Vamos con el cuento de hoy, hombre. El cuento de hoy es La Ánima del Purgatorio, ¿oíste? La Ánima del Purgatorio, ahí les va el cuento. Oigan, oigan. Amigo, lo que les voy a contar sucedió hace mucho tiempo allá en el pueblo de Belén. ¡Uh! Mucho tiempo. Allá en el departamento de Rivas. El cuento me lo contó un amigo mío que aparentemente no quiere que digamos su nombre. Aquí ve el cuento, pues. En Belén vivían dos ancianitos muy unidos, muy juntos. Don Chon y Ña Sebastián, los dos muy
viejitos ya. El caso fue que, como los años no perdonan a nadie, el tiempo iba pasando y los dos viejitos iban haciendo cada día más viejos. Y un día le apareció un dolor fuerte a Don Chon. Y aquel dolor lo tuvo postrado varios días. Y por más remedios y remedios que le daban, ya no respondía el cuerpo. Ay,
Sebastiana. Sebastiana.¿ Qué fue, John?¿ Te duele?¿ Te sigue
el dolor?
Cuál dolor si todo el cuerpo es un solo dolor? Me duele hasta el pelo, que es el colmo ya. Dientes ya no me duelen porque no tengo, pero... Ay, me duele todo, todo. Y para serte franco, yo diría que ya ni dolor tengo.¿ Sabes lo que siento? Es vacío en todo el cuerpo, como que solo el pellejo y los huesos me quedaron. Ay, Sebastiana, me muero. Ya de hoy no paso, no, no. Y quiero recomendarte algo. Habla, John, habla.¿ Qué
es lo que querés
Mira,
Tana.
Mira, Tana. Como vos sabés que toda ánima va al purgatorio, yo quiero que me recé bastante para poder salir pronto del purgatorio. Perdé cuidado, John.
Perdé cuidado. Perdé cuidado. Yo te prometo rezarte todos los días y hacerte un buen novenario.
Pero reza bien porque vos siempre comenzás y nunca terminás.
Y seguirte rezando hasta que salgas del purgatorio. Yo te lo prometo, Chomo
Ay, gracias, Sebastián. Gracias. Muchas gracias en la Ave María que me recé bien rezada. No comencé como antes, Dios te salve, María Azul. No, bien rezadita
para que te
puedan escuchar, ¿oíste? Ay, creo que... creo que... que me... me... me voy... Me... Me... Me... Bueno, aquella noche fue la vela, amigo. Y al día siguiente el entierro.
mucha gente llegó a los funerales de Don Chono... que había sido un hombre muy simpático... muy querido, muy bromista... durante mucho tiempo... había sido el personaje más popular del pueblo... joven, era serenatero y muy chistoso... y a viejo pues siempre... siempre estaba de buen humor... tomándole el pelo a la gente... y con la sonrisa siempre a flor de labio... así había sido en su vida el viejito aquel amigo... Y aún ya viejo era bromista todavía. Yo creo que... hasta
después de muerto fue bromista, Wilberto. Pero bueno, ustedes quieren que le siga contando el cuento, ¿verdad? Pues oigan, oigan. Bueno.
Al menos mi John tuvo un buen entierro y una buena vela. Mucha gente vino... Mucho lo quería la gente a él Ahora lo que falta es hacer un buen novenario Mi sobrino Ubaldo...¿ me puede ayudar? Buenas tardes, tijita,¿ cómo seguiste? Pensando en vos estaba, Ubaldo. Así, ¿verdad?
Bueno, pues aquí me tiene, hombre, siempre oportuno. Yo salí a mi tío alegre, hombre. Un babosazo, hombre.¿ En qué le soy útil a mi adolorida tija?
Bueno, Ubaldo... Yo quiero hacerle un buen novenario a John.¿ Un
buen novenario
Sí. Fue una de las cosas que le prometí... cuando estaba en agonía.
Ajá. Y entendido yo. Entendido.
Y qué quiere que yo haga, pues?
En qué le puedo hacer
útil a Theo? Bueno... En primer lugar, quiero que me ayudes a preparar un altar
para la Virgen. Sí, pero ya no llore, hombre. Ya lloró bastante. Oye,¿ no se le secaron los ojos? Yo llanto toda la noche y todo el día y... Yo, yo no. Yo dejé llorar ya,
hombre. Sí, tenés razón.
