Cómo está, Gulliverto? ¿Bien? Claro, me te felicito. Hombre, aquí ve el cuento de hoy, Los Nuevos Ricos, Gulliverto. Ese es el cuento, Los Nuevos Ricos. Oigan el cuento, amigos, oigan. Los Nuevos Ricos ahí en el bullizo alegre del mercado oriental, pasaban su vida de trabajo, Juan y la Juana Merlo, amigo. ¿Sí? Juan tenía un carretón de acarreo, era un carretón que él jalaba, y Juana, su mujer, lo empujaba. ¿Sí? Así vivía, así ganaba lo suficiente para vivir,
amigo.
Pero como nunca está uno a gusto con lo que tiene, tanto Juan como la Juana se vivían quejando, En la tarde cuando terminaban de trabajar y se iban para el cuartito donde vivían, ambos dos empezaban a quejarse.
Ve, buena. Hombre, ya me tiene aburrido este trabajo, hombre. Todo el día sudando y sudando. Y todo para ganarse 20 pesos, desgraciado. Ay, sí,
Juan. Aquí no tenemos nada. Y el cipote no tiene ni un trapo que ponerse, ni yo tampoco. Parecemos méndigos, nada más.
Yo no sé cuándo va a cambiar esta situación, hombre. Ay, hijo, yo soy como un burro carguero, carajo. Trabajo y trabajo y trabajo... y nunca tuve nada
Y yo? Lo mismo. Empujo y empujo y empujo la carretilla todo el día... y al final... solo los ajusta pa' medio comer.
Ay, hombre,¿ y cuándo cambiará esta situación?¿ Cuándo cambiará? Buenas
tardes, Juan. Buenas tardes,¿ qué tal? Buenas
tardes, don.
Hombre, te estoy oyendo que te estás quejando... Y quiero decirte que hay una forma para que cambie tu situación.
Ah, bueno,
bueno. Compra lotería, hermano Compra lotería. ¿Oíste? Mira.
A ver, a ver.
Aquí tengo lotería terminada en ocho. No, si eso no sale desde hace como dos
años
baboso. Ya, pues te puede salir ahora, ya. Hace tiempo no termina en ocho, bien lo decís. Comprame un vigésimo. Con él te podés ganar veinticinco mil turas, ¿eh?
Ay, sí, Juan. Compra lotería. A lo mejor los hacemos ricos y dejamos ya de andar jalando la carretilla, ¿eh?¿ Qué te parece?
Hombre, de verdad, Juan. Buena idea. Buena idea. Ay,¿ qué no podemos hacer los otros con veinticinco mil turas?¿ Qué no podemos hacer? Ay
Mejor no compres lotería, Juan. Mejor quédate tal como estás.
Ya viene el metido de Don Tencho. En estas cuarterías uno no puede vivir tranquilo. Todo el vecindario se da cuenta de todo.
Mira, Juan, hasta hoy estás bien. Tienes salud. Tienes fuerzas para trabajar. Diariamente tienes trabajo. No te metas a dificultades, Juan.
Eh, pero ya, entonces, si me saco los 25 mil pesos...
Si te lo sacas, peor para vos. El dinero muchas veces solo problemas trae.
Ah, no le hagas caso, Juan. Compremos el tuquito de loterías, comprémoslo. Claro
hombre. Todo el mundo compra loterías. y hay muchos que se han hecho ricos con la lotería, Juan... toma Juan, toma el tuquito... toma el tuquito, el sorteo es mañana... y a lo mejor te sacas las 25 mil turas... quién te aguanta vos, Juan... al diablo de tus carretillas... puedes tener tu jeep... puedes tener una nueva casa... y además nueva mujer si vos querés... al diablo el tuyo del mercado... no más acarreo... vas a ser un hombre rico... vos y las guanas van a ser ricos... ay sí, Juan
sí... compra la lotería... Comprala
Hombre, de verdad.¿ No le parece a este don Tencho? No, no me parece. Para mí la mejor
lotería es el trabajo. Y así está bien. Tienes trabajo diariamente y mal que bien comes todos los días.
No le hagas caso a don Tencho, Juan. A ver, a ver, deme el tuquito de la lotería. A ver, el que termina en ocho, en ocho, sí. Aquí está,
este.
A ver. A ver
Este está bueno, ¿verdad?
Sí, sí, sí. El
ocho tiene seis meses de no salir. Seis meses, no jodas. Tiene como dos años ya. Es muy posible que salga. La suerte viene una sola vez. Y hay que aprovecharla. Aquí está, bella.¿ No quieres dos tuquitos, Juan? Dos más, hombre. Dos tuquitos son cincuenta mil tusas.¿ Qué tal, ah?¿ Quién te aguanta con cincuenta
mil tusas? Sí,
sí. Mejor los dos tuquitos.
