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La Flor de Cera (CUENTO DE MIEDO)

Nov 27, 202524 min
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La flor de cera había sido una señora hacienda, aquí vivía gente muy amable

Transcript

Speaker 2

hombre vamos con el cuentito de hoy vamos con el cuentito la flor de cera ese es el cuento de hoy la flor de cera, oigan, oigan La flor de cera, amigo. Así se llamaba aquella hacienda. Que según mi abuelo, había sido una señora hacienda. Era en las montañas de Ginoteca. La flor de cera tenía un hermoso jardín. Un corral. Allí ordeñaban vacas también. Y vivía una gente muy amable y muy sincera como todo... Como todo habitante de tierra adentro, amigo. ¿Sí? Bueno...

Mi abuelo que era mulero y comerciaba en aquellos tiempos, me contó este cuento, ¿sí? Él se iba desde Tipitapa cargando mulas con mercadería y recorría toda la Segovia. Y en esos caminos dormía donde le agarraba la noche, mi hijo. Oigan a mi abuelo arreando sus mulas por aquellos caminos, oigan, oigan.

Speaker 4

¡Oh, mula, mula, vamos! ¡Muleta, muleta, vamos! ¡Pilota, vamos! ¡Sanata! ¡Vámonos!

Speaker 2

Mi abuelo se conocía al pelo todas las montañas de la Segovia, amigo. Él llevaba a la Segovia telas y chucherías y traía café, dulce, maíz, en fin de todo. Bueno, Un día, según él me dijo, iba caminando por las montañas cuando comenzó a soplar un gran viento, un viento fuertísimo.

Speaker 4

¡Hombre, carajo! Está soplando mucho viento. Y el día se está poniendo feo. Es tan fuerte el viento que no se oyen ni los cascos de las mulas. Mejor voy a apresurar el paso porque me puede coger la noche. Y eso de dormir en las montañas es una vaina. Tal vez encuentre una casita donde dormir. ¡Oh, mula! ¡Sofilota! ¡Vamos! ¡Zanata! ¡Vamos! ¡Molita! ¡Vamos! ¡Vamos!

Speaker 2

Serían como las seis de la tarde, amigo. Cuando divisó una hermosa hacienda. Era la primera vez que pasaba por aquel camino. Y le llamó la atención la hermosura de la hacienda, amigo. Se acercó con sus mulas y...

Speaker 4

Buenas tardes!¿ Hay alguien aquí?

Speaker 5

Ah, buenas tardes. Buenas tardes.

Speaker 4

Buenas tardes, señora.¿ Me pueden dar posada? Ah

Speaker 5

claro, señor. Abájese. Claro que sí. En la flor de cera siempre hay tapesquitos para el caminante. Abájese. Muchas

Speaker 4

gracias, señora. Gracias. Voy a bajarme. Voy a quitarle la carga a las mulas para que descansen.

Speaker 5

Perfecto, señor, perfecto. También hay bodega. Ahí puede meter la carga. No vaya a ser que venga la lluvia y se le moje todo.

Speaker 4

Gracias, mi señora, gracias. No sabe lo agradecido que estoy con usted. No sabe cuánto le agradezco.

Speaker 5

Conchita, prepárate unos frijolitos, unas tortillitas calientes, un quesito fresco, cafecito negro y rosquillitas.

Speaker 4

No tiene unas empanaditas y algunas quesadillas. Ah,

Speaker 5

cómo no. Y unas empanaditas y unas quesadillas. Bueno. Tenemos visitante.

Speaker 2

Bueno, aquella tarde mi abuelo comió todo aquello, amigo. Frijolito frito, tortillita caliente, queso fresco, café negro, rosquillita y en fin, todo, amigo, todo. Nunca en su vida, según decía después, había comido tan saboroso. Sí, jamás. Bueno, en la noche un mozo empezó a rascar la guitarra. ¿Qué? Mi abuelo palabreó todo el rato con la señora de la casa, amigo. Una señora campesina muy buena, muy buena. Ah, bueno,

Speaker 5

señor.¿ Y para dónde se la lleva?

