Y bueno, amigos, vengo con otro cuentito del día de Aguero, hombre. Van a oír estos muchachos que son bastante fregadores en el pueblo, hombre. Se llama La Vela del Lencho. Ese es el cuento. La Vela del Lencho. Aquí les va, amigos. Aquí les va, hombre.
Eran dos buenos amigos que vivían en Nagarote. Eran bien amigos. Lencho y Julio se llamaban. Y siempre vivían tramando sanganadas en el pueblo. Como buenos vagos vivían tramando maldades. Porque la vagancia solo sirve para... para dañar al hombre, Gulliverto. Diario se encontraban y diario tramaban algo.
Y ahí, brother?¿ Cómo estás, hombre?¿ Cómo estás, Julio Mico? ¡Hombre, pues
¡Puchica! Y no pareces ser mi amigo vos.¿ Por qué, oh? Ya te he dicho que yo no me llamo Julio
Mico.¿ Cómo te llamás, pues? Me llamo Julio Larga Espada. Está bien, pues, hermano. Está bien, hombre. No te vuelvo a decir Julio Mico. Es la última vez que te digo Julio Mico. Y decime,¿ cómo estás de reales, Julio Mico?¿ Cómo voy a andar? Palmado, como siempre.
Si acaso he podido recoger ni un real, pues. ¡Hombre
carajo! Nosotros, mira, hombre, tenemos que planificar algo. ¿Cómo? Planear. Pensar, pues, si es que no le entendemos al español puro. Ajá. Como se habla ahora, ¿verdad? Bueno, ya te entendí, hombre. No es posible que gente tan inteligentuda como nosotros... No tenga ni siquiera, fíjate bien, ni siquiera, jodido, para echarse un traguito. No, hombre, no. No, hombre, no, no, no. Oye, esa es una vergüenza, jodido, para el club de vagos nuestro. No, hombre.
Pensemos algo, hombre, pensemos algo.¿ Sabes una
cosa, Lencho? Estamos quemados, hermano
Qué descubrimiento, más de arriata, ¿verdad?
Estamos quemados. Y fíjate que en este pueblo ya nos conocen de sobra. Ya estás en las cruces cuando nos ven pasar.¿ Hasta se nos corre la gente? A vos
será porque ya dejó, Dios mío. A mí no se me corre nadie todavía, hombre. Ni a vos ni a mí. Ya ni nos fían en la cantina. Es otra cosa. Bueno. Trabajo nadie nos quiere. No, no, no, no, no, no. Dejate de bromas. Que de trabajo ni hablar, jodido. Eso es horrible. No, hombre.¿ Quién inventaría el trabajo, hombre?
Ahora
que me acuerdo. Hombre. Ni siquiera, Dios. Trabajo.¿ Trabajo dijiste? No. Hombre, qué barbaridad, hombre. No. Mira, hermano. He estado pensando en el asunto de una vela.¿ Una vela? Claro que sí. Un velorio.¿ Un velorio? Hombre,¿ quién se murió? Eres pendejo vos, hombre. No jodas con
nadie
hombre. Pero he estado pensando, te digo, en el asunto de un velorio. Para que vos y yo podamos echarnos unos traguitos. Es lo único que se me ha ocurrido. Un velorio. Una vela, pues, hombre. Pero, hombre, Lencho. ¿Cómo, hombre? Habla, habla. Espérate, mirá. Te voy a explicar. Espérate un momentito. Espérate
Esto sucedía en Nagarote hace mucho tiempo. Lencho era bueno a su guaro. Y Julio, apurado Julio Mico, también le encantaba beber... Tremendos eran Azuaro, tremendo. Nagarote era el mismo pueblo lindo. Lindo como siempre. Con sus noches quietas, platinadas de luna. Con su rumor de lago y volcán. Con su quietud de pueblo pequeño. Con sus guardias bostezando en el cuartel. Con su ermita vieja y carcomida. Con sus personajes famosos que eran Lencho y Julio. Pues
no hay de otra, hermano. A preparar la vela, se ha dicho. Es la única forma de beber sin que nos cueste.¿ Estamos claros? Hombre, estamos claros. De acuerdo. Hombre,
hacemos la vela en tu casa y vos vas a ser el muerto.
