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El Valle de Las Guabas (CUENTO DE MIEDO)

Nov 19, 202517 min
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Esto le sucedió a una pareja de ancianitos en un hermoso vallecito

Transcript

Speaker 2

Bueno amigo, les habla Pancho Madrigal, su amigo, amigo de todos ustedes. Sí, con lindos cuentos centroamericanos. Les doy a todos ustedes un gran abrazo. El cuento de hoy, huicho. El Valle de las Guavas. Me oye Panchito Cortés y me mata. El Valle de las Guavas se llama el cuento. El cuento me lo palabreaba mi tata que vivió mucho tiempo en el Valle de las Guavas y que tiene

por qué conocer bien la historia. Bueno, oíganlo. Allá, montaña adentro, donde uno puede respirar sin mayores problemas el aire del campo, y donde todavía se pueden oír los cantos de los gallos y el mugir de la vaqueada, allá queda el Valle de las Guavas, un vallecito olvidado en las montañas adentro de Matagalpa, buscando heladas y noteras por ahí. Pues aquí es donde vivió siempre don Braulio Domínguez con su mujer. Ambos dos ya ancianos pasaban los últimos días de su vida,

Speaker 3

El canto de los gallos siempre me recuerda a mi famoso gallo Arquímedes.¿ Te acordás, Rosalía?

Speaker 4

Ay, sí, sí me acuerdo, Braulio.¿ Cómo querés que no me recuerde si por ese bendito gallo escapaste de perder esta casa? Y todavía le debes los dos mil pesos a Cresencio

Speaker 3

Matute. Cresencio sabe que no le debo nada. La pelea le hubiera ganado mi gallo, pero alguien le dio a beber guaro con agua. Y claro, el gallo no aguantó.

Speaker 4

Sella como sella. La verdad es que le debes dos mil pesos a Crescencio. Que ya ha intentado quitarte la casa y que no se le olvida la deuda. Si hasta un papel firmado tuyo tiene.

Speaker 3

No te preocupes, Rosalía. Los papeles no valen cuando uno tiene la razón.

Speaker 4

Y si nos quitan la casita?

Speaker 3

No la quitan. No puede.

Speaker 4

No puede ahora. Pero, por el caso, como todos somos de la muerte... Pues suponete que falta vos. Seguro que viene Crescencio y me quita la casa.

Speaker 3

No. No, no, no, no, no. No te la quita, Chalía. No te la quita.

Speaker 4

Pero y si me la quita.

Speaker 3

No te la va a quitar. Yo sé lo que te digo. Olvídate de eso. Dios siempre ha sido bueno con nosotros. No te la va a quitar.

Speaker 4

Menos mal que no seguiste jugando gallo. Como todo juego, el juego de gallos

Speaker 3

acaba cualquiera. Pero es bonito, Chalea.

Speaker 4

Pero hay otra manera de divertirse.

Speaker 3

Ay, yo no me arrepiento, qué carajo. Yo con mi gallo Arquímedes gané plata, qué dio miedo. Un día le aposté 500 pesos y gané. El otro domingo le aposté 800 y también gané. Y el otro domingo le aposté otros 500 y gané. Arquímedes nos dio esta casita, Chalía.

Speaker 4

Ay, sí, sí, ya lo sé. Pero cuando apostaste los dos mil pesos, mataron al gallo.

Speaker 3

Mira, Chalía, todo el mundo sabe que mi gallo Arquímedes era invencible. Tenía 28 alces. Era como brujo mi gallo. Todos saben que alguien lo emboló, le dio guaro. Y el gallo peleó todo mareado.

Speaker 4

Ay, pero vos ya habías firmado la apuesta. Y perdiste, niño. Y no tenías reales. Apostaste al bolsazo.

Speaker 3

Cierto, Chalía. Siempre aposté al bolsazo porque yo confiaba en mi gallo Arquímedes. Pero ese es otro asunto. Déjame recordar por lo menos los tiempos felices en que mi gallo ganaba en toda la gallera. A

Speaker 4

ver, pues.