Speaker 4

Pues por ahí, mi señora, por ahí, por Ginoteca y la Concordia. Yo siempre comercio por esos lados. Tengo muchos amigos y muchas relaciones.

Speaker 5

Yo tengo tiempo de no ir por ahí. Ahí tengo un hijo casado ya. Si lo ve, se llama Rigoberto. Me le da saludo. Y me le dice que reze todas las noches. Él es un poco descreído.

Speaker 4

Como no, señora, le prometo que al llegar a la Concordia voy a buscar a su hijo. Ya usted me dijo cómo era él. No hay por dónde perderse. Dice que cogea del pie izquierdo, ¿verdad?

Speaker 5

Sí, sí, sí. Y se llama Rigoberto.

Speaker 6

No hay por dónde perderse. No hay. No hay.

Speaker 2

Y después de haber quedado con aquella señora que iba a buscar a su hijo, Rigoberto, para darle la razón y el saludo que ésta le enviaba, mi abuelo hizo las preguntas de rigor a la señora. Que no saben cuáles son las preguntas. Oigan, oigan, oigan.

Speaker 4

Bueno, señora, usted ya me dijo cómo era su hijo. Se llama Rigoberto. Sí. Renguea de una pata como ardila y como profino. ¿Verdad? Pero, ¿sabes, señora? Sí. Ya me está entrando el sueño y quisiera saber... cuánto le debo por su atención.

Speaker 5

¿Deberme?¿ Y por qué, señor?¿ Deberme a mí?

Speaker 4

Pues claro, cuánto le debo por... por esa comida tan deliciosa. Por la dormida. No,

Speaker 5

no, no, no, no, no. Eso no vale nada. Nuestro Señor Jesucristo dijo... dar de comer al hambriento... dar de beber al sediento... dar posada al caminante. No, no, no. No me debe nada, Señor. Nada.

Speaker 4

Señora, le agradezco mucho. Muchísimo, créalo. Dígame...¿ cómo se llama usted? Mi nombre... Para servir a usted y a Dios, o a Dios y a usted, como quiera, es Ramón Madrigal. Y estoy presto para que usted ordene.

Speaker 5

Yo me llamo Mercedes Rocha. También para servirle. Bien, pase buenas noches. Pase buenas noches y que duerma bien. Y al día siguiente, al canto del primer gallo,

Speaker 2

Mi abuelo salió de aquella hacienda llamada Flor de Cera. Todos estaban durmiendo todavía. Mi abuelo sacó sus mulas del potrero, las cargó, enseñó sus mulas y cogió el camino para Ginoteca y la Concordia

Speaker 4

¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Lento! ¡Lento!¡ No se me vayan a romper una pata! ¡Vamos! ¡Zanata!

Speaker 2

Era un día hermoso aquel, amigos. Hermosísimo. El sol empezó a salir como a las siete de la mañana. Cuando ya mi abuelo estaba bien adentro en la

Speaker 4

montaña.

Speaker 2

Y en aquel mismo día llegó a Ginoteca. Vendió algunas mercaderías y en la tardecita agarró viaje para la Concordia. Ahí anduvo preguntando por el hijo de aquella señora que había conocido. ¡Hey

Speaker 4

amigo! Diga,¿ sabe por dónde vive Rigoberto, el hijo de doña Mercedes Rocha? Rigoberto

Speaker 3

el hijo de doña Mercedes. Sí,

Speaker 4

es un tipo renco.

Speaker 3

Bueno, ese muchacho vive allá, mire. Allá en aquella esquina.¿ Ya la vio? Frente al mercado.¿ Cuál de ella? Pues esta esquina, la de la izquierda. Frente al mercado. En aquella casa blanca con acera alta. Ahí es donde Rigoberto... Una limonita, por favor. Gracias, amigo. Muchas gracias.

Speaker 4

Y

Speaker 3

tome la

Speaker 4

limona.

Speaker 3

Muchas gracias

Speaker 4

Gracias. Ya voy a ir. Voy a aprovechar que estoy tan cerca y además muy agradecido con esa señora. Ya voy a ir donde su hijo. Ya voy. Ahora mismo.

