Bueno, para todos los grandes oyentes de Pancho Madrigal, este cuento que es muy bonito. Escúchenlo. Se llama Los Espantos de Piedra Larga. Amanecí el pueblo del galope en los cantos de los gallos. Empezaba a salir el sol y a caer sobre la plaza y perfilar la sombra del campanario sin campana. En la casa de la familia Prieto, Doña Tula se levantaba a los quehaceres diarios y Don Pancracio, su hermano, también. Ambos dos tomaban su tacita de café en el caracol mientras palabreaban.¿ Te fijas
Pancracio? Otra
vuelta
no vino Aniceto
a dormir. Qué extraño, no
vino Aniceto. No vino anoche.
Lo extraño es que venga y que no ande en compañía del borracha chachacho de Carelara.
Carelara. Estoy
seguro así.
No, si ese ya no bebe.
Como la gente.
No, no, de veras ya no. O en
canasto porque se le salen.
No, ya te dije que no. No
no, de seguro le puso serenata. A la liberata, la novia que tiene ahora en Piedra Larga.
Santo Dios! Fíjate con quién se ha ido a meter, ¿eh? La muchacha esa dicen que sacó el carácter del tata. Que es pelión y malhablada. Y que nadie la quiere por eso.
Pero Aniceto se ha enamorado de ella. Y te voy a decir una cosa, Tula.
Qué cosa
Para que
ella se
ponte bonita, se defiende. Tiene un par de ancas que para qué... Ay, si cuando se ríe parece un caramelito.
Así son todas antes del casorio. Cuando están de novia no hayan que hacer con los hombres. Pero ya cuando los tienen seguros... Ay, son un infierno.
Decime tú la voz,¿ así eras?
No, no, yo no, yo soy una cosa muy especial. Ah, sí,
claro.
Es que no sabes lo que le va a pasar a Aniceto con esa mujer. Lo mismo que te
vio a vos tu difunto marido, tú la leves ahora a Aniceto, a esa muchacha.
Ah, pero es que yo no era peleona ni malhablada como dicen que es la tal esa liberata.
Mira tú la... Lo mejor es no meterse. Deja que Aniceto haga lo que quiera, total
que
es él.
Pero¿ cómo vas a creer, Pancracio? Irse hasta Piedra Larga solo por ponerle serenata a la muchacha.
Y cuando
vos
eras joven, Tulano,¿ te acordás que Jacinto venía desde muy, muy a desvelarnos para ponerte serenata? Y vos muy campante hasta te asomabas por la rendija de la ventana. Ya no te acordás.
Bueno, yo no quiero saber nada. La verdad es que vos sos el tío alcahueto de que tiene a Aniceto.
Estás hecho un demonio hoy. Hasta hablando mal estás.
No, es que me da cólera que vos estés diciendo cosas que no debes.
Deja de hablar tú la que ya viene, mira.
¿Quién?
Allá viene Aniceto acompañado... Del inefable Carelada.
¿Carelada? Del
chancho ese que nunca se ha bañado.
No. Y vienen buenos
y sanos para darme en la torre a mí.
Para qué, vieja? Pues si ya no toma, ya no toma.
Como la gente. Pero este es un milagro.¡ Qué milagro! ¡Mita
¡Mita!¿ Qué fue, mijo? Ya no me aceptó mi novia, pues. ¡Ah!
La liberata. ¿Cómo? Liberata, liberata, liberata, caregata. No sale, ¿verdad? No, mijo, no Los casamos el otro mes, mi hijita.¿ Pero cómo Y ahí por eso venís tan alegre, mijo
Y
ya, pues, y ya, pues, y viera que, pues, y ya, pues, mi hijita.¿ Qué juez, mijito? Pues, pues, pues, claro, pues. Ven, hija
alegre, ¿verdad? Por
el caso digo yo, pues sí. Me llevo la muchacha más bonita de Piedralarga.
Sí, sí. Y también la más brava.
Mita,¿
cómo va a creer? Ya te dijeron a cuántos matoñó el tata y la liberata, mi hijo. No, no, un momentito,
Mita. Un momentito. ¿Qué? Una cosa fue el tata y la liberata, de cómo salió en verso, Mita. Sí sí. Una cosa fue el tata y la liberata, y otra cosa es ella.
No, no, mi hijo. No, no, no.
Cierto que el viejo fue bravo y, pues, se voló a más de seis, pero... No, pero gracias a Dios que el viejo ya es disjunto. Pero dime, mi hijo,¿ ya lo pensaste bien?
