de la ciudad de México. En el momento. Pasos libres. Un podcast que te compartirá la pasión por la aventura dedicado a quienes buscan un pequeño empujón para salir a explorar la naturaleza conducido por la montañista mexicana Viridiana Álvarez. En este video te voy a contar sobre mis principios en el montañismo. Les platicaré de mis inicios en el montañismo de la preparación de la mente que es súper importante. Muy emocionante poderlo compartir contigo y nos vemos en la montaña.
Pasos libres. Presentado por Flexi Country y Sonoro. Soy Viridiana Álvarez Chávez, considero una mujer de retos. soy de Aguascalientes y me Más allá de las etiquetas, montañista, emprendedora, activista. Me gustan los retos en todos los ámbitos. He subido siete de las catorce montañistas. He subido siete de las catorce montañistas. He subido siete de las catorce montañistas. He subido siete de las catorce montañas más altas del planeta arriba de ocho mil metros.
Ubicadas en Pakistán, Nepal y China. Y cuatro de las siete cimas más altas de cada continente. En Argentina, Tanzania, Kilimanjaro, Everest en Asia y Elbrus en Rusia. Cualquier persona que tenga la intención de acercarse a la naturaleza y no sepa cómo hacerlo. Este es el lugar. Todo el detalle de que es importante que hay que hacer este video. Y que hay que hacer este video. Y que hay que hacer este video. Y que hay que hacer este video. Y que hay que hacer este video.
Y que hay que hacer este video. Y que hay que hacer este video. Y que hay que hacer este video. Y que hay que hacer este video. Y que hay que hacer este video. Es Blade Runner. Es 걱ina. Es orgulloso. Es pro reality. Es joven. Es joven shields. Es una 저는 g 데 la Pixalls. Es un Streets brave, fario con . y 12 meses después ya había corrido su primer maratón. Incursionar en el deporte a los 28 años es parte de romper esos paradigmas, al menos en mi historia.
Se interesó por el triatlón y practicaba bici de montaña. Llevaba 8 años detrás de un escritorio, pero ella buscaba algo más. Se enteró de un viaje al pico de Orizaba y sintió un llamado. Ese día pensando que iba a ser como, ok, pues salimos en un mes o en un par de semanas, me enteró que la salida es esa misma noche, a las 12 de la noche.
Entonces tenía literal nada más lo que corría del día para pedir permiso en el trabajo, para faltar, para conseguir la ropa que fue toda prestada, hablar a una amiga que sabía que esquiva y que tenía ropa al menos impermeable, que no era de montaña pero que al menos impermeable. Y la otra mitad era el equipo prestado y rentado. Tenía condición física porque estaba entrenando para un triatlón, pero cero conocimiento de montaña.
Y preparación mental tampoco, no tenía visualizado que iba a ir y que iba a hacer todo ese esfuerzo. Digo, ok, si no subo no pasa nada. O sea, al menos lo voy a intentar. Y creo que ese mantra me ha acompañado hasta el día de hoy en cualquier montaña que me paro donde digo, no sé si la voy a subir, pero al menos lo voy a intentar. Y esa es la gran pregunta. Ok, si así se ve lo más alto de México, ¿cómo se ve lo más alto del planeta?
Y yo regreso a Aguascalientes y lo primero que hago es buscar en Google, literalmente en el buscador, ¿cómo subir a Eves? Porque bueno, en Aguascalientes no hay ningún club alpino, no hay un referente del montañismo, no hay nadie. El reto es qué información es verídica y cuál me sirve y cuál no. Y creo ahora que también en esa parte de ¿qué botas comprar? Ya hay 10.000 tutoriales. ¿Cuál es el que tengo que escuchar? ¿Cuál es el bueno? Prueba error, prueba error hasta encontrar la manera.
A solo 10 meses de haber hecho sima en el pico de Orizaba, decidió que el siguiente paso era el punto más alto del continente americano, el Aconcagua. La mayoría del equipo lo renté porque decía, pues no sé si me vaya bien, a lo mejor me da mal de altura, arriba de los 6.000 metros, entonces ¿para qué lo compro? En esa ocasión sí fueron dos personas más, entonces iba acompañada.