Speaker 3

Fíjate que le ganó a todos los gallos de San Marcos, de Ginotepe y de Iriamba, que vinieron para la feria. Ya

Speaker 4

me acuerdo.

Speaker 3

Hasta un gallo del general Somoza le ganó. Son babosas. No ha habido gallo como Arquímedes, no ha habido ni habrá. No habrá, no habrá. Don Braulio gozaba recordando a su gallo Arquímedes.

Speaker 2

Aquel famoso gallo que él había criado desde chiquito alimentándolo con maicillo especial y dándole chile molido para que fuera bravo. Cierto que al final se lo habían matado y que estaba amenazado por una deuda de dos mil pesos. Pero gozaba recordando sus tiempos de gallero.

Speaker 3

Yo no sé por qué se aflige la chalía. Dios nunca nos ha desamparado. Cierto que nos jugaron sucio matándonos el gallo. Pero Dios no va a permitir que encima de todo venga ahora Crescencio a querer quitarnos el ranchito por una deuda que en realidad no existe. No, no, no, no, no. Estoy seguro que eso no va a ocurrir. No, no, no, no, no.

Speaker 2

Pero los días fueron pasando... Y como uno se hace viejo, y cuando se hace viejo le comienza a funcionar mal todo el mecanismo. Y como también uno no es eterno, todos somos de la muerte. Pues una mañana, don Braulio amaneció tendido en su cama, estirado, inmóvil. Él, que acostumbraba a levantarse a las cinco de la mañana, no se había levantado. Y como a las seis y media, doña Chalía, su mujer, lo fue a despertar

Speaker 4

Bueno, Braulio, amanece este enfermo acaso, niño. Son las seis y media y no te has levantado. Hace rato está el café.¿ No querés un traguito? Braulio. Está bien dormido, va a despertarlo. Braulio. ¡Braulio! ¡Braulio! ¡Oh, santo Dios!¡ Telado y tieso y pálido!¡ Está muerto! ¡Muerto!

Speaker 2

Se había rendido a la muerte don Braulio Domínguez. Se dobló empujado por los años que no respetaban a Aiden. Aquella noche lo velaron y al día siguiente lo enterraron. Pero bueno, la vida tenía que seguir y siguió. La viejita siguió viviendo solita. Cuando a los pocos días recibió la visita de Crescencio Matute...

Speaker 6

Y yo, bueno, yo no quisiera, Ñachalía, pero bueno, usted sabe que esta cuenta es vieja, ¿verdad? Y bueno, don Braulio me debe esto desde que su gallo Arquímedes perdió frente al millo.

Speaker 4

Braulio me dijo que ustedes embolaron Arquímedes y que por eso el gallo perdió.

Speaker 6

es una charla web don braulio pudo haber dicho esta misa

Speaker 4

más respeto

Speaker 6

es bueno sí pero no pero que me debe medir es bueno como lo único que dejó fue esta casita pues quiero que me la dé por la

Speaker 4

deuda que te la dé por la deuda

Speaker 7

así en la charla¿ Y

Speaker 4

yo?¿ Y yo dónde voy a vivir?

Speaker 6

Bueno, ese no es problema mío, bella. Desocupe hasta la casa que mañana vengo a tomar posesión de ella. Eso es todo. Y así era la cosa. Dicen que el muerto al hoyo y el vivo al bollo. La pobre ancianita aquella noche estuvo muy triste.

Speaker 2

Se acostó en su cama, más sola que nunca, pensando en que al día siguiente la iban a sacar. Así estaba acostada, pero sin dormir, mirando para el techo de la casa. A su lado ardía la luz del candil, cuando de pronto, de pronto sintió algo, un repelo, algo como que, como que alguien estaba al lado de ella.

Speaker 4

Santo Dios! Me siento un repelo. Tengo la piel arisada como carne gallina.¿ No será que Braulio está conmigo? Hay una sombra proyectada en la pared. ¿Braulio? ¿Braulio, sos vos? Sí, Rosalía. Soy yo.