Sí, no hay
nada que pensar, mi
hija. Pero es
que ve, mi
hijo.
Verdad que es linda, Carelara?
Sí, hombre.
¿Verdad? Carelara
la conoce, ¿verdad, Carelarita? Sí, hombre, linda la caraja, para que no se puede negar linda.
Te gusta?
Sí, pues está bonita.
Pelo largo hasta la rodilla, mi hija. ¿Ah, sí? Ojos claros de aceituna. Claro, de aceituna. Sí, nariz de aguileña, como que un poquito gacha hacia abajo, buscando la curva, el diablo que le llaman.
No me digas eso.
Boca de colebrís. ¿Cómo? Centura de avispa que me quepa en las manos, me quepa, amiguita.
No me digas
Camina como chencha.
Como chencha, mijo. Pues así
como palmera que se mueve con el viento. Que si me voy, te dejo. Que si me voy, te dejo. Le viera el tacón a ellos, Mita.
Me caso,
Mita. Me caso, me caso porque me caso. Ay, pero, mijo, no seas loco. Pénsalo bien mejor. No hay nada que pensar, Mita.
Me caso porque me
caso, Mita. Ya vas a ser güelis, Mita. Ya
vas a
ser güelis. Uy, me casé el otro mes.¿ El otro mes? Sí, el otro mes. Todo está listo. Doña Tula sabía que aquella muchacha tenía muy mal carácter.
Y conociendo lo trasnochador y mujeriego que era Aniceto, veía que aquel casorio iba a ser un fracaso. Sí, por eso empezó a pensar qué hacer para quitarle de la cabeza a Aniceto aquella idea.
Ve, Pancrecio. Hay que hacer algo. Hay que hacer algo. Este muchacho va a ser desgraciado.
Pues ahí déjalo, niña. El que por su gusto muera es que lo entierren parado
No, no, no, no, Pancrecio, no.¿ Sabes una cosa
Qué cosa?
Ahí mismo, en el pueblo de Piedra Larga, hay una bruja que es muy buena.¡ La leonza!
Y vos qué crees?¿ Que con bebedizos vas a quitarle a Niceto el enamoramiento? No, niña, no seas duunda.
Pero es que mira, Pancracio. Ve, anda a piedra larga, vos personalmente.¿
Qué yo?
Sí, vos. Y hablas con la alianza. Y le decís que te venda varias pociones, varios remedios. Le explicas bien el caso. ¿Qué
No crees, niña, que en vez de andar con bebedizos y carambadas, lo mejor es pegarle un buen susto a Niceto?
Ajá. A ver, a ver, ¿cómo? Explícame.
Mira... Él todos los sábados va con cara y lara a poner la serenata a la muchacha esa.
¿Sí, sí?
En el camino se atipujan sus pardes en acatamales cada uno con su buen mecatazo.
Ajá.
Lo mejor es asustarlos en el camino.
Pero cómo, niño, cómo?
Mira a tu lado.
Ajá
El pueblo de Piedra Larga es famoso por los sustos. Le llaman el pueblo de los espantos. ¿Ah, sí? El camino es encajonado y muy arbolado. Podemos asustar a Aniceto y a Carelara fácilmente.
¿Podemos ¿Quiénes, ah? Podemos me suena a mucha gente y aparece una manifestación. Ah, no,
Tulano, no. Deja de estar repitiendo las cosas que yo digo. Y
además, no
me dejes todo el trabajo a mí. Después de todo, yo no estoy interesado, ¿verdad?
Pero vos tenés que hacerlo. Somos
vos y yo los que lo vamos a asustar. Y va a ser este sábado. Ay
pero explícame cómo, Pancracio, explícame, a ver.
Mirátula, muy sencillo.
Sí.
Búscate dos guacales.
Dos guacales.
Yo los voy a dibujar como calaveras. Ajá. Nos envolvemos en una sábana blanca. Sí. Y en la nochecita nos vamos a colocar en el recodo del Gualiqueme, camino de piedra larga.
Sí.
Llevamos una candela en la mano.
Ajá.
Y como vos sos temblona de por sí, ¿verdad? Entonces van a creer que es la muerte la que
está temblando. No, no, yo no soy tan
temblona como vos decís. Yo te aseguro que cuando Aniceto y Carelara vean a las dos ánimas, salen en carrera para atrás y no vuelven a pasar por ese lugar.
¡Ay! Es buena idea, Pancracio. Buena idea, pero...
