el repartidor me usó de postre - podcast episode cover

el repartidor me usó de postre

Jan 22, 20268 minSeason 1Ep. 180
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Transcript

Speaker 2

Un día antes del trabajo me desperté, me di cuenta de que no tenía nada para el desayuno, no me apetecía bajar a la tienda a comprar algo y ponerme a prepararlo entonces pedí el desayuno por delivery. Yo llevaba tiempo viviendo en un país en el cual no hablaba el idioma, por el trabajo y la vida normal la hacía en inglés, pero los repartidores normalmente no lo hablaban. Yo cuando pedía algo, solía escribirles por WhatsApp en su idioma.

Y les mandaba la foto de mi portal y el número de apartamento ya que si nos solían llamar y no éramos capaces de entendernos. Lo normal es que contestaban con un ok y al rato venían. Este día cuando le envíe al chico la dirección y las fotos él me respondió normal. Al rato lo tenía cerca, esperé a que tocase a la puerta y le abrí. Yo estaba vestido normal, acababa de salir de la ducha y llevaba

una camiseta y un pantalón corto. Cuando abrí la puerta había un chico de 30 años, piel oscura, una sonrisa blanca, cuerpo fibrado. Le dije hola, él me contestó y se quedó mirando dentro del apartamento. Me preguntó si estaba solo, que se veía muy bonito el edificio y que tenía

curiosidad por ver cómo eran los apartamentos por dentro. Se le veía nervioso pero decidido, yo le invité a pasar, se descalzó, le enseñé el apartamento y le ofrecí sentarse y le ofrecí agua o un zumo, pero no quería nada. Me dijo que me sentase en el sofá a su lado, me senté junto a él, como sabía que él ya había tenido mucha iniciativa hasta ese momento, yo me senté lo más cerca posible, rozando mi pierna a la suya. Estábamos hablando normal, de tonterías, sabía que él no iba

a dar ningún paso más. Opté por apretar un poco más mi pierna contra la suya, pero él tampoco reaccionaba, No se apartaba pero tampoco buscaba algo más. Seguíamos hablando, entonces opté por posar mi mano sobre su pierna, ahí su reacción cambió, agarró mi mano, yo pensé que iba a apartarme, pero no, mientras con una mano agarraba mi mano, pasó la otra por mis hombros acercándome a él. Yo no lo dudé y le besé. Estuvimos besándonos un buen rato en el sofá. Le pedí que se levantara y

lo llevé a la habitación. Le quité la camiseta, tenía un cuerpo fuerte, no de gimnasio pero sí que tenía los pectorales marcados y unos buenos brazos. Me preguntó si podía quitarle los pantalones y yo directamente se los bajé. Mi sorpresa cuando vi lo que tenía entre las piernas, ya se le había bajado un poco y eso debía de tener 20 centímetros por lo menos, me preguntó si podía

ayudarme a desvestirme y le dije que sí. Se puso por detrás de mí, pegando su rabo a mi culo, Mientras tiraba de mi camiseta para arriba, me tocó los hombros, los brazos, pasó por mi abdomen y tiró de mis pantalones para abajo. Ahí noté su rabo metiéndose entre mis piernas, chocando contra mis huevos. Me abrazó y me acercó a

la cama sintiendo su abdomen caliente contra mi espalda. Comenzó dándome un masaje por la espalda, acariciando mis piernas, se tumbó en la cama boca arriba, con su rabo apuntando al techo. No podía dejar de mirarlo, se lo toqué y me empujó contra él para volver a besarme. Yo acariciaba su torso, bajaba hasta el pubis, pero no me dejaba acariciarle el rabo. Me dijo que hacía mucho tiempo que no tenía relaciones y que si le tocaba iba

a acabar enseguida. Me senté sobre él y empecé a acariciar sus bíceps, pectorales, abdomen, bajé por sus duras piernas, su polla daba saltos, me moría de ganas por meterla en la boca. Acerqué mi cara a su polla, lamí sus huevos, su polla saltaba, olía su rabo, palpitaba en mi cara. Lamí a su pubis. Me suplicó que la metiera en la boca, yo ya no aguantaba más las ganas. Empecé despacio, el gemía, no me entraba entera en la boca.

Poco a poco iba entrando un poco más, CM a CM, hasta que por fin conseguí clavarla bien atrás en la garganta.

Él movía suavemente las caderas y follándome lentamente la garganta me apartó la cabeza un poco me dijo que iba a correrse volví a meterme su rabo en la boca y empecé a darle una buena mamada para que se corriese en mi boca él intentó quitarme la cabeza pero le dije que no y seguí chupando con más ganas aún él quedó rendido sobre la cama mientras yo le dejaba la polla bien limpia sin resto de semen me acostó a su lado Le di la espalda y me

abrazó por detrás dejando su rabo morcillón entre mis nalgas. Me preguntó si tenía prisa, le dije que no y nos quedamos un rato en la cama descansando. Poco a poco noté como su rabo volvía a coger fuerzas y estaba apretando cada vez más duro contra mi cuerpo. Me giré, puse mi cara contra la suya, me besó y me volvía a bajar a chupársela. Me dijo que esta vez

iba a aguantar más, pero que lo hiciese despacio. Seguí sus instrucciones y empecé a mamarle lentamente, él acariciaba mi cabeza, gemía, se incorporaba para intentar tocarme el culo, apenas llegaba pero cuanto más se estiraba más adentro de mi garganta la clavaba. Me levanté para coger lubricante, semejante rabo no iba a

entrar solo con saliva. Me acerqué a él con el bote en la mano y le unté bien la polla con el lubricante, él me pidió el bote y empezó a untarme el culo, su dedo cada vez iba entrando más y más. Echaba más lubricante y cuando por fin consiguió meterme dos dedos, me senté sobre él, poco a poco. Sentía como su polla me iba abriendo el culo, me quemaba,

pero necesitaba sentirla entera dentro. Poco a poco mi culo fue haciéndose al tamaño y a la forma de su rabo, hasta que conseguí quedarme quieto con ella bien dentro de mí. Empecé a moverme lentamente, él me agarraba de las manos, yo poco a poco iba subiendo el ritmo, él me pedía que fuese suave, quería sentirlo. Estuve balanceándome lentamente sobre su polla, sintiendo cómo rozaba cada centímetro, me movía lento,

él quieto sin prisas. Después de un rato me dijo que estaba a punto, le pregunté si podía cambiar el ritmo y él asintió. Yo empecé a darle sentadas más rápido, cayéndole fuerte, él empezó a mover sus caderas, ayudando a

que fuese más duro. Me preguntó si podía correrse dentro, a lo que no contesté con palabras, le di tres entones duros, estiró las piernas y empezó a gritar, estaba vaciándose dentro de mí, bajé el ritmo pero no paré de moverme, cerró los ojos, me agarró el culo y quedé sentado en su polla hasta que se hizo pequeña. Nos tumbamos juntos y me dijo si podía ducharme con él. Nos fuimos juntos a la ducha, me empezó a enjabonar, yo hacía lo mismo, asegurándome que su polla quedase bien limpia.

Se le estaba poniendo dura otra vez, pero yo ya no iba a poder tragarla de nuevo, él estaba cansado también. Se vistió, me dio las gracias, me pidió perdón por no poder disfrutar de mi café caliente y se fue. Después de 20 minutos, llaman a la puerta, abro y era el repartidor que me traía un café caliente para que lo tomase, me dio un beso y se volvió a ir.

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