Consuelo, Dios me tiene a Dios,
hombre. Gracias, gracias, mijo. Yo quiero que los rezos sean especiales para que Michón salga pronto del purgatorio.
Oye, como se oye paliativo, ya se calmó la señora. Es lo que dice. Entendido, tillita. Mira, a usted quiere, ¿verdad?, que mi difunto tío Chon, Pipe, le decía yo, que Dios lo tenga en su santa gloria. ¿Verdad? Salga pronto del purgatorio, ¿verdad? Sí. Por supuesto, tillita, hombre. Yo le ayudo en el altar, mire. Y también le puedo ayudar en los rezos. No se preocupe, yo soy perro para rezar. Oye, esas aves marías yo me las vuelo en segundo. No es asunto de babosada. Cuente con yo. Cuente con yo.
Bueno, y el sobrino de aquí, anciano, le ayudó en todito, amigo, en todo. Desde ir a buscar un madroño para el altar de la Virgen, hasta preparar unos aulados como nubes, una estrella sobre la cabeza de la Virgen, unos angelitos encima. Bueno, y como era medio pintor, pues, Ubaldo pintó también abajo las llamas del purgatorio. También pintó algunas almas pidiendo, pidiendo clemencia. Cuando terminó con el altar, llamó a su tía para que lo viera.
¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja!
Mire...¿ Qué le parece, tía?¿ Qué le parece?
¡Ay, sobrino!¡ Pero qué maravilla!¡ Te
gusta,
¿verdad? ¡Sí!¡ Hasta angelitos pintaste! ¡Ja, ja, ja! ¡Ay, esto es una obra de arte!¿ Verdad que sí, tía?¿ Aquellos angelitos...¿ Son de verdad
¿Ah?¿ Cómo está diciendo, Brie? Sí
Son
de verdad? Bueno, mire, tíguita, la pintura sigue, ¿verdad? De repente tira ciertos rasgos. Ajá.
Que parece que
las cosas son ciertas. Sí. Bueno, algunos me quedaron medio cabezones, ¿verdad? Otros medio verduscos porque... Bueno, porque se me terminó la pintura rosa. Aquel jodidito que está allá... ¿Cuál? Se parece a cabecita. No lo pude controlar, pues, sobre todo en la boca, fue un poquito rasgadita. Pero no, esas son babosadas, ¿verdad? Son asuntos del arte, ¿verdad?
Sí, sí. Bueno,
se me terminó la pintura y tuve que usar otros pigmentos, así se dice en pintura,
¿verdad?
Pero quedaron bonitos, ¿verdad?
Sí, sobrino, claro que sí. Y ese de arriba... Es el cielo, ¿verdad? Y es que lo duda. Sí, te pregunto. Pues yo
no veía aquella nube, aquella nube que ya va a reventar en agua,¿ no la ve? Uy, quedó en negro. Qué lindo. Terminó la pintura. Media negrita, pero... Hombre... Pues sí, tía, es desde el cielo, un cielo crepuscular lindo. No le ve la barba al Padre Eterno. Mírelo.
Ajá.
La barba blanca.
Sí, ya la veo.
Me quedó un poco rosadita porque se
me terminó la
pintura
blanca. Sí,
sí, sí.
No,
eso rosado,¿ sabe qué?
Es
un rayo que viene de allá, de aquel vidrio rojo que tiene allí
Sí, sí, sí
ya
lo veo
No, que usted le puso aquel vidrio allí a aquel abejo. Bueno,
pues está bueno.¿ No la ve
Sí, ya lo veo. Ya lo
veo. Es el cielo. Y el Padre Eterno y los angelitos
Y abajo la Virgen. Y más de abajo de la Virgen el Purgatorio. Y las
ánimas en las llamas. Qué
lindo está.¿ Qué le parece? Que hasta da ganas de llamar a los bomberos. Y allá, mire,¿ no ha
visto
aquel demonio jincando
con un churro a un condenado?
Qué le parece?
Precioso sobrino, precioso. Este altar va a ser bulla en todo el pueblo.
Qué belleza
Qué belleza! Ah, bueno, pues, hoy comenzamos el novenario. Seguro que Michón va a salir pronto del purgatorio. Seguro, seguro.
