Aquí va el cuento de hoy.¿ Sabes cuál es, Gullberto? La mona de Palo Solo. Ese. La mona de Palo Solo, amigo. Óigan el cuento. Óiganlo. Óiganlo. Están huyendo los coyotes, ¿no? Ajá,¿ y qué? Jodidosos los miedos son ustedes.
tipos más cochones... yo
me voy a dormir patrón... hoy sale la mona de palo yolo...
son los babosados son ustedes... y se ríen... que pierdo yo que salga una mona... y sale, sale, que pierdo yo...
Que el espanto tenía fama, amigo. Era una mona. Al menos la gente así decía. La mona de Palo Sol. Salía en el camino de Palo Sol. Y decían que Maiden la había podido tirar, amigo. Que no le entraban las balas. Que era bruja, etcétera, etcétera. Doña Dubí, el patrón en aquella finca, era un hombre maduro. Casi viejo. Pero fuerte y vigoroso, amigo. Y algo más. No creía
en espantos. por eso se reía cuando le hablaban del cuento la mona de palo solo amigos después de aquellas noches misteriosas y técnicas el día amanecía radiante amigos y todos comentaban
oyeron anoche los coyotes siempre que hay
coyotes Es
que la mona de palo solo anda saliendo. De verdad, hombre.¿ Y cómo dice el patrón que
en ese
camino no
sale nada? Ningún susto. Eso
dice el patrón
Pero apostemos que no camina solo por el camino. ¿Verdad?¿ Qué
chocho, pues?¿ Quién dice que no?¿ Quién
dice que no? Yo digo. Los miedosos son ustedes. Yo camino por donde quiera y a la hora que quiera. De verdad, patrón
Usted diría caminar solito por el camino donde sale la mona?
Por qué no?¿ Dónde le sale la mona?¿ Qué hace?
Si sale, sale.
Yo
no le tengo miedo. He visto muchas monas y muchos monos. Y monitos, además. Y no le tengo miedo. El mono es un animalito inofensivo. Menos los carablanques, que son muy enamorados.
La mona nos quiere meter usted? Pero es que dicen que este es brujo, ¿sabe? Que no le entran las balas.
Pues si yo no quiero matar a ninguna mona ni tirarle bala. Pero eso sí, quisiera ver el espanto ese para que vean que no le tengo miedo.
No, mona.
No
le
tiene miedo. Casualmente mañana voy a traer un ganado a los altos.¿ Quién de ustedes quiere acompañarme? Los más cochones estos, hombre. Vamos a regresar ya en la nochecita. Yo, yo, yo
patronito
Mire, yo preferiría
quedarme cuidando aquí, hombre. Preferiría
no ir yo
hombre.¿ Y vos, Felipe?
Yo, yo, yo, yo sí, yo sí, yo sí, este, sí,
sí. Sí, sí, qué jodido.¿ Entonces vas conmigo?
Yo, yo, yo sí, yo siento que me tiemblan las patas, decía Gorita.
Y no solo te tiemblan, te veo todo mojado, los zapatones.¿ Qué te pasó? ¿Ah? Y el pantalón también. Y no importa que estés mojado, de todas maneras vas a ir conmigo. Vas a ver que no hay tal susto ni tal mona. Todo es puro cuento, puro cuento. Sí, sí,
papá.
¿Sí
Sí, papá.
No, yo no soy tu papá, soy tu patrón.
Sí, sí, patroncito. Sí, patroncito.
Las mañanitas eran lindas, amigos.¿ Para qué? Lindas eran. El sol brillante sobre los llanos y las montañas. La vegetación de carazo y granada y masaya siempre hermosa y tupida. Los caminos olorosos a espadillo, a sacuanjoche y pintados de rojo por el malinche, amigos.¿ Para qué? Lindas eran aquellas mañanas, amigo.¿ Para qué? Pero Felipito estaba nervioso.
Y de ahí? Hasta que te tiembla la mano sosteniendo el guacal de café vos. No
niña. Ya estoy. Yo soy muy... Muy hombre, carajo.
Sí, se te nota. Ah, mejor le hubiera dicho claramente al patrón que tenías miedo.
