Sonora Pasos Libres. Un podcast que te compartirá la pasión por la aventura, dedicado a quienes buscan un pequeño empujón para salir a explorar la naturaleza, conducido por la montañista mexicana Viridiana Álvarez. En este episodio abordaremos los beneficios que el senderismo puede brindar a nuestra salud mental. Platicaremos con Alejandra Riego sobre cómo el sendero puede ayudarnos a reducir el estrés y la ansiedad, actuando como una especie de terapia.
Alejandra es una psicóloga y senderista mexicana con una maestría en neurociencias y una especialidad en mindfulness. Actualmente trabaja en el grupo de liderazgo de una escuela como psicóloga del área, ha corrido tres maratones y sumido en listas igual. Es amante de la naturaleza y practica senderismo todos los fines de semana. Ale, bienvenida. Muchas gracias, mucho gusto. Igualmente Ale, ese tema me encanta, ¿sabes? Cuando preparando esta plática fue como, wow, ya quería hablar contigo.
Qué increíble, sí, creo que tiene muchísimos aportes para todas las personas, ¿no? Como que a veces hay temas que no todos nos encajamos o no todos nos podemos identificar, pero esto es tan amplio y impacta como en esta parte de desarrollo personal que cualquier persona de cualquier edad puede tener un impacto y beneficiarse de ello.
Sí. Ale, una parte fundamental para comenzar a explorar la naturaleza es la mentalidad y tú como experta en ambas cosas, tanto en la naturaleza como en la mentalidad, ¿cómo relacionas la psicología con el senderismo? Ok, pues es que creo que es difícil no relacionarlo, ¿no? Pero una parte súper importante es que toda nuestra experiencia se basa en las sensaciones corporales. Nuestro contacto inmediato con el mundo literalmente son nuestras sensaciones primarias, nuestra piel.
Entonces, ¿qué pasa cuando haces senderismo? Cuando haces senderismo tienes como todo este contacto con lo que está pasando alrededor, con tu cuerpo, con las botas, ¿no? Hasta si te incomodan eres súper consciente de que traes algo en el dedito chiquito cuando pasamos completamente desapercibidos de estas sensaciones corporales en el día a día, entonces nos vamos haciendo más conscientes de nuestro cuerpo.
Por ende, nos vamos haciendo más conscientes de nuestra experiencia y empezamos a vivir en un momento presente.
Es complejo, ¿no? O más bien los momentos en los que tu mente está divagando en el presente, en el futuro, en la preocupación, en la angustia, en la ansiedad, son muy cortos cuando estás en algún sendero, en la montaña, en la naturaleza porque realmente tienes que estar conectado con lo que está pasando hacia dónde vas, te has enfocado en tu camino, no sé si traes un grupo de personas en tus sensaciones también, ¿no?
Es escuchar al cuerpo todo el tiempo para saber cuándo exigirte un poquito más, cuándo un poquito menos, cuándo parar. Entonces, pues la experiencia de la mente está completamente relacionada con lo que nuestro cuerpo va viviendo y va avanzando en ese momento. Sí, totalmente. Si estás en una reunión de trabajo, puedes estar en, así como dices, en el futuro, en el pasado y no pasa nada, ¿no? Y si estás en la montaña y no estás poniendo atención al paso que estás dando, pues ahí está el tropezón.
Claro, ¿no? Y ahí también está la experiencia, ¿no? Pues de estar pensando en los frijoles que dejaste en la olla porque, pues ni siquiera vas a regresar por los frijoles de la olla, ¿no? En una junta de trabajo, igual, y pues estás como en todo y en nada a la vez. Sí. Ali, para conocer un poco mejor cómo es tu vocación con tu pasión, ¿cuál es la relación con el senderismo? Creo que muchísimo de mi camino ha sido por necesidad, como por encontrar espacios de conexión profunda.
Algo me ha pasado siempre que es, estos como momentos más idónicos los disfruto muchísimo, pero siempre busco una experiencia que me lleve un poco más allá, un poco más allá como en mi presencia, un poco más allá en el desarrollo personal, un poco más como para conectarme con la espectacularidad, para lo que estoy buscando, y la montaña me lo ha dado, ¿no?
También creo que el permitirnos desconectarnos un ratito de las redes sociales, del celular, de las mil cosas que tenemos que hacer todos en el día a día, es un espacio para contactar con uno mismo. Siempre he buscado esta parte como seguir creciendo como persona, como humano, tratar de sembrar un granito de arena en donde se pueda para que todos vivamos más en paz.
Entonces, a mí personalmente, el senderismo me empezó a ayudar muchísimo a relajarme, a evitar estrés, a evitar ansiedad, y me di cuenta que era un camino en el que quería estar definitivamente, y creo que así empezó. ¿Qué vino primero, la estudiar psicología o la naturaleza, el caminar en medio de bosques y el senderismo? Creo que primero vino el senderismo definitivamente.
Algo pasa no puede estar en mi casa, entonces siempre busco como alguna experiencia que me pueda contactar con la naturaleza, desde un árbol en el jardín, en la banqueta, en donde sea, pero que nos regrese como esta reintegración con el todo, que el todo es la naturaleza, y a partir de eso viene este interés de unirlo y de entender la neurociencia que hay, o sea, ¿qué pasa en nuestro cerebro cuando estamos ahí? ¿Por qué tiene todos estos beneficios?