Está bueno. A ver, dame los dos pedacitos. Voy a probar la
suerte
Si me saco la lotería, convierto en leña esta carretilla que me tiene aburrido. A ver, dame los dos pedacitos.¿ A dónde? Si la pego, jodido, pues,
que la pegue bien, son babosados. Así me gusta, carajo, que sea yo optimista. Aquí están los de suquito y terminados en ocho, oí. Seguro que salen premiados, seguritos.
Y no fue cuento, amigo. Juan compró los dos vigésimos, mientras don Hortensio, su anciano vecino, seguía haciendo sus comentarios
Hay muchos que creen que el dinero y la felicidad están equivocados. Muy equivocados. La felicidad es estar sano, tener trabajo, no tener ningún dolor y aunque uno viva pobremente, tener por lo menos paz y comida, salud. Entre más modestamente vive uno, más feliz es. Bueno
yo no quiero seguir de mula carguera ahí en el mercado.
Está
bien, Juan
está bien. Sin embargo, quiero decirte que Dios dijo... ganarás el pan con el sudor de tu frente.
Pero si todo el mundo quiere ser rico, don Hortensio. Hombre, yo también, porque yo no, hombre. Está bien, está bien.
Yo te felicito porque quieres ser rico. Está bien. Ojalá te saque el premio. Ojalá. Al día siguiente,
era domingo...
Y naturalmente Juan y la Juana estaban pendientes del sorteo de la lotería, amigo. Don Tencho, sentado en un pate gallina, fumaba su chilcagre, observando la vida cotidiana de la cuarterilla. Las mujeres lavando ropa en un lavandero común. Los hipotes jugando entre el lodo del patio. Gente entrando y saliendo en la promiscuidad de la cuarterilla. Y de pronto...¿ Se oyeron los gritos de Juan? ¡Juanás!
¡Juanás!¡ Somos ricos, hombre!¡ Nos sacamos la lotería, hombre!¡ Nos sacamos la lotería, Juana! ¡Juanás Estás seguro, Juan?¿ De verdad, de verdad? Pues si acaban de dar el número, hombre. Es el número de los otros, seguro. Es 15,488. Ese es el número que compramos ayer los otros, hombre. ¡Jodido, 50,000 pesos, Juana!¡ Somos ricos, oye!¡ Qué alegre, qué alegre!
Somos ricos! ¡Ricos,
ricos!¡ Somos ricos!
Y se volaron el gordo, amigo Muy de mañana del día siguiente Juan y la Juana estaban cobrando el premio Les entregaron cincuenta mil pesos contantes y sonantes, amigo Eran ricos La cuatería se asombró al verlos llegar por la tarde. Juan venía inconoscible, amigo. Zapatones nuevos, pantalón de violín verde, camisa de cuadros rojos, bien rasurado y hasta blanco se veía, amigo. Si es que los reales hasta blanqueían a las personas, amigo. La Juana venía cargada de paquetes, traía montones de cortes
para vestir, un radio, un tocadisco. Platos de china para comer, palanganas y ollas y una cocina bien nuevecita, amigos, bien nuevita. Y encima venía hablando bien fachenta.
Ayúdame con estos paquetes, Juan.
Que se puede
perder. Aquí hay mucha chusma. Y se nos pueden robar las cosas.
Sí, Juana, cómo no. A ver, a ver, a ver. A ver, dame eso, dame eso. Lo más pesado, dame. Si mañana
nos viene la cama matrimonial que compramos.¿
Y
ves Juan?
Saquemos esa tijera, esa tijera vieja pulgosa. Y
te lo dije que comprábamos la de agua. Es aquel yagua que le hace así para arriba y para abajo. No, hombre. No,
ya mañana nos viene
la nuevecita.
Ay, si ya no somos pobres.
Calma, calma, Juanita, calma. Te veo muy nerviosa, calma. Y
los muebles nos vienen también mañana.
No, si los encargaste a Espinosa, olvídate. No, no, no,
no. Si fue en una mueblería
que los
encargué. Ya están pagados y todo. Mañana están aquí los muebles. Para que toda esta chusma entienda que nosotros ya somos ricos. Ay, ay, ay.
Ahí vas a ver cómo nos van a andar cepillando ahora. Ahí vas a ver. Espérate, Juanita. Te voy a tomar una foto con mi cámara nuevecita. Ay, espérate, espérate, espérate. Me voy a componer, me voy
a componer
Y en colores, en colores. Ay, pues
claro.
