Los momentos en familia son más agradables disfrutando de un desayuno con unos deliciosos huevos, especialmente cuando son de Eggland Best. Tienen un sabor deliciosamente fresco y la mejor nutrición, como 6 veces más vitamina D, 10 veces... más vitamina E y el doble de omega 3 y B12 que los huevos regulares. Para nosotros, los huevos pueden ser cocinados de cualquier estilo, siempre y cuando sean los mejores. Eggland Best. Mejor sabor, mejor nutrición, mejores huevos.
El esposo de mi amiga siempre me gustó. Él es Ricardo. Yo sé que él siempre me tuvo ganas. A veces estamos sola con Florencia. Confesábamos nuestras fantasías más prohibidas. No sé qué hacer con Ricardo. Ella no es el mismo en la cama. A mí también me pasa lo mismo con Martín. ¿En serio? Lo que nos mata es la rutina. ¿Y qué podemos hacer? No sé. ¿Te gustaría probar algo distinto? ¿Y en qué estás pensando? Y... a mi esposo.
Siempre le gustaste. Ay, no seas tonta. Sí. ¿No te diste cuenta de cómo te miraba en la fiesta de fin de año? Te habrá parecido a vos. Para él, vos sos una mujer muy atractiva. ¿No te parece que deberíamos hacer algo con esto? ¿En qué estás pensando? ¿No me vas a decir que te gustaría pasar la noche con Ricardo? ¿Y a vos? ¿No te gustaría estar con Martín?
No sé, ¿te parece? Yo creo que esto es lo que nos puede salvar de la rutina No, no me animo Lo mismo me dijiste cuando nos fuimos solas a un hotel ¡Mmm! Cuando iba en el auto con Martín, me subí un poco la falda y me quité la tanga que llevaba puesta. Y la metí en el bolsillo de la campera de Martín. Él estaba un poco... Un poco excitado y no hacía otra cosa que mirarme entre las piernas. Llegamos al departamento y nuestros amigos nos estaban esperando con la mesa servida.
Florencia estaba preciosa tenía una remera ajustada por la que se podía ver sus pechos desafiantes ante la mirada de mi esposo Ricardo no se quedaba atrás Y no me sacaba los ojos del culo. Un rato cenamos y de a poco el vinito comenzaba a hacer efecto entre nosotros. Y se notaba que estábamos un poco... Martín estaba muy caliente porque sabía que no tenía tanguita y quería hacerme el amor en cualquier lugar de la casa.
No, acá no. No podemos hacerlo en la casa de ellos. Ricardo también estaba al palo con Florencia y le acariciaba las piernas. Después de cenar, seguimos tomando un par de copas y el alcohol empezó a confundirnos entre nosotros. Martín, ¿tenés fuego? Sí, fíjate en el bolsillo de mi campera. Ahí, ahí. ¿Y esto? Yo tenía mucha vergüenza. Ricardo había sacado mi tanguita del bolsillo de Martín y la mostraba delante de todos. ¿Y esto qué es? ¿Un trofeo de guerra? ¡Ay, Carla!
No me vas a decir que no tenés nada debajo de la falda. A Ricardo se le hizo agua la boca con solo pensar de que estaba desnudita. Florencia me levantó la falda. Todos vieron que no tenía ropa interior A los hombres esto los calentó mucho Yo no sabía qué decir En ese momento Florencia, que no querías al menos, sacó también la tanguita. Ya que te sacaste la tanguita, ¿por qué no te sacaste también el colpiño?
Ay no, me da vergüenza delante de todos. Dale, si estamos entre amigas. Bueno, pero si todos nos sacamos la ropa. ¿Por qué no hacemos un jueguito con las cartas? El que saca la carta más alta le va sacando la ropa al que saque la carta más baja. Todos nos quedamos en silencio. Entre nosotras nos reíamos. Nos sentamos en el sillón. Estábamos muy excitadas y teníamos poca ropa. En menos de cinco minutos
Florencia había perdido los zapatos y la blusa. Me gustó ser la persona que le sacaba la ropa. Ricardo solo tenía los pantalones. En cambio Martín solo tenía puestos los calzoncillos. Todo estaba bien, nos reíamos y disfrutábamos de ese momento. Ahora Ricardo tenía que sacarme una prenda. No sabía si ver mis lindas tetas o mi sexo. A ver, levántate. A ver, levantá los brazos, mostrame las tetas.
Él se puso detrás mío y me desabrochó el corpiño. Él buscaba cualquier excusa para manosearme las tetas. Mi esposo no podía creer. y estaba al palo al mirar lo que estaba pasando. No había prestado mucha atención, estaba muy concentrado pensando en Florencia. Ahora le tocaba a ella. Tenía que dejar desnudito a mi esposo. Mirá, no te gusta mi verga. De un tirón le sacó el calzoncillo. Te gusta mi verga. Y le pasó la lengua por la verga.
Para, para. Me agarró la mano y se la puso en la barra. Yo se la acariciaba. Su miembro estaba muy duro. Sacó los pantalones y el calzoncillo y me agarró la cabeza y puso su verga entre mis labios. Me enseñaba. ¿Cómo tenía que chupársela? ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Él no podía dejar de cogerme por la boca. Yo le acariciaba los huevos y él me la metía hasta la garganta. Ahora los cuatro estábamos desnudos. Martín se la acogía Florencia en el sillón.
Ricardo me hacía el amor en la cocina. Sí, sí, sí. Ay, qué linda. Ay, me encanta. Sí, sí, hace mucho. Sí, sí. ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! Desde la cocina se escuchaba todo. ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! Y salía de golpe. El placer aumentaba y nuestro cuerpo traperaba. El orgasmo llegaba y se apoderaba de todo mi ser. con ricardo Había descubierto nuevas sensaciones. Dame el culito. Dame ese culito, qué hermoso. Ay, qué lindo. Ahí te la meto, dale. Te la meto por el culito. Ay. Fue una linda experiencia Aunque...
Me costó ver a mi esposo como se la cogía por el culo a mi amiga. Pará, pará. Pará, despacito. Pará, pará. Martín y Ricardo no se acordaban mucho de lo que habíamos hecho, porque estaban más borrachos que nosotras. Quédense los dos sentaditos ahí. ¿Cómo le gusta mirar, eh? Sí, ay Dios, sí. Ay, ay, ay, así, así, ay. Desde aquella noche prometimos cenar juntos más seguido.
Los momentos en familia son más agradables disfrutando de un desayuno con unos deliciosos huevos, especialmente cuando son de Eggland Best. Tienen un sabor deliciosamente fresco y la mejor nutrición como 6 veces más vitamina D, 10 veces... más vitamina E y el doble de omega 3 y B12 que los huevos regulares. Para nosotros los huevos pueden ser cocinados de cualquier estilo siempre y cuando sean los mejores. Eggland Best. Mejor sabor, mejor nutrición, mejores huevos.
