Hola amigos,¿ cómo están? Bien. Hombre, así me gusta que estén contentos, que estén bien. Aunque dicen que no están en estos lugares, es muy difícil estar bien, bien.¿ Qué decís vos, Marvin Juliverio?¿ Cómo estás vos? Más o menos, dice. El cuentito de ahora, amigos.¿ Saben cuál es? Aquí les va ya el cuentito. El entierro de Teófilo. Ese es el cuento de hoy. El entierro de Teófilo. Óiganlo, amigos, óiganlo. ¡Buliberto
Alistate que con este cuento se te van a parar los pelos de punto, ¿oíste? No sucedió en el galope, te anticipo. Sucedió en un pueblito cerca del Galope. El pueblo se llama Piedra Larga, hombre. Allá por el norte del país. En aquel pueblo había una vieja que siempre andaba buscando botijas, buscando entierros. Yo me acuerdo porque a mi casa llegaba con frecuencia y siempre platicaba lo mismo.
En ese tiempo el pueblo era pequeño, amigos. Era un vallecito y me acuerdo bien que la casa que decían que había sido de un tal Teófilo Matute era una casita abandonada, triste, una casita vieja. La gente ni pasaba por ahí, Filiberto. Decían que asustaban y que ahí vivían los espíritus. Una de las que decía eso era la vieja que les dijo, Doña Romelia Beltrán, hombre.
Bueno, Panchito. Pasa una cosa. La gente es demasiado miedosa. Y los hombres de aquí son unos maricas.¿ Cómo es posible que en 40 años nadie de nadie haya podido sacar esa botija?
Cuál botija, señora Romelia?¿ Cuál botija
¿Cuál, pues? Pues el entierro que dejó Teófilo. Teófilo era rico y todo lo dejó enterrado allí en el pozo. Allí en el pozo quedó Teófilo con su cofre llenititititito de reales.
Cómo es el asunto, mi Romelia? Cuénteme, cuénteme
Jesús, niño Jesús.¿
Que
nunca has oído vos el cuento, acaso, ah
No, nunca lo he
oído. Pues todo el mundo lo sabe. Teófilo quedó allí con todo y su tesoro. Eran en tiempos de Zelaya.
Uh, hace tiempo.
Teófilo era del gobierno. Era enemigo de los conservadores. Te voy a contar para que te des cuenta. Te voy a contar. Mira, Teófilo estaba ya viejo. Era un hombre maduro. Pero ya tenía reales. Era un hombre maduro.
Ve, Josefina, no dejo de tener mi temor de que vengan los cachurecos y me roben todo.
Ay, Dios mío, cómo se ha puesto esto de peligroso. Se dice que hace ocho días los cachurecos incendiaron la finca de Don Chano y le robaron todo el ganado y los centavos que tenía.
Mira, Josefina, aquí van a venir.¿ Crees
vos, Teófilo?¿ Y qué vamos a
hacer? Pues solamente nos queda confiar en Dios, Josefina. Eso es todo. Por el momento se me ocurre una idea. Voy a reunir los realitos que tengo guardados y los voy a meter en el cofre de cuero. ¿Oíste? Y los voy a esconder dentro del pozo. Eso es lo que voy a hacer.
Y cuándo vas a hacer eso, Tio
Filo? Decirle a Benjamín que él me va a ayudar.
Ahora
en la noche hay que hacerlo. Es muy seguro que los cachurecos van a venir cualquier día de esto. El pozo es un buen lugar para esconderme yo también. Ellos me buscan a mí. A mí,¿ a qué quieren matar? De modo que yo me escondo ahí y ustedes le dicen que yo ando ahí por Honduras. Ay,
Dios.¿ Y que los bandidos van a venir hoy acaso, Chófilo?
Como puedan venir hoy, puedan venir mañana o pasado. Pero decile a Benjamín que apenas oscurezca metemos el cofre en el pozo. Hay que hacerlo ahora mismo. Hay
que hacerlo ahora.
Ahora mismo.¿
Y metieron el cofre, ña Romelia?
Lo metieron? Sí, metieron el cofre. Y a los tres días llegaron noticias al pueblo. Los cachurecos estaban en San Fernando. Villan arrasado con la casa de Pedro Ortega. Y Villan matado a toda la familia. Eso se supo en piedra larga. Fue por eso que Teófilo decidió entonces dormir todas las noches en el pozo.
¡Chocho!¿ Dentro del
pozo?¡ Dentro del pozo, sí! Su hijo Benjamín diario lo metía a las seis de la tarde dentro del pozo.¡ Ahí dormía Teófilo!¡ Ahí dormía!
Qué interesante el asunto, doña Romero! ¡Ve, Casilda! ¡Casilda! Trémele un traguito de cafeña, Romelia. No quiero dejar que se vaya sin que me termine de contar el cuento. Trémele un cafecito negro, trémele.
Bueno, si el cuento aquí nomás termina. Una noche llegaron los cachurecos a Puerta Vieja. Arrasaron con la casa de Teófilo. Mataron a su mujer
y a
su hijo. Y como Naiden sabía que Teófilo estaba en el pozo, pues... El pobre se murió ahí. Enterrado junto con su cofre.¿ Se
murió?¿ Y no se dio cuenta Naiden?
Ve, mijo. Casi todita la gente de Puerta Vieja se fue a huir. El pueblo quedó íngrimo. Solito, solito, solito. Todos supusieron que Tío Filo se había huido. Pero no, no, no, no. Tío Filo se murió adentro del pozo con su tesoro.
Y el pozo siempre está abierto.