Fue una montaña, una expedición muy bonita porque era nuevamente conocer la montaña, pero en otro país, con otra cultura, con otra filosofía. Regreso de esa expedición, hacemos sima y bien, yo siempre que digo que regreso, bien es, regrese con todos mis dedos de la mano y de los pies. Y sin importar la sima, el éxito de la expedición es subir y bajar. Y regreso todavía con más entusiasmo y decir, ahora ¿qué sigue?
Y justo aquí comienza lo que hace extraordinaria a Viridiana, a quien consideraban aún una montañista principiante. Lo que me decían que para entrenar para el Everest era entre 5 a 10 años, o un promedio de 7 años de experiencia. Y yo apenas ahí no llevaba ni uno. Entonces era como, no, esto no me sirve, esta información, el camino no está definido, ¿por qué? ¿Por qué tienen que decir así?
Lo único que sí escuché fue la recomendación de subir una montaña arriba de 8.000 metros antes de ir al Everest, una montaña más pequeña. Entonces la opción era Manaslu, que es la octava montaña más alta. Tiene más porcentaje de avalanchas de muerte que el Everest, pero era el camino, ¿no? Con menos altura, mucho más económica.
Y con eso podía saber si mi cuerpo iba a resistir arriba de los 8.000 metros que la zona de la muerte, donde el cuerpo ya empieza a morir, las células empiezan a morir, la falta de oxígeno y la presión ya empieza a tener un efecto. Y ahí es una decisión que el cuerpo toma. Ahí la mente, la condición física, las ganas de querer hacer algo, no entra. El cuerpo decide si se adapta a la altura o no. Esas montañas de 8.000 metros solamente están en Nepal, China y Pakistán.
Y Manaslu era una montaña que recomiendan hacer como primer 8.000. De Aconcagua me tardó 10 meses nuevamente en llegar a Manaslu. Entonces era muy rápido, porque era como, tú primer 8.000 y no tienes ni siquiera dos años de experiencia. Y decía, pues el mismo mantra. Pues no sé si la voy a subir, pero yo voy y la intento. Ya tuve que tomar decisiones a renunciar a mi trabajo de 7 años, donde ya estaba en la dirección del área. Estudié la maestría en ingeniería, después otra innovación.
Y me estuve preparando mucho porque pensé que ese iba a ser mi camino. Y decido renunciar a ese trabajo porque pido el tiempo sin goce de sueldo. No se me otorga porque dicen, es que si te lo damos a ti, se lo tenemos que dar a todos los que nos piden. Entonces era como, OK, a ver cuando se piden que quieran ir al Everest, pero era como, lo entiendo. Entonces no me pesó tanto dejar ese trabajo porque yo sabía que había algo más. También la vida personal.
Estaba a meses de casarme y para irme a Manaslu, decidí no hacerlo para poder continuar con el Everest, aunque tenía el apoyo. Pero era como ese camino era mucho más grande. Y no fue tampoco un rayo de luz, creo yo, porque a veces esa es la pregunta. ¿Cómo le hiciste para dejar todo e irte a la montaña? Y fue paulatino, poco a poco, tomando decisiones pequeñas.
A lo mejor esta era grande porque eran siete años en ese trabajo, pero sabía que iba a entrar a otro, que no iba a dejar eso, que no iba a soltarlo. Voy a Manaslu. Es un mes de expedición, más los trayectos a Nepal, a Kathmandú, que es la capital de Nepal. Y también fue otra historia así como, ¿con qué empresa voy? Entonces empecé a buscar en internet cotizando. Y voy a Manaslu con una empresa que elijo por internet, como ni la más cara, ni la más barata.
Y había como algunas recomendaciones ahí en internet de otras personas que han venido con esa expedición que no conocía. Y llego a Kathmandú a las once de la noche rezando porque realmente fueran los que decían que eran, ¿no? Guías, sherpas, que tenían la empresa y era así como, ok, yo sola, ahí sí ya me voy yo sola. La inseguridad que sentía no estaba únicamente en ir sola. También debía contemplar los fenómenos naturales, como la destrucción de una localidad tras un terremoto.
