Mis disculpas por las erratas, algunas mías y otras provocadas al trasladar desde el procesador de textos hacia la página web. Algunas palabras se modifican. No tenía decidido si continuar. Aclaro que esta es una historia doble. Oriol mantendrá una relación con Jordi a la misma vez que con Niren. Iré alternando los relatos entre esta categoría, tríos y atero dependiendo
de quiénes sean los protagonistas en cada momento. Orioles tiró los brazos por encima de la cabeza, intentando relajar los músculos, llevaba horas corrigiendo exámenes, se pasó la mano por la nuca, su mirada se puso en el montón que aún quedaba por corregir, se desanimó un poco, suspiro, cansado y se dispuso a leer el siguiente. Llamaron a la puerta de su
despacho, agradeciendo un breve respiro, contestó. Adelante. Y Ordi entró al despacho de Oriol con paso
decidido. Buenas tardes, profesor Ferrer, dijo con una voz neutra que desmentía la pícara sonrisa de su rostro y la mirada divertida que le dirigió a Oriol, se giró y lentamente, procurando no hacer ruido, echó el cerrojo. Usted y yo tenemos
un serio asunto que tratar.¿ De verdad?¿ Qué asunto? Con un
gesto cansado. Se quitó las gafas que usaba para leer y se pellizcó suavemente el puente de la nariz, levantándose de la silla y dirigiéndose hacia Jordi.— Nada grave, espero.— Se equivoca, profesor.— Es un asunto muy grave, respondió con voz juguetona mientras comenzaba a desabrochar el cuello de la camisa de Oriol, que estaba ya frente a él, hace ya dos días, se inclinó, besando la base de su cuello,
que me ignora deliberadamente y eso. Profesor no está nada bien, divertido continuo desabrochando su camisa deslizándola por sus hombros hasta que sus brazos quedaron aprisionados, pues no podía quitarse las mangas de la camisa aún abotonadas. Tal vez se humedeció los labios, tal vez necesite usted un correctivo. Un sonrío alzando una ceja, curioso y expectante,¿ y qué correctivo tenía
usted pensado, mi querido alumno? Ahora lo verá, empujó suavemente a Oriol hasta llegar nuevamente a la silla de su escritorio y lo hizo soltar con los brazos tras respaldo, como si se tratase de un prisionero de guerra al que fuesen a interrogar, con las mangas de su camisa,
actuando como esposas. Yordi se arrodilló entre sus piernas, abrió su cinturón bajando la cremallera del pantalón deslizándolo hacia abajo junto con su ropa interior hasta que llegó a sus rodillas y éstos cayeron al suelo por su propio peso.
Orión no daba crédito a cómo se estaba, tan rápidamente, su miembro había empezado a endurecerse apenas había visto a Jordi, su respiración se aceleraba por minutos, se movió inquieto en la silla, quería tocarle, tomar su cabeza y acercarla a su virilidad, su cadera se alzó buscando su contacto en un movimiento frenético. Tranquilo profe, el control es mío ahora. Estaba disfrutando con el juego. Solo tienes que estar quieto
y dejarte hacer. Apoyó la mejilla en el muslo de Oriol y le miró a los ojos mientras cerraba la mano en la base de su miembro, presionándolo ligeramente y comenzando a ascender por él. Besó su muslo deslizando los labios por su piel hasta alcanzar sus testículos y comenzar a lamernos, acelerando el ritmo de su mano sobre él, se llevó estos al interior de su boca, succionando levemente su dedo, pulgar trazando círculos sobre el glande, húmedo, extendiendo
las gotas de pre-seminal por él. Miraba a Oriol con atención, estudiando sus reacciones. Oriol, con la cabeza inclinada hacia atrás, se mordía el labio inferior, arqueando la espalda y alzando
