La Deuda de Teleforo Sánchez (CUENTO DE MIEDO) - podcast episode cover

La Deuda de Teleforo Sánchez (CUENTO DE MIEDO)

Oct 09, 202514 min
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Teleforo había muerto con un deuda pendiente

Transcript

Speaker 2

Qué tal, hombre? Hola

Speaker 3

Panchito

Speaker 2

Cómo estás? Bueno, pues vamos con el cuento de ahora, amigo. Vamos con el cuento de ahora. La deuda de Teléfono Sánchez es el cuento de hoy. La deuda de Teléfono Sánchez. Ahí va el cuento. Oigan, oigan. Amigos, el rancho de Teleforo Sánchez ya ha quedado triste, triste. Ni siquiera el buis cantó aquella tarde. El sol se metió prontito y un nubarrón negro, negro se parqueó propiamente encima de la casita de Teleforo Sánchez, amigos. Los vecinos de la comarca

llegaban a dar el pésame. Otros rezaban y otros lloraban también, amigo. Teléfono Sánchez era un buen hombre, Willyberto. Y habías tirado la pata de una congestión aquel día. Dejaba a su mujer y la dejaba con seis cipotes, Wilberto. Él era cortador de café y cortador de lo bueno, Wilberto. Pero ahora no era nada, hombre. Era un cuerpo solo. Un cuerpo que iba a jeder dentro de poco rato, Wilberto.

Así es la vida, hombre. Así es la vida. pero amigo la vida tiene que seguir nada se detiene la vida con sus cantos de pajaritos al atardecer con sus mugidos de vacas paridas con sus corrales sus terneritos sus relinchos de caballos y marrones Todo eso sigue, Bulberto. Tiene que seguir, aunque cada uno de nosotros tire la pata, ¿oyiste? Y así, poco a poco, Dios que vela por los pobres, no desamparó a la mujer de teléfono, ¿oyiste, Bulberto? Ni

a ella ni su cipote. Aquella mujer lavaba ropa, echaba tortillas, vendía comida. Siempre tuvo que darle de comer a su cipote, Guilberto. Nunca le faltó nada. Pero bueno, vayamos al ranchito o a la finca de café donde había trabajado hasta así un mes, Teleforo Sánchez. Patrón.

Speaker 3

Y como que Teleforo se murió debiéndole un clavo a usted, ¿verdad?¿ Qué clavo, hombre? Pues una deuda, hombre. Como quien dice, pues usted le dio algo al jefe, pues. Al fiado, pues. Me recuerdo haberle oído decir que le debía a usted.

Speaker 5

Así es, hombre. Me debía. Me debía un dinerito por ahí, pero eso no vale la pena. Ya se lo perdoné.

Speaker 3

Pero Teres, bueno, era muy, muy, muy, muy honrado. Así es. Muy honrado. Así es. A mí me consta.

Speaker 5

Pero la pelona no entiende. ¿Qué? Se lo llevó antes de pagarme, ya está, pues.¿ Y no estará pagándola en otra vida? Pues, hombre, entiendo que no, porque yo se la perdoné esa deuda. Dios lo tenga en su santo reino. Él era un buen hombre. Era un buen hombre teléfono. Buen hombre. Bueno, entonces

Speaker 3

pues,¿ y cuándo comenzamos a cortar, patrón?

Speaker 5

Bueno, pues, hombre, yo creo que mañana comienza el corte. No es que creo. Mañana comienza el corte. Ya la gente está viniendo. Ajá. Entonces, yo voy a

Speaker 3

cortar también, ¿ah?

Speaker 5

Bueno, ahorita lo que más necesitamos son corteros. Vos también vas a ir a cortar. Es mejor que todos se dediquen al corte.

Speaker 2

Amigos, los cortes de café en las noches se convierten en verdadera fiesta. Vieran qué lindo, amigos. Hasta un carajo que tocaba el acordeón pues había llegado a cortar café entre aquella gente. Alegres eran aquellas noches en los cortes de café en la hacienda donde estuvo trabajando el difunto teléfono, amigos. Alegres. Amigos, en las noches se olvidaban los trabajos del día y había música.¿ Y saben qué otra cosa más, amigos? Y amor entre el campesino también. Así son los cortes del café,

ni más ni menos. Bueno, pues te digo una cosa, al menos así era en aquella finca. Al día siguiente, amigo, volví y el trabajo. Y esto es precisamente lo que quiero contarle. El mozo de confianza del patrón, que andaba cortando café también, fue el primero en que oyó aquel grito en abandonada de la montaña, amigo.¡ Aquí estoy!