Para que más le jarda toda esa chusma o día que vive aquí. En colores. Espérate, Juanita. A ver, a
ver, a
ver Sonreíte, sonreíte. Mira aquí, ven. Mira el pajarito aquí, ven.
Cómo se
ríe la gente rica, qué lindo se ríe uno, hasta da ganas.
Quieres salir
en la foto? No, así, así.
Ahí
va la foto. Ve un momentito, no esperate un momentito. Que no salga ese chancho al fondo Ponete aquí, Juanita. A ver, ya me hago más
para acá mejor.
Parate así, a ver.
¿Cómo?
Como rica, hombre, que se va jodido, como rica. A
ver, pues,
con cara de rica. Ojalá que le duren
los
reales. Ojalá,
ojalá que le duren
Desde aquel día, amigos, Juan y la Juana no fueron más al mercado, ¿no? No tenían para qué ir. Se afrentaban de su antiguo trabajo y ahora, pues, eran gente refinada, amigos. El cuarto donde vivían cambió totalmente. El fogón de tres tenamastes, pues, fue reemplazado por la moderna cocina de gas. Los platitos de barro que tenían los quebraron y ahora, pues, comían en platos de China, amigos. La tijera donde dormían se la regalaron a Concho el Palmado. Ahora tenían una cama
matrimonial que ocupaba casi todo el cuarto, amigo. Tenían dos radios, un tocadisco. Bueno, uno de los radios era solo para escuchar la corporancia, el otro para los demás. Tenían televisores a colores y todo. Y no trabajaban, amigo. Dormían hasta tarde, no trabajaban. Ve, óyeme, Juan. Vos
y yo no los hemos casado. Solo estamos arrejuntados.
Ya,¿ y eso qué más tiene, pues?
Es que yo necesito casarme de velo y corona, niño. Y de blanco.
Ahí es la cosa.
Pues claro, ahora somos
ricos. Bueno, y hay dos más negras, pues ya hay velo y corona. Y corona. Qué tiempo te coroné, hombre.
Pero dale viaje
hombre. Andá, cómprate el vestido de la noviembre. Ah
pues.
Yo me voy a comprar un traje.¿ Cómo lo crees?¿ Azul o negro?
Más mejor negro.
Se
mira más elegante. Los ricos se ponen de negro.
Era mejor rojo. Un corbata amarilla. Pues es más
alegre, ¿verdad? Pero...
Y también voy a ir a la iglesia a hablar con el cura. Nos casamos,¿ te parece, el sábado?
Va, pues. No fue cuenta, amigo. Se casaron.
Ella de velo y corona, él de smoking y todo. Y además hubo enorme fiesta, amigo. Orquesta y guaro también. Ya estaban casados. Pero a los pocos días la mujer tenía otro antojo. Ay, Juan. Óyeme vos.
Aquí no hay un espejo para poderse mirar
¿ah? Si antes te mirabas en la pila, hombre. Pero bueno, pues compra uno y para no tenemos reales.
Bueno, eso es. Voy a ir por él. Es un espejo grande, ¿ves? Que vale mil quinientos pesos. Me gustó desde que lo vi. Así que voy a ir por él ahora mismo.
Y en la tarde, amigos, llegó una camioneta con un enorme y lujoso espejo digno de una gran mansión. que costó acomodar aquel espejo grandote en el cuartito, amigo. Si es que hasta tuvieron que romper la puerta porque no podían meterlo. Pero la mujer tenía antojos de espejo y lo compró, no fue cuento. Al poco tiempo...
Ay, Juan. Juan. Tengo un dolor de barriga.¿
Dolor de barriga?
Ay,
sí.
Es que tomarte un cocimiento es igual parte, hombre. ¿Qué
No,
no, no
no, no.¿ Qué es eso? No, hombre. Ay, si nosotros ahora no somos pobres para estar con cocimientos idiotadas. No, hombre. Ay, voy a ir ante el doctor Hernández. Voy a ir a hacerme unas radiografías y unos exámenes. No, no, no, no. Es que la salud es primero. Eso sí.
Y gastó más de mil pesos en doctores, amigo Pero el dolor no se le quitó Hasta que tomó té de hojas de ciguapate Después se le antojó otra cosa
Juan Estoy aburrida
Aburrida de qué?
Después de todo Quiero ir a pasear a alguna parte,
pero... Bueno, anda al río, hombre.