sus caderas una y otra vez. Iordi se llevó el miembro a la boca, saboreándolo, jugueteando con su lengua por la pequeña hendidura de la que manaba su precum, cerrando los labios sobre el glande, introduciéndoselo poco a poco, subiendo y bajando por él con una lentitud exasperante, torturándole y torturándose, asimismo por la anticipación, estimulando a la vez el resto del tronco que no tenía en su interior. Lo sentía palpitar en su boca, ganar dureza, tensar y supo que
Oriol estaba próximo a acabar. Se levantó, mirándolo con deseo, comenzó a despojarse de su ropa. Oriol tragó saliva, observando cómo Jordi sacaba un bote de lubricante y una caja de condones de su mochila. Le vio calentar el lubricante entre sus dedos y cómo, apoyándose en su escritorio, se dilataba el mismo con dos dedos, introduciéndolos lentamente en su ano, sin separar la mirada de sus ojos. Gemía ni suspiraba mientras se preparaba para acogerle en su interior. hasta que
se supo preparado. Entonces se acercó hasta a él y se sentó sobre sus piernas, sus miembros, rozándose, comenzó, besando su nuez, deslizando la lengua hasta su pecho, dejando un rastro húmedo hasta morder su pezón, marcando su piel, reclamando su cuerpo.¿ Te gusta tu castigo, profe? Dime, aferró el miembro de Orión y lo sitúa en su entrada. Sí, dos, un gemido contenido a esa única palabra de entrega. Por
favor Jordi, ya, no puedo más, hazlo ya. S-H-H-H-H, hoy no das tú las órdenes, se inclinó besando sus labios, recorriendo el interior de su boca, con su lengua, llevándola profundamente en su interior, mientras se iba sentando lentamente. Su anillo se cerró sobre su tronco cuando lo traspasó su cabeza. Seguido quieto, sintiéndolo, aprisionándolo, acostumbrándose a su grosor, sus paredes internas palpitando ahí el murmullo sus besos su alrededor. Suspiró
largamente y continuó descendiendo hasta quedar sentado sobre. A subir lentamente. Apoyándose en sus hombros, comenzó a subir despacio, hasta casi salir y luego volvía a sentarse, no dejaba de hacerlo así cada vez más rápido, cada vez más profundo, sus respiraciones agitadas, sus jadeos entrelazados. El suave rumor de sus pieles húmedas al chocar y el murmullo de sus besos era lo único que se escuchaba. Yordi, por favor, suplicó,
casi no podía hablar. Notaba como el orgasmo se estaba creando en su interior.
¿Qué? Sus oídos se
escuchaba en la tierra
de su propio corazón
Su cuerpo se pensaba. No podría mantener el ritmo durante mucho tiempo más. Necesito, cerró los ojos y se humedeció los labios resecos, necesito tocar. Libérame, por favor. Iordi llevó sus manos tras Orión y desabotonó los puños de su camisa, devolviendo el movimiento a sus brazos. Oriol tomó a Jordi de las caderas, se levantó de la silla y con un movimiento fluido, colocó a Jordi sobre el escritorio, comenzó a embestirlo de un modo frenético, fuera de control. Quiero
ver cómo te masturbas. Como James para mí, susurro en su oído el ritmo de sus embestidas. Y Jordi le complació, parándose contra el M mirándole a los ojos, comenzó a masturbarse, sintiendo como Oriol palpitaba dentro de él hasta que su cuerpo se tensó, emitió un sonido gutural, ronco desplomándose sobre él mientras se derramaba en su interior. Sentir los cálidos chorros inundándole provocó su propia liberación, genio su nombre y explotó.
Su semen sí, extendiéndose entre sus cuerpos, manchando el abdomen de Oriol, mientras Jordi ariciaba su espalda, su dolorosa y besaba su cuello con respiración radiante. Has sido muy travieso, susurro contra su piel, no tenías que levantarte, te dije que me dejaras hacer a mí. Si tienes paciencia y esperas un poco podré compensarte.
