Qué le pasará a Panchito? Dicen que se voló la única muela que tenía.¿ Será cierto eso, hombre?¿ Qué dicen ustedes?¿ Será cierto? Este... El cuento de hoy, hombre, este Pancho sí que a frego, hombre. Nos va a hacer narradores a la fuerza. Filiberto narrando, qué barbaridad, hombre. Bueno, entonces el cuento de hoy, hombre, se llama Los Murciélagos del Galope. Los Murciélagos del Galope. Óiganlo, óiganlo. Hombre, fíjense, hombre, que hubo un tiempo en que el famoso pueblo del Galope
se vio invadido por legiones de murciélagos. Qué barbaridad hubieran visto ustedes, ¿no? Jodido, la plaga de murciélagos comenzó desde que la iglesita estuvo cerrada casi ocho meses. Y entonces, pues claro, los murciélagos, claro, comenzaron a reproducirse y a reproducirse. Y eran vistos, hombre. Si eran nubes de murciélagos por todo el pueblo, hombre. En la tardecita apenas comenzaba a oscurecer. Así como quien dice no está de día ni está
de noche. Cuando principiaba, pues, a oscurecer, era bandada de murciélagos, jodidos, las que cruzaban por las calles, por la plaza, por el campanario. Por el comando, en el tuco de riel allí, pegados los jodidos guindados, hombre. Y los muchachos barriatas con ellos, con unas bolitas que le llaman de paraíso, con unas juleras piqui y pungón que allí iban, ¿ves? Pero no, si era como que no mataran ni uno, pues si era re chueso, hombre. Por la casa de alto del
telégrafo también allá había muchos murciélagos. En fin, bueno, ya saben... Que, bueno, pues una invasión de murciélagos es horrorosa. Yo las he visto así, una invasión de murciélagos.¿ Y saben una cosa, hombre? Los perros ladraban, jodidos como atemorizados. Todos los perros del galope en una sola latizón que comenzaban. Pero religiosamente, oigan, a las seis de la tarde, jodidos, y no terminaban hasta el día siguiente, hombre.
¡Caramba, Genara, caramba!
Qué latillón de
perro, qué latillón! Yo no he visto cosa igual. Me voy a tener que levantar, porque los perros no me dejan dormir.
Si te levantás, te pueden picar los murciélagos, Pancracio.
Tené mucho cuidado. Jodido, total, si ensarto pierdo, si no ensarto pierdo, hombre. En este pueblo estamos fregados y no son los perros los murciélagos. Jodido, hombre.
Ajá, mejor no te levantes, Pancracio.¿ Te parece, pues, que...?
No me parece que me piquen. Bueno, pues te pueden
picar uno de esos murciélagos. Mirá, ve, ahí andan varios en el techo. Mirá, mirá la que vos no volvés a ver, ve. No te salgas del mosquitero, que te pican. No te salgas. Ay,
qué barbaridad, hombre, que a ver murciélagos por todos
lados. Invasión de murciélagos. Esa
era la situación del galope, mi amor. Eran miles y miles y miles y miles y millones de murciélagos en el pueblo. Y eran murciégalos que chupaban y picaban. Es decir, picaban para adentro. Chupaban. Picaban a los animales y también a la gente. Para ellos era babosa encontrar un burro. Se le pegaban cuatro ya, en la cola sobre todo. Babosada. En el pueblo habían muerto ya varias bestias, jodí la gente, picadas de murciélagos. Se enfermaban con fiebre y con infecciones.
Y si no se cuidaban, pues hombres tiraban las patas, se morían. No hay babosada. Realmente era una plaga los tales murciélagos del galope, hombre. Ve, ahora dije bien.¿ Qué me cuesta decir murciélagos? Ve, ahora dije mal otra vez. Oh, jodí. Bueno, en el día los murciélagos, ¿verdad?, dormían en la iglesia. Ahí se quedaban apasangaditos, en el campanario, en la casa de alto, en el torreón del comando. Bueno, pues, y era en el día cuando la gente del pueblo se
reunía para hablar del problema. Entonces, una vez la junta comunitaria del pueblo ya no hallaba que hacer, hombre. No hallaba que hacer, por Diosito, no hallaba que hacer. Y por otro lado, pues, Felipito estaba empañado en un invento que estaba haciendo.
Hombre, Felipito, qué milagro que vos no estás reunido con la junta comunitaria hablando del problema del murciélago.
Bueno, pues es que... Vea, don Pancrayo. Ahora yo soy inventor.
¿Qué?
Estoy de inventando algo para acabar con todo. ¿Cómo
Con
toditito, los murciélagos, los anámbulos, el galope. Ajá
Con que ahora sos inventor? Ajá. De manera que desde que murió Don Moncho Gadella, te has dedicado entonces a inventar cosas, ¿no?