No, no ha terminado mi obra y yo le puedo ayudar en los rezos también, tía.
Claro que sí, sobrino, claro. Ya la gente comienza a venir. Alistate, Waldo, alistate, que los rezos ya van a comenzar.
Quiero decirles que ni a Sebastián era famoso en el pueblo por sus rezos, amigos. Era una persona de rosario diario, pero rezaba mecánicamente, eso sí, a su manera. Por ejemplo, en aquellos rezos, ella y su sobrino Ubaldo improvisaban las letanías y las plegadas. Oigan, oigan.
Ánima sola
de Chon que estás en el purgatorio! Que Dios te saque de pena y termine tu condena.¡
Ánima sola de Chon que estás en la perdición! Que
el diablo no se te arrime ni te queme con tizón.
Porque Chon fue bueno, porque Chon fue santo, porque Chon fue generoso, porque Chon fue sonriente. Porque mi
tío Chon Pipe fue dulce y amatorio. Señor Satanás, sacalo de las llamas del purgatorio.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Dios te salve María, llena eres de
gracia
el Señor es contigo, bendita
eres entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de tu vientre, Jesús
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Qué les parece el novenario, ah? Así rezaban el novenario del difunto Don Chon, amigo. Y seguramente aquella pobre alma no podría salir nunca del purgatorio, amigo. Con ese tipo de rezos, ¿cuándo? Porque las otras noches los rezos fueron iguales y peores todavía, ¿sí, amigo? Como en el corredor donde rezaban entraban perros, chanchos, gatos y cualquier otro animal, sucedían siempre cosas iguales, pasaba lo mismo.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre... Espanten ese chancho que ya se ensució. Entre todas las mujeres y bendito sea el fruto de tu vientre, Jesús. Canta María, Madre de Dios,
rapa con nosotros los pecadores.
Ya se ensució el chancho, hombre, jodido, quedamos hediondos
Ahora y en la
hora, vencida en la hora de nuestra muerte, amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita
eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de
tu vientre,
Jesús
Canta María,
Madre
de Dios
rapa con nosotros los pecadores.
Bueno, aquellos rezos duraron unos nueve días. Y luego siguieron más tiempo, amigo. Otros nueve días y otros nueve días. Niña Sebastián quería que su difunto chón saliera pronto del purgatorio. Y así hablaba con su sobrino.
¿Sobrino?¿ No crees que ya mi chón está saliendo del purgatorio
Bueno pues... Yo creo que sí, tijita. Si no sale, pues, porque es muy baboso, pues. Porque nosotros, pues, le hemos rezado lo suficiente.
Sí, sí.
Y ese altar de la Virgen, jodido, quedó macanudo, ¿verdad
Sí, sí, claro, mijo. Eso digo yo, sobrino. Y yo me siento muy contenta porque seguro que mi chón...
Pipe.
está saliendo del purgatorio. Y si no ha salido, está por salir. Seguro
que sí. Bueno, yo lo único
que le puedo
asegurar es que por lo menos una pata ya tiene fuera del purgatorio. Eso se lo aseguro yo.¿ Dónde que no? ¿Dónde?
Claro que sí.
Pero las cosas no son como uno se las imagina, amigos. No son, ¿no? Y la propia ña Sebastiana pues lo comprobó aquella misma noche, ¿sí? Ella estaba despierta como a las once de la noche, con un candil encendido y rezando como siempre, Wilberto. Rezando y rezando. Y pensaba en su difunto marido. Tantos años compartiendo aquella casa, aquel mismo cuarto, aquella misma cama. Y pensando en lo feliz que iba a ser Suchón cuando saliera del purgatorio. Cuando de pronto, amigo,
oyó tres golpecitos en la mesa. Y junto a la mesa apareció una sombra blanca, blanca. Como envuelta en mortaja de muertos. Era una sombra alta, de un hombre alto y flaco. Era... era la propia anima de Don John. Doña Sebastián abrió los ojos que casi se le salían de la órbita y nerviosamente le preguntó... ¿John? ¿John?¿ Son vos? ¿John? ¿John?
Ya saliste
del purgatorio, John? Oh, Sebastiana. Sigo penando. Y al paso que van los rezos, seguiré penando todo el tiempo.