Está abierto. Pero, pues, le ha caído tierra, mucha tierra. Imagínate,
son 40
años, mijo. Y claro, pues, el pozo está lleno de basura que la gente le ha echado. Ah, pero yo te aseguro que la botija está hecha. ¡Seguro!
Y entonces?¿ Por qué no la ha sacado Knight en el coche
Pues porque aquí solo maricas!¡ Tienen miedo! El espanto de Teófilo ahí sale. Seguro que es un alma en pena.¿ No has oído decir que en esa casa abandonada sale una luz verde?¡ Pues esa! ¡Esa!¡ Esa es el alma de Teófilo! esperando que alguien saque el entierro y él deja de penar.
Óigame, ña... ña Romelita. Y usted no se atrevería, digamos... Pues no se atrevería a sacar la botija. Con vos
y otro hombre la saco.
Con... Conmigo, dice. Conmigo y otro hombre. Sí,
sí. Un hombre que se meta al pozo con la barra. Vos le jalás el mecate pa' sacar el balde con
tierra.
Y yo me quedo rezando en el brocal.
¿Rezando
Sí, sí, porque cuando se va a sacar una botija, hay que rezar. Hay que rezar seguido y seguido y seguido. La oración de las siete llagas. Pagar para las animas del purgatorio. Oiga,
mi Romelia. ¿Qué? Yo creo que Chepito Ladrillero nos puede ayudar.¿ Quién crees vos? Dividimos la botija entre los tres,¿ le parece?
Trato hecho, amigo, trato hecho. Este viernes comenzamos.
Ay, Diosito lindo. Si cuando me acuerdo, hasta que se me ponen los pelos parados y siento las patas como de plomo, amigo. El viernes a las doce de la noche comenzamos aquel trabajo, amigo. Chepito el ladrillero se zampó dentro del pozo que apenas tenía unas diez barras. Él iba a escarbar y a escarbar. Él adentro y yo jalando el mecate y la ñarromelia rezando, amigo.
A ver, a ver. A ver. Doña Romelita. Doña Romelia.¿ Qué fue? Un perro.
Los perros Ay,
déjalo que agullen. Ay, déjalo. Esta botija es grande. Vamos a ser ricos. Ay, deja que agullen los perros. Ay, déjalo.
Amigo, así estuvimos como dos meses. Todas las noches del mundo estábamos sacando tierra del pozo. Hasta que estaba flaco yo de tanto desvelo, amigo. Primera vez que iba a sacar una botija.
Pero
ya nos estábamos acercando a la misma, amigo. A la botija. Seguro que sí. Me acuerdo que aquella noche mi arromelia me dijo...
Oye, Pancho. Ya el pozo tiene más de veinte varas.
Sí.
Y es hora de que hallemos la botija. Y como no se ven señales a que traigo una guija, vamos a invocar el espíritu de Teófilo.¿ Cómo dice Ñalomeli?
Invocar el... el espíritu,
dice. Sí, mi hijo, sí. Si los espíritus no hacen nada, vamos a invocar el espíritu de Teófilo a ver qué nos dice. Y lo vamos a invocar aquí mismo, a la orilla del pollo. No hagan bulla. Hagan silencio. Y piensen todo. Piensen, piensen en Teófilo. Solo en Teófilo. En Teófilo. En Teófilo.
La noche era negra, negra, mi hijo. Profundamente negra. Y a la luz de un candil, laña Romelia parecía una bruja llegada de otro mundo, mi hijo. Estuvimos en silencio como 15 minutos, pensando en el muerto, amigo. Por fin, daña Romelia habló y dijo... Teófilo
Teófilo...
Estamos llamando a tu espíritu. Sabemos que estás penando.
Una latición de perro se dejó ir por todo alrededor de la casa, amigo.¿ Yo para qué, amigo? Tenía miedo, mucho miedo. Pero la Ñarromelia era terrible, amigo. Era terrible aquella vieja.
Teófilo. Espíritu de Teófilo.¿ Dónde está la botija? ¿Dónde?
Ñarromelia. Ñarromelia Vámonos de aquí mejor.
Vámonos. No, no, no. Espérense, espérense.
Teófilo
queremos sacar tu alma del purgatorio. Teófilo, queremos que dejes de penar.
En aquel momento sonó un retumbo, amigo. Un retumbo dentro del pozo. Todos oímos la voz que venía del fondo del pozo, amigo. Una voz auténtica de muerto, auténtica. La voz dijo claramente.
Vieja vaga, aquí no hay ninguna botija. Y yo no estoy penando. Estoy en gracia de Dios. Lo mejor que puede hacer es ir a rezar el rosario con sus hijos.¡ Vieja vaga!
Chepito Ladrillero y yo salimos volados, Gulliverto. Yo sentía las patas como de piedras pesadas, pesadas.¿ Qué me costó correr, Gulliverto? A Chepito igual, hombre. Laña Romelia también salió como alma que se la lleve el diablo. Pero, hombre, y no hubo tal botijo, oíste. El pozo ahí está todavía, oíste, en Puertas Viejas. Y la casa abandonada también. Aunque estuve como 15 días enfermo por aquel susto, les puedo decir, amigos, que yo oí la voz, la verdadera voz de Teófilo, ¿sí?
Era la verdadera voz del muerto, amigos. Yo lo oí. Y es auténtico, auténtico, amigos. Dos meses escarbando para nada, amigos.¿ No queremos ir a sacar una botija también a Puerta Vieja, hombre? ¿Ah? Sí, hombre, ahí está todavía, ¿viste?¡
Ahí nos vemos, Gulliverto!