No, no, no. Mejor vos
sos el muerto.
No, no, un momento, un momento, Lencho
No, no. Queremos de acuerdo. Vos o yo. No, te digo que vos. No, hombre. Mira, no ves que yo tengo familia.¿ Qué importa, hombre?¿ Cómo que no me importa, Lencho? Mi mamá y mi hermana... Mientras que vos vivís solito. Vos podés fingir que estás muerto. Y ahí,¿ cuál es el problema?
Hombre, ahí sí, ve. Ahí sí. Tienes razón. Por primera vez tienes razón.¿ Se da cuenta que no es lo mismo? No, no, no. Es que hay que ser justo, hombre. ¿Verdad? Vos tenés mamá y yo no. Y
hombre, no es lo mismo una que otra vez
Vos vivís acompañado y yo vivo solo. De acuerdo, de acuerdo. No,¿ para qué vamos a seguir hablando? Pero mira, yo digo una cosa, hombre. Pensándolo, pues, yo estoy adentro del... De la colcha, pues, ahí en el K3 donde voy a estar. Ajá. Eso. Eso.¿ A qué hora voy a beber, guaro
yo? ¡Huevo! ¡Hombre ¡No!¡ No seas tan bandido
¡No, no, no! ¡Hombre
mira, es que es muy sencillo, hombre! Yo disimuladamente te voy a llevar hasta el catre, tu buen trago de guaro y tu boquita de jocote select. Cada trago que yo me eche, hombre, el traguito que te llevo al catrecito como yo disimulo.¿ Estás claro? Bueno,
así sí ya cambia la cosa. Esa es buena idea. Perfecto. Entonces, pues, yo me hago el muerto, ¿verdad? Pongo el catra en medio de la pieza. Correcto. Y metiendo como muerto.
Eso es todo. Eso es todo. Lo más sencillo del mundo, hombre, Lencho. Vas a ver que va a sobrar quien lleve guaro a la vela.
Jodido, pero cuidado, se te olvida llevarme. No, hombre.
Dónde que no lleven guaro y café negro y todo a la vela? No es que toda la gente... Esa es la costumbre. Que hoy tenemos velorio. Tenemos velorio.¿ Quién lo inventó? Pues vos o yo, jodido. Vos, pero te estoy ayudando. Solo vos y yo sabemos que ese velorio va a ser de mentira. Claro,
hombre. Entonces, pues, aceptado, Julio Mico.
Un momento, ya te dije que no me andes diciendo Julio Mico, jodido. Me llamo Julio Larga Espada, hombre. Qué perdón. La voz, Lencho. Bueno, pues, andate ya mejor. Andate ya mejor y andá a acostarte y te pones duro en ese catreviejo, hombre. Mientras, pues yo voy a ir por el pueblo ahí regando la bola de que te moriste, hombre. Hombre, ahí va a llegar también el agente y Olegario, el rezador, para rezarte tu rosarito.
Hay que rezar lo que quieran, jodido, con tal que no se te olvide ponerme el trago a
su hora. No, hombre, no se me olvida, Lencho, no se me olvida. Ve, naturalmente, pues que los vecinos van a llevar chicha, guaro y café. Sí, vamos a estar tremendos.
Qué les parece?¿ Ese era el plan?¿ Que Lencho se hiciera el muerto... para velarlo aquella noche y poder beber guaro en la vela?¿ Qué tal? Pues bueno... Julio Mico anduvo por todo el pueblo dando la noticia y claro... a las siete... a las siete de la noche empezó a reunirse la gente... Pusieron la tijera, catre, la cama, en el centro del cuarto y la gente se sentó en aquellos patagallinas alrededor. En una esquina estaba Julio Mico, que ya había comenzado a beber, palabreando con Don Tano,
un viejito nagaroteño, tendido en la tijera, el supuesto muerto. Lorenzo, Lencho, con cuatro candelas encendidas, una en cada pata de la tijera.