Que los sentimos, pero tal vez muchas veces no los podemos explicar de manera racional. A ver, entonces con estas dos miradas, tanto como senderista como psicóloga, ¿cuál es ese beneficio de salud mental en recorrer estos caminos? Primero, hay algo bien importante que pasa, es nuestro nivel de estrés se reduce automático, con el simple hecho de estar en la naturaleza. ¿Por qué? Nuestro cerebro está diseñado y está hecho literalmente para sobrevivir, ¿no?
O sea, tenemos este cerebro reptiliano que compartimos con literalmente los reptiles, los animales, y su función es hacer que el organismo sobreviva a cualquier costo. Entonces, nuestro cerebro todo el tiempo está en alerta, está rojo, rojo, rojo, rojo, porque nuestro cerebro no diferencia si viene un león a corretearnos o si lo que me está preocupando es una idea que yo traigo ahí dándole vueltas en la cabeza, ¿no? El mecanismo de acción que va a tener el cortisol es exactamente el mismo.
Entonces, ¿qué pasa cuando estoy en la naturaleza? Cuando estoy en la naturaleza, empiezo a ser mucho más observador de mi entorno. Entonces, las preocupaciones se vuelven más reales, se vuelven tangibles, ¿no? Entonces, si de repente, no sé, estoy en un bosque abierto, puedo ver que no hay un león que me esté persiguiendo y que el árbol no se me va a caer encima, sino que simplemente se mueve con el viento.
Entonces, mi observación del espacio empieza a ser más objetiva ante lo que está sucediendo real y eso disminuye mi nivel de estrés. ¿Qué pasa cuando disminuye mi nivel de estrés o de cortisol en el cerebro? Que tengo muchísima más disponibilidad de energía para poder experimentar todo, ¿no? Mi cuerpo puede literalmente funcionar mejor en el sistema digestivo porque mi cerebro tiene esa oportunidad de decir, ah, sistema digestivo funciona. Mis pulmones también, ¿no?
Quita como este estrés, esta energía que tiene que estar enfocada en la alerta y dice como, ah, todo va a funcionar mejor. Y entonces, cuando yo disminuyo mi nivel de estrés, puedo contactar. El, el, como platicábamos, ¿no? Esta parte de la sensación corporal nos conecta con el momento presente y algo importante es que la onda electromagnética de la naturaleza, ¿no? Las plantas se mueven, el pasto pica, este, el pasto tiene movimiento.
Aunque tal vez no es perceptible ante el ojo humano, todo se está moviendo. Cuando caminamos descalzos, por ejemplo, o cuando contactamos como con estas técnicas de grounding, que es como poner las manos o los pies sobre un pedacito de pasto, es que nuestra vibración o nuestra onda electromagnética que está funcionando en nuestro cerebro y en nuestra periferia contacta con la naturaleza y tiene una vibración más baja de relajación.
Es como cuando abrasas a un niño chiquito porque está muy, muy angustiado y entonces tu respiración empieza a hacer como al mismo ritmo y puedes ayudarlo a tranquilizarse porque entonces conectamos. Entonces disminuye el nivel de estrés ya que hace como, como este contacto. Además, otra parte bien importante es que activa una parte que se llama los lóbulos frontales, que activan el sistema de empatía y de gratitud.
Cuando yo estoy observando la naturaleza, me doy cuenta que también estoy conectado, ¿no? Que si piso una rama, hace... y entonces ese simple sonido ya tiene un efecto en mí, tiene un efecto en el de al lado. Entonces empiezo a tener una sensación de pertenencia, empiezo a tener como este awareness, que no hay una traducción específica en español, pero es como este nivel de conciencia y de presencia de que todo lo que estoy haciendo tiene un impacto en los demás.
Y el estar presente, ¿no? Hace que mi experiencia sea mucho más grata, libera endorfinas, libera dopamina, todos estos neurotransmisores de la felicidad y de la tranquilidad y me permite contactar, también me permite conectar con otras personas. Y pues todo eso al final del día es como la receta para la felicidad y el bienestar, ¿no? En el cerebro.
Sí, totalmente. Y así como lo describes, bueno, haz de cuenta que me llevaste a la montaña a vivir esos momentos de paz y tranquilidad en lugares aún cuando son de mucho riesgo. Pero observar una nube, escuchar tus pasos, que a veces aquí en la ciudad es complicado hacerlo y allá cada detalle es como exponencial. Ale, hablamos de ansiedad, ¿cuál sería la diferencia entre estrés y ansiedad? Los dos tienen como componente el cortisol, que es el neurotransmisor principal, ¿no?
Y es el neurotransmisor que todos tenemos para poder sobrevivir. El estrés es una situación donde hay suficiente cortisol para que yo pueda reaccionar, ¿no? Entonces todos necesitamos cierto nivel de estrés. Todos necesitamos estresarnos para poder responder, para poder moverte, por ejemplo, no sé si te va a atropeller un coche, para poderte agarrar si te vas a caer en la montaña, ¿no? Para poder poner el pie en una roca más firme si de repente ya sentiste que la piedrita que estabas pisando
pues como que no está también puesta. Y ese es un estrés óptimo. La ansiedad es cuando la liberación de cortisol es tan constante que empieza a bloquear otras funciones. La energía del cerebro se enfoca en sobrevivir y empieza a afectar otras funciones. Puede ser de otros órganos, puede ser de otros espacios y no me permite estar en el momento presente y no me permite tener una experiencia porque todo el tiempo está viviendo en este nivel de angustia máximo.