¡No, hombre!¿ Qué es eso de río? Tengo ganas de ir, por ejemplo, como por ejemplo a... Digamos, a Panamá.¿ A
qué
A Panamá.¿ A Panamá? Ajá.
Pero mira, ahí no hay un palo de Panamá.¿ Qué le dicen? Anda ahí.
No, hombre. Un lugar que dicen que se llama Panamá.
Oye, mira. Mira, Juanita.
¿Qué?
Eso es caro. ¿Qué? Hay que ir en avión, no es asunto de agarrar un bus.
Bueno,¿ y eso qué tiene?¿ Acaso no tenemos reales, pues?
Mirá, Juana, mirá, mirá.
¿Qué?
Siento decirte que los reales ya se acabaron. ¿Cómo? No tenemos ni un bollo. Solo tenemos una cama matrimonial que gracias a Dios no juegue de agua. Yo la quería de agua porque se meneaba para arriba y para abajo, pero gracias a Dios no la compraste así. Una cocina. tenemos nada más trastes de esa cocina... muebles y nada más... de modo que voy a tener que... armar de nuevo mi carretilla... para ir a trabajar al mercado otra vuelta.
¿Cómo?¿ Volver al mercado? Ay, no, no, no. Eso nunca, nunca
nunca. Bueno, pues si no querés que volvamos al mercado, comienza a vender. Es decir, echar para atrás la chochada. Comienza a vender todo lo que tenemos para que podamos comer, mi hija. Porque los reales de la lotería, esos, esos se acabaron. Se acabaron. Se
acabaron.¿ Pero en qué? Si no hemos comprado más que cuatro cositas.
Cuatro cositas.
Cómo se van a acabar
Se acabaron en camas, en muebles, en espejos, en trastos, en viajes, en doctores, en jaquecas, con... Eso no, hombre. En eso ya acabaron.
Pero yo no vuelvo al mercado, no. Yo no vuelvo, no vuelvo, no.
Ah, que no vas a volver de ahí. No vas a volver.
No, no, no. Espérate
jodidito.
Espérate. Vete
de acá. Espérate un momentito a ver si es verdad que no vas a volver, jodido.
No.
Los días que siguieron, poco a poco fueron saliendo de la casa. La cama matrimonial, los espejos, los muebles, los trastos de cocina, la misma cocina, amigos, todo, todo. Uno a uno fueron vendiendo casi regalados todos los chunches que habían comprado, amigos. Por último, no tenían ni un trato de barro en qué comer, amigo
Por vos, Juana. Por vos.¿ Quién te mandó a quebrar los platitos de barro que teníamos para comer
Yo no los quebré. Vos fuiste el que desarmó la carretilla porque dijiste que ya no ibas a volver al mercado
No, no, no, momentito, pero no me grité. No, no, no, no me grité, Juana. No me grité. Que te garroteo, jodido. No me grites vos.
No me grites que yo no estoy sorda
tampoco.¿ Ah sí?¿ Seguís gritando? ¿Qué? Espérate, ves que es de asca. Espérate, jodido. Toma la bandera. Toma la gana, jodida. Con ínsulas de rica. Toma. Toma, jodida. Te lo dije, Juan.
Calma, calma tus pasiones. Te lo dije. Decime la lotería que te sacaste.¿ Dónde está?¿ Dónde está la lotería?¿ Fuiste feliz con la lotería? No ves que esta jodida no lo gastó todo, pues. Yo
también la gasté
Te lo dije. La mejor lotería es el trabajo Qué mierda. Volvé con tus... Con tus kites, pendejo. Y
tu carro jodido de
cuerpo entero, hombre. ¿Ah?¿ De
cuerpo qué
Entero, decía.
Joda.
Anda, volvé con tu carretilla al mercado. Pobre, pero contento. Y vos, Juana, seguí con tus talones sucios, curtidos.
Ya me voy a divorciar con vos, hombre. No tiene una ruedita así para carreta, para poder... No, no
tengo. Y la que tengo es para mí porque yo me he jodido toda la vida. No me he sacado nada.
¿Ves? La
mejor lotería es el trabajo. No se te olvide. Anda a sobaquearte, pendejo. Anda a echar humo por los sobascos. No se te olvide. Y
no fue cuento, amigo. Hasta le tuvieron que quitar la tijera que le habían regalado a Concho el Palmado. Imagínense usted. Aprendete la lección, Gulliverto. Donde no lo se le aprendió pronto, ¿oíste? El trabajo. Sí, hombre. Hay que trabajarte. El trabaja y trabaja, Gulliverto.¡ Ahí nos vemos, Gulliverto!