Y eso por qué, John? Pero si nosotros te rezamos todos los días. Y hemos hecho hasta un altar especial para tus rezos.
Mirá, Sebastián. Como artista sos peor que Polín y Cuatrodedos. Te morís de hambre como altarera. Ese altar es un desastre. Ay, el padre eterno de padre no tiene nada, pero de Barrabás sí tiene mucho. Es exactito Barrabás. Los angelitos, todos totos postudos. Horrible. Ay, peor que Jerónimo Salgado. Qué horrible. Y las almas en pena que pintó Ubaldo. Ay, esas pobrecitas con esas caras no las dejan salir nunca. Uy, si parecen monstruos prehistóricos. Ay, Sebastián. Ese altar ofende a
la virgencita. Le he visto que hasta se pone colorada ahí cada vez que ve el altar. Ofende a la Virgen y al Padre Eterno y a los angelitos. Ah, y otra cosa. Quita ese santo que pusiste al lado que parece King Kong. Ay, estos rezos tuyos. espantando perros que se orinen, gallinas que vienen a tirar la cuita en media sala. Esos altos tuyos en medio del Ave María, eso es una ofensa a la dignidad y a la divinidad del Padre Eterno y de la Virgencita.¡ Santísima Virgen!
Y jugando,
Si no reces igual que vos es peor. Mientras no recen bien, nadie los tome en serio y yo sigo en el purgatorio. Y mientras no quites ese altar, que de todo tiene menos altar, seguiré penando en el purgatorio.
quita esa horribilidad... pronto, ese adefesio... ese altar... que parece caballeriza... y decíle a Ubaldo... que no vuelva a pintar altares... porque se va a morir de hambre... si sigue de pintor... ay, cada vez que veo ese altar... me acuerdo de las cosas hechas por chico alemán... ay Dios... Y eso me hace sufrir más. Cada vez que veo esas líneas trazadas con esa escuadra vireca parece que fue hecha por Abelino Vasconcelos. Ay, sigo penando y cada vez que me acuerdo de Alejandro
Espinosa es peor todavía. Ay, otra cosa.
Muy de mañanita del día siguiente, ni a Sebastián ha mandado a deshacer aquel altar, ¿sí? Y borró el cielo y el purgatorio que Ubaldo ya ha pintado. Borró al Padre Eterno y a los angelitos, también a las ánimas del purgatorio. Cuando Ubaldo llegó al rezo, se encontró con la gran sorpresa.¿ Y ahí, pillita?¿ Y el
bellísimo altar que hicieron
Mirá, mijo. Sean sigue penando... por ese altar
Cómo sabe usted?
Pues dice... que el Padre Eterno lo pintaste como Barrabás. No. Los angelitos... como Totopostes. ¡Hombre
Y
las ánimas como monstruos.¡ Qué barbaridad Y que todos ellos están furiosos... y que él sigue penando. No, no
llegue mi tío.
No,
hombre. Que lo mira con los ojos infernales que tienen, hombre... no son reales las... las miradas que él tira sobre el altar... y sigue penando... no por el altar... ni porque los angelitos... ni el Padre Eterno... no hombre... sigue penando porque fue muy zángano...
no y además dice que vos... rezas muy mal... que no quiere que vos sigas rezando... jaja que
con que yo rezo mal... dice qué barbaridad...
todo un profesional de los rezos de vellores... qué bárbaro... no no quiero que participes en los rezos... no quiero... mejor andate... Sobrino, mejor andate, andate, andate.
No riegue, tita, no riegue. De mejores rezos me han corrido yo. No, abrigo. Ahí los vemos allá. Ahí los
vemos. Willy,¿ sabes por qué te cuento esto, ah? Para que entienda alguna gente, hombre. Alguna gente que reza y reza sin pensar. Mirando para el licaco. No saben ni lo que van diciendo, hombre. Cuando uno reza hay que hacerlo bien, Wilberto. bien concienzuramente, ¿viste?¿ Estás claro? Bueno, pues, vos rezas así, ¿verdad? Igualito, ¿verdad? Claro, imagínate, pues, eso le pasó a Ubaldo, los corrieron del rezo, ¿viste?¡ Ahí nos vemos, Gulliverto!
