Y me volví adicta
Cuando descubrimos que toda la potencia para estar bien solo depende de cada uno, se hace adicción el buscar sentirse feliz y en paz.

Cuando descubrimos que toda la potencia para estar bien solo depende de cada uno, se hace adicción el buscar sentirse feliz y en paz.
Todo tiempo pasado fue mejor, es una frase peligrosa cuando nos aferramos a él, por temor al dolor de vivir el presente.
Amar sin ser correspondido, lo vivimos todos. Animarnos a soltar lo que ya no forma parte nuestra, solo lo aceptan pocos.
A veces nos aferramos tanto al dolor de la separación, que no podemos ver como resultaron las cosas en realidad. Sólo el tiempo nos puede ayudar a mirar lo que queda atrás y descubrir la verdad.
A veces necesitamos ese ser que es justo la otra parte que faltaba, para desatar nuestra locura o contenerla. Si, ese cómplice que sabe y guarda nuestros secretos para que tan solo en una mirada entendamos todo lo que nos está diciendo en silencio.
A veces es necesario dejar de intentar conservar una situación cuando esta ya no se sostiene por más esfuerzo que hagamos. Por eso deja que todo se derrumbe, descansa y vuelve a construir.
¿De qué depende? Llegar tarde o que hayan llegado tarde, esos amores que se diluyen en el tiempo pero nunca dejan de ser.
A veces a la voluntad hay que acompañarla con la fuerza necesaria para mudar el paso, cerrar ciclos y dejar aquello que no nos ayuda atrás. Lo nuevo es el desafío de ahora en más.
Aveces cargamos tanto que terminamos sintiendo ese peso tanto que daña y lastima. Saber soltar y como lo haremos es la cuestión.
Aquellos que son cegados por la ignorancia de la soberbia; no estan en la capacidad de participar en una discusión.
Estamos invadidos de historias fantásticas llenas de fantasmas que nos manipulan de tal manera que muchos han olvidado sus propios propósitos y metas.
Si pudiéramos ver lo valioso que es poseer felicidad cuando no estamos pendiente del juego del mundo. En cambio a veces caemos en el turbio juego del círculo del 99.
Poder lidiar, con el olvido; esperando que alguien te ame tanto como para recordarte que tú también amaste y aún estás viva/o
Nos cuesta soltar aquello que amamos; lo consideramos nuestro, de propiedad personal; sin darnos cuenta que cuando más amamos, mayor será el sacrificio de soltar, para dejar ir.
A veces perdemos las oportunidades de disfrutar de las riquezas simples, porque estamos distraídos anhelando falacias que nos venden como ideales de felicidad.
A veces nos encerramos en la soledad de nuestra existencia que dejamos de existir, y no sólo los demás nos olvidan; también olvidamos nosotros.
Cuánto queremos saber, entender y sin embargo cuando creemos reunir las pistas para descifrarlo; allí nos sorprende con un nuevo revés de su actitud, así es el amor un misterio que nos desafía a saber amar.
¿Como hubiera sido la respuesta de la destinataria del poema número 20 de Neruda? Aquí les dejo como le hubiera respondido yo. Porque en días como estos también escribo. Poema de un poema (Respondiendo a Neruda - Mirian Velázquez)
La fuerza y el carácter en la personalidad, cuando es la sabiduría la que enseña y dirige...
En todas las casa pueden necesitar una ratonera, y todos los integrantes corren peligro...involucrarse para socorrer puede salvarnos a todos.
La necesidad que tenemos del otro, ese que forma parte de nosotros mismos y nos complementa. Extrañar y que su ausencia nos debilite el alma, eso; eso también es amar.
¿Cuánto estamos dispuestos a soltar, para alcanzar el objetivo de profundizar? Animarse al desafío y crecer es un paso que en este tiempo le ocurre a personas con un gran caudal de sabiduría.
Prejuicios, estereotipos; hacen que muchas veces perdamos la oportunidad de compartir un buen momento de empatía con los demás.
A veces tenemos la tendencia de creer que solo lo perfecto e inmaculado, es lo más bello. La vida nos va demostrando que la belleza más valorada estará en aquel que ha aprendido a arrancarse un pedazo de sí, para darse al otro y que así en la imperfección encontremos belleza de no nosotros mismo, y que solo apreciarán los que son iguales a nosotros.
Entender que de nuestras imperfecciones y grietas puede producirse algo hermoso es seguramente unos de los mayores gestos de sabiduría en nuestras vidas.
La casa existe...¿qué anfitriones y qué invitados se necesitan hoy? Descubrir cuándo actuamos como anfitriones y cuándo como invitados, ese es el desafío.
¿No nos estará pasando lo mismo que a estos sirvientes, con el planeta en el que vivimos? Somos responsables de cuidar y proteger aquello que se nos ha dejado.
Pensar, reflexionar y analizar una situación son características fundamentales en el ser humano, lamentablemente pocos emplean esta habilidad en la vida cotidiana.
La necesidad que tenemos del otro, ese que se transforma en casi nosotros mismos pues nos complementa y nos hace reconocer que estamos vivos para sentir.
Nos cuesta dejar aquello que ya no nos pertenece, nos cuesta el cambio que implica iniciar de nuevo; pero es posible cuando descubrimos que los creadores de todos esos momentos que atesoramos no eran propiedad exclusiva de ese otro; sino que fuimos nosotros mismos los que los construimos y podemos hacerlo de nuevo.