Claro, sí, sí, claro, como yo. Yo mejor le dije que yo no iba.
Pero yo voy a ir, porque yo... O sea, porque yo... Yo soy hombre, soy hombre, carnal.
Está listo ya, Felipito. Está listo. Hay que irse de mañana porque hay mucho que hacer y seguro nos coge la noche.
¿Qué?
Esa gira es larga.
Van a venir a la medianoche.
Y
a vos qué te importa?
O venimos en la medianoche o en la madrugada de mañana. Claro. Pero que venimos, venimos. Pues no viene. Ensíllate a las bestias. Pronto, pronto.
Sí, patroncito. Y es que el día viene de mañanita.
Felipito y su patrón, montados en dos mulas, cogieron el camino para Los Altos, amigos. Allí iban a ver un ganado y a traerlo a la finca. Primero pasaron en pleno día por el camino llamado de Palo Sol. Por cierto que el patrón iba platicando animadamente.
Ven, Felipito. Sí, patrón. Este es el camino donde dicen que sale la mona. No me
lo digas, patrón. Es un camino limpio y bonito. Muy bonito.
Le dicen palo solo, porque en todo este plan solo hay un palo. Miralo.
Ajá.
Aquel palo de ceiba,¿ lo ves?
Sí, ya lo veo, patrón.
Y ahí, al pie del palo, es donde dicen que sale la mona. Oh, chicas. Vamos a ver si la vemos en la noche. Vamos a ver.
Y usted tiene ganas de verla?
Por el momento es mejor no ir hablando de eso. Tenemos que llegar a los altos y escoger bien el ganado. Hay mucho que hacer. Mucho que hacer.
Bueno, y se adentraron en el camino y siguieron y siguieron, amigo. El día pasó rápido, con la rapidez que pasan los días cuando uno trabaja duro, amigo. Y en la tardecita, ya casi de noche, emprendieron el camino de vuelta sin el ganado, amigo. Solo lo vieron y lo dejaron escogido para mandar varios mozos al día siguiente. Ya era medianoche, amigo. Más de medianoche. Más bien era ya la madrugada del día siguiente. Como las tres de la mañana. Al ratito
las cuatro. Y el día empezó a clarear, amigo. Fue entonces cuando llegaron al tal camino de Palozol. Y fue entonces cuando se fijaron que al pie del seibo de Palozol estaba dormido un mono, amigo. Un mono grande que tenía a sus pies como... como seis gallinas amarradas de las patas.
¡Ay, patrón!¡ Ahí está!¡ Ahí está la mona!¡ Tírele un balazo, patrón! ¡Pronto, pronto, patrón!
¡No!¡ Vame a acercarme a él!¡ Ese es mono, no es mona! ¡Ah! Mirá. So, mula, so. So. So. Mirá. Está dormida recostado al palo de ceiba.
Ya, ya lo vi.
Pobrecito, si alguien lo ve lo va a matar. Mejor lo voy a despertar para que se vaya.
¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo? Esto sí que es raro. Un mono con seis gallinas maniadas de las patas.
¡Monito! ¡Monito! ¡Despertate! ¡Monito! ¡Despertate! ¡Hey, monito! ¡Despertate! ¡Despertate! ¡Monito! ¡Monito! ¡Monito, despertate! ¡Despertate!
El niño aquel, que era como del tamaño de un cipote de unos trece años, grande, se despertó al momento, amigo. Estaba un poco asustado. Miró a don Eduvige con cara sorprendida, cogió las gallinas y corrió monte adentro.
te fijás carajo... te fijás... un mono inofensivo... un mono inofensivo...
bueno y si patrón... un mono inofensivo...
para que veas pues... para que veas... este es el mono al que la gente le tiene miedo... nada no hace nada... Es un mono inofensivo.
Choco, pero... Pero era grande el bandido. Sí,
sí. Vámonos. Ya podés decir que viste al mono de palo solo y que no le tuviste miedo. Vámonos, vámonos. Arre, mulita, vámonos. Vámonos, vámonos. Y así fue mi...