Fue en el 2015 donde hubo un terremoto muy grande en Kathmandú y toda la ciudad estaba totalmente destruida. Fue en abril el terremoto. Y había muy pocos montañistas porque en ese terremoto pues hubo un movimiento también de las montañas, desprendimiento de nieve, arrasó con el campamento base de Léveres, hubo muchos muertos por ese terremoto y todas las avalanchas que ocasionó en su alrededor. Entonces había mucho temor de que hubiera réplicas.
La siguiente temporada, que es abril-mayo, es cuando se sube el Léveres, que es en el pre-monzón, o sea, antes de las lluvias. Y la siguiente temporada en Nepal es septiembre-octubre, que es en el pos-monzón, que es después de las lluvias. Entonces Manaslu es una montaña que se sube en el pos-monzón, en septiembre-octubre. Yo tenía prisa, no desistía y fui. Solamente éramos tres integrantes en esa expedición, un japonés y un sueco, y yo. Ellos tenían más experiencia en montañas.
Entonces fue una... como escuchar, ¿no? Abrirme a todas las posibilidades, a conocerme en esas montañas que son totalmente diferentes a cualquier montaña. Y fueron muchos aprendizajes. Uno de ellos fue, pues que efectivamente mi cuerpo sí podía sobrevivir arriba de los 8.000 metros, que sí resistía a la altura, y me sentí muy bien en cuestión... Obviamente fue... es un descansado. Pues esa recuperación la viví en pocas semanas. Sistando todavía en Manaslu era, ok, Everest, ¿no?
Y pensaba en Everest, y pensaba todo lo que iba a ser. Yo lo quería hacer a los seis meses de haber ido a Manaslu, como para traer esa aclimatación, esa técnica, después de esta montaña. Al volver de ese reto, estuvo en su trabajo de oficina un año más, pero no conforme, decidió que había llegado el momento de ir al Everest, la cima más alta del mundo. Su entrenamiento lo hizo en Aguascalientes, donde no hay montañas. Subía y bajaba corriendo con una mochila pesada el Cerro del Muerto.
Y así es como en ese abril 2017 voy hacia el Everest, donde tengo que tomar otra vez nuevas decisiones, desde otra vez el trabajo, vender mi auto, patrocinios, y era así como de, pues, ay, que se le ocurrió subir al Everest, ¿no? Y así fue como lo armé ya en las últimas semanas, todavía me faltaba dinero. Ni siquiera alcanzaba ya a hacer el Crank Foundry. Hice una publicación donde, primero, con mis familiares, fue así como, oigan, esa es mi cuenta, me falta tanto, apóyanme, ¿no?
Y después ya, OK, con los familiares, y todavía faltaba algo, entonces fue publicarlo. Sentía que era un sueño muy personal y que al hacerlo era como la gente, si me fuera a ver así de, pues, es tu sueño, ¿no? ¿Por qué nos pides a nosotros si es tu sueño? Y, bueno, Everest fue una experiencia espectacular porque me tocó hacer líder de la expedición, que es otra historia muy, muy bonita. Pues era ahora el reto muy grande, ¿no?
Y sentía ese compromiso y llevarme la bandera de México con mi familia. Cada año, alrededor de 300 personas lo suben, que para hacer 7.7 billones en el planeta, pues es muy poco, ¿no? Viridiana tuvo una especie de despertar, en donde se dio cuenta que su destino estaba en las montañas. Un sendero la llevaba a otro y eso la perfilaba para hacer historia. Y es cuando decido que ya lo había visto, el K2 en pláticas a través de Snorri, que es un islandés, que de hecho él muere en el K2 invernal.
Con él subo, él iba para Everest, él iba para el otro, pero estábamos en la misma expedición. Y él, Snorri, platicaba del K2, la segunda montaña más alta del planeta, ubicada en Pakistán, una de las más peligrosas, de hecho la montaña asesina. Y yo decía, wow, o sea, era como... Y de repente estaba subiendo el Everest y era así como entre campamentos y decía, a ver, Viridiana, estás en el Everest y estás pensando en el K2. Úbicate, pon los pies aquí.