¿Qué pasa? Que no me permite explorar, no me permite aprender, no me permite disfrutar porque está siendo como una retroalimentación constante tóxica para el cerebro tal cual. Y algo bien importante es que el cortisol cuando se libera de manera constante empieza a afectar una parte del cerebro que es los lóbulos prefrontales. Los lóbulos prefrontales son lo que nos diferencia de los animales tal cual y tiene muchísimas funciones.
Desde el razonamiento, la empatía, el lenguaje, la interpretación del lenguaje normal, las funciones ejecutivas que es la capacidad que tengo yo de organizarme y ejecutar algo en el espacio. Entonces, ¿qué pasa? Si mi cerebro se empieza a inundar, el cortisol empieza a inhibir estas funciones. Entonces, empieza a tener dificultades para contactar con el otro, para entender el lenguaje del otro y entonces, pues de repente ya estoy en conflictos.
Y sobre todo en esta parte de ejecución, pensando un poco en la montaña, si yo estoy en un nivel de ansiedad, entonces ni siquiera mi cuerpo se puede organizar suficientemente bien para que mis ejecuciones físicas sean óptimas. Porque estoy tan estresado o tan ansioso que desorganizo mi cuerpo completamente. Entonces, empiezo a tener movimientos torpes, empiezo a tener como conductas impulsivas porque no estoy dejando que mi cerebro actúe como pues debe de actuar.
Como abrumado, ¿no? Me imagino, digo, a mí me ha pasado en situaciones donde no sé ni por dónde empezar. Y yo creo que eso es como dar ese brinco, entonces el estrés a la ansiedad. Y hablabas de diferentes funciones. ¿Cuál es la función cognitiva? La función cognitiva es todo lo que nos permite analizar y a partir de la creatividad que todos tenemos, encontrar la mejor solución para cualquier situación. Puede ser para un problema.
Entonces, eso me va a permitir analizar la cantidad de riesgos, mis posibilidades también de éxito, ¿no? Y eso es muy importante porque creo que muchas veces podemos decir, ah, quiero hacer esto, pero sabemos que tal vez no vamos a ser tan exitosos.
Entonces, igual y quieres dar un paso gigante en la montaña o igual y de repente ya estás cansado y quieres intentar hacer algo más y tienes que regresar y decir, no, mis posibilidades con mi nivel de energía o con el nivel de fuerza física que tengo en este momento, pues no son tantas, ¿no? Entonces, mejor reduzco mi meta o mi objetivo y puede ser mucho más alcanzable.
Entonces, eso es como lo que nos permite y justo en esta parte de ansiedad que mencionabas, pues si vas a hacer algo impulsivo, lo más importante es como contactar con tu momento presente, ¿no? Así respiro, siento mis pies, no sé, siento el hielo, siento la montaña, siento el frío y entonces me doy como esta pausa de contactar con lo que está sucediendo y ya puedo tener una respuesta más adecuada.
Y mirar, yo remontándome un poco como al momento en donde siento mi primer como ataque de ansiedad, fue al año de la pandemia donde no había tocado ninguna montaña. Y para mí ese, como ya estar en el cerro, en la naturaleza, había sido ya una manera como de drenar, de limpiar, de obtener esa tranquilidad. Cuando la dejo por un tiempo, me topo con esto y era como, ¿qué está pasando, no?
Y luego entender también que a lo mejor no es tanto ir a los fines de semana podemos estar en la montaña, pues si tenemos trabajo, pues tenemos que estar en la ciudad y encontrar esos espacios, así como dices ir al pasto, en el jardín y hacer esa aproximación, ¿no? Con vibración. Claro, y algo bien importante es la pandemia pues nos enfrentó a todos, a nosotros mismos, ¿no?
Vivimos en una sociedad que estamos tan acostumbrados a evadir y a tener tantas cosas que el contacto con uno mismo se puede evitar de mil maneras. Entonces, pues siempre es confrontativo, ¿no? Como voltear a ver los propios monstruos es un proceso de responsabilidad. Y entonces, ¿qué pasa en la pandemia? Que no nos queda de otra, ¿no? Estamos con nosotros y también estamos en un espacio contenido donde nos empiezan a limitar.
Y pues los trabajos cada vez son un poco más virtuales, estamos más sentados, este mucho menos experiencia de movimiento, menos experiencia del contacto humano, del contacto con la naturaleza. Entonces, empezamos a entrar en una privación, o sea, el ser humano tiene que explorar, ¿no? Igual los niños, pues por eso juegan, ruedan, trepan, se enlodan, se lastiman porque tienen que explorar este ambiente con el cuerpo para poder empezar a hacer un mapeo de lo que sucede.
Y como adultos seguimos necesitando lo mismo, nada más mientras más nos privamos, pues más vamos teniendo como ciertos síntomas que de repente están ahí como parpadeando, pero no los volteamos a ver. Y la montaña, ¿no? O el pasto en la banqueta, ni siquiera el jardinsote, el pasto en la banqueta, o abrazar un árbol, nos da esta experiencia de contactar, de sentir el cuerpo, ¿no?
O sea, el abrazar el árbol es sentir la corteza y sentir, no sé, si me pica, si me raspa, si es duro, si es suave, si es perso. Eso ya está haciendo que mi cerebro pueda regularse y reorganizarse para funcionar. Y en esta parte, bueno, ya hablando como con los niños, ¿no? Que se mueven y que viendo la salud física, ¿cómo contribuye la salud mental? ¿Cómo están ligadas? Pues en todo. Creo que no hay salud física sin salud mental, ¿no?