Ese
jodido que está rezando, yo creo que nunca había rezado antes.
Se
salta las cosas, no sabe decir una letanía. Hombre, Julio Mico, contanos algo del difunto
hombre. Tano, aquí te traigo esta candela para que la aprendas.
Y a mejor trae bien un puro para encendirlo con la candela. Sí,
me trae otro también. Óigame, don Tarnito. Con todo el respeto que usted se merece, en primer lugar, yo no me llamo Julio Mico. Me llamo Julio Larga Espada.¿ Estamos claros
Jesús, Julito Larga Espada. Pero si toda la vida te hemos dicho Julio Mico. Bueno, pero dejemos eso. Contate algo del disjunto. Pobrecito Lorenzo, Dios lo tenga en
el cielo. ¿Cómo? En el cielo? Ese joyo debe estar pataleando en la olla más grande del infierno. ¡Cállate
joyo, cállate
No hables así! ¿Sabes, Don Tano? Sí. Es que... es que mucha sanganada hizo ese carajo. Yo le puedo contar un buen, mucho cuento. Mucho cuento de Lorenzo. Pero necesito refrescarme la garganta con un traguito.
Bueno, está bien. Marcela. Marcela. Tráele un trago a Julio Mico.
Julio Narga Espada
Ay, está bien, Julito Larguespada
Es la
costumbre decirte Julio Mico
siempre. Ay, ya le dije, don Tani, ya le dije. Yo no me llamo Julio Mico, me llamo Julio Larguespada. Está
bien, Julito Larguespada.
Apúreme el trago, don Tani. ¡Marcelá!
Ténlele un trago doble a Julio Larguespada, mejor conocido como Julio Mico. Bueno, pero háblanos del
difunto.
Contanos algún cuento del pobre difunto. Espera un momentito Gracias,
doña Marcela
Hasta aquí se sabrosé el Julio Mico
Así cambia
la
cosa, amigo? Claro. Así sí ya se puede hablar. Pues afigúrese usted una vez que nos fuimos a tirar venado. Viera usted, don Tano, viera qué cosa. Entonces, ¿verdad? Lorenzo, que era un buen tirador, se apió.
Ajá
Julio Mico. Contá, contá. Joder, hombre, me da la idea que yo no me llamo Julio Mico, amigo. Me llamo Julio Larga Espada.
Bueno, Julio Larga Espada, es la costumbre. Ya te dije que era decirte Julio Mico.¿ Y qué culpa tiene no decirte Julio Mico
Contate otro cuento del difunto. Ay, la neta.¿ Otro trago?¿ Puedes echar otro cuento?¿ Otro trago? Claro, otro trago
¡Marcelá! Trate un trago doble para Julio Mico, cuyo apellido dice que es Julio Larga Espada.
Mientras tanto, el pobre Lorenzo, Lencho, seguía tendido en la tijera haciéndose el muerto. Estaba oyendo todo. Los reza, el cura que los acompañaba. Oía también el chocar de las botellas con los vasos y los tragos. Sentía el olor a café que se servía en su vela. Y oía también a Julio Mico inventando historias y cuentos. Y oía cómo iba poniendo ese bolo de tanto beber. Pues otro día, otro día, Lorenzo
Verá, mi amigo el difunto, Tenía sus alencias con una muchacha llamada Colacha. Ya me acordé. Colacha, linda la carajita.¿ Para qué linda? Bueno,¿ ya la ha visto usted?¿ Cómo se chiqueaba al caminar? Se parecía una palmera moviéndose de un lado a otro. Linda, linda la carajita.¿ Para qué? Bueno, pues entonces, ¿verdad? Qué rejodido.