Entonces no me lo pude quitar de la mente y ver que no había ninguna latinoamericana que hubiera llegado a su cima, que había muchas que lo habían intentado, pero que había una maldición de las mujeres en el K2, de las que, de las primeras que subieron, todas morían en montaña. Entonces era así como mentalmente muy fuerte y aparte yo seguía teniendo mis tres años de experiencia.
Yo me enfocaba en lo que sí me sirviera, en lo positivo, no omitiendo el riesgo que es esa montaña que es de cuatro personas que suben a la cima, uno muere. Estamos hablando del 25% de muere. Yo seguía en trabajo de tiempo completo y digo, OK, para el 2018 voy a ir al Lhotse, que es la cuarta montaña más alta del mundo, como preparación para irme al K2. Y que fue lo que mi amigo es Nori Isa.
Y él ese año sí sube el K2 y muere todavía un año después en el Invernal, junto con Ali, que era de lo más famoso paquistaní montañista, con el que yo subo a la cima. Había una obsesión muy grande por subir el K2 Invernal porque era la única montaña de los 8.000 que no había sido escalada en invierno. Había muchos equipos tratando de intentar todos los años. Entonces voy al Lhotse, pero yo a mi familia le digo, nada más voy al Lhotse, ¿no? Ahorita vengo en la cuarta montaña más alta.
Yo tenía nada más diez días de diferencia para irme a Pakistán. Entonces yo a mi familia no le había dicho nada porque ellos sabían esta montaña, sabían el nombre que tenía, sabía el peso. Porque todos en las entrevistas me preguntaban, ¿y cuándo el K2? Entonces mi mamá ya me había dicho así, ¿jamás se te ocurra el K2, verdad? No, no, no. Entonces una semana antes de irme es cuando les digo que me voy para el K2.
Y fue así como de, no, porque yo cuando me voy de expedición, desde que les digo ya lo empiezan a vivir, no desde que me voy. Me apalabran el 50% de la expedición si hago cima y el otro 50, literal dos días antes de irme, lo consigo a través de hacer proyectos sociales con una persona aquí en México, una señora que apoya mucho tanto el CRIT, Allá en Aguascalientes, y tiene escuelas. Entonces la condición era yo dar conferencias a los niños.
Yo estaba con el estómago así de que no tenía el presupuesto, iba a una montaña súper peligrosa, no tenía opción de no hacer cima. Yo veía a mis compañeros que era su cuarto intento, su tercer intento de la Suiza, del Bélgaro, o sea todos eran su segundo, tercero, cuarto intento. Y decía yo no me veo una vez, no puedo irme si no hago cima, ¿no? Fue también una experiencia, pues increíble, ¿no? Sí me marcó en todas las montañas en las que había estado parada y había hecho cima.
Entonces dije a la mejor está viendo las historias que estaban en la expedición. Digo a la mejor está, es la que me toca aprender de no hacer cima. Entonces yo solteo un poco y fue así como de, ok, pues aquí estoy, ¿no? Y lo importante es estar viva y con todo el cuidado. Y estuve ahí unos incidentes con una roca que me cae en el casco, literal si volteo segundos antes me destroza la cara.
Abalanchas muy cerca, veo a alguien morir, un canadiense que iba más adelante en la cordada y se cae hasta abajo, ¿no? Es más de mil metros de caída y pues muere en el momento en que empieza a caer. Y fue verlo caer, agarré el radio, ver quién era, si su equipo iba a bajar, y cinco minutos guardé el radio y continuar. Y haber llegado a la cima también fue una experiencia increíble en cuestión de sentirme acompañada.
Cuando posteo en el satelital desde la cima, digo, la cima del K2, primer latinoamericana, y lo describo en tres palabras, le pongo tres palabras. Dios, destino y pasión. Digo, nada más, el top tres y ya. O sea, canchenchunga y me retiro. Y voy a canchenchunga y me entero que puedo hacer recorguines. Estando ya ahí en Katmandú, en el grupo, una de las personas de la empresa que organiza es asesor de recorguines.