Todos nuestros hábitos se rigen por nuestros pensamientos, por nuestras creencias, por nuestros hábitos, y la única manera de trabajar eso es a partir de cuestionarlos, de observarlos, ver si me funcionan, ver si no. Y otra parte bien importante es justo esta parte que comentábamos antes. Si mi cerebro está en un estado de estrés crónico o de ansiedad, entonces toda su energía va a estar enfocada en que yo sobreviva. No tiene suficiente energía para que mis pulmones funcionen.
No tiene suficiente energía para que mi sistema digestivo esté perfecto. Entonces, ¿qué pasa? Hola colitis, hola gastritis, hola alergias. Algo súper súper importante es que el sistema inmunológico gasta muchísima energía. ¿Qué pasa si mi cerebro no tiene suficiente energía? Pues mi sistema inmunológico se va a deprimir. Y entonces, soy mucho más propenso a enfermarme y a empezar a presentar como todos estos síntomas, ¿no?
Obviamente, pues los beneficios más bien de estar en la montaña, pues la oxigenación, como esta parte de mover el cuerpo, de empezarlo a sentir, de mantenernos activos. Creo que es importante entender que no existe un cuerpo perfecto para ir a la montaña, que no existe una forma perfecta para ir a la montaña. Simplemente es la experiencia de cada quien, ¿no? O sea, mi experiencia en la montaña es mi experiencia de Alejandra en la montaña
y tu experiencia es tu experiencia de Viri en la montaña. Y no va a ser la misma. Pero cada una tiene como estos beneficios físicos, mentales y emocionales de estar ahí. Sí, yo siempre digo que la montaña es tan noble que cualquier persona que se acerque le enseña algo, ¿no? Y vamos a aprender lo que necesitamos aprender. Yo veo muchas personas que están como desvinculadas en esta parte de la salud física y la salud mental. Que piensan que la salud física no tiene tanto impacto.
Y yo veo personas que trabajan ocho horas y están todavía más cansados que si estuvieran ocho horas haciendo continuamente ejercicio. Por ese nivel de estrés que tienen y es así como no me da energía para nada más, ¿no? Y esa es la parte que compartes, ¿no? Todo este cómo sí está vinculado y cómo una a otra nos puede ayudar a tener ese equilibrio. Porque al final de cuentas todo es equilibrio. Y bueno, y todo este tema se volvió así como es en la pandemia un boom, ¿no?
Porque era volvernos a ver y estar en un momento de cambios donde reajustes ya no era ir a trabajar, era estar en casa, convivir. A veces solamente en un espacio muy pequeño. Y llegaron como muchas teorías que a lo mejor ya estaban, pero no tan fuertes como ahorita. Y viene lo que es el mindfulness. Es un tema que me encanta todo esto. ¿Qué es para ti el mindfulness? Creo que el mindfulness es la capacidad de conectar el corazón, la mente, el cuerpo en el momento presente.
Como alinear todo lo que somos a donde estamos y a lo que estamos haciendo en ese momento. Que es dificilísimo. Y creo que como que lo hemos pulido ha tomado muchísima fuerza en los últimos años que creo que es padrísimo. Pero es eso. Hay una definición que justo es china donde dicen que mindfulness es volver a casa. Entonces creo que es este espacio como donde nos habitamos. Y habitamos con toda nuestra atención, nuestro corazón, nuestra emoción, nuestra mente. El aquí y el ahora.
Y yo he escuchado en alguna ocasión que decían, con la montaña te conectas con la naturaleza. Y creo que con la montaña te conectas contigo mismo y así puedes vivir la naturaleza de una manera más abierta, ¿no? Más sensorial. Y en tema de la diferencia entre la meditación y el mindfulness. ¿Es lo mismo o hay cualidades específicas? El mindfulness surge de las meditaciones. Es una técnica de meditación. La meditación generalmente tiene como algo en lo que quieras meditar.
Puedes meditar sobre una intención, puedes meditar sobre un mantra, sobre un mudra. Puedes meditar sobre oraciones. Y el mindfulness es más como una filosofía de vida que surge de la meditación. Entonces se utilizan técnicas de meditación para entrenar a la mente a venir al momento presente. Nuestro cerebro otra vez está hecho para estar viendo todo el tiempo todo lo que está alrededor. Entonces tenemos que enseñarle al cerebro como volver a la experiencia de lo que estoy haciendo aquí y ahora.
Porque es la única forma de vivir nuestra experiencia como en totalidad. Muchas veces se confunde como con esta parte de meditación de tengo que estar sentado y no. Creo que algo súper importante y riquísimo del mindfulness es que existe el mindfulness activo. Como esta meditación activa, ¿no? Hay gente que practica mindfulness, por ejemplo, comiendo. Y se han vuelto súper famosas las dietas de mindfulness que es enfocarte en las sensaciones, en las texturas, en los sabores.
Y en la experiencia que es comer. Porque todos comemos con prisa en lo que vamos a lo que sigue. Sino que vivir la experiencia. Y bueno, ¿no? O sea, la montaña, el senderismo, el alpinismo, correr. Creo que son estos tipos de meditación activa donde estás completamente enfocado en lo que estás haciendo. Y justo lo que comentábamos, ¿no? O sea, no te da espacio y tiempo de estar pensando en otras cosas porque si sí, pues ya diste un mal paso o ya la regaste. O algo pasó y te pones en peligro.