Speaker 2

Y eso ni más ni menos hizo mi abuelo, amigo. Llegó donde le había dicho aquel anciano, amigo. Tenía agradecido con aquella señora a mi abuelo. Y por eso quería darle aquella razón a Rigoberto. De manera que...

Speaker 4

Amigo. Usted es el hijo de doña Mercedita Rocha, Rigoberto. Bueno, para servirle, amigo. Veo que trae mules cargadas.¿ Qué me puede ofrecer? Bueno, pues traigo telas, peines, espejos, colchas, todo. Bueno, pues si me da buen precio le puedo comprar algo. Claro que le doy buen precio. Pero amigo, permítame, antes quería palabrear con usted. Pues como usted diga, amigo. Hable. Bueno, pues usted no me conoce, pero yo soy Ramón Madrigal. Y le traigo una razón de doña Mercedes, su mamá.

Una razón, dice, de mi mamá. Sí, de su mamá, doña Mercedes Rocha. Ella misma. De la hacienda, por cierto, muy bella, la flor de cera. De ella le traigo una razón. Amigo, pues, discúlpeme, pero en realidad no la entiendo. Pero si no hay nada que entender. Pero, Berto, por favor, le traigo una razón y eso es todo. Pero,¿ pero es qué, pues? Pues ni mamá, pues. Ni mamá, pues. No puede mandarme ninguna razón, amigo. Ninguna razón. Pues se la manda conmigo, amigo. Su mamá es una persona muy amable,

muy fina, muy cristiana. De no haber sido por ella, yo hubiera tenido que pasar... una noche bastante desagradable en la montaña. Pero ella me atendió, me dio de comer, me dio de dónde dormir, me dio potrero para la mula, agua para la mula y por último no me cobró nada. No me cobró nada por esa molestia que le hice. Lo único que me pidió fue que le trajera esa razón y aquí estoy para dársela. Sí, pero es que mire, amigo, mi mamá, pues, mi mamá.¿ Su mamá qué es? Se

murió hace un mes, amigo.¿ Cómo dice? No, no puede ser. Acabo de estar en su hacienda hace poco. No, no puede ser. Amigo, así es. Hace un mes se murió. Mi mamá está muerta.

Speaker 2

Mi abuelo se puso pálido, amigo. Líbido. Empezó a temblar. Temblaba de los pies a la cabeza al oír lo que Rigoberto le estaba diciendo de doña Mercedes Rocha. Aquellas palabras lo habían puesto tieso, amigo. No hallaba qué decir. Le parecía mentir a todo aquello. Amigo

Speaker 4

Qué le pasa? Hasta se ha puesto pálido. Es que... de verdad miró a mi mamá. Sí, amigo, sí. Doña Mercedes Rocha, una señora blanca, gruesa, amable, de buena estatura, muy hacendosa, muy buena. Sí, amigo. Así era mi mamá. Como le digo, pues... Pues tiene un mes de muerta, pues. Amigo, le dieron una mala noticia, pero no es cierto. Anoche estuve platicando con ella en la hacienda, en la flor de cera.¿ En la flor de cera? Sí, ya se lo había dicho antes, pero no me escuchó. En la

flor de cera. Pero, amigo, pero si usted debe estar confundido, hombre. Si esa hacienda ahora es de don Silvio Torres. Él vive ahí. Usted debe estar confundido. No, no. Peor la cosa ahora. No hay tal confusión, no puede ser. No, no puede ser.¿ De quién dice aquí en la hacienda? De don Silvio Torres, amigo. De don Silvio, pero si... No, no puede ser, no puede ser, no.¿ O será que... que yo... hablé con una persona muerta... y comí y

tomé café... Y tortillas acabaditas de echar. Estaban calientitas, esponjaditas, doraditas. No, no. Es más, doña Mercedes llamó a una sirvienta que se llamaba... Se llamaba... ¿Cómo?¿ Cómo era que se llamaba? A ver, a ver, un momentito. Recuerde,¿ cómo se llamaba la sirvienta? Vamos a ver. A ver, se llamaba... Tengo en la punta de la lengua todo ese llamado. Ya, Conchita. Si eso es Conchita. Conchita. Conchita, señor. Sí. La Conchita fue