Entonces me dice, Viridiana, ¿sabes que si haces IMA antes del 17 de mayo, rompes recorguines? Y me enseña el listado y en ese momento había solamente siete mujeres en la historia que habían subido en las tres montañas más altas del mundo. Y no nada más era que yo fuera a entrar en ese listado, sino que lo podía hacer más rápido. Hago IMA el 15 de mayo, que es el día de mi cumpleaños, que fue el único día en todo el año que se pudo llegar a la cima.
Después de muchos meses de estar metiendo testimonios, videos, todos los récords del GPS y todo, que me llega a Huascalintes, ese récord guines de montañas, de Everest Cados y Canchenchunga, era como, ¿cómo de verdad? Para mí fue la prueba de ello, de que los sueños sí se cumplen, pero no se cumplen solos, que tenemos que ir atrás de ellos, tenemos que luchar y esforzarnos para ello. Y de ahí agarro gasolina y digo, no, aquí no para, ¿no? ¿Por qué no las 14? Y aquí es donde estoy, ¿no?
Ya ahora con siete montañas de esas 14 y con un reto grande en querer hacerlas otra vez en tiempo récord. Cada paso contó para que Viridiana lograra ese récord guines y el senderismo fue el inicio de muchas aventuras que, como nos ha dicho, seguirán por un buen rato.
El senderismo como tal es parte de mi vida porque es como entreno y nada más le voy cambiando en el peso de la mochila, en el paso, a veces corro en el cerro, entonces es nada más como ajustar mi entrenamiento en ese mismo lugar donde he entrenado paralelos, ¿no? Entonces la recomendación que le haría a alguien que quiere empezar en el senderismo es, uno, informarse de la ruta, de a dónde va a ir, que ocupa de todo el tema del equipo, la alimentación también, o sea, llevarse snacks, mucha agua.
Y lo principal es tener en mente divertirse y disfrutarlo. No es la cima, no es el final del camino, no es... Porque aparte la cima o el final del camino es la mitad del camino, ¿no? Hay que regresar. Y atreverse, ¿no? Conocer... A veces lo que yo veo cuando alguien quiere hacer algo nuevo es, híjole, no, pero a lo mejor me siento malo o está muy pesado. ¿Hasta dónde llegues y te regresas? No, pero ve, intentalo. Y eso se trata como de empujar los límites.
Y la verdad es que la montaña, el senderismo, es un espacio que me ha permitido crecer, conocerme, conocer a Dios, pero sobre todo ser mejor persona. Hay que perderse para poder encontrarse. En medio de la nada, ver todo, ¿no? Ver la grandeza de todo. Y eso es parte también de estar ahí, de sentirte pequeñito ante tantos árboles, en medio de los volcanes, ¿no? O alguna roca muy grande y decir, wow, soy nada, ¿no? A veces cuando llegas a lo más alto y ves el panorama y dices,
soy nada, ¿no? Soy pequeñita. Y al mismo tiempo sentirte grande por poder estar ahí. Por poder estar ahí y presenciar eso. El paso más importante que tenemos es el que vamos a dar. No los que ya damos. Teniendo esa conciencia del lugar en donde estás, he podido encontrar esa conexión, ese propósito, y no lo doy por sentado. Y sentir esa pasión por las montañas, por los senderos, por los caminos, por la naturaleza. Yo veo ahora que ya es un privilegio tener una pasión y un propósito.
Yo soy Viridiana Álvarez y me puedes encontrar en Instagram o Facebook como Arroba ViridianaÁlvarezMX o mi página web que es www.viridianaalvarez.com. Pasos Libres. Es un podcast de FlexiCountry y Sonoro con Viridiana Álvarez. Envía tus comentarios y preguntas en redes sociales al hashtag pasoslibres y arroba FlexiCountry o arroba Sonoro Podcast. Suscríbete y recomiénalo a quien le urge sentir la naturaleza. Nos encontramos en el sendero.
