad que se me hacía hasta violento. Mi hermanito, gemía y tenía todo su cuerpo templado, ahora eran sus venas las que estaban brotadas. Lucas,
ay marica, así, así, no le bajes perro hijueputa. Moreno, uf, esta zorrita
qué.
Lucas, zorrita, la chimba, yo soy la zorra. Moreno, qué chimba
de culo tienes. Lucas, ahora sí, culias mejor que jugas. Moreno,¿ te lo saco? Lucas, ni
por el putas, dame toda la que tengas. Arreció más fuerte, más profundo y más rápido. Luego, lo soltó y descansaron, yo tenía mi verga templada, pero quería seguir en mi papel de espectador, como ya me había pasado antes. Pero no me importaba, ver tan feliz y ganador a mi
niño amado era suficiente. Lo acostó boca arriba, con sus piernas levantadas y me ordenó que se lo metiera, penetre a mi hermano, en esas estaba, cuando Moreno me abrió mi culo y me metió su verga, formando un sándwich, donde yo era el jamón, yo clavando a Lucas y Moreno a mí. Se sentía súper chimba, nunca había experimentado eso. Moreno, qué par de hermanitos tan chimba, uf. No aguanté mucho
y le llené el culo a Lucas con mi leche. Entonces, lo arrodilló en cuatro sobre la cama y, el de pie sobre el piso, y de nuevo empezó a embestirlo, yo me subí en la cama y metí mi verga en la boca de mi hermanito, para que me lo limpiará. Le dio tan duro y rápido, que le gritó que se iba a correr, recibiendo como respuesta, que Lucas, simultáneamente, también se corrió sin siquiera tocarse. Ambos cayeron estenuados pero
todos felices. Quedamos sobre la cama acostados, pero Lucas no estaba satisfecho, al rato, buscó la verga de Moreno y le pidió que le diera un teterito, lo chupó un buen rato, con toda su vitalidad, yo también lo acomode y se lo chupé. Lucas logró sacar su leche, la cual tragó toda y yo también tomé la leche de mi hermanito. Juanma, bueno, ahora sí, tiempo de la verdad,¿ de dónde me viste?¿ Quién te dio mi número? Moreno, jejeje,
dejemos así, ya pasamos chimba. Lucas, ningún dejemos así, la verdad. Moreno, bueno. Hace unos días fui a ver un partido de un amigo y, casualmente, tú jugaste contra él. Desde que te vi, deseé ese culo. Cuando terminaron, te vi más de frente y estabas en licra, enseñando ese culo. Te fuiste y más luego salió tu entrenador, al que yo hace un tiempo, cuando jugaba en liga, me culiaba, entonces, aproveché y le pregunté por ti y le dije para ayudarte y él
me dio tu número y me dijo algo que me animó. Juanma,¿ qué te dijo? Moreno, que te llamara, que eras calidad gourmet jejeje. Y, hoy estaba desparchado aburrido acá solo, pero quería un culito de gay no de hembra. La verdad, te escribí pensando en tomarnos algo y ver qué pasaba, pero todo salió mejor de lo esperado. Ustedes
son meras chimbas. Lucas, te gustó. Moreno, mucho.
Nadie me había aguantado tanto y nunca me habían ofendido ni retado en esa forma. Eso resultó muy excitante. Juanma, bueno, ya es hora de irnos. Nuestros padres ya están escribiendo. Moreno, espero que se repita, y tú, la próxima vez, te voy a ganar por goleada, ¿oíste? Lucas, eso crees tú, pero ya lo veremos. Nos
despedimos y nos fuimos rumbo al apartamento. Lucas, gracias, manito. Juanma,¿ por qué mi Luqui? Lucas, él te quería, era a ti y tú
me lo dejaste. Juanma, tú sabes, bebé, que siempre estás por encima. Pero no me trates como hoy, eso me duele mucho. Lucas, tienes razón, perdóname mi amor bonito.