Entonces tienes que estar completamente enfocado en lo que estás haciendo. Y eso te permite vivir una experiencia justo, de presencia de atención plena. Algo muy curioso cuando regresando de Everest, sobre todo, me decían, oye, ¿qué tipo de meditación haces? Pues no, porque tenía también, erróneamente, esa idea de la persona en blanco, sentada en una posición específica haciendo meditación. Aunque sí, sí hay ese tipo de meditación, pero no toda es así.
Y me di cuenta que la meditación que hacía es la que dice. La meditación activa que es estar en la montaña, disfrutando ese momento, teniendo conciencia de lo que estás haciendo y conectando contigo y con el entorno. Y en esta parte del mindfulness en la montaña, bueno, ya nos platicabas cómo hacerlo, ¿cuál sería como la recomendación que dices, esto es súper importante para poder tenerlo en cuenta cuando vayas al bosque a caminar, a un parque, a una montaña?
Yo creo que lo más importante es ir sin expectativas. Todos tenemos esta idea como de meditar mindfulness, la mente en blanco. No existe, eso es un mito, o sea, no, está mal dicho, no hay forma. Más bien lo que queremos ser y hacer es observar nuestros pensamientos. Entonces cuando yo me vuelvo mi propio observador me doy cuenta cuando mi mente ya está divagando y ya estoy pensando en qué va a pasar en seis años o ya estoy pensando en qué pasó hace dos años. Y eso me permite regresarme.
Entonces una parte súper importante es ir sin expectativas y simplemente estar. Porque si yo tengo expectativas de no, es que tendría que tener la mente en blanco, no, es que debería estar pensando en esto, no, es que debería estar tranquilo, ya, definitivamente no estoy haciendo mindfulness, ¿no? Entonces una parte, pues soltarlo, simplemente dejarte sentir la experiencia como la tengas que vivir, ¿no?
Algo bien importante que nos deja hacer mindfulness es que también todo lo desagradable es algo que se observa. Entonces no solo voy a observar estos momentos de gozo, de plenitud, porque también hay momentos muy incómodos, muy dolorosos y muy desgastantes en la montaña. Y observar eso también me da muchísima más información sobre mi propio proceso interno y sobre todo lo que estoy viviendo en el momento. Y otra parte es también ser como muy compasivos y amorosos con nosotros.
La naturaleza nos permite eso, ¿no? Como observarnos y regresar como a tener esta paciencia y decir, bueno, si yo hoy voy más lento, pues voy más lento. Bueno, si mi objetivo era, no sé, subir tantos metros y subir menos, pues bueno, hoy se vale. Entonces regresar a esta parte amorosa, compasiva con nosotros nos permite abrazarnos, uno a nosotros, y abrazar nuestra experiencia.
Soltar un poco como el debería ser, porque el debería ser siempre nos llena de frustración, de angustia, de miedo, de estrés, y pues justo eso es lo que nos aleja de una experiencia plena. Sí, te acuerdas, ¿no? Toda la expectativa es desilusión. Viene una desilusión. En esta parte, si alguien quisiera empezar teniendo esa conciencia, mindfulness, ¿qué le recomendarías? Yo le recomendaría que en este momento pongan atención sobre los dedos de sus pies.
Entonces, el simple hecho de que yo les diga, pongan atención sobre los dedos de sus pies, sobre la palanta completa de sus pies, qué temperatura tiene, qué textura, cómo se siente. Eso es mindfulness, porque lo estamos observando. Pero muchísimas veces pasa desapercibido porque estamos en mil otras cosas. Entonces, es eso. La experiencia más fácil como de acceder a este estado de atención plena es a través del cuerpo.
Y creo que a mí lo que más me ha gustado y lo que más ha disfrutado, aunque no es para todos, es el senderismo descalzo. De repente, darte la oportunidad de decir, bueno, si hay varitas, si hay piñitas, si hay piedras, me las voy a clavar, pero las voy a sentir, y voy a caminar, y voy a seguir caminando. Y entonces, esa experiencia desagradable es temporal y solo tal vez me picó una mil y medio segundo y ya pasé. Y entonces, el paso que di que seguía era pasto y se siente delicioso.
Entonces, el contactar con las sensaciones de los pies es increíble, es delicioso, pero no es para todos. Si no fuera eso, creo que otra forma muy fácil es simplemente observar lo que pasa a su alrededor. No observar el movimiento de la naturaleza, los sonidos, no juzgar. O sea, no escuchar un sonido ahí de ¡ah! hay un pájaro, se va a caer el árbol, sino nada más como ¡ah! un sonido.
Y disfrutar las sensaciones, si es aire, si es sol, o el peso de la mochila que a veces también empieza a ser un tema. No de, ah bueno, entonces pues vengo con el peso, entonces ¿cómo se sienten mis hombros? Ah, ok, pues los voy a relajar. ¿Cómo se sienten mis piernas? Ah, ok, me voy a desamarrar la hojeta un poco. Entonces, empezar a contactar con todo lo que nuestro cuerpo nos dice es lo más fácil, lo más enriquecedor. Y creo que es como una forma de empezar a practicar muy fácil.