Pero qué, Tula?
Hay que
hacerlo. Pronto anda a buscarte los guacales que nos vamos a poner como máscaras en la cara. Y un par de guayabas en la trompa para estirarlas más.
Pero dime...
Vamos a parecer dos auténticos espantos. Dos auténticos ánimos del purgatorio.
Está bien, Pancracio, está bien.
Vas a ver corriendo a Aniceto y a Alcarelares. Los vas a ver corriendo, los vas a ver.
Agarra la
guitarra, Carelara. A ver, pues. Vamos a ensayar las mañanitas para cantárselas a la liberata. Este sábado muero, ¿oíste?
Va, pues.
Apúrate, hombre, a ver, a ver
A ver,¿ por dónde te parece mejor, hombre?¿ Por mi o por fa? Por pu o por pi, donde vos querrás, hombre. A ver, pues, a ver
Cuál es la que vas a cantar la misma? Las mañanitas, hombre, para despertar. Hacémele ese pra, pra, pra, pra, con más maitrilla, así, como cuando estás picado, jodido. A vos solo con tragos puedes tocar bien la guitarra jodida. Pues
ya ves que todo tiene que calentarse. Ahí va, dale. Y
estas son las mañanitas que cantaba el rey David. David Callarreo, hombre jodido. David, a las muchachas bonitas te las cantamos.
Oye,¿ por qué cantas todo tembeleque, todo
cortado? Canta de corrido, hombre, oye,
que me vas
atajando. A ver, ahora ambos dos juntos a la vez. Despierta, mi bien, despierta, mira que ya amaneció Liberota. Ya los palillos cantan, la luna ya se metió.
Doña Tula y Don Pancracio ya tenían todo listo. Era sábado. Tenía listos los guacales pintados en negro y blanco, las guayabas, los dientotes blancos, las cuencas de los ojos negros y los pómulos bien blancos. Ah, la candela y la sábana, hombre, si eso era infaltable. Pero antes, como para preparar el terreno, don Pancracio habló con Aniceto. ¡Ani! ¡Ani!
Qué fue, tíjito?¿ Qué fue? Yo lo quiero mucho a tíjito.
¿Ah, sí
Fiera como lo quiero.
Ah
Y no me quede atrasando que tengo que seguir ensayando con cargelada. Tito,¿ qué querías?
Oíme, Ani. ¿Ah?¿ No has oído hablar de los espantos que salen en el camino de Piedra Larga? ¿Qué
De espantos? Dijo, tío
Espantos, mi hijo,
espantos No
me digas.
Piedra Larga es un pueblo lleno de espantos.
No me digas.
Dicen que sale un jinete sin cabeza. Sale la cegua. Grita la mucuana. Dicen que en el atro de la iglesia sale el espanto de un obispo. Sale una pareja. Unas viejas tan melecas hay, ¿verdad? Todas horribles.¿ No has oído vos? Pues no
tití.
No. No, tití. Tití. No,
tití. ¿Tití
Quién es tití?
Un titillito.
Ah
No he oído nada de eso.
Pues cuídate, Aniceto, cuídate, mi hijo. Que también dicen que en el camino de piedra larga sale el espanto de las dos ánimas.
Las dos...
Las dos... Las dos ánimas.
Ánimas
Ánimas, así es, Aniceto. Yo te digo nada más para que te cuides, eso es todo. Ahora seguí ensayando tu serenata, seguí ensayando.
Aniceto quedó un poco atemorizado... pero siguió ensayando con Carelara... ensayaron varias canciones... y en la tardecita de ese sábado ya estaban listos para el viaje... una legua a Villa del Galope a Piedra Larga... una legua más o menos... una hora a pie... cayeron las sombras de la noche... encontraron a Aniceto y Carelara... Caminando hacia Piedra Larga. Ambos con su guitarra en la mano. Aniceto atrasito y Carelara adelante.
Hombre, Aniceto. ¿Eh? Porque te noto como muy callado. Como que no vas conmigo. Y como que vas con miedo.
Hombre, Carelara. ¿Eh? Este,¿ no has oído hablar, digamos, allí... Hablando esto de entre paréntesis, ¿verdad? Sí
de algo otra, muchacho
No, no, obvio, hablar de un tal espanto que le dicen de las dos ánimas.
¿Cómo?
Las dos ánimas.
Hombre, no, hombre.