Eso es, Don Pancreazo. Soy como quien dice investigador científico. Inventor, como ese tal doctor Monchito Gadella.
No, si no era doctor, era don Monchito Gadella que estaba por encima de cualquier doctor, que es distinto.
Pero es que todos nos lo... todos llevamos a doctorado a última hora. Así como los grandes inventores que ha habido en el mundo. Por el caso Tomasito, el inventor de la bujía eléctrica.
Tomasito...¿ Cuál es
ese Tomasito?¿ Qué es eso, John Pankia?¿ De qué día? ¡Ah!¿ De qué día, ave? Sí es lo que digo. Usted no sabe nada de geología. Tomasito Alba Edinson. No fue el inventor de la bujía eléctrica, pues
Bueno, yo lo conocía como Tomás Alba Edinson. Pero, como vos sos tan igualado, le decí Tomasito.
Bueno, es que nosotros somos culieras y nos podemos tratar como, digamos, entre nos, ¿ves? Sí, digamos como mi colega aquí, de tete a tete, pues. Pero... Ya lo dejo, don Pancracio. Tengo que seguir de invento.¡ Ahí lo vemos, oye!¡ Ahí lo vemos! Pancracio
no ha salido todavía Felipito de su cuarto? No, no ha salido. Está inventando algo, dice, ¿verdad? Dice además que es inventor
Ajá.
Que esté inventando una máquina para matar a todos los murciélagos del galope. Ah, ¿sí? Sí. Pues a
lo mejor sea la inventor el muchacho, pues.
Ay, qué vieja más pendeja. Tenía que ser ella la que le diera crédito. Si eso es lo único que ha inventado es la fórmula para vivir sin trabajar. Es lo único que ha inventado a la perfección. Ay,
Pancracio.¿ Por qué sos tan ingrato vos con Felipito? Estás viendo que el pobrecito se pasa horas y horas encerrado en su cuarto inventando la tal máquina esa que está inventando.¿ Y qué sabemos? A lo mejor se hace inventor el muchacho.
Mirá, General, si te asomás por una rendija lo que está,¿ sabes qué? Durmiendo ese jodido. Durmiendo debe estar a pierna suelta. O bebiendo guaro. En silencio. Eso inventando
mi hijo.
Mira, la única forma de acabar con los murciélagos es matándolos, envenenándolos, haciéndoles cualquier cosa. Eso es sencillo. Y el Consejo Municipal está reunido para eso.
Bueno, el Consejo tiene días de estarse reuniendo. Pero los murciélagos ahí siguen siempre iguales. Hoy, pues, por ejemplo, amaneció muerto el caballo de don Ruperto.
Y si no le da de comer
No, lo picaron cuatro murciélagos de ayer. Hoy, pues, no amaneció ya. Estaba muerto.
Eso sí que ya está serio, niña.
Sí, claro
Francamente que esto está aflictivo, aflictivo. Y
de ahí también el hijo de la Serapia Dominguez.
¿Qué?
Está entre la vida y la muerte.
Por qué?¿ Por qué?
Un murciélago le picó la nuca
Chacho, qué puntería. Niña, solo en el galope aparecen estas plagas. En ningún pueblo aparecen. Solo en el galope. Ay,
es tanta perdición que ha llegado a este pueblo. Sí, y a nadie respeta a nadie. Nadie respeta a nadie. Por eso hay tanta plaga y tanta desgracia.
No es para tanto, general. Cierto que en el pueblo hay sus cuatro cantinas, ¿verdad? Hay sus cuatro roconolas y sus cuatro mujeres, pero no es para tanto, no es para tanto.
Hay un poco gente de onda que anda ahí también, toda sucia, de onda.¿ Qué ha venido este
perro? ¡Eureka!
¡Eureka, ya!
Qué
fue? Ya lo descubrí.¿ A
quién?
Venga, hombre.
Madrinita
Venga, hombre.
¿Quién?
Eureka.¿ Quién
es Eureka?
Vamos a ver.
Quién es ese?
Vengan, hombre. Vamos
vamos, vamos. A
ver, Felipito. A ver, a ver, a ver. Mostrame a ese que vino Eureka. A ver, decime quién es Eureka.¿ Qué fue lo que descubriste? A ver, a ver, a ver. Un momento
un momento. No es así nomás la cosa. Esto es un secreto. Ya lo tengo. Ya sé la fórmula, jodido. Ya he inventado,¿ sabes qué? Un pancreas. A que no sabes lo que he inventado.
A ver, a ver, a ver,¿ qué cosa es eso? A ver,¿ qué cosa inventaste, hijo?¿ Qué cosa decimos?