Qué barbaridad. Qué jodido este Julio Mico. Y pensar que yo estoy aquí debajo. Puro baboso, estoy aquí haciéndome el muerto
yo.
Ya se ha bebido más de dos litros de guaro, el jodido. Y no se ha dignado acercarse a darme un trago. Qué bárbaro, jodido. Quedamos en que me iba a traer un trago cada vez que él se metiera uno. Pucha, qué barbaridad, jodido. Jodido, no me pase esto, ayúdame. Me ha traicionado este carajo, jodido. Me ha traicionado, jodido.
Aquella vela, pues, estaba en los finos. Julio Mico bebiendo guaro y Don Tano oyendo cuentos. El único chancho de la fiesta era el pobre Lorenzo, fijiéndose muerto en aquella tijera. Y bueno, la vela seguía en los finos. La gente rezando, jugando naip, y otros carajos bebiendo guaro. Otros carajos ya encalichados con la chicha, como lo decimos en buen nicaragüense. Aquella vela estaba alegrísima, sí, alegrísima. Y Julio Mico seguía bebiendo
Qué cuento más lindo, Julio Mico?¿ Qué cuento más lindo? Ay, ay, ay, que no me llamo Julio Mico. Está bien, Julio Mico,
no te vuelvo a decir
Julio Mico. Ay, mami. Me llamo Julio Largue. Jesús, hombre, lo importante es que sos bueno cuentacuentos.
Eso es todo.
Así es, Julio Mico. Tenés tus buenas aventuras con el disjunto. Sí, hombre. Claro que yo conozco. Es
hoy más traicionero este güey. La gente siguió rezando.
Pero el pobre muerto Lorenzo no aguantaba ya aquella posición rígida y sobre todo tenía la boca hecha agua por las ganas de beber guaro. Por eso, cuando ya no aguantaba, tranquilamente se levantó de la tijera y ante el asombro de toda la gente, aquel muerto habló. ¡Hombre,
Julio Amico! ¡Hombre!¡ Cara de pendejo me has visto vos, pues! Venimos
a
hacer el muerto un ratito, hombre. Yo voy a echarme un trago.¡ Qué jodido, hombre!¡ Santo Dios!¡ El muerto se
levanta!¡ El muerto se levanta!
No quedó un alma. Hasta el cura se fue corriendo a su ermita. Don Tano también veía salir huyendo. Todos, todos salieron huyendo.
Se
parece gracia, jodido. Joder. Perdona, perdoname, hombre. No, perdona, no jodas, hasta me duele la espalda, jodido, estar acostado, pendejo. Hombre,
echaste
a
perder el
velorio tan bonito. Joder, no me arruiné, jodido. Apúrate, dame una botella, guaro, jodido.¡ Dámela antes que te pegue tu trompara, jodido!¿ Cómo es que me tenés? Un momentito, mira. Un momentito. No, ya apuraste. Se ha hecho ahí de todo, hombre. Ahí de todo. Mira. Allá tenés guaro, lija. Échame un trago ya, jodido. No, espérate.¿ Qué querés? Guaro, lija. Ay,
también. Cususa
Jodido, revolver todo. Échame un trago ya, jodido. Me tenés arrecho. Sí, hombre. Jodá.
El vecindario se portó bien. Pendejo. Vení, bebamos. ¡Purate
hombre, jodido!
Amanecieron presos Julio y Lorenzo. Sí, hombre, amanecieron presos. La guardia llegó y cayeron presos. Pero el cuento es auténtico, Willyberto, el cuento es auténtico. Muchas veces hicieron aquel truco para beber guaro. Hoy ya lo has hecho, Willyberto. Ya lo has hecho, ¿verdad?¿ A dónde que no? Aunque detrás de vos andas el enterrador ya. Te miro en medio día abajo. Así lo hicieron, hombre. quedaron entrabados por muy buen tiempo.