Si, el ejercicio que mencionas de empezar con lo de los pies y luego el tobillo, empiezas a recorrer todo el cuerpo hasta llegar a la cabeza, a mí me sirve mucho para dormir. Ahorita, por ejemplo, que ya estoy a próxima expedición, es así como ¡ah! tengo que hacer esto y ya viene la expedición. Y es eso, ¿no? Como olvidarte de todos esos pensamientos, de todas esas preocupaciones y enfocarte en el cuerpo y te da esa tranquilidad, esa relajación que te permite dormir.
¿Cuánto tiempo, porque también es casi, pues muy complejo, ¿no? Todo el día estar como en ese mindfulness, ¿no? Pero al menos ¿cuánto tiempo al día recomendarías hacerlo? Algo importante es que una vez que lo empiezas a hacer, se empieza a volver parte de tu vida. Y entonces lo empiezas a practicar y aunque parezca al principio dificilísimo vivir en este estado de conciencia plena, de repente te das cuenta que estás en el tráfico y lo estás disfrutando.
De repente te das cuenta que ¡ah! ya observé que sí, estaba tensando la mandíbula. Entonces yo les recomiendo hacerlo literalmente un minuto al día. Puede ser poner tres alarmas en el celular a lo largo del día y que cuando suene pongan respira. Y el simple hecho de hacer tres respiraciones conscientes empieza a ser una práctica de observación. O cuando se bañen, ¿no?
También es un momento delicioso, como poner atención a los olores, a las sensaciones, como se siente el shampoo, como se siente el jabón, se siente igual en todas las partes del cuerpo, como se siente cuando se cae el agua. Entonces son prácticas muy cortitas de un minuto, dos minutos que puedes realizar a lo largo de tu día y que conforme va avanzando uno va diciendo, ok, entonces ahora pues hago este mindful eating, ¿no? Como con esta conciencia plena.
De repente, ah bueno, no sé, voy a hacer ejercicio y entonces me voy a enfocar en sentir mis pies. Ah bueno, voy a estar con alguien y entonces me voy a enfocar 100% en sentir lo que estoy sintiendo con esa persona, en hablar con esa persona y se va extendiendo. Entonces justo, ¿no?
Que no sea abrumador soltar las expectativas y empezar con cosas chiquitas, un minuto, algo que sea alcanzable para que vean que todos lo podemos hacer y que conforme lo vamos practicando esto se va expandiendo en nuestra experiencia. De las preguntas que más me hacen es ¿cómo entrenas la mente? O ¿qué piensas estando allá? Y creo que así como lo describes no lo hubiera podido describir mejor, que todo esto que nos compartes es como el resumen de lo que vivo en la montaña.
El año pasado estando en Anapurna, que es una de las montañas más peligrosas del mundo, donde de tres que suben a la cima uno muere. Estamos hablando del 33% de fatalidad, eso para la mente es fuertísimo y genera un nivel de estrés continuo que llega a hacer ansiedad si se permite que eso, si estás pensando, ah mira, aquí es donde los polacos murieron, aquí vas pasando por lugares icónicos en la montaña, entonces ese nivel de estrés está todo el tiempo.
Entonces tener la capacidad de no estar pensando en cuántas personas se han muerto por donde voy pasando, sino ah mira, mira, ya viste esa montaña y mira la nube, y mira, como tratando de traerme a la hora. Y ha sido clave para poder sobrellevar los meses de expedición, porque si fuera un día, pues no hay problema.
Pero cuando es un día más, una semana más, un mes más, dos meses, es ahí cuando ya vienen este tipo de circunstancias que te impiden dar tú mejor, pues lo mejor, estar atento, tener esa fuerza física, porque el estrés debilita más, yo creo que la mente debilita más que la parte física. O sea, no importa si son ocho horas de trayecto a tres horas de estar pensando que me puedo morir. Claro, y creo que algo super ilustrativo de esto que dices es, por ejemplo, las idas al doctor, o al dentista.
Es mucho más desgastante el tiempo que pasas pensando, no, es que me va a inyectar, y entonces la aguja, y entonces va a ser grande, y entonces me va a doler, o al dentista, no me va a poner la fresa, y entonces no sé qué. Y cuando realmente estás ahí, la experiencia dura, y joder, yo creo que un segundo, o sea, la inyección te dura un segundo,
la fresa dura tres segundos, y es mucho más torturante, ¿no? Todo el tiempo que pasaste analizando, pensando, sobrepensando y dándole vueltas a eso, que realmente es el momento que viviste en la experiencia. Ale, tú eres montañista también, has corrido maratones, y ya tienes esa experiencia tanto de cómo diferenciar la parte del cuerpo y la mente. ¿Cuánto porcentaje tú le das a uno y a otro?
Que creo que no pueden estar separados, o sea, creo que el cuerpo habla, y creo que mientras más lo escuchamos,
o sea, esta intuición, ¿no? Desde regresar a la intuición, muchísimo con mis pacientes, en terapia trabajamos, él, vuelve a sentir tu intuición, y la intuición no es más que el cuerpo hablándote, hablándote de algo que sabe que no está bien, de esa cosquillita, ese feeling que tienes de que algo, no sé, no vayas a ese lugar, o no digas esto, no hagas lo otro, no comas esto, es el cuerpo hablando.
Entonces, no lo podemos separar porque es como más bien lo que nos conecta a la experiencia, nuestro transporte y nuestro vehículo a la realidad. Entonces, mientras más tiempo pasamos conectando la mente y el cuerpo, nuestra experiencia va a ser mucho más plena en lo que sea. Y en esta parte de la, como de la mente en la montaña, ¿no?