Felipito llegó fachenteando la finca diciendo que había visto la tal mona de Palo Sol, ¿sí? Y que se le había acercado también. Y que le había hablado, amigo. Sí, que le había hablado. Y que él era un hombre que no tenía miedo. ¡Ah!
y de verdad lo viste felipe y
caro y lo
viste vos con tus ojos ah si cerquita mira
como que estamos platicando vos y yo cerquita no mentira casi casi casi casi casi casi lo topa el mono que barbaro yo soy pencon son carajadas soy machete diule soy pencon
de verdad de verdad casi lo toca pues claro oye el patrón no la disparo no hombre si es un
animalito inofensivo bien hombre para que mi patrón y yo no tenemos miedo de nada carajo esa es la verdad para que íbamos a matar al pobre mono para que no hombre no quisimos matarlo para que
no
ve
mira felipito ve ahí en el corredor de la casa Miraste un hombre como buscando al patrón. Anda, ve qué quiere, niño. El patrón anda gorita en el río. Anda, ve qué quiere ese hombre que busca al patrón, anda.
Cómo no? Automáticamente voy. Automáticamente. Eran como las horas del medio día,
amigo. Felipito dejó el ranchito de los mozos y se fue a la casa hacienda que estaba como a 30 varas a ver qué quería aquel hombre. Era desconocido por aquellos contornos, amigo. Y traíba en la mano media docena de huevos y una cuajada, amigo
Buenos días.¿ Está don Eduvige?
Pues viene que no está. Anda en el río. Dígame,¿ para qué lo quiere?
Bueno, solo para darle esto. Dígale, por favor, que aquí le dejo esta docena de huevos y esta cuajadita. Y que muchas gracias, que le agradezco mucho que no me hizo nada anoche cuando me encontró dormido al pie del ceibo. Chaleco el
turco.¿ Cómo dice?
Dígale que cuando pongan las gallinas Le voy a traer más huevos. Y que le dejo mi dirección. Que me busque en calle La Ronda, dirió Mo. ¿Mirá, Mo
Mirá, mi.
El pito cayó al suelo Qué le temo? Hielo. Se
va. ¡Felipito! ¡Felipito! Vamos a ver, niño. Está como desmayado. Vamos a ver qué le pasó. Vamos, vení pronto. Vamos a ver. Auténtico.
Y es que en aquellos lugares era común el cuento de que había muchas mujeres en las montañas que se convertían en monas, y entraban a los pueblos a robar gallinas y otras cosas. Hasta los gustanes se le llevaron a la tía Genara, con decirles que cuando yo era cipote, oí el cuento de que el padrecito Hermógenes Benavides, en
el valle del Capulinal, le había salido una mona. una vez que venía a confesar a un enfermo en plena montaña, al pasar por un recodo el camino, donde le decían el codopando, porque había un palo aguacimo con una rama en forma de codo, allí salía una mona que asustaba a la gente, ve, el padrecito venía como a las ocho de la noche, si en su mula, cuando de pronto sintió como que algo cayó sobre las ancas de la mula amigo, si detrás de él, era noche oscura,
Y entonces el padrecito se aflojó el cordón de San Francisco y tirándolo por encima de su cabeza, apretó al animal contra su espalda y así llegó al pueblo, amigo. El animal que traía Lanca era la mona. El padrecito la amarró en el palo de Guayaba, el que está junto a la casa cural. Y en la madrugada, todos vieron a una señora amarrada con el cordón de San Francisco y llorando a grito, amigo. El padrecito le echó agua bendita, la confesó y la despachó a su montaña.
Desde entonces, no volvió a salir la mona bruja por aquellos lugares. Auténtico. ¿Ves? Felipito se desmayó. Aquel hombre era el mismo mono que había visto aquella madrugada. Se transformaba el carajo. Felipito se desmayó y estuvo con calentura un montón de días. Como me escondía, amigo. Como me escondía. Por poco se muere. Y eso que decía que era valiente, imagínense. Y esto que no le salió vibraciones. Que es peor que el mono aquel, ¿verdad? Este cuento es auténtico, amigo. Sí, auténtico.
Por ahí nos vemos, gordos.