Los tengo entre ellos, ¿verdad
Carajo, soy un genio,
un genio.
Está bien, está bien, está bien, pues sos un genio, sos un genio. Pero,¿ qué fue lo que inventaste?¿ Qué fue?
Un momentito, don Pancrayo. Eh, digamos, he inventado... Oiga bien y... Y no se me caiga de espalda. No se me vaya a desmayar. He inventado una ratonera para murciélago
¿Qué, qué, qué?¿ Una ratonera para murciélago? Interesante. Interesante. En vez de ratonera, entonces murcielera.¿ Dónde está la ratonera esa, ah? O mejor dicho, la murcielaguera. Porque es para matar murciélagos.¿ Dónde está?¿ Dónde está
Buena idea
Y de qué te reí?
Bueno, pues...¿ Y usted cree que le voy a enseñar mi invento? No, don Pancrea. Esto es un secreto, digamos. Así como dicen, ¿verdad? Popularmente, secreto de Estado. Así es que es mi gran invento y no lo puedo decir. Y entonces
mijo, si no lo enseñás, no sirve de nada.
Enseñásela
hombre, enseñásela. Hombre
yo lo voy a enseñar cuando venga el inspector de plagas del Ministerio de Salud. Antes no. Entonces, reunidos todos en el Consejo Municipal y
la
Junta Comunitaria. Entonces, el inventor del galope, el único, el insustituible Filipito Matute Guadalupe presentará su invento. Ah
vaya. Entonces, no se la vas a enseñar a la Genara, ¿no? No vas a enseñar la morciegalera, pues. ¿No? Bueno. Está bien, pues. Vas a inventar exclusivamente para vender, ¿verdad? Para vendérsela a la municipalidad. Ajá, ajá,
ajá. Eso es lo que yo, digamos, estoy planeando. Un inventor tiene que ser rico.
Y cuánto vas a pedir por tu invento?
Bueno, pues, ay, pues, haciendo así es calculancia, ¿verdad? Digamos, pues... Yo creo que es uno de dos millones de pesos, mi
cojón. ¿Ah?¿ Dos millones? ¿Ah? Sí, dos millones
Y el 10% de la venta bruta de cada ratonera para murciélagos.
Está bueno, está bueno. Ni vendiendo todo el pueblo vale dos millones. Y no se van a costar. Ah, Santísima Virgen, vos que sí estás loco
de remate. Pues si por loco es que seguí el mundo. Ahí lo vemos, lo vemos. Voy a seguir profusionando, digamos, mi invento. Ahí lo vemos, ahí lo vemos. Hombre, iban a creer que siguieron pasando los días calmos como todos los días. Y las noches llenas de murciélagos sonámbulos.
Los famosos murciélagos son ámbulos del galope. El Felipito se pasaba encerrado en su cuarto horas y horas perfeccionando su famoso invento.¿ Lo van a creer? La ratonera para murciélagos. Raro eso, ¿verdad? O mejor dicho, pues la murcielera, pues. Porque era para cazar murciélagos. Y el invento consistía en una caja de madera forrada con tela metálica fina. Tenía una ventanita para que entrara el murciélago, ¿verdad? Como que
si fuera ratón, pues, ni más ni menos. Y una vez adentro, mediante un ingenioso sistema, entonces la ventanita se cerraba. Y entonces el murciélago, pues, no tenía otro remedio que salir por abajo.¿ Dónde lo esperaban, sabe qué, oh? Una lata grande llena de agua, hambre y jodido, ¿vea? Yo le hubiera echado otra cosa, pues, pero él no se le ocurrió. Porque con otra cosa, con solo el tufo, ahí nomás en el aire se muere jodido. Ahí no hay babosada. Pero bien, él le echó agua, pues. Ahí
se ahogaba el murciélago. Felipito probó y probó el invento. Sin babosada. A ver. Ajá
Aquí, aquí entra. ¡Chá! Se cierra la ventanita. Revolotea aquí el vampiro y ¡chá! Tiene que caer a la lata de agua, son babosadas. No tiene para dónde agarrar. Soy un genio, jodido, son babosadas. Yo no sé por qué nací en este pueblo tan palmado. El consejo municipal se va a quedar con las tapas abiertas, jodido. El inspector de plaga se va a lagartar cuando vea este invento, son carajadas. Pero¿ y qué fue, qué fue? Pues yo soy un genio, jodido, un genio.
Hombre,
van a creer que el tal Felipito, hombre, cerró bien la puerta de su cuarto. Bueno, pues hasta las rendijas, pues les puso una chochada ahí para que no se viera nada, ¿verdad? Y cubrió su invento con una sábana. No quería que nadie por ningún motivo lo viera. Ya todo estaba listo.