A veces este, ve, yo me ha tocado y yo creo que tí también te ha tocado, estando aquí en las montañas de México y ver personas fuertes físicamente, pero la mente les traiciona y van para abajo. Claro, justo con los niños es muy fácil de ilustrarlo, ¿no? Hablamos de la mente de Panda y la mente de Changu. Entonces, la mente de Panda es la mente que está dando un paso y se está enfocando en dar ese paso.
Y se está agarrando y entonces se está sintiendo la roca. Y está volteando al cielo y entonces ve, y siente el aire y voltea, ¿no? Y la mente de Changu es la que está en la roca, pero está pensando, no, es que debería de voltear al cielo. Y entonces da un paso y dice, no, es que ya di dos pasos y, joder, no es que, ¿qué tal? Que en cinco pasos ya tengo que ir al baño. Entonces, creo que lo que traiciona, ¿no? Es esta mente de Changu, esta mente de todo lo que puede pasar.
Porque claro que si nos ponemos a analizar todas las posibilidades, ¿no? Como tú lo decías en tu experiencia, pues obviamente nos vamos a paralizar. Porque claro que hay amenazas, claro que es difícil, claro que es cansado, claro que es desgastante. Pero si vamos viviendo la experiencia conforme la vamos avanzando, creo que esas son como las personas que logran llegar a ciertos niveles o alcanzar sus objetivos.
Sí, totalmente. ¿Y en el sendero, en los caminos? ¿Cuál sería, en esa parte de sí estar presente, pero hay una parte donde también entra como sembrar pensamientos, la mente, como entrenarla? Algo súper importante creo que es la intención. Como platicábamos, nuestro cerebro tiene la tarea de ver en todo y ver todas las posibilidades de analizar.
Y entonces está en todo y no está en nada. Cuando nosotros sembramos una intención, le damos al cerebro una tarea, ¿no? Le decimos, quiero llegar aquí, quiero hacer esto, quiero sentir tal. Entonces lo que hacemos es, haz de cuenta, como en vez de que el río se vaya para todos lados, le decimos, órale, a ver, encausate a esto.
Entonces, cuando yo sembro una intención, puede ser mi intención, no sé, contactar con mi cuerpo, mi intención en la montaña puede ser llegar a la cima, mi intención en la montaña puede ser compartirla con alguien, puede ser lo que sea, ¿no? O sea, ahí sí creo que es tan amplio como todas las personas. Y entonces, si yo sé cuál es mi intención, puedo ir buscándola y puedo estar consciente conforme voy llegando a ella.
Si no, simplemente voy a tener muchísimas experiencias, muchísimas sensaciones y no voy a saber cómo acomodarlas o con cuál quedarme. Entonces, el sembrar una intención, ¿para qué quiero regresar? Bueno, para la montaña, ¿para qué quiero ir? ¿Para qué quiero estar ahí? Y eso nos permite que nuestro camino sea como un poco más limpio en cuestión mental. Y eso te ayuda a que tu mente no se haga de chango.
Sí, totalmente. Mira, yo recuerdo con el firme propósito, ¿no? Llegar a la cima de Léveres. Esa noche de camino hacia la cima, menos 40 grados, era donde vas nada más viendo lo que tu lámpara alusa. Y era, ok, sí tengo muy presente la intención, pero era como tan inhóspito el ambiente que era como, me sembré esos pensamientos de un paso más, sí puedo, soy fuerte.
O sea, ya todo lo que me tenía que ir diciendo y era como, a lo mejor, un poco forzado, pero por ese ambiente. Pero era estar ahí, no, en ese paso. O sea, no que haga que la proyección y que la cima, no, tenía que estar en ese paso para poder como sobrellevar tantas horas de estar en ese lugar tan inhóspito, ¿no? Claro que te preguntas, ¿qué hago aquí? Pero es parte, pues también, a lo mejor llevarlo a un extremo, ¿no? Donde llevas a la mente a esos límites empujando.
Claro, y creo que es súper ilustrativo esta parte que dices como de lo que alumbra, ¿no? Mi lámpara o mi linterna es lo que veo. En la mente funciona exactamente igual, como esta metáfora del minero, ¿no? Que está la mina y entonces no ve todo, pero donde alumbra es lo que ve. Eso es mindfulness, ¿no? Como llevar a mi cerebro a que vea lo que yo quiero que vea.
Entonces es tan ilustrativo el decir, aquí y aquí doy el paso, aquí y aquí doy el paso, aquí y aquí doy el paso y de repente, pues llegas, ¿no? De repente, este, no sé, tuviste alguna experiencia o no te pones a voltear a todos lados porque si definitivamente, si en el Everest te pones a alumbra a todos lados, pues vas a perder el equilibrio, la concentración o te vas a abrumar con todo lo que hay a tu alrededor, ¿no?
En vez de estar solo enfocada a una cosa y creo que la mente funciona exactamente igual a esa experiencia. Oye, ¿y tú qué opinas cuando la típica, el meme del senderismo, el montañismo que es ¿cuánto falta, no? Y que a unos dicen cinco minutos y nunca le creas al guía cuando te dice que es cinco minutos, ¿no? ¿Qué pasa en esta parte de ya cuando la mente está preguntando cuando falta y empieza como a cuestionarse, a debilitarse? ¿Qué recomiendas tú?
