Las Culebras del Galope (Aniceto Prieto) – Los Cuentos de Pancho Madrigal
Le tenía mucho miedo a las culebras el pobre Aniceto

Le tenía mucho miedo a las culebras el pobre Aniceto
No había una ancianita más beata que Doña Candelaria
Le encantaba poner serenatas a Chimilo
Solo Don Higinio conocía y le celebraba a este Santo
Juan no le tenía miedo a nada y siempre andaba con su tajona
El primer locutor de Radio Galope fue el infaltable Aniceto
En estos tiempos no habían ni carreteras
Concho estaba muy alegre con la llegada de su nuevo hijo
Felipito y Filiberto se divertían en este río
Hacia bastante tiempo que la Iglesia del Galope estaba cerrada
Se postuló para alcalde Aniceto y así fue su mandato
Guadalupe era el maestro constructor del Galope
La Pastora era la única que podía atender a algunos clientes de la botica
Felipito andaba en todas las fiestas del pueblo
Terencio era experto en el negocio de chanchos
Aniceto era el sacristán de este famoso mujeriego
Don Teófilo y Doña Romelia tenían muchos años de casados
Serapio vivía lejos de la civilización, pero en los días grandes su casa se llenaba
Filiberto andaba muy decaído y triste por su novia
Nunca ha existido un burro como este
Para las fiestas de agosto Aniceto decidió hacer un concurso
Domingo era hombre muy preparado para las cosas del campo
Ciprianito solo pasaba de fiesta en fiesta
Este hombre según él era muy valiente
Felipito se fue para Estelí a trabajar de cartero
Don Tiburcio era medio ciego y medio sordo, pero muy buena persona y Aniceto trabajaba con el
Don Chiricuto era el único barbero del pueblo en aquel tiempo
Tenía un olfato y un apetito increíble Don Epidemio
Para Melchor aprender el catecismo era algo complicado
Don Benigno era un viejito muy testarudo