Dicen que aquí en el recoco, en el recoco, en el recoco, todo el del gual igual. del Guali Guali que que del Guali que me dicen que salen las dos ánimas por aquí por donde vamos a pasar
el recodo del Guali que me hombre si es allá
pues
ya estamos llegando
y
parece que
parece que no me digas nada
no Ay, mamita.
Ahí
están
las
dos A.
Las dos
A.¿ La estás viendo vos también? Las dos
A.
Sí.
Las dos
A. Las dos ánimas.
Sí Las ves, Caca?
Pues claro, hoy la vi primero.
La viste, Caca
¿Cómo
Qué di?¿ La viste, Caca?
Sí, hombre.
Cacarela la... Son dos bubul, bubul, bubul, bubul. Bulto. Bulto, blanco. Ay, mamita, mírale la caca.
La qué?
La caca.
Que las ánimas están bien como
nosotros? La calavera, hombre Ah, sí. Están con una caca.
Qué está en la mano
Con una caca.
A dónde?
En la mano, una caca, candela en la mano.
Ah, bueno.
Son babas. Son babas.
Babosos nosotros si seguimos adelante, ¿no? La...
Son las... las dos
animas. Aniceto. Si quiere, nos devolvemos, Aniceto. Yo... yo... yo tengo miedo
Pues, amigo. Coco. Coco Coco. Coco. Ani. Coco. ¿Coco?¿ Coco
qué?
Como que me quiere adentrar mi miedo. Como que me está por querer adentrar el miedo.
Mejor nos vamos.
Pero dime, yo no puedo dejar burlar a mi novia. A la liberata.
Yo creo que...
Acá te la... Acá te la... La papacha de guaro.¿ Qué andas? Ay,
caca. Bueno.
Cacarela.
Qué tal?
Echémoslo un trago. Pa' Coco. A coger valor.
Toma vos primero, ¿eh?
Dame la papa Dame la papa.
No soy tu papa.
La papacha, hombre. Ah,
bueno, toma pues. Dale, échatelo vos. Ay, gran insecto. Oye, ya se nos fregó la serenata, ¿sabes?
No,
hombre. Joder. Esto es... Esto es... Esto es espanto. No... No nos... No nos van a dejar pasar.
Un momentito, carajo. Vamos a pensar un ratito. Yo tengo que cantarle la mañanita a la liberata. Pensemos un ratito, Carelara, pensemos. Pensemos.
Las dos ánimas seguían en pie, una a un lado y la otra al otro lado del camino, altas, vestidas de blanco. Se les veía clarita la calavera de la cara y la candela les alumbraba tétricamente los ángulos huesudos de los pómulos. Aniceto pensó.
Mira, mira, Karela. Qué
es, hermano?
Muno, muno, despacito. Ajá. Despacito, despacito. Y cuando estemos frente a la ánima...
Qué hacemos?
Volver a un guigui. ¿Ah? Un guigui, un guigui.
Qué es eso?
Un guitarrazo en la cabeza de una de ellas.
Que yo le dé? Sí,
y yo le doy a la otra
Pronto, carajo. Vamos, pues, vamos. Despacito. No tengas miedo, pendejo.
Un solo guitarrazo, Joño
Despacito.
Un solo guitarrazo y salimos en carrera.
Ojalá no se quiebren, tanto que cuesta.
Siguieron caminando despacio. Y al llegar cerquita de los dos espantos, Aniceto gritó.
¡Ahora, Carelara!
Ahora corramos, Carelara!
Las ánimas están desmayadas! ¡Corramos!¡ Corramos a poner la serenata a la librata! ¡Pronto! ¡Vámonos! ¡Vámonos! ¡Ay!
¡Ay!
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
¡Ay
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
Ay, me duele todo el enreglado.
Cuál
enreglado? Pues el que baja de la nuca hasta las costillas Ay, sí, toda la baranda me la lastimó.
La baranda también.
Ay, sí, todo me salió mal. Ay,
Dios
mío. No salió mal. Bueno
bueno, mejor
Moraleja, bicho. Para los que dicen que este programa no sirve, no hay que andar asustando a Naiden. Sobre todo a esos que quieren sobresalir con lo que han sobresalido otros. Se agarran de cualquier tablita para salvarse, hombre. Para que los tomen en cuenta. Hay otra moraleja, guicho. Los espantos no existen, hombre. Son inventos de la gente vaga. Al final el amor triunfa. Aniceto se llevó a la liberata. que con solo llevarse el nombre de la novia era
un enorme sacrificio. Eso de liberata, bicho.