Speaker 6

¡Ahhh!¡ Aquí estoy! ¡Ahhh! ¿Eh

Speaker 3

¿Eh?¿ Alguien grita allá abajo?¿ Debe ser algún cortador que está en dificultad, eh, John?¿ Por qué no

Speaker 6

vamos, John? ¡Ahhh!¡ Aquí estoy!¡ Aquí

Speaker 3

estoy! El grito de ahí, el patrón. La misma

Speaker 2

babosa. El mismo. El mismo. Hombre,

Speaker 3

quién será ese? Pues yo no sé, patrón.

Speaker 2

Está

Speaker 3

regalando su trabajo. Pero yo ya tengo miedo. Ese ya es algún espanto.

Speaker 5

Qué espanto ni qué nada Hay que ir a buscarlo otra vez El que quiera acompañarme que me siga. Vámonos, vámonos.¿ Y se juega?

Speaker 2

bajaron al fondo de londonada gritaron llamaron gritaron otra vuelta buscaron y nada amigo

Speaker 6

ellos aquí estamos nada patrón no hay

Speaker 3

nadie patrón nadie no hay

Speaker 5

nadie pero miren Aquí está un saco lleno de café Cortado

Speaker 3

Speaker 5

patrón

Speaker 3

En el mismo lugar de ayer En el mismo lugar de ayer En el mismo lugar En el mismo lugar, patrón

Speaker 5

Sí, hombre, pero¿ cuál es el miedo

Speaker 3

Cuál es el miedo? Está feo esto

Speaker 5

Está feo Cobardes que son Vámonos Llevemos el saco a la casa Y

Speaker 2

claro, aquella noche pasó silenciosa y triste, amigo. Y amaneció el día siguiente. Con los rayos del sol, la montaña se alegró, amigo. La gente se fue, muy alegre, a cortar café. Todo en calma, todo rutinario, amigo. Poco a poco, hora tras hora fue pasando el día, amigo. Pero cuando llegaron a cinco de la tarde, cuando llegaron a cinco, se oyó clarito, clarito de nuevo el grito aquel, amigo.

Speaker 6

Aquí estoy yo!¡ Vengan todos!¡ Aquí estoy yo!

Speaker 2

Todos se asustaron, amigo. Se quedaban viendo uno a otro. El patrón, que era hombre hecho y derecho, valiente y sin miedo, se atrevió a decir...

Speaker 5

Hombre, hay que ir. Tenemos que ir.

Speaker 4

Bueno, bueno

Speaker 5

todos están con miedo, pero bueno,

Speaker 4

pues...

Speaker 5

El que sea hombre que me acompañe. Yo llevo mi pistola. El que quiera ir, que me siga.

Speaker 3

Yo soy hombre, pero me aguanto. Pero yo voy, patrón.

Speaker 2

Y así fue, amigos. Solo el patrón y su moza de confianza fueron. Fueron al mismo lugar. Y no vieron ningún espanto, amigos. Pero el saco de café estaba ahí, amigo. En el mismo lugar. Lo cargaron entre los dos. Y lo trajeron a la casa. Cuando lo estaban midiendo el patrón. Hay un papel en el fondo. Un papel que estaba escrito con tinta roja, amigo. Tinta como de sangre. Estaba escrito con una letra toda fecha. Y disparateada. Y oigan lo que decía el papel. Oigan.

Speaker 7

Patrón, estaba penando por la deuda. Ya no le debo. Le corté tres sacos de catorce medios. A peso el medio son cuarenta y dos pesos. Yo le debía veintiséis pesos. El resto se me lo da la chinda mi mujer. Y dígale que me rece mucho. ¡Oliberto! Todos lo vieron, me oíste.

Speaker 2

Todos fueron testigos, hombre, Gualberto. El papelito de Cipu. El papelito todavía lo tiene guardado el patrón, ¿oíste

Speaker 3

¿Ves?

Speaker 2

Desde aquel día. El hombre no volvió a gritar donde gritaba antes, enondonado, hombre. Enondonada del cafetal. No lo creyé, ¿verdad? Pero, ¿ves? Por esta queja atenta, compre. Yo anduve en ese tiempo en los cortes de café, ¿oyiste?¿ Pero qué?¿ Que yo iba a Londonada? No, hombre. No soy baboso, ¿oyiste?

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