Ajá, Felipito, ya está listo tu invento, hombre.
Cabalmente y listamente está listo, don Pancracio.
Dicen que el inspector de plagas ya vino.
Ya lo sé. A las cuatro de la tarde es la reunión en la alcaldía municipal. Yo sé que ya entró, ya está aquí. Ahí voy a presentar mi invento.
Qué crees vos, mijo, que sirva eso, ah?¿ Vos crees que ese invento acabe con los murciélagos? Jesús, nita
No cree en su ahijado?¿ Puede estudiar? Duda, nita.
Bueno, no. Yo nunca he hablado de vos. Duda,
nita. Duda. Jodido. Hoy su hijo se hace millonario. Millonario, nita. Millonario.
Van a creer que a las 4 en punto de la tarde había una animación bruta jodida en la alcaldía. Estaban reunidos los principales personajes del galope y había llegado un inspector de plagas del Ministerio de Salud con instrucciones precisas de conocer aquel famoso invento y de terminar con la plaga de murciélagos a cualquier precio. Entonces Felipito pues llevó su invento, ¿verdad? Cubierto con una sábana blanca. Y entonces, delante de todo, lo descubrió en la propia alcaldía.
Señores del Consejo Municipal,¡ shut up, baby! Todo el mundo callado
Silencio
Era aquí el invento del año. Mejor dicho, del siglo. Esto es una ratonera para murciélagos. Miren qué máquina más ingeniosa. ¡Mírenla!
La están viendo, ah? Sí, está bonita. Mire, señor
inspector de plaga. Con esta ratonera para murciélagos, el galope se librará de la plaga. Le voy a explicar cómo funciona. Eso.
Explique cómo funciona, vamos a ver. Quiero saber cómo es que funciona eso.
Mire, señor Jim Pautor, primero el murciélago o mampiro se mete aquí en esta ventanita. Después la vuelta aquí. Coge por aquí y luego salta para acá.¿ Está claro? Vamos a ver. Música Entonces... el vampiro llega aquí... trata de descansar y no puede... entonces Chumbulú... cae dentro de la lata y el agua... hogándose de inmediatamente... está claro...
señor Jim Pautón... Sí, sí, sí, sí... muy interesante... muy interesante... Este es un buen invento, indudablemente. Solo quiero hacerle una pregunta. ¿Cómo? Una sola pregunta. ¿Ah? ¿Eh? ¿Y? Las que quiera, señor instructor, las que quiera. Usted sabe bien que el murciélago es un mamífero volador, conocido con la denominación de quiróptero, ¿verdad? Quiróptero.¿ Cómo dijo el señor? Quiróptero
Mamífero quiróptero. Exactamente. El murciélago es murciélago o mampiro. Es un mamífero volador
quiróptero, ¿verdad? Dígame una cosa, señor inventor. Bueno, le diría una. Fíjese bien,¿ cómo es que va a entrar en la caja ese mamífero volador conocido como murciélago? Cuando este animal emite un sonido especial mientras va volando. Y ese sonido es el que le permite detectar los objetos que encuentra a su paso. Un murciélago no puede por sí y antes sí entrar en esa caja.¿ Cómo hará usted para que el murciélago entre en esta tal ratonera?
Pues es muy sencillo, señor Jim Peutoro. Primero digamos que hay que agarrar el murciélago con la mano.
Y
después meterlo en la ratonera para murciégalo. Y eso es todo.
Entonces, entonces el quiróptero o el murciélago no entra él solo en la ratonera.
No, amigo, hombre, no. Primero hay que agarrarlo con la mano y luego zamparlo dentro de la ratonera.¿ Estamos claros? Su invento solo sirve para esto,
oiga bien, para esto.
Mi invento, mi invento, mi invento, me lo quebraron.
¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Dios mío! Mi porvenir iba a ser, digamos, como Tomasito Álvarez. ¡Eso!
Eso no es invento
Eso no es invento ni es nada!¡
Eso
no es invento! Y usted me lo arruinó. Lo voy a demandar. Lo voy a demandar.¡ Claro que lo demando, lo demando!
Qué les pareció la chochada, hombre?¿ Qué tal, jodido, ah?¿ Qué invento? Para que el murciélago... Entrara a la tal ratonera. Primero había que... Agarrarlo con la mano.¿ Qué tal, ah? Es decir, cazarlo primero, pues.¿ Qué tal, hombre?¿ Les pareció esta chochada a ustedes, oh? Hombre, ah... Ese es el invento del Felipito, hombre. Hombre, y les voy a decir una cosa. Este cuento fue auténtico. Hombre, ahí los vemos, huichos. No va a volar.