Creo que una parte es el cansancio físico, ¿no? Es inminente que sí te vas a cansar, que sí vas a ser retador, que sí vas a ser complejo, pero no enfocarte tanto en cuánto falta, sino hasta dónde, ¿no? Y justo en esta parte de ser compasivos con nosotros mismos, decir pues bueno, si faltan cinco horas, pues faltarán cinco horas. Si yo aguanto tres, pues aguanto tres, ¿no? Y ir reenfocando en los pequeños objetivos, es como si dices, este, quiero un millón de dólares, ¿no?
Y entonces solo te enfocas en un millón de dólares y todos los días dices que quiero un millón de dólares, que quiero un millón de dólares, pero realmente no estás haciendo nada para ese millón de dólares, que si dices voy a ahorrar diez pesos, voy a ahorrar diez pesos. Entonces es mucho más fácil alcanzarlo y además para el cerebro no es amenazante. Cuando hay estas como cuestiones grandes o abrumadoras, el cerebro se paraliza porque dice, ¿cómo lo vamos a hacer para llegar ahí, no?
Y si vas por pequeños pasos, es mucho más fácil alcanzarlo. Entonces es otra vez regresar a la experiencia de lo que estoy haciendo en este momento. Y también en una cuestión más existencial, pues ¿cuánto va a faltar para algo? ¿Cuándo va a ser suficiente de algo? Y tenemos esta idea de cuando llegue a tal lugar voy a ser feliz, cuando llegue a no sé dónde voy a estar pleno.
Y que en la montaña pasa muchísimo, ¿no? Que es como, o bueno, en mi experiencia creo que ha pasado, que es cuando llegue a la cima voy a ser pleno. Y llegas a la cima y dices, ah, está chido, pero disfrute mucho más, no sé, el primer ascenso, ¿no? Y entonces dices, órale, pude haber disfrutado mucho más ese tramito en vez de estar pensando, ya quiero llegar, ya quiero llegar, ya quiero llegar.
Entonces regresar a la experiencia de, bueno, ahorita tengo este cachito, voy a aprovechar este cachito. Sí, totalmente. Ese es un regalo de la montaña. Para mí es como aprendizaje porque las cimas son minutos y las expediciones son meses. Entonces, pues hay que disfrutar todo porque si no, no se alcanza a pagar solo con la cima. Algunos piensan que hay ese sendero para encontrarse, conocerse mejor y a veces hasta para sanar ciertas circunstancias difíciles.
A ti Ale, ¿el sendero te hizo sentirte más cómoda contigo misma? Definitivamente sí. Creo que me hizo confiar mucho más en mi cuerpo. Reconciliarme con él, ¿no? Dejar estos estereotipos un poco de cómo debería de verse y cómo debería de ser. Y si no, guau que este cuerpo que yo tengo me permite hacer todo esto. Y pues creo que justo este sendero de conocerse uno mismo es como ir caminando en la montaña.
No sabes lo que vas a encontrar, sabes que va a haber momentos incómodos, sabes que va a haber momentos muy plenos. Pero el chiste es ir avanzando, ir abierto a la experiencia, a ver qué es lo que te trae. Y la vida funciona un poco igual. Siempre va a haber momentos más incómodos, más plenos, más difíciles, más retadores. Pero irnos enfrentando a lo que vamos teniendo nos va ayudando a desarrollarnos.
Y cuando te das cuenta dices, órale, ¿cómo logré subir esa subida en la montaña? ¿O cómo logré llegar de un punto A a un punto B? En la vida es lo mismo. Órale, ¿cómo superé esa experiencia? ¿Cómo logré salir adelante? Entonces creo que es una metáfora que podemos vivir en experiencia propia. El caminar, o sea el senderismo con el camino personal o el camino emocional, espiritual, como le queramos llamar.
El propósito de este podcast es porque a mí me hubiera gustado que me dijeran muchos tips antes de iniciar. ¿A ti qué te hubiera gustado que te dijeran antes de comenzar? Que cualquier persona lo pueda hacer, que confiar en mí y que sólo tenía que empezar. Sí. Bueno, hemos llegado ya al momento de despedirnos al este tema. Me encanta y tengo todavía muchísimas más preguntas que hay que descubrirlas en la montaña también.
¿Algo que quisieras recordarles a todos los que nos escuchen en este podcast? Que hay espacios, ¿no? O sea que puede ser desde la banqueta, de la calle donde viven, el árbol donde están. Hay personas, siempre va a haber alguien dispuesto a acompañarlos a algún lugar en la naturaleza. Y que reconectemos con esa esencia de lo que somos y de lo que tenemos alrededor para poder estar más en paz con nosotros y más conectados también.
Ale, ¿cómo podemos seguir aprendiendo de ti? ¿Nos compartes tus redes sociales? Claro que sí. Tengo Instagram, es Ale Riego, como de regas nada más. Y pues ya, la verdad es la única red social que manejo, pero si alguien también llega a necesitar algo, pues, contactenme por ese medio y podemos platicar de senderismo, de mindfulness, de desarrollo personal, psicología, lo que se necesite.
Ale, muchísimas gracias. Me has a mí aclarado muchas dudas. Te lo agradezco. Me las llevo a mi siguiente expedición a seguir retando por allá. Así que muchísimas gracias. Ale, nos vemos en la siguiente montaña. No, muchas gracias.