sirvienta de mi mamá. Pero, amigo, la Conchita se murió antes. Se murió hace dos años. Dios mío, me metieron dos carreras en... No, no puede ser. De manera que también la conchita, la sirvienta, era otra muerta. Pues sí, la conchita también la vio, pues sí, era otra muerta, puede ser. Los muertos son pálidos. Cianóticos y estas no. Estas se miraban de buen color. No puede ser. Caminaban bien. Hablaban bien. Se miraban tan reales.¿ Será que yo comí tortillas de muerto? No,

no puede ser, no. Huevitos hechos por... No. Huevos hechos por... Qué huevos estos. Oiga, me recuerdo loigo, amigo. También había un mozo que pulsaba la guitarra y lo hacía bonito, por cierto. Estuvo tocando toda la noche unas melodías tristes pero bonitas. Yo lo vi cuando me estaba acostando. Amigo, sí, me permite preguntarle una cosa. Dígame,¿ a usted se siente bien, hombre? Perfectamente. No le habrán contado esa historia. No, no, no. Yo llegué...

Speaker 3

Pero si es que me

Speaker 4

está hablando Marcelo, amigo. Y eso es menos todavía. ¿Marcelo?¿ Y quién era Marcelo? Marcelo era... Era un viejo mozo de la hacienda. Y, amigo... Marcelo... También está muerto. Híjole, tres muertos. Le gustaba tocar guitarra todas las noches. Y murió hace como... Bueno, pues hará unos diez años. Híjole, si ya ni en la tumba está. Más cero, lo peor. ¿Cómo? Estuve con tres muertos. Chúfila. Chúfila.

Speaker 2

Ya con aquello, mi abuelo se puso pálido, pálido, amigo. Tuvo que sentarse en una silla para no caer al suelo del susto. Sudaba helado el pobre. Se pasó la mano por la cabeza quitándose el sudor y por fin dijo...

Speaker 4

Se siente bien, amigo? Pues ni tanto.¿ Quién se va a sentir bien después de semejante sudor? Que lo veo bien pálido. Si pudiera volver los huevos que me comí, lo haría, pero ya no puedo. Estoy agotado, totalmente sudoroso. Y no me siento bien,¿ para qué decirles? Estoy viendo a doña Conchita y estoy viendo a doña Mercedita. A Marcelo no lo vi, solo lo vi. Bueno, mijo,¿ qué le voy a hacer? Sean muertos o no, pues. Y yo tengo que darte la razón. Tengo que darte.¿ Qué razón, amigo?

La que me dio... tu mamá... doña Mercedes... doña Mercedita... la razón que me dio para vos... me dijo que... que te saludara y que... y que te recomendara que recés... todas las noches... así sí que vos no crees en Dios... que sos descreído... Eso es todo Eso la dijo mi hijo Eso me dijo Eso la dijo mi mamá

Speaker 2

Alberto Decía mi abuelo que Eso era auténtico hombre A él le pasó Cuando se repuso del susto ocho días después pasó de día por la hacienda... Flor de Cera... y vio todo amigo... todo totalmente cambiado... él mismo me lo contaba... oyelo, oyelo...

Speaker 4

mirá mi hijo... estaba la hacienda en el mismo lugar pero... todo era distinto... ocho días después apenas todo era distinto... don Silvio... era el dueño de la hacienda... no había jardín... ni corral... todo estaba bustio... y los muebles eran distintos... hasta la mesa del comedor donde yo había comido... era distinta... mirá mijito... esto es algo... Incomprensible. Puede pasar al terreno del misterio, del arcano, pero fue cierto. Si oyeran los

anuncios modernos diría le metieron tres en uno. Me salieron tres muertos. Tres muertos en la hacienda. La flor de cera.¿ Ves cómo se me ponen los pelos todavía? Se me paran.¿ Qué tal

Speaker 2

amigo?¿ Qué decís vos, Gulliverto? Aunque no lo creas, auténtico, ¿oíste? Mi abuelo me lo palabreaba, hombre. Mi abuelo no mentía, ¿oíste? Igualito a yo, hombre. Auténtico.¡ Ahí nos vemos, Gulliverto!

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