Speaker 3

No te aflijas Soy yo La noche estaba silenciosa

Speaker 2

En el valle todo dormía, solo doña Chalilla estaba frente al disjunto don Braulio, oyendo como su marido muerto le

Speaker 3

hablaba.

Speaker 2

Clarito, Clarito le habló y le dijo.

Speaker 3

No te aflijas, Rosalía, deja que Matute te saque de la casa. No te aflijas, déjalo, déjalo.

Speaker 4

Está bien, Braulio. Pero decime,¿ cómo estás vos?¿ Estás bien? Ya se fue. Ya la sombra se fue. Ay, Santísima Virgen, voy a ponerme a rezar un rosario a Braulio. Sí, sí, voy a rezarle un rosario.

Speaker 2

Con los cantos de gallos del día siguiente, apareció Matute listo a ocupar la casa y la ocupó, sacó a la viejita, le tiró los trastes a la calle y se instaló en la casa, devolviéndole a ella un papel viejo, un pagarés por dos mil pesos que el disjunto Braulio le había firmado. Bueno, pasó aquel día... Cresencio Matute era prestamisto y usurero. Vivía solo. No se había casado por no gastar en mujer. Tampoco quería tener hijos para no tener que mantener a Naiden. Y ahí sí él cocinaba

y barrilla y hacía todo. No tenía sirvientes ni empleadas de ninguna clase. Bueno, pues, la tardecita llegó al valle y en después llegó la noche. Era noche negra y Matute dormía en la casa que aquel mismo día le había quitado a la ancianita. Dormía profundamente. Serían como las nueve de la noche cuando se despertó de pronto sintiendo como que alguien había entrado a la casa.

Speaker 7

Quién anda ahí?¿ Quién anda ahí? ¿Eh?¿ Y ahí? No

Speaker 6

hay nadie. Deben ser los gatos. Sí, son los gatos.

Speaker 2

Se volvió a acostar boca arriba, pero al ratito oyó un ruido en la teja y al momento un chorro de agua helada le cayó encima.

Speaker 5

¡Ay, Dios mío!

Speaker 2

Como

Speaker 7

que me echaron un balde de agua. ¡Ay, Dios mío!¿ No será que...¿ No será que... que... que esta caraca se está embrujada?¿ No serán espíritus? ¿Quién?¿ Quién se ríe?¿ Santo yo?¿ Alguien se ríe?¿ Quién se ríe? ¿Quién? Agorita te eché agua en la cama. Si te volvés a acostar...

Speaker 3

Te voy a echar otra cosa.¿ Es usted, don Braulio? Es tu conciencia,

Speaker 7

maldito usurero.

Speaker 3

Cómo pudiste sacar de la casa a una pobre anciana? No,

Speaker 8

no, don Braulito, yo, yo, yo, yo le juro que, que no lo vuelvo a hacer. Yo, yo, yo...

Speaker 3

Sí, no lo vas a volver a hacer. Porque te vas a ir cuereado. ¡Toma!

Speaker 5

¡Toma! ¡Toma! ¡Toma!

Speaker 2

Jamás en la vida Matute intentó volver a la casa. La viejita doña Rosalía volvió a su vieja casita.¿ Y saben una cosa? Matute dice que el chilillo con que le pegó el difunto era como de juego y los riendazos le quedaron marcados para toda la vida. Sí, para toda la vida. Mi tata dice que nunca se le curaron y que cuando la luna estaba tiernita, le dolían los cuyundazos que le dio el digunto. Sí, te cuento, fue auténtico, huicho. Aunque me quedé viendo con esos ojos

que parecen de cangrejo emborrachado. Sí, de cangrejo deshilachado. Sí, pero hay que ser bondadoso por eso, huicho, con los viejitos sobre todo, hombre. No hay que ser desmambichado. Entonces vas a ser muy desgraciado.

Speaker 8

Ahí nos vemos, mi liberto.

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